Tomás Eugenio Escobar Avila


Tomás Escobar: «Médico y escritor por vocación»

Su voz enérgica y una mirada intuitiva captan rápidamente la atención. Mas, sabemos que las primeras impresiones son importantes pero no definitivas. Por eso de su voz nacen versos pujantes que laceran o cicatrizan. Porque Tomás habla del hombre, de su dolor y sus heridas, pero también habla de salvación y auxilio. Médico y escritor por vocación, como se define, no puede ser de otra forma. La suya es una voz profundamente humanista, que va a las esencias y de ahí su inexorable fuerza.

Tomás Eugenio Escobar Avila (Jesús Menéndez, Las Tunas, 1997) es un joven poeta y narrador, miembro de la AHS. Ha publicado Una línea de mercurio, Editorial Primigenios, Poesía, 2023. Poemas suyos aparecen en la antología Conteo Regresivo: antología poética de jóvenes tuneros. Recibió en 2023 menciones en el Concurso David de poesía y una especial en el Eliecer Lazo. Fue además finalista en el evento literario Mangle Rojo del pasado año, y ganador de la XXIII edición de “El Ãrbol que Silba y Cantaâ€.

Leerlo es la certeza de que sus versos empiezan un camino en el que ha de cosechar muchos frutos, pues como lo definiría el también escritor Armando López este autor, en pleno apogeo creativo, en plena ascensión, en pleno dibujo de una cosmogonía de reconocimiento, imprime a sus textos la frescura de un oleaje tácito, pero a la vez la gota desafiante de los huracanes que cobran vida desde el trópico.

Médico de profesión, escritor por vocación, ¿cuánto hay de un oficio en el otro?

Médico y escritor por vocación. No podría hacer algo que no me apasione, que no me motive. Han sido los caminos en los que he hallado mi esencia y que mantengo a pesar de ciertas separaciones. Visión común, en las que se complementan y mantienen la premisa de salvar (me). Respondiendo cómo influye uno en el otro, diría que es un proceso inconsciente. A la hora de crear (que puede ser en cualquier momento) suelen venir imágenes propias de la Medicina, lo que equivale a decir: humano, dolor, cura. Mirando entonces desde el otro extremo no he podido dejar de contemplar al paciente con la sensibilidad añadida del arte. Incluso el arte como parte de la terapia.

Eres un escritor joven de los más recientes crecimientos de nuestra Asociación. Sin embargo, tus resultados en los eventos literarios son evidentes en este año.

Tuve la sorpresa de ingresar a la Asociación a inicios de este 2024. Cuestión que agradezco al escritor y amigo Armando López, quien me apoyó a lo largo de este tiempo y fue de los primeros en creer en mi obra. Ingresar en la AHS, por su parte, me ha posibilitado acceder a un torrente de voces a las que he ido incorporándome, poco a poco. Creo que el mejor resultado ha sido ese.

Cómo valoras el sistema de promoción de eventos y premios literarios de la organización?

Creo que son una ventana para exponer las nuevas voces, los nuevos rostros de creación literaria. Existe mucho talento dentro y fuera de la misma, pienso siempre en esto. Los premios lo impulsan, lo validan.

Recientemente ganaste el evento “El árbol que Silva y Cantaâ€, impulsado por la AHS de Báguanos. Coméntanos sobre el poemario ganador.

Concursé con “Los límites de la cicatrizâ€, un cuadernillo con 13 poemas. Extracto de uno más amplio, en el que hago un recorrido por eventos que han dejado marcas, heridas, separaciones. Un intento por delimitar el dolor, dejarlo fuera o interiorizarlo. Sobreponerme.

Vives en una provincia de una tradición y vida literaria notable. ¿Encuentra Tomás sus referentes literarios en Las Tunas?

En el preuniversitario descubrí a escritores tuneros como María Liliana Celorrio y Nuvia Estévez Machado. Y mucho antes a Mayda Elena Arias. El deslumbramiento que produjeron en mí me ha llevado a vivir de una manera más poética. Sus obras me indujeron a buscar un camino, a expresar mi propia voz. Luego fui conociendo a otros autores. Su lectura ha sido tremendamente necesaria.

¿Cuáles son los proyectos futuros?

Pues vivir para crear, espero… Me mantengo trabajando en algunos poemarios inconclusos. Siempre dándole un significado o propósito a este tiempo que compartimos.