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Pensar la ciencia. Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (IX)

 ¿Cómo prepararme con éxito para el día de la defensa de tesis?

Dejemos algo claro: una vez que llegas al acto de defensa, la tesis tiene más de un 80 % de probabilidad de ser aprobada. Esto quiere decir que la obtención del título al que aspiras se logra en la realización de una buena investigación, no en la defensa. El acto de presentación y evaluación de los resultados es el punto último de un proceso de años que cuenta con numerosas evaluaciones previas. Por lo tanto, si tu tutor, departamento o comité te dio el pase a la defensa, tómatelo con calma, probablemente ya estés aprobado.

Ahora bien, esto se dice fácil, pero aún hay que hacer un buen papel el día cero, a fin de cuentas, como se dice en el deporte, “esto no se acaba hasta que se acaba”. La defensa es un ejercicio complejo, que exige habilidades que debes haber desarrollado ya, como hablar en público, exponer claramente postulados científicos, sintetizar la información a trasmitir, etc. Por ese motivo, te traemos algunas recomendaciones que con las que podrás disminuir la niebla de incertidumbre y controlar la narrativa del acto de tu defensa.

Conoce a tu audiencia

He aquí es la clave más importante del éxito de una defensa. A pesar de que los tribunales son compuestos por expertos en la materia de tu tesis, es muy difícil (prácticamente imposible) que todos los evaluadores pertenezcan al mismo perfil. Lo común es que solo dos o tres miembros sean lectores ideales de tu informe. Eso hace que los tribunales conformen un micromundo de intereses encontrados, expresión de diferentes trayectorias, prestigio y experiencias.

Tu reto es construir un puente entre tu estudio y tus evaluadores. ¿Cómo crearlo? Pues haciendo lo que mejor sabes hacer, investigando. El listado de miembros se conoce con cierto tiempo de antelación. Este lapso varía en cada programa. Infórmate con tutor o jefe de programa cuál es el momento estándar en el cual se publica el tribunal. Seguramente tu tutor puede predecir con cierta seguridad quiénes podrían ser tus evaluadores.

Una vez que tienes los nombres, ponlos en una hoja de papel y revísalos con calma.Además de los puestos líderes (oponentes y jefe de tribunal) debes identificar cuáles son los que se desempeñan en el área específica de tu tesis. Esos son los que podrán comprender mejor tu trabajo: son tu audiencia ideal. Si los convences a ellos, probablemente influyan en los otros.

Debes hacer una búsqueda de los trabajos publicados por cada miembro del tribunal. ¿Quiénes son? ¿Qué investigan? ¿Cuál es su historia? ¿Cuál es su ciencia básica? ¿Cuáles son sus retos actuales? Respondiendo estas preguntas podrás tener una visión panorámica de tus interlocutores. Ahora es tiempo de planear estrategias de persuasión para cada uno de ellos. Asegúrate de que en tu presentación (incluyendo las respuestas a las preguntas del oponente) puedas “tocar” asuntos de interés individual de cada uno, cuidando no importunar o abrir un área de debate que te saque a ti de tu terreno de experticia.

Te recomiendo la siguiente táctica: una vez que tienes en tus manos los trabajos publicados por los expertos del tribunal, selecciona el más importante de cada autor. Léelo detenidamente y, a continuación, extrae del texto las palabras clave que revelen la personalidad del autor. ¡Importante! No se trata de los términos críticos del campo del que se hable, sino de las expresiones que definen el estilo de aquel que escribe. En cada texto, siempre hay cierto aliento poético o frases empleadas para ofrecer ritmo o belleza. Identifícalas y, a continuación, crea un glosario que incluirás en tu presentación.De esta manera, estarás generando empatía con un interlocutor que podrá identificarse contigo más fácilmente.

Conoce el local de tu defensa

Este es un truco práctico, pero puede ser clave. Intenta conocer el sitio exacto donde defenderás. Si es posible, asiste a otras defensas de tesis allí. Es algo que puedes hacer a lo largo de tu programa investigativo, no necesariamente en momentos cercanos a tu acto de defensa. Puedes ir incluso a defensas que no tienen nada que ve con tu rama. ¿Por qué? Porque todos los lugares ofrecen una serie de retos y posibilidades específicas y debes ser capaz de dominar los desafíos y explotar las potencialidades.

¿Hay buena acústica? ¿Buena iluminación? ¿Cuál es la distancia que separa al evaluado del tribunal? ¿Es íntimo, es informal, o, por el contrario, es un lugar frío y sobrio? ¿Se observan bien los gráficos?¿Es cómodo, es caluroso?En fin…

Asegúrate de dos elementos muy importantes. El primero es que encuentres en el sitio el volumen apropiado para que tu voz suene firme, pero apacible; segura, pero no arrogante.El volumen y tono conveniente (pitch) es un aspecto crítico en el establecimiento de una impresión positiva en tu audiencia.En YouTube podrás encontrar infinidad de videos para cantantes y actores que te enseñan a tener un mejor dominio de tu voz. Aprovéchalos y practica todo lo que puedas.

El segundo elemento es garantizar que la información visual de apoyo tenga un verdadero impacto. De nada sirve que pases horas modificando la estética de tus gráficos hasta alcanzar la perfección, si cuando los proyectes descubres que el fondo que escogiste no hacía suficiente contraste con la pantalla del sitio. El elemento visual es importante en la exposición de datos.

Ten en cuenta que el día de tu defensa estarás muy nervioso y tu mente concentrada en tu presentación, por tanto, las eventualidades del espacio no deben estar entre las cosas a manejar. Ya deben estar cubiertas.

Respeta las reglas

Los ejercicios de evaluación académica están definidos por procedimientos muy estrictos. Existen para garantizar la transparencia de la práctica, pero también, como homenaje y respeto por la academia misma. Al conocer y seguir los protocolos con minuciosidad demuestras que estás apto para continuar creciendo en las espirales de la institucionalidad de la educación y la ciencia. Son de esas cosas que se evalúan permanentemente, aunque no haya actas o planillas de valoración.

Estos cuatro puntos te pueden ayudar:

  • Evita hablar con los miembros del tribunal antes del día de la defensa, puede ser considerado como un episodio de violación ética.
  • Sé puntual y estricto con los tiempos de tu presentación y respuesta. Esta es quizás una de las cosas más difíciles. Haz hecho tanto trabajo que no quieres que nada se te quede fuera. Resume y jerarquiza contenidos. No pongas al presidente del tribunal en un escenario en el que tenga que interrumpirte.
  • Emplea lenguaje formal.
  • Muéstrate serio y honorable.

Sé positivo

Esta recomendación va ligada a las anteriores. En habla inglesa hay un refrán particularmente útil para este asunto: “Fakeituntilyoumakeit” (“Fíngelo hasta que lo consigas”). Ten en cuenta que las actitudes de tus interlocutores serán siempre un reflejo de tu propia imagen. Por lo tanto, incluso manteniéndote circunspecto y concentrado no olvides tener una sonrisa en tu rostro. El efecto de este pequeño detalle es inmediato y sorprendente. No solo es esencial para establecer un vínculo afectivo, sino que también relaja la tensión que todo ejercicio evaluativo trae consigo. La sonrisa, además de presentarte como alguien amable y receptivo (es difícil discutir con alguien que sonríe), demuestra seguridad y dominio de la escena.

Asimismo, es cardinal que durante toda la jornada evites las posturas de confrontación. Es tarea ardua, porque el ejercicio es, por su naturaleza misma, un acto de evaluación y discusión. En consecuencia, la gestión de los participantes promueve el enfrentamiento de fuerzas. Los nombres de los elementos los delatan: oponentes, tribunales, evaluación. Es por eso que no te debes dejar llevar por el cauce de los acontecimientos. Es decir, es la tarea del oponente “oponerse” a tus postulados y la función del tribunal es hacerte preguntas que toquen puntos sensibles. No debes sentirte ofendido por ello.

En su lugar, te insto a que asumas una actitud de conciliación. Espera las opiniones de los evaluadores. Asúmelas con tranquilidad y enfréntalas con la técnica del “sí, pero”. Primero admite la opinión contraria y luego expresa la tuya. Incorpora a tu lenguaje expresiones como:

  • “Esa es una posición interesante, pero nuestros objetivos nos llevaron hacia…”
  • “No lo había pensado de esa manera, en cambio, preferimos enfocarnos en…”
  • “Sin dudas es una ruta que merece mayor exploración, no obstante, el método que empleamos nos permitió…”
  • “Su interés demuestra la riqueza del tema, sin embargo, en nuestro estudio optamos por otra perspectiva”

Estas son técnicas retóricas con las que podrás negociar con tu interlocutor un punto intermedio.Emplear la primera persona del plural (nosotros) es una buena práctica, porque involucra en tu respuesta a más personas (por lo menos a tu tutor, pero puede ser todo un proyecto de investigación o una escuela de pensamiento). De nuevo, es más difícil discutir contra un colectivo que contra un solo individuo.

…

Comenzamos este artículo estableciendo el principio de que, si ya llegaste hasta aquí, es muy posible que ya hayas conseguido el aprobado. Pero hay otras cosas en juego aún. En la defensa tendrás la posibilidad única de comunicarte directamente con expertos de tu campo, por lo que una buena actuación puede abrirte puertas profesionales en el futuro. Observa, evalúa y trata tu discusión como una acción de pitching en la que te presentas como experto en una materia. Si aplicas los consejos que te dimos aquí, verás en la discusión no el punto de llegada, sino la plataforma de comienzo de tu nueva vida luego de adquirir el título al que aspiras.