Rodolfo A. Marrero Tamayo


Rodolfo Marrero entre mundos paralelos

Rodolfo A. Marrero Tamayo nació en Holguín en 1990 y se formó como instructor de arte, en la especialidad de Artes Plásticas. A la par que trabajaba como especialista en artes visuales en la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, mantuvo un creciente trabajo creativo, como lo evidencia la exposición personal Mundos paralelos, exhibida en el espacio galérico El Zaguán, perteneciente al Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín.

A Rodolfo le interesa la anatom√≠a humana, cuesti√≥n dif√≠cil de dominar, mucho m√°s cuando su abordaje mueve los hilos y la estructura del relato sobre el que gravita la pieza. Aqu√≠ no encontramos un cuerpo apacible, sosegado, en pose, presto para la contemplaci√≥n (salvo la serenidad que emanan los retratos de Mart√≠ titulados ‚ÄúUtop√≠a‚ÄĚ, ‚ÄúViv√≠ en el monstruo y le conozco las entra√Īas‚ÄĚ y ‚ÄúRomance‚ÄĚ; y la pieza ‚ÄúEntre dos mundos‚ÄĚ). Los rostros, en cambio, est√°n en rebeld√≠a. Son cuerpos contorsionados, amordazados y en lucha con sus miedos (como sacados de los c√≠rculos del infierno dantesco o de la parte inferior de El juicio final de Miguel √Āngel, donde habitan las almas atormentados, condenados, en penitencia). Son seres en catarsis, que reflejan el dolor y la soledad, el vac√≠o existencial y lo arduo que resulta salir del c√≠rculo donde el yo se debate consigo mismo, pero irradia sus dudas a los dem√°s.

Basta con detenerse en piezas, mayormente en t√©cnica mixta, en las que predominan los tonos ocres, terrosos, sepias, muchas veces sobre el papel envejecido; apenas las figuras humanas, algunos objetos que refuerzan los aspectos psicol√≥gicos, y un contorno difuminado, rojizo, que hace a los cuerpos gravitar en la nada, perderse, como en ‚ÄúEl silencio de la verdad‚ÄĚ II y II, ‚ÄúEl n√°ufrago‚ÄĚ (de la serie Desmanes de la tierra), ‚ÄúEl grito del silencio‚ÄĚ, ‚ÄúPara ti que no me entiendes‚ÄĚ, ‚ÄúComo marioneta dirigida por manos inexpertas prosigue su camino silencioso‚ÄĚ e ‚ÄúIlusi√≥n de un n√°ufrago del tiempo (Sue√Īos de papel)‚ÄĚ I y II.

Rodolfo ‚Äďque trabaja actualmente como atrecista de la Compa√Ī√≠a de Narraci√≥n Oral Palabras al Viento‚Äď tuvo una formaci√≥n autodidacta, aunque de ni√Īo particip√≥ en talleres en la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, en la que luego se desempe√Ī√≥ como especialista en artes visuales. Al no ingresar en la Academia Regional de Artes Pl√°sticas El Alba, cuenta, ‚Äúme toc√≥ seguir el camino m√°s largo, visitando galer√≠as, buscando libros e informaci√≥n por la mayor cantidad de v√≠as, hasta que tuve la suerte de conocer a Carlos G√°mez de Francisco unos pocos meses antes de partir a Estados Unidos. Me dio pautas y gu√≠as, y de ah√≠ en adelante comenc√© a buscar y experimentar. Luego la universidad de dio otras pautas en cuanto a concepto para seguir esa experimentaci√≥n y tratar de encontrar mi camino en las artes‚ÄĚ.

Cuando le pregunto por su inter√©s en la figura humana, el dibujo anat√≥mico y el retrato, que muchas veces se convierte en autorretrato, Rodolfo asegura: ‚ÄúDesde ni√Īo visitaba las galer√≠as y tuve la suerte de crecer viendo las obras de artistas como Cosme Proenza, Miguel √Āngel Salv√≥, Julio C√©sar Rodr√≠guez, V√≠ctor Manuel Vel√°zquez, Carlos G√°mez de Francisco, entre muchos otros, pero fundamentalmente la obra de ellos en Holgu√≠n. Me llam√≥ mucho la atenci√≥n los escorzos y distorsiones en la figura humana que lograban. En su mayor√≠a eran figuras que tomaban de la historia del arte que inclu√≠an en su discurso. Eso me gust√≥ bastante‚ÄĚ.

‚ÄúTrato de reflejar en mi trabajo alg√ļn sentimiento, estado de √°nimo o pensamiento que en muchas ocasiones me cuesta exteriorizar de otra manera. Cuando fui encontrando el por d√≥nde quiero llevar mi trabajo utilic√© referentes de la historia del arte universal, tanto contempor√°neos como del barroco principalmente. Pero sent√≠a que no llegaba a lo que deseaba y ah√≠ es cuando comienzo a trabajar con autorretratos y con retratos de familiares y amigos, que les he pedido posen para hacer alguna foto. Y las poses van entre lo que deseo trasmitir y ese reto personal por superarme en cuanto al dibujo anat√≥mico que es bien dif√≠cil‚ÄĚ.

Las obras que integran Mundos paralelos ‚Äďuna exposici√≥n atractiva en su sencillez, con curadur√≠a de Danilo L√≥pez Garc√©s y direcci√≥n general de Manuel F. Hern√°ndez; y con unas 16 piezas que nos muestran el trabajo de un artista joven en crecimiento y aprendizaje a la par del trabajo‚Äď dialogan con las dos obras de Oscar Garc√≠a Gonz√°lez como artista invitado: ‚ÄúA trav√©s de la ventana‚ÄĚ y ‚ÄúA trav√©s del alma‚ÄĚ (bol√≠grafo/papel) que se muestran en El Zagu√°n.

‚ÄúRodolfo explora en las diferentes t√©cnicas de la pintura y el grabado, aprendiendo sobre la marcha, tomando un poco de aqu√≠ y de all√° (‚Ķ) para as√≠ ir armando como decimos en buen cubano su mu√Īeco, contextualizando al aqu√≠, al ahora como tantos otros, en la incesante b√ļsqueda de mundos paralelos‚ÄĚ, comenta la artista Rosa Leticia Leyva Azze en las palabras del cat√°logo de una muestra que nos abre la puerta a esos mundos paralelos ‚Äďque son los territorios poblados de voces y silencios, de cuerpos en trance y sobrecogimiento‚Äď en los que tambi√©n habita Rodolfo Marrero Tamayo. Mundos para creer o descreer, pero mundos posibles.