Proyecto Rolex


«Es el momento que Santiago de Cuba tenga un movimiento de repentistas»

Un viaje tras la décima santiaguera, un viaje que desentraña los misterios del repentismo en esta región trajo por primera vez al joven poeta y repentista Alex Díaz Hernández para remover desde los cimientos una tradición quizás débil en estos parajes. De ahí surge la idea de ofrecer clases de repentismo y espectáculos para reanimar esta manifestación de origen campesino pero que involucra a no pocos citadinos.

–¿Cómo tan joven cultivas el repentismo y viniendo de La Habana quieres reanimar esa tradición en Santiago?

Ser repentista viene por tradición familiar, creo que es el principal eslabón de la décima oral improvisada. Mi abuela es improvisadora, mi padre es improvisador, mis hermanos, tíos y primos también lo son; es decir, que en mi familia corre por la sangre.

Comencé en la escuela de repentismo, tengo una formación de la Cátedra que creó mi padre Alexis Díaz Pimienta y nací dentro del mundo de la improvisación en el mundo de las controversias y los guateques. Soy resultado de eso.

Entonces después de Oralitura Habana y de conocer un poco la realidad del repentismo en Cuba, nos hemos dado a la tarea de hacer varias investigaciones y una de ellas es en la zona oriental, específicamente Santiago de Cuba, que es totalmente desconocido.

El repentismo en esta ciudad, según estuve indagando desde La Habana y preguntándole a personas que habían venido varias veces, conocían muy poco de repentistas y de músicos tradicionales campesinos que tuvieran actividades periódicas en la provincia.

Luego de una intensa búsqueda pudimos encontrar a los primeros repentistas que tuvimos a la mano y esto nos ha llevado a otros más y hemos descubierto que el movimiento es bastante débil. Hay muy pocos improvisadores pero tienen un mérito increíble que se debe reconocer y es parte del trabajo que hemos hecho en Santiago de Cuba. Estamos haciendo un bosquejo general de los principales improvisadores y darlos a conocer.

cortesía del entrevistado

–Planteas que lo que has encontrado en cuanto al movimiento del repentismo es débil. ¿Pudieras darnos una evaluación del por qué es débil?

El por qué el repentismo en Santiago de Cuba es débil tiene que ver con su propia historia. La décima oral improvisada viene de Canarias, España. Su asentamiento fundamental fue en el Occidente del país en la periferia de La Habana, Mayabeque, Matanzas. En Sancti Spíritus y Camaguey tuvo su florecer. En Las Tunas alcanzó fuerza con la figura de El Cucalambé, aunque en esta provincia el movimiento es un poco más reconocido. Ahora la zona más oriental, Guantánamo, Santiago de Cuba ha disminuido muchísimo.

Tenemos conocimiento de que hay improvisadores en estas zonas pero es aun débil. Santiago que es tierra de son, del bolero, tiene el repentismo casi muerto.Y yo creo que es la hora de levantar eso. Creo que es el momento que este territorio tenga un movimiento de repentistas que se pueda contar con ellos pero para eso hay que trabajar. Es un proyecto del futuro cercano, tenemos que tenerlo en cuenta y darle prioridad tanto con los improvisadores que quedan como con las instituciones culturales.  

–¿Cómo piensas rescatar el movimiento de repentistas en Santiago de Cuba y en la zona oriental?  

Creo que lo fundamental es unir a los propios improvisadores que existen, que no se qué tan unidos estén. Se que no hay peñas de repentismo, hay que rescatar eso. Una de las cosas más importantes es crear talleres y escuelas de repentismo en Santiago de Cuba. Creo que la juventud debe imponerse en ese sentido. Debemos crear una especie de conciencia de lo que es el fenómeno del repentismo que es bastante desconocido.

Entonces aquí en el Oriente del país hay que potenciarlo de alguna manera. La base está en crear talleres, escuelas y al mismo tiempo generar espacios donde la décima y los improvisadores estén presentes. Hay que invitar a repentistas de otras provincias a que vengan acá. Habría que ver a cuántos eventos importantes que se hacen en la provincia participan repentistas. Es necesario darle un mayor protagonismo al punto cubano.

cortesía del entrevistado

–Santiago es una ciudad muy musical, tierra del son, del bolero, de la trova. ¿Consideras que el punto cubano pudiera reavivarse?

Yo pienso que sí. El punto cubano puede reavivarse ciento por ciento. Es solo proponérselo tanto a nivel institucional como a nivel personal por parte de los propios improvisadores y los promotores culturales.

Es una manifestación que a la vez que siembras la semilla empieza a florecer y luego es incontrolable. Ha pasado en el Occidente que hay un movimiento de repentistas joven muy fuerte y eso se puede hacer en Santiago y en el Oriente en general.  

Hay que proponérselo y tener conciencia de quererlo hacer. Creo que se puede reavivar y se puede convocar a jóvenes que les interese y eso es parte del objetivo principal de Oralitura Habana.

–¿Cómo lograr que se elimine ese estereotipo de que la décima, el repentismo, es cosa de guajiros?

Eso es bastante complejo, el repentismo nació en el campo. Pero tiene una dosis citadina y por ser del campo no es una manifestación menor que las demás. La importancia del repentismo está dada por lo que genera en las personas que lo llegan a conocer de verdad.

Es muy dúctil, se puede mezclar con muchas manifestaciones artísticas que se hace muy poco y que tratamos de hacer con Rolex y Oralitura Habana. Lo importante es demostrarle a la gente que la décima puede ser moderna, contemporánea, que el término neorrepentismo no le hace la competencia al repentismo tradicional.

Es hacer el trabajo paralelo de estas maneras de hacer y pensarlo desde esa perspectiva. Llegar a los jóvenes con la décima mezclada con el teatro, con las artes plásticas, con la música y otras manifestaciones.