Proyecto Controvando


“La vida convertida en canción”

Escucharle cantar es la certeza de que la buena música sobrevive en las voces de jóvenes artistas que la defienden con seriedad y talento. Eligió la trova pues quedó “brutalmente enamorado con las composiciones de aquellos excelentes trovadores”. Por estos días anda feliz. La llegada de su primer hijo y la nominación de su video clip Certeza a los premios Lucas en la categoría de Mejor Video de Trova, reviven sus impulsos creativos. Su nombre, Daniel Velázquez, un trovador tunero, instructor de Arte, miembro de la AHS y del proyecto Controvando.

––En tus inicios como músico transitaste por varias agrupaciones y géneros musicales. ¿Cómo descubres que la trova era el camino?

Iraida Willians fue la culpable. Yo apenas tenía conocimiento sobre música, comenzaba la carrera de Instructores de Arte y para aquel entonces en Las Tunas existía un buen movimiento de cantautores. Entre ellos estaban Norge Batista, Freddy Laffita, el grupo Kereya y otros.

En Las Tunas se escuchaba buena trova. Compuse algunas canciones para formar un grupo que llamamos Luna. Antes había sido el bajista de Rioja, un grupo de flamenco que comenzaba en la AHS.

Un tiempo después pasé a otro proyecto que seguía tocando mis canciones. Pero está vez le hacían arreglos a mis temas en rock and roll. Esto marcó una etapa que definió mi carrera. Aquí es donde entra Iraida Williams. Me invitó a participar a uno de los eventos más importante de la canción trovadoresca, el Carlos Puebla. Un festival que convoca trovadores de todo el País.

Quedé brutalmente enamorado con las composiciones de aquellos excelentes trovadores. Por eso estoy agradecido a Vladimir, el presidente de la Casa de la Trova en Manzanillo, y a mi amiga Iraida Williams.

––Eres heredero de una amplia tradición trovadoresca que va desde Pepe Sánchez hasta los exponentes de la Nueva y Novísima Trova. ¿Cuáles son tus influencias más cercanas?

Gracias por lo de heredero, eso significa mucho para mí. La generación de trovadores tuneros fue mi primera fuente, Fredy Laffita, Norge Batista e Iraida. De renombre nacional: Pepe Sánchez, María Teresa Vera, Manuel Corona, Los Compadres. Además: Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Pablo Milanés, la generación de los Topos, en fin.

Creo que todo compositor debe consumir de todo, hasta lo menos auténtico, si parimos una canción improvisando en una descarga a mitad de la noche y con unos cuantos tragos, es gracias a todo lo que nos representa.

––En una entrevista afirmaste pertenecer a una nueva generación de trovadores. Las letras de los autores de la Nueva Trova estuvieron definidas e inspiradas en la Revolución Cubana, mientras que en la generación de los ochenta primaron las composiciones con un mayor contenido crítico y social. ¿Qué define a la generación de trovadores a la que dices pertenecer?

Pudo ser malinterpretada mi respuesta en aquella entrevista. Es muy difícil definir que generación es mejor. Tampoco creo que la trova se defina de esa manera. Les dejo ese trabajo a los críticos.

––Interpretas tus canciones y musicalizas textos de otros escritores. ¿Qué debe tener un texto para que elijas interpretarlo?

Facundo Cabral decía: “qué te importa saber de mi enemigo, vas a conocer lo malo de mí, pero no lo bueno, no vale, yo te canto lo que sea siempre y cuando sea bello”. Ahí lo tienes, ser lo más simple que podamos y sinceros, entonces tendremos un buen resultado y, por supuesto, una buena interpretación.

––Tu trayectoria artística ya es reconocida, haz compartido escenario con grandes de la trova cubana como Frank Delgado y Raúl Torres. ¿Qué han significado estos momentos?

Todo. Una amiga me invita al concierto de Frank, en el Sauce, La Habana. Fue una de mis primeras visitas a la capital. El caso es que Frank, para su cumpleaños realizó este concierto. El local se repletó y fue difícil entrar. Para suerte mía me encuentro con Eduardo del Llano que me pregunta: “¿Quieres conocer a Frank?” Sin dudarlo le dije que sí. Cuando nos presentaron le dije que era de Las Tunas. Frank se alegró y me dijo: “Quiero escucharte, canta dos canciones”. Y me apoderé del escenario. Fue un momento lindo en mi carrera.

Otra experiencia grata fue en Guantánamo, en la Jornada de la Canción Política. Raúl Torres y yo nos hospedábamos en el mismo hotel. Una noche Raúl me escuchó y luego de esto me invitó a cantar en su concierto en el Teatro del Guaso. Nunca voy a olvidar estas muestras de confianza que tuvieron conmigo estos grandes de la trova.

––¿Qué satisfacciones y retos tiene hoy un joven trovador en Las Tunas?

Empecé cuando no había muchos trovadores jóvenes en la provincia. Tuve que defender mis canciones con firmeza porque existían personas que no apostaban por mí. Ya no, ahora esas personas son mis amigos y escuchan mi música. Llegar a otras provincias y decir que soy tunero es bastante emocionante. En el proyecto Controvando somos varios trovadores, todos con sus inquietudes y su forma de decir. Soy tunero y libre, afirmar esto no me cansa.  

––A parte de la música. ¿Cuáles son las otras pasiones que mueven tu vida?

Todas mis pasiones se mueven alrededor de la música. Pero busco en todas las manifestaciones del arte otras motivaciones para una buena canción. La lectura es plato fuerte, no hay argumento sin conocimiento.

El cine, el documental, el corto… de todo aprendo y tomo lo que necesito. Pasar tiempo con mis amigos y la familia. Un buen café. Todo lo que sea capaz de aportarme lo convierto en canción. Esa es una forma de agradecer a la vida.