Premio Casa


Dazra Novak, la otra Mairely

Quizá Dazra Novak no existía, solo se “materializaba” al escribir. Aunque sospecho que ni siquiera Mairely Ramón Delgado supo cuándo esa otra adoptó identidad propia, se hizo del reconocimiento que la autora trató de eludir. Pienso entonces que a pesar de que Mairely me confiesa que Dazra le permite retirarse a su yo más íntimo, “vive hacia afuera, la otra, muy hacia adentro”, lo cierto es que Dazra es más que un seudónimo, es el nombre “real”por quien se conoce a esta narradora cuya escritura seguirá ganando en altura.

Mi diálogo es con estas dos mujeres inseparables, Dazra y Mairely, cuyas existencias se alimentan una de la otra. No sé de sus contradicciones interiores, que elucubro al enviarle este cuestionario online, pretexto también para aproximarnos, desde la distancia, a su mundo interior y exterior.

¿Por qué la narrativa y no la poesía o ambas?

Como he dicho en entrevistas anteriores ciertos comentarios en mis comienzos como escritora causaron mucho daño, a la poesía en particular. Supongo que la narrativa, en cambio, encontró mejores maestros y ganó. De todos modos, de un tiempo a esta parte, algo he rescatado de aquellos comienzos poéticos. En estos dos años de pandemia he escrito algunos libros de poemas. Muy modestos, pero muy queridos.

En su blog Habana por dentro se puede apreciar un trabajo más cercano a lo periodístico. ¿Qué puntos cercanos o distantes encuentras entre el periodismo y la narrativa?

Ese blog partió de un deseo de mostrar a los que ya no viven acá esa parte de La Habana que se sigue llevando dentro, más allá de políticas o razones. Debía, entonces, afincarse más en el hecho, en el dato y en su verificación, incluso en aquellas zonas muy poéticas, jocosas, nostálgicas, o escritas en “cubano”. El blog fue un ejercicio que, además, me descubrió cierta habilidad para la fotografía. No pensé hacer periodismo, aunque mucha gente lo ve así. Para mí era una lectura de la ciudad en tiempo real, una fotografía contada.

Una parte importante de sus textos se abordan desde el erotismo, ¿crees que la literatura erótica puede ser bastante predecible?

Depende del autor. Depende de lo que se entienda por erotismo. A veces tomar una taza de té puede ser mucho más que tomar una taza de té, solo hay que estar atentos, dispuestos, entregados al calor, color, sabor, aroma…

¿En qué momento sentiste que estabas lista para escribir tu primera novela?

No lo sentí. Me lancé más bien, con un miedo tremendo a la página en blanco. Eso es algo que no va a cambiar nunca. El día que no lo sienta, habrá que parar.

Después que “debutaste” como narradora has ganado diversos premios, ¿los consideras un termómetro para medir la “buena literatura” que se escribe actualmente?

Los premios, desde la perspectiva del lector y la crítica, son una manera más de ver/conocer/leer a los autores que van destacando en el panorama literario. Desde la perspectiva del ganador, son un desafío, un compromiso para seguir adelante y escribir cada vez mejor. Lo de “buena literatura” lo dirá el tiempo, no los aplausos.

Formar parte de los egresados del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso es una carta de presentación a la que aspira cualquier escritor novel en Cuba. ¿A qué cree que se deba este prestigio ganado entre los escritores de la Isla? ¿Qué planes tiene Dazra Novak, como su directora, para hacerlo crecer aún más?

La historia es larga, hermosa y hay mucha gente que debe ser mencionada, pero en principio se debe al empeño de su fundador, Eduardo Heras León, de poner en manos de los jóvenes aspirantes (yo me cuento entre ellos con mucho orgullo desde 2004) herramientas útiles para la labor del escritor. Por supuesto que todos allí llevamos nuestro talento propio, pero vamos como desorientados y sintiéndonos demasiado solos. El Centro ayuda a poner orden, a ganar tiempo, a conocer gente que como nosotros anda con la cabeza entre las nubes. La mayoría encuentra nuevos caminos, porque está claro que todos no necesitamos lo mismo, otros sencillamente se convierten en mejores lectores. Hay muchos planes para hacerlo crecer aún más. Planes que van desde la comunicación, el trabajo de promoción de los egresados que hoy son escritores en activo dentro y fuera de Cuba, la actualización del programa de clases introduciendo nuevas narrativas, hasta abrirnos a los aspirantes de toda Latinoamérica en cursos tanto presenciales como virtuales.   

Cuando leemos Making of es evidente el universo fragmentario del texto. En este sentido, ¿qué referentes literarios “pautan” tus escritos? ¿Acaso tu experiencia en el mundo audiovisual deja huellas en tu obra?

Making of fue un ejercicio muy puntual que, sí, partió de esa experiencia de trabajo en el mundo audiovisual durante tres años. Siempre digo que fue un experimento, un making of, no una novela, de ahí la estructura, que no se repetirá en ningún otro libro que escriba. Pero alguna etiqueta había que ponerle entonces y esa era la que más encajaba. Mis referentes, en un sentido amplio, siempre han sido Julio Cortázar y Luisa Valenzuela, autores a los que me regreso constantemente.

Eres jurado en el apartado Novela del Premio Literario Casa de las Américas 2022. ¿Crees que este concurso sirve como una brújula para la buena literatura que se escribe a nivel latinoamericano y caribeño?

Es, y debería entenderse así, una tabla de salvación en un mundo donde el mercado editorial (entre otros mercados que apuntan a la cultura toda) marca ritmos que muchas veces no tienen nada que ver con la buena literatura que mencionas. Por eso hay que asumir este trabajo de jurado con la mayor responsabilidad. 


¡Ya tenemos ganadores en el Premio Casa! (+video)

Luego de que la pandemia obligó a hacer un impasse en este Premio que atesora más de seis décadas, esta vez regresó en 2022 con estrenos en su concepción, y no por ello “perdió” en calidad; al contrario, se desató una avalancha de obras recibidas a través de la plataforma digital creada por primera vez para la ocasión, con más de mil seiscientos libros recepcionados.

Hoy, ¡enhorabuena!, ya podemos decir que tenemos ganadores del Premio Casa en los tres géneros convocados, quienes, algunos vía virtual, y otros presencial, se reunieron para decidir el ganador en cada uno de los apartados: Novela, Poesía, y Ensayo en tema histórico-social.

En Poesía el premio del jurado recayó en el libro Excepcional belleza del verano de Luis Lorente, de Cuba.

Jorge Boccanera (Argentina), Basilia Papastamatíu (Argentina-Cuba), Rosa Chávez (Guatemala) y Santiago Vizcaíno (Ecuador), convinieron en el acta que:

“Como sobre la pantalla de una lámpara, el autor despliega sus visiones y recuerdos que se corporizan y se evaporan. De modo que la escena se potencia por la ramificación de una simbología profusa que alude a la estancia amorosa como también a numerosos momentos de vida, de personajes de la historia de Cuba, incluso de una cotidianidad revisitada. Es un registro minucioso recreado por una memoria singular, de lenguaje virtuoso, atmósferas logradas y excelente manejo del ritmo. Destaca también este libro por la fuerza y belleza de imágenes eslabonadas que serpentean como un solo y contundente poema”.

Además, decidieron otorgar menciones a los libros Bordando Quilkas de Carolina O. Fernández (Perú) y Por alguna vez cuando oscurece  e Benjamín Chávez (Bolivia).

Los jurados reunidos para premiar la categoría de Novela, Dazra Novak (Cuba), Mayra Montero (Puerto Rico), Claudia Apablaza (Chile) y Santiago Vizcaíno dieron su beneplácito a Hija de nadie, de Javier Núñez de Argentina.

Al valorar la obra destacaron: “Muestra un buen pulso narrativo, gran manejo de los diálogos y narra, en tono cinematográfico, la historia distópica de dos mujeres que resisten a una realidad áspera y cruel”.

En el apartado Ensayo de tema histórico-social recibió el premio Moneda y malestar social en Cuba (1790-1902), de José Antonio Piqueras Arenas (España).

Carlos Aguirre (Perú), Mario Santucho (Argentina) y Yoel Cordoví (Cuba), integrantes del jurado, al evaluar las obras en esta categoría resaltaron la de Piqueras Arenas por ser un “ensayo riguroso sobre el lugar de la moneda y las relaciones monetarias en la formación histórica de Cuba entre finales del siglo XVIII y el fin de la ocupación militar de los Estados Unidos. El trabajo ilumina la historia económica cubana en los convulsos escenarios que signan el esplendor y la crisis del modelo colonial. En el texto se profundiza, con rigor y a partir de un profuso material documental y bibliográfico, en la compleja relación entre capitalismo y esclavitud, la estructura de clases en la isla y las formas de descontento de diversos grupos contra la dominación extranjera. Asistimos, así, a un aporte sustancial a la historia de Cuba que, además, ofrece importantes lecciones para el presente”.

Es así que con estos galardones el Premio Casa vuelve a brillar una vez más, cual faro de la literatura latinoamericana y caribeña.