No importa


¬ęNo importa¬Ľ, un pa√≠s en una obra (dosier)

No Importa: Un teatro en tr√°nsito

Por: Isabel Cristina López Hamze

Las puestas en escena van cambiando, como todo en la vida. Cuando uno ve un espect√°culo varias veces en lugares distintos, y rodeado de p√ļblicos diferentes, no est√° asistiendo a la misma obra aunque los actores sigan las mismas pautas. Eso me ha sucedido con No Importa, puesta en escena de El Mejunje, sobre textos del libro de cr√≥nicas ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al l√°tigo? de Rodolfo Romero Reyes. Es una obra nacida en pandemia, en medio del enclaustramiento y el miedo. Un proceso que comenz√≥ a gestarse a hurtadillas en Santa Clara, cuando no se pod√≠a salir a la calle y los actores se reun√≠an para ensayar desafiando al virus y a las autoridades sanitarias. As√≠ naci√≥ esta puesta, de la desobediencia y la necesidad profunda del reencuentro, de las ganas de comprender esta Isla a trav√©s del teatro. ¬†

Dirigida por el novel Adrián Hernández, la puesta en escena tiene su origen en la lectura comprometida de un libro de crónicas, un género bastante preterido por las editoriales, pero que, históricamente, ha sido del amplio gusto popular. Con el pretexto de una reunión de amigos se va perfilando un espacio para el diálogo, la diversión, los cruces sentimentales e ideológicos de una generación que hoy se encuentra ante la disyuntiva de irse o quedarse. Tres de los amigos, que pasaron juntos su adolescencia y primera juventud, se fueron a otros países y uno se quedó en Cuba. Se encuentran en una fiesta privada y recuerdan momentos de sus vidas que se corresponden con algunas de las crónicas del libro. Cada cuadro se concibe con una estructura interna propia, que posee un inicio, un desarrollo y un cierre y la situación dramática de base, que sería la fiesta de los amigos, va hilvanando toda la acción de la obra.      

No importa surge como una suerte de premonici√≥n, pues en el momento en el que se estrena, a finales de 2021, a√ļn no se hab√≠a desatado en su mayor intensidad la oleada migratoria que estamos viviendo. Es una obra que se adelanta a los acontecimientos. A pesar de su tono de inmediatez y la velocidad de esta √©poca, la puesta sigue estando a la par de la realidad cubana m√°s actual. Esa conexi√≥n directa con el momento est√° determinada, en gran medida, por el car√°cter evocativo del espect√°culo y sus transiciones al aqu√≠ y ahora. Los personajes recuerdan episodios de sus vidas y como estrategia esc√©nica se representa esa memoria tray√©ndola al presente.

El juego del teatro dentro del teatro que se advierte en la estructuración de los diferentes cuadros es el recurso que soporta la teatralidad de la obra. También se advierte un ligero matiz de metateatralidad sugerido a partir de las reflexiones sobre el propio hecho teatral. Esta dimensión se hace muy evidente en el prólogo que recuerda un estilo de obras específicas en las que se le explica al espectador lo que va a ver. Lo interesante es que este rasgo didáctico no se vuelve tedioso, sino que adelanta eficazmente el tono y el color del espectáculo.

Foto: Daniel √Ālvarez Fern√°ndez. / Cortes√≠a de El Mejunje. / Puesta en escena de la obra No importa.

No importa es para m√≠ como un Work-in-Progress. Desde que vi la puesta por primera vez me llev√© esa impresi√≥n. Me reafirman esa idea la estructura sencilla y la conformaci√≥n del relato esc√©nico a partir de unos pocos elementos; el recurso de la pizarra sobre la que se van colgando los objetos como residuos de esa historia compartida y el car√°cter vivo, espont√°neo, sujeto a variaciones que tiene el espect√°culo. Por eso prefiero las primeras dos funciones a las que asist√≠: una en la Casa del Alba en agosto, y la otra en el Caf√© Teatro Bertolt Brecht en septiembre de 2022. En aquellas ocasiones los actores vest√≠an con ropa negra similar a las de entrenamiento y sobre ese vestuario neutro que da la impresi√≥n de visualidad inacabada, se iban incorporando elementos que caracterizaban a los personajes. Esa propuesta de vestuario ten√≠a mucho que ver con la noci√≥n de trabajo en proceso, de b√ļsqueda, de experiencia teatral en tr√°nsito. Con el paso del tiempo los actores incorporaron vestuarios m√°s apegados a lo realista y decoraron las maletas de madera con motivos pict√≥ricos. Esta segunda propuesta, a mi juicio, es menos atractiva que la anterior, desde el punto de vista conceptual, aunque no le resta fortaleza, ni emotividad a la puesta, dos de sus mayores virtudes.¬† ¬†

Los actores logran algo tan dif√≠cil como estar en una misma cuerda, mantener un mismo registro a pesar de tener diferentes condiciones f√≠sicas y un nivel distinto de organicidad. Uno de los valores de la interpretaci√≥n es el juego que se establece entre el actor, el personaje del presente y el personaje que se recuerda. Los cuatro actores consiguen un equilibrio perfecto y son partes de una especie de personaje grupal en el que muchos del p√ļblico se ven representados como grupo generacional. Al mismo tiempo, cada personaje mantiene su identidad propia y juega un rol diferente en el espect√°culo.

El tema de la emigraci√≥n est√° abordado de manera seria, aunque se trate de una comedia. El problema que tanto afecta a la familia cubana y que tiene tantas aristas se trata sin romanticismos y sin medias tintas, aunque el acento final est√° puesto sobre el que se queda en Cuba y la felicidad que ha alcanzado aqu√≠. En el largo proceso de la obra que ha implicado su montaje, funciones y cambios en su interior y en el pa√≠s, han visto partir a amigos, colegas y familiares. Como un ejemplo de iron√≠a dram√°tica el actor que interpretaba al personaje que es el √ļnico que se qued√≥ en Cuba, se fue ¬ęen la vida real¬Ľ. Ese dato no tan escondido redimensiona el personaje que ahora es interpretado por otro actor.

Quiz√°s uno de los momentos m√°s ins√≥litos de la puesta es el intermedio en el que los actores hacen video-llamadas con amigos que viven fuera y de una forma muy motiva los incluyen en la funci√≥n. Esa mezcla de la realidad y la ficci√≥n est√° presente en todo el espect√°culo y es uno de los ganchos m√°s fuertes para el p√ļblico. Me resulta muy significativo que el material sobre el que parte la obra, no es un texto teatral, ni siquiera de literatura de ficci√≥n, sino un libro de cr√≥nicas. La g√©nesis de la puesta est√° en una fuente que parte de lo real y de experiencias narradas en primera persona. Ese esp√≠ritu se conserva en escena y es muy atractivo para los espectadores quienes tienen una participaci√≥n activa en toda la representaci√≥n aunque no tengan que hablar, o subir al escenario en ning√ļn momento. ¬†¬†¬†¬†

Cuando la obra est√° por comenzar, los actores saludan a la gente del p√ļblico, conversan y abrazan a alg√ļn santaclare√Īo ausente, mientras la m√ļsica nos hace sentir en un lugar c√≥modo e informal. No est√°n concentr√°ndose tras la pata, no terminan de ajustarse el vestuario, no repasan el texto en su cabeza, sino que fluyen como si se tratara de una fiesta √≠ntima que es en realidad el escenario ficcional del espect√°culo.

El ambiente de fiesta que la obra genera y del que enseguida el espectador se hace parte, permite esa condici√≥n a la que los griegos llamaron parres√≠a, que significa ‚Äúdecir todo‚ÄĚ. Como los comedi√≥grafos antiguos, los j√≥venes de No importa asumen el concepto de parres√≠a y lanzan las verdades m√°s duras, otro gesto pol√≠tico y genuino que el p√ļblico de estos tiempos agradece hasta las l√°grimas.

Buscando las repercusiones del espect√°culo a casi dos a√Īos de su estreno, noto un escaso inter√©s de la cr√≠tica especializada en esta puesta. Asumo que, lo que a m√≠ me resulta valioso, que es precisamente esa precariedad de la escena, lo inacabado de la puesta, la asimilaci√≥n de una est√©tica convencional estructurada en cuadros, a otros les parece un fallo de la direcci√≥n o quiz√°s una pobre proyecci√≥n esc√©nica. Considero que no hay por qu√© temerle a lo sencillo cuando existe una hondura en lo que se quiere compartir. Aunque cada persona y especialista tiene su propio criterio, lo que nadie puede negar es que la puesta ha sido un suceso de p√ļblico y eso es digno de analizar. El p√ļblico r√≠e, llora, canta, regresa una y otra vez.

Foto: Daniel √Ālvarez Fern√°ndez. / Cortes√≠a de El Mejunje. / Puesta en escena de la obra No importa.

No Importa es coherente y genuina, eficaz en sus proposiciones esc√©nicas. Siento que seguir√° mutando con el tiempo y se har√°n nuevos hallazgos. Es otra de las tantas obras cubanas que abordan el tema de la emigraci√≥n. La maleta vuelve a ser el s√≠mbolo del viaje, del regreso, del escape, de la vida misma del que naci√≥ en una Isla. Esta vez, no es un malet√≠n de rueditas ‚Äúp√° que no te pese‚ÄĚ, sino cuatro maletas de madera, como las que llev√°bamos a la escuela al campo. Una maleta pesada, inc√≥moda de cargar, fea, tosca, pero resistente e irrompible.

Yo volver√≠a a ver No importa tres veces m√°s y s√© que cada vez ser√° distinta, porque le hablar√° a un pa√≠s distinto, a una yo distinta. No se puede augurar la esperanza de vida de una obra que est√° tan pegada a la realidad y en eso tambi√©n radica su honestidad. Gracias a Lisandra Mart√≠n, Duviel Guti√©rrez, Leisy Dom√≠nguez, Yuniesky Berm√ļdez y Adri√°n Hern√°ndez por aventurarse a dar su propio testimonio del pa√≠s que somos. Gracias siempre al gran Silverio por acompa√Īar a los j√≥venes y saber dialogar con ellos desde su altura. Los aplausos de esta puesta son tambi√©n para √©l, un l√≠der que ha sabido cobijar muchas maneras de pensar, de ser, de entender esta Isla bella que nos duele, nos alegra, nos oprime, nos libera, pero sobre todas las cosas: nos necesita a todos. ¬†¬†¬†

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El Mejunje Teatral: Reinventarse por todo lo que importa

Por Claudia Amanda Betancourt Torres

Entrevista a Adri√°n Hern√°ndez Hern√°ndez, director de la obra No importa

No importa es la obra m√°s reciente de la compa√Ī√≠a teatral Mejunje de Santa Clara, bajo la direcci√≥n general de Ram√≥n Silverio. Una obra que ha tenido una repercusi√≥n significativa en los p√ļblicos de la Cuba de hoy y m√°s a√ļn en los j√≥venes. Trata temas como la migraci√≥n, el respeto hacia la diversidad, la amistad.

La puesta en escena fue ganadora de la Beca El Reino de este Mundo (2020), que otorga la Asociaci√≥n Hermano Sa√≠z. Han tenido la oportunidad de presentarse en diferentes festivales, sedes y eventos esc√©nicos del oriente, centro y occidente del pa√≠s. En La Habana ha estado en varias ocasiones con el apoyo de la AHS, de la Articulaci√≥n Juvenil del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), del proyecto de cooperaci√≥n internacional ‚ÄúJuntarte: la cadena creativa que hace la escena inclusiva‚ÄĚ, la revista Alma M√°ter de la Universidad de La Habana (UH) y de Casa de Las Am√©ricas.

Con cincuenta funciones realizadas hasta el momento, No importa cuenta la relaci√≥n de cuatro amigos que se re√ļnen en un hotel despu√©s de un tiempo sin verse, tres de ellos no residen en Cuba, todos tienen puntos de vista diferentes sobre la realidad social que viven, sobre los sentimientos humanos, la pol√≠tica de nuestro pa√≠s y de los recuerdos que forjaron esa amistad inseparable entre ellos. Una puesta en escena que surge a partir del libro ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al l√°tigo?, de Rodolfo Romero Reyes, que cuenta con cuarenta y cinco cr√≥nicas sobre la realidad cubana de las √ļltimas d√©cadas.

¬ŅC√≥mo surge la idea de llevar a la escena algunas de estas cr√≥nicas de Qui√©n le pone el cascabel al l√°tigo?

La idea del montaje de No importa surge en medio de la pandemia. Nosotros regres√°bamos de un festival en Matanzas, se empezaba a anunciar que se iba a cerrar todo el pa√≠s y comenz√≥ el confinamiento. Nosotros ten√≠amos la necesidad de trabajar, de seguir haciendo cosas porque salimos muy embullados de aquel festival y ya hab√≠amos colegiado la idea de trabajar juntos un grupo de actores. Creamos un grupo de WhatsApp, que llamamos ‚ÄúLa Mejunjancia‚ÄĚ y empezamos a cocinar la idea de que deb√≠amos ponernos a trabajar en funci√≥n de alg√ļn espect√°culo. Silverio nos convoca y nos orienta que cada cual desde sus casas fuera escribiendo, fuera proponiendo alg√ļn montaje para cuando existiera la posibilidad empezar a trabajar, pensando que toda esa situaci√≥n pasar√≠a r√°pido y no fue as√≠.

Cuando yo era vendedor en la plaza de artesan√≠as Plaza Apolo de Santa Clara, hab√≠a comprado en una feria del libro ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al l√°tigo? porque muchos j√≥venes que pasaban por el quiosco donde trabajaba hablaban sobre el libro y me llam√≥ la atenci√≥n. Lo compr√© en la ma√Īana y en la tarde cuando recog√≠ el quiosco, me hab√≠a le√≠do el libro casi completo y me gustaron mucho las cr√≥nicas porque me vi reflejado en muchas de ellas, fue lo que yo viv√≠ en mi etapa del preuniversitario, del servicio militar, de la universidad. Me pareci√≥ interesante lo que se contaba en este libro y llev√© la propuesta a nuestro grupo. Con todos los reencuentros que se relatan en el libro, pens√© que la idea para la puesta en escena pod√≠a ir por ah√≠, sobre un reencuentro.

Cuando tuvimos la oportunidad de vernos, de manera indisciplinada, escapándonos de nuestras casas y cuando Silverio nos permitiera alguna vez utilizar el espacio de El Mejunje, tomando todas las medidas de seguridad, seguimos trabajando para que resultara el espectáculo y también aliviar ese mal rato de confinamiento en las casas. Los muchachos se leyeron el libro y también les gustó mucho. Empezamos hacer un trabajo de mesa con la idea central de un reencuentro de cuatro amigos, de los cuales tres no vivían ya en Cuba. De hecho, la idea inicial era de cinco amigos, lo que hubo uno que nunca pudo llegar a ese reencuentro por razones diversas y no pudo estar. En el trabajo de mesa, éramos pegados al teléfono móvil como medio principal en esos días de pandemia para comunicarnos y me surgió una preocupación. Entre nuestros propios círculos de amigos se desataban discusiones, había desacuerdos sobre algunas de las cosas que estaban sucediendo en el país en cuanto a leyes y política. Era algo que me molestaba mucho y fuimos incorporándolo en la obra.

¬ŅPor qu√© el nombre de la obra es No importa?

En un principio la obra no ten√≠a el nombre final, se iba a llamar igual que el libro. Seleccionamos los cuentos, aunque por m√≠ hubiesen estado todos los del libro, pero los muchachos y Lisandra, que fue mi asesora, me hicieron entender que hab√≠a que ajustar todo al lenguaje teatral. Trabajamos el plano de los movimientos, el dise√Īo escenogr√°fico y todos los dem√°s elementos de la puesta. Ah√≠ fue donde me di cuenta que este trabajo pod√≠a tener otro objetivo, acercar a un p√ļblico joven a la sala de teatro de nosotros en la ciudad de Santa Clara, provincia Villa Clara.

La sala de nosotros es peque√Īa, pero estaba perdiendo a ese p√ļblico joven, ya el p√ļblico que asist√≠a a la sala y al festival que hacemos ac√°, era un p√ļblico asiduo m√°s adulto, sin embargo, el p√ļblico joven no conoc√≠a la sala de teatro ni nuestra compa√Ī√≠a dentro del Mejunje y eso fue otro de los objetivos que nos planteamos de rescatar ese p√ļblico joven. Como actores tambi√©n ten√≠amos la necesidad de experimentar incluir en la puesta otros modos o expresiones, buscar un texto para reflexionar, hacer re√≠r, bailar, cantar. Luego contact√© a Rodolfo el autor del libro por Facebook y le coment√© que nuestra compa√Ī√≠a iba a llevar a escena su texto. √Čl nunca se lo crey√≥ hasta que estuvo con nosotros el d√≠a del estreno y realmente aport√≥ muchas ideas, tambi√©n hizo las notas al programa sin que empez√°ramos a ensayar, sin ver alg√ļn fragmento de la puesta y as√≠ reflej√≥ lo que nosotros realmente quer√≠amos que el p√ļblico se llevara de la propuesta. Ha sido una qu√≠mica perfecta entre los cinco que iniciamos el montaje, incluyendo a Rodolfo, los seis.

El nombre final surgi√≥ consultando a Freddys N√ļ√Īez Estenoz como referente para nosotros y nos dijo que el nombre original del texto estaba muy largo, ya era el nombre del libro y nos incit√≥ a que busc√°ramos otro m√°s reducido. Un proceso de una ma√Īana y media en la que a Lisandra se le ocurri√≥ el nombrar la obra: No importa, y todos estuvimos de acuerdo. En el dise√Īo del cartel tambi√©n se refleja porque es parte del cubano pensar ‚Äúno importa‚ÄĚ, si esto est√° malo seguimos, si pasa esto o aquello, hacia adelante‚Ķ Como una forma de tomar las cosas y de c√≥mo hemos vivido nosotros. Con el tiempo nos hemos dado cuenta que este t√≠tulo parece algo ir√≥nico, pero realmente es bien serio.

Foto: Daniel √Ālvarez Fern√°ndez. / Cortes√≠a de El Mejunje. / Puesta en escena de la obra No importa.

¬ŅC√≥mo fue el desarrollo del proceso de montaje de la puesta en escena?

Fue un proceso muy divertido, lo disfrutamos muchísimo. Se comenzó a trabajar en pandemia y se estrenó en pandemia, fue realmente un proceso muy bonito. Los cinco que nos involucramos habíamos trabajado juntos, pero no con la química que logramos en este proceso de montaje. En esa idea central de reencuentro, se planteaba que no hubiera diferencias si no aceptar a cada cual como era y como pensara, defendiendo que lo que tenía que prevalecer era la amistad. Esa fue la premisa que quería llevar a escena y a partir de ahí empezamos a construir los personajes, que no están en las crónicas, sino que fuimos poco a poco colocando las crónicas en las vidas de estos personajes y así fuimos creando al amigo que se queda en Cuba y tomamos como referente al mismo Rodolfo que se quedó aquí trabajando, haciendo lo que le gusta, escribir. Así buscamos puntos de contacto con muchas de las personas que viven en el país con otros que ya no viven aquí. Aquel que se fue sin querer irse, el que se fue en busca de un futuro mejor arriesgando mucho y sigue vagando por el mundo dejando atrás a su tierra y a su familia, etc.

Esas historias que nos rodean y se ven reflejadas en algunas de las cr√≥nicas. Tuvimos claro hacerlo por bloques. Una primera parte del reencuentro, la segunda parte que cuenta todo lo que pas√≥ en el preuniversitario, en el servicio militar y universidad y el desenlace final de la obra que es cuando cada cual cuenta c√≥mo le va en el presente despu√©s de tanto tiempo y c√≥mo piensa en la actualidad. Son muchas cr√≥nicas y las fuimos descartando, tomando solo aquellas relacionadas a la idea central para llevarla a escena en frases, adaptando la historia en un proceso de improvisaci√≥n. Ten√≠amos claro el personaje de la actriz Lisandra Mart√≠n iba a ser ese personaje reaccionario, sin miedo nada, que lo iba a criticar todo, algo radical. Tambi√©n la historia del muchacho que se fue del pa√≠s por una de las cr√≥nicas que se llama ‚ÄúAmante por cuenta propia‚ÄĚ que cuenta la historia de c√≥mo se junta con una extranjera, una historia de prostituci√≥n por la que muchos j√≥venes han pasado en la realidad para salir de Cuba. No ten√≠amos clara la historia de Leysi y buscamos en las cr√≥nicas algunos elementos, como la enfermedad de c√°ncer que tanto golpea nuestra sociedad actual, un tema sensible en nuestro pa√≠s para seguir luchando por la vida a pesar de sufrir esta enfermedad mortal, aunque no lo utiliz√°ramos como gancho.

Cuando hicimos los primeros ensayos con p√ļblico y le presentamos la obra a Silverio no le gust√≥ para nada, fue un choque tremendo, pero nos replanteamos muchas de las notas de Silverio y analizar su punto de vista nos sirvi√≥ para desde su punto de vista a utilizar en la obra en frases como ‚Äúesto se parece a‚ÄĚ, ‚Äúesto es igual a‚ÄĚ, ‚Äúy si esto es m√°s de lo mismo‚ÄĚ, frases de Silverio que utilizamos para la puesta.

La obra tambi√©n fue la graduaci√≥n de Lisandra como actriz en la Universidad de las Artes (ISA), creo que la √ļnica estudiante de actuaci√≥n que pudo presentarse presencialmente en su a√Īo para graduarse. Hubo una peque√Īa apertura en esa etapa pand√©mica, comienza un √©xodo masivo en el pa√≠s. Ah√≠ nos dimos cuenta que la obra hab√≠a tocado otra zona de nuestra realidad, algo que ven√≠amos rondando desde el trabajo de mesa, pero no la ten√≠amos como fuerte de la obra y era el tema de la migraci√≥n. Irse y volverse a encontrar, irse y ver qu√© pasa con esa ida o asumir quedarse. Muchas personas que asistieron a los ensayos y presentaciones en ese momento nos dec√≠an despu√©s que ve√≠an la obra: ‚Äúma√Īana me voy y si yo pudiera romp√≠a el pasaporte y no me iba‚ÄĚ. Nos dimos cuenta que la obra estaba tocando una fibra que estaba sucediendo dentro de la sociedad pospandemia y en la juventud cubanas.

La migraci√≥n en un inicio no era el tema central de la obra, sino c√≥mo los amigos se disgustaban y peleaban por temas pol√≠ticos y a veces por temas sin relevancia. Nunca tuvimos claro de que No importa reflejara la migraci√≥n en la Cuba actual, ni que destacara el respeto hacia la diferencia de pensamiento. De cuestionarse si somos felices aqu√≠ o fuera del pa√≠s, si lo tenemos todo o no, si hay cosas que realmente deben cambiar. Las formas de pensamiento deben abrirse, pensar en los que se quedan, tambi√©n en los que se van y quieres seguir apoyando o ayudando a los de aqu√≠. Muchas personas cuando ven No importa tienen otras formas de ver la vida al salir de la sala. Muchas fueron a ver con esta obra, teatro por primera vez en su vida. La obra ha ayudado a trav√©s de los temas que trata, con el trabajo de los actores y de la puesta en escena, a que un p√ļblico que desconocedor de teatro sienta curiosidad e inter√©s por acercarse al teatro. No s√© si ser√° una obra que quede como referente por sus caracter√≠sticas, pero hemos tenido experiencias m√ļltiples como presentar la obra en la escuela nacional del PCC a un proyecto del Centro Martin Luther King, para que los all√≠ presentes entendieran la realidad actual y c√≥mo respetar los pensamientos diferentes, convivir con las diferencias y escuchar todo tipo de pensamiento. Fuimos tambi√©n la obra invitada a un evento en la Casa de las Am√©ricas sobre la migraci√≥n. Y todo esto ha sido muy bueno. Ha llevado a que las personas reflexionen sobre la diversidad de colores, de pensamiento y c√≥mo esa diversidad hace el desarrollo. Yo creo que No importa ha ayudado a cambiar vidas, a unir familias, a entender estos temas de la separaci√≥n, de los reencuentros. Tambi√©n ha sido un reto tocar y profundizar en estos temas, el c√≥mo reacciona el p√ļblico y c√≥mo nos ha cambiado a nosotros tambi√©n todo este proceso.

Foto: Daniel √Ālvarez Fern√°ndez. / Cortes√≠a de El Mejunje. / Puesta en escena de la obra No importa.

¬ŅC√≥mo se plantearon el dise√Īo escenogr√°fico y toda la visualidad de la puesta?

La escenografía de la obra siempre pensé que fuera minimalista. Cuatro maletas bien teatrales, que se pudieran mover, que se pudieran crear imágenes con ellas porque me gusta mucho el teatro de imagen, pues una imagen a veces dice más que mil palabras. Me gusta también el teatro de corografía, la limpieza de las escenas y eso se fue trabajando poco a poco con las canciones, coreografías, construyendo las historias de los personajes.

Nos basamos en una gama de colores b√°sicos para la visualidad del espect√°culo y nos fuimos dando cuenta de que cada color ten√≠a sin querer su significado respecto al personaje que usaba ese color. As√≠ hemos tenido muchas experiencias, los espectadores han pensado que los colores fueron a prop√≥sito por la historia de Harry Potter, o porque el color define a tal personaje por su rebeld√≠a o porque el otro personaje es m√°s pac√≠fico y eso tambi√©n lo fuimos incorporando al montaje. La banda sonora es de la generaci√≥n de nosotros los actores, la √ļnica m√ļsica original de nosotros es el √ļltimo tema que es la canci√≥n de los amigos que sali√≥ el mismo d√≠a del estreno oficial de la obra. Se compuso una semana antes del estreno, el mismo d√≠a de este en la ma√Īana se grab√≥ y en la tarde se puso para la funci√≥n. Muchos amigos nos ayudaron en todo el proceso de montaje dando sus ideas, opinando en los ensayos y presentaciones.

¬ŅQu√© fue lo m√°s complejo del montaje?

Que fue durante pandemia. Algo que ayud√≥, pero tambi√©n nos limit√≥ de algunas cosas que tuvimos que acelerar cuando ocurri√≥ la apertura. Tambi√©n lograr que los actores involucrados en el montaje se respetaran y entendieran que cada cual piensa diferente, que hab√≠a que respetar eso. Que cada idea que se propusiera y discutiera, hab√≠a que llevarla a un consenso entre todos. Lo otro es que como la obra toca temas complejos, actuales y sensibles, podr√≠a traerme alg√ļn problema a m√≠ como director art√≠stico, pero realmente lo que defiende la obra es la diversidad de pensamiento y la amistad principalmente. Con respecto a la escenograf√≠a, vestuario y dise√Īos no fue tan complejo porque logramos ganarnos la beca de El Reino de este Mundo que otorga la AHS y nos aliviamos un poco con respecto a los gastos de producci√≥n y todo fue saliendo, fluy√≥ bien.

Seg√ļn tu experiencia durante las presentaciones, ¬Ņc√≥mo ha sido la recepci√≥n del p√ļblico?

Si No importa ha llegado hasta donde hemos podido llegar y ha logrado gran aceptaci√≥n, ha sido por el p√ļblico. Para nosotros ha sido ‚Äúel fen√≥meno No importa‚ÄĚ. Siempre nos planteamos que fuera una obra que gustara y atrapara al p√ļblico joven pero no pens√°bamos que fuera a esta magnitud. Hay personas que han visto la obra m√°s de cuarenta veces de las cincuenta que se ha realizado la funci√≥n, se mueven con nosotros a ver la obra. Ha habido p√ļblico que se ha movido de una provincia a otra a ver la obra.

Un muchacho fue en tren de Ciego de √Āvila a Santa Clara para grabar la obra y poder mand√°rsela a la novia que se hab√≠a ido d√≠as antes del pa√≠s y no pudo ver la obra con √©l cuando la presentamos en su provincia. Hemos tenido muchas m√°s experiencias. La recepci√≥n del p√ļblico ha sido muy buena, hay gente que han ido a despedirse yendo a ver la obra. Hemos tenido en el p√ļblico familias completas, familias incompletas, personas que han llamado por videollamada a sus hijos para que a trav√©s del celular vean la obra. Hemos tenido que marcar tres filas en el suelo para que las personas alcancen a entrar y ver la obra. La gente te abraza, llora, se sienten identificados por vivencias personales similares a las que se muestran en la puesta. Esos intercambios con el p√ļblico te demuestran que est√°s haciendo un trabajo que realmente ese p√ļblico necesitaba. Tambi√©n tenemos experiencia con cr√≠ticas favorables que han marcado un antes y un despu√©s para la compa√Ī√≠a. Hemos tenido quienes est√°n en contra de No importa porque les ha molestado el discurso y han salido furiosos de la sala y a veces hasta reconociendo los valores de la obra por su vigencia. Esa diversidad de p√ļblicos ha hecho que la recepci√≥n sea buena en este a√Īo y pico de funciones, porque cuando se cuestiona o se piensa censurar algo, llama a√ļn m√°s la atenci√≥n de todos.

¬ŅC√≥mo se han sentido ustedes como protagonistas del proceso creativo de No importa?

Nosotros podemos estar cansados como en un viaje que fuimos a La Habana para presentarnos en el Bertolt Brecht donde llegamos a las 4:00 p.m. y a las 7:00 p.m. era la funci√≥n. Pero cuando estamos en la sala, hacemos ese calentamiento extra√Īo de nosotros de re√≠rnos haciendo chistes, mirarnos, conversar de cualquier otra cosa, un ritual que tenemos de abrazarnos para empezar a actuar y all√≠ se olvida todo el cansancio, todo lo que puede haber pasado antes de que empiece la m√ļsica de ‚ÄúIsla Bella‚ÄĚ.

Realmente nos hemos sentido muy bien, hemos tenido funciones maravillosas, donde hemos experimentado muchas cosas, siempre he tratado de sorprenderlos en cada funci√≥n. En el momento de las video-llamada, a veces contactaba con un amigo allegado de nosotros mismos, alguien conocido que se hab√≠a ido del pa√≠s. El d√≠a de la graduaci√≥n de Lisandra, por ejemplo, a Freddys N√ļ√Īez fue quien hicimos la video-llamada. Cuando se me fue uno de los actores en medio del montaje y a los quince d√≠as tuvimos la funci√≥n, la llamada fue con √©l. Ese proceso que sucede cuando el que ve la obra `duda si somos nosotros mismos o los personajes los que est√°n en escena, no es nada improvisado, sino que es parte del montaje. Disfrutamos cada funci√≥n, porque siempre sale algo nuevo, un texto nuevo, una imagen nueva, cada funci√≥n se disfruta como la primera. Cada vez que tenemos funci√≥n es un reto nuevo, primero porque hay que tomarse una botella de Havana Club completa durante la obra, pues es la marca que nos ha patrocinado y no pod√≠a ser otra porque es el ron cubano m√°s reconocido internacionalmente. Cualquier cubano que se tome un sorbo de Havana Club aunque no viva aqu√≠, enseguida le viene recuerdos de su vida en Cuba y as√≠ hemos participado tambi√©n en la campa√Īa de promoci√≥n de la bebida. Es una hora y veinte minutos donde no se para, solo para cambiarnos de ropa, algo que logramos por el entrenamiento y la preparaci√≥n de tantos d√≠as de trabajo, pero que disfrutamos a plenitud.


No importa, otra vez

√ćtaca te dio el bello viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene m√°s que darte.

Constantino Cavafis

 

Jorge Luis Borges ‚ÄĒlo ha contado Eduardo Galeano‚ÄĒ imparti√≥ una conferencia sobre la inmortalidad el mismo d√≠a y a la misma hora en que la selecci√≥n argentina de f√ļtbol jug√≥ su primer partido en el Mundial del 78. En Santa Clara, m√°s de cuarenta a√Īos despu√©s, al programador de la Jornada ‚ÄúTeatro de la Resistencia o La Utop√≠a Cierta‚ÄĚ le sali√≥ una broma parecida: A la vez que No importa, de la Compa√Ī√≠a Teatral Mejunje, hac√≠a de las suyas en el centro cultural hom√≥nimo, el grupo Estudio Teatral representaba al otro lado del parque una obra inspirada en un cuento de Borges.

El tema es que el patio de El Mejunje vibró con el latido de quienes se amontonaron para ver la puesta de No importa, un espectáculo estrenado a finales de 2021, con dirección artística de Adrián Hernández y general de Ramón Silverio.

Porque jam√°s he simpatizado con las columnas agrupadas en el libro que inspir√≥ la obra (¬ŅQui√©n le pone el cascabel al l√°tigo?, de Rodolfo Romero Reyes, Nemo), decid√≠ no asistir al estreno. Pero al terminar aquella funci√≥n, sucedi√≥ que mis amigos comenzaron a compartir fotos, videos, mensajes de ‚ÄúNo importa‚ÄĚ en sus estados de WhatsApp. La obra recibi√≥ palabras de elogio en medios provinciales y nacionales, algo que puede‚ÄĒ aunque no necesariamente‚ÄĒ ser sin√≥nimo de calidad. La Compa√Ī√≠a Teatral Mejunje la represent√≥ en La Habana, Ciego de √Āvila, Bayamo, Holgu√≠n… Y as√≠ llegamos a la noche del lunes, cuando la Jornada ‚ÄúTeatro de la Resistencia o La Utop√≠a Cierta‚ÄĚ irrumpi√≥ en Santa Clara con la fuerza de lo inesperado.

Poco antes de las 9:00 p. m., la cola para entrar a El Mejunje parec√≠a la versi√≥n a escala teatral de una feria de fin de a√Īo. En el p√ļblico, lo suficientemente variado como para juntar rostros de pepillas y pepillos con los de esa comunidad ‚Äúsapinga‚ÄĚ a la que orgullosamente pertenezco, hab√≠a lo mismo trovadores, ensayistas, periodistas, actores, que personal completamente ajeno al mundillo art√≠stico de la ciudad. De todo en la casa del se√Īor Ram√≥n. Y fue precisamente Silverio quien ley√≥, justo antes de presentar la obra, las palabras que saludaron el comienzo de la Jornada.

No importa ‚ÄĒsospecho que inspirada en referentes de tan variada calidad como Regreso a √ćtaca, del cineasta Laurent Cantet; No tengo saldo, del grupo Teatro del Viento y el libro (en este caso, referencia declarada) ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al l√°tigo?, de Nemo‚ÄĒ se vale del pastiche para entregarnos un producto acabado, equilibrado, hilarante. Una funci√≥n que no subvalora la inteligencia del espectador ni busca forzar su emotividad con un sentimentalismo porno.

Para no meterme en el terreno pantanoso y por mí desconocido de la crítica teatral, mejor les diré que No importa forma parte de las representaciones artísticas que está generando un contexto signado por el hierro candente de la emigración. Cuando se lea este presente como pasado, habrá que analizar producciones tan disímiles como reggaetones, sones, boleros, rocanroles, novelas, cuentos, poemas, documentales. Y habrá que detenerse obligatoriamente en la aplastante popularidad de No importa, así como en su incisivo abordaje de la crisis migratoria.

Dice el escritor argentino Mart√≠n Caparr√≥s: ‚ÄúUn migrante es alguien que se escapa: se desespera, se va a buscar sus esperanzas a otra parte. Nadie deja su lugar si su lugar lo satisface. No hay mejor evidencia del fracaso; no hay peor‚ÄĚ. Soy de los que considera que la emigraci√≥n responde a una determinaci√≥n pol√≠tica, como tambi√©n su contrario: la permanencia (voluntaria o involuntaria) en el espacio concreto del lugar de origen. No importa recoge estos debates, los procesa y devuelve a un espectador quiz√°s por primera vez consciente de la realidad que est√° sufriendo.

Y lo hace con el tono cabaretero, carnavalesco, que tanto √©xito de p√ļblico (y de cr√≠tica, dicho sea) est√° alcanzando en grupos de teatro como El Portazo. Se apoya, adem√°s, en parlamentos correctamente seleccionados del libro de Romero Reyes. Las columnas que no lograron sacarme una sonrisa en mi condici√≥n de lector, se vuelven carcajada explosiva gracias a la actuaci√≥n de Leisy Dom√≠nguez, Lizandra Mart√≠n, Yuniesky Berm√ļdez y Adri√°n Hern√°ndez.

Su estreno ocurri√≥ justo antes de que empezara este nuevo √©xodo masivo, que ha potenciado el impacto de la puesta en la medida en que se han ido sumando n√ļmeros fr√≠os a la estad√≠stica del desastre. El espect√°culo analiza el conflicto entre arraigo y desarraigo, as√≠ como la necesidad que sienten los j√≥venes por abandonar la idea de un proyecto colectivo para buscar un escape individual. Su fuerza radica en el descarnado tratamiento de la actualidad cubana, sin caer en el panfletarismo, la barricada, el mensaje extremadamente directo, el post de Facebook escrito en may√ļsculas y con errores de ortograf√≠a. Su debilidad, en el frecuente manejo de c√≥digos cerrados, que limitan el alcance de un mensaje universal.

Excepto el juego de La Botellita, que me pareci√≥ extenso e innecesario, asimil√© con fortuna cada escena. No importa se vale de pocos recursos, pero los aprovecha inteligentemente. Todo el tiempo el espectador (¬Ņdeber√≠a hablar por m√≠?) se mantiene en estado de tensi√≥n, pues no sabe por qu√© camino lo conducir√° el siguiente di√°logo. A fin de cuentas, hoy casi cualquiera puede mirarse en el espejo de una obra como esta. Y es un espejo afilado, no recomendable para quienes utilizan m√°scaras fuera del teatro.

‚ÄúLos j√≥venes admiradores de Cavafis ‚ÄĒlo ha contado Margarite Yourcenar‚ÄĒ se desilusionaron al descubrir que los gustos literarios del poeta eran m√°s atrasados que los de ellos‚ÄĚ, escribe Jorge Fornet en Salvar el fuego. Y aunque estamos, o podamos estar, en presencia de un caso similar con esta funci√≥n y algunos de sus referentes (salvando, m√°s que el fuego, las distancias), pienso que la desilusi√≥n podr√≠a nublarnos el disfrute de un trabajo valioso, donde la carcajada y el llanto se alternan para removernos la imagen que hasta entonces hab√≠amos tenido de Cuba, del mundo. En fin, de todo aquello que verdaderamente importa.