Carlos Ernesto Varona


Carlos Ernesto Varona: “No tengo límitesâ€

Conocí a Carlos Ernesto Varona Velázquez cuando ambos soñábamos ser guitarristas. Eran aquellos los años de la niñez y la posibilidad. El tiempo ha pasado desde entonces y, como siempre, se ocupó de transformar todo a su paso. Sin embargo, no cambió la certeza de Carlos Ernesto, su amor infinito hacia el instrumento y hacia la música. Lo invito, lo provoco con una pregunta que habla, también, de las memorias que compartimos…

—¿Sientes que tu formación en las escuelas elementales de Arte fue esencial para la conformación del artista que eres hoy?

—Por supuesto. Para mí es un poco contradictorio porque uno tiene muy corta edad cuando comienza a recibir una educación. Sin embargo, ese es, al mismo tiempo, el momento más importante en la formación de un músico.

cortesía del entrevistado

—De esa experiencia, ¿cuál consideras que fue tu aprendizaje mayor?

—Sería injusto decir que solo hubo un gran aprendizaje. En la enseñanza de un artista, los aprendizajes son de diferentes tipos y todos se complementan. Para poder hacer música se necesita tener un bagaje cultural amplio y que te permita canalizar y expresar tus habilidades.

—En la actualidad, ¿cuál es la salud de la Escuela Cubana de Guitarra?

—Considero que es buena: hay muchos jóvenes guitarristas de nuevas generaciones que apuestan y desean mantener el legado de Nicola. Gracias a la información que nos brindan hoy las plataformas digitales se puede estar más al tanto de lo que ocurre a nivel internacional. Así se tiene una retroalimentación en la que se evidencia la importancia mundial que ha tenido nuestra escuela.  

cortesía del entrevistado

—¿La tradición guitarrística clásica en nuestro país se ha visto afectada o modificada por el avance de la música popular, o este avance se ha integrado de forma orgánica y ha resultado en beneficio de lo clásico?

—El sector de la música clásica no tiene tanta demanda del público como solía ser años atrás. Algunos eventos, por tradición, mantienen quizás a ese público que tuvo alguna vez, pero la sociedad actual se aleja mucho de consumir ese tipo de música. Partiendo de esto, te digo que lo clásico no se ha visto afectado por lo popular; se ha integrado para hacer llegar un arte refinado a un público mayoritario que suele consumir otro tipo de música. Esta no es una tendencia actual, siempre se ha incluido en el programa de guitarra clásica, debido a que este es un instrumento que es también muy popular. Un ejemplo de esto es El manisero, de Moisés Simons o Drume Negrita, de Eliseo Grenet, piezas que han sido llevadas al repertorio de la música de concierto. Tuve el placer de interpretar hace poco El Concierto de las Islas, de Rafael Guedes: en el primer movimiento se encuentra una guajira, en el segundo un bolero, y en el tercero un danzón-son.

—¿Cómo enfrentas tu rutina de entrenamiento musical?

—Mi rutina de entrenamiento va enfocada más al aspecto musical, a que la técnica esté en función de la música. Los años como estudiante me ayudaron mucho en la cuestión técnica, pero con el paso del tiempo uno empieza a entender mejor la música y a darle más valor a este aspecto que es el esencial. Luego busco cómo resolver técnicamente para poder respetar así el discurso musical que quiero comunicar.

cortesía del entrevistado

—¿Qué piensas es indispensable en la formación de un joven guitarrista?

—Es indispensable el interés que tenga ese joven por aprender. La guitarra es un instrumento de mucha exigencia porque uno es quien crea el sonido desde y con sus propias manos. No es un instrumento que tenga un mecanismo que ejecute el sonido, como sucede con el piano, donde uno presiona una tecla y hay un mecanismo que es el que percute la cuerda. En la guitarra, ambas manos están en contacto directo con la cuerda, cosa que hace un poco complejo obtener un resultado en un tiempo breve; y constantemente la dificultad va in crescendo a medida que avanzas en repertorio.

—¿Hasta qué punto la pasión por la guitarra es importante en el desarrollo del instrumentista? ¿Qué papel juega la disciplina?

—Como ya te mencioné, la pasión y el interés son fundamentales. Ahora, la disciplina debe existir siempre. Nada se logra si no existe disciplina.

cortesía del entrevistado

—Es una realidad que muchos de nuestros mejores guitarristas históricos no se encuentran en activo como instrumentistas; y buena parte de los que sí se encuentran activos no viven ya en Cuba. ¿Piensas que este es un fenómeno que se puede revertir y que tiene alguna repercusión en la formación de las nuevas generaciones?

—De los guitarristas que no se encuentran activos, sería inapropiado juzgar el porqué de su inactividad: las razones son personales. De los que están activos y no están en Cuba es un orgullo que, habiendo sido formados por la Escuela Cubana de Guitarra, sean los que formen parte ahora mismo de la meca de la guitarra en el mundo.

cortesía del entrevistado

La mayor demanda musical en Cuba, un país tropical y caribeño, siempre va a ser de música popular. Siempre existió un Ernesto Lecuona y un Bola de Nieve, excelentes músicos ambos, pero cada cual en su vertiente. Los tiempos cambian y la música clásica fue la música popular de otros momentos históricos; lo cual hace que en países europeos exista una mayor tradición de lo clásico, debido a que es su cuna natural y es lógico que por esto haya una mayor demanda, lo que a su vez posibilita que la tradición sea más fructífera. No tengo certeza de que se pueda revertir o no este fenómeno en nuestro país, de acuerdo a lo que te he comentado.

Por otro lado, aunque tengamos excelentes guitarristas que, tal como mencionas, ya no están en activo o no viven en cuba, lo cierto es que quedan muy buenos profesores y guitarristas clásicos en las escuelas, y esto tiene una positiva repercusión en la formación de las nuevas generaciones. Además, los guitarristas que viven y trabajan fuera de Cuba regresan a nuestro país e imparten clases magistrales, dan conciertos, por lo cual no se encuentran desconectados de nuestra escuela de guitarra, y pueden ser faro para los jóvenes en formación.  También los nuevos aprendices se nutren de las tecnologías, el internet, las redes sociales y las diversas plataformas que los profesores emplean para subir videos. Por ejemplo, hay algunos en los que se explican —a modo de clase online— los análisis técnico-musicales de las obras clave en la formación de un guitarrista.

—¿Qué piezas prefieres interpretar?

—Las piezas que prefiero interpretar son aquellas con cuyo lenguaje me identifico. No puedo hacer algo con lo cual no me sienta implicado, pues no estaría comunicando nada. En el montaje del repertorio no tengo límites, pero sí escojo a la hora de dar un concierto aquellas obras con las que más me identifico, pues esa identificación es la que le haré llegar al público.

—¿Qué es lo que más aprecias de tu práctica como maestro?

—Ver que mis alumnos crezcan en la música. Y digo en la música porque la guitarra es solo uno de los tantos medios que hay y que expresa esta rama del arte.

—¿Hasta qué punto la competitividad y la emulación sanas son importantes para el desarrollo de un guitarrista?

—La mejor competitividad y emulación que puede existir es con uno mismo. Lo importante es ver cómo se evoluciona y mejora a través del tiempo. El crecimiento profesional de cada persona es diferente e individual. Cada cual tiene su tiempo, pero eso no significa que todos no podamos llegar a una misma meta si se tienen las condiciones necesarias.  

—¿Cómo te insertas en la dinámica de concursos, becas, premios y festivales?

—Cuando era estudiante, los concursos Isaac Nicola se habían eliminado, eran solo festivales. El intercambio junto a guitarristas de tu generación y también de otras generaciones es muy importante, ya que uno se nutre de otras experiencias. No he sido la persona que se destaca más por su frecuente participación en concursos, pero sí hay algo positivo en esto, y es que uno se traza una meta a corto plazo, lo cual te ayuda a la superación como músico. Veo el concurso no como la búsqueda de un reconocimiento. Si el reconocimiento llega, eso es bueno, pero lo más valioso está en disfrutar y aprender del proceso.

cortesía del entrevistado

—¿Quiénes son tus referentes de instrumentistas clásicos?

—La lista sería interminable. Aprendo de todos, no solo de los que dominan la guitarra. Uno no puede limitarse al instrumento que toca, la música es más grande que un solo instrumento.

—No siempre el talento es suficiente para que un instrumentista triunfe, ¿cuáles serían los otros factores?

—Ya hemos hablado en preguntas anteriores de la importancia de la motivación y la disciplina. También influye la perseverancia y la capacidad de estar abierto a aprender continuamente, desarrollar tus competencias y hacer surgir otras nuevas, aumentar el conocimiento en todo sentido. Otra cuestión es estar interesado en promocionar tu arte y hacerse ver por un público más amplio en los medios de comunicación existentes.

—¿Sientes que hay suficiente presencia de artistas jóvenes cubanos en el panorama mundial? ¿Cómo sucede en el caso de los guitarristas?

—Sí, realmente la juventud cubana se impone en la música del mundo, y en el caso de los guitarristas sucede también. Vemos cómo hay músicos de formación clásica que se insertan en proyectos nuevos de música popular, en los que la guitarra forma parte indispensable, y estos artistas lo hacen con una calidad admirable.

—¿Cuál es el principal desafío al estrenar una obra o enfrentarte por primera vez a una pieza? ¿Surgen en ese momento dudas o certezas, o una mezcla de ambas cosas?

—Lo más difícil es enfrentar una obra que no se haya ejecutado antes, o sea, un estreno mundial. Al no existir un precedente de ejecución, uno va a ser quien marcará una pauta en ese sentido. Yo he tenido el placer de interpretar e incluso grabar estrenos mundiales. El día de mañana —no importa si se trata de otros músicos que ejecuten la pieza o sea yo mismo el que vuelva a la partitura— se podrá otorgar una nueva perspectiva a esas obras que estrené, para así descubrir aristas diversas, pero ya teniendo un punto de partida.

—¿Qué se puede aprender de la observación crítica que la práctica no ofrece?

—La práctica es el criterio de la verdad… y la música no es teoría, sino un ejercicio práctico, pero debe existir una guía que vaya más allá de lo teórico. O sea, la teoría puede dar una explicación a la práctica, pero no aporta a la práctica en tanto el aprendiz no asimile el conocimiento teórico. Por tanto, es importante siempre que esa observación crítica llegue con la ayuda de un maestro o un tutor, el cual ya haya interiorizado previamente el enfoque teórico. Pero en general, la observación crítica musical siempre va a producirse desde un punto de partida, y ese punto es la práctica.

cortesía del entrevistado

—Durante los años 2015 y 2019 fuiste guitarrista de la Compañía Lizt Alfonso Dance Cuba. Esta experiencia, ¿qué aportó a tu carrera individual? ¿De  qué manera sientes que tu mirada como músico se vio modificada por la intervención y presencia de otras artes?

—El flamenco es un estilo folclórico foráneo que tenemos cerca gracias a las influencias españolas en el arte cubano, pero a la misma vez no es algo que uno aprenda en la academia. La Compañía Lizt Alfonso va más allá de la guitarra, que es en lo que principalmente tuve que enfocarme: esta nueva práctica me costó mucho trabajo. Esos años constituyeron un ejercicio de superación musical para mí y, además, adquirí un sentido del espectáculo en general; o sea, aprendí a no ver los elementos por separado sino el funcionamiento como sistema: un engranaje perfecto donde los bailarines, los músicos, la producción, todos están en función de un mismo objetivo. El resultado final como un todo es lo que le llega al público. En este caso, la música está en función del baile y al mismo tiempo el baile está en función de la música, lo que crea una sinergia escénica que es el espectáculo que disfrutamos.

—Junto a tu pareja, la cantautora Paloma Henríquez, fundaste el Dúo Nu9ve, ¿la vida personal y la música colisionan y se fusionan en este proyecto?

—Realmente no es una colisión sino más bien una fusión de dos personas, de dos experiencias de vida diferentes. Esa manera de ver la vida es la que unimos en un proyecto a través de la música, donde se mezclan las melodías y letras de Paloma con las armonizaciones y arreglos míos. Buscamos una homogeneidad en el discurso artístico.

cortesía del entrevistado

—¿Qué nuevos paradigmas de creación ha develado para ti?

—No puedo estar distante de lo que pasa en la música actualmente y vamos a decir que estamos permeados por los usos cotidianos de las tecnologías. Es un reto integrar las nuevas tecnologías, como por ejemplo el live looping, en lo que es el lenguaje musical de Nu9ve, pero siempre persiguiendo un lenguaje asequible para la audiencia, un lenguaje que puede ir desde canciones muy trovadorescas hasta algunas tendencias más alternativas actuales.