Alicia Leal


El mundo de la Alicia Leal, entre fabulaciones y misterios (+ Video y fotos)

Seres “extraños†del mar, la tierra y algo más allá, figuras femeninas y también representaciones de personalidades de la historia cubana, como José Martí y Fidel Castro, forman parte del mundo creativo de la pintora y dibujante Alicia Leal, una mujer que encanta por la dulzura de su voz, la suavidad de sus gestos y esa naturalidad que la distingue.

Nacida en Sancti Spíritus el 15 de noviembre de 1957, asegura ser tímida desde pequeña, pero con el valor suficiente para exponer sus obras de arte en galerías de varios países, consciente de que eso siempre es como desnudarse, mostrar sus pensamientos, ideas y concepciones más personales.

A pesar de residir desde hace muchos años en La Habana, ella no olvida su infancia en el campo, etapa en la cual ya sentía inclinación por la pintura, pero no imaginaba que existieran técnicas ni centros para cultivarla.

En la Academia San Alejandro, de la capital del país, en la cual se graduó en 1980, adquirió diversas herramientas para crecer como creadora, entre fantasías y realidades que conjuga con sapiencia en la mayor parte de sus cuadros, en los cuales lo aparente es solo un motivo para profundizar, desentrañar corrientes subterráneas y cautivar a públicos diversos.

Ahí conoció además al también pintor Juan Moreira, quien se convirtió en su compañero de la vida desde hace mucho, una relación de la cual nacen influencias, críticas y sugerencias para favorecer el mundo sobre lienzos.

«Atravesada por una palma» obra de Alicia Leal.

En el reciente espacio «Encuentro con», conducido por la periodista Magda Resik y organizado por la Asociación Hermanos Saíz, aseguró que ella también anhelaba ser escritora, incluso a veces alternaba la pintura con la redacción de historias, pero la convencieron de que la existencia física es demasiado corta como para caminar lo suficiente en ambos propósitos, “por eso renuncié a la literatura, algo que quizás no debí hacerâ€.

Tal vez en cada cuadro de Leal exista también una obra narrativa sin escribir, fabulaciones que ojalá algún día vivan también como letras en el papel.

Indudablemente ella ha logrado construirse un estilo propio, una cosmología pictórica que le confiere singularidad a sus pinturas, un sello distintivo al cual aspiraba desde siempre.

Según manifestó en el intercambio reciente, en momentos iniciales de definición creativa, pensó que lo mejor era concebir y aprovechar un mundo muy relacionado con su forma de ser y pensar, con sus fantasías y representaciones individuales, con lo cual ha tratado de ser consecuente, conocedora también de sus cualidades como persona.

“Pero dentro de todo trato que todas las exposiciones sean diferentes. Los pintores, como otros creadores, somos eternos inconformes y nunca estamos totalmente satisfechos con los cuadrosâ€, refirió esta mujer de sonrisa tímida, quien posee muestras personales en varias partes del mundo, como Nueva York y diversos países de Europa.

Las figuras femeninas, las curvas y el lirismo son permanentes en su universo pictórico, algo que ocurre de manera natural, sin proponérselo, según expresa quien ostenta la Orden por la Cultura Nacional y el Diploma al Mérito Artístico del Instituto Superior de Arte.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos, Alicia dice que verdaderamente hay momentos en los cuales la creación es más fluida, tal vez por la existencia de eso llamado Musa, pero ella prefiere confiar en el trabajo de cada día, en el esfuerzo por hacer y superarse.

Reconoce que sus experiencias personales marcan también sus obras, en las cuales después de los primeros momentos apareció por ejemplo la figura de la Virgen de la Caridad, a partir de vivir un tiempo en Centro Habana y de conocer una anécdota familiar que nunca imaginó, relacionada con la Patrona de Cuba.

“Pinto además a héroes cubanos, como José Martí, porque los siento vivos, ellos también son Cubaâ€, dice con humildad.

Alicia Leal, la niña de Sancti Spíritus, la adolescente soñadora, la mujer tímida, la pintora exitosa…, es un ser humano interesante más allá de la creación, una persona que ojalá siga frente al lienzo en ese proceso visual que tiene mucho de fabulación y literatura.

Tomado de CubahoraÂ