Nosotras

Rese√Īa al libro Tiempo de Mujer, de la autora Laidi Fern√°ndez de Juan

El t√≠tulo que hoy les presento constituye un libro at√≠pico, original. Para serles sincera, no he logrado definirlo dentro de un g√©nero espec√≠fico; no son cuentos, ni relatos, no es prosa po√©tica, no es un ensayo, ni testimonios, son‚Ķ algo as√≠ como una especie de vi√Īetas, textos que captan magistralmente la esencia, el sentir de la autora respecto a t√≥picos cotidianos en la vida de las mujeres cubanas, que bien pueden extrapolarse a la mujer universal, dado que temas como: el poco tiempo libre de la mujer trabajadora, madre de familia, hermana, esposa, hija; el modo de entender, enfrentar y superar el fen√≥meno del ‚Äúnido vac√≠o‚ÄĚ, ese momento cuando los hijos parten, cuando les toca hacer sus propias vidas; la violencia de toda √≠ndole; los estereotipos sociales; los c√°nones de belleza; las dis√≠miles posturas acerca del ‚Äúamor rom√°ntico‚ÄĚ; la subestimaci√≥n hacia el sexo femenino; la sobrecarga de responsabilidades bajo el dicho: ‚Äú¬ŅHay mujeres?, todo va a salir bien‚Ķ, que pudiera a veces parecer un cumplido pero tiene varias lecturas; entre muchas otras l√≠neas de pensamientos vinculadas al papel que asumimos las chicas en la sociedad, son cuestiones de inter√©s que superan las barreras geogr√°ficas o circunstanciales.¬†

La literatura escrita por mujeres en la Cuba de hoy tiene aroma a limpio, a frescor que abraza de pronto el alma y amanece entre versos y una prosa firme, cual tac√≥n que ara√Īa el pavimento. Bien lo auguraba Luisa Campuzano en Las muchachas de La Habana no tienen temor de Dios‚Ķ cuando en su estudio sobre escritoras cubanas desde el siglo XVIII hasta la actualidad, dec√≠a: ‚Äúlas autoras de las que me ocupo, comparten, por m√°s piadosas que sean o hayan sido, la osad√≠a de desafiar gobiernos, transgredir prejuicios, subvertir c√°nones‚Ķ‚ÄĚ Y s√≠, eso, entre otras muchas tem√°ticas gobiernan a√ļn hoy, dieciocho a√Īos despu√©s, las escritoras de esta Isla. Ser√≠a absurdo pretender encasillarlas, no hay nada entre cielo y tierra que les sea extra√Īo.

Cabe entonces presentarles a Laidi Fern√°ndez de Juan (La Habana, 1961), autora de este volumen, donde escribe lo que ocurre y puede ser olvidado, lo que pasa una vez, lo que se mueve para vencer el tiempo, lo que queda, lo que se va, lo que al final cambia y se transmuta, aunque ha dejado su huella en la memoria. Ella recoge esos fragmentos, esos detalles que dejamos pasar y nos definen, y entonces les da vida, brillo, valor; los hace resonar en las normas cubanas del idioma casi siempre con un rescoldo de malicia, arrobo y bondad, con esa gracia que se trasunta en su estilo, con esa manera de escribir entre ir√≥nica, mordaz y risue√Īa, y por supuesto con un prop√≥sito: ‚Äúla vocaci√≥n de dar fe‚ÄĚ, de atrapar el tiempo, de agotar toda la trama, de acotar en la fugacidad de las cosas, de vencerlas al fin con las √ļnicas armas posibles, es decir, con las palabras; como expresara el maestro Francisco L√≥pez Sacha en la nota de contracubierta.

Aventurarse en las escasas 138 p√°ginas de este libro, publicado bajo Ediciones Matanzas, 2019, supone una lectura hacia adentro, una suerte de viaje a trav√©s del espejo, donde no nos costar√° tanto mutar de piel para vernos en esos roles. Los textos van quedando de alguna forma organizados bajo ac√°pites tem√°ticos donde encontraremos la siguiente secuencia: abre con ‚ÄúNosotras‚ÄĚ, luego ‚ÄúEscuelas‚ÄĚ, ‚ÄúCuba hoy‚ÄĚ, ‚ÄúInterrogantes‚ÄĚ y finalmente la secci√≥n m√°s amplia, ‚ÄúMiscel√°neas‚ÄĚ, cerrando nada m√°s y nada menos que con el siguiente t√≠tulo: ‚ÄúPer, prejuicios y estereotipos‚ÄĚ. La autora va dejando, a modo conclusivo, su punto de vista respecto al tema que aborda, el cual, para benepl√°cito de lectoras que, como yo, aspiramos a comprensiones y tolerancias sociales cada vez m√°s hol√≠sticas y diversas, resulta atinado y acorde a nuestros momentos actuales y segura estoy de que seguir√° siendo acorde tambi√©n con tiempos futuros, pues, a√ļn queda mucho por desmitificar, por descodificar respecto al papel de la mujer en la sociedad. Es tiempo de mujeres, no cabe duda, resurgir de las cenizas de todas las brujas que ardieron bajo el fuego del miedo y la ignorancia es y deber√° seguir siendo premisa para el triunfo.

Hablando en plata, donde hay mujeres, no hay fantasmas, sino una monta√Īa de deberes m√°s o menos placenteros. Monta√Īa a la que entramos con u√Īas y dientes, sin saber qu√©, qui√©n ni c√≥mo nos espera; pero a la que hay que entrarle con todas las ganas posibles. ‚ÄúTodo va a salir bien‚ÄĚ, parece el lema de la mujer contempor√°nea, esa que sacude las a√Īoranzas, respira hondo y tira hacia delante.

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