Monólogo de la soledad


Monólogo de la soledad

“Simplicidad” y “hondura” son dos términos claves para Monólogo de la soledad, del grupo teatral El Juglar del Cisne, con la dirección general de Yudian Padrón Pérez. “Simplicidad formal” y de realización general, nunca en el sentido de vacío, banal o primitivo, sino en el de oposición a lo complejo, o mejor en este caso, oposición a lo vana y chillonamente complejo. Puede venir la tentación del término “minimalismo”, pero este acarrea otras significaciones de estilo diversas al tipo de “naturalidad” que caracteriza a este monólogo.

Pensar en un monólogo casi siempre conduce al estereotipo de obras con la temática humanista, de género, intimistas o de carácter social en gen general, dichas por un actor o actriz que representa a un personaje específico como puede serlo una abuela solitaria.

Fotos Robert Rodríguez

Pero, en primera instancia, aquí se nos ofrece un monólogo en cierta medida “desdoblado” mediante un actor que dice el monólogo y una muñeca que sustituye (visualmente) a la correspondiente actriz. Un segundo actor apoyará acciones, situaciones y manejo de objetos escénicos, sin afectar en ningún sentido el carácter e intensidad de la obra como monólogo.

Tal desdoblamiento o conjunción de actor y muñeca para el personaje que monologa es realmente eficaz para los efectos audiovisuales y escénicos generales de la obra y, además, hace a esta más atractiva para públicos de menores edades (a quienes ha de interesar precisamente lo dicho en el monólogo), sin que deje de serlo, quizá todo lo contrario en muchos espectadores, para los de más edades.

Pero ello, lejos de implicar complejidades mayores ni parafernalias innecesarias, se desenvuelve ante nosotros con una real sencillez de recursos y acciones en la construcción del personaje, una anciana que vive sola con su gato y añora la compañía familiar (o, en general, humana).

Fotos Robert Rodríguez

El monólogo, magistralmente dicho por Juan Miguel Plané Serrano, es acompañado con igual maestría por su propia manipulación de la muñeca que permanece siempre debidamente como punto focal de nuestra atención y logra hacérsenos sentir como auténtico “personaje”, auténtica abuela solitaria.

La sencillez de recursos, formas e imágenes generales no solo ha bastado sino incluso se ha hecho óptima para el deseado llamado sentimental y humanista. Simplicidad formal (en el mejor sentido aclarado) y hondura de sentimientos y conceptos se conjugan, así, perfectamente.

Fotos Robert Rodríguez

La labor del sonidista Dayam González se aviene en la justa medida con dichas cualidades del discurso oral y audiovisual, con una musicalización melodiosa y sonidos igualmente simples a la vez que emotivos y agradables.

Simplicidad formal audiovisualmente tan expresiva como agradable y hondura de propuestas sentimentales, conceptuales y, también, estéticas queden reiteradas como cualidades medulares del “monólogo de la soledad”.