Alexey Mompeller y Lisandra Gómez


¬ęLa imaginaci√≥n e investigaci√≥n van juntos en la creaci√≥n¬Ľ

Amanece y llega la inspiración. Lo mismo toma las riendas de la finca familiar con las botas bien ajustadas y el sombrero hasta media frente, que realiza un duelo desafiante con la cuartilla en blanco. Roberto Javier González Rodríguez se deja arrastrar por los instintos, necesidades, placeres… En cada actividad se encuentra y, solo de esa forma es capaz de regalarle al resto del mundo los muchos universos que le habitan.

‚ÄúEl trabajo en el campo es liberador ‚Äďconfiesa quien m√°s all√° del surco ha aprendido a esculpir estructuras ling√ľ√≠sticas y egres√≥ como Licenciado en Contabilidad y Finanzas ‚Äď. El debate entre la vida del campo y la ciudad es intr√≠nseco en m√≠. Creo que es mi pretexto perfecto para que nazcan buenas historias, para estimular a la imaginaci√≥n.

‚ÄúMi libro P√°jaros enjaulados era una deuda para celebrar mi pedacito del mundo La caoba, la finca de mi padre. La suelo comparar con Macondo, mi lugar de concentraci√≥n, de carga espiritual‚ÄĚ, a√Īade quien se considera un devoto de las letras del Gabo.

Mas su historia no inicia con los recientes sendos reconocimientos que se rob√≥ varios titulares de inter√©s para las letras cubanas al merecer la Beca de Creaci√≥n Literaria ‚ÄúLa noche bocarriba‚ÄĚ de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Guant√°namo, y ganar en Camag√ľey el Concurso Bustos Domecq, tambi√©n convocado por la organizaci√≥n que camina hacia su Cuarto Congreso, sino que germin√≥ en 1995 en el pedazo de tierra emplazada en los predios de El Corujo, en el municipio de Cabaigu√°n. All√≠ el entonces ni√Īo se percat√≥ que deb√≠a buscar ayuda para aprender acomodar las muchas historias que brotaban de su cabeza con la misma salud que las plantaciones de su padre.

‚ÄúPara m√≠ el taller literario Rub√©n Mart√≠nez Villena, de Cabaigu√°n, es sin√≥nimo de casa porque fue el primer lugar donde se escucharon mis textos y donde forj√© amistades para toda la vida. La tutela de varios profes como Jorge Silverio ha sido fundamental. Cuando se lee ah√≠ m√°s que tallerear sientes comodidad, paz y por qu√© no hasta un esp√≠ritu de confesionario porque se dicen las culpas y dolores que te generan las historias. En ese espacio te reciben con sonrisas y abrazos‚ÄĚ.

Heredero de una tradici√≥n sostenida en ese llamado ‚Äúpueblo con suerte‚ÄĚ por la cantidad de escritores que ha dado a Sancti Sp√≠ritus, Cuba y el resto del orbe, ya la obra de este joven cabaiguanense ha sido aplaudida en cert√°menes del patio e internacionales. Se ha le√≠do en esta isla, M√©xico y Argentina.

‚ÄúAl Centro¬†de Formaci√≥n Literaria¬†Onelio Jorge Cardoso, en La Habana lo resumo como magia. Cuando cursas estudios all√≠ se nota un antes y un despu√©s en tu obra. En mi escritura est√°n sus manos. No te ense√Īan solo a interpretar sino a c√≥mo colocar mejor las t√©cnicas narrativas, c√≥mo construir mejor una historia, c√≥mo llegar de la forma m√°s concreta y aterrizada a los lectores. Mejoras como escritor y como ser humano. Tambi√©n, se forjan amistades para toda la vida porque coinciden j√≥venes con aspiraciones similares y amor desmedido por la literatura‚ÄĚ.

Al un√≠sono de esas ense√Īanzas responsables de su primer libro Los ojos tras la ventana, publicado por la¬†Editorial Primigenios¬†en 2021, han llegado muchas otras alegr√≠as: otro texto en la larga lista de espera para ver la luz por la Editorial Luminaria, de Sancti Sp√≠ritus y los dos recientes reconocimientos por el cuento En alg√ļn lugar de la tierra, aplaudido por la Beca de Creaci√≥n Literaria y P√°jaros enjaulados, ovacionado por el jurado convocado por la AHS en la tierra de tinajones.

“Agradezco a quienes apostaron y creyeron en ambos textos. Estas posibilidades gestadas por la organización de vanguardia a la que pertenezco impulsan las ganas de escribir y al talento joven de Cuba.

‚ÄúLa AHS es casa tambi√©n. Ha significado una valiosa puerta que se abri√≥ hace unos a√Īos. Estoy muy agradecido del equipo de la secci√≥n de literatura de la filial espirituana porque sin dudas me ha mostrado nuevos horizontes. Aprovecho para decirle a otros j√≥venes artistas que se acerquen a ella. Es un regalo porque estas rodeado de muy buenas personas. Nuestra presidenta en la provincia Lil Laura Castillo est√° al tanto de todo nuestro quehacer‚ÄĚ.

En Roberto Javier Gonz√°lez Rodr√≠guez no solo coexiste el antagonismo ‚Äďpara no pocas personas‚Äď del hombre con manos capaces de hacer parir la tierra y con las mismas que escribe con una infinita sensibilidad, sino que apost√≥ por convertirse en todo un profesional de los n√ļmeros. Las finanzas de la Empresa Refiner√≠a de Petr√≥leo Sergio Soto de Cabaigu√°n en estos momentos tambi√©n son responsables de espabilar sus musas.

“La contabilidad exige poder de análisis y observación, igual que el que necesitamos los escritores. Aunque muchas personas no lo crean tienen puntos concomitantes. He intentado mezclar en una historia la contabilidad, pero ahí aun no me ha funcionado. Mi pasión por esa ciencia me ha llevado a dar clases en el Centro Universitario Municipal de Cabaiguán a los futuros contadores y se ha convertido en una verdadera escuela que disfruto mucho.

“Escribir nos obliga a investigar y reinventarnos. Por eso, no podemos quedarnos solo en un estilo a la hora de crear. La imaginación e investigación van juntos en la creación. De ahí que en mi nuevo libro pruebo un realismo más crudo para salir de la zona de confort.

‚ÄúEn cuestiones de versos me considero un atrevido porque soy narrador. Reconozco que me faltan estudios, lecturas. Cabaigu√°n ha dado excelentes poetas. La poes√≠a nace de una imagen. Tres versos pueden ser una pedrada. En la narrativa tienes mucho m√°s tela y espacio. A veces se me va un poco de narrador en la poes√≠a, por eso sigo trabajando y leyendo‚ÄĚ.

Desahogadas las botas y con la marca del sombrero tatuada en la frente, ficci√≥n y realidad se adue√Īan de la cuartilla en blanco. Son esas las m√°ximas con las que Roberto Javier Gonz√°lez Rodr√≠guez deja caer los dedos sobre el teclado que delata las huellas de sus esencias. ¬†