Una Cruzada de abrazo, canción y verbo

 

Fidel se volvió destino de esta juvenil jornada, que alguien le llamó cruzada por no llamarlo camino.

Su homenaje al alto pino que con martiana raíz por ver a un pueblo feliz, le borró todos los lutos, y hoy todos somos tributos a los Hermanos Saíz.

Siempre que la Asociación Hermanos Saíz me llama, de luz y de versos se inflama mi guajira convicción.

La gratitud es razón que hace que venga a cumplirle y solo vengo a pedirle en esta acción tan genuina, que me dé luz que ilumina para venirle a servirle.

Yosvani Díaz Martínez, repentista pinareño.

 

Se le antoja a la muchacha, Lourdes Mazorra López, Premio Celestino de Cuento 2019, quien se estrena como miembro del convite de amor, que es La Cruzada literaria camagüeyana, escribirle a esta tropa singular.

Ella tomó su pluma para reconocer que el viaje mágico que promueve La Cruzada no ha perdido la capacidad de sorprender, como debiera ser siempre la literatura. “Son casi dos décadas en las que cada vez se suman nuevos cruzados y resulta mayor el polvo del camino recorrido, porque es La Cruzada una fiera mansa que se nutre de versos y música, crece en la comunidad, crece de asombro, regocijo y arte.

“Nuestra Cruzada literaria nació patriótica, y celebra en cada edición el cumpleaños de Fidel. Es La Cruzada de los Hermanos Saíz, la que siembra un árbol cada año; la que esta vez llegó hasta la tierra de las constituciones cubanas y allí en Guáimaro dio tres vueltas a la ceiba, que crece amparadora entre Ana Betancourt y la casa donde se yergue el espíritu constitucional de la Isla.

“Somos una Cruzada que lee y canta en cualquier camino y que como una fiera mansa siempre trae el hambre en el espíritu. Es mi primera vez y siento alegría por haberla integrado”, dijo la joven aún estremecida por los afectos que emanan del karma tanta gente buena encontrada en el camino.

Y esa es la esencia de este evento, que desde aquel distante 2003 –fecha aún polémica, pues la idea de llevar la literatura a lugares intrincados por jóvenes artistas se materializó de manera espontánea–, noveles talentos de la Asociación, con morral al hombro, desandan esta extensa geografía para llegar a sitiales pintorescos e históricos de las vecinas provincias del Oriente. 

Aquella “loca idea”, como nombraron a la propuesta juvenil, devino en una tradición muy camagüeyana: La Cruzada literaria, que a la vuelta de 16 años de visitar no solo comunidades distantes, sino también parques, plazas, instituciones y escenarios fabriles de esta provincia, es una opción veraniega que muchos la esperan, por llevar el “libro gigante de la amistad”, además del verbo y la canción trovadoresca.

La esencia de aquellos “chiflados artistas” no ha cambiado desde entonces; pues La Cruzada literaria –nombre que adquirió este megaproyecto sociocultural de la AHS–, no solo rememora el asesinato de los hermanos Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, el natalicio del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cada 13 de agosto, y el Día Internacional de la Juventud, sino que se ha trasformado en una escuela abierta para la creación, justo al lado de gente sencilla: el pueblo.

RETOÑOS DE UNA TRADICIÓN

foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

Tal cual el ímpetu y lozanía de los años mozos, la idea de crear algo diferente con los libros en la cuna de la literatura cubana le llegó como una chispa al pie de la guardarraya a Yoandra Francisca Santana Perdomo, líder de esta tropa incansable, miembro de la Uneac y de Honor de la AHS.

“Nos vamos pá el monte con nuestros libros en la mochila y en camiones botelleros”, dijo la poeta en una de aquellas actividades del Centro Provincial del Libro y de la editorial Ácana, en zonas intricadas de esta llanura.

No imaginó la muchacha que aquellas palabras tendrían tantos seguidores en su propia tierra e incluso, mas allá, pues el número de participantes aumentaba en cada convocatoria.

“Lo que nació de manera espontánea, cuando presentamos el proyecto a la AHS, se transformó en una gran feria del arte, la cual abraza cada vez la multiplicidad artística nacida del talento joven de escritores, trovadores, narradores orales y pintores muy comprometidos con el proyecto”, comentó Yoandra, Premio de Poesía Manuel Navarro Luna 2019.

Perdomo rememoró que la primera de aquellas guerrillas en cierne ni tenía un nombre definido, ni tenía claro si perduraría un verano más, “pero así y todo se visitaron algunas localidades camagüeyanas”, recuerda al Portal del Arte Joven Cubano.

Explicó que cuando se sueña y crea un proyecto, no se imagina su alcance. “Aún me sorprendo de mis amigos, los locos botelleros, como nos llamaban entonces, porque de aquella campechana idea germinó una tradición cultural muy agramontina, que también le pertenece a la AHS; porque son muchos los que quieren estar en nuestra Cruzada literaria”, valoró.

Dijo que no sería hasta el 2004 que el convite de artistas se consolidaría como un proyecto: “Quizás la primera vez parezca el más difícil a la hora de relatarlo, pero es el que más se recuerda con devoción, porque ese 2003 fue el empuje que necesitábamos para crecernos. Aquello fue una hazaña tal cual lo que hicimos al año siguiente, porque no teníamos hospedaje, ni siquiera un lugar previsto para comer, y el único transporte fijo eran los camiones”.

Contra todo pronóstico, quienes defendieron la propuesta no claudicaron en su primer intento. “Los cruzados” –nombre popular por el cual se les conoce a los integrantes de esta singular comitiva–, estrenaron oficialmente la tradición en ese año.

foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

Ese extraordinario momento quedó reflejado para la posteridad en el semanario camagüeyano Adelante al publicarse Escritores camagüeyanos invadirán Oriente. En esas líneas redactadas por la periodista María Antonia Borroto, también fundadora de esta idea, se develó la génesis del aglutinador acontecimiento socioartístico: “Será esta, sin lugar a dudas, la semilla de un proyecto que, airoso, hará que la literatura joven de esta ciudad sea conocida fuera de nuestros muros, forma de lograr también el necesario intercambio con los jóvenes de otras localidades cubanas”.

A fuerza de empuje y muchos deseos de hacer cosas nuevas cogió forma la propuesta de “la escritora botellera”, Yoandra, pues los “chiflados escritores mochileros” continúan este sueño, ya hecho realidad.

LOS PROTAGONISTAS TIENEN LA PALABRA

foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

De cómo fueron aquellos inicios varios de los fundadores –actualmente destacados intelectuales de esta Comarca de pastores y sombreros, como nombró Nicolás Guillén a su querida ciudad natal–, dialogaron vía correo electrónico, telefónica y personalmente, para contar una historia que late en sus protagonistas.

Para el Premio de la Crítica Martiana Cintio Vitier y el Nacional Emilio Ballagas, María Antonia Borroto, La Cruzada sigue siendo una forma muy novedosa y necesaria de promocionar la obra y el talento novel de la vanguardia artística cubana.

“Este movimiento literario encaró con desenfado, soltura y decisión una empresa que en sus inicios tenía un aire de guerrilla, pues todo el itinerario se realizó en camiones y hubo un tramo en tren, pero nada nos detenía”.

“Nuestra Cruzada –aseguró– difiere de otros eventos similares en el país por su sentido de la promoción de la lectura, el cual es un ejercicio inusual de completar el proceso creativo. Su surgimiento hay que analizarlo en su contexto cultural: éramos varios los jóvenes que nos iniciábamos en la literatura y había un deseo tremendo de llegar a los públicos, estuviesen donde estuviesen, más allá de los espacios habituales dentro de la ciudad, los cuales también se ponían en función del evento”.

Recordó que en 2006 se desarrolló una Cruzada muy sentida, pues su recorrido inició poco después del anuncio de la enfermedad de Fidel; y nosotros en medio de ese escenario fuimos a una Unidad Militar cercana a Nuevitas, y allí brindamos nuestro arte. Lo cierto es que nunca se ha dejado de desarrollar, por eso constituye una arraigada tradición agramontina”.

foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

Mariela Pérez Castro, ensayista, miembro de la Uneac, miembro de Honor de la AHS y fundadora de este certamen, aseguró: “Ya en 2004 se visitaron los municipio de Elia, en Las Tunas; y los agramontinos Florida, Céspedes, Vertientes, el poblado de Cuatro Caminos, en Najasa y Guáimaro, donde se sumaron los escritores Diusmel Machado, Odalis Leyva y Domingo Peña González”.

Mariela, quien ha tenido la posibilidad de participar en todas las ediciones del aventurero certamen, reconoce como el mayor de sus valores, “poder saborear la sinceridad del público”.

El poeta Alejandro González Bermúdez, miembro de la Uneac y Premio Especial de Poesía Aniversario 490 de la Fundación de Santiago de Cuba, se sumó a esta gran familia en 2005. Para él, ha sido una escuela de humildad: “Siempre encontramos gratitud y artistas natos. Nos sorprenden las décimas escritas hasta en papel cartucho. Cada encuentro nos devela a una Cuba preñada de cultura tradicional que alimenta el alma de los que están y de los visitantes”, reafirmó.

tomada de cubarte.

La periodista e investigadora Yanetsy León González, Premio Calendario 2013 y Premio Nacional de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena 2011, durante una década ininterrumpida participa como reportera y escritora en este singular evento. Ella lo admira por muchas razones, pero fundamentalmente, “porque se sale de las cuartillas de lo encorsetado para alcanzar la libertad de la página en blanco, como se le antoja a los participantes en ese momento de llegar a un lugar y componer los poemas de la sinceridad, desde los asombros de niños y viejitos; con los aplausos de jóvenes y adultos.

“La Cruzada difiere de aquellos por su sentido de la promoción de la lectura. Si el contacto pleno con el destinatario de la obra ha sido un objetivo insoslayable, la convivencia de artistas e intelectuales ha resultado efectiva en la propagación de los afectos para una generación que conozca de sí misma por sí misma.

“La Cruzada literaria destierra los términos que dividen a los seres humanos, porque no se trata de remarcar al aficionado y al profesional, al joven y al experimentado talento, ella se alza porque entraña el abrazo, por eso su escenario se brinda a conocidos y desconocidos, a jóvenes con cuadernos publicados y consagrados autores que sueñan con su primer libro”, acotó.

Y es que La Cruzada sigue siendo el proyecto de literatura más importante de la AHS en Cuba y no debe nunca perder su continua “marcha trotamundos”. Ese principio la define y en él nace la vena, el surtidor de solidaridad con el prójimo y de musas encontradas.

POR UN PECHO MÁS GRANDE

Foto de la autora.

Son tantos los artistas que han venido a Camagüey y tantos los sentimientos que se han llevado en sus almas, que se me hace necesario, en breves palabras, trasmitir algunas de esas pasiones reencontradas en Camagüey.

Por ejemplo, para la escritora holguinera Zulema Gutiérrez, quien hace ocho años que viene al abrazo entre amigos, insistió que “La Cruzada siempre tiene algo nuevo que ofrecer, por eso la defiendo como un proyecto del cual hay que aprender”; en cambio, para la agramontina Marian Garrido, esta fiesta mágica de la literatura le da la oportunidad de compartir con maneras diferentes de pensar, “lo que nos permite un diálogo cultural entre generaciones”, significó.

El repentista pinareño Yosvani Díaz ambicionó un pecho bien grande, “para llevarme más cariño, amistades, cultura, deseos de hacer; caminos para andar”; en tanto, la camagüeyana Martha Acosta, en una de sus “aventuras cruzadas” ahondó en la necesidad de ver a los públicos como parte del proceso de crecimiento profesional: “En este certamen disfruto del público; ver sus reacciones, gestos, ante mi obra; me alimenta”.

No menos certeras fueron las del escritor y trovador tunero Enrique Tellez, “todos necesitamos de La Cruzada, lo cual se evidencia cada vez que miras a los ojos de alguien”.

Igual de sorprendida, la avileña Claudete Betancourt Cruz compartió sus reflexiones y razones: “me crezco espiritualmente cuando mis obras atrapan al público”; y para el granmense Alejandro Ponce Ruiz, ganador del certamen Juegos Florales, celebrado por vez primera en la cita, es esencial la relación que se establece entre los artistas, entre sus sueños e inconformidades.

CURIOSIDADES CRUZADAS

– Son varios los atractivos de este aglutinador certamen cultural. Destaca como el vocablo Cruzada se ha multiplicado en otros eventos similares en todo el país.

– Entre las tradiciones generadas por La Cruzada literaria están el concierto o recital de poesía y trova, frente a la escalinata del histórico Preuniversitario Álvaro Morell Álvarez, en el Casino Campestre –parque urbano más extenso del país–, el cual espera el cumpleaños del Comandante en Jefe cada 13 de agosto, y rememora el asesinato de los hermanos Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, en San Juan y Martínez, en Pinar del Río, en 1957.

– La siembra del Árbol de La Cruzada, cada 13 de agosto, es otra de sus costumbres. Desde 2003 al 2007 se plantaron especies ornamentales en el proyecto Ejo, de esta ciudad. Desde 2008 al 2016 se sembraron árboles en el Casino Campestre, y desde 2017 hasta el presente se plantaron tres ejemplares cada vez, en el parque botánico.

– Este evento abraza desde su surgimiento, hace 16 años, a cerca de 300 artistas desde la Isla de la Juventud hasta Guantánamo, y a múltiples generaciones de trovadores y sus proyectos. Hoy se confirma La Cruzada con una gran feria de las artes.

– La Cruzada no está de espalda al empuje de las nuevas tecnologías, desde 2014 desarrolla foros debates en Facebook.

– Entre sus proyectos más ambiciosos está la confección de libros cartoneros. En 2015 nació una nueva manera de hacer libros y de promocionar la obra juvenil ante limitaciones económicas. En ese año se confeccionó el primer volumen Memorias cruzadas I. El ejemplar incluyó a 36 autores, en unas 60 páginas, divididas en cuatro capítulos dedicados a la narrativa, la poesía, la trova y a los proyectos de narración oral. La joven escritora Annalís Castillo Seguí, fue la inspiradora de esta iniciativa, la cual funciona como memoria histórica de esta importante cita nacional de la AHS.

– En 2017 se confeccionó Memorias cruzadas II, el cual publicó textos premiados, obras literarias y letras de canciones.

– En 2016 se rescató el premio Bustos Domecq tras cinco años de ausencia. La convocatoria tuvo la respuesta de 14 cuadernos, de los cuales Glosas sencillas, de Evelyn Queipo, recibió mención, y el premio fue para Alexander Ramón Jiménez, por su País mental.

– La Cruzada es también escenario para presentaciones de revistas digitales y libros de la Editorial Ácana; y de otros sellos vecinos. En ese mismo año se conocieron los resultados del I Concurso de reseñas La Liga, correspondientes a Josué Pérez Rodríguez, por el texto El 71.

– Este año mereció un Sendas especial –publicación de la AHS en Camagüey–, y también incluyó los tan esperados Juegos Florales, una especie de competencia poética donde compitieron 17 poemas, y el ganador fue el granmense Alejandro Ponce, con su Tela de araña.

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