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‚ÄúEl caf√© amargo no es para todos‚ÄĚ

Conoc√≠ la obra de Sussette Cordero gracias a un amigo en com√ļn ‚Äďuno muy querido por ambas‚Äď y desde entonces, gracias a la lejan√≠a y proximidad que las redes sociales propician, he ido rastreando un poco su trabajo. Sussete es escritora y cubana; su honestidad cruza la cuarta pared ‚Äďesa cuarta pared confortable que las p√°ginas de un libro traen consigo‚Äď para llegar a los lectores o, simplemente, a aquellos que quieran leer una de sus entrevistas, o un fragmento de estas, con la esperanza de llegar a quien se encuentra detr√°s de las palabras. Esta entrevista es el pretexto para dar ese primer paso.

 

Tu primer camino art√≠stico no fue la literatura, sino la m√ļsica. ¬ŅExisten puntos de conexi√≥n entre la creaci√≥n literaria y la musical que te hayan servido, m√°s que como experiencia, como parte de alg√ļn proceso de trabajo?

La m√ļsica fue mi primer acercamiento al arte. Ya le√≠a desde mucho antes. Pensar en escribir, en hacer de la literatura mi mayor pasi√≥n, no, eso no. Pero el acercamiento a la m√ļsica me abri√≥ las puertas al mundo del arte, de tal manera que en los primeros pasos de este andar escrib√≠a bajo los efectos de alguna pieza, casi siempre necesitaba un background para que las palabras vinieran, de alg√ļn modo, de manera m√°s ordenada, m√°s seguida, m√°s l√≥gica. Pero esos fueron los inicios, cuando uno cree que necesita cierto ritual, o ciertas circunstancias para realizar el ‚Äďen ese momento considerado sagrado‚Äď acto de escribir. Ya no: ahora la m√ļsica es algo paralelo, me encanta; pero en el proceso no es necesaria. Creo que son man√≠as, es circunstancial tambi√©n: sucede a veces, a veces no‚Ķ todo depende del momento o de lo que se escuche.

 

Fuiste editora de la Revista de Arte y Literatura Esquife. ¬ŅQu√© aport√≥ la labor editorial a tu visi√≥n como creadora?

Trabajar en Esquife fue una de las mejores cosas que me pas√≥ en la vida. Estar√© siempre agradecida con Jorge Enrique Rodr√≠guez y con Yanni Monz√≥n por haber pensado en m√≠ para ocupar un peque√Īo espacio en la realizaci√≥n de esta revista. Trabajar con gente que sabe lo que hace, o por lo que pelea, es algo que no tiene comparaci√≥n. Uno se siente m√°s seguro, m√°s dado a lo que hace, se entrega de manera m√°s completa. La labor editorial es riesgosa, imperecedera. Esquife me dio las armas para aprender de las verdades y las miserias de autores y decidores, y me dio la libertad para desangrar ciertos puntos de vista, desde los cuales hoy miro, con una luz diferente, al resto de los mortales.

 

¬ŅCrees que, en el panorama literario actual, el cual de alguna manera compartes desde la distancia, es necesaria la concreci√≥n de proyectos colectivos? ¬ŅVive el autor demasiado encerrado en su burbuja de individualidades?

Creo que m√°s que una estrategia de autores o de individualismo, es un problema de humildad, de envidias y desidias, con las cuales los seres humanos hemos tenido que lidiar desde la creaci√≥n. ¬ŅEs necesaria la integraci√≥n? S√≠. ¬ŅEs necesaria la humildad? S√≠. ¬ŅEs necesario que los autores cubanos nos demos cuenta de una buena vez que no somos el ombligo del mundo? S√≠, es necesario que sepamos que si no existe cooperaci√≥n, armon√≠a, entendimiento, los proyectos futuros continuar√°n siendo malos, desastrosos, hechos a punta de traspi√©s, de ‚Äúqu√≠tate t√ļ pa’ ponerme yo‚ÄĚ, de faltas de calidad, sin l√≥gica ni belleza alguna. Y tambi√©n es necesaria la preparaci√≥n. No se puede elaborar un proyecto sin una investigaci√≥n mediante, sin un objetivo l√≥gico.

 

“¬ŅHasta cu√°ndo Lezama seguir√° salv√°ndonos?”

 

He le√≠do propuestas de proyectos que sinceramente no tienen la calidad suficiente para ser publicados y, aun as√≠, por encima de eso, salen a la luz y hasta son publicitados de la peor manera. Y el mundo lo sabe, que es lo peor. Ya en este siglo, nadie se puede esconder, nada se puede esconder. Y te tropiezas con alguien y te dice: ‚Äú¬Ņt√ļ eres cubana?, ¬Ņescritora?, oh, le√≠ la antolog√≠a de fulanita de tal, ay, pero en esa antolog√≠a se salva un cuento‚ÄĚ. Y una que es de Caba√Īas y Centro Habana, de chancleta y croqueta, aunque sabe que tiene toda la raz√≥n, se hace la enfadada, se levanta de la mesa y le dice en su cara: ‚Äúcuando en la historia de la literatura de tu pa√≠s tengas a un Lezama, av√≠same‚ÄĚ. Pero, ¬Ņhasta cu√°ndo Lezama seguir√° salv√°ndonos?

 

Muchas veces se ha hablado ‚Äďy debatido‚Äď sobre el tema de la ‚Äúgeneraci√≥n‚ÄĚ. ¬ŅTe sientes, por cercan√≠a o distancia, parte de una promoci√≥n o un grupo?

No me siento parte de ninguna generaci√≥n con nombre o sin nombre. Tengo un largo camino recorrido porque mi inter√©s por la literatura es como aquel cuento cheo de ‚Äúdesde que te vi, me enamor√© de ti‚ÄĚ. Ese mi caso. Yo fui una ni√Īa que supo que amar√≠a la literatura en cuanto toc√≥ un libro, en cuanto descubri√≥ un closet lleno de libros viejos y h√ļmedos. Yo he le√≠do y escrito lo que he querido.

Muchas veces no coincido con algunos autores cercanos a la que pudiera ser mi generación, como también a veces me alejo descomunalmente de lo que opinan o piensan las llamadas vacas sagradas. Yo soy un ser de multitudes, a mí cualquier cosa que me convenza, que vale la pena, me viene bien; eso sí, soy irreductible, difícil de convencer, si quieres que cambie de opinión, hay que hacer valer el argumento y eso es demasiado complicado para los llamados grupos generacionales. No quepo en cualquier saco, obviamente, el café amargo no es para todos.

 

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Mi proceso creativo‚Ķ usaste la palabra proceso y eso es casi la respuesta. Parece trillado, pero el proceso es el verdadero placer de la escritura para m√≠. Padecer cuando comienzo a dar vida a alg√ļn personaje y veo que es un ser despreciable, alegrarme cuando consigo algo que considero bastante terminado, completo, digno de ser le√≠do. No tengo ma√Īas, s√≠ creo que el contacto con el agua me refresca, por decirlo de alguna manera.

Mis mejores ideas vienen fregando, no te imaginas lo insoportable que se hace correr a quitarse los guantes (s√≠, porque friego con guantes y que digan lo que quieran) para hacer alguna anotaci√≥n, escribir una palabra, una oraci√≥n que vino de pronto, y aun as√≠ se disfruta. No necesito desnudarme, encerrarme, rayar paredes, ni ponerme tan po√©tica. Lo m√≠o es normal, natural, pero un poquito ‚Äúacelera’o‚ÄĚ.

 

Yo mat√© a Marilyn Monroe: con un t√≠tulo tan curioso has publicado uno de tus libros, amparado por un sello editorial espa√Īol. ¬ŅPodr√≠as comentarme un poco del texto? ¬ŅCu√°ndo lo creaste?

Este libro naci√≥ cuando comenzaba mi maternidad. Es un libro muy femenino. Creo que en la b√ļsqueda de mi ser como mujer, esa que creemos perdida y que tanto trat√© de cuidar durante mi embarazo, naci√≥ ese libro que en parte tambi√©n es un grito a la fuerza de una mujer que brama, y a√ļlla como fiera, una mujer que no quiere renunciar a su sentir, a su sexualidad, a lo que siente f√≠sicamente, a lo que es y no dejar√° de ser nunca.

Es un libro que me ha tra√≠do grandes alegr√≠as, y tambi√©n grandes desatinos. He tenido que lidiar con las conservadoras, que no son pocas, y tambi√©n, por qu√© no decirlo, he tenido que despertarme de madrugada para que una amiga que vive en Europa, con todo el despiste del mundo, me llame a las 3:00 AM y me diga, gritando, literalmente, ‚Äú¬°ya termin√© de leerlo! ¬°Me encant√≥!‚ÄĚ (Grito sin fin).

 

¬ŅCrees que los temas, las obsesiones de un creador, tienen un tiempo de vida limitado o est√°n ‚Äúcondenadas‚ÄĚ a reciclarse, una y otra vez, en su escritura?

Cada creador responde a su tiempo. Eso no es algo que deba fundamentar demasiado porque está en la historia. Lo que no quiere decir que ciertos alientos no confluyan en tiempos lejanos. Hace poco vi en las redes sociales una fotografía de Fan Ho, el célebre fotógrafo y director chino, y me recordó muchísimo a El perro, de Goya. Lo comenté con un amigo y, ciertamente, encontramos el mismo aliento.

 

En tu experiencia, ¬Ņcu√°les son las principales limitantes, espirituales y materiales, del joven escritor en los tiempos que vivimos?

Hablar de las limitables materiales sería un desvarío, me alegra que preguntaras por las espirituales.

La escritura es un territorio hostil. La gloria no sirve de nada cuando no has puesto en marcha todo tu esfuerzo. Hay jóvenes escritores que son magníficos. Gente que tiene un talento extraordinario y que prefiere mantenerse al margen, cosa que me parece muy bien. Pero esa es una opinión demasiado personal, un criterio que he defendido siempre. Tu obra no necesita un mural, tu obra necesita fuerza, carácter, y ella sola será capaz de brillar.

 

“Siempre buscando un aliento del que, salvando ciertas brisas, no me llega el aire”

 

En la Cuba de hoy tenemos el gran sentimiento nacional, ese que no puede dejar de ser mencionado y del que Virgilio nos advirtió tantas y tantas veces. Eso es aterrador. Conocer la historia de gente que tiene una obra inédita abrumadora, y ver la mayoría de las cosas que se publican en Cuba hoy, es deprimente. No quiero entrar en la discordia de viejos, jóvenes, letrados, chancleteros, creyentes o no creyentes, pero no creo que la literatura cubana de hoy vaya por un camino sólido.

Cuando voy a la isla recorro las librerías, bueno, los libreros, algunos rincones donde encuentro maravillas. Y también compro, gracias a mis amigos, las obras premiadas en el tiempo que estoy fuera, lo que publica la gente más joven, siempre buscando un aliento del que, salvando ciertas brisas, no me llega el aire.

 

Entonces, ¬Ņpiensas que la escritura que se hace hoy d√≠a no est√° destinada a perdurar?

Es una pregunta difícil, que puede traer amargos tragos. Pero intentaré no ser condenada (Muerta de risa). La literatura no es una moda. No es Gucci, ni Supreme. La literatura, como yo la veo, es algo más hondo, es serio. Hay mucha gente queriendo hacer cosas serias, jóvenes que quieren de verdad crear proyectos libres de pensamiento, de palabra, gente que se forma y se sostiene sobre lecturas que de verdad aportan. Pero son minorías.

En la Cuba de hoy, en la literatura cubana de hoy, algunos autores no se preocupan por fundamentar su actitud ante/con/para la literatura. No puedes creer que por llevar un par de Converse, gafas y un cigarro en mano, eres escritor. No es así, no para mí.

 

“No perdura un tierno silbido, s√≠ el grito. De eso se trata, de rugir, rugir muy duro”

 

No eres escritor por haber le√≠do un par de libros y tener dos versos que valen la pena. Si no sabes perseverar, chapotear en el fango una y otra vez hasta pulir el diamante que crees ser, nunca ser√°s un buen escritor. Yo s√© de alguien que es tan buen escritor, que cuando se sienta a escribir se dice ser el mejor escritor de este mundo y, al terminar la √ļltima oraci√≥n, se va a la cama creyendo ser el peor. No perdura un tierno silbido, s√≠ el grito. De eso se trata, de rugir, rugir muy duro.

 

¬ŅQu√© artistas han marcado tu vida y por qu√©?

Salinger. Definitivamente Salinger. Pero aunque me dedico a la literatura, mis mayores referentes no son escritores. Es un poco raro, pero es as√≠. Mis mayores referentes vienen de las artes pl√°sticas. El Bosco, Manet, Vermeer, Chagall‚Ķ ¬°amo a Chagall! Pasando por la decadencia del arte contempor√°neo y dejando atr√°s la verg√ľenza de algunos autores como Wilfredo Prieto, amo la obra de artistas j√≥venes como Cirenaica Moreira o Ernesto Ranca√Īo.

Y es bueno aclarar, porque mucha gente me pregunta esto: sabes que mi hija se llama Frida, y por eso muchos asumen que soy una gran devota, fan, loca por ella. Y en gran parte mi admiración hacia Frida Kalho no es exactamente por su obra, mas sí por su valor ante la vida. Eso sí que fue estremecedor.

Pero si tengo que hablar de mujeres que en el arte fueron y ser√°n siempre un referente para m√≠, podr√≠a mencionar a Remedios Varo, a Leonora Carrington o Nina Kandinsky, a la que la historia opac√≥ por a√Īos y a√Īos. Quiz√°s deber√≠a mencionar a algunos escritores, pero si soy sincera, no son mis mayores referentes.

 

Cuba y Panam√° son tus dos tierras, ¬Ņqu√© llevas de ambas a tu creaci√≥n?

Panamá es un país hermoso. De una naturaleza envidiable. Al principio me molestaba un poco que la cultura y los temas afines con la literatura fueran tan vanos. Pero uno aprende que el medio social no es lo que importa. Quizás vivir acá me hizo darme cuenta de que no necesito charlas ni eventos literarios para sobrevivir. Al contrario, estar lejos me ayuda a formar mi propia versión de la Sussette que siempre quise ser. Apartada del ruido, de los eventos sociales, del qué dirán.

He aprendido que se logra mucho más si aprendes a estar solo con tus pretensiones. Hice de mi casa mi propia galería, de mi librero mi rincón para estar en paz con mis fantasmas. Hace poco me invitaron a un festival internacional de poesía y me siento halagada. No digo que el intercambio con otros autores no me agrade, pero siento que no es primordial. Ya no.

En el caso de Cuba, pues es mi país, allá están la mayoría de las personas que admiro, la gente que quiero, los amigos, la familia. Regreso y el tiempo no alcanza, ni las interminables charlas sobre la literatura y los chismes del momento. Es una enfermedad que no se cura, esos dos van de la mano: chisme/literatura. Siempre me río mucho, reírme me ha salvado de no infartar a veces.

Creo que esa dualidad de sentimientos está un poco mezclada en mi poesía. La sensación de haber encontrado la paz interior y el regreso a las raíces.


22 a√Īos irradiando ‚ÄúLuz‚ÄĚ

Corr√≠a el a√Īo de 1997 cuando Alexis Triana ‚Äďpresidente de honor de las Romer√≠as de Mayo‚Äď aun√≥ a j√≥venes que, en ese entonces, se aventuraron a la idea de hacer libros que iban a trascender. As√≠ naci√≥ La Luz, editorial de la AHS holguinera que acoge a otras casas hermanas y contin√ļa promocionando las letras de los j√≥venes escritores cubanos. [+]


Las corridas de toros en La Habana: una historia pr√°cticamente desconocida

Si hiciéramos un recorrido relámpago por la historiografía nacional, es fácil llegar a una conclusión: sobre las corridas de toros se conoce poco y no por falta de documentación existente.  

En los niveles de ense√Īanza primaria y pre universitario no es tema de estudio y por momentos un gran silencio se instaura alrededor del hecho.

En ese contexto llega, como una especie de telescopio literario, el libro Las corridas de toros en La Habana. Una enconada pol√©mica republicana, del escritor y documentalista Santiago Padro P√©rez de Pe√Īamil, quien nos devuelve en una s√≥lida investigaci√≥n momentos de la actividad taurina en Cuba.

Foto: Néstor Martí, Tomada de Habana Radio

 

La obra fue publicada por Ediciones Bolo√Īa y se present√≥ el pasado ¬†22 de febrero en la calle Madera, como parte de una serie de libros dedicados al medio milenio de la capital.

Para la confección del volumen, el autor se nutrió de publicaciones periódicas de la época, así como de documentos de archivo, entre otras fuentes, lo cual nos dice, que sí existe información sobre el tema y que no debe quedarse solo como material bibliográfico y de consulta.

La memoria es parte imprescindible de los pueblos y gracias a la labor de P√©rez de Pe√Īamil, el pasado de la actividad taruria en nuestro pa√≠s ser√° de conocimiento para las mayor√≠as, aunque vale la pena aclarar otro libro sobre este t√≥pico, anteriormente publicado, como Gallos y toros en Cuba, de Pablo Ria√Īo San Marful.

Foto: Tomada de Trabajadores.

 

Desde el propio dise√Īo, Las corridas de toros en La Habana‚Ķes una invitaci√≥n a la lectura, pero no solo como el mero hecho de leer, que de por s√≠ es importante. El autor deja huellas de los documentos consultados en m√°s de 400 notas bibliogr√°ficas, que dan fe del trabajo del tambi√©n historiador del arte.

Lo curioso de las corridas no es su realizaci√≥n, a fin de cuentas, era una tradici√≥n de la madre patria que Espa√Īa represent√≥ en su momento para la Isla, sino que tales pr√°cticas fueron el reflejo de las contradicciones entre criollos e ib√©ricos.

En otras palabras: los cubanos ve√≠an en la fiesta brava una tradici√≥n del pasado y los espa√Īoles lo contrario. Desde 1889, se prohibieron porque los norteamericanos la ve√≠an como un hecho sangriento.

‚ÄúSin embargo ‚ÄĒasegura P√©rez de Pe√Īamil‚ÄĒ en 1909 los gobernadores aprobaron los gallos como espect√°culo p√ļblico, e inmediatamente la comunidad hisp√°nica, que era fuerte, sobre todo en La Habana, apel√≥ para aprobar tambi√©n los toros y es ah√≠ donde empieza la enconada batalla‚ÄĚ.

De acuerdo con el escritor, hubo intentos de retomar las corridas en 1914, 1915 y 1923. En este √ļltimo a√Īo ocurre un acontecimiento importante: ‚Äúc√≥mo estaban prohibidas, trajeron las charlotadas, que surgieron en Barcelona y llegaron muy r√°pido a La Habana‚ÄĚ, aclar√≥.

Se trataba de ‚Äúun espect√°culo c√≥mico de los toros, pero aqu√≠ se empiezan a dar cuenta, que hab√≠a malas intenciones. Por ese tiempo lleg√≥ a Cuba un torero famoso conocido como El Gallo, Jos√© Rafael G√≥mez, y entonces comienzan los pol√©micas de nuevo, ya que en ese momento en La Habana hab√≠a un espa√Īol por cada tres cubanos, seg√ļn las estad√≠sticas‚ÄĚ.

La prensa enseguida se hizo eco de los acontecimientos y como en cualquier per√≠odo, las opiniones fueron diversas y encontradas. As√≠ lo asegura P√©rez de Pe√Īamil: ‚Äúestaba el gran movimiento que promov√≠an los toros, d√≠gase en El Diario de la Marina y La Lucha.

‚ÄúPor otro lado ‚ÄĒa√Īadi√≥‚ÄĒ ¬†peri√≥dicos como La Discusi√≥n, totalmente nacionalista, no permit√≠an que se hablara de eso. Y digo m√°s: todos los peri√≥dicos cuando ve√≠an que el nacionalismo cubano se pon√≠a en peligro, inmediatamente asum√≠an una posici√≥n antitaurina y cerraban fila para que no se repitieran los acontecimientos‚ÄĚ.

El af√°n de algunos grupos sociales por continuar la tradici√≥n espa√Īola fue tan fuerte, que 1940 se aprueban las charlotadas de forma oficial por el estado. Como defensores del derecho animal, intelectuales cubanos de la talla de Emilio Roig de Leuchsering, Fernando Ortiz, Manuel Sanguily, Enrique Jos√© Varona, entre otros, se opusieron a la pr√°ctica, siendo en buena medida las voces representativas de la sociedad cubana.

Surge una pregunta incuestionable: ¬Ņd√≥nde se tore√≥ en la otrora villa de San Crist√≥bal? El historiador lo advierte en sus palabras: ‚Äúcuando eran ilegales se realizaban en varios lugares del pa√≠s. Primero fue en estadios deportivos y cuando son establecidas las charlotadas en 1940, la actividad se hac√≠a en las cervecer√≠as La Polar y la Tropical. Indistintamente se realizaban ruedos dentro del mismo campo, donde cab√≠an de 6 000 mil a 10 000 mil personas‚ÄĚ.

Gracias a las sociedades protectores de animales, pocas regiones del mundo contin√ļan con estos espect√°culos, aunque algunos lugares de Espa√Īa se mantienen en algunas fechas conmemorativas.

Las versiones de las corridas en los siglos pasados tienen su origen en los juegos romanos y las crueles venaciones donde se mataban miles de animales para divertir al p√ļblico, un acto sumamente salvaje y aterrador.

Por suerte para las nuevas generaciones, estos eventos le pertenecer√°n al pasado en forma de relatos e historias que no deben repetirse nunca m√°s.


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