Historia


La sociedad de la vigilancia

La ficci√≥n orwelliana de una sociedad comunista futura donde el Gran Hermano nos vigila a todos, donde la privacidad de nuestros hogares deja de ser un derecho y es sustituida por el ojo perenne de vigilantes sin rostro, es hoy realidad en los modernos y capitalistas estados de Occidente. Peor a√ļn, en virtud de la prepotencia imperial, es hoy una realidad posible para cualquier ciudadano de la cada vez m√°s conectada “aldea global”.

Esta es la lecci√≥n fundamental que se desprende de la lectura del m√°s reciente libro publicado en Cuba del periodista espa√Īol Ignacio Ramonet (El imperio de la vigilancia, Editorial Jos√© Mart√≠, 2017). En sus poco m√°s de cien p√°ginas el autor recorre diversos aspectos de la m√ļltiple y compleja realidad que se abre m√°s all√° de la comodidad de los ordenadores hogare√Īos, con su entramado de grandes empresas, programas esp√≠as, gigantescas redes de almacenamiento y filtrado de datos, c√°maras de vigilancia, sat√©lites, agencias fantasmas, servicios de inteligencia y los famosos “contratistas”, cuyo reconocimiento social descansa en los “importantes” (y costosos) servicios brindados desde la guerra de Afganist√°n a principios de los 2000 e, incluso, antes.

La “guerra contra el terrorismo” ha escalado hasta convertirse en una guerra de vigilancia, aunque ser√≠a m√°s correcto decir que el terrorismo fue la excusa necesaria para la m√°s reciente fundamentaci√≥n de los modernos estados policiales.

En su momento de esplendor, la temible Gestapo tuvo apenas unas decenas de miles de funcionarios y, por extensa que fuera su red de informantes, no podía llegar a la intimidad de todas las casas, conocer los gustos, expectativas y temores de los cientos de millones de seres humanos que llegaron a estar bajo su control directo o indirecto.

Las modernas redes de vigilancia, fundadas en los recursos de las grandes potencias occidentales, dejan en ridículo a la tristemente famosa policía secreta nazi. La falible y limitada acción humana es sustituida por el impersonal y casi perfecto proceder de las máquinas. Incansablemente, potentes servidores procesan noche y día toneladas de datos, buscando palabras claves que permitan identificar con antelación a posibles enemigos, aunque también captando las expresiones de descontento de sus respectivas sociedades, generando con tiempo los adecuados mecanismos de respuesta que permitan canalizar una posible situación revolucionaria sin perjuicios para el sistema.

Aunque a algunos parece no importarles, otros se organizan en diversas formas intentando articular una respuesta com√ļn contra esa violaci√≥n a la privacidad, que permite a gobiernos y empresas pensar por ellos e imponerles lo que consideran, bas√°ndose en fr√≠os algoritmos y los previos historiales en la web. Estas formas de resistencia, que Ramonet recoge en su libro, van desde procesos judiciales hasta difusi√≥n de claves que permitan a los usuarios proteger sus datos de una posible intromisi√≥n interna.

Sin embargo, la esencia de estas propuestas, y la esencia misma del libro de Ramonet, radica en considerar que la sacrosanta democracia ha sido violentada y es preciso rescatarla. No atinan a articular una crítica coherente a un problema que excede los marcos de una determinada administración y deviene un problema sistémico.

La democracia burguesa contempor√°nea da el derecho a sus ciudadanos, cada cierto n√ļmero de a√Īos, de elegir qui√©n es la cara visible del aparato estatal, pero nunca somete a votaci√≥n y control popular los poderosos capitales que son quienes verdaderamente detentan el poder en sus respectivas sociedades. De ah√≠ que apelar a una supuesta recuperaci√≥n de la democracia, sin romper los mecanismos de reproducci√≥n de los intereses del capital y, conectado con ellos, los de la √©lite pol√≠tica asociada, no llevar√≠a a ninguna soluci√≥n efectiva.

La respuesta a este “imperio de la vigilancia”, como bien lo define Ramonet, no puede ser al nivel de individuo ni puede evitar el cuestionamiento mismo del sistema imperialista, que no es m√°s que una de las fases del capitalismo como sistema.

Vuelve a la memoria una famosa interrogante, entrelazada en el argot de la pol√≠tica norteamericana: si todos somos v√≠ctimas de este aparato de vigilancia global, entonces ¬Ņqui√©n vigila al vigilante?


Las corridas de toros en La Habana: una historia pr√°cticamente desconocida

Si hiciéramos un recorrido relámpago por la historiografía nacional, es fácil llegar a una conclusión: sobre las corridas de toros se conoce poco y no por falta de documentación existente.  

En los niveles de ense√Īanza primaria y pre universitario no es tema de estudio y por momentos un gran silencio se instaura alrededor del hecho.

En ese contexto llega, como una especie de telescopio literario, el libro Las corridas de toros en La Habana. Una enconada pol√©mica republicana, del escritor y documentalista Santiago Padro P√©rez de Pe√Īamil, quien nos devuelve en una s√≥lida investigaci√≥n momentos de la actividad taurina en Cuba.

Foto: Néstor Martí, Tomada de Habana Radio

 

La obra fue publicada por Ediciones Bolo√Īa y se present√≥ el pasado ¬†22 de febrero en la calle Madera, como parte de una serie de libros dedicados al medio milenio de la capital.

Para la confección del volumen, el autor se nutrió de publicaciones periódicas de la época, así como de documentos de archivo, entre otras fuentes, lo cual nos dice, que sí existe información sobre el tema y que no debe quedarse solo como material bibliográfico y de consulta.

La memoria es parte imprescindible de los pueblos y gracias a la labor de P√©rez de Pe√Īamil, el pasado de la actividad taruria en nuestro pa√≠s ser√° de conocimiento para las mayor√≠as, aunque vale la pena aclarar otro libro sobre este t√≥pico, anteriormente publicado, como Gallos y toros en Cuba, de Pablo Ria√Īo San Marful.

Foto: Tomada de Trabajadores.

 

Desde el propio dise√Īo, Las corridas de toros en La Habana‚Ķes una invitaci√≥n a la lectura, pero no solo como el mero hecho de leer, que de por s√≠ es importante. El autor deja huellas de los documentos consultados en m√°s de 400 notas bibliogr√°ficas, que dan fe del trabajo del tambi√©n historiador del arte.

Lo curioso de las corridas no es su realizaci√≥n, a fin de cuentas, era una tradici√≥n de la madre patria que Espa√Īa represent√≥ en su momento para la Isla, sino que tales pr√°cticas fueron el reflejo de las contradicciones entre criollos e ib√©ricos.

En otras palabras: los cubanos ve√≠an en la fiesta brava una tradici√≥n del pasado y los espa√Īoles lo contrario. Desde 1889, se prohibieron porque los norteamericanos la ve√≠an como un hecho sangriento.

‚ÄúSin embargo ‚ÄĒasegura P√©rez de Pe√Īamil‚ÄĒ en 1909 los gobernadores aprobaron los gallos como espect√°culo p√ļblico, e inmediatamente la comunidad hisp√°nica, que era fuerte, sobre todo en La Habana, apel√≥ para aprobar tambi√©n los toros y es ah√≠ donde empieza la enconada batalla‚ÄĚ.

De acuerdo con el escritor, hubo intentos de retomar las corridas en 1914, 1915 y 1923. En este √ļltimo a√Īo ocurre un acontecimiento importante: ‚Äúc√≥mo estaban prohibidas, trajeron las charlotadas, que surgieron en Barcelona y llegaron muy r√°pido a La Habana‚ÄĚ, aclar√≥.

Se trataba de ‚Äúun espect√°culo c√≥mico de los toros, pero aqu√≠ se empiezan a dar cuenta, que hab√≠a malas intenciones. Por ese tiempo lleg√≥ a Cuba un torero famoso conocido como El Gallo, Jos√© Rafael G√≥mez, y entonces comienzan los pol√©micas de nuevo, ya que en ese momento en La Habana hab√≠a un espa√Īol por cada tres cubanos, seg√ļn las estad√≠sticas‚ÄĚ.

La prensa enseguida se hizo eco de los acontecimientos y como en cualquier per√≠odo, las opiniones fueron diversas y encontradas. As√≠ lo asegura P√©rez de Pe√Īamil: ‚Äúestaba el gran movimiento que promov√≠an los toros, d√≠gase en El Diario de la Marina y La Lucha.

‚ÄúPor otro lado ‚ÄĒa√Īadi√≥‚ÄĒ ¬†peri√≥dicos como La Discusi√≥n, totalmente nacionalista, no permit√≠an que se hablara de eso. Y digo m√°s: todos los peri√≥dicos cuando ve√≠an que el nacionalismo cubano se pon√≠a en peligro, inmediatamente asum√≠an una posici√≥n antitaurina y cerraban fila para que no se repitieran los acontecimientos‚ÄĚ.

El af√°n de algunos grupos sociales por continuar la tradici√≥n espa√Īola fue tan fuerte, que 1940 se aprueban las charlotadas de forma oficial por el estado. Como defensores del derecho animal, intelectuales cubanos de la talla de Emilio Roig de Leuchsering, Fernando Ortiz, Manuel Sanguily, Enrique Jos√© Varona, entre otros, se opusieron a la pr√°ctica, siendo en buena medida las voces representativas de la sociedad cubana.

Surge una pregunta incuestionable: ¬Ņd√≥nde se tore√≥ en la otrora villa de San Crist√≥bal? El historiador lo advierte en sus palabras: ‚Äúcuando eran ilegales se realizaban en varios lugares del pa√≠s. Primero fue en estadios deportivos y cuando son establecidas las charlotadas en 1940, la actividad se hac√≠a en las cervecer√≠as La Polar y la Tropical. Indistintamente se realizaban ruedos dentro del mismo campo, donde cab√≠an de 6 000 mil a 10 000 mil personas‚ÄĚ.

Gracias a las sociedades protectores de animales, pocas regiones del mundo contin√ļan con estos espect√°culos, aunque algunos lugares de Espa√Īa se mantienen en algunas fechas conmemorativas.

Las versiones de las corridas en los siglos pasados tienen su origen en los juegos romanos y las crueles venaciones donde se mataban miles de animales para divertir al p√ļblico, un acto sumamente salvaje y aterrador.

Por suerte para las nuevas generaciones, estos eventos le pertenecer√°n al pasado en forma de relatos e historias que no deben repetirse nunca m√°s.


Margarita y Las dos caras de la moneda

Como parte de la 28 edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana se presentaron en el sal√≥n Ra√ļl Roa de la Asociaci√≥n Cubana de las Naciones Unidas (ACNU) dos libros que llevan en sus p√°ginas conceptos de amor, revoluci√≥n e historia y que est√°n unidos por la cofrad√≠a de sus autores: Margarita y Las dos caras de la moneda. Ambos t√≠tulos fueron editados en Ecuador. [+]


Mella, sus tempestades y las nuestras

Narraba Ra√ļl Roa[1] la c√≥lera de Villena tras el asesinato de Julio Antonio Mella. La letra del manifiesto del Partido Comunista redactado por Rub√©n el propio 10 de enero lo confirma. El texto circul√≥ clandestinamente en f√°bricas y talleres. Se le unir√° otro documento. Redactado a nombre de la Universidad Popular Jos√© Mart√≠, clamaba por el rescate de los principios revolucionarios de 1923 y exhortaba al pueblo a portar un cresp√≥n de luto durante toda una semana. En M√©xico, el himno del proletariado y cientos de trabajadores e intelectuales acompa√Īaron los restos del joven hasta el pante√≥n de Dolores. [+]


Yasmany Guerrero y su derroche de talento

En menos de un mes, observo al actor Yasmany Guerrero en dos roles totalmente diferentes. En la película Club de Jazz, dirigida por Esteban Insausti, es un joven baterista, y me entero luego que asumió la dirección del casting para los demás. A finales del mes de noviembre vuelvo a encontrarlo en el cine en la película Inocencia, dirigida por Alejandro Gil, encarnando a Fermín Valdés Domínguez, una figura de la historia cubana poco abordaba más allá de ser el mejor amigo de José Martí. Convincente en ambos casos, exquisito en el segundo, a  mi juicio. Asombroso. [+]


Una película que aboga por la humanidad

Viendo el cine como una de las maneras más hermosas y puntuales para reflexionar, crear valores y pensar un poco de nuestro tiempo, el talentoso director y guionista de cine y televisión Alejandro Gil presentará, como parte de las propuestas de la 40 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, su nueva producción cinematográfica Inocencia, de dos horas de duración. [+]


Conociendo, amando, se har√° mejor arte

De cómo la juventud tiene que hacer sus propios caminos, de la importancia de mantener la memoria y las tradiciones en el arraigo popular, así como del valor de la Asociación como la joven vanguardia artística de la Patria, se habló este martes en la segunda jornada del 3er. Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que concluye hoy en la capital.

[+]


Leydis Thalía tiene talento y buen corazón

‚ÄúLeydis Thal√≠a, el domingo llor√© contigo‚ÄĚ, le dice una se√Īora que se le acerca. Otra me pregunta: ¬Ņes la ni√Īa de Mayar√≠, la de la Colmena TV? Estamos en el parque Julio Grave de Peralta, mientras esperamos que el colega Abdiel Berm√ļdez, de la Televisi√≥n en Holgu√≠n, termine de entrevistar a la ganadora del popular programa televisivo que cada noche de domingo, durante el pasado verano, puso a media Cuba a seguir cada emisi√≥n.

[+]