¡Salud por la diferencia!

La segunda semana de agosto del año 2017 fue tan calurosa como la anterior y la siguiente, más, para el gremio del teatro de figuras no fueron días como otros. Tuvo lugar la 1ra Jornada Habana Titiritera: figuras entre adoquines. En las calles San Ignacio, Obrapía y Mercaderes seconcentró el mayor quehacer de la Jornada dedicada a Martí y los 55 años de los Grupos Fundacionales creados por los Hermanos Camejos.

A los colegas y a los hijos de titiriteros se les sumó, para espectar las obras propuestas, vecinos del Centro Histórico de La Habana Vieja y los turistas habituales que concurren estas calles; por supuesto así lo auguró Teatro La Proa cuando organizó la veraniega Jornada. 

Habana Titiritera… creó espacios para talleres, exposiciones, homenajes y espectáculos. De estos últimos, subdivididos por la curaduría en tres muestras, me referiré a Girasoleando del grupo Girasol; Sones del grupo Cristeli e Historias bien guardadas de La Salamandra.

Los tres grupos eran proyectos de la antigua Juglaresca Habana dirigida por Bebo Ruiz. Este, a su vez, un proyecto diverso y polivalente que unió varias decenas de otros de pequeño formato que enfatizaban en el quehacer comunitario, en un teatro diría YuddFavier, de mochila, ligero y fácilmente transportable.[1]

Tanto Girasoleandocomo Sones son puestas tradicionales, totalmente a la italiana. La primera prescinde de la comodidad del lunetario para presentarse, esta vez, en el patio del Centro de Teatro de La Habana. Un cuadro de tela en el piso enmarca los límites de la representación. Niños y padres luchan por encontrar un puesto “cómodo” ya sea en el piso o en las pocas sillas dispuestas para no sumar otra raya al calor de las 5 de la tarde. La comodidad es clave para disfrutar de cualquier propuesta, suerte que los niños son un público exigente pero comprometido con aquello que despierta su interés. Ellos estuvieron atentos y participativos durante el prólogo, espacio donde se presentaron con adivinanzas y títeres, frutas y vegetales. Más tarde marionetas y títeres de guante tras el retablo completaron la propuesta. Y moraleja- de la representación tras retablo, pues el espectáculo tiene tres bloques visiblemente divididos- «los niños no se pueden dejar engañar por hombres malos».

Sones, se presentó en la sede de Teatro La Proa.  Es una propuesta que aúna poesía y son, extremidades del mismo tronco que Guillén bautiza como lo cubano. Ritmo y costumbre difuminan lo didáctico que a manera de historiografía esta obra recita. La música en vivo, el espacio dispuesto como un solar habanero, el baile de las actrices y las posibilidades expresivas de los muñecos, se conjugaron en un mismo bloque con la narración de fechas e historia sobre Cubadurante la ocupación. Sobre la Isla en general con palabras de Guillén, negriblanca y cumbanchera.

Historias bien guardadasno es una obra dirigida a los niños. Destaca por su factura, por el trabajo milimétrico y el acabado del diseño a cargo de Mario David Cárdenas. La cadencia con que la actriz transita por distintas emociones y circunstancias, advertidas sin que medie palabra alguna, también distingue la propuesta. Pareciera que durante media hora presenciáramos en vivo una película silente, solo que no en blanco y negro sino en sepia. Habla de historias viejas de amor y desamor, viejas de cuando las mujeres usaban tacones, vestidos de encaje, tiaras y collares de perla aún por el día.

Según YuddFavier en su reseña de esta obra titulada ¿Nuevas o novedosas?, explica que para Historias bien guardadasse conjugó el deseo de los creadores de contar historias de antaño con caricaturas pintorescas y costumbristas de Roig y otras bibliografías que narraban chismes y fabulaciones de una república incipiente. Luego,la idea de un personaje desfasado, alguien como un espectro de otro tiempo, que sufre mientras rememora, se constituyó con leyendas recogidas en los archivos del Cementerio Colón.

Esta obra corta, tan solo de media hora, constituida con técnicas del teatro de papel y teatro de cajas; ha sido muy bien recibida por el público y los colegas del teatro. La pasada edición del Taller Internacional de Títeres de Matanzas y la sala Manuel Galich de la Casa de Las Américas han sido alguno de los escenarios donde la obra se ha presentado recientemente. En esta ocasión fue recibida en el Museo Teatro El Arca, esta vez ejecutó una sola actriz, aun cuando el espectáculo fue concebido para las dos, Ederlys Rodríguez y Yudith Ibarra. 

Estas tres obras tienen poco o nada en común. Habitan espacios y tiempos distintos. Sus lenguajes también son particulares para cada una. Las une la figura manipulada como recurso práctico y la música no sólo como acompañamiento sino como complemento que aporta ritmo y color. Esa aparente separación es un acierto para cualquier fiesta, en este caso del títere; propuestas disímiles para públicos disímiles. ¡Salud Teatro La Proa y todos los colegas organizadores por aunarlas!

[1]YuddFavier, ¿Nuevas o novedosas? lajiribillaªlajiribilla.cu

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