Quiero ser capaz de estar en el otro

Conversando con Martha Luisa Hernández Cadenas (II y final)

Hoy continuamos el diálogo con Martha Luisa Hernández Cadenas, la teatróloga y creadora escénica, quien se desempeña como asesora dramática de Teatro El Público, el cual define como “un espacio formativo, una escuela para muchos y para mí es una casa”. Precisamente sobre su llegada a las tablas, los autores que han influido en su trabajo y sus retos futuros va esta segunda entrega con una joven que ha transitado por varios colectivos teatrales y también ha estrenado varias puestas en escena y colaborado en diferentes publicaciones culturales.

Eres una de las voces cubanas más vivas en el teatro joven actual, ¿eres consciente de este rol?, ¿te lo has propuesto?

Me propuse trabajar. Siento que debo crear, mis rodillas, mis caderas, mis oídos, mi boca, me exigen trabajar. Siento que debo aprender a instaurar más mis procesos creativos. He tenido experiencias muy fuertes, recuerdo especialmente dos procesos Ensayo escénico sobre Venus y el albañil, La que nunca conocí (a partir de Ansia y Psicosis 4.48 de Sarah Kane), con Gabriela Griffith, que no pude sostener en el tiempo.

“Uno se explica esa ausencia con la falta de producción o de apoyo; pero en realidad es falta de posicionamiento. En el proceso que estoy desarrollando ahora me obsesiona mucho el futuro del proyecto, es como si me persiguiera el miedo de su extinción, por eso me preocupa mucho lo que permanece. En el teatro una aprende a convivir con lo efímero de una manera patológica, por eso me interesa que los procesos se encuentren en otros formatos: un libro, una canción, una publicación, que dejen esa huella inexacta de que alguna vez pudieron ser y de que se repetirán infinitamente.

“Me encuentro más dispuesta a que mi trabajo como performer y poeta sea instaurado. Sin esperar reconocimiento, que conste que mi poética se basa en la colaboración y la reflexión poética sobre el lenguaje, no sé si el impacto sea posible, el tiempo, el «otro» y disímiles condiciones bastante aleatorias, observarán y decidirán. Ahora no hago más que trabajar.

“Quisiera que proyectos como ediciones sinsentido1 y Castillos en el Aire2 tuvieran más impacto. Desde ese tipo de gesto me gustaría que se me reconociera”.

Existen autores jóvenes que, percibo, han marcado tu trabajo, ¿podrías mencionar nombres?

Rogelio Orizondo y yo estamos cortados por una misma tijera, cuando estamos juntos se paraliza el mundo. Nos conocimos cuando yo estudiaba Teatrología después de que le enseñara una tímida crítica sobre Ayer dejé de matarme gracias a ti Heiner Müller, y nuestra historia de amor sucedió. No me imagino la vida sin él. El único hombre que no necesita ser James Franco para que yo lo ame es él.

“Y nuestro amor ha estado marcado por James Franco, Julián del Casal, Gustave Moreau, Juana Borrero, Jim Morrison, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Lewis Carroll, Leni Riefesthal, Miguel Alejandro Machado, Legna Rodríguez Iglesias, Nara Mansur. Nuestro amor es fetichista y coleccionista, creo que por eso, aunque a veces no estemos uno frente al otro —devorando una hamburguesa semicruda que huele a corazón de muchacha—, nosotros nos cuidamos porque somos hermanos.

“Nara Mansur es un paradigma, una siente que está siguiendo sus pasos, «graduada de Teatrología», «poeta». Estoy contagiada de su sensibilidad, su manera de ver el mundo, las «manualidades» que definen su amor por el país que ve, sus padres, el mundo. Esa frase trillada: Cuando sea grande quiero ser como tú…, juro que cada vez que la tengo frente, pensando la creación como un discernimiento constante de las teorías, los objetos, las paredes de la casa y el amor, esa frase la repito en mi cabeza como un rezo.

“Cuando he trabajado sobre sus textos Venus y el albañil y Charlotte Corday. Poema dramático, o en la curaduría de un evento Área de atención no. 1: Nara Mansur, Aún sueño con mi país: obra en construcción, es muy fácil sentirse inspirada y creativa. Pero la urgencia de ser como Nara, me habla del amor también.

“Creo que me has hecho una pregunta sobre el amor. Por eso, quiero contarte de mi amor por Joanna Montero y Celia Ledón. Joanna Montero es editora de cine, su visión matemática y obsesiva con la edición ha afectado mucho mi modo de pensar. Le debo a ella la fascinación por los números primos y los fractales. Además de acceder a la escritura de James Franco como uno de los gestos más bellos que me han tocado.

“Celia Ledón es manos y sensibilidad pura, su reinvención del mundo, de los objetos, su relación con lo destruido, lo bello sucio… me gustaría colaborar con ella como artista siempre. Si mañana pudiera fundar un lugar que no se parezca a nada instituido me gustaría fundarlo con Rogelio Orizondo, Nara Mansur, Joanna Montero y Celia Ledón”.

¿De quién, creativamente, te consideras hija?

En algún momento de mi vida sentía que la orfandad en términos creativos impulsaría investigaciones más severas. Probablemente por una lectura de Artaud demasiado sensorial y radical. Soy hija de mi padre (Arístides Hernández, Ares), es un artista grande, inmenso, me lleva sobre sus hombros y me muestra el mundo como un lugar para pensar imposibles. Siempre quisiera estar sobre sus hombros, aunque siempre le he contado poco de lo que estoy creando, secretamente me encaramo en sus hombros y miro esta ciudad que es una gran maqueta.

“Tengo muchos padres y madres adoptivos, sin embargo, no sé si puedo considerarme su “hija”, esa condición de permanencia y crianza se pierde. Me gusta creer que me parieron, que hubo sangre y gestación, que después hay abandono y que para siempre se queda un vínculo que tiene que ver con el dolor, la placenta y el sacrificio.

“Entonces me pongo a delirar imaginando los rostros de quienes me parieron con sudor y contorsiones, no los voy a mencionar a todos porque son muchos; pero veo a Calvert Casey y también a Tracey Emin, ayer me parió Ren Hang y hace 10 años me tuvo Margarita Mateo, fui un escupitajo de Lena Dunham que era mi hermana mayor. Cuando termine esta entrevista voy a escribir escenas sobre los nacimientos que estoy imaginando”.

¿Tu trabajo como asesora de Teatro El Público marcó un punto de inflexión en la manera de apreciar el teatro y, tal vez, el proceso creativo?

Después de egresar de la Universidad de las Artes, Teatro El Público fue una escuela. Carlos Díaz es de las personas que más admiro en el mundo, él es mi padre de la vida, del amor y del oficio. Estar cerca de él durante el proceso de Antigonón: un contingente épico, de Rogelio Orizondo, fue un espacio de aprendizaje y creación muy intenso. Esta relación tan íntima con su poética ha afectado mi mirada sobre el acontecimiento escénico, las texturas, la composición, él siempre dice que quiso ser pintor, y esa plasticidad y construcción hermosas de su teatro dejan una influencia permanente.

“Cada vez que nos sentamos a conversar aprendo algo, sobre todo, aprendo de sensaciones y cosas muy valiosas, de seducción, de cómo desayunar imitando a Oscar Wilde, cómo dirigir teatro como Roberto Blanco, cómo mirar a la cámara sin pestañar en un primerísimo plano. Teatro El Público es un espacio formativo, una escuela para muchos y para mí es una casa”.

En toda entrevista falta una pregunta (indispensable) que el periodista olvida hacer. ¿Cuál sería esa, en este caso?

Pregúntame sobre el proceso que estoy desarrollando ahora, de lo único que quiero que me pregunten es de eso. Estoy investigando “lugares” perdidos de la infancia. A partir de un libro hermoso y terrible que organiza un relato con poemas y dibujos realizados por niños durante su paso por el campo concentración infantil conocido como Terezín, durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo construimos una idea del pasado a partir de esta huella?

“Principalmente colaboro con niños y ancianos buscando una relación con su presente y con el pasado, ¿si dejaran de nacer niños en Cuba cuánto tiempo tardaríamos en extinguirnos?, ¿cómo puedo hablar de mi infancia?, ¿qué puedo legar de mi infancia?, ¿qué fui capaz de hacer/soportar/defender en mi infancia?, ¿si fuera el último niño en nacer cuál sería mi testamento? Lo que está sucediendo es que a partir de entrevistas y encuentros, el proceso va construyéndose desde compartir ese libro y una pregunta muy personal con otros que simplemente asumen el riesgo de estar frente a mí en un espacio de exposición y memoria.

“He conocido a personas muy sensibles, especiales, y cualesquiera que sean los formatos de presentación para la investigación (una parte de ese proceso será mostrada en Documenta Sur,3 la última semana de septiembre próximo) lo que he acumulado como materiales, objetos, recuerdos y fotografías resulta extraordinario. Por ahora se estructuran instalaciones y programas performativos para una presentación, pero lo que va sucediendo preferiría encontrarlo en una apertura de los parque infantiles abandonados o cerrados que abundan en la ciudad o en el mariposario de la Quinta de los Molinos. El título de este proceso es Exintos aquí no vuelan mariposas”.

Y, finalmente, si fuese preciso definir, ¿quién es la hormiga, quién la muchacha, quién es Martha Luisa y qué busca con su poesía?

La hormiga, la muchacha, Martica Minipunto, Malú y Martha Luisa Hernández Cadenas, soy todo eso y soy una mirada sobre eso: la caja china. La cualidad de “autocita” de la caja china me ha suscitado siempre mucho interés. Podría decir que la hormiga es una idea, un mecanismo de supervivencia en el arte. La muchacha es el imaginario sobre el amor de 23 años y la propensión a coleccionar fotos. Mis nombres: Martica Minipunto, Malú y Martha Luisa Hernández Cadenas, son fracciones, reacciones, estados, cumpleaños, herencias y accidentes.

“Debo confesarte que me afecta mucho esta pregunta, no por las identidades que adquieren la condición del puzzle y el caos, sino porque el futuro es un espacio que me obsesiona. Aunque casi todas mis obras tratan de hechos históricos, del pasado familiar, lo único de lo que hablo es del futuro, de esa incertidumbre que es pensar, “habitar”, imaginar el futuro. Mi poesía es centrífuga, performativa, híbrida, conversacional, escurridiza, pero se instaura desde una pregunta o un cruce investigativo.

“Algunos textos vienen de pensar una idea como esta: Quise ser Rebecca Horn en 1970. Otros surgen del delirio de verme nacer en tres años, tres países y tres legalidades diferentes: 1991, 1998, 2000. Quiero sembrar una autopoética de la mirada sobre aquello que me rodea y afecta emocional y políticamente. Quiero cortar mis lazos con la idea de lo innovador, lo productivo, lo exitoso, lo premiable. Quiero transformar los lugares para compartir, leer, hacer el amor, confiar, denunciar. Quiero un futuro de muchos siglos atrás.

“Y si me convierto en un ciborg que mi poesía esté en ese nuevo cuerpo vivo; pero que nunca me embalsamen. Y si me convierto en una hormiga que mi poesía esté en ese nuevo cuerpo para que una mano me aplaste. Pero quiero ser capaz de estar en el otro. Y que nunca me embalsame(n), que me deje(n) abrir caja por caja”.

 

1 Proyecto editorial que cuenta con 100 libros fechados, numerados y firmados por el autor, cosidos a mano, bajo su sello han sido publicados: Chesterfield sofá capitoné, de Nara Mansur Cao, Tarará, de Fabián Suárez y Penélope aserrando Televiché, de Marien Fernández.

2 Espacio de encuentro, exhibición y discusión en torno a experiencias, espacios y emprendimientos alternativos que imaginan futuros artísticos y sociales. Algunos de los proyectos que han colaborado: La Marca, Clandestina, El oficio, Akokán, Protección de animales de la ciudad (PAC), Supervivo, Embajada Rebirth/Tercer paraíso, Quiero Hacer una Película (QHUP), Osikán. Plataforma Escénica Experimental, Laboratorio di immaginazione urbana/umana (SITI), Zona Rayo Activa.

3 Documenta Sur es un proyecto coordinado por el Laboratorio Escénico de Experimentación Social, LEES. Documenta Sur se centra en la exploración de nuevos formatos teatrales e investigaciones socioestéticas en Cuba a partir del trabajo con “documentos no ficcionales” cuyos ejes atraviesan las relaciones Teatro y Política, Teatro e Historia, Teatro y Memoria y Teatro y Sociedad. Documenta Sur ha funcionado en dos modalidades: segmento de programación/Encuentro (2016 y 2018) y Residencia de Creación e Investigación (2016-2018).

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