Poeta con toques de velocidad y resistencia

Graduado de Mecánica en la Universidad pedagógica, profesor de química en el Politécnico de Gastronomía y Comercio, almacenero, purificador de estreptoquinasa y actualmente promotor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Mayabeque, Daniel Duarte de la Vega es una gran promesa literaria, pues como bien señala “el escritor debe asumir con toda la dignidad posible su labor y lanzarse a la vida diaria con esa voluntad inquebrantable de quien sabe que está haciendo lo correcto, solo así podrá aportar a los suyos lo que merecen: «todo»”.

Para descubrir los misterios y talentos de este gran poeta, ganador del Premio Calendario 2018 que entrega la Asociación Hermanos Saíz cada año para reconocer lo mejor de la producción literaria actual, así como menciones por dos años consecutivos en el Premio David, el Portal de Arte Joven se acercó a ese talentoso escritor que descubrió en la poesía ese enamoramiento que embriaga a todo creador, gracias a Emilio Ballagas.

“Mi camino en la poesía comenzó como quien se enamora, cuando lo descubres hace ya mucho rato que te está sucediendo. Para ser más preciso, recuerdo que estaba bastante inquieto por esos tiempos, desesperado e insatisfecho conmigo mismo en todo lo que hacía, fui a la biblioteca de la escuela donde impartía clases y tomé un libro de Ballagas, en el cual había un ensayo sobre un bailarín ruso (como olvidarlo), ese día algo se encendió”, destacó.

Para Daniel, lector y cinéfilo empedernido, la lectura tiene el poder de influenciar un poco sobre la manera de encarar la realidad, pues cuando descubrió a Lezama sintió una alegría desbordante, específicamente con sus ensayos.

“Lezama es un monumento al castellano, noté que en lugar de leerlo, lo escuchaba, así logré beberme los cuatro tomos sin una pizca de dificultad, me dije: «Lezama es una música». De esta forma me resultó divertida la lectura. Joyce, por otro lado, me destrozó, después del Ulises estuve cerca de un año sin poder leer nada serio”, acotó.

Dedicándose desde hace algún tiempo a la promoción, no solo literaria sino de todo lo que pueda enviar un buen mensaje, gran parte de lo que escribe tiene que ver con el carácter irregular que de cierta forma tienen las cosas.

“Tengo varios proyectos aplicables a la UNEAC de Mayabeque y espero llevarlos a cabo; dígase literarios y no literarios. Mi principal objetivo es hacer de ese sitio un verdadero centro de intercambio fecundo entre artistas y público, convertirlo un poco en la meca de los artistas, no solo bejucaleños sino de toda la provincia”, subrayó.

Sobre su producción literaria, Daniel Duarte de la Vega informó que escribe textos con facilidad, aunque a veces depende un poco del proceso creativo, y es ahí donde reside el verdadero conflicto del trabajo, para luego organizar todo dentro de un libro.

“Trabajo en pos del libro, muchos de mis poemas no serán jamás publicados a no ser en revistas o cosas por el estilo; si es que me convencen. Soy en extremo exigente”, dijo.

Y es que este sagaz escritor ha ganado varios premios como el Accesit del Concurso Nacional de Literatura Félix Pita Rodríguez en Mayabeque con su obra Dársenas (Editorial Montecallado), así como el Premio Pinos Nuevos 2018 con Telar (Colección de Pinos Nuevos de la Editorial Letras Cubanas) y el Calendario 2018 con Las Transiciones (Casa Editora Abril).

Joven amante del agua, el fuego, la tierra, que se involucra con las cosas que hacía de niño, que va al río, se baña en los aguaceros y habla con los muchachos del barrio sobre la situación actual del deporte, tiene como verdadero rito la amistad.

“Entre amigos he amado y dudado; sobre todo de mí mismo, de mi capacidad de entrega, siempre cuestiono lo real a partir de lo que soy capaz de ofrecer, esta actitud me ha servido de mucho para todo en la vida, es por ello que el mayor ritual para mi debe ser sin dudas el de la entrega”, recalcó.

Sobre la poesía mencionó que nace de un inmenso deseo por complementar de manera eficiente ritmo y equilibrio y que con su situación existencial no encuentra sosiego en nada.

“Yo y mi poesía nos debatimos constantemente con estos dos agentes literarios, lo mismo en un abrazo que en un largo torneo de ajedrez, siempre en busca de armonía o algo parecido. Por momentos creo conseguirlo”, insistió.

Al considerarse un hombre de naturaleza inestable no puede dirigir sus textos a un grupo de personas en específico, pues lo que realmente desea es que su poesía transmita algo.

“He debido asumir con todas las de la ley al niño en que me he convertido y no a aquel, al que siempre intento regresar, deseo sobre todo ser real y que mi poesía también lo sea”, significó Daniel Duarte.

Este gran poeta que desea escribir, escribir y seguir escribiendo, así como encontrar nuevas y apasionantes lecturas, se encuentra enfrascado en una recopilación de textos suyos. Bajo el título Dársenas 2010-2018 tratará temas como la literatura, el cine, la música y la botánica.

“Mi madre es bióloga y hace años me regaló un libro muy espacial para mí, se trata de un Tratado de Botánica, digamos que es una deuda para con ella”, aseguró.

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