Los diez años de Tecma

Los integrantes del Grupo de Teatro Callejero Medioambiental maduran, crecen, se trazan metas y hacen del teatro en Vueltabajo una opción de recreación sana, educativa y muy atractiva…

Hacer teatro de calle de una manera diferente, mostrar un arte transgresor, que llegue a la gente y que aborde las temáticas medioambientales de manera tal que las personas puedan entender el concepto en su conjunto figuran entre las premisas que desde el 28 de enero del 2009, han guiado el quehacer del Grupo de Teatro Callejero Medioambiental, Tecma.

Y es que, desde su propia fundación, este grupo de jóvenes graduados de instructores de arte, se empeñaron en hacer de las cosas “feas” y aparentemente inutilizables, creaciones totalmente diferentes y hermosas, siempre con una visión ecológica.

“En este sentido, Tecma fue una antítesis de toda esa creencia de que la ropa linda es la que viene del extranjero, y sirvió también para demostrar que las cosas «feas», y los pequeños detalles también pueden ser útiles en una sociedad”, asegura el director del grupo, Yunier Corrales Díaz.

“Siempre  tratamos de utilizar medios reciclables, porque los elementos que trabajábamos, los trazos, los diseños, también se pensaban con esa ropa que llega a tener un cierto nivel de desuso, pero que nosotros siempre le encontramos una utilidad”, agrega.

“En los primeros años Tecma se caracterizó por una tendencia a lo visual, a lo bello de los vestuarios, a la grandilocuencia del movimiento, pero hoy apostamos ya por hacer espectáculos cada vez más integrales. Antes, por ejemplo, nuestros músicos hacían música en vivo, pero en el piso, hoy, todos actuamos y tocamos montados en los zancos, y eso le imprime más rigor al trabajo que hacemos y lo tomamos como un sello distintivo de nuestra agrupación”, comenta Alejandro García Valdés, actor del grupo.

“A pesar de los diez años que ya cumplimos, creo que la esencia del grupo se ha mantenido, porque siempre la idea ha sido trabajar los espectáculos desde una conciencia social.

Sin embargo, creo que en este tiempo nuestra línea de trabajo, aunque se ha mantenido conceptualmente, se ha ido ensanchando y buscando el camino más desde adentro, porque después de una década vamos ganando en madurez y experiencias de vida, que son las cosas que tratamos de llevar a nuestros espectáculos, por eso es que en todas las presentaciones tratamos de crear colectivamente e imbricar todas las manifestaciones artísticas”, apuntó.

—¿Cuán difícil resulta para ustedes el hecho de llegar a un acuerdo entre todos para incluir en una misma presentación todas las manifestaciones artísticas?

—Nosotros tratamos de aglutinar todos estos géneros porque pensamos que también pueden ayudar al trabajo en la calle, porque en la sala de alguna manera estás protegido por una escena y una distancia mínima con el público, pero en la calle puede suceder cualquier cosa, entonces el actor tiene que ir preparado con un nivel de improvisación y de técnicas que debe utilizar en caso de que te saboteen la obra, intencionalmente o no, porque en realidad nosotros abordamos al público y tratamos de capturarlo, por eso es que necesitamos empelar todos los elementos que tengamos a nuestro alcance.

“Por supuesto que siempre existen los pequeños choques, porque lógicamente, aunque tenemos el rol de actores, cada cual defiende su manifestación, pero lo importante es que siempre logramos llegar a un punto medio, y entendemos que más allá de nuestros intereses existe un colectivo social, que es, en definitiva el que va a disfrutar de la puesta en escena”, explica el director de Tecma”.

—¿Cuánto han ganado en madurez artística en estos diez años?

—Todos somos miembros de la Asociación Hermanos Saíz, y después del 2do Congreso, logramos que desde nuestra formación de instructores de arte, y por la excepcionalidad que otorga la AHS, no dieran un permiso para poder profesionalizarnos e integrarnos al Consejo de las Artes Escénicas.

“A raíz de esto, hace aproximadamente un año que TECMA que estamos envueltos en un proceso creativo parta nuestro último proyecto, por eso es que quizás no hemos sido tan visibles en la calle en los últimos tiempos, porque nos hemos detenido ante un llamado de muchos amigos dramaturgos de revitalizar y profundizar más en el proceso investigativo”, argumentó Alejandro García Valdés.

Su compañero Yunier Corrales Díaz agregó que “a partir de este proceso en el que estamos inmersos, nos hemos replanteado cómo vemos el teatro en el Pinar del Río actual, en la Cuba de hoy, nutriéndonos de las enseñanzas de maestros universales que, a pesar del tiempo, siguen muy vigentes.

“También queremos preparar una serie de talleres de formación como una manera de poder intercambiar y compartir sobre lo aprendido y garantizar el relevo de los actuales miembros de Tecma”.

—No obstante, mantienen algunas presentaciones….

“Tenemos una peña habitual los terceros sábados de cada mes en el Parque Colón, que dedicamos a los niños y así contribuimos a todo el empeño del Gobierno de revitalizar la vida de la ciudad.

Trabajamos también cuando nos invita el Consejo de las Artes Escénicas, y por supuesto en las Guerrillas Culturales que nos convoca la AHS. No obstante, donde más nos pueden ver es en nuestra sede, el Big Bang Callejero, un espacio que siempre tenemos abierto a todo el público que nos quiera visitar”, informó Corrales Díaz.

—Además, la comunidad está involucrada en el proceso creativo de Tecma…

—Realmente siempre hemos contado con su apoyo, incluso muchas veces se nos acercan y nos traen un zapato, una lata, un pomo o cualquier cosa que nos pueda servir para convertirlo en algo bueno y hermoso, y eso lo agradecemos mucho, manifestó agradecido el actor Alejandro García.

—¿Cuáles siguen siendo prioridades para Tecma, a diez años de su creación?

—Hace falta llegar al público, llevar nuestro mensaje y contribuir a formar en todos esta conciencia social por la que hemos abogado desde nuestros inicios. En este sentido sí hemos avanzado, pero todavía nos falta. ¿Cuál es el objetivo entonces? Seguir siendo amigos, hermanos, una gran familia, que yo creo que es lo fundamental porque es lo que transmitimos a nuestro público, una unión sincera entre todo el colectivo, apuntó García Valdés.

—Retos…

—Madurar mucho, y ver cada proceso creativo como el reto de la vida aunque sea más pequeño. De esta manera podremos encontrarnos a nosotros mismos y a nuestra voz. Seguir unidos, eso es lo más importante, y ser más visibles en la escena cubana, pero siempre desde Pinar del Río”, concluyó el directo de la agrupación pinareña.

El Grupo de Teatro Callejero Medioambiental, Tecma, mantiene su esencia 10 años de su creación. Hoy, sus seis miembros oficiales, maduran, crecen, se trazan metas y hacen del teatro en Vueltabajo una opción de recreación sana, educativa y muy atractiva.

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