Habana Titiritera: una apuesta por la singularidad

El grupo Teatro La Proa, radicado en pleno corazón de La Habana Vieja, organizó la 1ra Jornada Habana Titiritera: figuras entre adoquines, del 7 al 13 de agosto. El encuentro estuvo dedicado a toda la familia y tuvo al títere como protagonista. Siguiendo la acostumbrada ruta de este tipo de eventos, se realizaron funciones de teatro, exposiciones, talleres con niños y profesionales del retablo, homenajes a grandes de la escena titiritera cubana y presentación de publicaciones. Sin embargo, el evento tiene un detalle particular: ubica a los títeres en el contexto especial de La Habana Vieja.

El público tuvo la oportunidad de disfrutar de los títeres en varios espacios como el Teatro del Museo de Arte Colonial, Casa Víctor Hugo, Casa Natal de José Martí, Casa de la Obrapía, Casa de México y Casa de la Poesía a los que sumaron los ya habituales espacios Teatro Martí, El Museo y Teatro de TíteresEl Arca y la Sede de Teatro La Proa en San Ignacio 166. Las sedes principales se encontraron ubicadas en el Centro Histórico. Uno de los presupuestos del evento es establecer vínculos entre la escena titiritera y los espacios culturales de La Habana Vieja, un rasgo distintivo que parece enfocar la mirada hacia la búsqueda de un espectador diferente.

La experiencia de Teatro la Proa en funciones comunitarias y su voluntad de llevar los títeres a diferentes espacios como escuelas, centros de trabajo y otras plazas, le ha servido para proyectar este evento que tiene como peculiaridad sus contextos y sus públicos. Una de las novedades en la curaduría es la división en tres segmentos: Títeres Anfitriones, donde se incluyen los espectáculos de los colectivos habaneros; Títeres Visitantes, que agrupa la presencia de otras provincias y otros países y un tercer segmento dedicado a la vida y la obra de José Martí, titulado Cuentos en flor.

La diferenciación de la muestra es un indicio importante de lasmotivaciones y los objetivos peculiares de este encuentro que germina. Sus organizadores han proyectado como eje central la relación entre los títeres y la ciudad. A partir de esa idea surgen muchas maneras de tributar a sus calles y sus públicos. La gente de La Habana que comparte sus historias con los visitantes de otras provincias y otros países. También a la inversa, los invitados de otras ciudades traen al público habanero sus fabulaciones. En ese cruce de culturas y de identidades, que seguramente irá floreciendo en futuras ediciones, está una de las aristas que hacen particular este evento en el panorama teatral.Sostener el empeño de la cuidad como centro, es primordial para seguir fomentando un evento único y necesario. 

El segmento de la muestra dedicado a José Martí, Cuentos en flor es una manera inteligente y bella de componer un tributo especial a la ciudad que vio nacer al Apóstol. Iniciativas como esta, proponen una curaduría intencionada y armónica que realza la singularidad y la importancia de un espacio como este.

En muchos eventos sea cual sea su perfil, se compilan las propuestas más destacadas del año y se programan como parte de un mismo cuerpo curatorial. Sin embargo, en algunas ocasiones pueden ser los eventos una fuente de inspiración para los directores. Habana Titiritera: figuras entre adoquines, puede convertirse en un estímulo creativo para los titiriteros.

Mientras algunos espectáculos se adaptan fácilmente a espacios no convencionales, otros son hechos, originalmente, para las calles de la cuidad. Tal es el caso deLas descabelladas Historias de Polichinella en La Habana, la divertida e ingeniosa puesta del grupo Teatro del Caballero dirigida por Víctor Ariosa. Esa especie de mixtura entre títere y cuidad pudiera provocar a los creadores para venideras ediciones del evento y generar nuevas propuestas que no solo dialoguen con el niño de estos tiempos, sino que también lo hagan con los espacios arquitectónicos, la diversidad, el colorido y las historias de La Habana Vieja.

Desde el punto de vista formal, son múltiples las perspectivas que Habana Titiritera… ofrece a los creadores, por sus espacios y por el intenso flujo de visitantes que cada día caminan por las calles adoquinadas. Niños y adultos de diferentes procedencias y latitudes pueden asomarse a los títeres en cada edición del encuentro. Teniendo en cuenta las temáticas y los materiales, también el evento de La Proa ofrece un amplio abanico de posibilidades. Las historias de ciudades pueden ser contadas por los títeres y hacer énfasis en las tradiciones populares y la cultura identitaria de cada cuidad, también pueden explorarse las leyendas urbanas, la historia, los monumentos y una infinidad de tópicos que conectan con la cuidad y su movimiento.

Otra de las posibilidades que tienen los organizadores del evento y que sin dudas sería una distinción más es la programación de funciones en los barrios de La Habana Vieja. Imagino una suerte de cruzada citadina en la que el teatro de títeres visite a niños y adultos en las encantadorascallesreparadas por la Oficina del Historiador de La Ciudad y también en los solares más escondidos.

Luego de la primera edición, realizada con éxito y recibida por los teatristas y el público con beneplácito, quedan muchos caminos por trazar, muchas ideas y acciones para afianzar el hermoso propósito de La Proa.La 1ra Jornada Habana Titiritera: figuras entre adoquines, es un joven evento que se proyecta desde ya, como una excelente opción para el verano en la Capital, como una singular fiesta del títere y un homenaje a las calles de La Habana Vieja y su gente.

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