Del Decreto 349 y otros demonios

Como todo lo nuevo, la llegada del Decreto No. 349/2018 gener贸 opiniones diversas, interpretaciones de todo tipo e, incluso, voces mal intencionadas apostaron por robarse en las redes sociales el show con criterios absolutos e incoherentes. Sin embargo, tras la lectura reposada de sus cap铆tulos y art铆culos, as铆 como la explicaci贸n de su aplicaci贸n, los juicios toman cauces m谩s concurrentes.

A esta altura de an谩lisis e intercambios, el primero de los ruidos que intent贸 entorpecer el Decreto, con el argumento de que 鈥渋nstitucionaliza la censura鈥, es historia y mal contada. El viceministro de Cultura, Fernando Rojas, quien lleva a punta de l谩piz cada una de las locuciones relacionadas con ese aspecto, opin贸 sobre ello: 鈥淟as expresiones que se utilizan para definir su 谩mbito de aplicaci贸n son servicios art铆sticos, referido a espect谩culos en vivo y utilizaci贸n que busca en los soportes, medios (鈥) Cualquier persona poco conocedora de los t茅rminos jur铆dicos pudo no comprender acertadamente el significado de las mismas y eso es v谩lido. Mas, s铆 existieron maneras muy manipuladoras, de forma obvia, que alegaron desde que sali贸 el Decreto, sobre todo en medios de prensa financiados por el exterior, que era un atentado a la creaci贸n鈥.

Asimismo, el otro aspecto que se demostr贸 con creces fue que se elabor贸 y aprob贸 por el Consejo de Ministros como necesidad, demanda y exigencia del propio movimiento de artistas e intelectuales del pa铆s.

鈥淒eroga el Decreto No. 226 Contravenciones personales de las regulaciones sobre prestaci贸n de servicios art铆sticos, de 1997, a fin de responder al nuevo contexto cubano y definir la autoridad facultada para imponer las medidas a quienes protagonicen contravenciones, adem谩s, en materia de pol铆tica cultural y las v铆as para resolver las inconformidades que se interpongan en esas malas pr谩cticas鈥, explica Fernando Le贸n Jacomino, director de la revista sobre cultura cubana La Jiribilla.

Precisamente, el reconocido intelectual espirituano Juan Eduardo Bernal Echemend铆a, Juanelo, alerta que, aunque diferentes, el 226 y el 349 siguen la misma estrategia para erradicar males que se han entronizado y anquilosado en la sociedad cubana, como el intrusismo profesional, la falta de profesionalidad, el descuido social y el irrespeto a la obra de arte, a la identidad y sensibilidad de las propuestas.

鈥淎mbos llegaron tard铆amente porque los problemas est谩n arraigados. Hubo descuido a la hora de establecer estrategias oportunas para eliminarlos, muchos de ellos surgidos con el auge del turismo, porque, como sociedad, no est谩bamos preparados para recibir todos los cambios que eso produjo鈥, a帽ade.

Pero, como dice el refr谩n popular, m谩s vale tarde que nunca. A juicio de Carlo Figueroa, director de la Casa de La Guayabera, la realidad demostr贸 que el 226 no se cumpli贸 con todo el rigor; de hecho, muchos artistas aseguran que lo desconoc铆an, por lo que urg铆a un grupo de regulaciones y procedimientos que condujeran al respaldo y respeto verdadero para con nuestra pol铆tica cultural.

鈥淧ara unos cuantos este fen贸meno es solo responsabilidad del Ministerio de Cultura y, ahora, con este documento, se obliga e involucra a toda la sociedad鈥, considera.

Otro que ha seguido muy de cerca la evoluci贸n de cuanto argumento se genera sobre el Decreto, es el escritor jatiboniquense Antonio Rodr铆guez Salvador, quien aplaude el nuevo precepto porque, finalmente, se intenta poner orden en el siempre complejo campo de la comercializaci贸n del arte.

鈥淓n cualquier pa铆s del mundo la evasi贸n fiscal es un delito; para comercializar un producto o servicio 鈥攊ncluyendo los art铆sticos鈥 deben mediar contratos, facturas y dem谩s registros contables鈥, ha asegurado en una de sus tantas reflexiones sobre el tema.

Desafinaciones

En no pocos escenarios, como en el III Congreso de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, se pusieron sobre la mesa de debate las imprecisiones en la redacci贸n de varios art铆culos del instrumento jur铆dico. Precisamente, Pedro de Jes煤s, Premio Alejo Carpentier en dos ocasiones, sugiere no perder de vista esas particularidades: 鈥淐asi todos los t茅rminos y enunciados del art铆culo 3.1 deben ser definidos y explicados, al menos someramente. Lo mismo sucede con los incisos a y f del 4.1. Eso lo hace en la pr谩ctica fuente de subjetivismos, arbitrariedades, abusos, favoritismos, injusticias e, incluso, ilegalidades de muy diverso tipos鈥, alega.

Por reclamos similares, llegados desde lo ancho y largo de la isla, el Ministerio de Cultura decidi贸 involucrar en la elaboraci贸n de las normas complementarias para su implementaci贸n a un grupo de intelectuales y artistas.

鈥淟o hicimos bajo un esquema participativo. Sin prisa, analizando cada t茅rmino para reducir al m铆nimo el n煤mero de erradas interpretaciones. Con su confecci贸n cumplimos con lo estipulado de que todo decreto se auxilia de normas que ofrecen la informaci贸n para que se cumpla lo aprobado鈥, a帽ade Fernando Rojas.

鈥淪i no se logra, ser谩 una entelequia m谩s en nuestro campo legislativo. Hay mucho mal que est谩 establecido en lo cotidiano como si fuera un bien com煤n, entonces, comenzar a aplicarlo creo que ocasionar铆a cierto movimiento, porque las personas no est谩n acostumbradas en ese sentido a que se les multe, apercibe o se les decomisen sus propiedades como equipos de audio鈥, reconoce.

驴Qui茅n le pone el cascabel al gato?

De acuerdo con el Decreto No. 349/2018: 鈥淟os supervisores-inspectores designados por la autoridad correspondiente del Ministerio de Cultura, as铆 como los inspectores que se aprueben por los directores provinciales y del municipio especial de Isla de la Juventud son las autoridades facultadas para inspeccionar, conocer las conductas contravencionales recogidas en el documento e imponer las medidas pertinentes鈥. Dicha disposici贸n tambi茅n ha levantado el revuelo entre la comunidad de intelectuales cubanos.

鈥溌縌ui茅nes son?, 驴cu谩ntos habr谩n?, 驴de d贸nde provienen?, 驴qu茅 conocimientos y formaci贸n est茅tica se les exigir谩 para contratarlos?, 驴cu谩nto van a pagarles? Sin ellos el decreto es inaplicable鈥, se cuestiona insistentemente Pedro de Jes煤s.

Mientras, Juanelo reflexiona que desde el propio Decreto No. 226 existe esa figura, y la impunidad se mantuvo frente a sus caras y la de las autoridades y nadie tom贸 medidas.

Por su parte, Fernando Rojas opina que esos temores naturales pueden disiparse al interpretar las normas complementarias, donde se dictan las responsabilidades de esos colectivos.

鈥淣o actuar谩n en el 谩mbito de las instituciones culturales, por lo que se deja bien establecido c贸mo la instituci贸n va a lograr controlarse a s铆 misma. Por tanto, velar谩n por la protecci贸n de la pol铆tica cultural en el 谩mbito estatal no asociado a lo cultural y sobre las personas naturales o jur铆dicas asociadas al trabajo por cuenta propia. No dirigir谩 su labor hacia los escenarios de los artistas aficionados. Se han establecido, asimismo, los nexos entre los grupos y las instituciones para que reciban asesor铆as y entrenamientos鈥, refiere.

Prioridad esta 煤ltima en la que coinciden Carlo Figueroa y Yanetsy Pino Reina, Premio Casas de la Am茅rica 2018, quienes adem谩s concuerdan en que, m谩s all谩 de inspectores, es un deber de toda la sociedad.

鈥淗ay que empezar un proceso de capacitaci贸n y formaci贸n, no solo a los inspectores, sino a todo el que est谩 involucrado en el proceso cultural, visto como un proceso articulado鈥, enfatiza Carlo Figueroa.

鈥淎lgunas l贸gicas superan las posibilidades del grupo de inspectores que no pueden estar en todos los escenarios, por lo que el personal que representa la ley tiene que hacerla letra viva. Por ejemplo, la polic铆a precisa enfrentar pr谩cticas musicales lesivas al ser humano. En el tema de la capacitaci贸n, las Comisiones de Recreaci贸n ser谩n fundamentales, de la mano de las Direcciones Provinciales de Cultura, la UNEAC y la AHS. Ya no 煤nicamente tendr谩n que preocuparse por el lugar donde ponen la dispensada y el sitio donde el particular coloque su canap茅, sino por ense帽arles, con recursos cognitivos, a directivos de la red institucional cultural y a personas naturales o jur铆dicas asociadas al trabajo por cuenta propia, que la promoci贸n de la m煤sica, por ejemplo, es su responsabilidad. No se busca la censura, sino generar contenidos que propicien buenas pr谩ctica鈥, puntualiza.

驴Listos?

Ojal谩 el Decreto No. 349 haga borr贸n y cuenta nueva a los hechos que hoy laceran lo estipulado. Contrataci贸n a artistas sin tener en cuenta los niveles de jerarqu铆a; altos decibeles de m煤sica en espacios p煤blicos como privados; deudas eternas de las empresas de la m煤sica a sus artistas; promoci贸n de creadores con cuestionable calidad, solo porque llenan los lugares鈥 un rosario de males enraizado, por lo que no pocas personas saborean incertidumbre al analizar su efectividad.

鈥淓s imposible que podamos ganar esta batalla sin que a la vez demos una por el perfeccionamiento institucional. Igual trabajamos en la otorgaci贸n del marco legal a fen贸menos nuevos que han aparecido en la producci贸n del arte鈥, expresa el Viceministro.

鈥淗ay que pensar otros modos de lidiar con las expresiones culturales (llamarles seudoculturales no resuelve el problema) que acontecen al margen de la red institucional del Ministerio de Cultura. Un decreto no garantiza la soluci贸n鈥, considera el fomentense Pedro de Jes煤s.

鈥淭enemos una red de instituciones muy fuertes. Se precisa entonces de una implementaci贸n con mucha cordura, serenidad y justeza, a fin de garantizar una armon铆a鈥, acota Carlo Figueroa.

鈥淓l d铆a que las personas entiendan que esas malas pr谩cticas no son lesivas para su trabajo, sino para 茅l mismo, el 349 estar谩 obsoleto鈥, concluye Pino Reina.

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