Aprendiz de novelista

A pesar de los cientos de poemas acumulados, los premios y menciones en concursos de poesía, y las líneas que le debe a su primera novela (todavía no ha escrito la primera oración), Heriberto Machado Galiana se autodefine aprendiz del género en el que Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez y José Lezama Lima alcanzaron la inmortalidad.

«Mi relación con la novela se debe, en esencia, a que es el tipo de literatura que más consumo, que más me fanatiza. Ambiciono escribir al menos una o fracasar en el intento», confiesa Heriberto.  

Paradójicamente, no es en la narrativa donde este joven nacido en el municipio de Venezuela, Ciego de Ávila, ha alcanzado notoriedad en el mundo de las letras cubanas, y ejemplo de ello es el haber ganado este año el premio Calendario de Poesía que otorga la AHS.

«Ganar un concurso de este tipo no es razón para creerse mejor que los demás, como no recibirlo tampoco es motivo para sentirse mal. Más allá de su valor metálico, el principal estímulo es el de legitimar a los jóvenes en el medio literario cubano en el que, a mi entender, los premios están sobrevalorados. Sin embargo, resulta difícil quedar ajeno a este fenómeno; es demasiada la tentación de publicar de forma decorosa, ya que los textos premiados tienen mejor factura, la tirada es más larga y la promoción más eficiente».

Heriberto MachadoEl cuaderno galardonado tiene como sugestivo título Nacido muerto, un cúmulo de páginas donde el autor plasma sus interrogantes y reflexiones sobre la existencia humana. «Puede sonar contradictorio pero hablo de la muerte para ensalzar la vida. La considero una buena amiga que te obliga a aferrarte al hoy y sacarle el máximo a cada instante. Sin finitud no existiríamos. Uno existe porque le da valor a lo que está a su alrededor, al tiempo que se va, porque la muerte propia no importa, lo que importa es el sufrimiento que puede ocasionar en los seres queridos».

 ¿Y no consideras la muerte un tema “gastado”?

«Creo que muy usado sí, pero temas gastados no los hay. Siempre que se pueda volver a los grandes temas, como la muerte, con el afán de abordarlos de manera distinta —y con esto no quiero decir que lo haya logrado— es una decisión acertada. Al menos yo no descansaré hasta que un día lo toque con la fuerza y la intensidad con que lo siento».

Y ya que hablamos de la muerte… ¿cómo se “vive” de la poesía?

«No se “vive” de la poesía, porque sería ultrajarla. Tal vez se pueda tratar de “vivir” de la mala narrativa, del guion cinematográfico, del panfleto, pero como decía el apóstol “la poesía es sagrada”. El acto de ser poeta, es el acto de búsqueda, de inquietud, una total insatisfacción con la realidad que te rodea, y eso no tiene precio.»

Entonces no te gustaría ser leído…

«Por supuesto que sí, pero eso es algo incontrolable, puede pasar o no. Si uno se pone a sacar cuentas son casi excepciones los grandes escritores con muchas tiradas (Pablo Neruda, Gabriel García Márquez); por el contrario, abundan los malos escritores que cuentan con infinidad de seguidores, como el caso de Paulo Coelho.

»Lo que es de consumo masivo tiende a ser de baja calidad artística. Más que leído quisiera ser entendido y que se intuya, además, aquello que no plasmé en el poema».

En entrevistas anteriores has declarado inconformidad con la promoción literaria. ¿Cuánto ha cambiado la situación?

«Continúa siendo muy deficiente. Una de las principales causas radica en la poca preparación de los promotores culturales para hacer bien su trabajo. Tampoco los métodos de promoción son lo más idóneos. La estrategia de las grandes editoriales para crecer en ventas es explotar la imagen del escritor: si eres una persona elocuente y carismática la promoción va en ese sentido, pero si eres todo lo contrario te “venden” como el tipo tímido e introvertido que eres, porque siempre va a haber un público que se identifica con tu personalidad.

»También tengo mis inconformidades con los medios de comunicación y me alarma la poca presencia de la literatura en la radio, la televisión y la prensa escrita. No se trata de promocionar para que los autores alcancen la fama, sino para que los libros sean consumidos que es, en primera instancia, su razón de ser.»

¿Qué autores no pueden faltar en tu biblioteca personal?

«Revelar cuáles son los principales referentes es complicado porque expone, quizás, al autor al que quieres parecerte y de quien puedes haber imitado el estilo, consciente o inconscientemente. Sin embargo, voy a mencionar a algunos que, sin dudas, han influido en mí:

»De Cuba admiro la narrativa de Guillermo Cabrera Infante, Ángel Santiesteban y María Elena Llana, y del exterior la de (Mario) Vargas Llosa, (Julio) Cortázar, (Jorge Luis) Borges; mientras que en la poesía cubana, me quedo con José Martí, Julián del Casal, Eliseo Diego, Roberto Manzano y Lina de Feria; de los latinoamericanos: Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Juan Manuel Roca, y de los españoles a José Hierro, Ángel González y Luis García Montero. Podría mencionar muchos más, pero no quiero hacerte la entrevista demasiado larga».

A pesar del Calendario, Heriberto no se ha dormido en los laureles y se encuentra a punto de sacar a la luz tres nuevos volúmenes con diferentes editoriales (dos libros de poesía y uno de cuentos). Pero continúa siendo la novela una cuenta pendiente, y mientras lleguen esos días en los que se atreva a teclear la primera frase, seguirá catalogándose como un férreo aprendiz de novelista.

Foto: Edelvis Valido Gómez

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