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Yatsel Rodríguez y la canción cubana de autor

Quienes lo conocen de sus años de estudiante de Licenciatura en Ciencias Naturales de la Universidad Pedagógica “Félix Varela” en Villa Clara, lo recuerdan en las noches –guitarra de por medio-  interpretando algún tema conocido o haciendo sus pininos en la composición. Es por ello que Yatsel Rodríguez, mi invitado de esta noche, no solo fuera reconocido en los festivales de artistas aficionados de la FEU, sino que también  años más tarde se dedicara totalmente a la música.

¿Cuándo y cómo llega la vocación por la trova?

Llegó  bien tarde. Estaba en el servicio militar y un amigo Yaser Rivero Iturria, actor, me habla de El Mejunje. Me lleva allí durante un pase del servicio militar, fue un jueves de trova en el cual estaban también los trovadores y me impactó de tal modo que me dije: “voy a tratar e intentar, al menos, hacer canciones a ver si me sale alguna”.

¿Interpretas tus temas o los de otros trovadores ya reconocidos?

Siempre uno empieza con canciones e intérpretes conocidos. Ahora mismo defiendo mi obra, pero siempre procuro espacio para cantar canciones de otros trovadores de ahí mismo del patio o fuera de la provincia.

¿Qué temas te inspiran para componer, compartir…?

No tengo un tema específico. Voy tocando “lo que me toca”. Si alguno me “toca” en un momento determinado de la vida, pues ahí hago una canción.

¿Cuáles músicos consideras han sido las principales fuentes de inspiración y también de influencia en tu obra?

Conocí la trova por La Trovuntivitis de Santa Clara y sus trovadores han sido la fuente fundamental de todo lo que soy hoy.

Como decíamos en la presentación estudiaste Licenciatura en Ciencias Naturales en la Universidad Pedagógica “Felix Varela” de Villa Clara, ¿en qué momento decides ese cambio de maestro a trovador?

Cursando la licenciatura, conozca la Trovuntivitis, empiezo a hacer canciones y voy insertándome en los festivales… Hasta que un día toco en El Mejunje en presencia de Alain Garrido, Diego Gutiérrez y otros músicos; y entonces me invitan a La Trovuntivitis. Ahí comencé a tomarme más en serio la creación.

Yatsel, mucho se habla por quienes visitan Villa Clara, desde el propio Festival Longina que realizan en El Mejunje, sobre La Trovuntivitis ¿Cuánto ha influenciado haber nacido en Santa Clara?

Si hubiese nacido en otra provincia, hubiera sido profesor de Ciencias Naturales o cualquier otra cosa.

Continuo conversando con el joven trovador Yatsel Rodríguez de Santa Clara donde también existe un  grupo de noveles creadores y se desarrolla todos los años el Festival de Trova Longina.

Como habíamos comentado perteneciste al movimiento de artistas aficionados dentro de la FEU, en medio de tu formación como profesor. ¿Qué importancia le consideras a este movimiento de artistas aficionados para la formación de un creador? ¿Qué importancia tuvo en la tuya?

Para mí fue el espacio donde yo y los demás me veían como trovador, sin todavía serlo. Era el espacio que me definía y daba la oportunidad de mostrar mi obra.

Durante dos años integras el coro Audium, proyecto de excelencia de la filial de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara. Háblame de esta etapa, de lo importante que fue para tu formación en solfeo.

Cuando ya decidí que iba a ser un cantautor, me puse a perfeccionar las cuestiones técnicas. Y en busca de esto, me encuentro con el coro Audium  de Santa Clara bajo la dirección de Maykel García Iglesias donde estuve dos años cantando. Vinieron talleres  de apreciación musical, también las clases de canto de Maykel para mí fueron lo más cercano a una escuela de música y aprendí a defender la obra, cómo tratar la canción y otros detalles.

Cuando uno revisa tus presentaciones, se percata que prácticamente eres adicto a las peñas, por ejemplo está “La caña santa”, el patio de ARTEX de Santa Clara, El Mejunje, ¿Por qué la vida de un trovador, tanto la tuya como la de otros villaclareños, se relaciona tanto a las noches en Santa Clara?

Es casi una tradición. Santa Clara es un lugar que tiene muchos espacios de trova porque hay muchos trovadores, todos de calidad. Vamos a los espacios de los amigos como invitados, espectadores, o viceversa.  Siempre hay algo que aprender del otro, estamos en ese constante movimiento. Cuando se acaban las peñas, comenzamos a cantar las canciones nuevas, y cada cual tiene su criterio interesante de la canción. Eso ha formado que en las noches termines tocando en el propio parque.

Pero también hace algunos años tienes tu propia peña en la Casa del Joven Creador de Villa Clara. Cuéntame qué la distingue.

Esta peña la comencé para hacer las canciones más intimistas. Luego la mantuve un tiempo, hasta formar La hora de los mameyes.  Estaba La caña santa en la Universidad, así que buscamos un espacio en la sede de la Asociación en la ciudad, y lo tomamos para que las nuevas generaciones de trovadores tuviesen donde cantar. Ahí sigue todos los viernes.

¿Por qué crees que es tan importante un movimiento como La Trovuntivitis en Villa Clara y en Cuba también?

Se respira dentro de La Trovuntivitis fraternidad y hermandad. Todos somos amigos, hermanos en el plano musical, personal. Somos una familia y eso es lo que caracteriza al movimiento.

Se dice que la trova cubana es una sola. Hay mucha tradición trovadoresca en nuestro país, ¿En qué medida te sientes heredero de los trovadores que te antecedieron?

No solo heredero, sino no responsable también de la continuidad de la trova en Cuba. Si no sabemos de dónde provenimos no sabremos adónde ir. Lo primero para un trovador es estudiar y escuchar la trova tradicional; luego las demás generaciones que han llegado para poder lograr una identidad y saber hacia dónde dirigirse.

¿Consideras que los jóvenes trovadores cubanos, que como tú defienden la canción inteligente, tienen espacios suficientes?

Si le preguntas a un joven que si tiene espacio suficiente te va a decir siempre que no. Creo que lo importante es aprovechar el espacio que tenemos de la mejor manera posible y racionalizar bien los momentos. Pueden crearse más espacios, pero la cuestión es defenderlos bien. Pues se puede crear uno nuevo, sin embargo ver en seis meses cómo se va degradando.

Vamos a viajar un poco en el tiempo, porque hace unos años creaste una agrupación llamada Café tostao y que te ha acompañado en diversas presentaciones. Cuéntame de ese proyecto.

El proyecto continúa, aunque ya sin nombre, porque hubo un tiempo en el que cada uno fue a realizar otros trabajos. Yo continué mi carrera, presenté un proyecto a la AHS y gano la beca de creación El Reino de este mundo, para la realización de un disco. Entonces volví a reunir a la agrupación y crecimos con un piano y una flauta. El nombre te  lo debo hoy, pero funciona la agrupación.

En el imaginario colectivo siempre se asocia la figura del trovador, él solo y su guitarra, pero ya es común verlos acompañados de otros instrumentos y por supuesto de otros ejecutantes, ¿Qué piensas tú? ¿Le resta o le suma al trovador la banda que lo acompaña?

El trovador siempre tiene que tener claro que es trovador, y que él con su guitarra es capaz de defender sus canciones. Pero las tendencias actuales de comercialización, a veces nos obligan a buscar variantes. Por suerte, casi siempre enriquecen el producto.

¿Dónde se puede disfrutar habitualmente de tu música?

Todos los jueves en El Mejunje en La Trovuntivitis. El segundo viernes de cada mes en Placetas, y el último viernes del mes junto a Yordan Romero en el museo de Camajuaní.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

Ahora estamos grabando el disco.

¿En qué proceso está de realización?

Estamos grabándolo con calma para que todo salga bien.

¿Los temas son todos tuyos o también de otros trovadores?

No, en este caso son temas míos, excepto dos décimas que musicalicé. Son versos populares, de los que van de boca en boca y de los cuales no conozco el autor, pues son muy antiguos. El resto tienen arreglos de Jonás, el pianista, y Jorgito, el trecero.

¿Cuál es el título del disco?

Regalo de reyes.

 Conductora: Maurín Delgado

 

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