Utopías atrapadas en la isla de las becas

Las utop√≠as y los sue√Īos que quedaron atrapados en el pasado de esta √≠nsula, son hoy las razones principales para que la imagen y el sonido se combinen de manera particular y hablen de ese momento de la historia donde la bonanza econ√≥mica y el desarrollo social de la Isla de la Juventud depend√≠an en gran medida del c√≠trico, el CAME y la colaboraci√≥n internacional con la presencia de becarios procedentes de las m√°s diversas naciones. El pretexto para combinar todo ese pasado fue llevado a cabo por Carlos Gonz√°lez Valerino, quien se apoy√≥ en Javier Negr√≠n para realizar el documental La Isla de las becas, donde una vez m√°s se rese√Īa el lejano recuerdo de lo que un d√≠a pudo ser.

El espectador se enfrenta a un documental, que en concepto y realizaci√≥n es superior a Oda a la toronja, la primera producci√≥n de su director, quien sabe apropiarse de diferentes recursos expresivos y cinematogr√°ficos para convertirnos en un p√ļblico activo de esa realidad. Narra el per√≠odo de la historia pinera en que las escuelas becadas en el campo se esparcieron igual que semillas por los sembrados de c√≠tricos, con la premisa de vincular el estudio y el trabajo como banderas del socialismo en la construcci√≥n de ese hombre nuevo al que a√ļn se aspira.

En el filme, somos colocados frente a rostros infantiles llenos de ilusiones, a una generación que vio como posible el intento de transformar una sociedad a golpe de consignas y lemas. Esos mismos rostros son los que hoy reciben más de cerca el mensaje del documental. Se puede respirar el fantasma de un recuerdo que deambula por los pasillos, dormitorios, aulas, laboratorios, lugares donde aprendieron a sobrevivir en una ambiente ora hostil, ora cargado de felicidad.

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La fotograf√≠a es excelente. La c√°mara nos expone ese presente, para muchos triste, del estado constructivo de las escuelas que anta√Īo fueron el hogar de cientos de adolescentes y j√≥venes: edificaciones que hoy son apartamentos para campesinos insertados en un contexto socioecon√≥mico diferente pero que contin√ļa persiguiendo casi los mismos objetivos, ahora en el marco de un abarcador Programa de Desarrollo Integral que aspira a darnos esa bonanza econ√≥mica que permita a este territorio insular salir del estancamiento que heredamos con el Per√≠odo Especial y el derrumbe del Campo Socialista. Hasta ese espacio lleg√≥ el lente mientras nos preguntamos esc√©pticamente si no volver√° a ser otra utop√≠a.

En la pantalla se fusionan los recuerdos de aquellos rostros que hoy son marcados por el tiempo o la distancia. Aparece la vegetaci√≥n silvestre invadiendo el hormig√≥n armado o recuperando el terreno que le fue quitado a golpe de retroexcavadora y contingentes. Una a una estas escuelas nos recuerdan que son el √ļltimo vestigio de aquellas ilusiones que se quedaron prendidas entre los fr√≠os muros de edificios que hoy permanecen vac√≠os y que dejan escapar por momentos las huellas de quienes fueran sus habitantes.

Cada una de estas im√°genes arranca una l√°grima a quienes vivieron la experiencia de una beca. Saben que all√≠, en la tierra rojiza cargada de toronjas, quedaron los recuerdos. Una parte de nuestra historia e identidad dependi√≥ de esa nueva escuela que un buen d√≠a se alz√≥ imperiosa en medio de la nada. Las palabras no son necesarias para descifrar lo que sus realizadores quieren que sepamos. Todo est√° dicho en esta utop√≠a donde a√ļn siguen en pie nuestros deseos de llegar al cosmos o alcanzar la cima de toda meta imposible.

Se quedan las becas, sin sus cantos matutinos invitando a conquistar el futuro, sin sus atardeceres matizados por el color cobrizo del sol en contraste con el verde de los campos reci√©n cosechados, sin la sonrisa c√≥mplice de las muchachas a la espera de ser enamoradas, sin la leyenda repetida capaz de arrancarle el sue√Īo a la ingenuidad. All√≠ solo queda el canto de las aves y por momentos un silencio perpetuo. Mientras, la c√°mara se aleja y nos deja ver que seguimos a la espera de ese progreso que a√ļn est√° por venir. Hoy las becas en esta Isla no son m√°s que eso: un recuerdo que seremos incapaces de olvidar.

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  • Felicidades por la elaboraci√≥n de este hecho hist√≥rico, ahora c√≥mo se puede acceder al documental. Yo fui parte de este sue√Īo, hace 33 a√Īos, aun la memoria late y vive en la escuela…. en lo personal tengo presente el tiempo que viv√≠ all√°. Fui alumno de la ESBEC 54.
    saludos.

  • Felicidades amigo m√≠o por esta art√≠culo tan interesante, sigue trabajando as√≠ para el disfrute de todos!. Un cordial saludo.

    1. bravooooo!!!!! chirino me alegra que hayas entendido este documental tan querido por mi , supiste recoger la esencia de lo que quisimos mostrar javier negrin y yo. Muchas gracias en nombre de javier y el mio . saludos amigo , te auguro mucha properidad y salud en todo lo bueno que haces.

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