Una tarde de lujo con Annie Garcés

Cuando uno la escucha cantar queda irremediablemente abrazado por esa voz suya que siempre brilla. Annie es una de esas músicas actuales que con ímpetu y mucha fuerza se labran el camino que conduce a la cima.

Este sábado 26 ofreció un concierto en la Casa del Alba Cultural como parte de las actividades por el cierre del verano, y qué bueno decirle adiós a esta etapa de tanto calor con una voz tan fresca y renovadora.

Cantó cerca de dos horas y no hubo chance para el cansancio, porque ante la buena música no se siente pasar el tiempo. La acompañaron, en un pequeño formato con guitarra de las manos de Ángel Lorenzo y violín de Chistopher Simpson; dos jóvenes a los que el talento bien los acompaña.

Abrió con Mañanita de Montaña, esa pieza que es imprescindible en su repertorio y, como dijo ella misma, «para abrir los caminos», los caminos de una buena tarde que ya lanzaba sus primeros atisbos.

Se escucharon las obras de los cantautores Carlos Varela, Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Pepe Ordaz, entre otros. Todo un verdadero derroche de cubanía desde una música que nos aborda en nuestra dimensión de hombres amantes.

Momento especial fue el que dedicó a Sonia Silvestre, esa gran mujer dominicana defensora de la Nueva canción y de Cuba, a quien abordó desde la defensa de la mujer, desde la fuerza que siempre la acompañó y sobre todo desde la inmensidad de una música que siempre habla de amor. 

También en su voz escuchamos al uruguayo Jorge Dresler, un importante músico latinoamericano que compuso el tema Al otro lado del río para el filme Diarios de motocicleta, por el cual mereció un Oscar. Su música ha sido cantada por Ana Belén, Mercedes Sosa, María Rita, Pablo Milanés, Miguel Ríos, Rosario Flores, Jovanotti, Ivett Cepeda…  Annie dijo que si tantos grandes la han cantado ella también quería hacerlo y claro que lo hizo de lujo.

Los músicos que la acompañaron también tuvieron espacio para mostrar sus composiciones, algunas más transgresoras, otras más frikis y amorosas, pero todas buenas creaciones que manifiestan la calidad de la joven generación que ya muestra sus albores.

Entre canción y canción habló de sus inicios, de lo importante que han sido Pepe Ordaz y Eduardo Sosa, de la deuda que siente para con ellos. Le agradeció a la Casa del Alba por siempre tenerle sus puertas abiertas. Se refirió a su amor a La Habana y a los que han realizado música para ella.

También habló de sí, pero eso no hubiera hecho falta porque todos pudimos aprehender su sencillez y la profesionalidad que caracteriza la obra de Annie Gracés.

No hubo mejor final que dando gracias a la vida con esa letra de siempre de la gran Violeta Parra.

Excelente espacio este de la Casa del Alba Cultural que cada sábado pone ante el público verdaderos artistas que recorren el amplio universo creativo de toda nuestra américa.

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