Una imprenta de carne y huesos

Ámbar Carralero conversa en esta entrevista sobre Publicación Escénica, un espacio para las poéticas del cuerpo y de la escritura que ha irrumpido en el panorama escénico habanero. Nuestro diálogo, más que nada, es un (pre)texto para encontrarnos en el camino donde la literatura y el teatro se unen.

––¿Qué es Publicación Escénica? ¿Cuándo y cómo nace la idea? ¿Quiénes integran el equipo de trabajo?

Una actriz amiga, Yilian Fernández Alacal, se leyó mi cuaderno inédito de narrativa y juntas decidimos llevarlo a escena. Pensando en el título, a Yilian se le ocurre que “Publicación Escénica” sería la mejor manera de llamarle al cruce de literatura y teatro, y al gesto que nos proponíamos al llevar a escena mi cuaderno.

 Por otro lado, yo tenía la idea de crear un espacio fijo donde pudiera invitar a autoras con textos inéditos y darlos a conocer mediante lecturas. La teatróloga Isabel Cristina Hamze me sugiere el nombre “Inéditas” y Martha Luisa Hernández Cadenas (Martica Minipunto) hace un hermoso cartel con la icónica imagen de la Venus de Willendorf….

Casi sin promoción y sin pensarlo demasiado hicimos el primer encuentro en la sala Alfredo Guevara del Pabellón Cuba: las primeras que leímos fuimos la dramaturga y actriz Giselle Lominchar, la propia Marthica y yo. Solo lo hicimos esa vez. Pasó un tiempo y le comenté la idea a la colega y editora que trabaja conmigo en la Casa Editorial Tablas-Alarcos, la narradora Yudarkis Veloz Sarduy, y es entonces que empezamos a perfilar el proyecto de manera más profunda y detenida.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Yudarkis fue fundamental a la hora de elegir que fueran los actores y actrices quienes leyeran, y no los autores como se hace habitualmente en la típica tertulia literaria. Creo que esa peculiaridad le da un sello especial al encuentro.  

Hicimos la carpeta del proyecto Publicación Escénica (espacio de lectura y re/presentación). Yudarkis y yo seríamos las coordinadoras y gestoras, nos encargaríamos de buscar los textos, seleccionarlos y de alguna manera dirigirlos para la escena.

El espacio sucedería una vez al mes teniendo como premisa fundamental la gestación de una zona híbrida de confluencia entre lo literario y lo teatral, de liminalidad entre diversos lenguajes, entre la palabra escrita y la dicha, entre el cuerpo-voz textual y el cuerpo-voz actoral.

Insistí siempre en que fuera narrativa y poesía, y no dramaturgia, que el teatro surgiera del cruce de lenguajes y no como premisa inicial. También pensamos desde el inicio en que sería un proyecto muy ecológico pues nuestra imprenta serían los propios actores, una manera de promocionar textos y autores prácticamente desconocidos en algunos casos y, además, hacer confluir autores de distintas generaciones, de hermanar gremios, estilos, formas de ser en el lenguaje. Una imprenta de carne y huesos, una máquina de impresión actoral.

Otro asunto de carácter más práctico que tuvimos en cuenta fue que queríamos que al final de cada encuentro se generara un momento de fraternidad, diálogo y lobby entre los participantes. Era fundamental un brindis para que el público asistente se quedara más tiempo, pudiera compartir y sintiera una energía agradable que le hiciera sentir cómodo y entre amigos.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La primera ayuda que recibimos en ese sentido fue el patrocinio de la empresa Los Portales S.A, con la colaboración de Liuba Betancourt y Rita Piñera del Departamento de Marketing. Luego hablé con Alexis Díaz de Villegas y a él le interesó el proyecto, así fue que pudimos insertar el espacio en la pequeña sede de Impulso Teatro en la Casona de Línea.

Alexis accedió a ser nuestro asesor artístico y sus actores estarían a nuestra disposición todos los meses. También contaríamos con la ayuda de otros actores de grupos diversos, pero este apoyo directo era fundamental para que el espacio pudiera mantenerse. Desde el primer encuentro contamos con la ayuda de la colega Katia Ricardo, quien asumió la producción de Publicación Escénica. El Consejo Nacional de las Artes Escénicas también nos ha apoyado con la logística.

––¿De qué manera resignifican las teatralidades presentes en la narrativa/poesía para llevarlas a un formato escénico?  

En ese punto el actor es la encarnación de esas teatralidades, es un sujeto que lee/re-presenta un texto e inmediatamente se convierte en personaje. El sujeto lírico de la poesía, o cualquiera de los “narradores” en los relatos se sustituyen por este cuerpo-voz-individuo que es un personaje o varios a la vez.

La pauta que adoptamos fue la lectura, no que los actores tuvieran que aprenderse el texto de memoria. Por eso siempre marcamos “lectura y re/presentación”, de modo que este sea un espacio abierto, híbrido, liminal, que nos permita disfrutar de ese texto a través del actor sin una camisa de fuerza que termine siendo un monólogo o representación teatral.

En principio pedimos “presentación del texto”, pensando en la diferencia entre presentación (hacerlo presente) y representación (teatralizarlo). Al final, por muy literarios que sean los textos, se produce una re-presentación porque el cuerpo del actor lo mediatiza y lo convierte en otra forma de ser en el lenguaje.

A veces los actores eligen hacer más acciones físicas y movimientos, a veces leen los textos sentados y solo cambian los tonos en la manera de enunciar. Hay intervenciones que han sido más performativas, otras más apegadas a la lectura tradicional.

Alexis Díaz de Villegas ha sido fundamental en ese sentido porque ha aportado mucho, sostiene con sus actores un training sistemático que incorpora un trabajo muy interesante con el cuerpo, la voz, las emociones y líneas de pensamiento. Todo eso también está en Publicación Escénica gracias a él y a su gran equipo.

––¿De qué manera colaboran con Impulso Teatro?

Alexis dice a todo “sí”, y sus actores lo adoran y todos trabajan muchísimo. Nosotras sentimos, a pesar de que hace solo cinco meses que frecuentamos la sede cada mes para preparar el espacio, que ese lugar ya es como otra casa: sé que es cliché la expresión, pero aquí es literal. Nosotras los invadimos y ellos se dejan invadir.

Todo el mundo sabe que la Casona de Línea está sometida a una reparación capital. Llegar a la sede de Impulso Teatro, adentrarse en su espacio semi-ruinoso, encontrar a estos jóvenes que entrenan con su maestro, sus rituales del café y la campanita al terminar, lo que han hecho con un par de luces, una alfombra y la energía maravillosa que hay allí, creada por los grandes seres humanos que son, ha sido lo mejor de podía pasarnos con todo esto.

Encontrar a Impulso Teatro y poderlos tener cerca algunos días en el mes es un acto de aprendizaje y fraternidad del que siempre estaremos agradecidas. Brian Estévez, que es productor en Impulso…, siempre nos ayuda con el brindis y la limpieza, e incluso los propios actores. El equipo de técnicos de la Casona también ha colaborado con el espacio.    

––¿Quiénes han sido los invitados al Publicación Escénica?

Empecemos por la casa. Hemos invitado al poeta Jesús David Curbelo, que ha colaborado con la Casa Editorial Tablas-Alarcos en múltiples ocasiones. Y luego nosotras mismas nos ofrecimos de conejillos de Indias. Yudarkis seleccionó cuentos de su novela inédita El Síndrome de Estocolmo y yo de mi libro inédito Reparación Capital (Cuaderno sin licencia de Construcción Poética).

Esa fue la primera edición en octubre de 2019, con un elenco maravilloso: Alexis leyó los textos de Curbelo, la colega y actriz de Aldaba Teatro, Jennifer Flechoso leyó los de Yudarkis y Linda Soriano, actriz de Impulso Teatro, leyó los míos. Luego se integró la músico Eleanni Montpeller en cada uno de los tres encuentros que hemos hecho hasta ahora.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La segunda edición ocurrió en noviembre e invitamos a los autores Laidi Fernández de Juan, Roberto Viña y Eudris Planche. Sus textos fueron re/presentados por la actriz Dilailis Martínez y Arbel Molina, ambos de Impulso Teatro, y hasta la productora del espacio, Katia Ricardo —que también es actriz de la Compañía Rita Montaner— leyó.

En el tercer encuentro, en diciembre del 2019, contamos con textos de Ahmel Echevarría, Elaine Vilar y Taimi Dieguez. Tuvimos para esa ocasión la participación de la actriz Giselle Sobrino de Teatro D’Dos, Ayris Arias y Sergio Gutiérrez de Impulso Teatro.

Para el primer encuentro del 2020 tendremos a Nara Mansur, Abel González Melo y Maité Hernández-Lorenzo, y los actores serán Alexis Díaz de Villegas, Dilailis Martínez y Liliana Lam. Siempre invitamos actores de otros grupos pero es fundamental el apoyo del elenco de Impulso Teatro, de Eleanni Montpeller y del propio Alexis en la dirección. T

ambién integramos en cada edición autores más conocidos con otros noveles o algunos cuyos nombres comienzan ya a resonar; escrituras distintas, generaciones diversas, textos inéditos y otros ya publicados y premiados.

––¿Cómo se integra al discurso escénico la presencia de la música y de la poesía?

Es clave la clarinetista y tresera Eleanni Montpeller. Ella es músico en Impulso Teatro y Alexis nos dijo que podíamos contar con su presencia. De esa forma, Eleanni se ha integrado muchísimo y cada vez resulta más imprescindible su intervención en la escena.

Ella hace una especie de banda sonora a partir de lo que le sugieren los textos y los propios actores; nosotras a veces también le pedimos determinados efectos y musicalidades. Tengo muy fresco el recuerdo del encuentro más reciente que hicimos en diciembre, con dos cuentos de Ahmel Echevarría que re/presentó el actor Sergio Gutiérrez. Fue hermoso el momento en el que las líricas imágenes creadas por Ahmel en el cuento se cruzaron con la voz del actor y el sonido del clarinete indicando la llegada de un barco.

El papel que juega la música en vivo y en escena resulta esencial para la gestación de esa poesía que brota de la combinación de lenguajes, tonos, discursos, fabulaciones, cuerpos.

Para nosotros, esa es la poesía a la que aspiramos y la que siento que hemos conquistado en instantes, y que luego se desvanece y se va a otro lugar: no está solo en los cuentos y poemas que se han leído en el espacio, sino también en los actores y sus energías que lo transforman todo en vida y lo hacen presente, en los acordes de la música trayendo al instante aquello que describen las palabras. El espacio pretende ser poético pero no porque incluya la poesía como género entre los que se leen, sino porque la poesía está en el gesto.

––¿Qué pueden encontrar los actores en el cruzamiento con lenguajes poéticos o narrativos?

Una motivación que funciona desde un lugar distinto, un reto y al mismo tiempo un ejercicio de libertad, aunque esto último pueda resultar paradójico porque de alguna manera están sujetos a un papel que literalmente tienen que leer.

 Casi todos los actores con los que hemos tenido la oportunidad de trabajar en el tiempo corto en el que se prepara el espacio, terminan semi-construyendo un personaje que se divide en facetas distintas pero que en el fondo es uno, y esto ocurre porque casi siempre el mismo actor lee los tres textos que por lo general elegimos de cada autor.

Esa voz autoral, ese vuelo poético, ese tono, el actor lo siente y suele ver al cuento o poema (preferimos llamarlo texto o material) como un monólogo, aunque no llegue a analizarlo con tanta profundidad por la fugacidad del hecho en sí. Pienso que ahí habita un compromiso de otra naturaleza y además un tipo de análisis que es muy superior al que tratamos de explicar los críticos e investigadores.

Los actores tienen un modo de análisis muy valioso y especial dado por las particularidades de su trabajo y de su tarea, que en definitiva es traducir esas ideas, imágenes y palabras al momento presente, hacerlas vivas y luego olvidarlas para tomar otras.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

––Publicación Escénica hace que, en alguna medida, conozcas el pulso de la creación actual en los campos de la literatura nacional. ¿Qué has encontrado de interesante o de novedoso allí?

Ciertamente ha sido una experiencia muy importante para sopesar ese pulso. Las escrituras y caminos son muy distintos, también las voces y estilos, pero creo que en definitiva es buena literatura la que se ha leído y por eso agradezco mucho el ejercicio de curaduría, ya que nos permite acercarnos de otra manera a los autores. Tenerlos con nosotras ahí, presenciando el hecho y sus reacciones es algo que siempre pedimos: los autores deben estar presentes en esa publicación fugaz y carnal de sus textos. Es muy lindo el momento final en el que cada actor sale a buscar en el público al autor y todos juntos saludan al público, y luego los autores hablan de sus obras. 

––Por lo general, los escritores que han sido invitados a Publicación Escénica son jóvenes. Esta creación dialoga con los también jóvenes actores que han colaborado. ¿Ha sido una cuestión de pura coincidencia o una intención de unir poéticas de la escritura y el cuerpo?

Es tal y como lo dices, de hecho me encanta la forma en la que lo enuncias. La intención siempre ha sido la de unir poéticas del cuerpo y de la escritura. Cuando leemos a un autor pensamos en la persona que es, en lo que escribe, y esos textos nos piden un actor determinado, una voz, un cuerpo, una edad, un temperamento. En eso basamos la elección del elenco. Es muy intuitivo y subjetivo pero hasta ahora ha funcionado.

––Como creadora te has interesado no solo en la dirección escénica sino también en la escritura. Cuéntame un poco sobre esas experiencias.

Como casi todas las personas con afinidad hacia las artes y el mundo intelectual, escribo desde niña. La crítica, la investigación, la dirección y todo el universo del estudio teatral han marcado mi vida y mi trabajo en los últimos años. He dirigido cuatro espectáculos con intervalos entre uno y otro.

Cuando tenía 19 años fundé un grupo en Holguín junto a varios amigos que eran, como yo, instructores de arte: Roberto Moreno, Yoander Ballester, Yamilsis Pacheco y Yurievna Romero. Se llamaba Lumen Teatro; con este equipo monté La Niñita Querida, una adaptación a partir del original de Virgilio Piñera. En La Habana, ya estudiando en el ISA y con otro proyecto teatral, montamos el espectáculo Ejercicio imposible para posibles actores. En el trabajo partimos de unos textos míos y de improvisaciones de los actores Yoander Ballester y Yoana Pérez Acanda. Llevamos la obra a varios festivales importantes en la Isla: el Festival de Pequeño Formato en Santa Clara, el Festival de Teatro Joven en Holguín y Elsinor en La Habana.

Luego monté Ensayo sobre un suicidio, a partir del original de Jon Fosse, La noche canta sus canciones. Tuvimos una experiencia muy grata porque logramos hacer una temporada en la sede del grupo La isla secreta en Centro Habana, donde usábamos el espacio como lo que es originalmente: una casa.

Ahora estoy trabajando con Katia Ricardo y Mario David Cárdenas en un proyecto de montaje de un monólogo escrito por mí, que forma parte de mi cuaderno inédito de narrativa. Estamos muy entusiasmados y esperamos que a más tardar se estrene a mediados de año.   

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Luego de mucho tiempo viendo la escritura como un ejercicio íntimo, le he leído a colegas y amigos mis textos y decidí ordenar todo lo que he escrito. Reparación Capital (Cuaderno sin licencia de Construcción Poética) es un cuaderno de narrativa y prosa poética que fue Mención en el Concurso Pinos Nuevos 2017. Como su nombre indica, tiene algunos cuentos pero también incluye poemas y textos que en realidad son monólogos; otros son crónicas, conversaciones conmigo misma. Ese libro tiene mucho del teatro.

Tengo entre manos también un texto de prosa poética. Aunque no proyecto los libros ni los hago por encargo, tampoco prefiero agotar un tema en un cuaderno de poesía o pretender que lo agoto, que lo abarco.

Escribo con la vida, mientras vivo escribo. Por eso mis libros no serán muchos y demorarán en ser publicados, necesito tiempo para hacerlos. Eso puede parecer un poco amateur pero también es mi manera de salvar lo que hago de las trampas de los tecnicismos, las modas, los temas, las fórmulas. Por ahora, pienso que el teatro será el destino de esos textos.

Mi formación ha sido muy plural. Hace poco terminé mi primer documental junto a una colega que también se inicia en el audiovisual, Katia Ricardo. Eso tiene sus cosas buenas pero también su parte mala porque cada una de las puertas que se abren necesita de tiempo y dedicación. Me apasiona el arte y no soporto las etiquetas, así que seguiré trabajando en aquello que me despierte las ideas y la creatividad.    

––Recientemente, has asumido la dirección de la prestigiosa Tablas Alarcos. ¿Cómo pensar la dramaturgia y el teatro desde el mundo editorial?

Esa es una pregunta que hay que hacerse todos los días y trabajar para responderla con acciones concretas. La supremacía de lo audiovisual y del mundo de las redes ha cambiado notablemente los hábitos de lectura y los soportes. El teatro tiene una particularidad que hace de sus publicaciones, universos con sus propias reglas.

Tal vez por el carácter efímero del acto escénico, perdurable en la memoria de los individuos pero perecedero en el tiempo, las publicaciones son una de las formas de conservar ese patrimonio, pero al mismo tiempo —para que esa letra no sea olvidada— debe reactivarse el encuentro con el gremio, a través de conversatorios, conferencias, coloquios, clases magistrales, lecturas. Eso es algo que la Casa Editorial Tablas-Alarcos y las coordinaciones de Omar Valiño fomentaron durante todos estos años, y que yo pienso continuar junto al equipo.

El convivio del que tanto se habla y que permite el hecho teatral en sí, debe reforzarse e ir a la par de la letra impresa. Necesita el testimonio gráfico y fotográfico, y un concepto de diseño; todo esto es especial y debe ser llevado a su mejor expresión en las publicaciones teatrales. La dramaturgia y la teoría deben estar registradas en libros pero además deben ser dichas continuamente en espacios que permitan el diálogo. El teatro es un arte de personas actuantes en un tiempo y espacio común junto a un público presente.

Cuba ha vivido un año muy difícil con el tema papel, imprentas, insumos. La única manera de seguir publicando es movernos cada vez más hacia lo digital, a lo web, al ebook. Por razones ecológicas y tecnológicas, ya esto sucede en el resto del mundo. Te hablo de cuestiones prácticas y no de conceptos porque los soportes y medios, como sus nombres lo indican, median el modo de relacionarnos con los contenidos.

Celebraremos en este 2020 los 20 años de la Casa Editorial Tablas-Alarcos, y lo haremos de la mejor manera: trabajando muchísimo. Omar Valiño nos acompañará como fundador de la Casa Editorial y gestor de los hermosos e importantes proyectos que se han creado desde allí. Tengo un gran equipo de trabajo y estoy muy feliz por eso.

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