Una cita humorística con Andrea Doimeadiós y Venecia Feria

Quien vaya a ver La cita ‚Äďespect√°culo del Centro Promotor del Humor protagonizado por las actrices Andrea Doimeadi√≥s y Venecia Feria con direcci√≥n de Osvaldo Doimeadi√≥s y textos de la propia Andrea‚Äď debe ir preparado para enfrentarse a un humor diferente desde la propia concepci√≥n con que ha sido articulada la propuesta esc√©nica.

No es que La cita, presentada en la Sala Alberto D√°valos del Teatro Eddy Su√Īol de Holgu√≠n como parte del V Festival de Humor para J√≥venes Satiric√≥n, no posea los estereotipos cl√°sicos del humor criollo a los que est√°n acostumbrados buena parte de los humoristas cubanos, ese humor del choteo del que hablaba Jorge Ma√Īach a inicios del pasado siglo, sino que intenta alejarse de muchos de ellos en busca de un humor m√°s org√°nico e inteligente en su concepci√≥n y dramaturgia, a riesgo, incluso, de caer en otros.

La cita ofrece un humor intertextual y bien pensado, cargado de m√ļltiples referencias a la historia de la cultura universal y, sobre todo, a la cubana. Es ‚Äďellos lo aseguran en la promoci√≥n del espect√°culo‚Äď un recorrido por la condici√≥n humana del actor. As√≠ conviven en los di√°logos, ingeniosos y escritos con precisi√≥n y garra, a riesgo de que muchos de los espectadores se r√≠an a carcajadas sin comprender las dis√≠miles asociaciones y personajes (y situaciones relacionadas con ellos) tan diversos como Santiago Pita, Gertrudis G√≥mez de Avellaneda, Juli√°n del Casal, F√©lix Pita Rodr√≠guez, Fernando Ortiz‚Ķ

En un desenvolvimiento esc√©nico envidiable que permite que el p√ļblico no se aburra, pues mientras una actriz se cambia de vestuario a un lado del escenario, la otra ofrece convincentemente su mon√≥logo, La cita nos muestra, primero, a dos actrices de teatro que se encuentran en una especie de casting y que recuerda, por momentos, ciertas escenas del conocido corto Utop√≠a. All√≠ nos queda claro algo: ‚ÄúEn el teatro hay que aprender a ser las dos cosas: la leona y la abejita‚ÄĚ.

Hay quien pudiera ver ‚Äďsi quisi√©ramos buscarle la quinta o la sexta pata al huidizo gato del humorismo insular, lo cual no es nuestro objetivo, claro, sino todo lo contrario‚Äď cierto aire racista en la parte donde dialogan las dos hacendadas, una de caf√© y otra de ca√Īa de az√ļcar. En un contexto ubicado, presumiblemente, en el oriente cubano de la primera mitad del siglo XIX, resulta un curioso paseo por ciertas luminarias de ese siglo a trav√©s de la historia y la cultura cubanas‚Ķ O tambi√©n cierto matiz anticat√≥lico (quiz√° m√°s bien antirreligioso) en el mon√≥logo de la misionera compungida y procaz que establece muy buenos juegos asociativos con la tradici√≥n judeo‚Äďcristiana, incluso, vuelven los elementos l√ļdicos, mediante los nombres de los personajes b√≠blicos. Adem√°s, cierta exageraci√≥n o tufillo homof√≥bico en la parte donde ubican sobre un mismo escenario ‚Äďo eso creemos por las asociaciones evidentes a estos personajes‚Äď a la actriz estadounidense Marilyn Monroe y la pintora mexicana Frida Kahlo, uno de los momentos mejores logrados de la obra. Aqu√≠ Marilyn sigue siendo la chica f√°cil, tonta y vulnerable como se le ha caracterizado a la actriz en buen tiempo, la chica que ha escalado diferentes escenarios del poder mediante la seducci√≥n. Mientras Frida ‚Äďsufrida por dem√°s y subrayadas sus inclinaciones l√©sbicas en buena medida a la par de las infidelidades de Rivera‚Äď viene a mezclarse, caricaturizada, con la cl√°sica caracterizaci√≥n del mexicano Mario Moreno a su ic√≥nico personaje Cantinflas. Aqu√≠ confluyen, velozmente, en los di√°logos, personajes y nombres de filmes asociados a ambos personajes como Trotsky y Diego Rivera, Arthur Miller y Elizabeth Taylor, Desayuno con diamantes y John F. Kennedy. En otra parte rinden tributo al cine negro estadounidense y al cine psicol√≥gico, como el del ingl√©s Alfred Hitchcock, muchas veces doblado en estudios espa√Īoles o latinos, terror de los amantes del buen cine de autor.

Pero, refiri√©ndonos a lo anterior, ¬Ņsobre qu√© cimientos se basa el humor contempor√°neo cubano (incluso el for√°neo al que tenemos acceso en la Isla) sino sobre los moldes de la exaltaci√≥n y consiguiente ridiculizaci√≥n, como si se tratase de una caricatura, de ciertos c√≥digos establecidos, ya sean hist√≥ricos, sociales, pol√≠ticos, religiosos, culturales, econ√≥micos‚Ķ?

La propia actriz Andrea Doimeadi√≥s, autora de los textos de la puesta, asegur√≥ hace unos meses en una entrevista al peri√≥dico Trabajadores: ‚ÄúEn el humor depende del enfoque, de la forma, de la direcci√≥n art√≠stica del espect√°culo. En La cita quisimos cuidar desde la banda sonora, hasta la escenograf√≠a, todos los elementos de la escena. Ese es el humor que quiero defender a partir de ahora‚ÄĚ.

Lo interesante de La cita ‚Äďque utiliza tambi√©n estos c√≥digos y se recrea en ellos, adem√°s de la acertada utilizaci√≥n de la m√ļsica y los grandes √©xitos del pentagrama cubano‚Äď es que logra articularlos en la medida que pretende un humor inteligente, a la manera, digamos, de los argentinos de Les Luthiers, por ejemplo, y que roza constantemente la cultura universal mediante interesantes asociaciones. Es como una especie de bombardeo intelectual donde quien no comprende, al menos, sonr√≠e de las ‚Äúocurrencias‚ÄĚ de Andrea Doimeadi√≥s y Venecia Feria. A prop√≥sito, Venecia, integrante del grupo humor√≠stico Etc√©tera, logra un interesante desenvolvimiento org√°nico sobre el escenario en la conformaci√≥n de sus personajes, lo que la reafirma como una de las mejores actrices de su tipo en Cuba. Andrea, por su parte, a quien le viene el humor en un costado cercano por v√≠a paterna, se desempe√Īa tambi√©n en la actuaci√≥n dram√°tica (la vimos recientemente en El techo, de Patricia Ramos) y ahora la observamos salir airosa en los complicados terrenos del humor, en una obra, por dem√°s, compleja en su estructura y su dramaturgia.

Un punto a favor del buen humor inteligente ‚Äďese que la mayor√≠a de las veces escasea en escena para provecho del bocadillo f√°cil y discretamente digerible‚Äď encontramos en La cita quienes nos acercamos m√°s bien discretamente y salimos del teatro con la certeza, comprobable por dem√°s en cada puesta, de que una cita entre Andrea Doimeadi√≥s y Venecia Feria (o Venecia Feria y Andrea Doimeadi√≥s) no es solo una cita entre dos.

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  • Muy bonita obra, refrescante e interesante. Tuve la oportunidad de verla en Gibara durante el festibal de Cine Internacional. Felicidades a Venecia y a Andrea as√≠ como a su padre, talento todo.

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