Un cubano en Antofagasta o los escozores del arte

Armaron un set improvisado en el estudio del grupo Fractura: una especie de laboratorio creativo en la casa de Carlos Gil, uno de sus integrantes. En un principio, no era más que un videoarte para complementar un performance.

Cierto festival los había convocado y la intención fue colocar al artista ante a su propia imagen recreada en video. Solo él y un personaje distópico se cuestionaban, sobre la escena, acerca de temas existenciales de la contemporaneidad.

Pero luego tuvo vida propia, una narrativa independiente o “monocanal” –como prefieren llamarle sus creadores—. Libre de contextos, cualquiera que se acercara al video, podía tomar la posición de Carlos y comenzar a preguntar, o responder, a interactuar, en sentido amplio. Entonces, el videoperformance devino cortometraje. Frank Lahera, su director, nos detalla.

“Es un personaje que simboliza la sociedad contemporánea y habla sobre cómo el hombre no se halla, o sea, el hombre que se siente perdido en su cotidianidad, a lo mejor por la vorágine existencial o por la tecnología; el hombre que, como humano, como especie no se encuentra. Él busca la manera de tener un contacto con su interior, con su espíritu y entra en un diálogo.

“El cortometraje se divide en esas dos facetas, o sea, el humano en presente, que hace una especie de ritual para comunicarse con su interior y cómo el interior, o sea, su otro yo, empieza a responderle cuestiones existencialistas de cómo debería ser, el camino que debería tomar, de cuáles han sido sus errores. Es por ello que el corto se llama así, Comunicación Bidimensional”.

Dos dimensiones: lo terrenal y lo espiritual, colocadas frente a frente en un espejo teatral de aproximadamente nueve minutos, eso es, para Frank Lahera, Comunicación Bidimensional y apostaron por él para insertarse en la tercera edición del Festival de Artistas Emergentes Sarna, celebrado en Antofagasta, Chile, hace menos de un meses.

Para Fractura era también una oportunidad esta plataforma gratuita para promocionar su obra en espacios internacionales, algo frecuentemente limitado por la imposibilidad de realizar pagos on line desde Cuba. No obstante, el Comité Organizador de ese Festival, distinguió en él “estética y contenido” coherentes con sus propuestas experimentales.

“Ese trabajo, como otros, aboga por la necesidad del individuo de hallarse como especie; es invitar a la reflexión sobre dónde estamos, a dónde vamos y por qué; o qué estamos haciendo con nosotros mismos, cuáles son nuestros propios errores y tratar de redimir esas cosas”.

Sarna —evento convocado por la Fundación de Desarrollo Territorial y el Instituto Nacional de la Juventud de Chile—, entiende de los escozores en los que hurga el arte y recibe obras desde naciones tan distantes geográfica y culturalmente como Rusia, China, Singapur, Estados Unidos, y países de Europa y América Latina. Igualmente defiende la valía de las nuevas tecnologías en acortar las distancias geográficas.

Así lo confirmó su Comité Organizador: “A nosotros como Sarna Festival nos es muy importante dar el espacio a todas las personas ya sean residentes en Chile o personas que viven en otras partes del mundo. Lo importante es que el arte experimental cruce fronteras. Para generar así una variedad de muestras y que sea reflejado así que el arte extranjero es más que el folclore.

“Este año Frank representó a su país en este festival que nace en la ciudad de Antofagasta en Chile. La selección de muestras fue rigurosa. Más de 80 obras de todas partes del mundo se presentaron y solo seleccionamos a 30. Cada obra tuvo su momento para ser exhibida. Más de cien personas por día tuvieron el acceso a ver este espectáculo”.

Entre talleres, presentaciones musicales, performances, exposiciones de pintura, intercambios literarios y proyecciones de videos y películas, se reservó un espacio para Comunicación Bidimensional.

Los integrantes de Fractura celebraron la “pequeña suerte” de la primicia. Nunca antes un cubano había participado de este certamen y Frank disfrutó, además, del privilegio de estrenarse entre los 30 finalistas.

Comunicación Bidimensional fue uno de los primeros trabajos experimentales que marcaron la conciencia creativa de Fractura. En él retoman conceptos ya desarrollados en Diálogo con el hombre invisible y Dance, anteriores evidencias de este proyecto en constante producción.

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