Tras la Cortina

Primero en el marco de la Feria Internacional del Libro y m√°s recientemente en el Encuentro de Teatro de Peque√Īo Formato Espacio Vital (2018), fuimos testigos de un fen√≥meno imprescindible para la escena nacional: la presentaci√≥n de la antolog√≠a de teatro pinare√Īo Tras la Cortina.

Compilados y editados por Luis Amaury Rodr√≠guez, los dos tomos que conforman Tras la Cortina, son parte del necesariamente extensible cat√°logo de teatro que desde 2014 viene conformando la Editorial ‚ÄúHermanos Loynaz‚ÄĚ. La materializaci√≥n de este amplio proyecto1, es un paso que dibuja, legitima un discurso dramat√ļrgico escrito que va encontrando un lugar dentro de las cuartillas, en la aceptaci√≥n del lector pinare√Īo2.

Uno de los m√©ritos m√°s grandes de la antolog√≠a, Tras la cortina, es descubrirnos la producci√≥n dramat√ļrgica pinare√Īa que durante m√°s de veinte a√Īos se ha validado en escena y que apuntaba a permanecer en el ostracismo, sin publicarse. Una dramaturgia que m√°s all√° de su car√°cter enteramente perfectible, m√°s all√° de la naturaleza de determinados tratamientos est√©ticos (m√°s o menos convencionales) y tem√°ticos- ya que sus autores pertenecen a diferentes generaciones- resulta imprescindible, disfrutable, inmediata y provocadora a partir de que no ha pretendido ser localista, pactar o hacer concesiones con la realidad que aborda, sino todo lo contrario. Chivo que rompe tamb√≥,de Luis √Āngel Vald√©s; Abrir y Cerrar, de Evel√≠n G√≥mez, La otra cara de la moneda, deMiguel P√©rez; Historia de un teatro a punto morir, de Margarita Esquivel; Variaci√≥n¬† No.37, de Eileen L√≥pez Portilla; El cuarto contiguo de Josephine Baker, deLisandra L√≥pez; Morir dos veces, de Lisis D√≠az; El Casting, de Ir√°n Capote o Normal, de Dunieski Jo; son documentos conscientes, investigaciones que escarban en la llaga y revelan con toda mesura un proyecto de cubano, de naci√≥n que muchas veces no es el sue√Īo triunfal enarbolado por el discurso oficial. As√≠ pues, esos textos nos muestran desde la carnavalizaci√≥n, de la deformaci√≥n del referente, la iron√≠a, el uso deliberado de la cita, seres corrompidos por la codicia, traidores de sus propios conceptos, asfixiados por las carencias y las necesidades, acudiendo a su cuerpo y poderes para resolver cuestiones inmediatas y personales; nos colocan ante una terrible crisis de valores que parece destruirlo todo. En suma, son una radiograf√≠a de nuestro cuarto oculto. Una escritura heredera del legado y las preocupaciones de autores naciones devenidos cl√°sicos como Virgilio Pi√Īera, Abelardo Estorino, Jos√© Ram√≥n Brene, H√©ctor Quintero, Alberto Pedro, Amado del Pino, Tom√°s Gonz√°lez, V√≠ctor Varela hasta Norge Espinosa, Abel Gonz√°lez Melo o Rogelio Orizondo entre otros.

Los dos tomos que arman el cuerpo, Tras La Cortina, son imprescindibles no s√≥lo para los pinare√Īos, sino para el resto de la naci√≥n. En ellos est√°n contenidos los presupuestos y la evoluci√≥n de un discurso dramat√ļrgico que ha cuajado con el tiempo. As√≠ tambi√©n la psicolog√≠a, las batallas y aciertos de las generaciones ante y pos Per√≠odo Especial, del pasado y el presente milenio. Por lo cual en Tras la Cortina, reposa una dramaturgia escrita que es una arcilla altamente disponible en la escena, pero que tambi√©n es un lugar imprescindible para el estudio teatral y sociol√≥gico del etnos naci√≥n cubana.

No obstante, cabe referir que es una pena que una edici√≥n de teatro tan importante como esta, no haya contado con un dise√Īo, un formato impreso m√°s lustroso. Igualmente que carezca de un pr√≥logo que comente, nos convoque al encuentro con la dramaturgia escrita y que adem√°s, me parece lo m√°s lamentable, est√©n ausentes en los tomos nombres fundamentales para la escritura pinare√Īa como Montoro Ag√ľero, Ulises Cala, Agnieska Hern√°ndez o Raydel Garc√≠a.

Con todo, no deja de ser atractivo el viaje que nos aguarda al penetrar en las cuartillas de Tras la Cortina. Asistimos mediante lo cómico o lo premeditadamente melodramático, a un mural de rostros conocidos, a una experiencia creativa que busca repensar, penetrar en esas zonas neurálgicas de una isla que se sabe a cada instante en profundos cambios. Por ello Tras la cortina, ahora mismo, como dentro próximas décadas, nos parecerá esencial.

1Antes se habían  publicado obras de una extensión de 45 cuartillas, ahora el proyecto agrupa a nueve autores en 127 cuartillas.

2Tal es así, que en menos de un mes, en una parte del país donde generacionalmente ha primado el gusto por la narrativa y la lírica, se agotaron los quinientos ejemplares que constituían la tirada de Tras la Cortina.

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