(Trans)formaciones de la escritura y otros medusarios. Una cita con Jamila Medina Ríos

Para muchos la literatura es solo subterfugio, simple evasiva que permite eludir un momento, alg√ļn recuerdo, un dolor. Otros pueden ‚ÄĒseguro estoy‚ÄĒ ver mucho m√°s all√° de la planicie que guarda bajo su espejismo otros ofrecimientos. Cuando tropezamos con la obra de la escritora Jamila Medina R√≠os (Holgu√≠n, 1981), vislumbramos una ¬Ņpostura?, b√ļsquedas que ‚ÄĒal mismo tiempo‚ÄĒ proyectan esa otredad de la creaci√≥n, mutaciones de la escritura (como ella suele llamarle) que sondean, desde la cumbre hasta la furnia, el corpus po√©tico/est√©tico como propensi√≥n que se aleja de lo formal, deslind√°ndose del estancamiento, de la calma tediosa que atenta en contra, apostando por la desfragmentaci√≥n: salvoconducto del que se apropia para reconocer, abrazar, transgredir el/los l√≠mite(s) y en ese (eje)rcicio de (re)conocimiento y metamorfosis, esa necesidad de descepar y volver a erigir va forjando, la mujer hueco de ara√Īa/ primavera/ armadillo/coraz√≥n de col/an√©mona/hongo, una multiplicidad de voces que se difuminan y cuelan por todo intersticio, concediendo una pluralidad-ambig√ľedad al lenguaje y al acto escritural, que viene a ser fest√≠n de ojos que se congregan ‚ÄĒ√°vidos e inquietos‚ÄĒ en la celebraci√≥n.

Viajera empedernida

Tu libro ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ recibi√≥ el Premio Nicol√°s Guill√©n de Poes√≠a 2017, por ser un poemario ‚ÄĒde acuerdo a la declaraci√≥n del jurado‚ÄĒ en el que prevalece la utilizaci√≥n de una est√©tica ¬ęque se erige en poderoso complemento del contenido, que mezcla pasado y presente, angustia existencial y aliento cotidiano¬Ľ. Al margen de eso, ¬Ņqu√© marca este cuaderno en la po√©tica de Jamila Medina R√≠os?

‚ÄĒDesde peque√Īa soy una viajera empedernida. Lo hered√© de mis padres, que se conocieron y me concibieron durante una guerra en Iraq. All√° primero, y de regreso, en Oriente, en Las Villas o en Las Habanas, nos veo como un tr√≠o de paseantes. Luego, entre las escuelas al campo, los amigos del aula o de ¬ęguerrilla¬Ľ, si no por la propia escritura, me las he ingeniado para recorrer Cuba. ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ es uno entre muchos ¬ęPa√≠ses‚Ķ¬Ľ posibles. Quedaron apuntes de Santiago y Baracoa, de Isla de Pinos, Gibara‚Ķ Querr√≠an estar Manzanillo, Puerto Padre, Cienfuegos, Camag√ľey‚Ķ Y estar√≠an Vi√Īales y la Ci√©naga, si los conociera. En cambio, entre mis padres y el amor, las aguas terminaron llev√°ndome ¬ęde La Vana a Matanzas¬Ľ (como en ¬ęIntermitente de Alamar¬Ľ), y es esa la estaci√≥n m√°s larga en que me detengo, como tozuda marinera.

jamila-medina-riosMientras¬†Del coraz√≥n de la col y otras mentiras¬†(Colecci√≥n Sureditores, 2013) aborda desmedido lo amoroso (¬ęlo p√ļbico¬Ľ, como lo he llamado), ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ est√° enfocado en ¬ęlo p√ļblico¬Ľ, la veta metodol√≥gicamente opuesta entre las que he hecho gravitar mi escritura. Pero, habr√≠a de a√Īadir ‚ÄĒcontradici√©ndome‚ÄĒ que hay otra franja (llam√©mosle ¬ęel yo¬Ľ) que suele vertebrar mis poemarios.1¬†¬ęPa√≠s‚Ķ¬Ľ, que se distingue por ser casi en su totalidad poes√≠a en prosa y por la inserci√≥n de fotos, se presenta, pues, como un √°lbum de viajes lib√©rrimo, donde lo p√ļblico epid√©rmico (la Isla, sus lugares-imagen) se entrevera con lo p√ļbico (al ir con/tras el amor), al par que incursiono entre los d√©dalos del yo, repasando infancia y familia.

He pensado que este libro es apenas una ventana abierta a un pa√≠s-aje al que se quiere volver sin hacer de √©l una postal, ¬ęmanteniendo [si es posible, como en el amor]/ la distancia perfecta/ para ver/ lo que hay que ver‚Ķ¬Ľ (¬ęColumpio en las ramas¬Ľ). Pero no es ventana ni balc√≥n, porque ser√≠an atalayas muy externos, forasteros. Mejor decir que es el periscopio de un submarino o el ojo de buey de un barco en que (me) bojeo como a trav√©s de aquellos huecos de ara√Īa. Parecen lo mismo, pero no, porque el agua, literalmente, no nos deja estar fuera de ella; nos cala, nos penetra, si nos entretenemos, por cuanto intersticio encuentre (los o√≠dos, los ojos, la boca…). Un paisaje visitado as√≠ tiene la voz cantante, y no nos deja mirarlo de soslayo, porque colma todos los sentidos.

A través de lo paraliterario

Me interesa el estilo que asumes en el acto escritural: la utilización de paréntesis, slash y la fractura de versos confieren a tu obra una pluralidad de significados que enriquecen la lectura…

Tiene que ver un poco con mi car√°cter. Me atrae (y me inquieta) ese mirar a muchos lugares de muchos modos a la vez; el que haya meandros, ramificaciones‚Ķ Aunque emular la polifon√≠a del¬†‚ąě¬†con esos procedimientos sea casi pueril, son los amagos de un imposible en que me embarco ‚ÄĒgol/zosa.

Algunos conjeturan que ‚ÄĒjustamente por ese modo de escritura‚ÄĒ eres una autora que roza, quiz√°s dialoga abiertamente con lo experimental. ¬ŅAceptas esta ‚ÄĒdigamos‚ÄĒ etiqueta? ¬ŅQu√© arquetipo de poes√≠a propone la escritora que eres?

Me espanto ante palabras como ¬ęetiqueta¬Ľ o ¬ęarquetipo¬Ľ. No me adhiero a un estilo, si bien es claro que (hasta hoy‚Ķ) no he publicado ‚ÄĒpor ejemplo‚ÄĒ poes√≠a rimada. Ciertamente, me tientan los medusarios del neobarroco y las redes de lo experimental, lo intertextual, lo transgen√©rico, las vanguardias‚Ķ; como siento empat√≠a por autores que religuen (en poes√≠a o prosa) filosof√≠a, arte y vida, tanteando a trav√©s de lo paraliterario, venga de donde venga‚Ķ M√°s que de la horma de mi poes√≠a, podr√≠a hablarte de su impulso, precisamente, hacia ¬ęLa escritura como una mutaci√≥n¬Ľ (cfr. ¬ęMetamorfosis¬Ľ,¬†Del coraz√≥n de la col y otras mentiras,¬†5: 2013). Algo as√≠ como una exploraci√≥n en¬†mi¬†sostenido que empuje no a cristalizar sino a la desfragmentaci√≥n, al desdoblamiento, a lo esquizo, a un zigzag de encarnaciones m√°s que verbales ‚ÄĒsi se pudiere. De ah√≠ tal vez ‚ÄĒy lo he subrayado ya‚ÄĒ las m√°scaras o ¬ęanimalias discursivas¬Ľ ‚ÄĒal decir de Liuvan Herrera Carpio‚ÄĒ que se suceden en mis poemarios: de ara√Īa de tierra a flora primaveral, de armadillo a an√©mona a hongo ¬Ņa pa√≠s?¬†

¬ŅEs la fuerza tem√°tica o la est√©tica del poema, una preocupante en tu oficio escritural?

En ese interregno‚Ķ ¬Ņno se debaten todos? Recuerdo que, cuando conceb√≠¬†An√©mona¬†‚ÄĒtras los ¬ęgrandes¬Ľ temas de¬†Primaveras cortadas¬†(el suicidio, las revoluciones malogradas)‚ÄĒ, quise ocuparme de vibraciones ¬ęmenores¬Ľ, casi inaudibles. De ah√≠ que en mi tercer poemario (que es anterior a¬†Del coraz√≥n‚Ķ¬†y que escrib√≠ en dos tiempos, acaso por lo cual se le siente ¬ęirregular¬Ľ) convivan textos de feminismo militante con otros que cr√≠ticos, amigos (y hasta yo, que apenas los leo en p√ļblico ni los doy a antologar) tildar√≠an de inocuos, de intrascendentes. Ese tono como despreocupado de s√≠, ese decir sin peso, sin transmitir angustias tremebundas, esa suavidad l√≠quida de ¬ęcubito[a] de hielo¬Ľ‚Ķ (¬ę¬ŅFuria?¬Ľ) era lo que buscaba el primer¬†An√©mona,¬†que convive (quiero creer que burlonamente) con el segundo y m√°s visible: que alza la voz por discursar sobre la identidad (femenina, caribe√Īa, dis-pareja, autoral‚Ķ).

Usando los ejes que propones, yo dir√≠a que, quiz√°s por aptitud o porque los rejuegos de lenguaje suspenden demasiado (la llegada de) la ¬ęcomprensi√≥n¬Ľ, ¬ęla fuerza tem√°tica¬Ľ no es precisamente lo que (do)mina mi corpus po√©tico, sino la ¬ęest√©tica¬Ľ. M√°s me preocupa, sin embargo, la imaginaci√≥n. De hecho, me gustar√≠a gozar de una escritura (siendo que la m√≠a no tiene raptos de humor) de intensas dosis de inventiva, como la que han desplegado ‚ÄĒpor citar‚ÄĒ Mariano Brull, en su ¬ępoes√≠a pura¬Ľ; o Calvert Casey al retomar el vocabulario m√©dico en su viaje surrealista por el cuerpo amado; o Luis Rogelio Nogueras, con los ap√≥crifos de¬†El √ļltimo caso del inspector;¬†o ‚ÄĒmaniobrando admirablemente con la versificaci√≥n‚ÄĒ ese rimador sin pausa que es Jos√© Luis Serrano; o Soleida R√≠os, al coleccionar los sue√Īos de un pa√≠s‚Ķ

Volviendo a aquellas intenciones de¬†An√©mona¬†‚ÄĒpor si las moscas y contra cualquier excesiva intenci√≥n de ¬ęfuerza tem√°tica¬Ľ‚ÄĒ, me prescribir√≠a de vez en vez esa poes√≠a de lo moment√°neo, de lo diminuto ¬Ņintrascendente?; que captara rapazmente un gesto, un cambio de luces, un golpe de viento o de agua, un¬†d√©j√†vu¬†o girones de di√°logos copiaditos al paso‚Ķ

El comodín de las generaciones

Has publicado en Cuba y en editoriales for√°neas. Partiendo de esta realidad, ¬Ņc√≥mo valoras el ejercicio de la cr√≠tica y promoci√≥n en nuestro pa√≠s? ¬ŅDe cu√°les factores depende ‚ÄĒde acuerdo a tus propias vivencias‚ÄĒ que un escritor, una obra, sean lo suficientemente atendidos por estas dos labores tan necesarias para cualquier autor?

Me sorprende siempre que nos veamos compelidos a responder preguntas de sociolog√≠a literaria o a desentra√Īar el ¬ęazar concurrente¬Ľ. Mis ¬ęvivencias¬Ľ de mujer cubana, escritora, editora y fil√≥loga, residente en La Habana, que cumple este septiembre 36, no son de silencio (y enumero variables que, independientemente de mi ¬ęobra¬Ľ, pueden haber influido en hacerla ¬ęatendible¬Ľ). He sido premiada; publicada ac√° y acull√°; invitada a lecturas, conferencias, festivales; entrevistada (siempre dispuesta a huir) por interlocutores que conoc√≠an o no la obra en cuesti√≥n (y que editaron bien o mal mis palabras). Fuera de la Isla, entre el morbo y el encanto que despierta, subida a la cresta de sus transiciones, no extra√Īe la curiosidad por o√≠r a una ¬ęjoven¬Ľ cubana. Dentro, he experimentado con sospecha las ¬ębondades¬Ľ de un campo cultural demasiado pre-ocupado ‚ÄĒlo he dicho antes de cruzar esta l√≠nea vital‚ÄĒ por las edades, no s√© si por fanatismo rimbaudiano o con una propensi√≥n insuflada tras 1959 por las ansias de ¬ęforjar¬Ľ al ¬ęhombre nuevo¬Ľ en los ¬ętalleres¬Ľ literarios. Me place que esa seguidilla de las ¬ęj√≥venes promesas¬Ľ inspire la iron√≠a de¬†Plantas invasoras(Abril, 2017), Premio Calendario de Antonio Herrada (Holgu√≠n, 1992), quien se pregunta c√≥mo escribir ¬ęmuerto¬Ľ, despu√©s de cruzar la frontera de los 21 a√Īos, y espeta: ¬ęno soy lo que esperaban del futuro/ si quieren salvarse/ no miren a trav√©s de m√≠¬Ľ (¬ęCasuarina Esquesetifolia¬Ľ, 32). Ese mercadeo o falsa especulaci√≥n con las edades de los autores, que termina conduciendo a hablar de ¬ęla salud¬Ľ o a predecir ¬ęel ma√Īana¬Ľ de la creaci√≥n en Cuba, est√° ligado a una visi√≥n evolucionista del arte que escinde el panorama con el comod√≠n de las generaciones y que yo tachar√≠a de un plumazo ‚ÄĒaunque me haya dejado espolear por su retint√≠n. Agradezco las bonanzas y sobre todo las estaciones lejanas y cercanas que recorr√≠, mas ‚ÄĒlo he dicho tambi√©n, rid√≠cula o ingenuamente‚ÄĒ me alegro de cumplir por fin 36. Al fin podr√© salvarme de ¬ęmorir joven¬Ľ y, sobre todo, no tendr√© que leer como ¬ęrepresentante de las nuevas promociones¬Ľ; ejercer√© mi derecho a no opinar con generalidades y a no decir ni p√≠o sobre la cr√≠tica, la promoci√≥n o la literatura contempor√°neas cubanas. ¬ŅParecer√° pueril mi salida de tono? Seguramente. Mas, algo indicar√° sobre la cantinela de la cuesti√≥n‚Ķ

Es obvio que nos creemos carentes de una cr√≠tica cr√≠tica en la Isla. ¬ŅQu√© sumar a t√≥pico tan saturado? Tambi√©n lo es que habr√≠a que dinamizar los espacios y las acciones promocionales al uso (en medios y eventos), redise√Īando carteles y guiones; practicando un periodismo al estilo de nuestras publicaciones alternativas; invirtiendo en publicidad eficaz; investigando m√°s de los autores y pensando m√°s en los p√ļblicos; modelando la informaci√≥n seg√ļn las cardinales de las nuevas tecnolog√≠as‚Ķ Para promover a un escritor en el¬†xxi,¬†al centro de los massmedia, de internet y de las redes sociales, apelar√≠a o a las v√≠as globalizadas de difusi√≥n (Facebook, blog, twitter, publicaciones y archivos de consumo digital) o a v√≠as alternativas, no marcadas como institucionales (flayers, grafitis, intervenci√≥n de marquesinas ‚ÄĒcomo hizo el artista pl√°stico Yornel J. Mart√≠nez‚ÄĒ, lecturas en la v√≠a p√ļblica, susurros po√©ticos como los del Caf√© bar Emiliana‚ÄĒ, publicaciones breves y manufacturadas al estilo de las cartoneras latinoamericanas, musicalizaci√≥n de poemas o intersecci√≥n del verso con otras artes y formatos que rebasen el libro cl√°sico‚Ķ). Estrategias que entremezclaran el esp√≠ritu de los tiempos (propenso a la expansi√≥n sensorial y a la velocidad) con un sello moderno e individualizado, siendo que entre los valores emergentes de la Isla es notable que la marca de lo ¬ęprivado¬Ľ posee hoy m√°s prestigio que lo ¬ęestatal¬Ľ‚Ķ

Es conocido que trabajas en un proyecto de antolog√≠a. ¬ŅPodr√≠as comentar, brevemente al menos, sobre este trabajo? ¬ŅCu√°les criterios de selecci√≥n tomaste en cuenta, tem√°tica, prop√≥sito‚Ķ?

Ha sido algo demorado en los recodos editoriales, lo cual ha ido desactualizando la investigaci√≥n tanto respecto a los que est√°n como a los que no. Deber√° imprimirse este a√Īo, editada en Matanzas. Los incluidos no son siempre escritores publicados despu√©s de los a√Īos 0 (una tiene todos sus poemarios in√©ditos), ni nacidos entre 1976 y 1986 (uno es de 1972 y otra de 1988), ni residentes en la Isla (la mitad era o ha venido a ser parte de la di√°spora en el trasiego), ni son poetas a secas (hay un artista visual y la mayor√≠a se mueve entre varios g√©neros literarios). ¬ęBastante o se tranc√≥ el domin√≥¬Ľ (que as√≠ se llama) parti√≥ de una amigable escaramuza con el poeta y editor Ren√© Coyra, siendo que¬†La calle de Rimbaud. Nuevos poetas cubanos¬†(2013) (muestra a su cargo) abarca varias decenas de autores y muy pocos textos de cada cual. Esta la comenzamos Legna Rodr√≠guez Iglesias y yo, mas qued√© sola en el intento y me alegr√≥ incluirla sin ambages. Son una docena de autores, con diez textos y una po√©tica de cada uno. Una primicia aparecer√° en la revista¬†Separata,¬†de Quer√©taro, y la editorial Rialta, fundada por un grupo de fil√≥logos cubanos que la urden en su mayor√≠a desde M√©xico, quisiera publicarla. Por lo que (contra avatares como una mudanza y el velorio de mi disco de laptop) es probable que repiense una reedici√≥n‚Ķ Ello si antes no me doy a la fuga ūüėȬ†¬†¬†¬†

Pretextos para disertar sobre la creación contemporánea

Se ha notado en ti cierto interés por la obra de la poeta cubana Nara Mansur…

¬ęCierto inter√©s¬Ľ resulta tibio, siendo que escrib√≠ sobre Nara Mansur una tesis acad√©mica, de Ling√ľ√≠stica Aplicada, que discut√≠ en la FLEX (UH) en 2013, con todas las obsecuencias del caso‚Ķ ūüėČ S√≠, me ha parecido sumamente provocadora su actualizaci√≥n de la ret√≥rica revolucionaria cubana en¬†Charlotte Corday. Poema dram√°tico¬†y en otras zonas de su obra donde no en vano lo p√ļbico, lo p√ļblico y el yo convergen en proteica rebeli√≥n. Cuando quedo prendada de un autor, se entabla una c√≥pula entre objeto y discurso, m√°s si su corpus me permite hablar del cuerpo y de algunos fantasmas (d√≠ganse: la pol√≠tica y Francia, el teatro, la muerte, el amor‚Ķ). Eso tiene Nara Mansur, cuyos bacilos se han trasfundido a nov√≠simos dramaturgos como Rogelio Orizondo, Alessandra Santiesteban o Fabi√°n √Āvila Su√°rez ‚ÄĒpor ejemplo‚ÄĒ, acaso porque esta √©poca urge ‚ÄĒpasadas las rabietas descubanizantes y posnacionales‚ÄĒ a una revisi√≥n hist√≥rica desfamiliarizada, desautomatizadora; a una contemplaci√≥n extra√Īada, pero atenta del cronotopo que habitamos, como hace a su vera ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ.

Por ese camino, he hallado (en la dramaturgia, y asimismo en la poesía, la narrativa y las artes visuales cubanas de hoy) pretexto y material para disertar sobre una zona de la creación contemporánea que se muestra más interesada en pensar Cuba que en olvidarla.2 Y he estado interrogándome, más específicamente, sobre las actuales reescrituras del imaginario mambí decimonónico. Pero ese es ya tema de un doctorado o de un libro posible…

En una entrevista anterior ‚ÄĒrealizada por Rub√©n Ricardo Infante‚ÄĒ indicaste: ¬ęQuisiera trabajar la literatura de la di√°spora, en la que existen muchas vetas que desconozco¬Ľ. ¬ŅCrees que la poes√≠a de los autores de la llamada ¬ęDi√°spora¬Ľ, esa escrita por cubanos desde cualquier latitud, podr√≠a o deber√≠a ganar m√°s atenci√≥n por parte del panorama literario nuestro? ¬ŅCu√°les valores encuentras en sus voces?

¬ęQuisiera¬Ľ incumplido. La di√°spora cubana sigue siendo una bah√≠a que no he vadeado, y de la que no osar√≠a sistematizar ‚ÄĒas√≠ en fr√≠o‚ÄĒ, ¬ęvalores¬Ľ, cuando obviando a Calvert Casey o a Nara Mansur (ambos con un pie siempre en la Isla), apenas he abordado a escritores que recientemente han ido a engrosarla (como los antologados en ¬ęBastante‚Ķ¬Ľ). Como todo lo que entra√Īa dificultad, me llama cruzarla a nado, comprenderla de un envi√≥n ‚ÄĒhaza√Īa imposible, que demanda diccionarios, historias de la literatura y un ensayismo sagaz que relige lo atomizado y nos avive la mirada sobre lo cercano, haciendo otear m√°s all√°.

Siendo editora en Uni√≥n, me place haber sido puente de la publicaci√≥n de la poes√≠a de Ram√≥n Fern√°ndez-Larrea, Alessandra Molina y Waldo P√©rez Cino ‚ÄĒaunque signifique muy muy muy poco ante tama√Īo objeto de estudio. Me parece clave remitir al empe√Īo de publicaciones como¬†La Gaceta de Cuba,¬†que hace d√©cadas busca actualizarnos peri√≥dicamente sobre ese m√°s all√°. Y asimismo a los cat√°logos (que se suelen compaginar con una web o un magazine de notable dinamismo y factura) de varias editoriales nacidas fuera de la Isla, m√°s o menos recientemente: Bokeh y Almenara (con el propio P√©rez Cino), Hypermedia (con Ladislao Aguado y Pablo D√≠az Esp√≠), Casa Vac√≠a (con Pablo de Cuba y Duanel D√≠az), Rialta (con Carlos An√≠bal Alonso, Ibrahim Hern√°ndez, Roberto Rodr√≠guez, Pablo Arg√ľelles Acosta, Juan Manuel Tab√≠o‚Ķ), que desde Europa o Am√©rica est√°n ocup√°ndose de diseminar la literatura escrita en diversos g√©neros por esa di√°spora ‚ÄĒy no solo.

El poeta como visionario

La escritora cubana Dulce Mar√≠a Loynaz expres√≥ en una entrevista que un poeta ¬ęes alguien que ve m√°s all√° en el mundo circundante y m√°s adentro en el mundo interior¬Ľ, y que incluso esto no ser√≠a suficiente si aquel no logra ¬ęhacer ver lo que se ve¬Ľ. Desde esta definici√≥n, ¬Ņqu√© o qui√©n consideras es un poeta?

El poeta como visionario se alía a la corriente que concibe que los artistas (y los filósofos, los médiums…) son un canal de comunicación con el reservorio del inconsciente colectivo. Ambas ideas me provocan, pero preferiría no descarrilarme en definiciones.

Considero que al creador, y a los olmos del poeta en especial (no tanto como a los dioses, pero casi), siempre se le est√°n pidiendo peras. Opinar, no ya de sociolog√≠a‚Ķ, sobretodo de pol√≠tica; salvar o matar al cisne; salir de la ¬ętorre de marfil¬Ľ; luchar por la paz mundial; defender a las minor√≠as; insuflar valores positivos; ejercitar la consciencia y la participaci√≥n ciudadanas; cantarle a la naturaleza; sostener la identidad y el esp√≠ritu nacional; comprometerse con ¬ęlo(s) suyo(s)¬Ľ y no aliarse con el poder, ¬ęhacerse eco de su tiempo¬Ľ; ¬ęser absolutamente moderno¬Ľ‚Ķ Y ‚ÄĒpor si fuera poco ‚ÄĒhacerlo con ¬ębelleza¬Ľ y un lenguaje ¬ęcosmopolita¬Ľ que recuerde sus ¬ęor√≠genes¬Ľ, con ritmo y no mucho ¬ęhermetismo¬Ľ (ni muy prosaicamente), con ¬ęvoluntad expresiva¬Ľ y ¬ęlimpieza formal¬Ľ y ¬ęemoci√≥n verdadera¬Ľ y ¬ęesp√≠ritu rebelde y esperanzador¬Ľ, de un modo en que sea √ļnico y universal, y culto pero popular, al tiempo que est√© actualizado sobre la realidad circundante y sobre los procedimientos y movimientos po√©ticos‚Ķ, sin dejar de cultivar la ¬ęnecesaria evoluci√≥n¬Ľ de¬†su¬†arte a la vez que¬†su¬†estilo, desde¬†sus¬†experiencias. ¬°Si estos no son los mil trabajos de H√©rcules, que venga Zeus y lo diga! Lo extraordinario es que el poeta trate de ser (no muy raramente y de tantos modos) ese galimat√≠as, ese Frankenstein ‚ÄĒy algunas quimeras m√°s‚Ķ

Los temores de Jamila Medina Ríos

¬ŅQu√© le alarma a Jamila Medina R√≠os de la poes√≠a, la creaci√≥n en la Isla?

Nada. Alarmarme ser√≠a que juzgara o pautara hacia d√≥nde deber√≠a ir la literatura cubana‚Ķ, lo que me parece superfluo y autoritario. Parafraseando alg√ļn verso no s√© si de Mirta Aguirre, agradezco abrir cada libro con la mirada fresca para el saludo‚Ķ

¬ŅCu√°nto ha ganado o perdido la persona/mujer/poeta, desde¬†Huecos de ara√Īa¬†(Ediciones Uni√≥n, 2009) hasta ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ (en proceso editorial por Letras Cubanas)?

No suelo sopesarme en t√©rminos como ¬ęganar¬Ľ o ¬ęperder¬Ľ, y me hace gracia la pregunta, porque parece para alguien de larga data; pero lo intentar√©.

Si¬†dij√©ramos ¬ęganancia¬Ľ textual, puede que entre las crecidas de lo p√ļblico y lo p√ļbico haya dejado al corpus responder demasiadas veces al cuerpo que lo ata. Lastrado el yo por el (des)amor, he llegado a enmudecer y puede que haya ¬Ņperdido? (me lo pregunto porque dir√≠a que es algo cultivable) autonom√≠a e imaginaci√≥n po√©ticas.

En cuanto al campo cultural, he ¬ęperdido¬Ľ, eso s√≠, libertad. Al pasar de ser una (estudiantina) desconocida a una ¬Ņconsabida?/aburrida referencia bibliogr√°fica. Lo que, junto al trabajo editorial, se traduce en una avalancha de pendientes de los que sue√Īo y no logro vacacionar, a no ser que impliquen la liberaci√≥n de un desplazamiento a donde sea, por favor por favor… Bote, tren, papalote, estrella, bicicleta; son cascabeles que resuenan en m√≠ cuando la columna se comba frente a la PC para ¬ęhacer los deberes¬Ľ

En¬†Huecos de ara√Īa,¬†escrito entre el all√° y el ac√°: antes-durante-despu√©s de los sofocos de ¬ęla carrera¬Ľ, vibraban Holgu√≠n, la filolog√≠a y los primeros deslumbramientos po√©ticos. 2009 fue tambi√©n el mar de Tarar√°, tan cerquita, y la irresponsabilidad (in)tranquilizante de seguir siendo una becada. Con un poco del premio me tatu√© un armadillo en el antebrazo izquierdo y no recuerdo m√°s. Despu√©s pas√© de profesora disf√≥nica a editora, siempre atormentada por el ideal de justicia y por el perfeccionismo. Y de la beca (Calvert Casey mediante) a mi primer apartamento, en Buenavista, Playa, con una azotea y una hamaca desde las que por mucho que me empinara no ve√≠a la costa. All√≠ firm√© ¬ęPa√≠s de la siguaraya¬Ľ, que fue tambi√©n un cubo de arena en la vuelta del mar, ese azul que me sonr√≠e ahora mismo por la ventana del quinto piso en que me he encaramado a vivir en 2017 (como quien reclama la punta de una litera) en la mism√≠sima esquina de San L√°zaro y M. Eso he ganado, tres escotillas a la bah√≠a, desde las que sin esfuerzo veo mis playas favoritas, por los nombres de pila de mi infancia: Pesquero, Estero, Estero Ciego, Guardalavaca‚Ķ

Tu mayor temor ante la creaci√≥n, ¬Ņcu√°l es?

¬°Las cucarachas! ūüėČ Cuando escribo, casi ninguno. Luego, demasiados (aparte de no entender mi propia letra). M√°s a la excesiva inteligibilidad que a la incomunicaci√≥n‚ÄĒpero tambi√©n a eso, si hay que leer en p√ļblico. Tanto a la austeridad ling√ľ√≠stica como a la falta de vibraci√≥n emocional, y asimismo a la cursiler√≠a o al patetismo (ya que me he atrevido a hablar tanto de amor, como en¬†Del coraz√≥n de la col‚Ķ).¬†A textos de fr√≠a cerebralidad (como cierta zona de¬†Primaveras‚Ķ)¬†o de rayano prosa√≠smo. A la falta de ritmo y a la estrechez de las cajas de las publicaciones, donde no caben los versos largos. A las cubiertas sin garra. A la guillotina, a los bostezos, a las erratas. A las fichas de estilo formulario. A las malas rese√Īas, y a las ¬ębuenas¬Ľ. A los cheques vencidos y a mi foto en internet. A paneles y lecturas kilom√©tricos. A ser antologada y traducida (sin slash ni par√©ntesis). A que me digan ¬ępoetisa¬Ľ. A tener que aceptar una entrevista‚Ķ

1¬†Para leer esas vetas, cfr. lo p√ļblico (o lo social): ‚ÄúRa√≠ces/huecos de ara√Īa‚ÄĚ (Huecos de ara√Īa, Uni√≥n, 2009), ‚ÄúComo un pez sin bicicleta‚ÄĚ (An√©mona,¬†Sed de Belleza, 2013 y Polibea, 2016); lo p√ļbico (o el amor): ‚ÄúSolo de sangre‚ÄĚ, ‚ÄúMar tapada‚ÄĚ (An√©mona); el yo (o lo femenino): ‚ÄúCuerpo de reina‚ÄĚ (Huecos‚Ķ),¬†‚ÄúUtopia‚ÄĒprimaveras cortadas‚ÄĚ (Primaveras cortadas,¬†Proyecto Literal, 2011 y 2012), ‚ÄúLa risa de la medusa‚ÄĚ (An√©mona).¬†Por excepci√≥n, en¬†Primaveras‚Ķ¬†participan de lo p√ļblico y de lo p√ļbico dos secciones: ‚ÄúEctopia ‚ÄĒrollitos de primavera‚ÄĚ, donde confluyen revoluciones abortadas (lo social a nivel macro) y amores rotos; y ‚ÄúAnatopia‚ÄĒsitio de la primavera‚ÄĚ, donde se interrogan los lazos pasionales y filiales (lo microsocial).

2Cfr. Jamila Medina R√≠os: ¬ęUna Cuba de Rubik. Holograma de los A√Īo(s) Cero (hibridez, glocalidad, ¬Ņdes?posesi√≥n)¬Ľ, en un dossier sobre literatura cubana orquestado por el ensayista Walfrido Dorta y publicado pr√≥ximamente por la¬†Revista de Estudios Hisp√°nicos,¬†51, 2017.

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