Todo proceso de di√°logo debe ser a nuestro ritmo

Historiar y entender el conflicto Cuba-Estados Unidos en su dimensi√≥n es una tarea cr√≠tica para nuestro pa√≠s, m√°xime en estos momentos de aparente relajaci√≥n en las tensiones. Solo siendo capaz de adelantarse a los movimientos del adversario y dise√Īando pol√≠ticas coherentes y eficaces para contrarrestar la injerencia y la penetraci√≥n, apuntan los entrevistados, es posible garantizar la sobrevivencia de nuestro proyecto social.

Esteban Morales (EM) y Elier Ram√≠rez (ER) desde hace varios a√Īos estudian la compleja din√°mica en las relaciones bilaterales entre la peque√Īa isla del Caribe y el imperio hegem√≥nico global. Ambos accedieron generosamente a conversar y debatir en La Caldera.

Elier, el diferendo Cuba-Estados Unidos se remonta a los or√≠genes mismos de ambas naciones. ¬ŅQu√© caracter√≠sticas ha tenido este proceso y cu√°les son las etapas por las que ha atravesado?

ER: En las cosas que hemos escrito respecto a Cuba y Estados Unidos (EEUU), decimos que es un conflicto más que un diferendo. Es el término más adecuado. Diferendo existe entre casi todos los países por cuestiones de frontera, etc. Pero un conflicto de naturaleza sistémica como es el caso de Cuba y EEUU va mucho más allá e incluso su esencia es hegemonía versus soberanía y así ha sido durante casi dos siglos.

Alrededor del conflicto se han construido varios mitos. Uno de ellos es que surgió en 1959 o cuando Cuba se alió a la URSS, luego de la visita de Mikoyan en 1960. Esto es muy fácil de desmontar, contando incluso con los documentos norteamericanos que se han ido desclasificando. Antes incluso de la visita de Mikoyan ya la decisión de cambiar el régimen en Cuba había sido tomada.

Estados Unidos no es un actor racional √ļnico, lo cual tambi√©n hemos se√Īalado con frecuencia. Muchas veces se establecen conflictos entre el Departamento de Estado y los restantes organismos que tienen que ver con la pol√≠tica exterior. En el momento del triunfo de la Revoluci√≥n hab√≠an contradicciones, se estaba dando una fase de exploraci√≥n a ver cu√°l iba ser el camino que iba a tomar la Revoluci√≥n, si bien, como ha se√Īalado Esteban en m√ļltiples trabajos, desde antes del triunfo EEUU hab√≠a buscado v√≠as para evitar que el Movimiento 26 de Julio llegara al poder. Hab√≠an optado, incluso, por la llamada tercera v√≠a: ni Batista ni Fidel Castro.

Luego de la Primera Ley de Reforma Agraria, hay un consenso entre las distintas estructuras de poder de EEUU en el hecho de que era imposible sostener otra pol√≠tica que no fuera la del cambio de r√©gimen. Ya a fines de 1959 hay un documento de la CIA que plantea que la √ļnica pol√≠tica que pod√≠a dar alg√ļn resultado era la eliminaci√≥n f√≠sica de Fidel Castro. Otro documento revela que en noviembre del 59 Allen Dulles, director de la CIA, se re√ļne con el embajador brit√°nico en EEUU y le pide por favor que su gobierno no le venda los aviones Hunter a Cuba, para que as√≠ la isla se viera obligada a compr√°rselos a la URSS. Esto dar√≠a un pretexto para la confrontaci√≥n. Algo parecido a lo hecho en la Guatemala de Jacobo Arbenz. Ya en 1960, cuando se produce la visita de Mikoyan, se estaba preparando lo de Gir√≥n y en marzo se aprueba el Plan de Acci√≥n Encubierta contra el gobierno de Fidel Castro.

Si miramos en la historia, vemos que el conflicto se remonta a una √©poca anterior a la existencia de EEUU como una naci√≥n independiente. Hay pronunciamientos de Benjam√≠n Franklin, a finales del xviii, plante√°ndole a Inglaterra la necesidad de tomar Cuba, por la importancia que ten√≠a desde el punto de vista geoestrat√©gico para los EEUU. Muchos colonos norteamericanos participaron en la toma de La Habana en el a√Īo 1762 y fueron los que m√°s se opusieron a que Inglaterra devolviera Cuba a Espa√Īa.

La mayoría de los documentos norteamericanos de inicios del siglo xix, demuestra que Cuba era para EEUU más importante que Puerto Rico, lo que explica sus intentos de bloquear la independencia de aquella. Asumieron también una actitud amenazante contra el plan de Bolívar y Guadalupe Victoria, el presidente de México, quienes querían lanzar una expedición para liberar ambas islas. Hicieron todo lo posible porque el tema no fuera siquiera tratado en el Congreso de Panamá. Presionaron mucho.

Esta postura en contra de la independencia de Cuba se explica por la convicci√≥n de EEUU de que no ten√≠a a√ļn el poder para enfrentar a ninguna potencia europea, por ejemplo Inglaterra, que quisiera apoderarse de la isla. Por tanto, ellos prefer√≠an que estuviera en las manos m√°s d√©biles, las de Espa√Īa en este caso. De ah√≠ la pol√≠tica de la ¬ęFruta Madura¬Ľ, que fue la que gui√≥ a Estados Unidos en su actitud hacia Cuba, hasta finales del siglo xix que es cuando se concretan sus planes.

Es decir, no ha habido una relaci√≥n normal entre ambos pa√≠ses desde el inicio de las relaciones mutuas. No se puede hablar de normalidad en la colonia y mucho menos en la rep√ļblica neocolonial burguesa. No la hubo en la Revoluci√≥n y todav√≠a est√° por verse si, a ra√≠z de los cambios que est√°n ocurriendo, la habr√°.

En el conflicto Cuba-EE UU es evidente un sentido de continuidad entre las diferentes etapas. Esto es algo que Esteban ha abordado en diferentes trabajos, por eso me gustar√≠a preguntarle ¬ŅEn qu√© contexto y escenario se desenvuelve la pol√≠tica norteamericana actual? y ¬Ņc√≥mo determina esta situaci√≥n general la pol√≠tica particular de Estados Unidos hacia Cuba?

EM: Uno de los fen√≥menos con que yo me he tropezado en el proceso de estudio de las relaciones entre ambos pa√≠ses, es el fen√≥meno de no guiarnos √ļnica y exclusivamente por la coyuntura, es decir, por lo que est√° ocurriendo en el momento. Es preciso, en el an√°lisis interpretativo, ser capaces de predecir los futuros comportamientos de la pol√≠tica norteamericana hacia la isla. Esto es extraordinariamente dif√≠cil, porque por lo general los an√°lisis que se hacen son de coyuntura, qu√© est√° ocurriendo hoy o qu√© ocurri√≥ ayer, pero esto no es suficiente. Para nosotros predecir lo que pueda ocurrir con la pol√≠tica norteamericana es una cuesti√≥n de vida o muerte y eso necesariamente nos lleva a la predicci√≥n y a la necesidad de la modelaci√≥n pol√≠tica.

Existe la modelaci√≥n econ√≥mico-matem√°tica, pero hay menos desarrollo en la modelaci√≥n pol√≠tica. Esta √ļltima significa adquirir en el proceso de an√°lisis la capacidad de pronosticaci√≥n. Y para poder tener la capacidad de pronosticaci√≥n hay que echar mano de instrumentos que, a veces, nuestras Ciencias Sociales no han sido capaces de emplear en el proceso de an√°lisis. A partir de1997-1998 comenzamos a formular un modelo de an√°lisis para la confrontaci√≥n entre Cuba y EE UU. Dicho modelo implicaba la necesidad de usar un conjunto de instrumentos de trabajo que incluyeran la planificaci√≥n. Este modelo de an√°lisis es incluso un modelo matem√°tico, pero yo les puedo asegurar que al leer el an√°lisis se pueden olvidar de las matem√°tica y enfocarse en lo que dicen las letras. Nosotros lo que hacemos es sencillamente formular un conjunto de variables que son los asuntos que hay que seguir para entender la problem√°tica de las relaciones entre Cuba y EEUU. Esto quiere decir que nosotros definimos cu√°les son los elementos centrales a seguir para entender la din√°mica futura de las relaciones entre ambos pa√≠ses. Esa es la raz√≥n por la cual formulamos una serie de variables. Entre esas variables, la m√°s importante es la realidad interna de Cuba.

La capacidad que tiene cualquier país para enfrentar las relaciones internacionales se mide, en primer lugar, por sus fuerzas internas. Las fuerzas externas pueden ayudar, pero las internas son las determinantes. Esto quiere decir que la capacidad de Cuba para enfrentar las relaciones internacionales y para enfrentar cualquier fenómeno se mide en primer lugar por su fortaleza interna, nuestra capacidad de resistir y dar respuesta a cualquier proceso. La dinámica de la situación nacional de Cuba, determina que todo lo que vaya en contra de nuestra capacidad como país va en beneficio de la política norteamericana y su capacidad de subversión interna.

En su discurso del 17 de diciembre de 2014, el presidente Obama reconoci√≥ de forma valiente e inteligente dos cosas extraordinarias. Lo primero que reconoci√≥ es que los √ļltimos cincuenta a√Īos de pol√≠tica agresiva de EEUU hacia Cuba ha sido un fracaso. Y, en segundo lugar, reconoci√≥ que quienes hab√≠an quedado aislados con esa pol√≠tica eran los EEUU. Con este discurso Obama inaugur√≥ una agenda pol√≠tica en relaci√≥n con Cuba que es la m√°s inteligente que ha esgrimido un presidente de ese pa√≠s. Lo primero que uno debe reconocer es la capacidad del enemigo para ser valiente, para lograr con inteligencia sus prop√≥sitos. El 17 de diciembre marc√≥ un cambio de estrategia.

Podemos mencionar tres factores fundamentales que incidieron en este cambio. En primer lugar la pol√≠tica interna norteamericana. Cuando viaj√© a EEUU por primera vez en 1977, no se hablaba de Cuba. La √ļnica informaci√≥n sobre este tema ven√≠a por los canales de la derecha. Cuando unos cuantos a√Īos despu√©s, mediados de los ochenta, viaj√© de nuevo, mis art√≠culos sal√≠an en la prensa, me llamaban a entrevistas y hab√≠a un amplio intercambio acad√©mico, pol√≠tico y religioso entre ambos pa√≠ses. Eso trajo como resultado que la imagen de Cuba en los propios EEUU empezara a cambiar. Ya Fidel Castro no pod√≠a ser representado como ¬ęel monstruo rojo¬Ľ ni la situaci√≥n de Cuba como la simple ¬ęsituaci√≥n terrible¬Ľ, sino que deb√≠a ser presentada de manera un tanto m√°s objetiva. Por tanto, a la hora de analizar la decisi√≥n pol√≠tica del 17 de diciembre, debemos tener en cuenta que Obama tuvo que considerar que la imagen de Cuba en su pa√≠s hab√≠a cambiado.

El segundo factor que explica el cambio de pol√≠tica de Obama se deben a sus propias ideas, desde que era senador, sobre la necesidad de un cambio en la pol√≠tica hacia la isla. Nunca fue partidario de la pol√≠tica tradicional hacia Cuba pues la consideraba in√ļtil y fracasada.

La pol√≠tica internacional a la que se ha visto abocado EEUU, en aras de su restauraci√≥n hegem√≥nica, ha tra√≠do como resultado m√ļltiples guerras y varios frentes abiertos por todo el mundo. En medio de esta situaci√≥n, lleg√≥ un momento en que Obama decidi√≥ que el conflicto cuya soluci√≥n pod√≠a resultar m√°s ventajosa pol√≠ticamente y menos costosa era el que sosten√≠a su naci√≥n con la mayor de las Antillas. Cuba pas√≥ al centro de la pol√≠tica norteamericana y se plante√≥ una negociaci√≥n. Siempre se dec√≠a, por parte de los pol√≠ticos norteamericanos, que para cambiar las relaciones con la isla esta deb√≠a dar se√Īales. Obama en su discurso del 17 de diciembre no pidi√≥ se√Īales de ning√ļn tipo. Dej√≥ claro que era EEUU quien deb√≠a cambiar la pol√≠tica hacia Cuba.

El tercer factor, muy importante y determinante para ese cambio de pol√≠tica es que, a pesar del sostenido asedio, la Revoluci√≥n ha resistido cincuenta y cinco a√Īos. Esto hizo comprender definitivamente a un individuo inteligente como Obama que por ese camino no iba a poder lograr los objetivos que buscaban. B√°sicamente lo que el presidente norteamericano plante√≥ en su discurso es que hasta ese momento hab√≠an hecho pol√≠tica de una forma y no hab√≠an obtenido resultados, no ten√≠a sentido persistir en ese camino y esperar obtener resultados diferentes. Vemos entonces un cambio de pr√°ctica, pero no de estrategia.

Este cambio de práctica se debe también a que Obama tuvo que enfrentar el hecho de su retroceso político en América Latina. Tuve el privilegio de estar en la Cumbre de Panamá y nunca había visto a la diplomacia norteamericana girar tan rápido y tan profundamente buscando el consenso como lo vi en Panamá. Nunca había visto a un presidente de EEUU hacer tantas concesiones y tragarse los discursos que se tragó. Lo cierto era que Obama iba a la cumbre con dos hándicaps importantes. En primer lugar el cambio de política hacia Cuba y en segundo lugar la acusación a Venezuela de ser una amenaza para la seguridad nacional de EEUU.

A pesar de todo lo dicho, a pesar incluso de la victoria pol√≠tica que implic√≥ el hecho de que en la Cumbre de Panam√° toda Am√©rica Latina se pusiera de nuestro lado, no podemos, creer que doscientos a√Īos de intenci√≥n imperialista sobre Cuba desaparecen de la noche a la ma√Īana. Tampoco podemos desaprovechar la oportunidad que se nos da, por temor a no estar preparados. Lo √ļnico que podemos hacer es darle el frente a la situaci√≥n, encajar el golpe y manejarlo en nuestro beneficio. El inter√©s norteamericano siempre ser√° la subversi√≥n interna de Cuba, pero la oportunidad que significa poder negociar nuestras relaciones con EEUU no la podemos perder..

Este proceso de di√°logo que se est√° dando con los EEUU no es un proceso in√©dito en la historia del conflicto entre ambos pa√≠ses. Incluso en la d√©cada del setenta hubo un punto alto con la presidencia de James Carter. ¬ŅQu√© caracter√≠sticas tuvieron estas negociaciones?¬ŅQu√© similitudes y diferencias tienen con el proceso que se est√° dando en la actualidad?

ER: Como bien dec√≠as no es primera vez que las dos naciones se sientan a negociar, aunque este proceso tiene algunos elementos in√©ditos que se√Īalaremos m√°s adelante. Tampoco es primera vez que EEUU se plantea avanzar hacia un proceso que permita la normalizaci√≥n de las relaciones, normalizaci√≥n que se entiende desde diferentes maneras para nosotros y ellos. EEUU siempre ha entendido la normalizaci√≥n desde la dominaci√≥n. Muchos en el gobierno norteamericano consideran que para llegar a esta normalizaci√≥n, Cuba debe ceder en determinados aspectos de su pol√≠tica exterior o interna.

Durante todas las administraciones norteamericanas, exceptuando la de Bush hijo, ha habido negociaciones de temas puntuales que son de inter√©s para ambos pa√≠ses. Por ejemplo el tema migratorio se negoci√≥ con Johnson, despu√©s de Boca de Camarioca. El acuerdo contra secuestros a√©reos y mar√≠timos se negoci√≥ en la √©poca de Nixon. Con Reagan, una administraci√≥n de las m√°s agresivas contra Cuba, hubo negociaciones migratorias. Es decir, en todos los momentos ha habido negociaci√≥n. Ahora bien, antes del 17 de diciembre, nada m√°s dos administraciones se hab√≠an planteado en el dise√Īo de su pol√≠tica exterior avanzar hasta la normalizaci√≥n de las relaciones con Cuba. Esto fue en la etapa de Gerard Ford del 74 al 77, un gobierno republicano, y en la de Jimmy Carter del 77 al 81, un gobierno dem√≥crata.

Tambi√©n hay otro antecedente, que fue el a√Īo 63, con Kennedy. En ese a√Īo, aunque ven√≠a desde antes, la administraci√≥n Kennedy empez√≥ a recibir se√Īales de Cuba, incluso de Fidel, que evidenciaban la voluntad de llevar a cabo negociaciones y Kennedy, dentro del amplio abanico de opciones que ten√≠a en su pol√≠tica hacia Cuba acept√≥ un acercamiento secreto a la isla. Ah√≠ se establecieron contactos diplom√°ticos. Fidel incluso le comunic√≥ la disposici√≥n de que viniera alg√ļn representante del gobierno norteamericano; por supuesto, con extrema discreci√≥n. Este proceso se dio en los meses de septiembre, octubre y noviembre de ese a√Īo 1963. Precisamente el d√≠a que asesinan a Kennedy, Fidel estaba reunido en Varadero con Jean Daniel, el periodista franc√©s que ven√≠a con un mensaje conciliador del presidente norteamericano, un mensaje de paz. As√≠ lo hab√≠a entendido el periodista y as√≠ lo entendi√≥ el propio Fidel.

Johnson, el sucesor de Kennedy, se neg√≥ rotundamente a cualquier tipo de acercamiento a Cuba. Nixon tambi√©n. Sin embargo, en el 74, en los √ļltimos d√≠as de Nixon, Henry Kissinger, el secretario de estado, manda un mensaje a Fidel a trav√©s de otro periodista. Un aspecto curioso de estos procesos de di√°logos en la historia de la Revoluci√≥n, que van desde periodistas hasta el Director Ejecutivo de la Coca Cola. Esto permit√≠a burlar la burocracia y mantener los intercambios en el m√°s alto secreto.

Durante la presidencia de Ford, Kissinger, quien sigui√≥ siendo secretario de estado, se ocup√≥ de continuar este proceso de acercamiento, aunque condicion√°ndolo al retiro de las tropas cubanas de Angola. Carter, un gobierno dem√≥crata, lo sucede y avanza como nunca antes hacia una normalizaci√≥n. El a√Īo 1977 es el m√°s interesante, pues en septiembre de ese a√Īo es cuando se crean las Secciones de Intereses de ambos pa√≠ses, pero a ra√≠z de la entrada de las tropas cubanas en Etiop√≠a, a finales del mismo a√Īo, ese proceso se congel√≥. A pesar de esto, durante el a√Īo 1978 continuaron las negociaciones, que fueron tal vez las m√°s extensas que se hab√≠an realizado, antes de estas √ļltimas que duraron dieciocho meses y acabaron con la liberaci√≥n de los antiterroristas cubanos y las declaraciones mutuas de Ra√ļl y Obama.

Entonces, ¬Ņcu√°l es la diferencia que podemos ver entre anteriores procesos de di√°logo y el proceso actual? Bueno, en aquel momento estaba la Guerra Fr√≠a. EEUU, a la hora de dise√Īar su pol√≠tica hacia Cuba, siempre ten√≠a en cuenta el conflicto este-oeste y en muchos casos la pol√≠tica hacia la isla era vista por el lente de la pol√≠tica hacia la URSS. No es casual que todos estos procesos de di√°logo coincidieran con momentos de distensi√≥n entre la URSS y EEUU. En el a√Īo 63, cuando Kennedy acept√≥ conversar, hab√≠a una distensi√≥n entre las dos superpotencias. Se hab√≠a instalado el tel√©fono rojo y aprobado la venta de trigo de la Uni√≥n Sovi√©tica a los EEUU. En la etapa de Ford y Carter ocurrieron procesos similares.

Otra diferencia está en las variables que incidían e inciden en el proceso. Una de ellas es América Latina. En la etapa de Ford, por ejemplo, EEUU plantea un nuevo tipo de diálogo con la región, producto del desprestigio en que estaba sumida su política exterior. Recordemos Vietnam, Watergate, Chile, la comisión Church, es decir, toda una serie de factores que hacían indispensable recomponer la política de EEUU hacia la zona y dicha política pasaba por Cuba. Esa es una similitud con el proceso actual.

Pero del 78 al 81 las variables Am√©rica Latina, distensi√≥n con la URSS y situaci√≥n interna de los EEUU comenzaron a cambiar. Una nueva derecha sube al poder y se da un deterioro r√°pido de las relaciones con los sovi√©ticos. El triunfo de la Revoluci√≥n nicarag√ľense en el 79, de la Nueva Joya en Granada, la invasi√≥n sovi√©tica de Afganist√°n, el papel de Cuba en √Āfrica, todos fueron elementos que llevaron a un cambio en la situaci√≥n. El consenso que se hab√≠a logrado dentro de la clase dominante norteamericana en funci√≥n de un avance entre las relaciones Cuba-EEUU, comenz√≥ a modificarse.

Todo esto nos da una serie de lecciones para el proceso que estamos viviendo hoy. Una de las diferencias es que en aquellos dise√Īos de negociaci√≥n con Cuba, en la etapa de Ford y Carter sobre todo, el restablecimiento de relaciones diplom√°ticas era el √ļltimo paso de un largo proceso de negociaciones, incluso despu√©s del levantamiento del bloqueo. En este caso, la administraci√≥n Obama invirti√≥ el orden, restablecimiento de las relaciones diplom√°ticas de inicio, lo cual es muy interesante y responde a una estrategia. Es positivo por un lado, pero tiene una intencionalidad marcada. Positivo porque establece una v√≠a de comunicaci√≥n directa que no existi√≥ en aquella etapa y reconoce adem√°s la legitimidad del gobierno cubano, algo que no sucedi√≥ en la √©poca de Ford y Carter. Por otro lado, responde a una estrategia de estar cada vez m√°s presentes en nuestra realidad e incidir sobre ella. Lo dijo Obama dos d√≠as despu√©s del restablecimiento de las relaciones en una entrevista en CNN: ¬ęQueremos estar presentes, sobre todo en el momento en que va a haber un cambio generacional. Tenemos intenci√≥n de influir en los acontecimientos y vamos a intentar por todas las v√≠as hacerlo¬Ľ.

El anuncio de Obama de restablecer las relaciones cogi√≥ por sorpresa a todos los que pudieran oponerse al di√°logo, principalmente a la extrema derecha. Esto es positivo, ya que allana un tanto el camino hacia el di√°logo. Nunca antes un presidente norteamericano se hab√≠a manifestado contra el bloqueo siendo presidente, muchos lo hicieron al dejar el cargo y menos a√ļn se hab√≠a reunido a dialogar con un presidente cubano de igual a igual.

Esteban, un elemento de peso a la hora de estudiar el proceso de diálogo entre Cuba-EEUU tiene que ver con el papel que juega o jugará en él la contrarrevolución interna. Me gustaría entonces que me hablaras sobre qué características tiene esta contrarrevolución, qué grado de legitimidad goza tanto al interior como al exterior de la isla y el rol que jugará en el contexto actual.

EM: Hay un art√≠culo en el que digo que la contrarrevoluci√≥n cubana no existe y nunca existi√≥. A muchos los sorprendi√≥ que dijera eso, pero es verdad. La contrarrevoluci√≥n puede ser leg√≠tima, pero lo que hemos llamado contrarrevoluci√≥n cubana no existe ni nunca existir√°. EEUU la ahog√≥ en la cuna, en el sentido de que la convirti√≥ en ¬ęsu¬Ľ contrarrevoluci√≥n. En el sentido de que la gente que se opone al gobierno desde supuestamente una oposici√≥n contrarrevolucionaria, no son contrarrevolucionarios.

Contrarrevolucionarios son aquellas personas que se oponen a un régimen político con un programa, con una ideología política, por la cual combaten y en la cual preparan a sus líderes. Nuestra contrarrevolución no tiene programa, no tiene ideología y no tiene líderes. Tampoco tiene una clase que defender, porque la burguesía cubana nunca existió. Por tanto, dicha contrarrevolución no es legítima.

Una de las primeras cosas que ocurrió al triunfo de la Revolución, es que cuando la contrarrevolución estaba actuando aquí internamente, EEUU intentó convertir su actividad en un enfrentamiento civil, para darle legitimidad internacional y eso no triunfó. Los supuesto contrarrevolucionarios, no son tales, sino que son mercenarios al servicio de una potencia extranjera.

Es por eso que cuando Obama anunció el cambio de su política exterior hacia Cuba, ellos quedan descolocados y, por supuesto, se oponen a dicho cambio.

Con esa actitud de oposici√≥n a la pol√≠tica del actual presidente norteamericano lo √ļnico que logran es desacreditarse, puesto que ellos defienden la vuelta atr√°s. Esto se explica por el hecho de que la contrarrevoluci√≥n cubana, a todo lo largo de su existencia, ha sido un gran negocio. Un negocio que dio dinero, dio congresistas, dio senadores, dio institutos de investigaci√≥n y como el negocio se les acaba, l√≥gicamente su posici√≥n debe ser mirando hacia atr√°s. Pero esa vuelta atr√°s no es posible.

Hay que decir tambi√©n que esa actitud es est√ļpida. Porque Obama, aunque declar√≥ que no considera el cambio de r√©gimen como una prioridad en su pol√≠tica, este sigue siendo uno de los objetivos a los que apunta el proceso actual. En realidad, Obama no ha cambiado la estrategia fundamental. Sin embargo, su gobierno sabe que la contrarrevoluci√≥n no tiene posibilidades, porque no tiene p√ļblico en Cuba. No tienen como conquistar un espacio en la isla. Esa es la raz√≥n por la cual la administraci√≥n est√° tratando de negociar derechos humanos, libertades civiles y democracia para tratar de dotar a esos grupos de un espacio pol√≠tico legal interno que le haga la contra al sistema cubano.

La administraci√≥n Obama y los que apoyan su l√≠nea de acci√≥n hacia Cuba saben que estos elementos disidentes no tienen capacidad ni legitimidad interna para poder llevar adelante un proyecto de subversi√≥n pac√≠fica. La intenci√≥n entonces es buscar otros actores pol√≠ticos. Y estos los encuentran entre los intelectuales, los pol√≠ticos, los mismos funcionarios del estado, que llegan a ser partidarios de este proceso. Pretenden comprarlos a trav√©s de privilegios, prebendas, posibilidades. Porque ya hay conciencia dentro de la misma administraci√≥n de que la contrarrevoluci√≥n cl√°sica no sirve. Que lo √ļnico que ha buscado siempre es dinero y una visa para EEUU.

Entonces, esa llamada contrarrevoluci√≥n no tiene futuro, porque no es capaz de desempe√Īar el papel que, en un momento determinado, se le adjudic√≥. Es preciso, entonces, reemplazarla con nuevos actores. Y no podemos subestimar las capacidades del imperio para lograr esta tarea. Si lo logran, si fracasan, va a ser por nuestras capacidades. Pero es preciso, ante todo, hacer que la econom√≠a avance, que la gente gane m√°s, viva mejor, que los precios bajen. Que la gente pueda satisfacer mejor sus necesidades, porque un pueblo descontento, con necesidad, con problemas, no es precisamente un pueblo en condiciones de dar respuesta a las amenazas que se nos vienen encima. Yo no estoy preocupado por la contrarrevoluci√≥n. La preocupaci√≥n mayor m√≠a est√° en nuestra capacidad para responder a estos problemas.

Quer√≠a hacer una √ļltima pregunta a los dos, que est√° sobre la base de lo que convers√°bamos: la necesidad de, al igual que en el ajedrez, adelantarse tres o cuatro jugadas a los que piensa el rival. ¬ŅCu√°l creen entonces que sea la posible evoluci√≥n de este proceso de di√°logo?

ER: El proceso está planteado en dos etapas. La primera etapa es la que comprendía el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, que como todos saben era una decisión tomada por ambos gobiernos. Aun así demoró muchos meses en concretarse. Esto demuestra la dificultad de materializar muchas de las decisiones que se tomen en este proceso de diálogo. La segunda etapa es esta, que inició con el restablecimiento de las relaciones y que se extenderá indefinidamente.

Hay muchos temas complejos en las conversaciones. Estamos hablando de m√°s de doscientos a√Īos de enfrentamiento, aunque las contradicciones m√°s profundas son relativamente recientes. Hablamos de temas como la Base Naval de Guant√°namo, la subversi√≥n, los derechos humanos, el bloqueo.

Otros factores son la extrema derecha y la mafia cubano americana, que goza de posiciones fuertes dentro del Congreso y que pueden sabotear o frenar el proceso de acercamiento. Tambi√©n la llamada diplomacia quid pro quo, la idea que tienen algunos de los que est√°n vinculados a este proceso del lado norteamericano de que a cada medida que tomen los EEUU, Cuba debe responder con algo, con alg√ļn tipo de concesi√≥n. Sin embargo, ya se ha se√Īalado que ante el desmontaje de la pol√≠tica agresiva y extraterritorial de los EEUU, la isla no tiene una pol√≠tica equivalente. Cuba no tiene ninguna base militar en los EEUU, no tiene ning√ļn tipo de bloqueo, por lo que ese enfoque, el del quid pro quo, ser√≠a completamente contraproducente si es el que se instaura en el proceso de acercamiento.

También está el escenario internacional. Por ejemplo, lo que podría suceder si EEUU arrecia su política agresiva contra Venezuela. Y en una escala mayor la contradicción Nación-Imperio o los intereses de la seguridad nacional de Cuba frente a los intereses de la seguridad imperial norteamericana.

Si EEUU realmente priorizara en este acercamiento los temas que competen exclusivamente a su seguridad nacional, podría ver a Cuba como una garantía. Una garantía en materia de terrorismo, tráfico de drogas, tráfico de personas. Una serie de temas con los cuales EEUU tiene grandes conflictos con países que son sus aliados en la región, tales como México y Colombia.

Pesa tambi√©n la contradicci√≥n pragmatismo-idealismo. A la hora de dise√Īar su pol√≠tica hacia Cuba piensan a veces de una manera pragm√°tica, que les impide ver c√≥mo Cuba va a responder. As√≠ sucedi√≥ en la etapa de Ford y Carter. Ellos pensaron que, porque Cuba estaba en un proceso de acercamiento a los EEUU, de normalizaci√≥n, Cuba iba a aceptar retirar sus tropas de Etiop√≠a, de Angola, de todas esas posiciones de su pol√≠tica exterior que tienen un car√°cter idealista, pero que es lo que ha marcado tambi√©n las caracter√≠sticas de la proyecci√≥n internacional de la isla y esta jam√°s ha aceptado que eso est√© en la agenda de negociaciones. Eso se manifest√≥ nuevamente en la reciente Cumbre de Panam√°, donde Ra√ļl fue muy enf√°tico en el apoyo de Cuba a Venezuela y a la independencia de Puerto Rico.

El otro tema es el factor tiempo. A Obama lo que le queda de mandato es hasta noviembre del 2016. Esto dificulta el avance, ya que no sabemos lo que pueda ocurrir al producirse un cambio de administración. Consideramos que lo que está sucediendo es resultado de un consenso muy fuerte dentro de la clase dominante de los EEUU y que si esas variables que incidieron en el cambio de enfoque del 17 de diciembre se mantienen y se consolidan, sobre todo la variable de la situación interna de Cuba, sea demócrata o republicano el próximo presidente debe mantenerse la misma línea política.

¬ŅC√≥mo ve Esteban Morales el futuro de este proceso de di√°logos?

EM: El tema de Cuba yo dir√≠a que comprende m√ļltiples aspectos. En alguna medida algunos de estos elementos que Elier ha planteado tienen que ver con una confrontaci√≥n interna que existe en EEUU entre Naci√≥n e Imperio. Hay quienes quieren llevar a EEUU hacia un violento proceso de restauraci√≥n de la hegemon√≠a norteamericana, pagando el precio que sea necesario. Hay otros sectores dentro de la sociedad que plantean, por el contrario, la supervivencia de la naci√≥n, salvando del imperio solo aquello que no la perjudique y que le permita adaptarse a los cambios que est√°n teniendo lugar en el mundo actual. Porque ya EEUU no es el hegemon principal en su totalidad. Ya EEUU se ve obligado a compartir el poder con muchos sectores, sobre todo desde el punto de vista econ√≥mico.

Cómo EEUU reaccione con respecto a Cuba en una serie de temas, va a estar entonces condicionado por este proceso del que venimos hablando. Tiene que ver con cómo EEUU se enfoque a sí mismo hacia el futuro, como Nación o como Imperio.

Lo segundo que quiero decir es que el reto más importante que tiene EEUU en la negociación con Cuba es realmente que esa negociación se haga en condiciones de igualdad y respetando la soberanía y la independencia de Cuba. Porque EEUU nunca ha negociado en condiciones de igualdad con nadie, ni respetado la soberanía y la independencia de nadie.

Es preciso tener muy en cuenta que las cosas con Cuba se deben hacer a nuestro ritmo. Nosotros nunca podremos igualar la capacidad que tiene EEUU para imponernos un ritmo de hacer las cosas. Ni política, ni económica, ni militarmente, a causa de la gran asimetría que media entre ambos países. Son países bien diferentes, con capacidades bien diferentes. Entonces debemos ser cuidadosos, para que EEUU no pueda convertir esa asimetría en un elemento negativo para nosotros, porque entonces no va a ser nunca una negociación, va a ser un aplastamiento.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico