Plantas invasoras

(Premio Calendario, Casa Editora Abril, 2017).

Palabras de desambiguación

Disparar a una pared no es inútil

sobre todo si ante la pared hay un hombre

esperando ser atravesado.

Algo más pequeño que los ojos

puede cruzar su cuerpo y deshabilitarlo.

Ser el árbol que todos anhelan es inútil.

Llamarse siempreverde

y perder unas hojas en otoño es mejor.

Preferible llevar en el nombre una mentira.

Tener hojas en forma de agujas.

Crecer sobre los treinta metros.

Es inútil nombrar trópico a dos líneas que no existen.

Preferible ser el árbol de la tristeza.

Que te confundan con otro.

Vivir en suelos marginales

donde no crece madera dura.

Que te adoren como leña.

Como si tu semilla sirviera para avivar el fuego.

Como si no hubiera otro destino frente al mar.

Otra forma de morir.

Golpear la pared

 

Un hombre anónimo golpeó la pared de su casa

el día del fusilamiento.

Un golpe por cada tiro.

Ocho golpes o uno solo.

No tenía un revólver a mano.

Una cabeza siempre se tiene a mano.

Lo que no sabía el hombre es que la cabeza

no es un instrumento para golpear paredes.

Solo para construirlas.

Yo no construyo nada.

Derribo.

 

Poética de la atracción

 

Estoy buscando un verso que me fusile

pero mis versos no atraviesan nada.

No atraen balas.

No son balas

todavía.

 

Aguacero

Pude

como los otros

decir lluvia

y esperar que la tarde nos mojara

pero dije

revólver.

 

Frente al muro

Todo cae.

He esperado en nuestra tienda

a que se derrumbe el muro.

Desperté preguntando quién escribe la historia en estos días.

Algo pequeño

que nazca algo pequeño.

No hay un libro interminable en la memoria.

Solo un muro donde colocarnos.

Donde dar la espalda.

La parte de la vida que nos queda.

Nada nace frente al muro.

Es solo esperar el derrumbe

o el desplome de otro cuerpo.

Antonio Herrada (Holguín, Cuba, 1992): Poeta e investigador. Licenciado en Geografía por la Universidad de La Habana, maestrante en Desarrollo Social por FLACSO-Cuba. Graduado del XV Curso de Técnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido diversos reconocimientos en poesía entre los que destacan el Premio Calendario 2016 por Plantas invasoras (Casa Editora Abril, 2017), la Beca Dador 2018 del Instituto Cubano del Libro por Exportaciones, y Mención única en el premio Pinos Nuevos 2014 por Asimetría (Ediciones La Luz, 2015). Recibió la condición Hijo Destacado de la Ciudad de Holguín. Creador de la sección de literatura Asimetría de la revista Alma Mater y cofundador del proyecto Coliseo Poético. Ha publicado su obra en diversas revistas y antologías de Cuba, Canadá, México, España, Italia y Estados Unidos. Ha participado en las Ferias Internacionales del Libro de La Habana y Madrid, así como en eventos y conferencias académicas en Cuba, Jamaica, Trinidad y Tobago, Las Bahamas, Surinam, Sudáfrica y España. Es miembro de la Asociación de Jóvenes Escritores y Artistas Hermanos Saíz, y de múltiples asociaciones académicas como Grupo de trabajo de CLACSO Crisis, respuestas y alternativas en el Gran Caribe, Cátedra de Estudios del Caribe Norman Girvan de la Universidad de La Habana, CaribbeanStudiesAsociation, Latin American StudiesAsociation entre otros.


Con la nariz en alto

Por esta libertad 
bella como la vida 
habrá que darlo todo

Fayad Jamís

 

Hurgo en el hueco de mi nariz porque nada me causa más placer/ ni representa mejor lo que es la libertad. El dedo entra y sale con total albedrío/ mientras hablo y me miras como si fuera algo repugnante. Sigo hurgando porque sé que está bien: otros antes que yo manosearon sus fosas nasales/ las hurgaron sin pudor/ sabiendo que eso era la libertad. ¿De qué sirve una nariz si no puedes meter el dedo/ ser libre? Voy por el mundo con la nariz en alto/ el dedo presto no a puntear/ no a censurar/ sino a manosear que es lo mejor que sabe hacer un dedo. Tú te asqueas de verme/ ellos voltean sus rostros para no saber. Pero sé que todos anhelan ser como yo/ empinar sus narices sin bochorno y meter el dedo/ gozar ese acto de absoluta redención. A pesar del asco ajeno puedo hurgar mi nariz sin reservas/ ser un hombre de poder y lleno de goce/ porque en eso consiste la libertad.


Frontera

A mis espaldas

un muerto florece,

pero me aterra ese puñado de tierra

sobre su párpado abierto.

Detrás nace algún desierto

disfrazado de floresta.

Detrás emerge una puesta de sol

entre los espinos.

La ruina de los molinos

es simulacro de fiesta.

II

¿Qué punto marca el inicio?

¿Y el final,

lo delimita el flamboyán

que dormita en el patio?

¿El precipicio

es real o es artificio?

¿Dónde nace la frontera

en la selva, en la pradera?

¿El horizonte termina

sin aviso en mi retina?

 

¿El mar es una pecera

edificada por Dios?

¿Los campos de tulipanes

despuntan sobre volcanes?

¿La muerte vale por dos jaulas de plata,

el adiós por las ruinas de un castillo?

¿Se necesita un ovillo

de hilo para el regreso?

Con lentitud atravieso el patio,

como un novillo

que presiente el matadero.

Adivino la salida,

reconstruyo la partida

sin elegir el sendero.

El filo cae y no muero.

Despido a los desterrados.

Venero a los enterrados.

Hay sangre en mis pies.

No lloro.

No puedo avanzar.

Añoro los girasoles cortados.


De todas formas, la historia no perdona

Me mira fijo desde Facebook. Con esos ojos profundos, pero limpios, tanto, que allá en el fondo su huella vital todavía palpita. Desde la pantalla me sonríe, como diciéndome: «No te preocupes, socio, conmigo tú siempre quedarás bien». Y sin embargo, le debo un adiós público, tengo que decirle que siempre me inspiró su valentía, su orgullosa guajirez, su sensibilidad infinita, su poesía-hoguera, su «encinidad», superior a la magnitud humana que algún mortal pueda albergar, aunque sé que de veras quiere tranquilizarme. Ciertamente él nunca fue un tipo necesitado de homenajes. Más bien, si estuviera hoy aquí, hubiera preferido que solo unos buenos palos de ron «peleón» interrumpiera nuestras conversaciones a camisa quitá. [+]


Con el arte en vena

Rafael González Muñoz, vicepresidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz, adoró primero actuar; luego se encantó con la dirección, hasta que se transformó en pasión enorme ver sus obras representadas en la escena.

[+]


Bailar: lo que más amo

Ganador del prestigioso Premio Ramiro Guerra que otorga la Asociación Hermanos Saíz, Esteban Santiago Aguilar Domínguez se sabe dichoso por haber nacido en el seno de una familia de artistas. «Mi madre, Esther Domínguez Pineda, fue bailarina y en la actualidad es una reconocida profesora; mi abuelo, pianista; tengo un tío periodista y escritor… Desde pequeñito me encantaba bailar, no podía parar de moverme, me venía bien cualquier música e imitaba a Michael Jackson, mi ídolo de aquellos tiempos…», cuenta con orgullo a JR este joven bailarín, profesor y coreógrafo.

[+]


La felicidad de descubrir un sueño mayor

«Primera bailarina son palabras muy grandes. Solo te puedo asegurar que cada paso dadoha estado inspirado en el amor», asegura la camagüeyana Lisandra Gómez de la Torre.

[+]


Un músico cubano que hace música sin barreras

Un músico cubano que hace música sin barreras. Así se autodefine Alejandro Falcón, quien ahora lo demuestra una vez más con Mi monte espiritual, su tercera producción discográfica en solitario; un título que tomó de una obra sinfónica suya compuesta en 2018, pues fue su tesis de graduación del Instituto Superior de Arte en el perfil de composición, de la mano del maestro Roberto Valera.

[+]