Violencia de género


Memoria Nuestra: claves para hacer historia

I

Qué ingenuos quienes proclamaron el fin de la historia y pensaron trascender con una teoría irracional que nació muerta. Quizás a propósito se olvidaron del carácter acontecimental de la vida; quizás se olvidaron, porque era conveniente, que la historia no es una sola y que el curso de la misma está compuesto por infinidad de relatos, microrrelatos, de experiencias y vidas que no necesitan asentarse como grandes épicas para tener a la existencia como una posibilidad.

Treinta a√Īos despu√©s de declarada aquella muerte, la historia est√° viva; la hacemos nosotros los que no nos hemos negado el privilegio construir una realidad diferente, los que trabajan por un porvenir venturoso, los que amamos, so√Īamos y sentimos que este es el momento de hacer y de crecer.

Si hace 40 a√Īos alguien hubiera escrito un guion cinematogr√°fico para una pel√≠cula futurista donde la tierra ser√≠a azotada por una pandemia global que reducir√≠a la movilidad humana a la m√≠nima expresi√≥n, donde los contactos humanos ser√≠an virtuales, lo hubiesen acusado de apocal√≠ptico. Cuarenta a√Īos despu√©s henos aqu√≠ al comienzo de esa pel√≠cula.

Sin embargo, para vivir nuestra película hay que ver el guion como un material sujeto a cambios, un material que puede dejar de ser apocalíptico en la medida que seamos sujetos capaces de transformar la realidad y labrar los posibles hilos narrativos de nuestra trama, sin forzarla pero con la convicción de que la que escojamos sea creíble por ser precisa. 

Nosotros a través de las pantallas

Al anunciar las Romer√≠as virtuales un torrente de escepticismo invadi√≥ a m√°s de un participante de en Memoria Nuestra, el concurso de investigaciones que convoca la filial holguinera de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Muchas interrogante sobre c√≥mo ser√≠an las sesiones, los intercambio que har√≠amos en ese espacio com√ļn en el que est√°bamos a medias. Los cierto es que desde el principio fluy√≥ bien, desde las coordinaciones previas se respiraba una empat√≠a singular.

Belén

Se pensaron las reglas, se cre√≥ el grupo y se coordin√≥ la manera en que funcionar√≠an las ponencias. Era importante la disciplina para avanzar en esta experiencia nueva, las reglas se hicieron m√°s √ļtiles que nunca porque permitieron no andar a tientas frente a la experiencia novedosa.

Aunque todo parec√≠a normal nadie puede soslayar que en ese √°nimo de no sucumbir ante la imposibilidad de reunirnos, est√°bamos nosotros ante nuestras pantallas como Alicia a trav√©s del espejo, descubriendo un mundo que cre√≠amos que conoc√≠amos y ajustando constantemente nuestro mecanismo para funcionar bien. El grupo fue creciendo sus din√°micas, complejiz√°ndose; primero se sub√≠an ¬†las ponencias, pero luego aparecieron los posters, las fotograf√≠as, los audios, los videos, cada quien comunicando desde el lenguaje que le parec√≠a m√°s c√≥modo. Las experiencias personales respecto a la participaci√≥n fueron entra√Īables. Para la investigadora Laritza Rodr√≠guez, quien es santiaguera, pero por estos d√≠as se encuentra en Jamaica, este encuentro fue particular:

‚ÄúCuando me lleg√≥ la convocatoria me entristec√≠, estaba fuera del pa√≠s y pens√© en qu√© momento. Pero cuando comprend√≠ la din√°mica me sent√≠ muy motivada y decid√≠ participar. El desarrollo de las sesiones super√≥ mis expectativas. Me sorprendi√≥ la cantidad de j√≥venes con proyectos e investigaciones; me llam√≥ mucho la atenci√≥n el deseo de investigar el √°mbito local con el cual se nota que tienen mucho compromiso. Es superinteresante la manera en la que se enfocaron problemas medulares de nuestro contexto cultural que fue abordado desde diversas disciplinas sobre m√ļltiples tem√°ticas. Los investigadores de todo el pa√≠s est√°n muy preparados, lo que habla de la salud de la secci√≥n en todo el pa√≠s y estoy feliz de ser parte de este movimiento. Participar en este Memoria Nuestra me sirvi√≥ para comparar por d√≥nde andamos en relaci√≥n con el pa√≠s. Estoy encantada de formar parte de este movimiento juvenil aunque est√© lejos‚ÄĚ.

Por su parte, la avile√Īa Liset Prego asegura que ‚Äúeste trabajo me ha posibilitado ampliar mis horizontes como investigadora. Tengo que confesar que al comienzo ten√≠a mis dudas sobre la forma en que se pod√≠a generar el intercambio en un grupo virtual abierto al que todos los d√≠as se pod√≠an incorporar nuevos miembros. Pero la pr√°ctica me demostr√≥ que mis inquietudes eran infundadas y que este trabajo ten√≠a muchas potencialidades para desarrollar el trabajo en colectivo a partir de unificar el inter√©s com√ļn. Otro de los logros, quiz√°s el m√°s notable, es la permanencia en el tiempo del grupo para continuar socializando experiencias el resto del a√Īo.‚ÄĚ

II

Nunca es est√©ril el ‚Äúejercicio de pensar‚ÄĚ la concreci√≥n de este acto. Este congreso ha venido a confirmar lo necesario de las articulaciones para poner a la ciencia al servicio de la cultura. Los j√≥venes que hoy son parte de este movimiento expresan con su obra la madurez que tiene el movimiento de los cr√≠ticos e investigadores en Cuba, lo cual es fundamental porque habla de la capacidad actual del pa√≠s para acercarse a las m√°s diversas problem√°ticas culturales sin necesidad de apelar a la improvisaci√≥n.

No se debe de andar a tientas cuando se cuenta con investigadores que pueden modelar soluciones y asesorar procesos de transformación social desde el compromiso. Ahí existen una gran reserva de lo que se puede aportar al conocimiento de Cuba y los resortes que hoy están en la base de muchos de los problemas que afectan a la Isla.

La calidad de las investigaciones que han tenido presencia en este evento deber√≠an hacer visible sus aptitudes y promover la necesidad de di√°logo entre los j√≥venes investigadores y las comunidades e instituciones para generar un pensamiento totalizador que permita a la sociedad en su conjunto buscar soluciones propias a problemas reales. Es tiempo de desterrar prejuicios sobre los investigadores y sobre los ‚Äďno pocas veces‚Äď se√Īalados academicismos, que a decir de algunos de sus detractores, est√°n alejados de la realidad.

Lo que encontramos en WhatsApp

M√°s de una treintena de ponencias animaron el intercambio de los j√≥venes investigadores cubanos, cientos de comentarios y preguntas se emitieron para acercarse a enfoques diversos sobre temas tan complejos como la ritualidad de los funerales en la provincia Granma, el estudio de la arquitectura Art Dec√≥ en Guant√°namo, la violencia de g√©nero entre los j√≥venes universitarios, el estudio de la obra de Fern√°ndez Retamar Cartier-Bresson, la Revista Casa de Las Am√©ricas, las tradiciones populares en Camag√ľey, entre otros asuntos de trascendencia investigativa que confirma la riqueza que la Asociaci√≥n posee actualmente en sus filas.

Una de las ganancias más notables de la celebración de este evento es que se revalida la vocación emancipadora de sus participantes, quienes desde sus argumentos proyectan una actitud anticolonial, vital para la Cuba de hoy, tantas veces tentada por la pretensión ridícula de sumarse a las tendencias globales sin una análisis profundo de los orígenes y las implicaciones culturales de las modas.

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Uno de los puntos en el que muchos de los participantes coinciden es en la calidad de las ponencias. Al respecto precis√≥ al Portal de la vanguardia art√≠stica cubana Yuleidis Gonz√°lez, una de las m√°s activas en el este encuentro virtual: ‚ÄúEs impresionante ver la profundidad anal√≠tica y el compromiso transformador de quienes participaron en esta edici√≥n del evento. Gente muy joven con criterios muy profundos en torno a las problem√°ticas que afronta el pa√≠s, pero lo m√°s llamativo es su pr√°ctica coherente con ese pensamiento, lo cual es constatable en los resultados presentados. Siendo honesta te tengo que decir que es muy destacable la solidaridad y camarader√≠a que se gener√≥ en el grupo. Me sent√≠ esperanzada en medio de las circunstancias que vivimos‚ÄĚ

Luis Emilio Aybar Toledo, quien se desempe√Īa como especialista a nivel nacional de cr√≠tica e investigaci√≥n, en una valoraci√≥n sobre el evento se√Īal√≥: que ‚Äúla AHS naci√≥ para para conectarnos¬† en funci√≥n de metas comunes, y esa raz√≥n hay que hacerla valer en cualquier circunstancia. As√≠ que lo que hicimos no fue otra cosa que mantener tozudamente nuestra vocaci√≥n de unidad aun cuando parec√≠a que ello no era posible. Las nuevas tecnolog√≠as nos dieron la infraestructura para lograrlo y nuestra voluntad, entusiasmo e identidad pusieron el resto. Los bits llevaron de un lugar a otro nuestras emociones y conocimiento, lo que result√≥ en una tormenta de creaci√≥n. Esto ha sido una tregua fecunda que deja listo el camino para la guerra de pensamiento a la que nos convoc√≥ Fidel. Solo nos queda ahora plantearnos nuevos empe√Īos‚ÄĚ.

III

Cualquier guion para nuestra historia deber√° tener en cuenta a nuestros j√≥venes que se saben protagonistas y buscan el resquicio de la realidad desde donde m√°s pueden aportar con la inteligencia puesta en funci√≥n del bien com√ļn. Hay una resistencia natural a ser definidos como diletantes snobs que pueden sostener durante horas conversaciones sobre artes y letras. El trabajo de campo, el v√≠nculo con la comunidad, con sus conciudadanos, habla ‚Äďy muy claro‚Äď de la virtud de quienes en cualquier rinc√≥n de Cuba mantienen como prioridad la obligaci√≥n de autorreconocerse en los otros y trabajar para vivir mejor.

En ese proceder radica una de las fortalezas de los que desaf√≠an con su actuar los designios de quienes apostaron por declarar a la historia como un organismo sin signos vitales. Su actuar no es ostentoso, el diario quehacer aporta m√°s que las pretensiones de cambiar el mundo o de entregarse a la ilusi√≥n de una √©pica que los inmortalice, es por eso que un grupo de WhatsApp peque√Īo, relativamente an√≥nimo, es el escenario para dar los primeros pasos para los empe√Īos que depara el futuro.¬†

Palabras que perduran en la Memoria Nuestra 

Memoria Nuestra cierra esta edici√≥n y pone alto el list√≥n, obliga a pensar en nuestra capacidad para superar las limitantes de una realidad que siempre pone l√≠mites, que solo pueden ser superados con la inventiva y la creatividad. El tiempo, el espacio y la log√≠stica parecen desaf√≠os menores. Ya lo aprendimos y lo hicimos justo a tiempo para saber que lo m√°s importante es seguir apostando por el siempre saludable ‚Äúejercicio de pensar‚ÄĚ.

Con varias ediciones de Memoria Nuestra en su trayectoria investigativa, Yolaida Duharte goza de reconocido prestigio entre los investigadores cubanos. A ella recurrimos para saber sus valoraciones sobre esta edición del evento a partir de su experiencia:

‚ÄúEn esencia, no fue muy diferente a lo que ocurre cada a√Īo. Vi en el escenario virtual la misma colaboraci√≥n y entusiasmo de otros a√Īos. Las ganas de participar e intercambiar formas de hacer. Es digno destacar la relaci√≥n entre las instituciones y los organizadores. Aunque obviamente no fueron iguales que las que se comparten habitualmente en la que uno profundiza a trav√©s del intercambio extraverbal, esta fue una experiencia nueva con tantos retos como aciertos. Creo que uno de los desaf√≠os m√°s grandes que se logr√≥ fue que los investigadores participaran con recursos propios a trav√©s de estas plataformas, ya que el acceso a Internet es una imposibilidad aun para muchos, y poner esos recursos a disposici√≥n del evento dice mucho de la importancia que le otorgan. De manera general el uso de estas plataformas modifica las din√°micas de los participantes, pues tiene un impacto en las formas de comunicarse y construir colectivamente discursos‚ÄĚ.

Yudeniz

Yanelis Mart√≠nez, una de los art√≠fices fundamentales de este evento, afirma desde Espa√Īa que ‚Äúprefiero no comparar porque Memoria Nuestra, en sus versiones virtual y tradicional son muy diferentes, cada una con ventajas y desventajas. Lo que s√≠ nos debe quedar como aprendizaje es que es una gran estrategia tener un grupo en WhatsApp para extender el evento m√°s all√° del espacio f√≠sico y, por supuesto, que para nosotros ha sido esencial poder superar las limitaciones habituales de hospedajes y alimentaci√≥n que muchas veces nos dejan traer a todas las personas que queremos. Creo que en el futuro ser√° primordial combinar ambas variantes para llegar a mayor cantidad de personas‚ÄĚ.

Solo quienes han estado presentes en la experiencia riquísima que ha sido este Memoria Nuestra, saben lo que significa. Ha habido una voluntad de convivir más allá de entender a la ciencia como una necesidad.

El grupo ha hecho compartir los momentos que nos hacen m√°s humanos, entre tanta emoci√≥n aparecieron los ni√Īo¬† de varios participantes para matizar y dar color a una experiencia incre√≠ble y el D√≠a de las madres tambi√©n se celebr√≥ como demostraci√≥n de la capacidad para llevar de la mano m√ļltiples roles, sin que ello da√Īe bajo ninguna circunstancia la voluntad de crear.

Hacer historia no es un privilegio reservado a unos pocos. Desde la sencillez de nuestras vidas hacemos cada d√≠a algo que nos constituye como seres humanos y nos permite siempre mirar hacia atr√°s, para beber de esas experiencias desde las claves que aporta la cuban√≠a. El cierre de la √ļltima jornada estuvo matizado por una sumatoria de palabras que coronaron el evento, con ese poder del lenguaje para sintetizar esencias. As√≠ describieron su experiencia algunos miembros del grupo: ‚Äútrascendental, interesante, √ļnica, reconfortante, enriquecedora, esperanzadora, incre√≠ble, inefable, inspiradora, energ√©tica.‚ÄĚ


En Memoria Nuestra nace una comunidad

El extenso debate que caracterizó la tercera jornada del congreso Memoria Nuestra fue el resultado de la presentación de seis ponencias que conformaron el programa del evento. Numerosos comentarios permitieron extenderse por más de dos horas, lo que demuestra la importancia que se le ha atribuido a la realización de este encuentro virtual por parte de quienes a él acuden.

Como en las sesiones anteriores, la calidad y el rigor científico han sido componentes esenciales para los informes que se han expuesto como resultados de las pesquisas realizadas. Acceder a las problemáticas planteadas desde la visión de los jóvenes investigadores ha permitido el reconocimiento de este espacio para visibilizar las enormes potencialidades que hoy tiene este movimiento juvenil para aportar a una comprensión integral de la realidad social y cultural cubana y, a su vez, transformarla.

El debate se movió en un amplio espectro que incluyó el análisis de algunas manifestaciones de las culturas populares, el acercamiento al patrimonio arquitectónico, el abordaje a la violencia de género entre jóvenes universitarios, el análisis de las prácticas culturales de los jóvenes integrantes de un proyecto cultural, y el análisis de las prácticas de socialización de dos denominaciones religiosas en distintos períodos de la Historia de Cuba.

Cada una de estas investigaciones gener√≥ un amplio c√ļmulo de interrogantes y reflexiones que permitieron a los ponentes explicar metodolog√≠as, matrices te√≥ricas y compartir resultados. Tambi√©n el espacio fue propicio para hacer notable una petici√≥n que deber√° quedar como una de las tareas de la secci√≥n de cr√≠tica e investigaci√≥n a nivel nacional y la cual consiste en proponer la implementaci√≥n de los resultados investigativos a las instituciones, entidades o comunidades implicadas a trav√©s de las comisiones de trabajo de la Uneac, lo cual constituye un paso significativo en la concreci√≥n de la voluntad de los j√≥venes investigadores de integrarse a la soluci√≥n de problemas reales de la sociedad cubana.

Por otro lado, fue un reclamo la integración de los noveles investigadores no vinculados con universidades y centros de estudio a las estrategias de formación e intervención de esas entidades, con el fin de canalizar su potencial investigativo y facilitar el acceso a metodologías e instrumentos de investigación que les permitan contribuir al desarrollo de indagaciones que tengan impacto real en la vida de las personas.

Aun cuando el objetivo de este evento es la socialización del trabajo de los asociados, esta edición va demostrando cuánto se puede hacer en materia de trabajo mancomunado y en la articulación de estrategias de trabajo. Estos elementos son claves para el desarrollo de una generación de investigadores que comienza a percibirse a sí misma como una comunidad, cuyos miembros tienen intereses similares y su trabajo colegiado puede sentar pautas en el desarrollo de estilos y formas de gestión al tiempo que puede servir de inspiración para futuros investigadores de la Asociación Hermanos Saíz.


Nuevos afiliados a la comunidad «nuestromemoriana»

Participar en un evento teórico por primera vez siempre causa dudas. Las dudas aumentan cuando el evento es virtual, plataforma escasa en Cuba, donde el acceso a internet no es fluido. Sin embargo, cuando es un evento de prestigio y de energía como el Congreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra de las Romerías de Mayo, vale la pena intentarlo. La idea original de muchos participantes era recorrer la alegórica L Periquera de Holguín, subir la emblemática Loma de la Cruz y andar gregarios entre debates intelectuales, artes y acontecimientos, pero la actual pandemia de la COVID-19 redujo el escenario a un grupo de WhatsApp. El evento ha recibido una veintena de ponencias, incluyendo las de jóvenes que nunca han asistido personalmente al evento.

Dayana Hern√°ndez Vel√°zquez se siente nerviosa. Para ella este evento es un reto y espera impaciente su ponencia virtual. Es estudiante de quinto a√Īo de la carrera de Estudios Socioculturales, en la Universidad de Granma. Hab√≠a intentado anteriormente participar, pero no hab√≠a sido aceptada. En esta edici√≥n clasific√≥ con una investigaci√≥n que tributa a su trabajo de diploma sobre ‚ÄúLas manifestaciones de violencia de g√©nero en el noviazgo en residentes universitarios de la Universidad de Granma‚ÄĚ.

‚ÄúMe siento motivada por esta situaci√≥n tan diferente, a pesar de la pandemia que nos azota, los j√≥venes podemos hacer cosas que nos interesan y distraen a pesar de estar en nuestras casas‚ÄĚ, afirm√≥ al Portal del Arte Cubano. Asimismo, sobre los aportes de los debates y ponencias a su vida estudiantil nos expresa: ‚ÄúCreo muy positivo interactuar aunque sea virtual con otros investigadores y sus resultados. Adem√°s del conocimiento que me aporta en campos acad√©micos y profesionales donde pienso insertarme al graduar‚ÄĚ.

Otro ponente, tambi√©n estudiante, es Jean Carlos Kindelan Duliep. Tiene 20 a√Īos y cursa Relaciones Internacionales en La Habana, su ciudad natal. En su carrera en los √ļltimos a√Īos se ha hecho √©nfasis en la diplomacia cultural y les exhortan a dominar la cultura cubana como puente con otras naciones, por eso ten√≠a muchas expectativas y las Romer√≠as de Mayo le parec√≠a una excelente oportunidad. A pesar de que el teclado de su tel√©fono est√° roto, envi√≥ diferentes audios sobres sus ponencias e intercambi√≥ con los dem√°s participantes.

‚ÄúSiempre me ha interesado la cr√≠tica e investigaci√≥n, en especial la investigaci√≥n de procesos hist√≥ricos y culturales o la revisita de algunos art√≠culos, como es caso de mi ponencia sobre Calib√°n, de Roberto Fern√°ndez Retamar, pues considero importante volver a fen√≥menos de nuestra historia y cultura y redimensionar en las actuales circunstancias. Los art√≠culos y debates que he podido leer, aunque sea semipresencial, me afirman que no estaba equivocado. Este es un evento importante y he aprendido mucho. Mi principal aspiraci√≥n es conocer e interactuar en la pr√≥xima edici√≥n con j√≥venes que est√°n construyendo y reedificando nuestro panorama cultural‚ÄĚ, asegura Kindelan Duliep.

Una de las ponentes m√°s activas es Laritza Rodr√≠guez Cintra. Es Licenciada de Historia del Arte por la Universidad de Oriente, y actualmente se encuentra en Jamaica. Desde all√° no dud√≥ en participar e intercambiar en este evento. ‚ÄúSiempre he estado motivada por la investigaci√≥n. Me apasiona la idea de profundizar en tem√°ticas que muchas veces pasan desapercibidas ante la generalidad. Del mismo modo estoy acostumbrada a exponer mis trabajos investigativos, pues no tiene sentido el conocimiento que no se comparte. Nunca hab√≠a participado en el Memoria Nuestra porque tengo poco tiempo en la organizaci√≥n y supe de la existencia del evento cuando me inici√© en la AHS. En ese momento no estaba vigente la convocatoria y ten√≠a que esperar. Pero cuando el jefe de secci√≥n de cr√≠tica e investigaci√≥n me convoc√≥, no lo dud√©, y aqu√≠ estoy‚ÄĚ.

A Laritza le apasiona su tema de investigaci√≥n sobre el estilo arquitect√≥nico Art Dec√≥ en Guant√°namo, su ciudad natal. El trabajo es una valoraci√≥n de los elementos arquitect√≥nicos representativos del estilo en residencia privadas, a nivel de fachada, y en algunos elementos de decoraci√≥n interior, y ‚Äúpara este evento me enfoqu√© en algunos elementos propios de fachadas e interiores como divisores de cruj√≠a, los plafones para l√°mpara y la herrer√≠a.‚ÄĚ

Esta joven investigadora se siente muy motivada y satisfecha con el desarrollo actual del Memoria Nuestra. As√≠ lo afirma v√≠a WhatsApp: ‚ÄúEste intercambio online ha sido muy provechoso. Lo que m√°s me ha llamado la atenci√≥n es la cantidad de ponencias presentadas, a pesar de las limitaciones que existen a causa de la calidad del servicio de internet en Cuba. Los j√≥venes investigadores est√°n realmente motivados, el debate ha sido sostenido. Desde tempranas horas de la ma√Īana se env√≠an y reciben chats. Todos hemos asumido esta modalidad online muy en serio. ¬°Ni hablar del debate de las ponencias! Preguntas complejas e interesantes respuestas. Las cuales mueven el pensamiento de los ponentes. Salieron a la luz aristas que dan para otras ponencias. Es impresionante, me siento muy orgullosa de participar en este evento‚ÄĚ.¬†¬†¬†¬†

Jos√© Antonio Garc√≠a P√©rez y Celia Molina S√°nchez concibieron la idea de su investigaci√≥n en un diplomado de periodismo en Ciego de √Āvila. As√≠ fue c√≥mo surgi√≥: ‚Äú33 a√Īos de historia: un acercamiento al panorama cultural avile√Īo desde el contingente de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z‚ÄĚ.

‚ÄúAunque no he participado en otras ocasiones, la reputaci√≥n del concurso lo precede‚ÄĚ, afirma Celia. ‚ÄúConoc√≠ m√°s sobre el certamen hace dos a√Īos cuando un avile√Īo obtuvo uno de los premios. Eso me motiv√≥ a investigar c√≥mo participar, y esta edici√≥n virtual nunca la vi c√≥mo menos que las anteriores, pues las redes sociales han cobrado vital importancia para la promoci√≥n y socializaci√≥n del conocimiento, as√≠ que no hab√≠a razones que me llevaran a menospreciarla.‚Ä̬†¬†

Su trabajo fue de los primeros en ser expuestos virtualmente y de los m√°s debatidos cuando inici√≥ el evento el d√≠a 4 de mayo. Sus intenciones son representar y salvar la memoria e historia de la organizaci√≥n, as√≠ como su proyecci√≥n e importancia en la atm√≥sfera cultural local. Jos√©, por su parte, nos explica que su investigaci√≥n es bastante ambiciosa y pretende abarcar al m√°ximo el rol de la AHS en su ciudad, que tuvieron que hacer un reajuste conceptual para el evento, pero est√°n complacidos con la presentaci√≥n. Para Celia, ‚Äúla principal ganancia son los contactos que nos llevamos de la experiencia, los cuales siempre est√°n dispuestos a colaborar con la investigaci√≥n seg√ļn sus ponencias.‚ÄĚ

Los criterios y opiniones de estos j√≥venes demuestran una experiencia exclusiva y favorable. As√≠ los debates digitales abren una nueva opci√≥n muy poco explorada. Facilitando el intercambio y la retroalimentaci√≥n intelectual. La relaci√≥n espont√°nea entres los j√≥venes y la tecnolog√≠a ha sido una gran ventaja. As√≠ como el sentimiento de camarader√≠a y amistad expresado por los m√°s veteranos en estas lides, pero biso√Īos en esta modalidad virtual. Es casi seguro que estos j√≥venes estar√°n en las pr√≥ximas ediciones en la ciudad de Holgu√≠n. As√≠ en palabras de Yuleidys Gonz√°les Estrada, una de las productoras de esta edici√≥n: ‚ÄúEstos muchachos ya son un logro y un nuevo ingreso a la comunidad nuestromemoriana‚ÄĚ, asegur√≥.


Las poéticas del cuerpo intervenido (+ fotos y video)

El distanciamiento social y la pandemia no ponen freno a los artistas: no hay claustrofobia, sino nuevas maneras de contar desde las plataformas online que hoy, m√°s que nunca, ofrecen su caudal de posibilidades a creadores y espectadores de las artes visuales. El arte no tiene excusas. Es por eso que estas Romer√≠as de Mayo ‚ÄĒla magna fiesta de las juventudes creativas‚ÄĒ no asumen ahora el rostro ni el jolgorio de las calles, sino que se viven desde casa, desde la inquietud de quienes imaginan para proteger la epidermis de la creaci√≥n, esa esencia que habita en la espiritualidad del ser humano.

Es por eso que quiero detenerme en Tiran√≠a de la tradici√≥n, exposici√≥n fotogr√°fica de Aneli Pupo. Las redes han devenido en el espacio de contemplaci√≥n que la conectividad nos ofrece, una particular galer√≠a para los ojos inquietos que buscan un est√≠mulo y una reflexi√≥n sobre la condici√≥n humana en estos tiempos donde nada ‚ÄĒpr√°cticamente nada‚ÄĒ es ajeno.

Muestra virtual Tiranía de la tradición

La artista visual guantanamera Aneli Pupo nos invita a visitar su muestra Tiran√≠a de la Tradici√≥n. Disponible en los canales de Youtube de la AHS y de la artista.#Romer√≠asenCasa#PorqueNoHayMa√ĪanasinHoy#ArteJoven_Cuba#Elartellamaatupuerta

Publicada por Asociación Hermanos Saíz Guantánamo en Lunes, 4 de mayo de 2020

Aneli Pupo habla, a trav√©s de sus im√°genes, del cuerpo femenino intervenido por la realidad y su crudeza. Una realidad que se experimenta d√≠a a d√≠a, en esas violencias del cotidiano que ‚ÄĒya sean imposiciones, costumbres, c√≥digos o modas‚ÄĒ transforman nuestro espacio privado en un espacio colectivo. Once im√°genes, once fotograf√≠as en blanco y negro que dialogan con el constructo social que hemos denominado ‚Äúbuena mujer‚ÄĚ, ‚Äúbuena madre‚ÄĚ, la guardiana de la familia y la dadora. Las violencias de nuestras pr√°cticas sociales invaden el lente de la c√°mara para mostrarnos un mundo en crudo, un mundo que ocurre cuando las puertas de la calle se cierran, un ritual de iniciaci√≥n en el que las mujeres somos v√≠ctimas y victimarias, jueces y parte.

M√°s que de inequidad de g√©nero, las fotograf√≠as de Pupo nos muestran el cuerpo intervenido, el cuerpo transformado en objeto, ‚Äúcosificado‚ÄĚ, trasmutado en incubadora o en tabla de planchar, el cuerpo ‚Äúanimalizado‚ÄĚ ‚ÄĒla mujer ponedora, la er√≥tica gallina que ha devenido tambi√©n v√≠ctima. Pero no es esta una contemplaci√≥n conformista: la creadora no nos invita a mirar y pasar de largo, como el inevitable chismoso que corre el velo de una realidad o la cortina de una casa para observar el desastre, sino que es un llamado a la acci√≥n, a romper el ciclo donde alma y cuerpo se escinden, y donde el s√≠mbolo ‚ÄĒese arquetipo inoculado en las venas de muchos y muchas‚ÄĒ se rompe, se quiebra. ¬†

Estas fotograf√≠as son un cuestionamiento. La mujer es vista como hembra ‚ÄĒmam√≠fera y ov√≠para‚ÄĒ, las im√°genes nos recuerdan un c√≠rculo/circo de las violencias. Hablo no solo de la violencia que los otros ejercen contra el cuerpo femenino ‚ÄĒcomo se evidencia en las fotos ‚ÄúFelizmente casada‚ÄĚ y ‚ÄúSin voz ni voto‚ÄĚ, quiz√°s las menos logradas de la muestra por la literalidad plana de su mensaje‚ÄĒ sino la violencia que nosotras mismas nos imponemos, en b√ļsqueda de transformarnos en el signo, en la representaci√≥n de la belleza tal y como se ha preconizado en la sociedad de consumo, en el circo del consumo.

Bajo esta mirada se encuentran las fotos ‚ÄúInsensata obsesi√≥n‚ÄĚ, la cual muestra solo la pesa ‚ÄĒesa maldita pesa que determina cu√°n gordas o flacas somos, cu√°n deseables, cu√°n hermosas‚ÄĒ y los pies de una mujer. Pies de tobillos hinchados, solo eso: a tal grado ha llegado la despersonalizaci√≥n, la desaparici√≥n de la mujer en su propio c√≠rculo de cosificaci√≥n y tortura que se ha convertido en el objeto y en una parte √≠nfima de s√≠ misma ‚ÄĒprecisamente aquella parte que carga, que soporta el peso simb√≥lico de las libras y del cansancio. ‚ÄúLe√Īa del √°rbol ca√≠do‚ÄĚ hace gala, nuevamente, del recurso de la despersonalizaci√≥n: una cinta m√©trica mide la cintura de una mujer, nuevamente una usuaria sin rostro, transformada en el objeto y en un fragmento de su cuerpo ‚ÄĒese fragmento que la autora ha decidido enfocar. En contraste con la rigidez de la cinta m√©trica ‚ÄĒy su sentencia‚ÄĒ aparece el cuerpo atado, amordazado, r√≠gido bajo el embate de la cinta; cuerpo que, si se observa atentamente, muestra sus estr√≠as, sus marcas, sus imperfecciones.

En ‚ÄúTierno cilicio‚ÄĚ el cuerpo se transforma en objeto al ser intervenido por un s√≠mbolo, en este caso, una plancha. La mujer se dobla bajo el peso del signo, asume su rol de protectora del hogar, hasta tal punto que se pierde su esencia: una vez m√°s, la fot√≥grafa nos niega ver el rostro de la mujer ‚ÄĒparece decirnos: ‚Äúesta soy yo, eres t√ļ, somos todas en un momento de nuestra vida‚ÄĚ‚ÄĒ y prefiere, en cambio, mostrar el cuerpo en actitud de sometimiento ‚ÄĒa gatas‚ÄĒ, el organismo devenido tabla de planchar, artilugio dom√©stico, cosa.

Un punto y aparte merecen las fotograf√≠as concentradas en los temas de la maternidad y la sexualidad. Me refiero a ‚ÄúPudor‚ÄĚ, ‚ÄúMaslow es un beb√©‚ÄĚ, ‚ÄúA flor de piel‚ÄĚ y ‚ÄúVigilia eterna‚ÄĚ. En todas, aparece en igual proporci√≥n la despersonificaci√≥n del rostro femenino ‚ÄĒque se oculta en uno de los casos; en el resto, se seleccionan partes puntuales del cuerpo relacionadas con el concepto de lo materno, del deseo y el sexo; d√≠ganse manos, pubis, muslos, senos‚ÄĒ, leitmotiv que ya ven√≠amos apreciando en gran parte de la muestra. De nuevo, es preciso se√Īalar c√≥mo la presencia de un s√≠mbolo ‚ÄĒen este caso el huevo, a una misma vez sin√≥nimo de nutrici√≥n y de maternidad‚ÄĒ invade y transforma el cuerpo.

Lo transforma hasta convertirlo en algo obsceno, hermoso y terrible: la mujer ha devenido madre ponedora, gallina que vela el nido, gallina que custodia los embriones que son su carga y bendici√≥n. A este concepto, se antepone la idea de una falsa sensualidad que insin√ļa la genitalia ‚ÄĒa modo de zona de fricci√≥n‚ÄĒ y los pechos ‚ÄĒla idea de lo nutricio‚ÄĒ, como espacios de sometimiento, espacios de carga, donde los huevos se ordenan con una meticulosidad geom√©trica, equilibrada y, por ello ‚ÄĒhasta cierto punto‚ÄĒ tambi√©n terrible. Es en estas fotograf√≠as que la creadora alcanza el cenit de su exposici√≥n.

tomado del perfil de facebook de aneli pupo

Una vez m√°s, hago hincapi√© en que estas im√°genes no invitan a la contemplaci√≥n pasiva ‚ÄĒcomo en nuestro andar por lo cotidiano, donde la violencia simb√≥lica y hasta f√≠sica pasa por nuestro lado sin que movamos un dedo‚ÄĒ, sino que son un llamado a visibilizar, a descorrer las cortinas de nuestro mundo interior, a elevarnos por encima de patrones, c√°nones, violencias exteriores y personales, a humanizar nuestros cuerpos y a desvirtuar estereotipos. El arte es cambio, bien lo sabe Aneli Pupo.

En este momento de aislamiento, cuerpos desconocidos ‚ÄĒcuyas identidades, como los rostros en muchas de las fotos de Aneli, permanecer√°n ocultas‚ÄĒ sufren, batallan contra otros y contra s√≠ mismos, en ese limbo de la mente del que, en ocasiones, parece imposible escapar. Es por eso que la imagen se transforma en voz, con la esperanza de que nos alcance y de que pulse alguna cuerda ‚ÄĒuna necesaria cuerda‚ÄĒ en nuestra espiritualidad.

No lo olvides: t√ļ tambi√©n eres m√°s que un cuerpo.

 

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