Universidad de La Habana


Réquiem por tu presencia

Esos papeles de Armando me hablan.

Lo primero fue su palabra apasionada, su voz encendida que es futuro y utopía casi perfecta y adorable…

Aunque su partida fue as√≠‚Ķ tan r√°pida‚Ķ; ya lo he repetido una y otra vez, S√≠, he estado triste, pero no estoy, no me siento desconsolada…, porque el vac√≠o y el desconsuelo sin fin de aquellas terribles primeras horas sin √©l, se fue nutriendo de una forma muy sutil de su entra√Īable presencia y su maravilloso recuerdo, al punto que √©l sigue llenando mi vida de forma plena‚Ķ ¬°Caramba‚Ķ! qu√© grande tiene que ser el amor‚Ķ, cu√°n grande tiene que ser todo lo que √©l hizo a lo largo de mi vida, cu√°n grande ha tenido que ser √©l, para que a√ļn, despu√©s de su partida, pueda afirmar que no me he sentido sola. S√≠, porque Armando dej√≥ una huella de cari√Īo y de amor tan grande en nuestro pueblo y en su patria latinoamericana toda, que ese amor que √©l forj√≥ me acompa√Īa cada segundo, me abraza y hasta me mima, aunque √©l ya no est√© f√≠sicamente. Por eso le doy las gracias por seguirme protegiendo a√ļn con la fuerza que brota de su ejemplo inolvidable, y a ustedes por quererlo, recordarlo y acompa√Īarme con tantas muestras de afecto y cari√Īo del bueno.

S√© que tambi√©n podr√° comprenderse que, aunque en mi alma tambi√©n hay angustia, dolor y mucho dolor‚Ķ, y a ratos ese sufrimiento me embarga plenamente, de eso no solo no puedo, ni debo, de eso no quiero y no voy hablar, porque en verdad fui/ soy una privilegiada por haberlo tenido tantos a√Īos compartiendo todo‚Ķ

Para mí, todo está inundado de Armando y claro que no son, ni serán nunca mis lágrimas, el mejor tributo para él; porque nunca quiso que yo sufriera, me colmó de amor…, plantó en mí los más bellos e imborrables recuerdos… Ya hasta me he sonreído recordando su ingenio, su carisma y su buen humor. Desde luego, que él también supo hacerlo todo para que yo viviera plena y, como si fuera poco, del mismo modo, supo dejarme llena de proyectos…

Por mi parte, le agradecer√© siempre su confianza por haberme hecho su compa√Īera y esposa para siempre. Por todo ello, les pido permiso para hablarles de √Čl, del hombre a quien termin√© de comprender aquella tr√°gica noche que Fidel parti√≥ a la inmortalidad. Y no me pregunten por qu√©, ni c√≥mo; pero durante esos tristes d√≠as que Fidel se fue, supe que el final estaba muy cerca, tanto conoc√≠a a Armando que lo pude intuir‚Ķ Luego, fue as√≠, justo se fue con √©l, a un a√Īo y un d√≠a‚Ķ

tomado del perfil de facebook de Eloisa Maria Carreras Varona

Nunca supe estar lejos de Armando‚Ķ, porque siempre he tenido la sensaci√≥n de que me pierdo cuando √©l no est√° y deja de iluminarme con la luz, la bondad plena y la transparencia que brota de su ser todo. Pero fue solo a partir de aquella aciaga noche que Fidel se fue y de los conmovedores d√≠as de duelo subsiguientes, que comprend√≠ muchas cosas de Armando‚Ķ, aunque las ni√Īas ya cumplieron 27 y yo cuento m√°s de treinta de que nos acompa√Īamos en la vida ¬ŅQu√© no sabr√© de √©l?, cuando nunca m√°s me mov√≠ de su lado, ni √©l del m√≠o; todos esos a√Īos estuvimos ah√≠, as√≠, el uno para el otro, siempre. En cada alegr√≠a y en cada pena de la vida, que ni la una ni la otra son pocas en un lapso de tiempo como este. Aunque para m√≠, el tiempo vol√≥ luchando cada segundo por sus maravillosas existencias‚Ķ Aquella noche tambi√©n comprend√≠ que Fidel es la persona por la que Armando vivi√≥ y solo entonces termin√© de vislumbrar las razones por las que Hayd√©e am√≥ as√≠ a Armando. Porque √©l, como Abel y Boris, vivi√≥ para que Fidel viviera, y ella que era una iluminada, lo supo desde entonces, que Armando tambi√©n le hab√≠a entregado su vida; lo dem√°s fue cosa o cuesti√≥n del destino de cada quien y un poco del azar que siempre hace lo suyo‚Ķ

Por eso creo que, cuando Armando se fue con √©l ‚ÄĒa esa otra dimensi√≥n en la estrella que me dec√≠a mi madre, muy cerca del Se√Īor y del Ap√≥stol‚Ķ, a continuar en la lealtad en la que vivi√≥ por √©l toda la vida‚ÄĒ se fue tranquilo, se fue en calma‚Ķ Y cuando se fue y en ese √ļltimo suspiro que me ofreci√≥ antes de partir, lo hizo con valent√≠a y no emiti√≥ ni una sola queja de dolor. En ese instante decisivo, cuando a√ļn estaba en mis brazos, fue capaz de acariciarme el alma, darme fuerzas y una vez m√°s, brindarme su protecci√≥n, para poder descansar en paz y no dejarme perdida en medio de tanto desconsuelo.

Por mi parte, puedo confesarles que desde hace muchos a√Īos descubr√≠ que estudiar y promover su vida, obra y pensamiento, era lo mejor y m√°s provechoso que deb√≠a hacer. Desde el a√Īo 1979, cuando era una estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte, su pensamiento despert√≥ en m√≠ particular admiraci√≥n, a partir de que lo conoc√≠, en una conferencia que dict√≥ para los entonces alumnos de la Facultad de Filosof√≠a e Historia, en el Teatro Manuel Sanguily de la Universidad de La Habana. A√Īos despu√©s, en las complejas circunstancias y contradicciones en las que se desenvolvi√≥ mi trabajo, la ayuda de cada uno de sus art√≠culos, discursos e intervenciones, me permitieron comprender la coyuntura pol√≠tica y, sobre todo, tener la certeza de que, en oportunidad propicia, sus ideas ‚ÄĒportadoras de la aut√©ntica Pol√≠tica Cultural de Fidel y la Revoluci√≥n Cubana‚ÄĒ se abrir√≠an paso sin tantos y tan diversos obst√°culos para su aplicaci√≥n. Desde aquellos dif√≠ciles momentos pens√© que era indispensable que se laborara por difundir su obra y pensamiento; pero al consultarle mi inter√©s, su modestia imposibilit√≥ cualquier gesti√≥n en esa direcci√≥n.

Fue solo a principios de los a√Īos 90, tras el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la URSS, en los embarazosos comienzos del Per√≠odo Especial, cuando se intensific√≥ la necesidad de promover el original pensamiento de la Revoluci√≥n Cubana y al calor de los debates por la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradici√≥n, en el I Taller de Pensamiento Cubano que sesion√≥ en la Universidad Central de Las Villas, en noviembre de 1994, que obtuve ‚ÄĒfinalmente‚ÄĒ su aprobaci√≥n para poder comenzar a gestionar el proyecto investigativo, de lo que se convirti√≥ poco tiempo despu√©s en el anhelado por m√≠: ‚ÄúProyecto Cr√≥nicas. Historia y memoria de la Revoluci√≥n Cubana en la voz de Armando Hart‚ÄĚ, el que, junto a las gemelitas es la causa de mi vida.

Tambi√©n puedo afirmar que contin√ļa siendo mi deber, seguir pensando y, desde luego, hablando de √©l, porque todo lo que conozco me lo dijo y me lo ense√Ī√≥ √©l; desde esa sencillez, modestia y lealtad absoluta en la que vivi√≥ y en la que parti√≥. Pero como ya he contado en otras ocasiones, su amor me ha permitido sentirme iluminada, pose√≠da de una fuerza de la naturaleza que me conmina a trabajar sin descanso para que su obra viva; por eso en tan breve tiempo ya contamos con los primeros 8 vol√ļmenes de la colecci√≥n ‚ÄúCuba, una Cultura de Liberaci√≥n‚ÄĚ. Selecci√≥n de escritos del Dr. ARMANDO HART D√ĀVALOS 1952-2017‚ÄĚ.

Ahora mismo no puedo olvidar que él solo quería trabajar y hacer, porque no conoció el reposo ni el descanso jamás; aunque conocía el sacrificio, sus actos solo eran para él algo necesario y natural como respirar. Siempre fue infatigable, salía de una cosa para entrar en otra; era un verdadero vértigo de acción y de labor; un hombre incansable.

En nuestro hogar fue ejemplo de virtudes extraordinarias; desde luego, primaron en √©l, el infinito amor a nuestras ni√Īas, el honor, la extrema delicadeza y la rectitud de car√°cter, las buenas costumbres, el cari√Īo, la pasi√≥n por el saber, la cordialidad, la solidaridad, el afecto, la pasi√≥n y la consideraci√≥n total. Fue, asimismo, un esp√≠ritu independiente y soberano. Ahora recuerdo que, como su inolvidable hermano Enrique ‚ÄĒa quien vener√≥ toda la vida‚ÄĒ odiaba a quien ment√≠a, porque para √©l la mentira originaba todo la enga√Īifa criminal que hace tan dif√≠cil el arte de gobernar y de crear.

Se refugi√≥ toda la vida en el mundo de las concepciones y en su inmensa pasi√≥n por la abstracci√≥n porque, como √©l dec√≠a, cuando se siente pasi√≥n por una causa, por un valor abstracto como la Justicia, todo hombre honrado debe darse a √©l ‚Äúy es honor al que no se renuncia y deber ante el que no se debe claudicar‚ÄĚ.

Fue amante de lo grande y un total apasionado de la emancipaci√≥n de su amada Cuba, la querida y martiana patria de Fidel; pero es que, como nos dijo Mart√≠, ¬Ņacaso los apasionados no son los primog√©nitos del mundo?

Crey√≥, asimismo, en la necesidad de la dignidad, el decoro y la justicia para todos. Piensen que, para √©l, ‚Äúla Justicia no es odio infecundo, no es tiran√≠a de nuestras ideas, no es parcialidad absurda, es predominio de la raz√≥n, del entendimiento cordial entre los componentes reales de la sociedad cubana‚ÄĚ. Y por eso afirm√≥, ‚ÄúJusticia es elevar al homo sapiens a la categor√≠a de hombre, es darle a cada cual sus bienes y derechos, es hacer que cada cubano disfrute a plenitud de la herencia cultural y material de nuestro tiempo‚ÄĚ.

Toda su vida estuvo caracterizada por un esp√≠ritu inquieto y una intensa pasi√≥n rebelde y furia contra la injusticia y el atropello. Siempre me dijo que la arbitrariedad, la injusticia y ‚Äúla sinraz√≥n y el desajuste‚ÄĚ le provocaban un brote espont√°neo de impotencia, rabia, ira y excitaci√≥n, que no pod√≠a controlar.

Compartir la vida con Armando fue para m√≠ una bendici√≥n, un verdadero privilegio, satisfacci√≥n y goce, un sublime honor. No puedo olvidar que cada amanecer consegu√≠a palpar sus cercanas utop√≠as y convertir lo cotidiano en extraordinario. En el hogar, con la familia, en las relaciones con sus amigos, compa√Īeros, e incluso con simples conocidos, mostraba una sensibilidad, nobleza y humanidad verdaderamente admirables; fue ese uno de sus principales rasgos.

Cuando advertimos el entorno donde creci√≥ y se educ√≥, encontramos los componentes esenciales que contribuyeron a la formaci√≥n de su exquisita personalidad. No olvidemos que cuando recordaba a su madre, su primera asociaci√≥n era el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia, sentimientos con los que tambi√©n relacionaba muy directamente a su padre, adem√°s del estricto cumplimiento de la Ley. Les agradeci√≥ infinitamente la educaci√≥n brindada, la cual empez√≥ con la pr√©dica de su intachable ejemplo. De sus padres conserv√≥ siempre vivencias entra√Īables; de ellos aprendi√≥ los estrechos v√≠nculos entre el derecho y la moral, principios esenciales que sustentaron la educaci√≥n que Marina y Enrique brindaron a sus hijos; por ello recordaba que, en su hogar, cuando quer√≠an distinguir a alguien por sus cualidades, dec√≠an: ‚Äúesa es una persona decente‚ÄĚ.

Ese es un detalle clave para entender a esta familia, el origen de sus ideas y actuaci√≥n en la vida, porque como bien √©l afirm√≥: ‚Äúsi entend√≠ la Revoluci√≥n Cubana, el socialismo, y tom√© partido por las causas justas, fue porque he aspirado siempre a ser una persona decente y honesta‚ÄĚ. Estudi√≥ fecundamente en la vasta biblioteca de su padre; la historia, la filosof√≠a, la sociolog√≠a, el derecho y la c√≠vica fueron invariablemente sus materias favoritas. Desde que tuvo uso de raz√≥n le interes√≥ la pol√≠tica como la mayor motivaci√≥n en la vida. So√Īaba que deb√≠a trabajar para transformar la realidad a partir de la √©tica y la justicia. Eligi√≥ la carrera de Derecho porque pensaba que de esa forma podr√≠a encauzar sus ingentes inquietudes pol√≠ticas y su vocaci√≥n de lucha por la justicia y la moral. Deseaba ejercer una c√°tedra como profesor universitario de Derecho Constitucional, lo que, ‚ÄĒcomo se conoce‚ÄĒ no lleg√≥ a realizar porque pas√≥ directamente a servir a la patria en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Se incorpor√≥ tempranamente a las filas de la Juventud Ortodoxa, como una manera de hacer pol√≠tica y participar en la lucha contra la corrupci√≥n imperante. En la universidad fue un alumno perspicaz y aplicado, con dotes de orador y comunicador social, lo que se evidenci√≥ en su constante participaci√≥n como dirigente de la Federaci√≥n Estudiantil Universitaria (FEU). Estuvo entre los j√≥venes de la direcci√≥n de la FEU que en la misma ma√Īana del cuartelazo se trasladaron al Palacio Presidencial, para ofrecerle su apoyo y respaldo al presidente constitucional con vistas a enfrentar la ilegalidad. A nombre de la Asociaci√≥n de Estudiantes de Derecho denunci√≥, en una carta ante el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales y Sociales, la ilegitimidad del r√©gimen nacido el 10 de marzo. Particip√≥ en la Jura de la Constituci√≥n de 1940 y tambi√©n result√≥ v√≠ctima del violento asalto de la polic√≠a batistiana al programa radial la Universidad del Aire. Fue uno de los m√°s destacados miembros del MNR, fundado por el ilustre profesor universitario Rafael Garc√≠a B√°rcena, a quien consider√≥ su maestro y mentor. Precisamente Garc√≠a B√°rcena, lo nombr√≥ su abogado y no admiti√≥ las presiones que le hicieron para que aceptara a otro letrado de experiencia que lo representara, en la causa por la cual fue juzgado en relaci√≥n con los hechos conocidos como la Conspiraci√≥n del Domingo de Resurrecci√≥n.

Cuando se conoce la trayectoria ideol√≥gica y pol√≠tica de Armando, resulta muy elocuente su afirmaci√≥n: ‚ÄúMi integraci√≥n al Movimiento 26 de Julio fue el resultado de un proceso natural. El programa del Moncada ven√≠a a materializar el sentimiento √©tico que estaba profundamente arraigado en la tradici√≥n patri√≥tica cubana‚ÄĚ. Debemos recordar, asimismo, la dura clandestinidad que le toc√≥ vivir en aquellos a√Īos febriles y su pasi√≥n por el trabajo revolucionario.

Estuvo entre los principales gestores y vivi√≥ de forma prominente el Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. El 4 de enero de 1957, en una carta que escribi√≥ a su familia encontramos sus principios y razones esenciales para continuar en la lucha, cuando dijo: ‚ÄúTengo fe porque si yo, lleno de limitaciones soy capaz de entregar lo poco que poseo por alcanzar una vida superior ‚ÄĒla que se vive al servicio de la historia‚ÄĒ, ¬Ņqu√© no est√°n ya haciendo las inmensas legiones de compa√Īeros que son capaces de mayores sacrificios y de m√°s altas virtudes? Y los he visto de carne y hueso en estos d√≠as llenos de emoci√≥n que mi destino pobre me hab√≠a reservado en medio de tanto dolor. Dolor por la angustia que produce saber perdidos para siempre a los mejores cubanos, cuando los malvados nos siguen entorpeciendo. Dolor porque es triste ver caer a personas con quienes hab√≠amos intimado por el trabajo conjunto de meses. Pero todo tiene su parte buena; sin esas grandes emociones la vida no valdr√≠a nada para m√≠‚ÄĚ.

A mediados de febrero de 1957 form√≥ parte del peque√Īo grupo de combatientes que participaron en la primera reuni√≥n entre la Sierra y el Llano. Luego de su regreso a La Habana, en el mes de abril result√≥ detenido y recluido en las c√°rceles de la tiran√≠a. En la ma√Īana del 4 de julio protagoniz√≥ una audaz fuga de la Audiencia de La Habana. Aunque todos pensaban que entonces lo m√°s prudente era que pasara a la Sierra, ello no ocurri√≥. Porque poco tiempo antes de la muerte de Frank Pa√≠s se hab√≠a convenido su traslado a Santiago, para que laborara all√≠, en las actividades organizativas y de direcci√≥n del Movimiento 26 de Julio.

En noviembre de 1957 subi√≥ de nuevo a la Sierra para encontrarse con Fidel y el grupo guerrillero, a fin de tratar todo lo relacionado con la llamada Junta de Liberaci√≥n o Pacto de Miami. All√≠ pas√≥ la Navidad de 1957 y esper√≥ el nuevo a√Īo; pero en los primeros d√≠as de enero tuvo que bajar al Llano a fin de continuar la lucha en su puesto de combate, porque era all√≠ donde √©l consideraba que resultaba m√°s √ļtil para los planes de Fidel y el M-26-7. Cuando bajaba de las monta√Īas fue arrestado como sospechoso por unos guardias de la tiran√≠a cerca de Palma Soriano.

Los compa√Īeros del Movimiento que trabajaban en la Compa√Ī√≠a de Tel√©fonos en la ciudad de Santiago de Cuba interceptaron una llamada del propio Batista para Alberto R√≠o Chaviano ‚ÄĒel asesino de los moncadistas‚ÄĒ en la que le dec√≠a que ‚Äúhab√≠a que matar a Armando Hart como a un perro, que simularan un combate en los alrededores de la Sierra‚ÄĚ. Armando recordaba emocionado que la solidaridad de los combatientes del Llano, con Ren√© Ramos Latour ‚ÄĒel Comandante Daniel‚ÄĒ al frente y la movilizaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica le salvaron la vida.

La tiran√≠a lo estuvo trasladando de una c√°rcel a otra del pa√≠s durante todo el a√Īo 1958, no olvidemos que el r√©gimen lo consideraba un individuo muy peligroso. Cuando cay√≥ preso, lo encerraron en el cuartel de Palma Soriano; de all√≠ lo llevaron a un calabozo en las afueras de Santiago de Cuba; luego lo reubicaron en el cuartel Moncada ‚ÄĒlugar donde fue interrogado por el propio Chaviano‚ÄĒ; m√°s tarde lo pasaron a la C√°rcel de Boniato hasta principios de julio, cuando fue trasladado al Castillo del Pr√≠ncipe, en La Habana. En las primeras semanas del mes de agosto, tal parece que, para aislarlo de la capital, lo trasladaron a las galeras del Presidio Modelo de Isla de Pinos. Despu√©s vino el esperado triunfo de Fidel y todos estos a√Īos en la primera trinchera de pensamiento y acci√≥n por su amada patria Cuba, la patria Am√©rica y la patria Humanidad.

Desde los inicios la lucha tuvo para √©l un contenido profundamente √©tico, pi√©nsese en su elocuente afirmaci√≥n: ‚ÄúPara m√≠ todo empez√≥ como una cuesti√≥n de car√°cter moral‚ÄĚ. Esa frase demuestra el enorme peso que tuvo la √©tica en la formaci√≥n de su car√°cter y a lo largo de toda la vida. Para √©l, el tema de la √©tica es el tema central de la pol√≠tica.

La historia de Cuba estar√° marcada para siempre por el obrar y el proceder de la vanguardia revolucionaria de la Generaci√≥n del Centenario que, con su lucha, promovi√≥ el cambio radical de nuestra historia. Armando le aport√≥ a su generaci√≥n y a nuestra patria no solo su destacad√≠sima actuaci√≥n, sino tambi√©n su pensamiento a lo largo de todo el proceso revolucionario, porque para √©l la idea de la felicidad est√° en el trabajo y en la lucha, por eso pudo escribir en sus memorias en abril de 1958: ‚Äúyo era feliz porque estaba luchando y no hay mayor satisfacci√≥n que la de combatir y trabajar por el futuro‚ÄĚ; pensemos que en ese momento estaba preso en la c√°rcel de Boniato, reci√©n hab√≠a conocido la terrible noticia de la muerte de su hermano Enrique y del fracaso de la Huelga de Abril.

Armando fue un ser que no descansó jamás, fue creativo, tenaz, perseverante y esforzado, inquieto e hiperquinético hasta el fin. Amanecía y terminaba el día lleno de proyectos. Al lado de un hombre así, me fue imposible conocer el tedio, la monotonía o la rutina. Practicó en su actuar diario y cotidiano, la filosofía de la ética y el optimismo revolucionario unida a su vocación de servicio a la patria y a la Revolución, lo cual significaba estar allí, donde hacía más falta, en el momento oportuno para desbrozar del arribismo y la mediocridad el camino a la luz. Aparecían entonces su ternura, paciencia profunda y reflexiva, siempre dispuestas al diálogo de lo esencial y a la exposición de la verdad. Pero por encima de todas esas cosas, Armando siempre fue un hombre bueno, fue un ser bondadoso en la profundidad total de esta cálida y tierna palabra. Su vida estuvo bordada de sencillez, humildad y modestia, al punto que jamás reparó en el hecho de que, como dijera el poeta Miguel Barnet, su nombre ya estaba no solo en los museos, sino también en la leyenda.

Por todo esto aparecen las palabras para rezar por tu presencia; por eso no hay comienzo, ni fin, solo estas t√ļ‚Ķ

Gracias Armando por el tibio y tierno beso; Gracias por encender el AMOR hasta en la √ļltima batalla; Gracias por tu confianza, por darme el privilegio de ser tu esposa y compa√Īera; Gracias por Marinita y Florecita.

Lo demás ahora les toca a ustedes, porque solo leyéndolo podrán conocerlo y lo puedo afirmar porque lo que es a mí, los papeles de Armando me han hablado y me lo han dicho casi todo, perdón, me lo han dicho todo…

Descansa en la paz que viviste amado mío, para siempre allí estaré contigo, mi amor.


√Črase otra vez

La verdad no s√© qu√© fuimos a buscar a tan tempranas horas Nelson y yo a la avenida Garz√≥n. La ardilla parec√≠a desafiar el paso de mi amigo que le dej√≥ petrificada en aquella portada. Yo lo sacud√≠a, aquel era uno de los t√≠tulos de mi librero infantil y no entend√≠ c√≥mo fue a parar a una venta de libros de uso. Pero Nelson no entiende mi agon√≠a. Como muchos ni√Īos en los  Ľ80 pas√© largas temporadas en reinos lejanos y trasmontanos. Mi mundo era una especie de Mosc√ļ tropical. ¬°Y vaya misterios tiene la literatura y el universo on√≠rico! Horas despu√©s me tropec√© con la ardilla de la editorial Raduga y pasados unos instantes de nostalgia perdi√≥ total importancia.

Comenc√© a desmara√Īar el estante, estaba segura, en aquellos paseos por las librer√≠as mi madre se las ingeniaba cual diplom√°tica literaria transnacional. De ni√Īa jugaba con libros y no solo los le√≠a. Armaba siluetas de barcos multi√©tnicos y me introduc√≠a en ellos, el enorme tama√Īo de mi casa se apresta. Entonces la literatura incluso me resultaba m√°s placentera porque no andaba en posturas cr√≠ticas y otras man√≠as del adulto lector. Solo me dejaba llevar por las aguas y el velero, y fui feliz.

Y gracias a esa especie de selección natural tuve acceso a lecturas de los más diversos parajes literario-culturales. Polvo y recuerdos mediante, al modus de corsarios y piratas a la toma del botín, acabo de reencontrar otro de mis más queridos títulos por entonces, Cuentos y Leyendas Vietnamitas:

…En pueblos solitarios, campesinos y terratenientes, lagos y hadas

Cursaba el a√Īo 1984 cuando la editorial Gente Nueva sacaba a la luz el t√≠tulo ya nombrado. Los cuentos y leyendas contenidos en el volumen estuvieron basados en relatos orales o composiciones escritas de los estudiantes vietnamitas que en la d√©cada del  Ľ65al  Ľ75 del pasado siglo vinieron a Cuba becados para estudiar en la Universidad de La Habana y cursaron estudios en la Escuela de Letras y Arte de la Facultad de Humanidades. Los hijos del arroz tomaron clases de idioma espa√Īol en la Licenciatura en Estudios Hisp√°nicos para extranjeros y fueron alumnos de Marta Santo Tom√°s S√°nchez a cargo de la selecci√≥n y adaptaci√≥n de los relatos compilados. En el pr√≥logo se aclara que la adaptadora procur√≥ la conservaci√≥n del estilo directo y sencillo de los relatos originales.

Me estaba ratos admirando las largu√≠simas trenzas de Tam, la protagonista de una de las leyendas, que distingue en la imagen de cubierta. Dese√© comer de las tandas del arroz que ella escog√≠a. Compar√© nuestros sombreros de yarey con los de aquellos muchachos de ojos rasgados. Sent√≠ hambre de los frutos que daban m√°gicos √°rboles, lanc√© flechas y cruc√© el lago a la espalda del barquero cuyo rostro tuve que inventar. ¬†La calidad del papel no compet√≠a con las ediciones predominantes en mi librero, pero las ilustraciones a cargo de Enrique Mart√≠nez, a pesar de ce√Īirse al dibujo en blanco y negro, lograron captar las esencias de las narraciones y transportarlos con audacia a la infancia cubana de entonces.¬†

En aquel momento echaba a volar y ya, como correspondía. Ahora vuelo menos y me percato de algunas particularidades con referentes inmediatos a aquel entorno cultural oriental, diferente de los patrones del arte y la literatura occidental. Por ejemplo, las hadas de los cuentos tradicionales vietnamitas no son sólo del sexo femenino, pueden ser de ambos sexos, jóvenes o ancianos. Hay diversidad también en la tipología de las hadas, las hay jóvenes y bellas a semejanza de su parentela europea, pero también aparecen en la representación de ancianos y ancianas. Hadas al fin comparten sustratos como la habilidad para aparecer y desaparecer, tomar figuras de animales, genios o espíritus, ayudar a los buenos y castigar a los malos:

Veamos el momento de la aparición de la entidad del hada-anciano en dos de los relatos:

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

(Tam y Cam)

“Tam pensó que su mamá la castigaría y se echó a llorar desconsoladamente. De pronto, se le apareció un anciano de barbas largas y blancas como la nieve, quien con voz dulce le preguntó:

-¬ŅPor qu√© lloras tanto, ni√Īa?

-Ay, abuelo, trabaj√© toda la ma√Īana para llenar mi cesta de peces, pero mientras me ba√Īaba desaparecieron todos y temo que mi mam√° me castigue.

Entonces el anciano le dijo:

-Mira, hijita, no llores más, aquí tienes peces.

(El bastón mágico)

“…De pronto, el tronco del árbol se estremeció, y del mismo surgió un anciano de larga barba, todo vestido de blanco, con un bastón en la mano. El anciano tocó a Manh con el bastón, y le habló así:

-Manh, t√ļ trabajas mucho y vives pobremente; sin embargo, eres bueno y siempre tienes paciencia y modestia. Toma este bast√≥n para que te ayude a vivir mejor. Puedes pedirle lo que necesites, pero nunca pidas demasiado‚Ķ‚ÄĚ

Se observa un gran parecido entre el cuento Tam (granito de arroz partido) y Cam (fina c√°scara blanca del arroz) y el conocid√≠simo La Cenicienta. Seg√ļn aporta la compiladora, los alumnos vietnamitas atestiguaron el origen tradicional de este relato, muy popular en la naci√≥n asi√°tica desde muchas generaciones atr√°s. Cualquier semejanza tendr√° sus vaivenes literarios y antropol√≥gicos entre las olas del Mar Adri√°tico que serv√≠a de puente entre el lejano Oriente y Europa. Gracias a la divulgaci√≥n de diversos personajes gran cantidad de cuentos, leyendas y f√°bulas europeas arrancan de ra√≠ces orientales. Me vienen a la idea algunas teor√≠as de base antropol√≥gica como el paralelismo o el difusionismo cultural que contribuir√≠an a explicar estas y otras coincidencias que acaecen entre estos cuentos y leyendas y sus pares simb√≥lico-culturales del √°mbito occidental.

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

Aparecen en la versi√≥n vietnamita marcas de identidad y la cultura popular como son los propios h√°bitos alimenticios y un plato b√°sico en dicha cultura como el arroz y las tareas compartidas de base familiar como el acto de escogerlo. El famoso zapato aparece como zapatillas de seda bordadas al modo del atav√≠o femenino oriental, y por supuesto en relaci√≥n con la b√ļsqueda de un pie chico como concepto oriental de la belleza femenina. Aunque debemos recordar que los pies de las hermanastras de Cenicienta tampoco cupieron en el zapatico de cristal, otra coincidencia en los conceptos est√©ticos entre uno y otro relato.

Los cuentos tradicionales vietnamitas tienen adem√°s de su encanto narrativo, que los hace atractivos para ni√Īos y adultos, significativos valores √©ticos y culturales. En muchas de las leyendas se exaltan las m√°s nobles virtudes humanas. En numerosos cuentos se aprecia la relaci√≥n entre el hombre y la naturaleza, se describen los animales y las plantas y las relaciones sociales de la √©poca.

Aparecen con reiteraci√≥n temas como la enfermedad y la muerte. La segunda, en la mayor parte de los relatos es la soluci√≥n-ense√Īanza fatal que marca el fin de los personajes negativos; sin embargo, en uno solo de los relatos la muerte se plantea como un suceso excelso, un fin heroico, s√≠mbolo de resistencia y tenacidad. Tal es la tesis que se plantea en ‚ÄúEl p√°jaro Ko-Kan-Kac-Fuc‚ÄĚ:

‚Äú‚Ķmuchos j√≥venes cayeron en el camino, y al morir se convert√≠an en p√°jaros que revoloteaban y cantaban ‚ÄúKo-Kan-Kac-Fuc‚ÄĚ (¬°Vence las dificultades!) para dar √°nimo a los que continuaban la penosa marcha.

Despu√©s de muchas semanas de camino, llegaron¬† a un despejado valle: era la entrada al pa√≠s del este, donde se viv√≠a en paz y abundancia. All√≠ se establecieron los vietnamitas y tuvieron una vida dichosa; los ni√Īos jugaban, re√≠an y cantaban. Y los hombres y mujeres que trabajaban en los campos eran estimulados por el canto de las aves que gritaban ‚ÄúKo-Kan-Kac-Fuc‚ÄĚ, simp√°ticos p√°jaros que hasta el d√≠a de hoy se encuentran en los bosques de Vietnam.‚ÄĚ

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

¬†Las historias se basan en la oposici√≥n entre el bien y el mal en las que los ‚Äúmalos‚ÄĚ, a sus contravalores suman el ser ‚Äúgordos y feos‚ÄĚ como ocurre en ‚ÄúEl origen de los monos‚ÄĚ con los personajes del terrateniente, mujer e hijas. Hay igual gran semejanza con la Cenicienta pues el anciano de barba blanca y largo bast√≥n transforma a la sufrida Teo, sirvienta de los primeros, ‚Äúen una muchacha hermos√≠sima con un vestido esplendoroso. Su boca era rosada como una flor, sus ojos de mirada dulce y brillante, ninguna muchacha era tan bella como Teo. Al verla, todos los j√≥venes de la aldea se sintieron cautivados por su belleza.‚ÄĚ En esto coinciden los cuentos de anta√Īo y varios del presente anclado a la pantalla, la felicidad femenina pende atada a la conquista del universo varonil. As√≠ han sido y ¬Ņser√°n? educadas las futuras reinas del hogar en varias regiones del orbe. El escarmiento para los malvados llega por obra de sus propios defectos, que les convierten en monos peludos y feos.

El triunfo de la bondad sobre la codicia aparece en ‚ÄúEl √°rbol de fruta‚ÄĚ, que tiene como protagonista la fruta oriental conocida como grosella china, √°rbol caracter√≠stico del paisaje vietnamita. Tambi√©n aparecen representadas las relaciones antag√≥nicas entre miembros cercanos de la parentela,¬† relaci√≥n disfuncional en la literatura que tanto ancl√≥ en la narrativa de varias culturas. Por solo mencionar cercanos referentes podr√≠amos citar el conflicto entre el Me√Īique martiano y sus hermanos. Como en aquel y en otros, el s√≠mbolo del √°rbol que da frutos a quien lo merece se debate entre las bondades de Dong (hermano menor seg√ļn ¬Ņcasualidad literaria?) y la ense√Īanza o fatalidad para Thu y su esposa, cuya codicia culmina por arrojarlos al mar.

En ‚ÄúLa inteligencia‚ÄĚ se representa la figura del campesino no solo con valores como la laboriosidad, tambi√©n como persona de audacia ante las contingencias, capaz de solucionar dif√≠ciles situaciones. ‚ÄúEl bast√≥n m√°gico‚ÄĚ es otra de las p√°ginas protagonizadas por el personaje del campesino cuyo antagonista es un poderoso e inconforme terrateniente quien al final del relato resulta muerto por su propia codicia, como resultado de los golpes que recibe del bast√≥n arrebatado al campesino. H√°gase notar una vez m√°s la recurrencia a la muerte como ense√Īanza fatal a los personajes negativos. Por su parte, el campesino es pobre, trabajador, persistente en sus labores, paciente, modesto, solidario con los de su clase y feliz. Los elementos de la naturaleza como el s√≠mbolo √°rbol resultan recurrentes en estas narrativas. El √°rbol da sombra para aliviar la fatiga del campesino y durante el sue√Īo de aquel se transforma en ‚Äúun anciano de larga barba, todo vestido de blanco, con un bast√≥n en la mano‚ÄĚ. El bast√≥n ser√° el objeto de la discordia que dar√° bienestar al sensato trabajador y aleccionar√° con la muerte al terrateniente.

‚ÄúEl sol, la luna y las estrellas‚ÄĚ entra√Īa ¬†una narrativa al modo g√©nesis donde las flechas de un viejo cazador y su hijo (en el sentido de la cristiana trinidad: Padre (cazador) ‚ÄďHijo y esp√≠ritu santo (disparo de la flecha)‚Äď organizan el cosmos en un Sol, un sol herido ante el primer disparo del hijo inexperto que se trastoca en luna, estrellas y luceros que devinieron ‚Äúde los pedazos luminosos de los soles muertos‚ÄĚ por los disparos anteriores del Padre. Formaci√≥n a partir de la que se libera a la Tierra del intenso calor emanado por los innumerables soles en existencia. El arco y la flecha del padre e hijo salvan a la humanidad. Nada m√°s semejante a la tesis cristiana.

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

Las relaciones entre los hombres y los animales dom√©sticos se exponen en ‚ÄúGato y perro‚ÄĚ, donde se plasma una versi√≥n muy simp√°tica del origen de la enemistad entre uno y otro animal.

En ‚ÄúEl barquero‚ÄĚ, la historia lleva a retablo el personaje del esposo dedicado cuyo sacrificio ‚Äďhada mediante‚Äď cura de una terrible enfermedad a la esposa, a la vez que queda sumido en la pobreza. La mujer ahora rozagante de salud aparece como un ser malvado, malagradecido y ¬°oh gran casualidad!, traicionero, lo cual desencadena en que debe devolver al hombre las tres gotas de su sangre que la salvaron y al hacerlo se desploma convirti√©ndose en un mosquito hembra que hasta estas teclas busca con desesperaci√≥n libar la sangre de los humanos.

La ‚ÄúLeyenda de Than Yung y el caballo de hierro‚ÄĚ encarnan la narraci√≥n √©pica en una especie de par√°bola con la a√ļn reciente victoria del pueblo vietnamita.

El cuento ‚ÄúEl sapo, t√≠o del emperador del Cielo‚ÄĚ asume un argumento medioambientalista pues centra la historia en la desaparici√≥n de la lluvia ‚ÄúEn tiempos remotos, cuando s√≥lo de plantas y animales se cubr√≠a la Tierra y a√ļn el hombre no hab√≠a surgido‚ÄĚ. Es otra muestra de la estrecha uni√≥n entre realidad y fantas√≠a, pues ¬Ņno es cierto que los sapos anuncian la lluvia con su canto?:

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

‚Äú-En el futuro, si vuelve a haber sequ√≠a, ¬Ņqu√© debemos hacer?

El emperador del cielo respondió:

-No es necesario que suban…

-Entonces propongo, que cuando haya sequía le avise por medio del rechinar de mis dientes.

A la sugerencia del sapo, el emperador contestó:

-Acepto, cada vez que oiga tu rechinar dejaré que la lluvia vaya enseguida junto a ustedes.

(…)

Desde entonces, cada vez que el sapo llama al cielo, la lluvia acude inmediatamente para alegrar y propiciar la vida de todos en la Tierra.‚ÄĚ

El personaje del Sapo es simp√°tico y muy positivo, tienes actitudes como el liderazgo y encarniza la tenacidad y valent√≠a que promueven otros valores como la justicia. La f√°bula llama a la uni√≥n de empe√Īo y aceptaci√≥n entre diferentes.

Como colof√≥n, el volumen recoge una leyenda que extiende sus ra√≠ces a p√°ginas hist√≥rico-culturales del panorama vietnamita. ‚ÄúLa torre de la tortuga o el lago de la espada restituida‚ÄĚ sit√ļa el hecho narrativo en Hanoi, en un lago ‚Äúen cuyo centro se alza una alta torre, conocida por la torre de la tortuga y el lago recibe el nombre de lago de la espada restituida‚ÄĚ.

La torre en cuestión se ubica en medio del lago Hoan Kiem. Y el origen de los nombres de la torre y el lago remontan al lector a una lección de historia:

ilustraciones del libro Cuentos y leyendas vietnamitas

‚ÄúHace m√°s de quinientos a√Īos, Vietnam se vio invadida por una dinast√≠a china. Para defender¬† a su pueblo, al frente de los vietnamitas se puso un guerrero llamado Le-Loi, quien hab√≠a sido hasta entonces un humilde campesino.‚ÄĚ

El pasaje se refiere al momento hist√≥rico con fecha de 1408, cuando la Dinast√≠a Ming invadi√≥ Vietnam. Veinte a√Īos m√°s tarde los vietnamitas derrotaron a los chinos bajo la direcci√≥n de Le-Loi, quien m√°s tarde fund√≥ la Dinast√≠a L√™ Quan y renombr√≥ la ciudad como Tonkin.

Sin embargo, seg√ļn fuentes digitales consultadas, Le Loi ¬†no fue un campesino sino un terrateniente devenido general vietnamita que, efectivamente, obtuvo la victoria de independencia para Vietnam de China y fund√≥ la ¬†dinast√≠a Le (1428‚Äď1788). Entre sus logros se mencionan ¬†las reformas agrarias que hizo para ayudar a los campesinos. Fue el h√©roe vietnamita m√°s homenajeado de su tiempo.

La recreación  con la que concluye la compilación de relatos apela a elementos de la fantasía épica y el mito, donde las aguas del lago constituyen elemento fundamental.

Carta no enviada a la Editorial

La casa de la infancia de Nelson era peque√Īa en demas√≠a como para hacerle un lugar a los libros, seg√ļn sus padres. Jugar ten√≠a horario espec√≠fico pasado el cual los juguetes eran encaramados en una caja fuera del alcance de los ni√Īos. Nelson como una inmensa poblaci√≥n mundial y an√≥nima no es un buen lector ni de prospectos pero s√≠ se hizo buena gente y amigo m√≠o. Cuando supo de nuestra on√≠rica traves√≠a solt√≥ su carcajada procaz, y me regal√≥ el pie forzado para una relectura en d√≠as en que puedo abrigar a quien soy en cualquier sitio de mi estante.


Debatir√°n Ignacio Ramonet y Rosa Miriam Elizalde sobre colonialismo 2.0 en Dialogar, dialogar

El catedr√°tico y periodista espa√Īol Ignacio Ramonet, doctor en Semiolog√≠a e Historia de la Cultura, y Rosa Miriam Elizalde, doctora en Ciencias de la Comunicaci√≥n y vicepresidenta de la Uni√≥n de Periodistas de Cuba, ser√°n los invitados en el espacio Dialogar, dialogar este 19 de febrero, para debatir en torno al Colonialismo 2.0 y los desaf√≠os de la izquierda. ¬ŅQu√© hacer?

A partir de las cuatro de la tarde de ese día debe comenzar el intercambio en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz, en el cual pueden participar todas las personas interesadas, quienes tendrán la posibilidad de preguntar, expresar sus opiniones y enriquecer el debate.

Tambi√©n deben asistir estudiantes universitarios, incluidos algunos de la facultad de Matem√°tica y Computaci√≥n de la Universidad de La Habana, quienes la semana anterior realizaron un taller con parte del equipo de Dialogar, dialogar, sobre algunas particularidades del tema, especialmente en el pa√≠s caribe√Īo.

Autor de libros como ‚ÄúEl imperio de la vigilancia‚ÄĚ, ‚ÄúLa explosi√≥n del periodismo‚ÄĚ, ‚Äú¬ŅQu√© es la globalizaci√≥n?‚ÄĚ, ‚ÄúPropagandas silenciosas‚ÄĚ y ‚ÄúLa tiran√≠a de la comunicaci√≥n‚ÄĚ, Ramonet tiene amplia experiencia en el an√°lisis de fen√≥menos relacionados con la comunicaci√≥n, las plataformas digitales y las disputas pol√≠ticas e ideol√≥gicas en diversas regiones del mundo.

Fundadora del prestigioso sitio digital Cubadebate, autora o coautora de obras como ‚ÄúClic Internet‚ÄĚ y ganadora en varias ocasiones del premio period√≠stico Juan Gualberto G√≥mez, el m√°s importante concedido en su pa√≠s para reconocer la obra de un periodista durante un a√Īo, Elizalde es una profesional con amplio reconocimiento en el campo de la comunicaci√≥n y las nuevas tecnolog√≠as, por su dominio de la teor√≠a y la pr√°ctica, demostrado en diversos proyectos como Dominio Cuba.

Creado en el a√Īo 2013 por iniciativa de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, Dialogar‚Ķ se mantiene como una plataforma para el intercambio sincero, valiente y responsable entre varias generaciones de cubanos, con l√≠neas tem√°ticas relacionadas con la cultura, la historia y la sociedad en general.

Los temas m√°s recientes han sido ‚ÄúJos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba‚ÄĚ, ‚ÄúLa responsabilidad colectiva, ¬Ņc√≥mo se construye, c√≥mo se destruye?‚ÄĚ; ‚ÄúEl rol de los j√≥venes creadores en la Cuba de hoy‚ÄĚ; ‚ÄúResistencia y creaci√≥n: La cultura de nuestro tiempo‚ÄĚ; y ‚ÄúEl dirigente como servidor p√ļblico‚ÄĚ.

Este espacio es un homenaje permanente al sobresaliente intelectual Alfredo Guevara, fallecido en abril de 2013, quien fue eternamente joven por sus ideas y la capacidad para polemizar y so√Īar junto a las nuevas generaciones.

Las transcripciones del Dialogar, dialogar pueden leerse en dos libros, titulados Hacia una cultura del debate, en sus vol√ļmenes uno y dos, los cuales fueron publicados por la Casa Editora Abril.


Alicia Alonso también es una cátedra iberoamericana de danza

El escritor Alejo Carpentier asegur√≥ que ‚ÄúAlicia Alonso pertenece a la excepcional estirpe de bailarinas que han dejado ‚ÄĒa veces no m√°s de cuatro, de cinco veces por siglos‚ÄĒ un nombre egregio en la Historia de la Danza‚ÄĚ. No tuvo duda al definirla as√≠, pues ella es un s√≠mbolo de exquisito talento art√≠stico y de humanidad que causa la admiraci√≥n de quienes la conocen o de instancias como la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas para la Educaci√≥n, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la cual acaba de crear una C√°tedra Iberoamericana de Danza con el nombre de la reconocida artista.

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La felicidad de Nu9ve (+Video)

Paloma Henr√≠quez y Carlos Ernesto Varona comparten la vida de la m√ļsica y esa otra ‚ÄĒsutil pero visible‚ÄĒ que no termina cuando los √ļltimos acordes se apagan. Nu9ve es su propuesta musical, un d√ļo que han venido incubando desde las din√°micas de lo novedoso. Para algunos, Nu9ve resultar√° un nombre desconocido, con cierto olor a c√°bala num√©rica. Otros trascender√°n este aspecto: ser√°n aquellos que ya han escuchado la voz de Paloma y la m√ļsica de Carlos Ernesto en algunos de los espacios musicales de La Habana. Durante varias semanas, incubamos juntos este intercambio de preguntas y respuestas a trav√©s de las redes sociales.

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