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Oscar Sánchez y La Borracha no toleran la intolerancia

En la noche del pasado 28 de enero, y durante las habituales conmemoraciones para honrar la figura de José Martí, el artista Oscar Sánchez hizo su homenaje al Apóstol en el Café Barquito de la Asociación Hermanos Saíz, en Ciego de Ávila. La confluencia en el lugar, de una cultura gustosa de la música bohemia en vivo, que se esparce por cada rincón y apetece la trova hasta las más tardías horas; no podía ser más acertada cuando trajese a la vida una colaboración entre el artista y sus fans, quienes, sin experiencia profesional en el asunto, le propiciarían al músico su nuevo clip promocional.

Oscar Sánchez, en concierto. Café Barquito de la AHS en Ciego de Ávila, noche del 28 de enero. Foto cortesía de Daikel Fernández

Según Daikel Fernández, su productor en jefe «Se puede observar en youtube desde el día 31 de enero el clip «Borracha», tema del autor. El producto fue realizado sin conocimiento técnico ni teórico alguno». Aun así, el uso de técnicas cinematográficas, casi sin querer, se evidencia. Es el caso de pequeños planos secuencia para perseguir a la Borracha, que se hace acompañar de la técnica cámara en mano, y aumenta el realismo con el uso en postproducción de efectos de vértigo para aludir al estado de embriaguez. Las escenas filmadas encima de la escultura en forma de elefante del avileño Maykel Mena, evidencian unos cortos travellings en arco, apoyados por la aceleración de imágenes en postproducción, más las extrañas coloraciones que cobra el cielo muestran al espectador un efecto psicodélico.

Daikel, quien ofició como camarógrafo y editor del producto, narra: «Estaba compartiendo con dos amigas y Oscar Sánchez en el Don Ávila» ––bar ubicado en las cercanías del Parque Martí de ciudad de Ciego de Ávila––, «entonces surgió la idea. Una explosión de emoción nos impulsó a ir corriendo a mi casa y recoger los sombreros y una cámara fotográfica Olympus y un celular Huawei, con cámaras de 12 y 13 megapíxeles, respectivamente; apoyados por un palo selfi, dos sombreros y un casco; fue todo lo necesario para la acción.

Escenario: Artesanía ¨El Elefante¨, en parque de la ciudad Ciego de Ávila, de izquierda a derecha, Oscar Sánchez, Yexik Domenech, Daikel Fernández. Foto cortesía de Dalgis Pérez.

«Llegar al parque de la ciudad y comenzar a filmar mientras caminaba a Yexik Domenech ––quien serviría de modelo para el clip–– fue el inicio de todo». Yexik, de 20 años, pasó el rato caminando de aquí hacia allá repitiendo tomas, con su naturalidad fotogénica, subiendo y bajando de la escultura de chatarra, que ejerció de escenario fundamental. Como dice Daikel: «Fuimos a divertirnos», pero no quita lo agotador que puede ser el proceso; Dalgis Pérez, de tan solo 15 años, pero fanática hasta los huesos del trovador, cargó, enfocó y filmó con su celular y palo selfi cada imagen que su productor general necesitó de apoyo.

El audio fue el resultado de la grabación en vivo de dos celulares y el propio de la cámara, en el lugar de la filmación. «Los audios de los tres dispositivos fueron ecualizados. Cada audio por si solo se escuchaba mediocre pero los tres juntos ofrecieron, al menos, un mejor resultado. Luego, se le agregó un poco de efecto Reverberación, el cual simula la estadía dentro de una cueva. Todo el proceso fue llevado a cabo con la herramienta Sony Vega, con la cual se hizo el proceso de edición multimedia de inicio a fin, que contó con apenas unos cambios de color en el cielo, acelerados movimientos, efectos de mareo y tratamiento del sonido». Daikel, que con estos temas ya acumula algo de experiencia, gracias a su interés en el ámbito youtubero, con su canal La Intolerancia no la toleramos (LINTL) fue el encargado de generar el finalizado producto.

La intolerancia no la toleramos. Diseño: Daikel Fernández.

El clip ya contaba con una historia predecesora, cuenta Daikel que conoció a «Oscar hace como dos años en un Longina. Como un año después, se encontraba en Ciego de Ávila como invitado de una peña local para ofrecer un concierto y un amigo en común nos brindó la posibilidad de conocernos personalmente». El mismo día de su encuentro, en el bulevar avileño, surgió una entrevista que cuelga en el canal en youtube, la cual cuenta con unas 280 vistas. El nuevo clip, realizado y finalizado el 29 de enero y publicado al día siguiente, ya el 4 de febrero contaba con mas vistas que su primera colaboración, 312 para ser exactos.

Daikel enseñó el producto a Oscar «y me dio luz verde para subirlo». Todo esto demuestra que, a pesar de la fatalidad geográfica y la carencia de diversidad cultural en potencia de la provincia respecto a sus vecinas, en Ciego de Ávila hay diamantes en bruto.


«Sin la guitarra me siento desnudo» (+Fotos y video)

Casi siempre anda acompañado por su guitarra o la letra de una de sus canciones en los labios. Este muchacho, aparentemente tímido, de pelo enroscado y hablar pausado, también saca melodías de una pianola hasta tarde en las noches. Gran parte de su vida, gira en torno a la música, una pasión que sorprendió a todos en la familia, porque es el primero en dedicarse al arte.

Carlos Fidel Taboada Petersson, nacido en Matanzas en 1989 e hijo de matemáticos, abandonó su profesión de ingeniero civil para perseguir su anhelo más verdadero, el de ser músico, y así da pasos con esmero, sin afectar su alma de joven sensible y enamorado de las esencias, las mismas a las que les canta desde la sinceridad y la pretensión de eterna belleza.

Con humildad asegura que en su casa nunca ha faltado el bienestar espiritual. “Siempre hemos escuchado a intérpretes como Silvio Rodríguez. La guitarra llegó a mi vida en los primeros años de la década de los 90, tiempos muy difíciles; sin embargo, recuerdo esa etapa con cariño, era pequeño y no percibía el sacrificio de mis padres”.

Durante los largos apagones, su madre sacaba la guitarra del closet (la guardaba en un estuche de tela) y entonaba las canciones que más o menos recordaba de su adolescencia, y otras que entraban armónicamente en los tres o cuatro acordes que se sabía.

“Yo quedé hechizado. Comencé entonces a aprender cuando tenía 12 ó 13 años y nunca más me pude separar del instrumento. Rápidamente fui desarrollando una curiosidad que abarca la génesis misma de la música. Abandoné mi estudio del ajedrez, colgué el título de ingeniero después de dos años de servicio social, y aquí estoy”, expresa quien ha obtenido varios reconocimientos, como el premio Abril para Vivir en España.

— ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Hay alguna relación entre la trova y el ajedrez, deporte que practicaste durante 14 años?

— El ajedrez me enseñó a trabajar con calma, a ser paciente y esperar a que el trabajo dé sus frutos. Lo más importante es la disciplina, sentarse todos los días y estudiar al menos un par de horas. Para mí eso es fundamental. Sé que cada artista desarrolla su propio sistema, no hay recetas ni teoría para eso. En mi caso, cuando paso uno o dos días sin tocar la guitarra (y desde hace algún tiempo el piano) me siento mal, me deprimo porque me dan muchas ganas de tocar. Yo necesito tocar todos los días.

“La composición siempre es un misterio. Cuando termino una canción me quedo vacío, siento que lo he dicho todo, y hasta que no tengo la necesidad de volver a expresarme no compongo más”.

— ¿Cuán difícil es ser trovador en la actualidad, cuando gran parte del público se decide por el reguetón y otros ritmos?

— Hoy la canción cubana se mueve en ámbitos muy pequeños, el público es cada vez más reducido. Las causas, en mi opinión, descansan sobre fenómenos sociales. El reguetón no es un problema en sí mismo, es una consecuencia. El deterioro del sistema de valores de la sociedad cubana es evidente, probablemente es subproducto de un sistema educativo deficiente, que no es capaz de crear en los niños y los jóvenes el culto hacia lo bello.

“El amor por la belleza tiene que nacer en la casa y en la escuela, es fundamental para el ser humano la búsqueda del crecimiento interior, hoy no es así en parte de nuestra sociedad. El reguetón, por ejemplo, tiene una gran pegada porque en su discurso utiliza recursos expresivos extramusicales, este fenómeno (no prefiero llamarlo género) representa el culto por lo material, es la práctica de la filosofía epidérmica del bienestar. El público no “escucha” reguetón, si fuera así pasaría de moda un una semana, pues musicalmente es demasiado básico, la gente más bien “consume” reguetón. Consumen una propuesta sonora, y sobre todo visual, que les habla del placer de la carne, no del espíritu.

”En este contexto es muy difícil ser cantautor, pues no hay igualdad de condiciones en cuanto a espacios con respecto a las propuestas que antes describí. Hay que mostrarle a la gente que lo esencial es el amor”.

— ¿Qué se siente en el escenario, acompañado solamente con tu guitarra y las canciones?

— Es algo mágico, hay una desnudez artística que atrapa al público. Cuando se produce esa conexión misteriosa entre el cantautor y el público surge algo íntimo, un manto de complicidad que cubre todo el lugar. Cuando eso me sucede (que no son muchas veces) tengo la sensación de dejar de existir, hace poco escribí una canción sobre eso. Creo que es lo que persigo cuando estoy ante el público, debo desaparecer, abandonar el ego, echarme a un lado para que pase la música”.

— ¿En Cuba, país con una larga tradición trovadoresca, de la Vieja y la Nueva Trova, de Sindo Garay, Silvio Rodríguez, Teresita Fernández y Pablo Milanés, acaso es posible proponer algo realmente nuevo en ese aspecto o cada autor debe conformarse con adaptaciones y simulaciones creativas?

— Lograr una voz propia dentro del discurso artístico es lo más difícil, es lo que marca la diferencia. Estas personas que mencionas han dejado un legado trascendental para la cultura cubana porque logran trasmitir al público un mensaje útil de una manera muy singular, cada uno con su estética pero con un modo de decir auténtico y particular.

“Nosotros, los músicos que decidimos seguir por los caminos de la canción, debemos buscar una voz propia. Los temas siempre serán los mismos porque la esencia espiritual del ser humano jamás cambiará, el asunto siempre será el cómo. Al menos en mi caso, estos son los fantasmas que me rondan a la hora de componer: ¿cómo le digo a la gente lo que necesita escuchar? y, sobre todo, ¿acaso yo sé lo que necesita la gente escuchar? Estos ´monstruos´ de la canción lo tenían muy claro, pero estoy seguro de que convivieron (y conviven) con los mismos fantasmas”.

Gran parte de mi vida, gira en torno a la música, una pasión que sorprendió a todos en la familia, Carlos Fidel. (Cortesía del autor).

— ¿Cómo tu pasión por la música, a veces “desmedida”, ha afectado o enriquecido tu vida?

— Hay momentos en la vida de cualquier ser humano en que ocurren definiciones, puntos de inflexión. Un momento de esta naturaleza lo tuve después de un concierto. Recuerdo que ahí me planteé que mi vida sería cantar mis canciones, arreglarlas, grabarlas…

“Entonces, no dejé espacio para más nada en mi vida que no fuera la música. Imagínate, eso fue muy bueno para mi formación porque aprendí mucho. Estudié armonía, piano, guitarra clásica, escuché música todo el tiempo, pero acabé perjudicando mi relación con las personas, con la familia, con mi pareja. Por eso suelo decir que la música me ha dado tanto como me ha quitado, es como la vida”.

— Vicente Feliú ha dicho que para ser trovador no basta con dominar la guitarra y cantar, “es un modo de vida”. ¿Qué piensas?

— Vicente Feliú es un artista admirable, es uno de esos imprescindibles. Él sacrificó parte de su carrera para dirigir el Movimiento de la Nueva Trova, además ha dejado canciones que son estandartes de la música cubana. Cualquier cosa que hagamos en nuestra vida con cierto grado de periodicidad y con entrega sincera y absoluta es “un modo de vida.

“Para mí, un trovador o un cantautor es un artista cuya estética no le hace el juego a las corrientes de moda introducidas por un mercado musical cada vez más intrascendente para el espíritu. Es un músico que cultiva un modo de decir singular. Ni siquiera tiene que dominar la guitarra, puede acompañarse de otro instrumento.

”Algo que me molesta a veces es el matiz político oficialista que en Cuba se le da a la trova y a ciertos trovadores. Es verdad que desde los tiempos en que nuestros padres trovadores en el oriente hacían sus canciones, nunca la trova ha estado ajena al contexto político cubano, pero no podemos olvidar que los trovadores estamos comprometidos con nuestra verdad, es algo que nos define, por lo tanto, debemos ser reconocidos y respetados, no solo cuando esa verdad comulgue con otras verdades, sino también cuando las cuestione”.

— ¿Cuánto te ayuda la guitarra para vencer tu timidez? ¿Es tan buena aliada, como muchos piensan, para conquistar chicas?

— Confieso que mientras aprendía a tocar tuve la esperanza de que la guitarra me serviría para conquistar muchachas. Pero, imagínate, las primeras canciones que me aprendí eran de Silvio, de Santigo Feliú, en aquel entonces no sabía que esas canciones no sirven para ligar en una secundaria común, si no tocaba alguna bobería de moda estaba frito, y como no lo hice, siempre estuve pasma’o. Sin embargo, la guitarra sí me ayudó mucho a vencer la timidez, todavía me ayuda, es mi aliada, sin ella me siento completamente desnudo. Yo sería incapaz de pararme en un escenario sin mover los dedos, es una maldición.

— En 2019 ganaste el concurso internacional de cantautores Abril para Vivir, que desde hace 18 años se realiza en España, ¿cómo fue la experiencia?

— El concurso Abril para Vivir es un certamen muy prestigioso en el mundo de la canción de autor en España. Participaron más de 100 cantautores de todo el mundo, por lo que me da mucha alegría que el jurado haya encontrado ciertos valores en mi música, que la hiciera merecedora de un reconocimiento.

“Sin embargo, lo mejor (además de conocer un país extraordinariamente hermoso) fue coincidir con los demás finalistas, hacernos amigos, comprobar que la canción de autor sufre en el mundo entero. Las principales diferencias entre la canción de autor cubana y la española está en las apropiaciones que hacen ambas de elementos autóctonos culturales”.

— ¿Cuán difícil es para un joven músico ascender en su carrera sin tener “padrinos” que lo ayuden en ese sentido?

— No se llega a ningún sitio caminando solo. Nos necesitamos unos a otros para poder marchar, es natural buscar el apoyo, y si es de alguien que conozca las interioridades de la profesión, mejor. Eso no me parece en lo absoluto mal. Lo que pasa es que siempre hay gente astuta que vive por atajos y desarrolla el oficio de caer bien, en vez de hacer el bien. Eso es una mentira, y a la mentira, mientras más lejos, mejor. No importa cuánto brille, en el fondo siempre será una mentira.

— ¿Cómo debe ser un joven creador en la Cuba de la actualidad?

— Debe ser sincero, siempre.

— ¿Qué otros trovadores jóvenes recomiendas?

— La verdad, los recomiendo a todos. La gente debe aprender a escuchar, es fundamental. En las condiciones que estamos, pretender que la gente vaya a un teatro a escuchar a un cantautor es ambicioso, por lo tanto, lo que recomiendo es que apaguen la bocina portátil y salgan a un teatro a ver lo que sea, que le dediquen un tiempo de paz al arte. Cuando toda la sociedad sea capaz de hacer eso, entonces hablaremos de preferencias.

— ¿Momentos de más tristeza y alegría? ¿Sueños en el arte?

— La alegría mayor es ver nacer una canción y la mayor tristeza es sentir que al público no le dice nada. Mi sueño más grande es no cansarme, mientras no me venza el cansancio todo estará bien.


Paradigma o ¡Ay, Shakira!, una puesta para niños reales

Si los niños dijeran todo lo que piensan, valientes cosas nos dirían. Por ejemplo, que se sienten inconformes con el color de su piel y le escriben cartas escondidas a Shakira para que les haga el milagro de un cuerpo curvilíneo y un cabello rubio, con nariz respingada. Al menos, es este el conflicto de Amanda, una niña negra acosada por los paradigmas de la industria cultural, y más específicamente por su compañera de aula.

Alrededor de este argumento gira la trama de Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta del santaclareño Teatro Sobre el Camino bajo la dirección artística de Rafael Martínez; y que ha sido acogida con ovaciones entre el público infantil y adulto de diferentes escenarios nacionales. Premiada además por un jurado de niños durante el festival Titereando en la ciudad en Guantánamo.

Y es que asistimos a una obra para niños construida desde los cimientos de sus preocupaciones actuales, una tragedia que nos hace reflexionar durante y después de la puesta. A criterio de esta reportera, porque no solo se atreve al abordaje de temas considerados tabúes para el público infantil sino también porque se aleja de tratamientos lastimeros o simplistas; y por nada de este mundo se atreve a subestimar un público tan exigente y exquisito como son los infantes.

Aunque cabe especificar que, según palabras del propio director general, prefieren seguir la línea de hacer teatro para la familia, ya que rara vez los niños pequeños asisten solos a las presentaciones que ofrecen en su sede del Guiñol de Santa Clara, o a las que lleva Teatro Sobre el Camino hasta los parajes del centro de la Isla.

¿Tabúes en el teatro para niños?

Entre los temas que desafían cualquier autocensura y que esta obra toca sin mayores miramientos, se encuentra la muerte. Una vez que la protagónico somete su cuerpo a una cirugía estética para transformarse en la cantante de sus sueños, dueña de una caderas y un rostro y un cabello rubio que ella desea imitar, aunque no sean naturales, porque como dice su amiga “El que no es lindo, que se opere”.

Amanda logra su objetivo, pero muere en la mesa de operaciones. En el segundo acto el alma infantil dialoga con su cuerpo inerte, escucha el llanto de sus familiares y se arrepiente del sacrificio que ha hecho. Pero ya es demasiado tarde.

Pareciera que el paradigma industrial ha ganado a la ideología cuando nos sorprende una escena más de esta tremenda entrega dramática. Se permite una retrospectiva al aula, en donde los niños se preguntan a quién les gustaría parecerse “cuando sean grandes”, y mientras se debaten entre los hermosos ídolos de la moda, el cine o la música, los interrumpe la voz en off de algún jefe de colectivo o destacamento con la tradicional consigna de “Pioneros por el Comunismo…”

“Creo que las niñas y los niños tienen el derecho a que en el teatro abordemos estos temas,” comentó Rafael Martínez, quien escribió este libreto tan necesario como atrevido. “También es responsabilidad de sus padres, maestros y aquellos que de alguna manera intervienen en su educación”, añade.

Otro tema importante al interior de la puesta es la violencia: intrafamiliar y la violencia infantil, específicamente, junto a las conductas patriarcales que atraviesan la sociedad y las familias cubanas. Se trata según Rafael de la forma violenta que tienen algunos adultos de resolver determinadas situaciones y que “van pasando de generación en generación.”

Paradigma o ¡Ay, Shakira! cuenta con un guion preciosista. Los diálogos son manejados con habilidad y la intensidad dramática va increscendo hasta lograr un punto de clímax con la operación de Amanda, y luego anticlímax con el vagar de su alma antes de elevarse definitivamente al mundo espiritual. La escena final ofrece un cierre de lujo, a modo de moraleja de la obra, pero con la apertura conceptual necesaria y el nivel de sugerencia que convierte a Paradigma… en una obra substancial.

Fragmento de la obra Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta en escena por el grupo Teatro sobre el camino,
de Villa Clara, en el Teatro Eddy Suñol, de la ciudad de Holguín como parte de la oncena edición
del Festival Nacional de Teatro Joven/Foto Carlos Rafael/Archivo del Portal del Arte Joven Cubano

El reparto de Paradigma…

Por su parte los actores manejan los parlamentos con histrionismo y rigor. Además de actuar, interpretan títeres planos, con movimientos en todo su cuerpo. Los títeres en escena carecen de retablo por lo que el espectador también puede incorporar a los titiriteros en el producto final que consume. Ellos: Elizabeth Aguilera Fariñas, Yassier Fabá García y Remberto Clavelo.  

Entre camerinos ofreció declaraciones la actriz, en quien muchos santaclareños reconocen esa especie de estrella naciente, cada vez más lúdica y asertiva sobre las tablas.

“Amanda llega a un extremo, y es una niña. Pero también es un títere. Entonces, ¿cómo descubrir todo eso en la figura y que no haya un divorcio entre lo que uno siente y el títere? Es un trabajo de animación muy difícil que exige mucha atención al proceso psicológico que va pasando esta niña con el transcurso de la obra; agredida por su compañera Cecilia, por sus padres cuando intentan aconsejarla y por ella misma cuando cae en este sueño, en este letargo de lo que puede pasar si decide operarse.”

A su vez, Clavelo, quien interpreta al doctor y al maestro de ambos estudiantes, confiesa que en la concepción del cirujano enfatizó “los rasgos alocados del personaje” porque a los niños también “debemos hacerles reír, aunque le estemos tratando temas tan hondos. “

Elementos que ilustran nuestra nacionalidad, como el folclor yoruba, el uniforme escolar, las enseñanzas martianas y la propia formación marxista en las aulas y que son contrapuestos a las tendencias seudoculturales del momento, la expropiación de símbolos, el bullying y la desobediencia de los hijos. Demostrando que de todo esto se nutre hoy día una mentecilla de cinco, siete y hasta 10 o 15 años de edad, aun en crecimiento. 

El tema de la discriminación racial se superpone a las diferentes subtramas, como problemática fuerte y de gran inmediatez en la sociedad cubana actual. Puesto que oprime y reduce las posibilidades de superación y, por tanto, de empoderamiento, de las personas afrodescendientes. Al abordar sus consecuencias la muerte de la protagonista adquiere un valor simbólico.

Durante todo el espectáculo se utilizan diferentes recursos sonoros de nuestro folclor, otros elementos asociados a la cubanía como el pilón, la usanza del delantal. Para marcar la negritud como una parte substancial de la cultura nacional, que el racismo puede estar matando sin que nos demos cuenta de ello.   Dijo Yassier:

“El mundo se ha encargado de hacer una élite de lo que es bello estéticamente. Y que a un lado lo que demuestra diariamente una persona en su actuar, de conducirse socialmente.”

Considera el director artístico que el bullying en nuestras escuelas y en las del mundo entero siempre ha existido.

“Sus razones pueden ser raciales, económicas, de género e identidad de género. Pero siempre está allí esa persona que se cree más fuerte y abusa de los débiles. La obra alerta sobre este conflicto que en otros países lleva a los niños al suicidio.”

“Es importante que los padres que traen a sus hijos a ver la obra se lleven a casa las inquietudes que plantea. Por ejemplo ––explica Fabá García–– yo soy padre, y algo que aquí te queda claro es que la violencia engendra violencia y debemos alejar a nuestros hijos de esa forma de comportamiento con nuestro propio modelo.”

Por último, el diseño escenográfico se nutre de la fantasía infantil y extrapola esa creatividad para la conformación de un escenario minimalista y conceptual. Explota códigos preestablecidos y que su público conoce como son las señalizaciones del tránsito y los origamis de niños tomados de las manos. Ello refuerza el dialogo entre la pieza teatral y su receptor. “Es una obra muy cubana, y que hace pensar a profundidad nuestro contexto”, resume la actriz Elizabeth Aguilera.

El grupo Teatro Sobre el Camino surgió en diciembre de 2009. Y al decir de la prensa provincial, presentó sus cartas credenciales en la sala Margarita Casallas de Santa Clara con la simpática obra Una cama a domicilio. En los últimos años trascienden presentaciones como Concierto de primavera, con la trovadora Yahily Orozco Gálvez, y Las bebidas son por Pearl.

Paradigma o ¡Ay, Shakira! plantó polémica y expectativas entre los teatristas de Cuba, desde el 2016 cuando participara de una lectura dramatizada en el Festival de Teatro de Camagüey. Se estrenó el año pasado en la ciudad de Santa Clara.

El periódico Vanguardia referencia un artículo de Francisnet Díaz Rondón, titulado “Pasión sobre el camino”, en el cual se describe la agrupación a la vuelta de sus 10 años de la siguiente manera:

“Desde su debut, el espectador encontró una propuesta diferente y atractiva, que otorgó un poco de aire fresco a la escena teatral villaclareña.”


Trovando con Laynier Verdecia

Para los que se motiven y se sientan atraídos por la creación de Laynier Verdecia pueden llegar a La Feria de los trovadores, proyecto creado por el trovador Raúl Prieto, una cita que los últimos jueves de cada mes ilumina la noche en el Callejón de los Milagros en la Casa de la Trova holguinera.

Confrontar al público siempre significa una experiencia peculiar para un artista, sobre todo para este joven creador. De ahí que desde el público adolescente, Laynier comentó que ha tenido una experiencia extraordinaria “porque hay muchos jóvenes que no han asistido a un concierto de este tipo de música, a la que le llamo música alternativa pues no solamente es trova; viaja por varios géneros y formas de hacer música.

“Muchos de ellos nunca han asistido a un espectáculo de este tipo. Pienso que es una buena manera de llevarles esta música a ellos y ha tenido muy buena acogida entre ellos. En la universidad también. Siempre hay un grupo asiduo a este tipo de música, fanáticos quizás de Buena fe y de otros artistas que hacen esta música y que encuentran una similitud con lo que hago y se acercan y les interesa la propuesta. También existe otro grupo que frecuenta los espacios de trova de la ciudad”. Así compartió el novel trovador, quien durante los días 4 y 12 de diciembre ofreció varios conciertos en las distintas sedes de la Universidad de Holguín.

FOTO Luis Ernesto

Sobre las motivaciones que impulsaron a este trovador para concebir esta gira, explicó que «tuvo como motivación el aniversario 97 de la Federación Estudiantil Universitaria, al 49 de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, y además en apoyo de la campaña Evoluciona, destinada a la no violencia hacia las mujeres y las niñas.

Más adelante argumentó cómo fue posible realizar este empeño: “Para esta gira comencé primeramente contando con el apoyo de Educación provincial porque iniciamos por los preuniversitarios más cercanos del centro de la ciudad y algunos politécnicos. Luego me acerqué a Extensión Universitaria y aquí me apoyaron mucho, me abrieron las puertas para poder hacer la gira por las sedes universitarias. Queremos, más adelante, ampliar a las otras sedes y centros como a Ciencias Médicas. Comenzamos en noviembre, diciembre, y quizás en enero completemos esta gira.”

Con respecto a la selección de temas escogidos para sus presentaciones explicó que “el repertorio que presentamos es principalmente el que ofrecemos en nuestros espacios, en lo fundamental con los temas que he compuesto desde que comencé a cantar. Son temas trovadorescos fusionados con otras sonoridades contemporáneas donde prima la canción reflexiva, de contenido.”

Acostumbrados a verlo presentándose solo, acompañado de la guitarra, en esta ocasión se nos muestra con un nuevo formato, aun en formación. Sobre esta nueva alineación y sus intenciones futuras dijo que lo acompañan dos músicos: Danis García, baterista-percusionista de la orquesta Hermanos Avilés, y otro joven sonidista que se está formando, otro músico más del proyecto que está creando. “En el proyecto llevo algunos meses y estamos tratando de formar una banda y faltan algunos músicos. El objetivo es ir incrementando el formato”, dijo.

FOTO Luis Ernesto

Para estas presentaciones, Laynier cuenta con el coauspicio de la FEU, la Dirección de Extensión Universitaria de la casa de altos estudios holguinera, la AHS y el Consejo Provincial de Artes Escénicas.

Sobre cómo asume la interacción entre la actuación y la música expresó: “Pertenezco a la compañía teatral de narración oral Palabras al viento, allí soy actor. Pero una cosa compensa la otra, nada como ser actor y músico a la vez. Cuando estoy en el escenario todo se une, música con la actuación, y eso favorece mucho a la hora de ofrecer un espectáculo. Esto me ha ayudado a crecer como creador.”

Antes de concluir se refirió brevemente a la relación entre la AHS y la universidad, acerca de lo cual afirmó que le “gustaría tener un espacio fijo, algo así como una peña en la universidad porque es un público excelente, joven y agradecido. Sobre la AHS vengo en representación de ella.”

En estas jornadas de conciertos los universitarios holguineros lo han acogido con entusiasmo en sus predios porque significa la oportunidad de compartir sus canciones y experiencias. Esperemos que se concrete un espacio para la trova en la universidad y que se estrechen aun más las relaciones entre nuestras instituciones. Para eso Laynier está dispuesto.


La trova, poesía que te impulsa a ser mejor

Amante de la poesía y la música, el trovador Frank Martínez Oliva le canta a la sociedad, a las cosas que percibe, a la gente y sus dramas, sus sueños, pues cumpliendo la promesa a sus padres de ser psicólogo (julio de 2012) trata con su arte de curar y acariciar el alma de las personas. Comenzó su afición por la trova en su natal Contramaestre, influenciado por los versos de José Martí y Eduard Encina, su eterno amigo y antiguo Presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Santiago de Cuba.

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