Televisión


Luis Abel Oliveros: más de 12 minutos de una vida

En Moa, a principios de este siglo, un muchacho aprendía de memoria nombres de actores, actrices y directores, títulos de películas, años de su estreno, perseguía las ceremonias de los Oscar y era cliente ilustre de la videoteca local, cuando aún se veían clásicos cubanos y extranjeros en VHS, novedades para coleccionar, éxitos rotundos.

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¡Ya llegó la convocatoria del “Lloga”! (+ Planilla de inscripción)

La Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba, de conjunto con el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y la Dirección Provincial de Cultura, convocan al XXXI Taller y Concurso de la Radio Joven “Antonio Lloga In Memoriam”, para reconocer lo mejor de la realización radial hecha por los más jóvenes en Cuba.  

El evento tendrá lugar del 23 al 26 de septiembre de 2021 y estará dedicado a la actuación femenina dentro del espacio o dramatizado radial. En consecuencia, las sesiones teóricas incluirán paneles sobre esta temática y espacios de intercambio de investigaciones y experiencias en función de profundizar en los procesos innovadores de la realización radial.

Podrán concursar los realizadores de todo el sistema radial cubano, de hasta 35 años de edad, sean o no miembros de la AHS. Se competirá en todos los géneros radiales con muestras que no superen la hora de duración. En el caso de programas que habitualmente rebasen ese tiempo, se aceptan ediciones resúmenes.

Las obras en concurso deberán acompañarse del guion y cada grabación llevará adjunta la Planilla de Inscripción del evento. Se podrá participar con no más de dos programas por especialidad. En caso de que se viole esta norma, el jurado –integrado por notables realizadores de la radio en Cuba–, tendrá la potestad de seleccionar los que concursarán por cada participante.

Serán premiadas las especialidades individuales de: dirección, libreto o guion, grabación y edición, diseño sonoro o musicalización, locución y actuación.  

El jurado entregará, además, el Premio Especial a quien mejor refleje el arte experimental radial consistente en $5 000.00 pesos, y el Gran Premio “Antonio LLoga In Memoriam”, ambos consistentes en diploma acreditativo y un pago de $10 000 pesos.

Asimismo, importantes instituciones del territorio concederán premios colaterales.

Los investigadores, estudiantes universitarios y realizadores del medio que posean indagaciones o proyectos relacionados con la dedicatoria del evento podrán optar por su participación en las sesiones teóricas enviando un texto resumen de la propuesta, que no exceda las 250 palabras. Los resúmenes se recibirán hasta el 30 de agosto de 2021 y serán evaluados por el Comité Académico que organizará los paneles y conferencias.

Las obras en concurso se recepcionarán hasta el 30 de julio de 2021 en la filial santiaguera de la AHS, sita en Calle 13 No. 104, entre Calle 6 y Avenida Manduley; y hasta el 30 de junio en su sede nacional del Pabellón Cuba. Puede obtener más información a través del correo ahsantiagojovenfestival@gmail.com o los teléfonos 22-643929 y 22-645347.

Puede descargar AQUÍ la Planilla de inscripción


Los 15 años de Paréntesis (+ Fotos y video)

El programa televisivo Paréntesis, que se transmite cada semana por los canales Educativo y Caribe, llega este mes de julio a los 15 años de vida, con el reto de seguir estando en el corazón del arte joven cubano, como plataforma importante de promoción, debates y sueños.

Nacido el 7 de julio de 2006, con el impulso fundamental de la Asociación Hermanos Saíz cuando el actual Ministro de Cultura Alpidio Alonso era su Presidente, este espacio nos brinda reportajes, videoclips y entrevistas a escritores, artista e investigadores de todo el país.

El realizador radial y televisivo Luis Morlote, director del Noticiero Cultural y actual Presidente de la UNEAC, expresa que fue creado precisamente por los intereses de promoción de la joven vanguardia artística, para visibilizar la obra de sus miembros y de la propia organización.

Guionista y director general del programa durante varios años, manifiesta que desde el principio tuvo buena acogida por el público, especialmente por miembros de la AHS y grandes de la cultura, como Roberto Fernández Retamar y Alfredo Guevara, quienes resaltaban su importancia para conocer el quehacer de los jóvenes creadores cubanos.

“Uno de sus aspectos positivos es que logró concebirse para reflejar todo el arte. Es fundamental que aporte también a la crítica cultural y el debate”, añade quien dedica sus mayores esfuerzos a servir dentro del alma cultural cubana.

Para Teresita Arce, asesora de Paréntesis durante más de una década, este espacio ya forma parte importante de su vida, “tengo un gran sentido de pertenencia con él, y me ha permitido conocer a muchos artistas talentosos y también a profesionales excelentes en su equipo de realización”, dice quien siempre está al tanto de cada detalle.

Rafael González Muñoz, Presidente de la AHS, manifiesta que sigue siendo esencial para la organización y más allá, a pesar de que hayan surgido otros proyectos televisivos y radiales en diferentes provincias.

Para la conductora Maurín Delgado, “lo más importante es la esencia de Paréntesis: reflejar el talento de jóvenes artistas, de una punta a otra del país. Eso va más allá de la impronta que le pueda poner como presentadora, y es vital el guion, realizado primero por Morlote y actualmente por el vicepresidente nacional de la AHS Yasel Toledo.

Juan Carlos Travieso, quien fue director del programa, resalta la colectividad del equipo, al cual se incorporó para mantener el trabajo e irle incorporando su dinámica.

Paréntesis tiene el reto de ser siempre voz e imagen de los jóvenes creadores cubanos.

RETOS ACTUALES

Varios entrevistados coinciden en que Paréntesis tiene el desafío de actualizarse constantemente sin perder sus esencias, parecerse cada vez más a los jóvenes que representa y al espíritu de una organización con el afán de representar siempre a la vanguardia creativa de la nación.

En ese sentido, Morlote Rivas explica que varias veces han existido debates en cuanto a la concepción del espacio, pero se ha mantenido en su esencia por la relevancia que tiene para jóvenes de cualquier parte del país estar en televisión nacional para hablar y mostrar su obra todavía emergente.

González Muñoz agrega que siempre será un propósito continuar poniendo en pantalla a creadores noveles de todas las filiales y células de la organización, y también a otros que, aunque no integran la AHS, resalten en el panorama cultural.

Otro de los retos es aprovechar lo más posible las plataformas digitales, a favor de la interacción con el público, y que cada propuesta llegue a la mayor cantidad posible de personas.

En la actualidad el programa es dirigido por Ariam Fraga, con guion de Yasel Toledo Garnache y conducción de Maurín Delgado. La producción está a cargo de María Luisa Morales, la asistente de dirección es Sandra Cruz, y como asesora se desempeña Teresita Arce.

Cada emisión es transmitida los sábados, a las 6:30 pm por el Canal Educativo, y los jueves a las 2:45 pm y los domingos a las 9:45 pm por el Canal Caribe. Durante los meses de julio y agosto sale también una selección relacionada con la música por el Canal Clave. Siempre está disponible, además, en el canal de youtube de la AHS.

En Paréntesis palpita parte importante de nuestra organización, incluidos sus eventos y jornadas de programación, las becas y premios, procesos de funcionamiento y el testimonio de cientos de sus integrantes en diferentes etapas, algunos de los cuales ya constituyen grandes personalidades de la cultural nacional.

Este espacio deberá seguir latiendo al ritmo de la Asociación, los jóvenes creadores y cada tiempo, con la misión fundamental de ser voz e imagen de cada generación, fuente de intercambios y sueños.

La actriz Keny Cobo en Paréntesis.
 

La crítica de arte y su indispensabilidad cuestionada

La crítica de arte es también una forma artística y por tanto emana de las imágenes conscientes e inconscientes del propio crítico. Se sabe que cada obra, con independencia de las sensaciones y las emociones que la pulsan, tiene una parte objetiva y concreta que puede verse, palparse u oírse; y esa parte es la que evalúa el crítico a través de su filtro subjetivo, valiéndose de herramientas académicas.

En los últimos tiempos, en que el mercado parece obviar el ejercicio del criterio especializado, cuando compra y vende la obra de los artistas a su antojo, o cuando los creadores se autopromueven en las redes sociales ante una masa numerosa y explican su obra sin intermediarios, ¿cuán necesaria es la crítica de arte para los artistas? ¿Pueden los creadores prescindir de ella?

La función de la crítica no es precisamente “despedazar” y “matar” la creación. Existen juicios a favor de la obra de arte que la prestigian, explicando sus valores. Incluso, cuando el ejercicio crítico niega esos valores y reprueba la obra, pretende generar un gusto estético y estimular el ingenio de los artistas en la búsqueda de originales formas de expresión.

La doctora Graziella Pogolotti dijo al respecto: “La crítica tiene entre nosotros un sentido negativo… Esa opinión bastante difundida, oculta el verdadero sentido de la labor que corresponde a un crítico, limita su actividad y no tiene en cuenta el papel que le toca, situado entre el autor, la obra creada y el público, el de hoy y el de mañana”.

La crítica debe entenderse también como un proceso comunicativo en el que intervienen emisor, contenido, canal, receptor y efecto.

El emisor es el especialista: el teórico, investigador…; el contenido es el mensaje, el criterio en sí. El canal sería el medio donde se transmite el mensaje, entiéndase prensa plana, digital, radio, televisión o revista especializada. El receptor claramente es la audiencia que leerá, verá o escuchará el juicio experto, y el efecto se asocia a la sugestión que el mensaje sobre la obra transmitió o no.

No existe un manual reducido para el oficio crítico, y sí criterios encontrados sobre cómo debe ser el discurso especializado en función del canal (el medio comunicativo que promueve esas disertaciones).

La profesora, investigadora y crítico, Adelaida de Juan, estimaba la interpretación y el juicio de valor según el destinatario y los soportes en los cuales sería publicado. Un texto escrito para el periódico debía ser más claro y conciso en su lenguaje, para que los lectores no entrenados pudiesen comprenderlo. Un texto publicado en una revista especializada podía permitirse un lenguaje más técnico y enriquecido en tropos.

En cambio, el periodista, investigador y curador Israel Castellanos León, en una de sus reseñas concluyó que la esencia de la crítica se resume a un estilo especializado y asequible al mismo tiempo, al margen del soporte en el que aparezca: ya sea un catálogo, un periódico o la revista más elitista.

A estos criterios sumo otro, atinadísimo, que hallé revisando distintos libros y ensayos. Fue el razonamiento del historiador, crítico de arte y poeta, Orlando Hernández, que vio la luz en una edición de la revista La Gaceta de Cuba de 2004. Han trascurrido cerca de 17 años y todavía está vigente:

“Me molesta la jerga tecnicista y el bizantinismo en que tan a menudo se enfrasca la crítica de arte, su exceso de conceptualización, de teorización, de generalidades y su poca confianza en la sencillez de expresión y en el sentido común, que oculta a menudo un vergonzoso vacío de criterios propios, de inteligencia, de sensibilidad real. Este lenguaje de capilla, retórico, falsamente teórico y escasamente sensible, constituye por su ilegibilidad un obstáculo para el acercamiento del público al fenómeno artístico y para la comprensión de sus mensajes”.

Los artistas necesitan la crítica; no la halagadora que acomoda el hacer cotidiano. Necesitan una que demarque los terrenos estilísticos con análisis serios y plausibles, que arroje luz y de “tamaño de bola” sobre la actualidad de la creación, los discursos, los públicos. Esa que “peñizque” al artista cuando se atrofie en caminos autocomplacientes.

La crítica impulsa y promociona los procesos artísticos. Y el arte, como es sabido, tiene una función social. Digo más, el crítico puede contribuir a educar el gusto de las personas y a acercar el arte a los públicos, porque también es un promotor.

La crítica llena vacíos teóricos y contribuye a la historiografía. ¿Ello no significa también contribuir al patrimonio cultural de una nación? Cuando el experto reseña, deja testimonio histórico de un suceso artístico y sus protagonistas. El crítico hace futuro desde sus palabras; y no solo porque guía procesos culturales (eso queda claro) sino porque los valora y atestigua.

No seré absoluta. El artista contemporáneo no precisa (forzosamente) intermediarios para explicar su obra, es autosuficiente y puede hacerlo él mismo. Conoce sobre edición, fotografía, diseño, marketing y otras materias que le permiten gestionar su promoción en Internet. No ocurre con todos, pero sí en la mayoría. Apunto: vivimos un arte cada vez más conceptual, que obliga a sus creadores a mostrar no solo sus piezas sino los argumentos que las rigen.   

“Esclarecer, promover y testimoniar son tres posibles atributos de la crítica que bien vale considerar para poder reconocer su importancia en un mundo en que la información deviene hecho imprescindible de supervivencia y conocimiento”, subrayó el ensayista, profesor, bailarín y coreógrafo habanero Ramiro Guerra.

No obstante, pese a esa autonomía del artista, apoyada en las tecnologías y la accesibilidad de información, la crítica resulta imprescindible si está en constante diálogo con el creador, si lo dota de lenguaje, si llama la atención sobre estilos y conceptos que ni él había percibido en su trabajo. La crítica siempre convidará a degustar la obra de arte, haciéndola atractiva a los sentidos de la audiencia.

Sirva ella, no como dictador sino como redentora: argumentación de base para reflexiones propias, traductora del arte para la sociedad, promotora de la experimentación y el talento.


Bernardo Cabrera y los desafíos del periodismo cultural

Llevar las artes a la pantalla, hacerlo con dominio y elaboración, con conocimientos y sensibilidad es un reto al que está llamado el periodismo cultural más allá del medio para el que se realice. Esta máxima impregnó el trabajo de Bernardo Cabrera, joven periodista holguinero que obtuvo el Premio de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena en televisión.

“Este es el segundo año que participo, ya había estado en la edición pasada. En esta ocasión presenté dos trabajos, el que resultó premiado fue Danza la vida, testimonio homenaje a la bailarina y coreógrafa de Codanza, Vianki González. Lo grabamos cuando tenía 45 años, ahora tiene 47 y sigue danzando, algo bastante inusual porque los bailarines tienen una vida útil muy corta, cuando terminan se dedican a ser coreógrafos, directores o regiser y no bailan durante tanto tiempo, no se mantiene en forma. En cambio, Vianki es de esas personas que se mantiene en el escenario bien, grácil, por eso quise hacer este trabajo pues la considero una de las mejores bailarinas del país en interpretación, y siempre que está en el escenario las miradas van hacia ella”.

¿Qué características tuvo este material que crees pudo haber llamado la atención del jurado?

“Pensé en hacer algo sencillo y luego se fue complejizando. En la preparación me planteé una historia que narraba su vida desde sus inicios y cómo fue creciendo. Busqué a Rafael Oramas, el camarógrafo de la televisión, quien es excelente fotógrafo y me gusta trabajar con él porque tenemos el mismo espíritu cinéfilo. Y sin el trabajo en equipo no hubiera logrado nada.

“La intención era narrar la historia sin que yo apareciera, pero con mi presencia todo el tiempo detrás. 

“Me basé más en un trabajo de realización donde la protagonista contara su historia apoyada en imágenes, montaje e iluminación. Creo que eso fue lo que más sorprendió al jurado. Ese modo de narrar que termina con un mensaje contundente que es: aunque ella deje de bailar en un escenario, seguirá danzando toda la vida, como ha demostrado con su actitud de ser madre, de tener problemas, confrontaciones, y aun así mantener esa pasión, es increíble”.

¿Cuáles consideras son desafío del periodismo cultural en Holguín?

“Llevo muy poco tiempo haciendo periodismo cultural. Hasta que el año pasado comencé a trabajar en el Centro de Comunicación Cultural La Luz y eso fue un impulso más grande, porque a mí siempre me ha gustado la cultura; soy de las personas que no falta al teatro, pero solo como espectador.

“Ahora miro el periodismo cultural desde otra arista, a veces lo subestimamos, la gente cree que es algo muy fácil y no es así, lleva mucho estudio y preparación, esos son los retos y esa preparación permitirá luego poder hacer la crítica, de la que tanto se habló en los debates del evento”.

¿Y qué crees del ejercicio de la crítica en este contexto?

“A la gente le molesta la crítica. A los artistas, sobre todo, porque lastima el ego. La crítica puede ser constructiva, edificante o destruir una obra. Pero a veces no se dan cuenta que con la crítica les estás ayudando; creo que ese es también un reto del periodismo cultural.

“También intentar no solo verlo en el diarismo. Ir un poco más allá, a la especialización.

“En el caso del periodismo televisivo nos afecta muchísimo que en los espacios nacionales se prioriza mucho la información y los trabajos breves. Entonces es complejo ¿cómo hacer un periodismo diferente si no tienes dónde publicarlo? Hay algunos programas, pero los noticieros son muy seguidos y es un espacio para educar al espectador en que no solo el periodismo cultural es “se hizo el concierto tal”, que es importante, pero debe haber un balance con los trabajos de otros géneros”.


Bernardo Cabrera: La televisión también es iluminación, fotografía, montaje…

Graduado de periodismo en el 2014 en la Universidad Oscar Lucero de Holguín, mi colega y coterráneo, era un desconocido para mi hasta que fui jurado este año del Concurso Rubén Martinez Villena de la Asociacion Hermanos Sainz.

Su Danza la vida me impactó y encontré muy bien Sembrando sueños, que le valieron el premio del certamen, pero le pedi más y me envió otros como la presentación de un gaitero de nuestra ciudad;  una nota, muy bien elaborada, sobre coreografías a partir de una canción;  el acercamiento a una pareja de instructores de arte y la tan impresionante como conmovedora historia de la Emperatriz, un travesti. Todas las piezas bien contadas y que se dirigen a los sentimientos. 

Luego de ver  esas obras decidí  entrevistarlo vía WhatsApp, al final como siempre le dije “Lo que no te haya preguntado”. Y aquí, Usted lector,  verá esas preguntas y respuestas, pero me reservo decir cuáles:

– ¿Por qué Bernardo (Rodríguez) Cabrera?

– Mi nombre es Bernardo Rodríguez Cabrera, pero desde el primer día que entré a hacer el servicio social en Telecristal omití el Rodríguez. Es la mejor manera de enorgullecer a mi madre, que ha sido también padre para mí.

– ¿El periodismo fue tu sueño infantil?

– Soñaba con ser muchas cosas. Músico, bombero, bailarín, actor, periodista, comentarista deportivo, incluso dice mi madre que yo quería hacer un nuevo ritmo.

– ¿Nunca pensaste en ser otra cosa?

– Normalmente a los que estudian carreras de Letras no les gusta las Ciencias Exactas, en mi caso no era así. Siempre me incliné por las Matemáticas, la Física y la Química en el Instituto Preuniversitario Vocacional “José Martí”, de Holguín, y tenía buenas notas en las demás asignaturas. Pensaba en Telecomunicaciones, Ingeniería Industrial o Licenciatura en Turismo, pero me obsesioné con ser periodista, hice las pruebas de aptitud y aprobé. Agradezco que haya sido así y aunque parezca un cliché, no me imagino haciendo otra cosa.

– ¿Te gusta la locución?

– Mis dos grandes pasiones profesionales ahora mismo son la edición y la locución. Me falta muchísimo por aprender, pero pasarme horas perfeccionando el montaje de los planos y oír en el estudio la frase “Al aire” me da una satisfacción que no tengo cómo explicar. Desde el 2020 soy el presentador del prestigioso programa cultural de mi provincia, Confluencia, y ha sido un desafío y una oportunidad de crear en vivo.

– ¿Y el periodismo escrito?

– Es la escuela de la redacción y de la gramática. Los recursos audiovisuales son imprescindibles para el periodismo televisivo y ello te conduce inevitablemente a economizar las palabras en función del tiempo y de las imágenes. No obstante, desde hace un año formo parte del Centro de Comunicación Cultural “La Luz”, que tiene varias publicaciones impresas, y eso me ha obligado a desdoblarme y escribir de forma más asidua.

– ¿Cuándo llegaste a Telecristal?

– Egresé de la Universidad de Holguín en el año 2014 y me ubicaron en Telecristal. Contradictoriamente estuve casi los 5 años de la carrera haciendo secciones y colaboraciones con las emisoras de radio, pero siempre quise trabajar en la televisión. Una vez que me ubican tuve la oportunidad de coincidir con excelentes realizadores como Abdiel Bermúdez, Marel González, Beatriz Galbán y Salvador Hechavarría, así como jóvenes muy creativas como Esther Díaz y Ary Guerrero. Estar rodeado de tantos profesionales talentosos me hizo enamorarme aun más de este medio y, sobre todo, respetarlo.

– ¿Qué trabajos realizas habitualmente?

– Las rutinas productivas de un telecentro provincial te obligan a hacer muchas informaciones, pero lo que más disfruto son los trabajos de realización: testimonios, entrevistas, documentales. Siempre he tenido muchas inquietudes creativas y seis meses después de entrar a Telecristal me propuse aprender a editar en el Adobe Premiere. Al principio me saltaba el eje o cometía errores y de vez en cuando se me iba algún nivel de sonido, pero creo que el montaje es un arte que te atrapa. Saber editar me ha posibilitado romper con el diarismo y hacer con frecuencia trabajos de realización, que requieren de más tiempo y preciosismo.

– ¿Por qué el arte, especialmente danza y artes escénicas?

– Confieso que me hubiera gustado ser bailarín o actor. El periodismo me permite serlo desde la edición y la realización. Cuando ellos bailan o actúan, en mi mente yo también estoy sobre el escenario.

– ¿Cuál o cuáles son los programas de tus sueños?

– Uno en el que se valore más la calidad que la duración de un trabajo, donde converjan la belleza con el testimonio, la creatividad con la entrevista, la crítica con la preparación, la osadía con la experiencia. Uno donde los trabajos territoriales tengan más representatividad.

-¿Por qué los trabajos de realización no siempre son reconocidos en estos certámenes?

– Cada jurado tiene su “librito”, sus gustos, particularidades y eso es respetable. La televisión tiene muchos recursos audiovisuales para enriquecer cada trabajo y hacer un testimonio o un documental de realización donde no aparezca el periodista implica horas de investigación y de trabajo de mesa, de tener una buena dirección de arte, de buscar la música exacta, corregir cada plano, verificar constantemente el reccord y lograr una sinergia. Me ha pasado antes que he presentado un trabajo y me han dicho estaba muy bueno, pero había otros temas más medulares, cuando la televisión no solo es el tema, también es la iluminación, la fotografía, el montaje…

-¿Obtuviste algún premio antes con trabajos como este?

– He obtenido dos primeros lugares y un segundo en el Concurso Provincial de Periodismo “Eloy Concepción Pérez”, de Holguín, una mención junto a la periodista Marel González en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio y ahora el premio en el Villena. Todos han sido con trabajos de realización y aunque uno no trabaja para concursos, es gratificante que te reconozcan el esfuerzo y la consagración, principalmente en tu territorio, porque eso te impulsa a seguir creando y soñando en imágenes.

-Con tantos editores experimentados en tu telecentro, ¿por qué decidiste montarlo tú?

– En el telecentro hay excelentes profesionales y habría quedado mejor si lo editaba uno de ellos. No obstante, estaría circunscrito al tiempo que tuvieran disponible. Editarlo me permitió no tener un reloj presionándome, poder perfeccionarlo de madrugada, tarde o noche, dejarlo refrescar y volver sobre él y, sobre todo, crear sin límites.

 

*Entrevista publicada en https://www.tvcubana.icrt.cu/ 


Entre la radio y WhatsApp: Carlos Fornés

Nadie podría quitarle razón a Albert Einstein cuando dijo que “es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”. Y de eso bien saben los artistas y creadores cubanos que no han descansado ni un momento de buscar la manera de que el público se ponga en contacto con sus obras, de que reconozca en ellas el momento que vivimos.

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Arte y promoción: El límite es la creatividad (+ tuit)

La promoción suele ser preocupación o interés permanente de los creadores y otras personas. Alrededor del fenómeno gravitan muchos factores. Algunos artistas prefieren quedarse a esperar que otros asuman esa labor, vital para que se conozca más su obra. La mayoría aspira permanentemente a estar en los medios tradicionales de comunicación, pero la verdad es que hoy existen múltiples oportunidades para llegar a públicos diversos.

Un ejemplo ineludible de eso es que ciertas propuestas suelen hasta evitarse en la televisión o la radio, pero son ampliamente consumidas circulan en memorias flash, chats, grupos en redes sociales, alcanzan miles de reproducciones en canales de youtube… y hasta son tarareadas en la calle.

Teóricamente en Internet, millones de personas están a la distancia de un clic, un “me gusta”, una especie de comunidad global interconectada. Solamente en Facebook, la red social de más uso en el mundo, suelen conectarse más de 2 mil 500 millones de internautas; en youtube más de dos mil millones, en WhatsApp más de mil 600 millones, Instagram más de mil millones.

Cuba también ha dado pasos, y según estadísticas divulgadas en varios sitios oficiales, ya más de siete millones de personas aquí acceden a las plataformas digitales, aunque no debemos desconocer que muchas lo hacen con bajos niveles de conexión o a un precio alto que les exige ahorrar casi hasta el extremo.

En #BlogMiraJoven: Arte y promoción: El límite es la creatividad (+ tuit)Por Yasel Toledo GarnacheLa promoción suele…

Publicada por Yasel Toledo Garnache en Lunes, 28 de septiembre de 2020

Aquí todavía no logran fuerza fenómenos como el de los youtubers, más allá de algunos esfuerzos. Debemos reconocer que perfiles de organizaciones e instituciones de la Cultura, con funciones también de promoción avanzan en el mundo digital. Ojalá algunas lleguen, por ejemplo, al millón de seguidores, aunque significa vencer otros obstáculos especiales para Cuba desde estas plataformas. No son muchos todavía los creadores que tienen cuentas en Instagram y en Youtube, ubicadas entre las redes preferidas a nivel global. Y algunos no las pueden actualizar con frecuencia por diferentes razones.

A eso sumamos que esos contenidos no suelen llegar a muchos internautas en otras regiones, y son consumidos casi totalmente por el público cubano, aunque resulta justo reconocer las buenas experiencias impulsadas en el sector de la cultura, especialmente durante los meses más recientes, con conciertos on-line y una presencia más atractiva en el mundo hipermedia.

Debemos continuar diseñando más y mejores campañas comunicacionales también para el exterior, realizar más alianzas con artistas y organizaciones de otras partes del mundo que nos permitan llegar más lejos. En lo adelante cada evento deberá tener una programación digital, con la aspiración de ir más allá de los límites de nuestra geografía nacional, atraer y enamorar.
Debemos compartir más contenidos en otros idiomas, además del Español, analizar estadísticas y readaptar el trabajo en función de lo que queremos, tener en cuenta los horarios más pertinentes para publicar según la hora a la que acceden nuestros públicos… Según nuestros objetivos se pueden tener en cuenta otros elementos como sus edades, sexo, ciudad donde residen…, información que brindan con facilidad las administraciones de páginas en las redes.

Otra de las desventajas que se suele enfrentar aquí es que el posicionamiento de nuestros sitios webs y perfiles es solamente natural, o sea fruto del trabajo, mientras que otros pagan por lugares privilegiados en buscadores o llegar a más internautas con facilidad direccionando incluso hacia otros países o grupos de edades.

En la situación de Cuba influyen diversos aspectos, incluida la infraestructura y organización existente para la promoción, y la preparación humana para desarrollarla. Es fundamental comprender mejor las dinámicas de las plataformas digitales, conocer su funcionamiento y las maneras de llegar a sectores de internautas más diversos. No se trata de inundar los sitios de contenidos, sino de brindarlos de una manera creativa y sugerente, y hacer luego una labor de promoción para esos propios materiales.

Fenómenos como la comercialización digital del arte deben ser aprovechados en mayor medida. No basta con tener, por ejemplo, una plataforma para la música, también es preciso hacerla atractiva y crear múltiples canales que lleven a ella. Los propios creadores también deben ser más protagonistas en todo esto. Deberían existir muchas más multimedias, exposiciones virtuales y posibilidades de visitas on line a nuestros principales centros de arte, muesos y otros lugares.

Es pertinente un mayor ejercicio de la crítica artística y cultural en general en espacios que verdaderamente tengan gran impacto mediático y contribuyan a la jerarquización de las mejores opciones. Lo ideal sería que quienes tienen entre sus funciones la promoción desde las instituciones y los medios también sean coherentes con eso.

Lo realizado en esta etapa de coronavirus demuestra que teníamos muchas potencialidades sin aprovechar, y a pesar de la complejidad de las circunstancias se han redimensionado varias de las propuestas artísticas en el país.

Escribimos esto siendo críticos sobre todo con nosotros mismos. Es fácil escribir, saber lo que se debe mejorar, pero lo verdaderamente complicado es conseguir lo que se quiere.

Necesitamos superación de las personas encargadas de la promoción y también de los propios autores que deben ser cada vez más protagonistas en función de que se conozca lo que hacen. Son fundamentales las alianzas entre las instituciones, entre ellas y los artistas, y con algunas de las personas o grupos creativos que mejores experiencias tienen.

Debemos estar conscientes de que más allá de lo hipermedia y los medios tradicionales, los espacios físicos siempre serán un escenario importante de promoción. Lo más importante seguirá siendo la obra como tal, pero cada vez resulta más vital presentarla de la mejor manera posible y según las características de cada plataforma.

Es importante resaltar los pasos que se han dado en el país y especialmente en el sector de la Cultura, a favor de la promoción y la comunicación en general, con transmisiones en vivo, conciertos on-line y otras iniciativas, que han mantenido el arte muy vivo en esta etapa de pandemia. Resulta favorable que muchas de las mejores experiencias han sido impulsadas por el Ministerio de Cultura y organizaciones de creadores como la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En todo esto tampoco hay reglas fijas. Lo aparentemente incorrecto puede ser lo que mejor funcione para algunos. En esto como en el arte y la vida es muy favorable tener siempre un estilo propio. El límite es la creatividad.

  • *Publicado originalmente en el blog del autor Mira Joven


Primer Festival Clip COVID por la Vida nomina 30 obras (+Audio)

El primer Festival Clip COVID por la Vida ya se vislumbra como una experiencia sin precedentes en el panorama cultural cubano post COVID-19.

Con la cercanía de las galas de nominación y premiaciones, los días 25, 26, 27 y 28 de septiembre, el jurado ha desempeñado una exhaustiva labor para seleccionar las creaciones más sobresalientes en las diferentes categorías.

La periodista y promotora cultural Hilda Cárdenas Conyedo, la directora de la orquesta sinfónica provincial Irina Toledo, el radialista Eloy Montenegro, el doctor en ciencias de la comunicación Kirk Díaz-Guzmán, la escritora Lidia Meriño, el documentalista Rolando Rodríguez Esperanza y la destacada locutora de radio y televisión Misladys Zamora son los encargados de decidir entre más de 300 obras.

Escuche en este reporte en audio las declaraciones de César Irigoyen Milián, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia y coordinador del evento.