Teatro sobre el Camino; Fronteras S.A.


Fronteras S.A y la mitad perdida de uno mismo

“Los extremos son la frontera tras la cual termina la vida”. Con esa sentencia de Milán Kundera, presentó Ileana Margarita Rodríguez la última puesta en escena de Teatro sobre el Camino, Fronteras S.A, a cargo de Rafael Martínez Rodríguez y con la actuación de Elizabeth Aguilera Fariñas.

Esta vez Teatro sobre el Camino nos propone una mirada hacia las barreras culturales, la incomunicación, los conflictos bélicos, el oportunismo mediático y los propios conflictos humanos. Todo esto desde trances como la repartición del mundo, el show alrededor de la guerra, diferencias de idiomas; y en medio de todo, el ser humano en su lucha interior, expropiado de sus propios órganos, desorientado aun cuando se cree salvo en su trinchera.

Una vez terminada la función, el propio director artístico comentó sobre esta entrega. “Fue un proceso muy rico porque queríamos trabajar el tema de las fronteras. Toda la connotación que tiene en la actualidad, pero en nosotros mismos como seres humanos”.

Según la inolvidable crítica santaclareña, porque las fronteras son también ese extremo del que hablaba el escritor checo, “que en muchas ocasiones se nos convierte en un campo de batalla personal, una lucha donde nuestras mitades pierden cada día su mejor versión, tratando de reencontrarse en un terreno donde somos extranjeros de por vida y jamás volveremos a ser un ser humano pleno, feliz”.

“Yo cuando era actor de Teatro de los Elementos había hecho un espectáculo que se llama Una casa en la frontera”, explica Rafael Martínez. “Trataba sobre una familia que quedaba dividida a la mitad, pero me interesaba más acercarnos a lo que sucedía cuando es el propio ser humano el que se divide y qué sucede después al volver a juntar las partes”.

Así nos encontramos ante un texto otro, que nos involucra en el conflicto en la misma medida en que nos sentimos excluidos de la escena. Paradoja inteligente, que nos comunica la sensación de haber llegado al muro, y que debemos sentarnos a observar, divididas nosotros también en los bandos verde y amarillo. Y es que Fronteras S.A “tiene un tempo y además unas sonoridades” (signos) que tributan a la unidad dramática.

“Hay un texto, pero todo está acotado en cuanto a las acciones, a las escenas, a lo que sucede y a los textos en inglés o francés. Para mí fue un excelente ejercicio porque ya escribí el texto como resultado de todo el proceso de montaje”.

“Ha sido muy polémico. A algunas personas les funciona, otras establecen unas fronteras ellas mismas que les impide comunicarse más allá de lo que se dice textualmente. Porque cuando vienes a ver se dicen muchas cosas, pero al no ser las contadas palabras en francés y en inglés que utilizamos, más allá de eso, es un complemento de la puesta. Entonces ya las personas cuando no escuchan, cuando no entienden, les cuesta. He hablado con varias personas y me han comentado eso sobre el espectáculo. Pero considero que no es determinante para comunicarte y dialogar con la propuesta.

También pudiera decirse que el atrevimiento de un texto con parlamentos en francés, inglés y una dosis de jerga, no solo habla de la creatividad de su autor, sino de lo que constituye un camino peligroso para la actriz Elizabeth Aguilera Fariñas. Ella, en cambio, asume el reto con brillantez y, una vez en escena, nos regala la interpretación de diversos personajes, con una fuerza y veracidad que mantienen la intensidad dramática y el ritmo de este unipersonal. Al respecto confesó Rafael, que como director le concedió a la actriz que tuvo toda la autonomía creativa para el diseño de los personajes en esa escena.

“Juntos construimos toda la historia y los personajes. A partir de una sinopsis muy elemental empezamos a crear todo el trabajo. Creamos mucho material para seleccionar después en el proceso de montaje. Es un entrenamiento de actuación tremendo para trabajar más allá que con lo que se dice, con lo que subyace por debajo del texto y es lo más importante.

“Una línea esencial de trabajo del grupo son los títeres combinados con el actor en escena, lo cual lleva un trabajo vocal muy complejo. ¡Demanda mucho! ¡Es realmente un reto para ella si además se tiene en cuenta que el espectáculo dura 52 minutos en escena!”.

La escenografía es sencilla y minimalista. Sobresalen la utilización de títeres de mesa otros y elementos que aportan significado a la trama; por ejemplo: un serrucho que bifurca el mundo tiene otras utilidades y la propia semiesfera del mundo servido a la mesa representa también la luna. ¿Lograremos repartírnosla algún día?

“En los ensayos que hicimos con público, antes del estreno, alguien se refirió al modo en que un tema que es tan universal, se podía concentrar de manera minimalista. Sintetizar en un espacio pequeñito, sobre esta alfombra, sobre la mesa y sobre estos contrastes.    

“Todo lo realizamos nosotros, todos estamos en función del atrezo, de la confección de los muñecos, del diseño sonoro, ¡de todo lo que haga falta aquí! Funcionamos como una máquina, como un taller!”.

También aportan a esta poética las versiones del Bolero de Ravel y temas de Pink Floyd que, al decir de Martínez Rodríguez. “Son varios discos que abarcan varios momentos de la creación de Pink Floyd y el referente que está relacionado con estos temas”.

Fronteras S.A es una propuesta reflexiva de conflictos universales que nos provoca la introspección. Una de esas entregas del santaclareño Teatro sobre el Camino, que nos deja la mente y hasta el alma abierta a una nueva forma de entender a los otros desde la mirada desprejuiciada de nuestras propias limitaciones. Porque como escribió la querida Iliana Margarita, “el amor es también el deseo de encontrar la mitad perdida de uno mismo”.