Teatro Lírico de Holguín


Fórmula del éxito, avatares y cavilaciones de Rosana Rivero

*Tomado del periódico ¡ahora!

Rosana Rivero Ricardo es una joven periodista holguinera que desde el √°mbito de la cultura ha entregado en el √ļltimo lustro, su quehacer profesional a informar al p√ļblico holguinero de todo cuanto en materia de arte acontece en la provincia.

Con ingeniosidad teje sus textos y busca constantemente crecer, si no en estatura, en lo profesional. En los meses recientes varios premios le han demostrado que sus empe√Īos fructifican, aunque ya sus lectores lo advirtieran antes que los jurados. Aqu√≠ cuenta f√≥rmulas del √©xito y avatares profesionales. Revelaciones que comparto con los lectores.
 
En los √ļltimos meses recibiste de la vida muchas sorpresas, algunas m√°s tristes, otras pueden considerarse hitos en la vida de cualquier persona. El Premio de Periodismo Cultural Rub√©n Mart√≠nez Villena ¬Ņen qu√© lugar se ubica en este escalaf√≥n?
 
Dicen que la felicidad nunca es completa. En el plano personal hoy siento la ausencia de uno de los pilares fundamentales de mi vida: mi abuelo. No obstante, me reconforta pensar que buena parte de estos resultados se los debo a él, quien me impulsó a superarme siempre.
El Premio de Periodismo Cultural Rub√©n Mart√≠nez Villena se ubica en primer√≠simo esca√Īo de mis alegr√≠as, junto al resto de los reconocimientos que he recibido en los √ļltimos cuatro meses: Premio Nacional de la Cr√≥nica, Premio Provincial La Estrella de Cuba y Premio de la Ciudad 2020.
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El ‚ÄúVillena‚ÄĚ, convocado por la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, es un certamen que ha ganado much√≠simo prestigio. Esta vez se enviaron m√°s de un centenar de obras.
El concurso realza al Periodismo Cultural, una temática a veces subvalorada en otros certámenes periodísticos, tanto provinciales como nacionales, al equipararlos con textos de Periodismo Económico, Jurídico, de Salud, etcétera.
Asimismo, reconoce la labor de los j√≥venes periodistas menores de 35 a√Īos, uno de sus requisitos. Cuando lo descubr√≠ ya ten√≠a 27. Hab√≠a perdido cuatro a√Īos. Pens√© que iba a llegar a los ‚Äúta‚ÄĚ sin obtenerlo.
Un premio nacional siempre se recibe con alegría. Le da visibilidad a tu obra más allá de tu zona de influencia, en mi caso, la provincia de Holguín. Para un periodista, aunque lo niegue, el reconocimiento social siempre es importante.
Mas el agasajo no es solo para quien escribe, sino para el medio para el cual trabaja. Esa es otra de mis satisfacciones: insertar el nombre del periódico ¡ahora! en el panorama nacional. Sin las nuevas posibilidades que ofrece la plantilla del sitio web www.ahora.cu, no hubiese logrado este resultado. Tampoco sin el apoyo del Equipo Multimedia, una nueva estructura creada por el director de nuestra Casa Editora, aprovechando las potencialidades de nuestros Recursos Humanos, para estar en la puntera del desarrollo del Periodismo Hipermedia en el país.
 
¬ŅC√≥mo fue el proceso creativo de esta serie de productos que result√≥ premiado?
En 2018 se comenz√≥ a gestar, desde la direcci√≥n del Complejo Cultural Eddy Su√Īol, el gran suceso que ser√≠a el aniversario 80 del Teatro, celebrado el 2 de junio de 2019. Informativamente la prensa local deb√≠a seguir los acontecimientos, pero quise hacer algo distinto para homenajear a la instituci√≥n y sus protagonistas, a menudo personas desconocidas. Sent√≠a que se lo deb√≠a a mi Teatro, donde de peque√Īa disfrut√© de puestas infantiles.
 
Permaneció una década cerrado, pero cuando reabrió en 2011 estuve en la gala de apertura, aunque después tuviese que regresar a pie a la casa: cuatro kilómetros con los tacones en la mano. Ahora, como periodista, siempre me tiene reservada una luneta en la fila de la prensa.
No he tenido la posibilidad de visitar todos los teatros de Cuba y no puedo hacer comparaciones objetivas. Mas todos los artistas de convocatoria nacional que han estado en el ‚ÄúSu√Īol‚ÄĚ coinciden en algo: este es uno de los mejores teatros de la Isla, no solo por su confort -aunque la ac√ļstica no sea la mejor y el escenario sea peque√Īo e incompleto-, sino por la calidad de sus trabajadores. Eso quer√≠a reflejarlo.
Disfrut√© mucho las entrevistas que fueron la base sobre la que se sustent√≥ cada producto web. Conoc√≠ a Hip√≥lito Vel√°zquez, octogenario tramoyista por varias d√©cadas del ‚ÄúSu√Īol‚ÄĚ, cuya familia se dedic√≥ por entero al teatro. Ellos me abrieron la puerta de su casa. Conversar con grandes personalidades del canto l√≠rico no solo holguinero, sino nacional, como Mar√≠a Luisa Clark, conocida como ‚ÄúLa Voz de Oro de Cuba‚ÄĚ, fue otro momento √ļnico. Me divert√≠ mucho con las an√©cdotas, que suelen pasarle en plena actuaci√≥n a estos artistas.
 
Con frecuencia tus textos tienen una vocaci√≥n historicista, hurgan en el pasado para traer al lector o usuario de las redes, verdaderas revelaciones o encuentros con sus nostalgias, los trabajos que te hicieron merecedora de este premio entran en ese grupo ¬ŅC√≥mo fue el proceso de investigaci√≥n y luego el creativo?
 
Siempre tuve afinidad por la Historia. Me gradué como Máster en esa especialidad. El periodista escribe en presente lo que será historia. Pero el Periodismo es también una buena herramienta para traer el pasado hasta nuestros días. He intentado explotar eso del modo más ameno posible, para que los más adultos se encuentren con sus recuerdos y los más jóvenes conozcan lo que fue.
Consulté a personas que pudieran aportarme información, sugerirme temas y personalidades a entrevistar. De ahí salió una larga lista de tópicos, que incluyó los tres trabajos seleccionados para el concurso. Entrevisté a trabajadores del Teatro, ya retirados, y algunos de los que están en activo, como su director Roger Rodríguez, quien mucho colaboró con la realización de estos trabajos. Otro intercambio clave fue con Martín Arranz, intérprete jubilado del Teatro Lírico de Holguín, quien, además, de ofrecerme sus impresiones como protagonista y espectador de las presentaciones en el Teatro, me facilitó su libro sobre la historia del Teatro en Holguín.
Pens√© la serie como un trabajo multimedial y me apoy√© en un equipo de fot√≥grafos, dise√Īadores, vide√≥grafos, editores para que el producto saliera lo m√°s integral posible. Tuve que aprender hasta a hacer los llamados Time Line o L√≠nea del Tiempo, apoyada en las herramientas digitales, que ofrece la web. Hubo cosas que salieron y otras no. Los podcasts, por ejemplo, no pudieron a√Īadirse por detalles de la tecnolog√≠a.
Gracias a esta serie conoc√≠ mucho mejor el ‚ÄúSu√Īol‚ÄĚ. Sub√≠ hasta el techo de la Sala Principal. Las bombillas quedaban a mis pies. A esa altura las lunetas parecen sillas de mu√Īecas.
Entre los momentos m√°s divertidos y, a la vez m√≠sticos, estuvo el proceso de realizaci√≥n del art√≠culo dedicado a los fantasmas del Teatro, no incluido dentro de las obras premiadas. Dicen que all√≠ habita el fantasma de Ra√ļl Camayd, fundador y director del L√≠rico holguinero por varios a√Īos. Muchos de quienes han ‚Äúsentido‚ÄĚ estas presencias prefirieron no compartir sus an√©cdotas. Yo, por s√≠ o por no, prefiero no quedarme la √ļltima a la salida de cada funci√≥n.
 
El Periodismo cultural plantea el reto de la especialización en un abanico diverso de expresiones del arte, cuáles consideras los más importantes desafíos de esta forma de ejercicio profesional.
 
Ah√≠ est√° el reto: saber de todo un poco, porque en una provincia un periodista cultural, para poder emitir criterios v√°lidos sobre todos los sucesos, que acontecen en su territorio, no puede especializarse en una √ļnica manifestaci√≥n art√≠stica, como deber√≠a ser, por el gran volumen de informaci√≥n, que se debe manejar. Incluso una manifestaci√≥n art√≠stica demandar√≠a una mayor especializaci√≥n para ser m√°s certeros. Por ejemplo, en la danza podr√≠a el periodista centrarse en el ballet o la danza, o en un periodo espec√≠fico.
 
¬ŅC√≥mo describir√≠as que debe ser la relaci√≥n ideal creador-periodista?
 
De amistad, no de enemistad. Ellos, junto al receptor, conforman un ‚Äútrinomio cuadrado perfecto‚ÄĚ, en t√©rminos matem√°ticos. El artista, sin un p√ļblico que decodifique su obra est√° incompleto. A su vez, el cr√≠tico funciona como una br√ļjula, para indicarle el mejor de los caminos a ambas variables. Por ejemplo, el cr√≠tico puede alabar o cuestionar aspectos de una obra basado en sus conocimientos. El creador obtiene as√≠ una opini√≥n especializada de su trabajo, para continuar por esa l√≠nea, o si lo desea, mejorarla. Al p√ļblico, por su parte, el cr√≠tico puede sugerirle a cu√°les hechos art√≠sticos debe prestar mayor atenci√≥n por sus valores.
Lo que no debe suceder es que el artista vea en el cr√≠tico a su enemigo y lo emplace, esgrimiendo argumentos como el desconocimiento de su trayectoria anterior o el esfuerzo realizado, para desarrollar su obra de arte. El p√ļblico lo que disfruta es el resultado final de la pieza, y eso es lo que tambi√©n eval√ļa un especialista.
 
La cr√≠tica de arte es uno de los temas m√°s cuestionados dentro del periodismo cultural. Acusados a veces de poco serios, epid√©rmicos o inexistentes, los textos cr√≠ticos son manzana de la discordia cuando aparecen ¬Ņc√≥mo has vivido la experiencia de la cr√≠tica?
 
No he realizado mucha cr√≠tica art√≠stica y es algo que, a su vez, se me cuestiona en mi entorno laboral. Solo llevo cinco a√Īos de ejercicio profesional y considero, que todav√≠a me falta experiencia, aunque en todo este periodo he intentado especializarme a trav√©s de cursos, talleres, diplomados y hasta mi maestr√≠a, que es en Historia y Cultura.
 
Es una labor compleja y delicada que tiende a herir susceptibilidades. En todos los encuentros de Periodismo Cultural, que se realizan a lo largo de la Isla se insiste en que Cuba es ínfima la crítica cultural y que los periodistas de la temática debemos potenciarla. Los artistas también han planteado en sus asambleas y congresos la importancia de que resurja la misma. No obstante, algunos se quejan y les parecen mal las opiniones que se emiten acerca de sus obras, sobre todo, si se trata de un periodista joven. Por tanto, un crítico siempre está en el filo de la navaja. Casi nunca queda bien, lo mismo si escribe o no escribe su opinión.
Personalmente tuve una buena experiencia en esa relaci√≥n creador-cr√≠tico. En una ocasi√≥n coment√© en el peri√≥dico ¬°ahora! sobre un estreno del grupo humor√≠stico Etc√©tera. Su director, Eider Luis P√©rez, agradeci√≥ los elogios y, en la segunda puesta, mejor√≥ los aspectos negativos se√Īalados.
 
Tienes desde hace a√Īos el encargo de entregar una p√°gina semanal con el acontecer art√≠stico holguinero ¬Ņc√≥mo divides el tiempo para asistir a los incontables acontecimientos que acaecen en la ciudad, escribir, investigar, etc√©tera.?
 
El Periodismo Cultural es una de las pocas especializaciones periodísticas que te dan la posibilidad de trabajar divirtiéndote. No veo mi labor como una obligación, sino como una posibilidad infinita de recreación, conocer disímiles creadores sin moverme de mi ciudad, disfrutar de espacios, que tienen al buen arte como protagonista. Valorándolo de este modo, las ideas, la escritura y la investigación fluyen espontáneamente.
 
¬ŅExiste una manifestaci√≥n del arte con la que te sientas m√°s c√≥moda al escribir?
 
Las artes plásticas. Junto a la arquitectura es la manifestación en la que se enfatiza cuando recibimos Historia del Arte en la carrera de Periodismo. Esto te dota de un conocimiento sistematizado en periodos y figuras, tanto del ámbito universal como nacional. Eso no ocurre, por ejemplo, con las artes escénicas. He estado en un Diplomado de Crítica Artística impartido en la filial holguinera de la Universidad de las Artes y en un curso similar en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí y en ambos se ha prescindido del estudio de la Danza. Esas ausencias curriculares demandan mayor esfuerzo y autopreparación, y uno tiende a escribir en el ámbito que más cómodo se siente.
 
Cuando alguien ha tenido un buen a√Īo, todos se preguntan si tuvo una f√≥rmula para el √©xito. ¬Ņcu√°l es en tu caso?
Enviar mis trabajos a los concursos. Nunca creí mucho en mí ni en mi obra, la verdad. Por eso no incursionaba en los certámenes. Rubén Rodríguez, nuestro periodista, escritor y editor, me envalentonó a hacerlo.
Comenc√© a participar desde el a√Īo pasado. Intervienes en los eventos y talleres y aprendes algunos secretos, como comprender su naturaleza y escoger, dentro de tus textos, los que m√°s se ajusten a esta.
Intento ponerle el mejor ‚Äúsaz√≥n‚ÄĚ a todo lo que cocino, period√≠sticamente hablando. Por eso, no escribo un art√≠culo pensando: ‚Äúeste lo voy a enviar a tal Premio‚ÄĚ. No obstante, el olfato period√≠stico te indica el tema que puede convertirse en un buen trabajo y, hasta sin premeditarlo, le pones un poco m√°s de tu tiempo y esfuerzo. En mi caso, hay art√≠culos premiados que han nacido tras un largo proceso creativo. Sin embargo, otros nacen de la casualidad, la espontaneidad. Lo ideal es trabajar lo mejor posible siempre.
Si tuviera una f√≥rmula del √©xito dir√≠a que esta funciona si, al ‚Äúdespejar la X‚ÄĚ, obtengo como resultado la retroalimentaci√≥n con mis lectores. Sus comentarios en las calles, en la web de ¬°ahora!, sus correos electr√≥nicos corrigi√©ndome datos, sugiri√©ndome temas o felicit√°ndome: esos son los mejores premios.

Peripecias líricas de una viuda alegre

Mi Teatro L√≠rico Rodrigo Prats de Holgu√≠n no es el de las emblem√°ticas puestas que lo han hecho trascender como uno de los baluartes imprescindibles del arte l√≠rico cubano. No vi ‚Äďy por eso no puedo rememorar, ni siquiera comparar‚Äď las antol√≥gicas presentaciones de Los gavilanes, La del Soto del Parral, La tabernera del puerto, El conde de Luxemburgo, Mar√≠a La O, Cecilia Vald√©s, Amalia Batista, La Traviata, La Leandras‚Ķ entre tantas otras obras, que s√≠ conocen y rememoran los viejos seguidores de la compa√Ī√≠a. No es el Teatro L√≠rico donde hicieron historia y protagonizaron los roles principales, importantes figuras como Ra√ļl Camayd, N√°yade Proenza o Mar√≠a Luisa Clark.

Mi L√≠rico holguinero es otro; es el que ha estado en escena en los √ļltimos 10 a√Īos. Mi ‚ÄúRodrigo Prats‚ÄĚ es el de La alegre chaperona, El show de Jerry Hermans, La leyenda del beso, La princesa de las Czardas, Luisa Fernanda, La corte de Fara√≥n‚Ķ Es el del espect√°culo Viva Verdi, con direcci√≥n art√≠stica de Yuri Hern√°ndez y fragmentos de Nabucco, La Traviata, Rigoletto, Otelo y A√≠da, entre otras obras del repertorio verdiano.

Para muchos no ha sido la mejor d√©cada de la compa√Ī√≠a, pero es la que conozco. Es el L√≠rico de galas, como la que celebr√≥ su aniversario 50 en 2012; el de espect√°culos variados. Y ahora es tambi√©n el L√≠rico de La viuda alegre, famosa opereta de tres actos con m√ļsica del compositor austroh√ļngaro Franz Leh√°r y libreto a partir del original en alem√°n de Victor L√©on y Leo Stein, basado en L’attach√© d’ambassade (1861) de Henri Meilhac, y estrenada en Holgu√≠n a fines del pasado a√Īo y recientemente exhibida en el Teatro Sauto de Matanzas y en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana con buena aceptaci√≥n.

Fotos Wilker López

La viuda alegre es, lo que podr√≠amos llamar, un peso pesado en la compa√Ī√≠a, una pieza antol√≥gica en su repertorio. La puesta holguinera fue estrenada ‚Äďasegura, en un libro in√©dito, el investigador e int√©rprete Mart√≠n Arranz‚Äď en 1971 y sigui√≥ toda esa d√©cada en repertorio, hasta 1988. En 1979 fue calificada como ‚Äúun √©xito indudable‚ÄĚ en la presentaci√≥n realizada en la Sala Garc√≠a Lorca del Gran Teatro de La Habana. Entonces la Orquesta la dirigi√≥, junto a Fabio Landa, el propio maestro Rodrigo Prats, uno de los autores m√°s importantes del teatro l√≠rico nacional, junto a Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig.

Esta esperada puesta ‚Äďque sufri√≥ varias posposiciones en las fechas de su estreno, buscando la perfecci√≥n de los detalles‚Äď fue presentada recientemente en el Teatro Eddy Su√Īol como parte de las actividades por el aniversario 80 del coloso art√≠stico holguinero. Llevarla a escena es portar una tradici√≥n consabida, que hace rememorar las actuaciones de Camayd como en Conde Danilo o de N√°yade Proenza y Mar√≠a Luisa Clark como la viuda Ana de Glavary, pero es revivir y hasta insuflarle cierta contemporaneidad a una obra que se caracteriza por una trama disparatada, divertida, basada en enredos y peripecias, y por momentos insulsa, como cualquier telenovela de turno: una joven viuda, Ana de Glavary, ha heredado varios millones, pero de casarse con un parisino su fortuna abandonar√° Pontenegro, creando la ruina nacional, por lo que, alentados por el bar√≥n Mirko Zeta, embajador de ese ficticio pa√≠s en Par√≠s, varios pontenegrinos la seducen. Pero ella le interesa una antigua pasi√≥n, el conde Danilo Danilovitsch, quien jura demostrar que no se casar√° con ella solo por su fortuna, sino por amor. Lo dem√°s aqu√≠ es enredos, peripecias, y eso s√≠, muchas infidelidades conyugales.

Fotos Wilker López

Fr√≠vola, puede ser. Cargada de inverosimilitud, tambi√©n. De por s√≠ ‚Äďy esto debemos subrayarlo‚Äď la opereta es un g√©nero musical animado y peculiar, cuya caracter√≠stica fundamental consiste en contar con una trama inveros√≠mil y disparatada, a partir de di√°logos hablados y canciones entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como la zarzuela o el canc√°n (como sucede en La viuda alegre). Se desarroll√≥ en Par√≠s primero y en Viena, Austria, despu√©s, a lo largo del siglo XIX. La viuda alegre, estrenada en 1905, no deja de poseer estas caracter√≠sticas del g√©nero.

La puesta holguinera, con dirección general de María Dolores Rodríguez y artística de Abel Carballosa, respetó la obra original, su concepción escénica, en buena medida la trama que desarrolla, la propia hilaridad que la peculiariza, aunque matizando varios parlamentos.

M√°s all√° de revisitar el g√©nero, lo homenaje√≥, cuidando cada detalle. ¬ŅC√≥mo hacer que una obra como La viuda alegre, creada para el gusto y la diversi√≥n del p√ļblico vien√©s de 1905, pueda interesar a los espectadores contempor√°neos en Cuba? En ello interviene ‚Äďm√°s all√° de La viuda‚Ķ como obra de arte, como opereta cl√°sica llevada a escena y grabada much√≠simas veces en varias partes del mundo‚Äď la direcci√≥n art√≠stica, la puesta en escena, la espectacularidad que de por s√≠ porta la obra, lo atractivo que llega a ser el desenvolvimiento dram√°tico, la calidad de las actuaciones‚Ķ No es una t√≠pica zarzuela, una gran √≥pera, sino un divertimento oper√≠stico, con una historia que, en su esencia, puede ser bien contempor√°nea, cotidiana, pero que por eso no deja de ser fr√≠vola, superficial, palaciega, casi vodevilesca.

Fotos Wilker López

Pero vayamos a algunas peculiaridades de la visualmente atractiva puesta holguinera. El ‚ÄúRodrigo Prats‚ÄĚ se ha caracterizado por las excelentes voces de sus int√©rpretes, los m√°s j√≥venes salidos de las aulas de la Filial de Canto en la Universidad de las Artes en Holgu√≠n. Esta puesta ‚Äďen la noche en que la vi, y siempre mis consideraciones ser√°n sobre ella‚Äď tuvo en el escenario a int√©rpretes j√≥venes junto a voces consagradas de la compa√Ī√≠a.

El desenvolvimiento escénico, actoral, viene a ser una de las limitantes, en buena medida, del teatro lírico cubano. Es un tema que han subrayado críticos en varias ocasiones. No es solo cantar bien, de por sí todo un mérito, sino saberlo conjugar con la actuación (por eso lo de teatro) y en ocasiones, como sucede aquí, hasta con el baile.

Los int√©rpretes de La viuda alegre lo hicieron lo mejor posible. Combinaron la actuaciones ‚Äďalgunos, claro est√°, mejor que otros‚Äď con el dominio de sus voces. A veces mejor, otras con falta de expresividad, matices, fuerza‚Ķ El conde Danilo, interpretado tambi√©n por el vers√°til y experimentado Alfredo Mas, estuvo en la piel del estudiante Carlos Manuel Gonz√°lez, quien lo supo sacar adelante con dominio y gracia, cuando muchos pensaron que un personaje como este le quedar√≠a amplio al joven. A Carlos Manuel hay que agradecerle tambi√©n la valent√≠a con que asumi√≥ al conde.

La viuda ‚Äďsobre su personaje recae buena parte del peso de la obra‚Äď fue interpretada por una atractiva Yuliannis S√°nchez, que nos ofreci√≥ un personaje agradablemente fr√≠volo y en buena medida superficial, como amerita, intentando subrayar en el escenario el binomio necesario: el canto y la actuaci√≥n. En lo particular, destaco al ya veterano Alfredo Calzadilla, como el bar√≥n Mirko Zeta, en lo que fue una clase de versatilidad esc√©nica. El resto del elenco ‚Äďel personaje de Niegus es aqu√≠ una delicia‚Äď le aport√≥ su parte de diversi√≥n, desenvolvimiento y gracia a una obra que posee esos matices.

Fotos Wilker López

Si algo pudi√©ramos recomendarles en esta parte a La viuda alegre holguinera, es, sobre todo, cuidar algunos detalles relacionados con la actuaci√≥n, con el dominio esc√©nico tan necesario en sus int√©rpretes; incluso varias interpretaciones pudieran mejorar, matizarse, cuidar detalles vocales, para el bien de una obra que requiere de pleno dominio y versatilidad sobre el escenario, a la par del desparpajo, la futilidad, de una historia, que corre el riesgo, con sus enrevesados vericuetos, de aburrir un poco. Y aburrir ‚Äďlo sabemos muy bien‚Äď es todo lo contrario que se ha propuesto el L√≠rico de Holgu√≠n, por eso la direcci√≥n art√≠stica de Abel Carballosa y la direcci√≥n coreogr√°fica de Alejandro Mill√°n han insistido tanto en el dinamismo y la contemporaneidad de la puesta.

Por otra parte, el ‚Äúempaque‚ÄĚ es visualmente atractivo, sugerente, uno de los grandes logros de la puesta, remiti√©ndonos al Par√≠s de plena belle √©poque. Alejandro de la Torre realiz√≥ el dise√Īo de vestuario y escenograf√≠a cuidando los m√°s peque√Īos detalles de manera casi artesanal. Cada traje, especialmente los de la viuda, fueron trabajados velando las telas y la pedrer√≠a, los cambios de las modas de la √©poca‚Ķ La embajada de Pontenegro en Par√≠s, la mansi√≥n de la viuda, con su jard√≠n c√≥mplice de infidelidades y rejuegos; adquieren una verosimilitud ‚Äďdentro del g√©nero, claro‚Äď que el p√ļblico agradece. Del avant premier mostrado el pasado a√Īo aqu√≠, la obra sin dudas creci√≥ mucho.

Es necesario subrayar tambi√©n el trabajo coreogr√°fico de Mill√°n al frente del ballet del L√≠rico, la direcci√≥n coral de Damaris Hern√°ndez ‚Äďvemos incluso al coro incorporarse a las coreograf√≠as‚Äď, y la direcci√≥n musical de Oreste Saavedra, dirigiendo la Orquesta de C√°mara de Holgu√≠n y m√ļsicos invitados. Oreste altern√≥ batuta con el joven Edel Almeida, para interpretar desde el foso del Eddy Su√Īol las compasiones que Leh√°r creara; sin dudas un lujo contar en las presentaciones, como anta√Īo, con m√ļsica en vivo.

Fotos Wilker López

La viuda alegre, del Teatro L√≠rico Rodrigo Prats de Holgu√≠n, es una pieza ambiciosa y necesaria por m√°s de una cuesti√≥n: rescata una obra antol√≥gica no solo del mundo de las operetas, sino del repertorio de una compa√Ī√≠a que celebr√≥, precisamente en uno de los d√≠as de estreno, su aniversario 57. Porque la devuelve para un p√ļblico que a√Īora los a√Īos de esplendor del L√≠rico y que vio esta puesta, pero tambi√©n para los espectadores j√≥venes, √°vidos no solo de teatro l√≠rico, sino de teatro en sentido general. Porque pone sobre el escenario a consagrados y j√≥venes, incluso estudiantes, para el bien de una obra que busca ser contempor√°nea, pero sin dejar de tributar al cl√°sico; por el cuidado detalle en el dise√Īo de vestuario y la escenograf√≠a ‚Äďcuesti√≥n que, a priori, el p√ļblico se lleva en la retina‚Äď, las interpretaciones, la mixtura entre actuaci√≥n y danza, la m√ļsica en vivo‚Ķ Porque La viuda alegre, incluso con los detalles o sugerencias que cualquiera puede indicarles ‚Äďsi hay una cosa que el p√ļblico holguinero cree saber es de teatro l√≠rico‚Äď, es un camino, un punto de crecimiento esperado ansiosamente, una necesidad para la vida cultural de la ciudad, que ha podido mostrarse en otras partes del pa√≠s, incluso esperamos vuelva al propio Eddy Su√Īol. En resumen: una obra que, por esperada, por darlo el L√≠rico de Holgu√≠n todo en ella, se manosea, se comenta de boca en boca, se piensa, pero, sin dudas, tambi√©n se agradece.