Talleres de Creación Infantil


La vida cotidiana y los sueños, inspiraciones para el “Pequeño Gregorio”

La cotidianidad interrumpida por el confinamiento tiene un particular impacto en los niños, entre más pequeños puede tornarse más complejo quedarse en casa y para los padres puede ser un verdadero reto explicarles lo especial de las circunstancias que han erosionado su libertad de compartir sus sonrisas, sus juguetes y sus ocurrencias con otros niños. Es importante regenerar sus vidas y sus sueños, aunque parezca raro hay niños que llegaron mejor preparados al confinamiento, tenían experiencia previa de desarrollar la creatividad y eso ha sido una fortaleza.         

El arte y la posibilidad de darle forma a los universos imaginados han sido dos elementos que se han cruzado para motivar a los niños de Songo- La Maya, un territorios en Santiago de Cuba con una impronta notable en la vida cultural de la provincia. Hoy las medidas para preservar la salud hacen imposible desplazarse 20 kilómetros desde la urbe por un camino que una vez emprendido se torna disfrutable.

foto cortesía del Taller Pequeño Gregorio

Normalmente por esta época del año camino a Songo-La Maya hay un entorno donde las cañas adornan el paisaje con un verdor envidiable. Esas vistas –que hoy se extrañan– no tienen precio; siempre pienso que mientras uno ve embebido viendo palmas al borde del camino, por ahí adentro, en el cañaveral, cientos de hombres dedican sus días a la zafra, el viajero quizás no los note, pero están ahí; lo que sí nota son los monumentos: se suceden para refrescar la memoria, para mostrar dónde cayó el León de Oriente, para hacer patente que no se transita por un lugar común. Todo eso viene a la memoria antes de mandar un cuestionario, definitivamente me perdí el viaje, pero no la oportunidad de indagar sobre una de las iniciativas que pueden hacer que el aislamiento para los niños de ese territorio sea más llevadero.

Cuando llegas a La Maya te encuentras a un pueblo alegre, con parques siempre bulliciosos y gente que no se detiene, hay demasiadas cosas que hacer, nunca hay tiempo para perder; imagino que todo eso ha cambiado por estos días la situación obliga. Ciertamente, hace más de un mes, no es posible encontrarse con la propuesta cultural que habitualmente tiene lugar a un costado de la calle central del pueblo, donde era el cine, en la sede de la Célula de la Asociación Hermanos Saíz, un lugar para la creación. Todo eso lo sé por el coordinador de la célula. 

foto cortesía del Taller Pequeño Gregorio

Dialogar con Yasser Landazury es siempre grato, conoce a la comunidad, sabe de sus intereses y necesidades y por eso ha sabido enrumbar el trabajo sobre una de las experiencias más exitosas desarrollada en los últimos años. Aunque hoy los niños están en casa, accedió a comentar sobre lo que allí sucede con los más pequeños de la comunidad. Él explica que uno de los trabajos más interesantes que vienen realizando es el Taller de Creación Infantil Pequeño Gregorio, que se ha extendido con los años a la otra cabecera municipal que es Alto Songo, con el nombre Sonrisa de Colores.

Landazuri precisa que “este taller ha sido un esfuerzo conjunto de la Casa de la Casa de Cultura 27 de noviembre, La Galería Municipal y, por supuesto, los artistas que pertenecemos a la Asociación Hermanos Saíz. Nosotros les enseñamos a los niños técnicas, les enseñamos dibujo primero y pintura después, para que el proceso sea completo. Te puedo decir que hemos tenido resultados interesantes en este taller, hemos logrado que varios de esos muchachos, después de estar varios años con nosotros, hoy sean parte del alumnado de la Academia Provincial de Artes Plásticas José Joaquín Tejada, lo que es fundamental para garantizar la renovación generacional de los miembros de la Asociación en el territorio.”

Para los asociados este taller es fundamental, es una posibilidad para formar una mirada crítica al arte por parte de los niños y adolescentes. Para ellos, haber devenido en instructores es una experiencia rica, pues se retroalimentan constantemente:

“No tratamos bajo ningún concepto de cerrar el espectro temático, nos interesa la libertad creativa, la hibridez de formatos, nos interesa que los muchachos entiendan el arte como una posibilidad de dar rienda suelta a la imaginación. Hoy ellos se están expresando a través de las nuevas tecnologías, del manga, todas esas opciones son válidas para nosotros. Aunque ahora todo está detenido por la Covid-19, el taller funciona todos los sábados desde las 9 de la mañana en la galería municipal, para que ellos lo mismo pinten paisajes que a sus héroes. La idea es que pinten todo lo que se les ocurra, que pinten sus sueños y la vida cotidiana. Esperemos que cuando todo esto pase podamos retomar lo que habitualmente hacemos con nuestros niños.”

foto cortesía del Taller Pequeño Gregorio

Después de tantos años de trabajo con los infantes una de las iniciativas de la galería municipal ha sido el desarrollo de un salón infantil de artes plásticas, Amiguitos de Meñique, en él se han integrado también los niños del Taller Pequeño Gregorio. Sobre el tema Landazuri agrega: “los muchachos de nuestro taller se han insertado con tremendos resultados, por lo que ahora tenemos también uno propio, en el cual también le hemos enseñado a tener una relación diferente con sus obras, a ver cómo es el proceso de curaduría, que vean sus obras enmarcadas, de esta forma los acercamos más a procesos en los que tradicionalmente ellos no participan, y al mismo tiempo fortalecemos los vínculos de los niños con la comunidad que vienen a verlos y a reconocer sus avances en cuanto a la creación.”

Mientras estuvo funcionando, el taller no se quedaba en la galería, a veces se iban a la calle para hacer de los transeúntes partícipes del proceso creativo. Esa es una experiencia rica que acerca el arte a las personas de una comunidad, que aunque por estos días ha bajado el ritmo, se niega a parar. Es, además, una apuesta constante por los niños y también por los más jóvenes, cuyos resultados van saliendo a la luz.

Allí, en ese lugar de alejada geografía, está la mano de los artistas de la Asociación, quienes un día decidieron que querían compartir su arte con los dueños del futuro. Esos niños están hoy en mejores condiciones de sumergirse en el aislamiento social, son capaces de crear su mundo, de pintar la cotidianidad, de darle cauce a sus inquietudes artísticas y así hacer más llevaderos estos días.