Taller y concurso Rubén Martínez Villena


El periodismo cultural y el reto de lo digital

Muchos son los retos del periodismo cultural en Cuba. A los tradicionales se suman otros relacionados con plataformas digitales, redes sociales y un complejo entramado comunicativo y social, que demanda un ejercicio de la opinión y la crítica sobre temas artísticos y culturales en general cada vez más profundo.

Lo primero será siempre el conocimiento, la superación y la capacidad de análisis de las obras y los sucesos creativos. Resulta muy difícil que un profesional de la prensa tenga todas las herramientas para el reflejo profundo y el análisis del teatro, la danza, la literatura, el cine, el patrimonio, las artes visuales, etc.; por eso es tan pertinente el trabajo conjunto y la inclusión de personas que ya ejercen la crítica en otros espacios —o tienen la formación para hacerlo— como dramaturgos, musicólogos o autores con prestigio —aunque ello implique que deban aprender las dinámicas de los medios de comunicación y el periodismo—.

Su realización con calidad tiene vital importancia para los creadores y la formación de los públicos. No se trata de decir “voy a ser crítico” o “haré un buen periodismo cultural”, no depende solo del propósito ni de apretar botones mágicos. Es primordial tener en verdad el conocimiento y las competencias profesionales para hacerlo, porque con intentos desacertados podríamos tener efectos negativos, como confusión e imaginarios erróneos.

En el presente contexto resulta esencial impulsar el periodismo cultural en plataformas digitales, con el aprovechamiento máximo de la gramática hipermedial, por los debates que suelen ocurrir en esos espacios desde posiciones diversas. Ahí resulta cardinal también el ejercicio profundo y argumentativo de la crítica.

Tenemos mucho por hacer en ese sentido. En Cuba el reto de aprovechar al máximo el mundo web es doble por las dinámicas desfavorables que persisten en lo tradicional, con profesionales, creadores y audiencias poco acostumbrados al ejercicio del criterio “incómodo”. La crítica siempre va a molestar. Resulta casi imposible que algún autor aplauda de felicidad al escuchar o leer críticas a una de sus obras. Y a eso se le suma la necesidad de dominar otras herramientas y códigos de lo digital. El trabajo en equipo parece ser la manera más efectiva de dar pasos más rápidos en ese sentido, aprovechando las potencialidades de cada uno.

Alegra ver algunos ejemplos positivos de iniciativas como podcasts y perfiles hipermediales en medios como el periódico Juventud Rebelde y la revista El Caimán Barbudo, pero falta muchísimo. Aquí todavía no hay experiencias como youtubers o grandes influencers sobre esos temas en las redes.
Nosotros consideramos que cualquier acercamiento desde lo comunicacional al arte o a los sucesos artísticos no debe ser considerado periodismo cultural, porque eso implica también un conocimiento, una ética, un análisis.

Ya en el artículo “Hacer un mejor periodismo cultural no depende únicamente de las formas”, publicado en junio de 2020, comentamos la necesidad de cambiar rutinas productivas y encontrar maneras más atractivas en la presentación de los contenidos, aunque hay otras esencias principales.

Durante la edición más reciente del Taller y concurso Rubén Martínez Villena, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, profesionales de varias generaciones debatimos muchísimo sobre este tema y otros retos del panorama comunicativo en Cuba. No basta con intentos aislados, debemos articularnos con estrategias que favorezcan también la superación y la multiplicidad de visiones. La AHS y la Uneac son fundamentales en ese empeño.

El periodismo cultural adquiere cada vez más importancia, como lupa que analiza, desentraña, orienta y guía. Rebasa el arte, la literatura… Es transversal a fenómenos de la sociedad toda, por eso debemos cultivarlo y enarbolarlo siempre de la mejor manera posible.

 

*Publicado orginalmente en La Jiribilla


Dan a conocer ganadores del Concurso de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena

Los ganadores del Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, fueron dados a conocer este domingo en los perfiles en redes sociales de esa organización, en la última jornada del evento de igual nombre.

Después de analizar las 218 obras en competencia, el jurado, integrado por los periodistas Yuris Nórido, Paquita de Armas y Yanetsy León, otorgó el premio en la categoría de Radio a Yohan Amed Rodríguez Torres y Max Barbosa Miranda, por Las cuatro bayamesas, y Menciones a Yusley Izquierdo, por la revista cultural Hecho en casa, de la emisora Radio Guamá, en Pinar del Río; y a la espirituana Lisandra Gómez Guerra por Yo soy Cecilia Valdés.

En Televisión, los mayores aplausos fueron para Bernardo Rodríguez, de Telecristal, “por el buen montaje que permite ver la poesía de la danza en el audiovisual”; y la Mención correspondió a los matanceros Leydis Hernández y Alex Díaz, por Decimalex, “proyecto con la décima en el centro y su cultivo por todo el país”.

Dailene Dovale, de la revista El Caimán Barbudo y el periódico Juventud Rebelde, obtuvo el galardón en Periodismo Hipermedia, por el perfil Giselle Lucía no es un cuerpo inmóvil, “con el que muestra un avance sistemático en este género”; y las Menciones fueron para la camagüeyana Yusarys Benito por Cuando no sabes vivir de otra manera que improvisando, y para Dainerys Mesa Padrón, de la revista Alma Mater, por Hablar de abuso es una forma de pararlo.

En Prensa Escrita, el premio fue para el holguinero Erian Peña, “por el conjunto de textos presentados donde muestra oficio y ejercicio del criterio, con un lenguaje adecuado”; y las Menciones correspondieron al cienfueguero Miguel Ángel Castiñeira García, la holguinera Vanessa Pernía Arias y Lisandra Gómez Guerra.

Los miembros del jurado reconocieron de manera especial a la revista Alma Mater, de la Editora Abril, por su amplia y rica participación en el certamen.

El Taller y Concurso Rubén Martínez Villena sesionó del 10 al 14 de marzo de manera online en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación, y los perfiles en redes sociales de la AHS.

En el grupo de WhatsApp del evento se efectuaron talleres como “Retos del periodismo cultural radial en tiempos de Covid”, a cargo de la Doctora en Ciencias Lisandra Gómez; y otros sobre la entrevista periodística, impartido por el crítico y periodista José Luis Estrada; y el periodismo cultural en televisión, ofrecido por Yuris Nórido. A eso se sumó el foro online Periodismo cultural 2.0: Entre desafíos y certezas.

Ya está abierta la convocatoria para el próximo año, con el propósito de que el “Villena” sea siempre un espacio para intercambiar, analizar, soñar, estimular y contribuir a un mejor periodismo cultural en Cuba.


La Entrevista: ¿un género menor?

A la Entrevista, género periodístico considerado menor por algunos profesionales de la comunicación, estuvo dedicada el taller que inició este 10 de marzo la edición de 2021 del Taller y Concurso de Periodismo Cultural “Rubén Martínez Villena”. Convocado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), el evento en esta ocasión transcurre de manera virtual, debido a la pandemia de la COVID-19.

José Luis Estrada, jefe de la página cultural del diario Juventud Rebelde y Miembro de Honor de la AHS, provocó el debate en el grupo de WhatsApp creado con motivo de la cita.

Primeramente, Estrada compartió algunas apreciaciones del periodista y escritor Eduardo Heras acerca del género, plasmadas en el prólogo realizado para El mundo danza en La Habana, su segundo libro:

“¿Qué tiene un entrevistador en sus manos cuando realiza una entrevista? Apenas un interlocutor generalmente desconocido con el cual necesita establecer una comunicación que le permita acceder a zonas de su vida casi siempre vedadas a la opinión pública.

“Posee además una grabadora que debe estar semioculta a los ojos del entrevistado, porque muchas veces se convierte en un obstáculo que dificulta la comunicación; un papel y un lápiz donde anotará algún detalle descriptivo o de ambiente, un gesto caracterizador, un leve movimiento de manos, alguna mirada, que luego facilite reproducir la atmósfera del lugar y la personalidad del entrevistado.

“¿Con qué conocimientos previos debe contar? ¿Qué preguntas hacer y cómo insertarlas dentro de la conversación, de manera que resulten totalmente fluidas, naturales, como si fueran parte esencial del diálogo? Y luego, terminada la entrevista, ¿cómo exponerla de manera que el lector reciba de la forma más completa las revelaciones que pudo obtener? ¿Y cómo elegir los momentos precisos en que la escena que se está narrando debe ser interrumpida por párrafos de resumen que sintetizan en pocas líneas un volumen de información que, revelada por boca del entrevistado, haría interminable la entrevista?

“El dominio de estos elementos esenciales es lo que convierte el género en un verdadero arte, y al periodista que lo logra en un maestro de ese arte”.

De su propia cosecha, Estrada apuntó que el secreto de la entrevista está en disfrutar del placer de una buena conversación, basada en el respeto y en un genuino interés por escuchar lo que cuenta el entrevistado.

“Solo así compartirán, a corazón abierto, lo que sienten o piensan, y se establecerá esa esencial empatía cuando estén convencidos de que eres alguien seguro, ético, cuando estén convencidos de que lo cuidarás, de que te transformarás en “tumba” si fuese necesario.

“Si algo he tenido muy claro es que en las entrevistas que hago no soy yo el protagonista y mucho menos me interesa que el lector perciba un supuesto elevado nivel intelectual ni que note cuán vasta puede ser mi cultura. Para mí lo más importante es tener la humildad de mostrarme como un propiciador de la abundante virtud de los otros. Que sean ellos quienes tejan la historia, con sus satisfacciones, sus frustraciones, sus ansias”.

Los participantes en el taller concordaron con la periodista y crítica cultural Paquita de Armas en que es esencial una buena preparación previa, “saber de la A a la Z de la persona que se tiene delante”, y en función de eso elaborar un cuestionario interesante.

Ser simples sin caer en los lugares comunes, no autocensurarse ante la posibilidad de una pregunta incómoda y tener conciencia de que un producto comunicativo puede ser polémico sin convertirse –per se– en destructivo, constituyeron otros de los puntos abordados en el debate.

“Cada persona tiene algo que contar. Lo esencial es saber cómo llevarlos a ello, y eso lo propicia el estudio, la manera en que podamos crear un ambiente cómodo. La capacidad para hilvanar el criterio del entrevistado con la próxima pregunta sin que haya un salto brusco…”, destacó Leandris Noa, del telecentro guantanamero Primada Visión.

Mientras, su colega Christian Knight, del canal territorial Solvisión, añadió: “La entrevista es un acto de confesión común. Ese momento donde recibimos de la otra persona mucho más que una respuesta. Recibimos su sentir a través de expresiones corporales; de emociones a veces, más que del propio discurso. Solo hay que estar atentos y siempre prestos para aprender”.

¿Son necesarias las interrogantes incómodas? Ante esta reflexión, José Luis Estrada acotó que deben ser parte esencial del cuestionario, si es que hay problemas con los que meterse.

En ese sentido, Patricia Hernández, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y colaboradora habitual de la revista Alma Mater, consideró que en Cuba se debe explorar un poco más este tipo de entrevistas retadoras, que obligan a los entrevistados a dar respuestas sin retóricas innecesarias.

Varios de los participantes concordaron en que en un diálogo franco y profesional caben todas la interrogantes, y que la Ética constituye la brújula moral para alejar al trabajo del sensacionalismo y el amarillismo.

Este jueves 11 de marzo la agenda del evento depara un taller con la periodista espirituana Lisandra Gómez, quien ahondará en las alternativas y desafíos ofrecidos por las redes sociales para  la producción contenidos radiales, en la realidad epidemiológica actual.

Mientras, el próximo domingo 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana, se darán a conocer los ganadores de la presente edición del Concurso Nacional de Periodismo Cultural “Rubén Martínez Villena”.