Roberto fern√°ndez Retamar


La vida eterna de Roberto Fern√°ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period√≠stico, publicado a prop√≥sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d√≠a 9 de junio cumplir√≠a 90 a√Īos)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr√°s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp√©rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n.

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

  • ¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    ¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

¬ŅC√ďMO VEMOS LOS J√ďVENES A FERN√ĀNDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es sólo una ilusión, sólo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

***

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Nuevos afiliados a la comunidad «nuestromemoriana»

Participar en un evento teórico por primera vez siempre causa dudas. Las dudas aumentan cuando el evento es virtual, plataforma escasa en Cuba, donde el acceso a internet no es fluido. Sin embargo, cuando es un evento de prestigio y de energía como el Congreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra de las Romerías de Mayo, vale la pena intentarlo. La idea original de muchos participantes era recorrer la alegórica L Periquera de Holguín, subir la emblemática Loma de la Cruz y andar gregarios entre debates intelectuales, artes y acontecimientos, pero la actual pandemia de la COVID-19 redujo el escenario a un grupo de WhatsApp. El evento ha recibido una veintena de ponencias, incluyendo las de jóvenes que nunca han asistido personalmente al evento.

Dayana Hern√°ndez Vel√°zquez se siente nerviosa. Para ella este evento es un reto y espera impaciente su ponencia virtual. Es estudiante de quinto a√Īo de la carrera de Estudios Socioculturales, en la Universidad de Granma. Hab√≠a intentado anteriormente participar, pero no hab√≠a sido aceptada. En esta edici√≥n clasific√≥ con una investigaci√≥n que tributa a su trabajo de diploma sobre ‚ÄúLas manifestaciones de violencia de g√©nero en el noviazgo en residentes universitarios de la Universidad de Granma‚ÄĚ.

‚ÄúMe siento motivada por esta situaci√≥n tan diferente, a pesar de la pandemia que nos azota, los j√≥venes podemos hacer cosas que nos interesan y distraen a pesar de estar en nuestras casas‚ÄĚ, afirm√≥ al Portal del Arte Cubano. Asimismo, sobre los aportes de los debates y ponencias a su vida estudiantil nos expresa: ‚ÄúCreo muy positivo interactuar aunque sea virtual con otros investigadores y sus resultados. Adem√°s del conocimiento que me aporta en campos acad√©micos y profesionales donde pienso insertarme al graduar‚ÄĚ.

Otro ponente, tambi√©n estudiante, es Jean Carlos Kindelan Duliep. Tiene 20 a√Īos y cursa Relaciones Internacionales en La Habana, su ciudad natal. En su carrera en los √ļltimos a√Īos se ha hecho √©nfasis en la diplomacia cultural y les exhortan a dominar la cultura cubana como puente con otras naciones, por eso ten√≠a muchas expectativas y las Romer√≠as de Mayo le parec√≠a una excelente oportunidad. A pesar de que el teclado de su tel√©fono est√° roto, envi√≥ diferentes audios sobres sus ponencias e intercambi√≥ con los dem√°s participantes.

‚ÄúSiempre me ha interesado la cr√≠tica e investigaci√≥n, en especial la investigaci√≥n de procesos hist√≥ricos y culturales o la revisita de algunos art√≠culos, como es caso de mi ponencia sobre Calib√°n, de Roberto Fern√°ndez Retamar, pues considero importante volver a fen√≥menos de nuestra historia y cultura y redimensionar en las actuales circunstancias. Los art√≠culos y debates que he podido leer, aunque sea semipresencial, me afirman que no estaba equivocado. Este es un evento importante y he aprendido mucho. Mi principal aspiraci√≥n es conocer e interactuar en la pr√≥xima edici√≥n con j√≥venes que est√°n construyendo y reedificando nuestro panorama cultural‚ÄĚ, asegura Kindelan Duliep.

Una de las ponentes m√°s activas es Laritza Rodr√≠guez Cintra. Es Licenciada de Historia del Arte por la Universidad de Oriente, y actualmente se encuentra en Jamaica. Desde all√° no dud√≥ en participar e intercambiar en este evento. ‚ÄúSiempre he estado motivada por la investigaci√≥n. Me apasiona la idea de profundizar en tem√°ticas que muchas veces pasan desapercibidas ante la generalidad. Del mismo modo estoy acostumbrada a exponer mis trabajos investigativos, pues no tiene sentido el conocimiento que no se comparte. Nunca hab√≠a participado en el Memoria Nuestra porque tengo poco tiempo en la organizaci√≥n y supe de la existencia del evento cuando me inici√© en la AHS. En ese momento no estaba vigente la convocatoria y ten√≠a que esperar. Pero cuando el jefe de secci√≥n de cr√≠tica e investigaci√≥n me convoc√≥, no lo dud√©, y aqu√≠ estoy‚ÄĚ.

A Laritza le apasiona su tema de investigaci√≥n sobre el estilo arquitect√≥nico Art Dec√≥ en Guant√°namo, su ciudad natal. El trabajo es una valoraci√≥n de los elementos arquitect√≥nicos representativos del estilo en residencia privadas, a nivel de fachada, y en algunos elementos de decoraci√≥n interior, y ‚Äúpara este evento me enfoqu√© en algunos elementos propios de fachadas e interiores como divisores de cruj√≠a, los plafones para l√°mpara y la herrer√≠a.‚ÄĚ

Esta joven investigadora se siente muy motivada y satisfecha con el desarrollo actual del Memoria Nuestra. As√≠ lo afirma v√≠a WhatsApp: ‚ÄúEste intercambio online ha sido muy provechoso. Lo que m√°s me ha llamado la atenci√≥n es la cantidad de ponencias presentadas, a pesar de las limitaciones que existen a causa de la calidad del servicio de internet en Cuba. Los j√≥venes investigadores est√°n realmente motivados, el debate ha sido sostenido. Desde tempranas horas de la ma√Īana se env√≠an y reciben chats. Todos hemos asumido esta modalidad online muy en serio. ¬°Ni hablar del debate de las ponencias! Preguntas complejas e interesantes respuestas. Las cuales mueven el pensamiento de los ponentes. Salieron a la luz aristas que dan para otras ponencias. Es impresionante, me siento muy orgullosa de participar en este evento‚ÄĚ.¬†¬†¬†¬†

Jos√© Antonio Garc√≠a P√©rez y Celia Molina S√°nchez concibieron la idea de su investigaci√≥n en un diplomado de periodismo en Ciego de √Āvila. As√≠ fue c√≥mo surgi√≥: ‚Äú33 a√Īos de historia: un acercamiento al panorama cultural avile√Īo desde el contingente de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z‚ÄĚ.

‚ÄúAunque no he participado en otras ocasiones, la reputaci√≥n del concurso lo precede‚ÄĚ, afirma Celia. ‚ÄúConoc√≠ m√°s sobre el certamen hace dos a√Īos cuando un avile√Īo obtuvo uno de los premios. Eso me motiv√≥ a investigar c√≥mo participar, y esta edici√≥n virtual nunca la vi c√≥mo menos que las anteriores, pues las redes sociales han cobrado vital importancia para la promoci√≥n y socializaci√≥n del conocimiento, as√≠ que no hab√≠a razones que me llevaran a menospreciarla.‚Ä̬†¬†

Su trabajo fue de los primeros en ser expuestos virtualmente y de los m√°s debatidos cuando inici√≥ el evento el d√≠a 4 de mayo. Sus intenciones son representar y salvar la memoria e historia de la organizaci√≥n, as√≠ como su proyecci√≥n e importancia en la atm√≥sfera cultural local. Jos√©, por su parte, nos explica que su investigaci√≥n es bastante ambiciosa y pretende abarcar al m√°ximo el rol de la AHS en su ciudad, que tuvieron que hacer un reajuste conceptual para el evento, pero est√°n complacidos con la presentaci√≥n. Para Celia, ‚Äúla principal ganancia son los contactos que nos llevamos de la experiencia, los cuales siempre est√°n dispuestos a colaborar con la investigaci√≥n seg√ļn sus ponencias.‚ÄĚ

Los criterios y opiniones de estos j√≥venes demuestran una experiencia exclusiva y favorable. As√≠ los debates digitales abren una nueva opci√≥n muy poco explorada. Facilitando el intercambio y la retroalimentaci√≥n intelectual. La relaci√≥n espont√°nea entres los j√≥venes y la tecnolog√≠a ha sido una gran ventaja. As√≠ como el sentimiento de camarader√≠a y amistad expresado por los m√°s veteranos en estas lides, pero biso√Īos en esta modalidad virtual. Es casi seguro que estos j√≥venes estar√°n en las pr√≥ximas ediciones en la ciudad de Holgu√≠n. As√≠ en palabras de Yuleidys Gonz√°les Estrada, una de las productoras de esta edici√≥n: ‚ÄúEstos muchachos ya son un logro y un nuevo ingreso a la comunidad nuestromemoriana‚ÄĚ, asegur√≥.


La descolonización: necesidad constante de los jóvenes investigadores

Por segundo día consecutivo, a través del grupo homónimo creado en la red social Whatsaap, sesionó Memoria Nuestra, el congreso para jóvenes investigadores que convoca la filial holguinera de la Asociación Hermanos Saíz y su sección de Crítica e Investigación en el marco de las Romerías de Mayo 2020. Una treintena de miembros, en condición de ponentes y participantes, intercambiaron sobre diversas temáticas.

El programa de la jornada estuvo compuesto por un an√°lisis de la obra ensay√≠stica del reconocido intelectual cubano Roberto Fern√°ndez Retamar; tambi√©n se present√≥ una investigaci√≥n centrada en la Revista Casa de las Am√©ricas como espacio de confluencia entre revoluci√≥n social e intelectualidad, en tanto estuvo presente una indagaci√≥n sobre la ense√Īanza de la m√ļsica en Cuba, as√≠ como un acercamiento a los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n a trav√©s del fot√≥grafo Cartier- Bresson.

Uno de los elementos distintivos del debate, com√ļn a todas las ponencias, fue la necesidad de una mirada descolonizadora en la apropiaci√≥n de la realidad, para lo cual la investigaci√≥n es esencial a la hora de localizar referentes que permitan a los m√°s j√≥venes posicionarse frente a paradigmas hegem√≥nicos desde una l√≥gica emancipadora.¬†

Tanto el legado de la Revista Casa como la obra Retamar son vitales en la b√ļsqueda de elementos aut√≥ctonos para desprenderse de cualquier vicio colonizador, adem√°s de que poseen profundas ra√≠ces en la realidad latinoamericana y caribe√Īa que permiten el retorno a la b√ļsqueda de la emancipaci√≥n total del ser humano.

Los participantes plantearon interrogantes que permitieron a los ponentes explicitar las claves de sus investigaciones y establecer un diálogo profundo al abrir nuevas incógnitas o aristas poco exploradas que permitirán seguir profundizando en las temáticas que constituyen objeto de indagaciones.

La jornada también fue propicia para poner a disposición de los participantes las ponencias que serán presentadas este miércoles. De esta manera se confirma este evento como el principal espacio a nivel nacional para reunir los resultados investigativos de los estudiosos noveles en el país, y a la vez asienta la vocación innovadora y capacidad de adaptación de Memoria Nuestra y su comité organizador a las actuales circunstancias, sin que ello afecte su vitalidad como espacio de encuentro e intercambio de saberes y experiencias entre los jóvenes intelectuales cubanos.


«Moforibale, Roberto»

A un poeta de antes

Vivi√≥. Sufri√≥. Muri√≥. ¬ŅMonoton√≠a?

¬ŅDeslumbramiento? J√ļzguelo quien pueda.

En su tiempo amó al tiempo y al espacio.

Hoy su espacio no es casi nada, y nada

Aquel tiempo, que el nuestro ha devorado,

Y quizás a él también, bajo la forma

de aves, de caracoles o legumbres.

Tuvo una historia que se nos escapa.

Algo ha llegado, sin embargo, de él:

Lo festejaron por lo que no era,

Y lo atacaron por lo que no fue.

¬°Ah, poeta de antes!

                                   ¡Ah, poeta!

Roberto Fern√°ndez Retamar

‚ÄúCuando conoc√≠ a Roberto Fern√°ndez Retamar ya ten√≠a escritos poemas, colaboraba con Jos√© Lezama Lima‚Ķ Adem√°s la espiritualidad de Roberto destellaba, ten√≠a una gran cultura, y, ¬°por eso todas las mujeres lo segu√≠an!‚ÄĚ.

De esa forma cercana, (no podía ser de otra manera para hablar del amigo) conversó hoy Miguel Barnet, presidente de honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con decenas de estudiantes durante la primera jornada del Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL), evento que hasta el próximo domingo promoverá el amor hacia la lectura entre los jóvenes cubanos.

Barnet destacó en el encuentro, efectuado en el Pabellón Cuba, que Fernández Retamar fue la figura más insigne de la generación del cincuenta, afirmación sustentada, entre otras cosas, por la calidad del ensayo Caliban.

‚Äú¬°Prolog√≥ mi primer libro cuando yo solo ten√≠a 22 a√Īos! A esa edad tener ya un libro prologado por Retamar era como un pasaporte hacia los lectores y hacia la gloria. Siempre le estar√© agradecido por tener fe en mi‚ÄĚ.

Al referirse al destacado poeta y ensayista, reconocido como Maestro de Juventudes por la Asociación Hermanos Saíz, Barnet subrayó que fue un rey pobre con corona grande, el intelectual que nos legó la obra más sustanciosa y orientadora.

‚ÄúYo admiro a Roberto sobre todo por su dignidad, entereza, √©tica e intransigencia con los principios revolucionarios, en una √©poca en que muchos intelectuales que en principio fueron de izquierda se radicalizaron contra la Revoluci√≥n‚ÄĚ.

Barnet concluy√≥ el encuentro afirmando: «una palabra graciosa y solemne clama por salir de mi boca cuando hablo de Roberto Fern√°ndez Retamar. Cuando quiero decir que sin su poes√≠a nuestra l√≠rica habr√≠a adolecido con un cuerpo mutilado de un miembro vital: ‚ÄúMoforibale‚ÄĚ, en Lucum√≠; ‚ÄúGracias‚ÄĚ, en Castellano.


La vida eterna de Retamar (+ Fotos, video y poemas)

Si me dicen que te has marchado

O que no vendr√°s,

No voy a creerlo: voy

A esperarte y esperarte:

Si te dicen que me he ido,

O que no vuelvo,

No lo creas:

Espérame Siempre.

Roberto Fern√°ndez Retamar

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n. ¬†

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.¬†

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

 

Foto: Tomada de Internet

¬ŅC√≥mo vemos los j√≥venes a Fern√°ndez Retamar?

¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas

Varias decenas de pinchos en la carne.

¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?

Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

Roberto Fern√°ndez Retamar

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, ‚Äúson los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ‚ÄĚ

 

RETAMAR EN EL TIEMPO

Cuando pongo mi mano joven,

Condescendiente,

Sobre el hombro tormentoso del anciano,

Es sólo una ilusión, sólo un instante,

El tiempo

De mirar a las nubes, a los astros,

Antes de que otra mano,

Generosa,

Se pose sobre mi hombro

Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

AGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

 

 

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

 

 

 

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

 

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

 

 

 

 

 

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

 

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

 

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los

portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.

 

Tomado de Cubahora

 


¬ŅQu√© haremos los sobrevivientes?

En febrero del a√Īo 2014 conoc√≠ a Roberto Fern√°ndez Retamar. La Federaci√≥n Estudiantil Universitaria invitaba a l√≠deres estudiantiles latinoamericanos a un encuentro que tuvo lugar en La Habana a mediados de ese mes. La Casa de las Am√©ricas ocup√≥ de inmediato la cabeza de los que organiz√°bamos aquella reuni√≥n. Su presidente desde 1986 era responsable de una parte de las m√°s completas autorreflexiones y propuestas sobre Am√©rica Latina y en general sobre el Tercer Mundo. Conquistaba la atenci√≥n de los que conoc√≠amos parte de su obra, y ten√≠amos seguridad de su entusiasmo y afecto por la gente joven. Durante cuatro horas, como imaginamos, ayud√≥ a meditar sobre la toma de conciencia de la acci√≥n revolucionaria, el papel del intelectual, las universidades y la cultura toda, ante las desgarraduras que suelen ser las revoluciones hist√≥ricas y los inmensos peligros que encierra la perspectiva dominante del imperialismo. [+]


Casa 2018 premia a escritores cubanos

Cuba se destac√≥ entre los galardonados con el Premio Casa 2018, espec√≠ficamente en las categor√≠as de Cuento y Estudios sobre la Mujer; con las obras de los escritores Rafael de √Āguila y Yanetsy Pino Reina, autores de Todas las patas en el aire y estudios sobre la mujer por Hilando y deshilando la resistencia (pactos no catastr√≥ficos entre identidad femenina y poes√≠a), respectivamente.

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Mis criterios para agradecerle siempre a Desiderio Navarro

Siempre quise conocer a Desiderio Navarro. Algo me impulsaba a querer estrecharle la mano, abrazarlo y agradecerle lo mucho que ha aportado a la formación de varias generaciones de críticos, investigadores e intelectuales cubanos. Lo leí cuanto pude, aunque libros suyos como Cultura y marxismo. Problemas y polémicas (Editorial Letras Cubanas, 1986) y Ejercicios de criterio (Ediciones Unión, 1988) sean verdaderas raras avis en las librerías y bibliotecas cubanas. Seguí sus traducciones cuando en la Universidad, a falta de textos teóricos actualizados sobre las distintas materias académicas relacionadas al Periodismo, una carrera teóricamente dispersa que bebe su poco de varias ciencias, estos venían a ser una especie de oasis del conocimiento que muchas veces nos era vedado.

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Caliban: Avatares de un símbolo

Nuestro símbolo no es pues Ariel,
como pensó Rodó, sino Caliban.

Roberto Fern√°ndez Retamar

Escrito har√° pronto cuarenta y cinco a√Īos, pienso que Caliban. Apuntes sobre la cultura de Nuestra Am√©rica, publicado originalmente en el n√ļmero 68 de la revista Casa de las Am√©ricas, de septiembre/octubre de 1971, ‚ÄĒpero fechado entre el 7 y el 20 de junio de aquel a√Īo‚ÄĒ, es quiz√°s el m√°s universal de los ensayos producidos por un intelectual cubano despu√©s de 1959. Y asimismo considero a su autor, el poeta, ensayista y profesor Roberto Fern√°ndez Retamar el miembro m√°s brillante de la vanguardia creadora de su generaci√≥n. [+]


Caliban, cercano a sus cuarenta y cinco a√Īos

Habr√° que ver qu√© ma√Īana vive en los intersticios de hoy (‚Ķ)
R.F.R.

I
En 2016 se cumplir√°n los cuarenta y cinco a√Īos de la publicaci√≥n de Caliban, sin dudas uno de los m√°s notables ensayos escritos durante la segunda mitad del siglo XX en nuestro pa√≠s y, de seguro, tambi√©n en nuestra Am√©rica. Cientos de textos, aparecidos en los m√°s diversos idiomas, y un sin n√ļmero de referencias bibliogr√°ficas dan cuenta de esa jerarqu√≠a. Su autor, el poeta Roberto Fern√°ndez Retamar, acaba de cumplir sus ochenta y cinco y con la intenci√≥n de agasajarlo la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z nos propone un di√°logo acerca de la significaci√≥n y vigencia de esa pieza de reflexi√≥n, que sabemos escrita casi de un tir√≥n, en un rapto, como se escriben los mejores versos. Convocado a participar de este intercambio, debo decir que asumo la tarea no sin sobresalto. Mucho se ha escrito a prop√≥sito de ese ensayo e incluso el propio autor ha vuelto a √©l, una y otra vez, actualiz√°ndolo y ampliando su alcance en esas revisitaciones, de modo que corro el riesgo de repetir aqu√≠ lo ya sabido, lo tantas veces comentado. [+]