Revoluci贸n cubana


Palabras para abrir caminos

A 59 a帽os de aquel acto, la Uni贸n de Escritores y Artistas de Cuba acogi贸 el panel 芦Palabras a los Intelectuales: Defender la Revoluci贸n es defender la cultura, en el que se debati贸 acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando tambi茅n se cumple el primer a帽o del IX Congreso de la Uneac.

La frase m谩s c茅lebre, m谩s citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocuci贸n fue 芦Dentro de la Revoluci贸n todo, contra de la Revoluci贸n nada禄.

El escritor Miguel Barnet explic贸 su esencia: 芦Hab铆a que salvar a la Revoluci贸n, hab铆a que defenderla. Salvar la Revoluci贸n era salvar la cultura禄.

芦Me di cuenta de que se iniciaba un camino diferente禄, evoc贸 el tambi茅n presidente de honor de la Uneac, quien afirm贸 que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolver谩.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consider贸 que en 1961, a帽o de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuaci贸n de los mejores valores de la tradici贸n nacional, pero tambi茅n determinaci贸n de cambio.

El discurso de Fidel, seg煤n Torres Cuevas 芦le dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento鈥 Ah铆 naci贸 una cultura que no exist铆a antes de esas palabras禄.

芦La Revoluci贸n es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro禄, concluy贸 Torres Cuevas.

Rafael Gonz谩lez, presidente de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, consider贸 fundamental para los m谩s j贸venes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableci贸 una relaci贸n estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resalt贸 el m茅todo que instaur贸 Fidel en aquellas Palabras. Ese di谩logo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del l铆der de la Revoluci贸n Cubana.

Morlote inst贸 a revisar tambi茅n el discurso que Fidel pronunci贸 semanas despu茅s en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirm贸 el esp铆ritu democr谩tico e integrador de la pol铆tica cultural naciente.

Los estrechos v铆nculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su inter茅s permante por conocer el pensamiento y la acci贸n de los creadores.

Morlote record贸 el an谩lisis que el presidente cubano Miguel D铆az-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarc贸 su vigencia y proyecci贸n.

El presidente de la Casa de las Am茅ricas, Abel Prieto, reflexion贸 sobre la idea de continuidad que defendi贸 D铆az-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como 芦unas segundas禄 Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocuci贸n de Fidel en junio de 1961 y haciendo 茅nfasis en su contexto, Abel Prieto destac贸 la altura, la honestidad, la meridiana posici贸n de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios s贸lidos, no renunciaba al di谩logo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirm贸 Prieto.

En el esp铆ritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto inst贸 a los artistas e intelectuales a pensar en c贸mo la cultura puede seguir siendo 煤til a la Revoluci贸n en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida L贸pez Labrada, y miembros de la direcci贸n de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, ser谩 transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisi贸n Cubana.

*Tomado de Trabajadores


R茅quiem por tu presencia

Esos papeles de Armando me hablan.

Lo primero fue su palabra apasionada, su voz encendida que es futuro y utop铆a casi perfecta y adorable鈥

Aunque su partida fue as铆鈥 tan r谩pida鈥; ya lo he repetido una y otra vez, S铆, he estado triste, pero no estoy, no me siento desconsolada…, porque el vac铆o y el desconsuelo sin fin de aquellas terribles primeras horas sin 茅l, se fue nutriendo de una forma muy sutil de su entra帽able presencia y su maravilloso recuerdo, al punto que 茅l sigue llenando mi vida de forma plena鈥 隆Caramba鈥! qu茅 grande tiene que ser el amor鈥, cu谩n grande tiene que ser todo lo que 茅l hizo a lo largo de mi vida, cu谩n grande ha tenido que ser 茅l, para que a煤n, despu茅s de su partida, pueda afirmar que no me he sentido sola. S铆, porque Armando dej贸 una huella de cari帽o y de amor tan grande en nuestro pueblo y en su patria latinoamericana toda, que ese amor que 茅l forj贸 me acompa帽a cada segundo, me abraza y hasta me mima, aunque 茅l ya no est茅 f铆sicamente. Por eso le doy las gracias por seguirme protegiendo a煤n con la fuerza que brota de su ejemplo inolvidable, y a ustedes por quererlo, recordarlo y acompa帽arme con tantas muestras de afecto y cari帽o del bueno.

S茅 que tambi茅n podr谩 comprenderse que, aunque en mi alma tambi茅n hay angustia, dolor y mucho dolor鈥, y a ratos ese sufrimiento me embarga plenamente, de eso no solo no puedo, ni debo, de eso no quiero y no voy hablar, porque en verdad fui/ soy una privilegiada por haberlo tenido tantos a帽os compartiendo todo鈥

Para m铆, todo est谩 inundado de Armando y claro que no son, ni ser谩n nunca mis l谩grimas, el mejor tributo para 茅l; porque nunca quiso que yo sufriera, me colm贸 de amor鈥, plant贸 en m铆 los m谩s bellos e imborrables recuerdos鈥 Ya hasta me he sonre铆do recordando su ingenio, su carisma y su buen humor. Desde luego, que 茅l tambi茅n supo hacerlo todo para que yo viviera plena y, como si fuera poco, del mismo modo, supo dejarme llena de proyectos鈥

Por mi parte, le agradecer茅 siempre su confianza por haberme hecho su compa帽era y esposa para siempre. Por todo ello, les pido permiso para hablarles de 脡l, del hombre a quien termin茅 de comprender aquella tr谩gica noche que Fidel parti贸 a la inmortalidad. Y no me pregunten por qu茅, ni c贸mo; pero durante esos tristes d铆as que Fidel se fue, supe que el final estaba muy cerca, tanto conoc铆a a Armando que lo pude intuir鈥 Luego, fue as铆, justo se fue con 茅l, a un a帽o y un d铆a鈥

tomado del perfil de facebook de Eloisa Maria Carreras Varona

Nunca supe estar lejos de Armando鈥, porque siempre he tenido la sensaci贸n de que me pierdo cuando 茅l no est谩 y deja de iluminarme con la luz, la bondad plena y la transparencia que brota de su ser todo. Pero fue solo a partir de aquella aciaga noche que Fidel se fue y de los conmovedores d铆as de duelo subsiguientes, que comprend铆 muchas cosas de Armando鈥, aunque las ni帽as ya cumplieron 27 y yo cuento m谩s de treinta de que nos acompa帽amos en la vida 驴Qu茅 no sabr茅 de 茅l?, cuando nunca m谩s me mov铆 de su lado, ni 茅l del m铆o; todos esos a帽os estuvimos ah铆, as铆, el uno para el otro, siempre. En cada alegr铆a y en cada pena de la vida, que ni la una ni la otra son pocas en un lapso de tiempo como este. Aunque para m铆, el tiempo vol贸 luchando cada segundo por sus maravillosas existencias鈥 Aquella noche tambi茅n comprend铆 que Fidel es la persona por la que Armando vivi贸 y solo entonces termin茅 de vislumbrar las razones por las que Hayd茅e am贸 as铆 a Armando. Porque 茅l, como Abel y Boris, vivi贸 para que Fidel viviera, y ella que era una iluminada, lo supo desde entonces, que Armando tambi茅n le hab铆a entregado su vida; lo dem谩s fue cosa o cuesti贸n del destino de cada quien y un poco del azar que siempre hace lo suyo鈥

Por eso creo que, cuando Armando se fue con 茅l 鈥攁 esa otra dimensi贸n en la estrella que me dec铆a mi madre, muy cerca del Se帽or y del Ap贸stol鈥, a continuar en la lealtad en la que vivi贸 por 茅l toda la vida鈥 se fue tranquilo, se fue en calma鈥 Y cuando se fue y en ese 煤ltimo suspiro que me ofreci贸 antes de partir, lo hizo con valent铆a y no emiti贸 ni una sola queja de dolor. En ese instante decisivo, cuando a煤n estaba en mis brazos, fue capaz de acariciarme el alma, darme fuerzas y una vez m谩s, brindarme su protecci贸n, para poder descansar en paz y no dejarme perdida en medio de tanto desconsuelo.

Por mi parte, puedo confesarles que desde hace muchos a帽os descubr铆 que estudiar y promover su vida, obra y pensamiento, era lo mejor y m谩s provechoso que deb铆a hacer. Desde el a帽o 1979, cuando era una estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte, su pensamiento despert贸 en m铆 particular admiraci贸n, a partir de que lo conoc铆, en una conferencia que dict贸 para los entonces alumnos de la Facultad de Filosof铆a e Historia, en el Teatro Manuel Sanguily de la Universidad de La Habana. A帽os despu茅s, en las complejas circunstancias y contradicciones en las que se desenvolvi贸 mi trabajo, la ayuda de cada uno de sus art铆culos, discursos e intervenciones, me permitieron comprender la coyuntura pol铆tica y, sobre todo, tener la certeza de que, en oportunidad propicia, sus ideas 鈥攑ortadoras de la aut茅ntica Pol铆tica Cultural de Fidel y la Revoluci贸n Cubana鈥 se abrir铆an paso sin tantos y tan diversos obst谩culos para su aplicaci贸n. Desde aquellos dif铆ciles momentos pens茅 que era indispensable que se laborara por difundir su obra y pensamiento; pero al consultarle mi inter茅s, su modestia imposibilit贸 cualquier gesti贸n en esa direcci贸n.

Fue solo a principios de los a帽os 90, tras el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la URSS, en los embarazosos comienzos del Per铆odo Especial, cuando se intensific贸 la necesidad de promover el original pensamiento de la Revoluci贸n Cubana y al calor de los debates por la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradici贸n, en el I Taller de Pensamiento Cubano que sesion贸 en la Universidad Central de Las Villas, en noviembre de 1994, que obtuve 鈥攆inalmente鈥 su aprobaci贸n para poder comenzar a gestionar el proyecto investigativo, de lo que se convirti贸 poco tiempo despu茅s en el anhelado por m铆: 鈥淧royecto Cr贸nicas. Historia y memoria de la Revoluci贸n Cubana en la voz de Armando Hart鈥, el que, junto a las gemelitas es la causa de mi vida.

Tambi茅n puedo afirmar que contin煤a siendo mi deber, seguir pensando y, desde luego, hablando de 茅l, porque todo lo que conozco me lo dijo y me lo ense帽贸 茅l; desde esa sencillez, modestia y lealtad absoluta en la que vivi贸 y en la que parti贸. Pero como ya he contado en otras ocasiones, su amor me ha permitido sentirme iluminada, pose铆da de una fuerza de la naturaleza que me conmina a trabajar sin descanso para que su obra viva; por eso en tan breve tiempo ya contamos con los primeros 8 vol煤menes de la colecci贸n 鈥淐uba, una Cultura de Liberaci贸n鈥. Selecci贸n de escritos del Dr. ARMANDO HART D脕VALOS 1952-2017鈥.

Ahora mismo no puedo olvidar que 茅l solo quer铆a trabajar y hacer, porque no conoci贸 el reposo ni el descanso jam谩s; aunque conoc铆a el sacrificio, sus actos solo eran para 茅l algo necesario y natural como respirar. Siempre fue infatigable, sal铆a de una cosa para entrar en otra; era un verdadero v茅rtigo de acci贸n y de labor; un hombre incansable.

En nuestro hogar fue ejemplo de virtudes extraordinarias; desde luego, primaron en 茅l, el infinito amor a nuestras ni帽as, el honor, la extrema delicadeza y la rectitud de car谩cter, las buenas costumbres, el cari帽o, la pasi贸n por el saber, la cordialidad, la solidaridad, el afecto, la pasi贸n y la consideraci贸n total. Fue, asimismo, un esp铆ritu independiente y soberano. Ahora recuerdo que, como su inolvidable hermano Enrique 鈥攁 quien vener贸 toda la vida鈥 odiaba a quien ment铆a, porque para 茅l la mentira originaba todo la enga帽ifa criminal que hace tan dif铆cil el arte de gobernar y de crear.

Se refugi贸 toda la vida en el mundo de las concepciones y en su inmensa pasi贸n por la abstracci贸n porque, como 茅l dec铆a, cuando se siente pasi贸n por una causa, por un valor abstracto como la Justicia, todo hombre honrado debe darse a 茅l 鈥測 es honor al que no se renuncia y deber ante el que no se debe claudicar鈥.

Fue amante de lo grande y un total apasionado de la emancipaci贸n de su amada Cuba, la querida y martiana patria de Fidel; pero es que, como nos dijo Mart铆, 驴acaso los apasionados no son los primog茅nitos del mundo?

Crey贸, asimismo, en la necesidad de la dignidad, el decoro y la justicia para todos. Piensen que, para 茅l, 鈥渓a Justicia no es odio infecundo, no es tiran铆a de nuestras ideas, no es parcialidad absurda, es predominio de la raz贸n, del entendimiento cordial entre los componentes reales de la sociedad cubana鈥. Y por eso afirm贸, 鈥淛usticia es elevar al homo sapiens a la categor铆a de hombre, es darle a cada cual sus bienes y derechos, es hacer que cada cubano disfrute a plenitud de la herencia cultural y material de nuestro tiempo鈥.

Toda su vida estuvo caracterizada por un esp铆ritu inquieto y una intensa pasi贸n rebelde y furia contra la injusticia y el atropello. Siempre me dijo que la arbitrariedad, la injusticia y 鈥渓a sinraz贸n y el desajuste鈥 le provocaban un brote espont谩neo de impotencia, rabia, ira y excitaci贸n, que no pod铆a controlar.

Compartir la vida con Armando fue para m铆 una bendici贸n, un verdadero privilegio, satisfacci贸n y goce, un sublime honor. No puedo olvidar que cada amanecer consegu铆a palpar sus cercanas utop铆as y convertir lo cotidiano en extraordinario. En el hogar, con la familia, en las relaciones con sus amigos, compa帽eros, e incluso con simples conocidos, mostraba una sensibilidad, nobleza y humanidad verdaderamente admirables; fue ese uno de sus principales rasgos.

Cuando advertimos el entorno donde creci贸 y se educ贸, encontramos los componentes esenciales que contribuyeron a la formaci贸n de su exquisita personalidad. No olvidemos que cuando recordaba a su madre, su primera asociaci贸n era el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia, sentimientos con los que tambi茅n relacionaba muy directamente a su padre, adem谩s del estricto cumplimiento de la Ley. Les agradeci贸 infinitamente la educaci贸n brindada, la cual empez贸 con la pr茅dica de su intachable ejemplo. De sus padres conserv贸 siempre vivencias entra帽ables; de ellos aprendi贸 los estrechos v铆nculos entre el derecho y la moral, principios esenciales que sustentaron la educaci贸n que Marina y Enrique brindaron a sus hijos; por ello recordaba que, en su hogar, cuando quer铆an distinguir a alguien por sus cualidades, dec铆an: 鈥渆sa es una persona decente鈥.

Ese es un detalle clave para entender a esta familia, el origen de sus ideas y actuaci贸n en la vida, porque como bien 茅l afirm贸: 鈥渟i entend铆 la Revoluci贸n Cubana, el socialismo, y tom茅 partido por las causas justas, fue porque he aspirado siempre a ser una persona decente y honesta鈥. Estudi贸 fecundamente en la vasta biblioteca de su padre; la historia, la filosof铆a, la sociolog铆a, el derecho y la c铆vica fueron invariablemente sus materias favoritas. Desde que tuvo uso de raz贸n le interes贸 la pol铆tica como la mayor motivaci贸n en la vida. So帽aba que deb铆a trabajar para transformar la realidad a partir de la 茅tica y la justicia. Eligi贸 la carrera de Derecho porque pensaba que de esa forma podr铆a encauzar sus ingentes inquietudes pol铆ticas y su vocaci贸n de lucha por la justicia y la moral. Deseaba ejercer una c谩tedra como profesor universitario de Derecho Constitucional, lo que, 鈥攃omo se conoce鈥 no lleg贸 a realizar porque pas贸 directamente a servir a la patria en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Se incorpor贸 tempranamente a las filas de la Juventud Ortodoxa, como una manera de hacer pol铆tica y participar en la lucha contra la corrupci贸n imperante. En la universidad fue un alumno perspicaz y aplicado, con dotes de orador y comunicador social, lo que se evidenci贸 en su constante participaci贸n como dirigente de la Federaci贸n Estudiantil Universitaria (FEU). Estuvo entre los j贸venes de la direcci贸n de la FEU que en la misma ma帽ana del cuartelazo se trasladaron al Palacio Presidencial, para ofrecerle su apoyo y respaldo al presidente constitucional con vistas a enfrentar la ilegalidad. A nombre de la Asociaci贸n de Estudiantes de Derecho denunci贸, en una carta ante el Tribunal de Garant铆as Constitucionales y Sociales, la ilegitimidad del r茅gimen nacido el 10 de marzo. Particip贸 en la Jura de la Constituci贸n de 1940 y tambi茅n result贸 v铆ctima del violento asalto de la polic铆a batistiana al programa radial la Universidad del Aire. Fue uno de los m谩s destacados miembros del MNR, fundado por el ilustre profesor universitario Rafael Garc铆a B谩rcena, a quien consider贸 su maestro y mentor. Precisamente Garc铆a B谩rcena, lo nombr贸 su abogado y no admiti贸 las presiones que le hicieron para que aceptara a otro letrado de experiencia que lo representara, en la causa por la cual fue juzgado en relaci贸n con los hechos conocidos como la Conspiraci贸n del Domingo de Resurrecci贸n.

Cuando se conoce la trayectoria ideol贸gica y pol铆tica de Armando, resulta muy elocuente su afirmaci贸n: 鈥淢i integraci贸n al Movimiento 26 de Julio fue el resultado de un proceso natural. El programa del Moncada ven铆a a materializar el sentimiento 茅tico que estaba profundamente arraigado en la tradici贸n patri贸tica cubana鈥. Debemos recordar, asimismo, la dura clandestinidad que le toc贸 vivir en aquellos a帽os febriles y su pasi贸n por el trabajo revolucionario.

Estuvo entre los principales gestores y vivi贸 de forma prominente el Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. El 4 de enero de 1957, en una carta que escribi贸 a su familia encontramos sus principios y razones esenciales para continuar en la lucha, cuando dijo: 鈥淭engo fe porque si yo, lleno de limitaciones soy capaz de entregar lo poco que poseo por alcanzar una vida superior 鈥攍a que se vive al servicio de la historia鈥, 驴qu茅 no est谩n ya haciendo las inmensas legiones de compa帽eros que son capaces de mayores sacrificios y de m谩s altas virtudes? Y los he visto de carne y hueso en estos d铆as llenos de emoci贸n que mi destino pobre me hab铆a reservado en medio de tanto dolor. Dolor por la angustia que produce saber perdidos para siempre a los mejores cubanos, cuando los malvados nos siguen entorpeciendo. Dolor porque es triste ver caer a personas con quienes hab铆amos intimado por el trabajo conjunto de meses. Pero todo tiene su parte buena; sin esas grandes emociones la vida no valdr铆a nada para m铆鈥.

A mediados de febrero de 1957 form贸 parte del peque帽o grupo de combatientes que participaron en la primera reuni贸n entre la Sierra y el Llano. Luego de su regreso a La Habana, en el mes de abril result贸 detenido y recluido en las c谩rceles de la tiran铆a. En la ma帽ana del 4 de julio protagoniz贸 una audaz fuga de la Audiencia de La Habana. Aunque todos pensaban que entonces lo m谩s prudente era que pasara a la Sierra, ello no ocurri贸. Porque poco tiempo antes de la muerte de Frank Pa铆s se hab铆a convenido su traslado a Santiago, para que laborara all铆, en las actividades organizativas y de direcci贸n del Movimiento 26 de Julio.

En noviembre de 1957 subi贸 de nuevo a la Sierra para encontrarse con Fidel y el grupo guerrillero, a fin de tratar todo lo relacionado con la llamada Junta de Liberaci贸n o Pacto de Miami. All铆 pas贸 la Navidad de 1957 y esper贸 el nuevo a帽o; pero en los primeros d铆as de enero tuvo que bajar al Llano a fin de continuar la lucha en su puesto de combate, porque era all铆 donde 茅l consideraba que resultaba m谩s 煤til para los planes de Fidel y el M-26-7. Cuando bajaba de las monta帽as fue arrestado como sospechoso por unos guardias de la tiran铆a cerca de Palma Soriano.

Los compa帽eros del Movimiento que trabajaban en la Compa帽铆a de Tel茅fonos en la ciudad de Santiago de Cuba interceptaron una llamada del propio Batista para Alberto R铆o Chaviano 鈥攅l asesino de los moncadistas鈥 en la que le dec铆a que 鈥渉ab铆a que matar a Armando Hart como a un perro, que simularan un combate en los alrededores de la Sierra鈥. Armando recordaba emocionado que la solidaridad de los combatientes del Llano, con Ren茅 Ramos Latour 鈥攅l Comandante Daniel鈥 al frente y la movilizaci贸n de la opini贸n p煤blica le salvaron la vida.

La tiran铆a lo estuvo trasladando de una c谩rcel a otra del pa铆s durante todo el a帽o 1958, no olvidemos que el r茅gimen lo consideraba un individuo muy peligroso. Cuando cay贸 preso, lo encerraron en el cuartel de Palma Soriano; de all铆 lo llevaron a un calabozo en las afueras de Santiago de Cuba; luego lo reubicaron en el cuartel Moncada 鈥攍ugar donde fue interrogado por el propio Chaviano鈥; m谩s tarde lo pasaron a la C谩rcel de Boniato hasta principios de julio, cuando fue trasladado al Castillo del Pr铆ncipe, en La Habana. En las primeras semanas del mes de agosto, tal parece que, para aislarlo de la capital, lo trasladaron a las galeras del Presidio Modelo de Isla de Pinos. Despu茅s vino el esperado triunfo de Fidel y todos estos a帽os en la primera trinchera de pensamiento y acci贸n por su amada patria Cuba, la patria Am茅rica y la patria Humanidad.

Desde los inicios la lucha tuvo para 茅l un contenido profundamente 茅tico, pi茅nsese en su elocuente afirmaci贸n: 鈥淧ara m铆 todo empez贸 como una cuesti贸n de car谩cter moral鈥. Esa frase demuestra el enorme peso que tuvo la 茅tica en la formaci贸n de su car谩cter y a lo largo de toda la vida. Para 茅l, el tema de la 茅tica es el tema central de la pol铆tica.

La historia de Cuba estar谩 marcada para siempre por el obrar y el proceder de la vanguardia revolucionaria de la Generaci贸n del Centenario que, con su lucha, promovi贸 el cambio radical de nuestra historia. Armando le aport贸 a su generaci贸n y a nuestra patria no solo su destacad铆sima actuaci贸n, sino tambi茅n su pensamiento a lo largo de todo el proceso revolucionario, porque para 茅l la idea de la felicidad est谩 en el trabajo y en la lucha, por eso pudo escribir en sus memorias en abril de 1958: 鈥測o era feliz porque estaba luchando y no hay mayor satisfacci贸n que la de combatir y trabajar por el futuro鈥; pensemos que en ese momento estaba preso en la c谩rcel de Boniato, reci茅n hab铆a conocido la terrible noticia de la muerte de su hermano Enrique y del fracaso de la Huelga de Abril.

Armando fue un ser que no descans贸 jam谩s, fue creativo, tenaz, perseverante y esforzado, inquieto e hiperquin茅tico hasta el fin. Amanec铆a y terminaba el d铆a lleno de proyectos. Al lado de un hombre as铆, me fue imposible conocer el tedio, la monoton铆a o la rutina. Practic贸 en su actuar diario y cotidiano, la filosof铆a de la 茅tica y el optimismo revolucionario unida a su vocaci贸n de servicio a la patria y a la Revoluci贸n, lo cual significaba estar all铆, donde hac铆a m谩s falta, en el momento oportuno para desbrozar del arribismo y la mediocridad el camino a la luz. Aparec铆an entonces su ternura, paciencia profunda y reflexiva, siempre dispuestas al di谩logo de lo esencial y a la exposici贸n de la verdad. Pero por encima de todas esas cosas, Armando siempre fue un hombre bueno, fue un ser bondadoso en la profundidad total de esta c谩lida y tierna palabra. Su vida estuvo bordada de sencillez, humildad y modestia, al punto que jam谩s repar贸 en el hecho de que, como dijera el poeta Miguel Barnet, su nombre ya estaba no solo en los museos, sino tambi茅n en la leyenda.

Por todo esto aparecen las palabras para rezar por tu presencia; por eso no hay comienzo, ni fin, solo estas t煤鈥

Gracias Armando por el tibio y tierno beso; Gracias por encender el AMOR hasta en la 煤ltima batalla; Gracias por tu confianza, por darme el privilegio de ser tu esposa y compa帽era; Gracias por Marinita y Florecita.

Lo dem谩s ahora les toca a ustedes, porque solo ley茅ndolo podr谩n conocerlo y lo puedo afirmar porque lo que es a m铆, los papeles de Armando me han hablado y me lo han dicho casi todo, perd贸n, me lo han dicho todo鈥

Descansa en la paz que viviste amado m铆o, para siempre all铆 estar茅 contigo, mi amor.


Armando Hart D谩valos: «Fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza»

(A prop贸sito del aniversario 90 del natalacio de Armando Hart D谩valos este 13 de junio, el Portal del Arte Joven Cubano reproduce la entrevista que Astrid Barnet le realizara en noviembre de 2012 al Maestro de Juventudes)

Es una de las figuras m谩s prominentes de la Historia de la Revoluci贸n Cubana. A su magn铆fico desempe帽o como Ministro de Educaci贸n, a inicios del triunfo revolucionario, se debe una de las tareas m谩s importantes de este pa铆s, y de amplio reconocimiento internacional: la Campa帽a de Alfabetizaci贸n.
Su consagraci贸n a la Revoluci贸n y su desempe帽o, durante a帽os, como Ministro de Cultura, adem谩s de su amplia labor como investigador, cr铆tico y ensayista en temas referidos a las esferas de la Educaci贸n y de la Cultura, en especial, le han otorgado el reconocimiento de distintas organizaciones pertenecientes a dichas esferas, y de instituciones acad茅micas nacionales e internacionales. Entre estas 煤ltimas la Organizaci贸n de Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Su vasto conocimiento referido a la vida y la obra de nuestro H茅roe Nacional Jos茅 Mart铆, y su concurso sistem谩tico en relaci贸n con su investigaci贸n, an谩lisis y promoci贸n –adem谩s de sus aportes a la ense帽anza y aprendizaje de ella–, ameritan a煤n m谩s su bregar como intelectual revolucionario desde hace m谩s de medio siglo. Desde febrero de 1997 es director de la Oficina del Programa Martiano, adscripta al Consejo de Estado, y preside la Sociedad Cultural Jos茅 Mart铆. Es el doctor Armando Hart D谩valos: fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza.

. Cultura pol铆tica y sociedad cubana actual, 驴c贸mo enrumbarlas teniendo en cuenta la influencia y los desaf铆os de un mundo cada vez m谩s globalizado?

Tal como he se帽alado en trabajos anteriores al respecto, la tradici贸n filos贸fica y cultural de Cuba, que se remonta a los siglos XVII y XVIII y tuvo una pl茅yade de figuras descollantes que contribuyeron al desarrollo de un ascendente pensamiento cubano aun desde los tiempos de la colonia, -llegando a estad铆os m谩s all谩 que la propia metr贸poli,- nos coloca en posici贸n favorable para seguir contribuyendo a una cultura pol铆tica que permite a la sociedad cubana actual y a las nuevas generaciones, que son el relevo, tomarlas como base y tambi茅n como escudo para la defensa de nuestra identidad y de nuestra nacionalidad en los m谩s diversos terrenos, analizando a la vez con el sentido m谩s universal y beneficioso para este pueblo las influencias y desaf铆os que en un mundo cada vez m谩s globalizado, independiente e interconectado, debemos recibir y examinar sin prejuicios. En todo caso, volvamos a Jos茅 Mart铆 cuando dijo: 鈥淚nj茅rtese en nuestras rep煤blicas el mundo, pero el tronco ha de ser de nuestras rep煤blicas鈥.

. En su obra 鈥淟a Cultura de hacer Pol铆tica (II)鈥, usted destaca que:
鈥淗ay que saber diferenciar y, a su vez, relacionar ideolog铆a entendida como producci贸n de ideas o como ciencia del estudio de las ideas, de un lado, y pr谩ctica pol铆tica concreta, del otro. La primera, inspira y orienta a la segunda: pero no es ella. La segunda, promueve y desarrolla materialmente la acci贸n pol铆tica hacia los fines y objetivos que se proponga. La confusi贸n en diferenciar ambos conceptos puede conducir al dogmatismo. No relacionarlos puede llevarnos a la dispersi贸n y a la anarqu铆a鈥 驴Qu茅 comentario realizar al respecto cuando nuestra sociedad se propone cambiar todo lo que tenga que ser cambiado?

En l铆nea con lo anterior, pienso que聽 no hay respuesta m谩s exacta que el Concepto de Revoluci贸n que Fidel expuso el 1潞 de Mayo de 2002, cuando expres贸 en primer t茅rmino: 鈥淐ambiar todo lo que deba ser cambiado鈥. Es un concepto permanente y justo de los revolucionarios en cualquier circunstancia y que, en el caso de la Revoluci贸n Cubana, se est谩 llevando a cabo de manera organizada y ordenada, teniendo en cuenta 鈥 c贸mo ha sido desde los m谩s de cien a帽os de lucha,- los leg铆timos intereses y aspiraciones del pueblo trabajador y combatiente en las diversas etapas, bajo la premisa irrenunciable de que siempre ser谩 una Revoluci贸n que act煤e en defensa de los humildes, por los humildes y para los humildes.

. Una Ciencia Pol铆tica desde el Sur como alternativa para nuestros pueblos. 驴C贸mo enmarcar junto a ella una Cultura pol铆tica (tambi茅n alternativa) al respecto?

Para que una ciencia pol铆tica desde el sur se convierta, -como Ud. se帽ala,- en alternativa real en que nuestros pueblos puedan ver una idea por la cual merece la pena luchar e incluso dar la vida a cambio de una esperanza, es imprescindible reunir inteligentemente y oportunamente todos los elementos racionales y emocionales que conjuntamente y teniendo muy en cuenta聽 las condiciones hist贸ricas y tambi茅n las condiciones concretas de cada momento y lugar, sean capaces de conducir聽 a esos pueblos del sur en medio de la epopeya que, -sin duda,- deber谩n llevar adelante para alcanzarla y defenderla una vez lograda. De esa lucha ir谩 surgiendo como ya se aprecia, una vasta cultura pol铆tica de los pueblos del sur, que para resultar exitosa deber谩 ir acompa帽ada tambi茅n de una pr谩ctica pol铆tica adecuada y que sea, a la vez, radical y armoniosa.
En Cuba, hemos tenido a Mart铆 y a Fidel como ejemplos de esa conjunci贸n acertada.

. 2012: Aniversario 120 del Peri贸dico 鈥淧atria鈥. Su legado para todos y, en especial, para nuestra juventud.

El legado del peri贸dico 鈥淧atria鈥, -cuyo aniversario 120 estamos conmemorando,- es particularmente significativo para los periodistas cubanos, pero especialmente para los m谩s j贸venes que se inician por estos tiempos en la profesi贸n. Puede sintetizarse una vez m谩s en la frase martiana que encierra la esencia de su pensamiento sobre el desempe帽o de esta profesi贸n, cada vez m谩s importante en el mundo de hoy: 鈥淭iene tanto el periodista de soldado鈥︹ En nuestro pa铆s, afortunadamente para los j贸venes periodistas, resulta que el m谩s universal, el m谩s importante de todos los cubanos, fue un brillante periodista que ejerci贸 de manera pol铆tica este oficio y le otorg贸 simult谩neamente la m谩s alta jerarqu铆a patri贸tica e intelectual.
Ese es el ejemplo para todos los periodistas cubanos, pero especialmente, para los que se preparan o est谩n聽 arribando reci茅n al ejercicio de esa compleja tarea, donde tantos dis铆miles factores se entremezclan hasta lo que debe ser un oficio de altos valores 茅ticos y calidad profesional.

. 驴C贸mo se autocalifica? 驴Fidelista? 驴Martiano? 驴Marxista?

Recordemos que el insigne pedagogo y patriota cubano don Jos茅 de la Luz y Caballero, una de las m谩s altas cumbres de nuestro pensamiento filos贸fico, afirm贸: 鈥淭odas las escuelas y ninguna escuela: he ah铆 la escuela鈥. Yo me adscribo plenamente a ese pensamiento de Luz, tan dial茅ctico y a la vez racional formulado hace casi dos siglos, vinculado al m茅todo electivo de la filosof铆a cubana, que me permite coherentemente –como le permite a聽 millones de cubanos y de otros pa铆ses del mundo–, ser fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza.


La vida eterna de Roberto Fern谩ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period铆stico, publicado a prop贸sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d铆a 9 de junio cumplir铆a 90 a帽os)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr谩s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp茅rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern谩ndez Retamar, el hombre entra帽able, el profesor de teor铆a y cr铆ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am茅ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof铆as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m谩s grandes del continente, falleci贸 este 20 de julio a los 89 a帽os de edad.

Y la gente, aqu铆 y all谩, en muchas partes, habla de 茅l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos鈥lamadas por tel茅fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci贸n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra帽ar y alertar, m谩s all谩 de lo aparente.

Conoc铆amos sobre su delicado estado de salud, pero no pens谩bamos en su partida f铆sica. Retamar cal贸 muy hond贸 en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero tambi茅n mucho m谩s all谩.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe帽ado siempre en ayudar a su pa铆s desde las palabras y la acci贸n.

Nacido en la V铆bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp铆ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi茅n con enorme profundidad reflexiva y po茅tica. No escribi贸 ni habl贸 nunca 煤nicamente para las 茅lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci贸n y al alma de Cuba y nuestra Am茅rica. Ah铆 est谩 Calib谩n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m谩s importantes escritos en lengua espa帽ola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir谩 teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber谩 volver una y otra vez, desde Cuba y Am茅rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi贸n del, en estos actuales pa铆ses, cuyos habitantes somos resultados de ra铆ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis铆miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib谩n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con聽 an谩lisis sociol贸gicos, hist贸ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra帽as del ser humano nacido aqu铆, de conquistadores, inmigrantes鈥, todo en constante di谩logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sof铆a, Buenos Aires y Las Villas, Fern谩ndez Retamar, quien tambi茅n imparti贸 clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra Am茅rica y a otros art铆culos e ideas del H茅roe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib谩n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa铆s y Am茅rica, hijo no solo de su autor, sino de dis铆miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que 鈥減oner en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma鈥, una alerta para el presente y futuro.

  • 驴Qu茅 es la poes铆a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    驴Qu茅 es poes铆a? 驴Y t煤 me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poes铆a.

驴C脫MO VEMOS LOS J脫VENES A FERN脕NDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ铆as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so帽ando鈥

Recordamos el 煤ltimo d铆a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast贸n y otra persona, pero todav铆a con esa imagen po茅tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam谩s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Am茅ricas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de direcci贸n en la revista Uni贸n, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyecci贸n social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegr铆a olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza est茅tica, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de an谩lisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su 茅poca. Las reflexiones suelen estar impl铆citas en sus versos, tal vez sin propon茅rselo, pero como algo impl铆cito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi茅n al esposo, al padre, al revolucionario, al so帽ador que nunca se rindi贸 y estaba muy seguro de que 鈥渆n Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza鈥, como expres贸 en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr铆an los efectos del Per铆odo Especial.

La obra de Retamar es tambi茅n voz de diferentes momentos de la Revoluci贸n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci贸n el desempe帽o de diferentes funciones, sin abandonar jam谩s una creaci贸n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes铆a hispanoamericana contempor谩nea, como ensayista pol茅mico y tambi茅n como hombre importante en la pol铆tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am茅rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonizaci贸n cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi茅n que, como dijo en 1992, m谩s all谩 de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte鈥»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es s贸lo una ilusi贸n, s贸lo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam谩ndome 隆oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida f铆sica. Tal vez, todav铆a algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor鈥, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fern谩ndez Retamar nunca se ir谩 verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber谩 intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. 脡l est谩 en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di谩logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol茅mica, los sue帽os, la tristeza鈥, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecer谩 como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensi贸n de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calib谩n y Para una teor铆a de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generaci贸n de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser谩 recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN脕NDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

驴A qui茅nes debemos la sobrevida?

隆Qui茅n se muri贸 por m铆 en la erg谩stula,

qui茅n recibi贸 la bala m铆a,

la para m铆, en su coraz贸n?

驴Sobre qu茅 muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los m铆os,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la m铆a,

escribiendo palabras rotas

donde 茅l no est谩, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra帽os.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m谩s,

Los llenos de zapatos, los arc谩ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintint铆n y sus secuaces, los que c贸mo no, por aqu铆,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu帽adura,

Los flautistas acompa帽ados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel谩mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el esti茅rcol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue帽os,

Las ilusiones, las sinfon铆as, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m谩s locos que sus madres, los m谩s borrachos

Que sus padres y m谩s delincuentes que sus hijos

Y m谩s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

驴Ser谩 un reflector nuestro?

驴Ser谩 un arma de ellos?

(Por un instante

Hab铆a olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern谩ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR脡

ES LO MISMO de siempre:

隆As铆 que este hombre est谩 muerto!

隆As铆 que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

隆As铆 que esta voz vive m谩s que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l谩grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

鈥攜 un bast贸n鈥!

隆As铆 que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, 煤nicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l谩grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qu茅 cosa m谩s grande, caballeros;

As铆 que estas palabras no volver谩n luego a la boca

Que hoy pertenece a un mont贸n de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, 驴qui茅n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m谩s que yo mismo,

驴No estoy hablando ahora?

***

A LOS 脕RBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS 脕RBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc谩ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m谩s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad谩ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a煤n a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y c谩lido d铆a,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonr铆es con tus ojos achinados del amanecer.

Poco despu茅s, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios d铆as que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all铆: t煤 me dices adi贸s con la mano.

T煤 me dec铆as adi贸s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m谩s de veinte a帽os, no pod铆amos tener uno tan grande como 茅ste de los bajos.

El nuestro era peque帽o, y desde aquel balc贸n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all谩 al fondo, cuando cruzaba r谩pido, en las ma帽anitas fr铆as, hacia las clases innumerables de introducci贸n al universo,

Desde aquel balc贸n, all谩 al fondo, d铆a tras d铆a me dec铆as adi贸s, metida en tu 煤nica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod铆a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid贸s a帽os que nos casamos,

Y quiz谩 hasta lo hubi茅ramos olvidado de no haber llegado las ni帽as (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no s茅 por qu茅) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

驴Y es 茅sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid贸s a帽os juntos?

Seguramente s铆; y no s贸lo porque quiz谩 esta noche iremos al restor谩n Mosc煤,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc煤 y sus amigos, y tambi茅n a Leningrado, a Bak煤, a Erev谩n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un d铆a como todos los d铆as de esta vida,

De esta vida ya m谩s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com煤n:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y pa铆ses,

El dolor de la separaci贸n y la r谩faga de la confianza, del regreso.

Uno est谩 en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no s茅 qu茅 pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T煤 no eres la mujer m谩s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbr贸 una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbr谩ndonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est茅 volando todav铆a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t煤.

Eres eficaz y l煤cida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros pa铆ses, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec铆as m谩s que cuando, en los a帽os de las grandes escaseces,

Hac铆as cola ante el restor谩n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni帽as) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hamp贸n y a la deslenguada.

Un d铆a como todos los d铆as de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el d铆a de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegu茅 casi al amanecer, con las que pens茅 que ser铆an ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav铆a me dijeron se帽or.

Est谩n en un caser贸n a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: all铆 pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo ten铆a biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas茅 por el que ser谩 el comedor escolar, hoy s贸lo se帽alado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr谩s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo ped铆 una

Y me ech茅 a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tom茅 el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pens茅 en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a m铆.

隆Qu茅 lejos est谩bamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu茅 lejos 鈥攃omo uno de otro!

La conversaci贸n y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se帽al谩bamos, riendo

Fumando, despu茅s del caf茅.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz谩 m谩s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Forodebate: La representaci贸n intelectual de la Revoluci贸n: creaci贸n, pensamiento social y comunicaci贸n

La Revoluci贸n cubana, por su car谩cter emancipatorio, estuvo obligada a convertir la cultura en uno de los ejes centrales de su acci贸n. El complejo escenario de transformaciones y deslindes ideol贸gicos reconfigur贸 aceleradamente la din谩mica del campo intelectual y sus pr谩cticas en el pa铆s. Lo social y lo cultural dejaron de asumirse como compartimentos estancos. En el centro de esas variaciones ocup贸 un espacio principal el debate sobre la responsabilidad, las tareas y el papel del intelectual frente a la Revoluci贸n.

Pasadas seis d茅cadas, la continuidad de estos an谩lisis resulta esencial. Importantes variables se han modificado. Cambios de paradigmas y ambientes generacionales, retrocesos visibles en los escenarios en que se forma, produce y se amplifica el pensamiento cultural, tensiones no resueltas en el plano institucional, modificaci贸n del eje de resistencia intelectual de la izquierda a escala planetaria, agotamiento de los nichos de reflexi贸n cr铆tica sobre nuestra realidad; pudieran contabilizarse entre los desaf铆os principales que asumen las pr谩cticas intelectuales en el momento actual que vive la Revoluci贸n Cubana.聽

Sobre el compromiso intelectual, las responsabilidades, el rol de los intelectuales en la Revoluci贸n, invitamos a reflexionar el venidero 7 de mayo a partir de las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z. Acompa帽ar谩n esta iniciativa la Dr.Cs. Mely Gonz谩les Ar贸stegui, Profesora Auxiliar de la Universidad Central de Las Villas, y el joven historiador e investigador Fernando Luis Rojas, especialista del Instituto Cubano de Investigaci贸n Cultural Juan Marinello.

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La pol铆tica cultural en los a帽os fundadores de la Revoluci贸n cubana. Apuntes para un dilema que no cesa.

Por Mely del Rosario Gonz谩lez Ar贸stegui

Con el triunfo revolucionario en 1959, la noci贸n del compromiso pol铆tico para los intelectuales cubanos, su pacto con la sociedad, empieza a operar desde otra dimensi贸n, que prioriza la acci贸n y donde el ser de la palabra pasa por los horizontes del deber ser de la pol铆tica y sus contenidos pragm谩ticos. El gran dilema de los intelectuales abre sus fauces, expresada en la eterna contradicci贸n entre individuo y sociedad, entre artista y Revoluci贸n. En este trabajo apuntamos hacia ese dilema, dilema 茅tico y pol铆tico sobre todo, del sector intelectual en Cuba, en un contexto que se mueve entre 1959 y 1961, el a帽o de las reuniones de la Biblioteca Nacional y la celebraci贸n del I Congreso de Escritores y artistas, momentos claves para comprender el dise帽o y decursar de la pol铆tica cultural en el pa铆s.

Desde el inicio las interrogantes se multiplicaban: 驴C贸mo entender la cultura en una sociedad que entraba a una v铆a de construcci贸n socialista hasta entonces in茅dita? 驴C贸mo penetrar en el universo cultural cubano siendo sus defensores y a la vez los detractores de muchas visiones, c贸digos, mitos de nuestra cultura merecedores de olvido y repudio? 驴C贸mo defender la cultura nacional sin cerrarse al mundo, sin negar la diversidad, sin rechazar lo for谩neo que tambi茅n puede llegar a enriquecernos? Porque el problema de la cultura, en un proyecto como el de la Revoluci贸n cubana, asumido como proyecto de liberaci贸n desde el Tercer Mundo, privilegia l贸gicamente los cambios culturales y pol铆ticos, que no pueden esperar al desarrollo objetivo y por supuesto tambi茅n necesario de sus fuerzas productivas.

En la v铆a al socialismo no puede desestimarse la necesidad de encontrar los m茅todos, sistemas de est铆mulos, instituciones y dem谩s mecanismos adecuados al sector de las actividades intelectuales, precisamente 鈥減orque el campo espec铆fico de la funci贸n del intelectual es el campo de la lucha ideol贸gica鈥 (Barral, 1968:4). El intelectual produce elementos que se integran como cimientos en el campo subjetivo de la sociedad: valores, ideas, comportamientos, costumbres, ciencia. Pero no hay que olvidar que este campo ideol贸gico es tambi茅n un campo de lucha de clases, campo indispensable en el logro del triunfo revolucionario. En esta lucha siempre existir谩n individuos que intentar谩n frenar las nuevas transformaciones, por diferentes razones, y habr谩 que encontrar las formas de lucha id贸neas en cada momento para neutralizar cualquier posici贸n individualista y reaccionaria.

La cuesti贸n aqu铆 ser铆a encontrar el l铆mite y el equilibrio entre el inter茅s del artista y el inter茅s del proyecto revolucionario, la f贸rmula a trav茅s de la cual el inter茅s individual se refrenda en el proyecto colectivo y viceversa. Est谩 claro que las f贸rmulas tienen que ser inventadas y reinventadas constantemente, que no pueden alejarse de las circunstancias y las necesidades de cada contexto hist贸rico. Pero 驴c贸mo encontrar este equilibrio, esta confluencia de heterogeneidades, en un contexto en que a煤n los caminos no estaban del todo delineados y donde decenas de senderos se bifurcaban en el trayecto? 驴C贸mo asumir una postura coherente con el inter茅s del individuo/artista y el inter茅s del individuo/revolucionario?

No debe desestimarse, en este entramado de conflictos del mundo ideol贸gico vinculado al sector intelectual y art铆stico, la forma en que desde el a帽o 1959 se trabaj贸 con el sector de la cultura, no siempre dirigido por intelectuales o artistas propiamente. El Gobierno revolucionario compuls贸 a la direcci贸n de las instituciones culturales a muchos revolucionarios, a煤n y cuando no eran propiamente del sector. As铆 lo reconoce Alfredo Guevara cuando dice que m谩s que intelectuales eran animadores culturales y no protagonistas de la creaci贸n, eran m谩s pol铆ticos que intelectuales. 鈥淎l triunfo de la Revoluci贸n 茅ramos guerrilleros, simplemente.鈥 (Estupi帽谩n, 2009:14).

Pero la Revoluci贸n, con un proyecto que hab铆a conmovido y trastocado tan profundamente las ideas y los sentimientos de todos los cubanos, ahora exig铆a elaboraciones intelectuales m谩s revolucionarias, porque ya no depend铆a de lo que en el fondo es decisivo en el capitalismo: la reproducci贸n de tipo capitalista de las relaciones, sino de una intencionalidad creadora de relaciones, de una visi贸n cultural que sostuviera las relaciones sociales y las transformara cualitativamente diferentes al sistema anterior. De manera que la necesidad y el car谩cter del proceso exig铆a un pensamiento reflexivo y una radicalizaci贸n hacia cambios que se acercaran a los ideales m谩s subversivos de la historia de Cuba, vinculados a la b煤squeda de una sociedad m谩s justa, m谩s digna, antimperialista y humana. La pol铆tica se impon铆a inevitablemente en el entorno, y exig铆a de definiciones en al campo de la cultura.

Si tenemos en cuenta los logros alcanzados en el campo de la cultura nacional en Cuba, la relaci贸n entre pol铆tica y cultura podr铆a parecer una mezcla sencilla, sin embargo no lo es. Como afirmara el escritor, poeta, dramaturgo y ensayista cubano Ant贸n Arrufat al recibir el Premio Nacional de Literatura 2000, en cualquier momento de la historia 鈥渓a relaci贸n inevitable del artista con el Estado o el Poder no ha sido f谩cil ni placentera (鈥)鈥 (Arrufat, 2001: 3).

Las pautas de la pol铆tica cultural de la Revoluci贸n en defensa de ese ideal social que ya desbordaba los l铆mites de la sociedad cubana para extenderse a toda Am茅rica Latina y el Tercer Mundo quedaron recogidas en 鈥淧alabras a los intelectuales鈥. En un ambiente de muchas tensiones y controversias, se reunieron con Fidel Castro en la Biblioteca Nacional las figuras m谩s representativas de la intelectualidad cubana, artistas y escritores discutieron sus puntos de vista sobre distintos aspectos de la vida cultural y sus posibilidades de creaci贸n.[1]

En este contexto, la inconsistencia pol铆tica del intelectual ante un cambio radical de la sociedad, interpretada como ambivalencia y miedo por muchas de las figuras de la dirigencia revolucionaria, fue vista por algunos como algo inevitable en este sector, por lo que se ha dado en llamar el 鈥減ecado original de los intelectuales鈥. Fidel fue en este sentido muy cuidadoso, para no herir m谩s a煤n las susceptibilidades 鈥渆l campo de la duda queda para los escritores y artistas que sin ser contrarrevolucionarios no se sienten tampoco revolucionarios鈥 (Castro, 1960:8). Consider贸 que no se deb铆a renunciar al convencimiento de todos aquellos que albergaran alguna duda, que estuviesen confundidos o no comprendieran bien el alcance del proceso.

La visi贸n de que dentro de la Revoluci贸n estar铆an todos aquellos intelectuales que estaban de acuerdo con sus posiciones econ贸micas y sociales a pesar de no coincidir exactamente con sus posiciones filos贸ficas e ideol贸gicas fue un momento de distensi贸n que tranquiliz贸 a muchos intelectuales preocupados por el curso radical de la Revoluci贸n. Fidel consider贸 a este sector de la intelectualidad cubana un reto para el proceso, en tanto deb铆a prest谩rsele una mayor atenci贸n, que permitiera un mayor acercamiento, pero en el sentido de ganarlos, no para discriminarlos. Y en eso estar铆a la grandeza de la obra revolucionaria, que solo renunciar铆a a quienes fueran activamente contrarios a la Revoluci贸n.

As铆 pues, habr铆a que conformar una pol铆tica para esa parte de los intelectuales y escritores que no coincid铆an con todas las proyecciones de la Revoluci贸n, o no entend铆an algunas de sus medidas, pero que nunca se enfrentar铆an a ella para destruirla o hacerle un da帽o irreversible. Esos intelectuales deb铆an encontrar su lugar, un campo donde trabajar y crear, donde su esp铆ritu creador tuviera oportunidad y libertad para expresarse. Pero siempre dentro de la Revoluci贸n, porque la Revoluci贸n tambi茅n ten铆a el derecho de defenderse, de ser y de existir, 鈥減or cuanto la Revoluci贸n significa los intereses de la Naci贸n entera, – define Fidel- nadie puede alegar con raz贸n un derecho contra ella鈥 (Castro, 1960:8). Que no se convirtiera este mensaje en frase manida o discurso vac铆o, he ah铆 el gran reto, no siempre bien encauzado y respondido por quienes han tenido en sus manos los resortes de la pol铆tica cultural en Cuba.

El dilema entre la pol铆tica y la creaci贸n art铆stica.

No hubo tema m谩s debatido en estos a帽os de dise帽o de la pol铆tica cultural que no fuera el relacionado con la libertad de creaci贸n art铆stica. El tema ya hab铆a surgido en las conversaciones de Fidel con Sartre y que Lisandro Otero recogi贸 en el libro Conversaciones en la Laguna. El propio Fidel declar贸 que tambi茅n esta cuesti贸n le hab铆a sido planteada por el escritor norteamericano Wright Mills, de forma que ya hab铆a tenido la oportunidad de ir esclareciendo la posici贸n del gobierno revolucionario.

Muchas de las m谩s interesantes interrogantes se dieron precisamente vinculadas a la dicotom铆a que surge luego de estas reuniones de la Biblioteca Nacional a partir del problema de la creaci贸n art铆stica en la revoluci贸n: 驴C贸mo mantener el esp铆ritu de la creaci贸n art铆stica en los cauces que marcaban las palabras de Fidel? 驴C贸mo ser consecuentes con la l铆nea: 鈥淒entro de la Revoluci贸n todo; contra la Revoluci贸n ning煤n derecho鈥, sin dejar de ser creativos y originales? 驴Qui茅n trazaba la l铆nea divisoria entre el 鈥渄entro鈥 y el 鈥渃ontra鈥? 驴C贸mo impedir que en nombre de la 鈥渄efensa鈥 de la Revoluci贸n se escondieran posiciones oportunistas y se cometieran excesos de todo tipo? 驴C贸mo neutralizar a la mediocridad que lleva al dogmatismo por no poder interpretar y actuar en la dial茅ctica que tiene que imprimirse al proyecto socialista? 驴C贸mo observar la necesaria e inevitable correlaci贸n pol铆tica/cultura sin que la cultura se convierta en lo que se帽alaba Fernando Mart铆nez: en 鈥渇rente鈥 que se atiende 鈥減ol铆ticamente鈥? (Mart铆nez, 2009:33)

No era nueva la idea de que dentro de una revoluci贸n de car谩cter socialista habr铆a de llevarse a efecto un cambio en la conciencia de los hombres que construir铆an la nueva sociedad, y ese cambio ten铆a mucho que ver con el surgimiento de una nueva cultura y la eliminaci贸n paulatina de los rasgos propios de la ideolog铆a burguesa. Fidel enfatiza entonces en la necesidad de que se produjera una revoluci贸n cultural dentro del proceso de revoluci贸n econ贸mica y social que viv铆a la sociedad cubana.

Ya en los momentos en que se desarrollan las reuniones de la Biblioteca Nacional se hab铆an producido mejoras en las condiciones de vida y trabajo de muchos artistas, hab铆a comenzado la construcci贸n de Casas de Cultura, el impulso a las instituciones culturales, hab铆a comenzado la inmensa obra educacional. Se mostraban garant铆as, y muchas de ellas se aseguraban como proyecci贸n futura, por eso se insiste en que era imposible que la Revoluci贸n fuera a liquidar las condiciones que ya hab铆a tra铆do consigo.

Las instituciones culturales hab铆an pasado una etapa dif铆cil, entre la usual carencia de recursos y abandono y la cooptaci贸n de funcionarios y voceros. A pesar de que Cuba pose铆a una riqu铆sima historia de la literatura y las artes, ellas eran sobre todo asunto individual y de peque帽os grupos, que sobreviv铆an con duros esfuerzos, compart铆an esas tareas con el periodismo y con trabajos muy ajenos para ganarse la vida, o consegu铆an papeles y encargos en radio, y televisi贸n.

Ambrosio Fornet reconoce que los artistas cubanos se hab铆an formado en una fecunda contradicci贸n, con la clara conciencia de que su tradici贸n era la vanguardia. 鈥淒e ah铆 que, -dice- mientras los economistas hablaban de la necesidad de salir definitivamente del subdesarrollo, nosotros habl谩ramos de instalarnos definitivamente en la modernidad. Rechaz谩bamos el latifundio, el racismo y el realismo socialista, -para poner tres ejemplos muy dis铆miles entre si- por la misma raz贸n: todos eran signos de atraso. La Revoluci贸n se nos aparec铆a como el medio m谩s r谩pido y seguro de lograr nuestro objetivo no solo en el campo de la cultura, sino en todos los aspectos de la vida social鈥 (Fornet, 2009a:6).

Por otra parte, Fornet tambi茅n enfatiza en que las transformaciones radicales de la vida social, y con ellas la aparici贸n de un p煤blico masivo, eran factores que no pod铆an dejar de influir en la obra de los 鈥減roductores鈥 culturales. Ahora los intelectuales y artistas podr铆an crear con total autonom铆a, gracias al apoyo de instituciones aut贸nomas y a la subvenci贸n estatal, que los libraba de las 鈥渟ervidumbres del mercado鈥. Abordar con tanta nitidez las ventajas que para los propios artistas tra铆a el proceso revolucionario, aclar贸 a muchos que, incluso siendo beneficiados en el orden de la seguridad social y las condiciones id贸neas para la creaci贸n, se dejaban llevar por la confusi贸n ideol贸gica del momento y los prejuicios hacia un orden que a todas luces impon铆a mayor radicalizaci贸n.

Es cierto que en los predios de algunas instituciones culturales, incluso creadas por la Revoluci贸n, como fueron por el ICAIC y el magazine Lunes de Revoluci贸n, ya se hab铆an producido fuertes encontronazos, (tal es el caso de la intensa discusi贸n surgida a partir de la negativa del ICAIC de exhibir el documental PM), pero tambi茅n es verdad que hoy se conocen m谩s a fondo las razones, que llevan a desestimar una sobrevaloraci贸n de esta cuesti贸n para la etapa. Un criterio de Garrand茅s subraya esta idea: 鈥渓as pol茅micas son buenos term贸metros para medir la temperatura intelectual de una 茅poca pero no son su verdad鈥 (Garrand茅s, 2008:286).

Tampoco se pueden obviar los cuestionamientos temerosos de intelectuales como Virgilio Pi帽era, sobre los l铆mites que se estaban imponiendo a la creaci贸n intelectual en la Revoluci贸n. Otras figuras prestigiosas, como fue el caso de Guillermo Cabrera Infante, llegaron a prever la posible existencia de un 鈥渆stalinismo cubano鈥 (Otero, 1984:108).

Fuera del contexto hist贸rico en que se desarrollaban estas discusiones resultar铆a imposible comprender los l铆mites que comenzaban a imponerse en la esfera del arte y la literatura. Pero si tenemos en cuenta el condicionamiento pol铆tico de las mismas, remarcadas por las palabras de Fidel, visualizar铆amos la raz贸n fundamental que llev贸 a posiciones concebidas por algunos como 鈥渄e censura cultural鈥: la preocupaci贸n esencial en esos momentos era la Revoluci贸n misma, amenazada de muerte por sus enemigos externos e internos. Esta visi贸n pol铆tica del momento se impuso y coloc贸 frente a los intelectuales cubanos el dilema desprovisto de toda m谩scara.

Fidel conduce a la siguiente reflexi贸n: 鈥溌緾u谩l debe ser hoy la primera preocupaci贸n de todo ciudadano? 驴La preocupaci贸n de que la Revoluci贸n vaya a desbordar sus medidas, de que la Revoluci贸n vaya a asfixiar el arte, de que la revoluci贸n vaya a asfixiar el genio creador de nuestros ciudadanos, o la preocupaci贸n de todos no ha de ser la Revoluci贸n misma? Porque lo primero es eso: lo primero es la Revoluci贸n misma y despu茅s, entonces, preocuparnos por las dem谩s cuestiones. Esto no quiere decir que las dem谩s cuestiones no deban preocuparnos, pero que en el 谩nimo nuestro, tal y como es al menos el nuestro, nuestra preocupaci贸n fundamental ha de ser hoy la Revoluci贸n鈥 (Castro, 1960:7).

Esta posici贸n perme贸 las posturas de las m谩s importantes instituciones culturales surgidas al calor del proceso revolucionario, incluso alrededor de otros muchos elementos en discusi贸n, como fueron el derecho de definir qu茅 significaba la Revoluci贸n y a qui茅n correspond铆a la libertad de opinar sobre ella o juzgarla. Pero sobre todo esta l铆nea del pensamiento de Fidel en 鈥淧alabras a los intelectuales鈥 mostr贸 una necesidad latente, caracter铆stica del proceso de defensa de la Revoluci贸n: la unidad de todas las fuerzas para consolidarla. Y es que, tal y como sugiere Julio C茅sar Guanche, en el fondo de toda esta batalla lo que est谩 en cuesti贸n es el rumbo de la Revoluci贸n y la calidad del socialismo que habr铆a de construirse en Cuba.

A帽os m谩s tarde, Alfredo Guevara reflexiona sobre todo este proceso y considera que no fue la simple prohibici贸n de un filme lo que signific贸 la prohibici贸n de PM, sino la implantaci贸n una pol铆tica de principios de defensa de la Revoluci贸n en unos d铆as en que ya se esperaba un ataque armado y por todas partes se emplazaban ametralladoras y anti a茅reas. 鈥淧rohibir es prohibir; y prohibimos (鈥) Lo que no est谩bamos dispuestos, y era un derecho, era a ser c贸mplices de su exhibici贸n en medio de la movilizaci贸n revolucionaria鈥 (Guevara, 1998:89). Sin embargo, Alfredo reconoci贸 que quiz谩s en a帽os posteriores hubiera permitido que el film siguiera su curso, porque aunque las condiciones nunca han sido del todo favorables para el proceso revolucionario cubano, el enfrentamiento ser铆a de otro tipo.

Por otra parte, si de reconocer el papel jugado por la pol铆tica en todo este dilema de los intelectuales se trata, hay que observar la forma en que 茅sta pugnaba todo el tiempo por salir disfrazada de 鈥渃riterios est茅ticos鈥. Cuando profundizamos en las dis铆miles pol茅micas art铆sticas que desde los primeros a帽os comenzaron a suscitarse, nos percatamos que no eran m谩s que la legitimaci贸n cultural de posiciones pol铆ticas, inscribi茅ndose en un debate que no era solo est茅tico, ni acad茅mico, ni literario ni cinematogr谩fico. Era un debate profundamente pol铆tico, donde los intereses de clases acechaban, donde el ideal peque帽o burgu茅s se asomaba temeroso.

Pero todas las posiciones, tanto las m谩s ortodoxas como las m谩s contestatarias y herejes, discut铆an abiertamente, y le imprim铆an un car谩cter aut茅nticamente atractivo a estos a帽os. Problem谩ticas de car谩cter est茅tico, novedosas o universales, en las condiciones nuevas del socialismo en Cuba, provocaron acaloradas discusiones te贸ricas y no menos 鈥渁taques鈥 te贸ricos individuales, confrontaciones que vieron la luz en las publicaciones peri贸dicas que propici贸 el movimiento del pensamiento est茅tico desde diversas formaciones ideo est茅ticas (Pogolotti, 2006:vii).

Estas pol茅micas continuaron desarroll谩ndose entre Mirta Aguirre y Jorge Fraga (sobre la literatura y el arte, en la que tambi茅n interviene el poeta Rafael Alcides con sus tesis sobre la literatura y el arte revolucionarios); entre Jes煤s D铆az, Ana Mar铆a Simo de ediciones 鈥淓l Puente鈥 y el poeta Jes煤s Orta Ruiz, (Indio Nabor铆). Fueron todas ellas pol茅micas que provocan el est铆mulo a continuar los ex谩menes acerca de los principales temas est茅ticos a debate con el prop贸sito de establecer su continuidad en el proceso de creaci贸n revolucionaria.

Pero nada es sencillo en este an谩lisis, porque en un contexto tan complejo, estaban los intelectuales y artistas, con todos sus miedos, asustados con esa revoluci贸n que desbordaba sus intereses y sus propias necesidades. Tal y como corresponde a las relaciones sociales, ning煤n an谩lisis puede ser 鈥渆n blanco y negro鈥, de manera tal que el veredicto que sol铆a darse: -«ese no est谩 claro, tiene problemas ideol贸gicos», comenz贸 a difundirse de una manera peligrosamente subjetiva, cuando en muchos casos lo que ocurr铆a era que personas con聽 suficiente autoestima y responsabilidad social e ideol贸gica como para negarse a aceptar medidas que luego fueron reconocidas como desafortunadas, expresaban su inconformidad o se帽alaban desaciertos pol铆ticos.

No siempre se tuvieron en cuenta los proyectos personales de los diferentes actores sociales de la etapa estudiada, protagonistas de la oleada revolucionaria, y en el deseo de satisfacer las demandas y sue帽os colectivos se subestim贸 al individuo y a su universo de intereses. La reducci贸n del yo en el «nosotros» constituy贸 un problema muy evidente en aquellos a帽os, porque no se supo encontrar la justa medida entre los intereses sociales y los individuales. Ese ha sido un problema muy generalizado en las sociedades del llamado 鈥渟ocialismo real鈥: el individuo, con sus intereses y sus necesidades se pierde en el entramado social, provocando exclusiones y rechazos injustificados.聽

Entre 1959 y 1961 la Revoluci贸n victoriosa solo daba sus primeros pasos y ya se observaban asombrosos resultados, pero no todos los que se esperaban, dadas las expectativas existentes en un pueblo que era due帽o de una hermosa tradici贸n de lucha y resistencia. Hay que insistir en el hecho de que no siempre los que tuvieron la misi贸n de dirigir los espacios abandonados por los antiguos due帽os o los nuevos espacios creados por la Revoluci贸n en el poder ten铆an la preparaci贸n y la formaci贸n adecuadas. Las buenas intenciones de defender el proceso revolucionario se empa帽aban con frecuencia por el dogmatismo, el totalitarismo y la mediocridad de los propios actores sociales. Proliferaron posiciones extremistas entre aquellos que no llegaban a entender dial茅cticamente la construcci贸n de un sistema tan complejo como el socialismo, que puede producir r谩pidamente profundos cambios econ贸micos, sociales y pol铆ticos, pero que no siempre llevan aparejados, con esa misma rapidez, los cambios de la conciencia social de las grandes masas.

Por otra parte, hay que considerar que las pol铆ticas realmente en curso fueron transformando los roles de los sujetos sociales y que en esos nuevos roles iba implicada una ruptura con la ideolog铆a dominante y una inclinaci贸n espont谩nea hacia una ideolog铆a m谩s radical, m谩s revolucionaria, m谩s socializante. Es por esto que, al decir de Juan Vald茅s Paz, 鈥渆l proceso de transformaci贸n acelerada de la sociedad prepar贸 m谩s que el discurso,鈥orque el discurso ideol贸gico estaba bastante centrado en la pol铆tica en ese momento y era bastante incluyente, mientras que los procesos reales eran bastante diferenciadores y excluyentes鈥 (Gonz谩lez, 2012b:76)

Todo lo que no fuera 鈥渃laramente revolucionario鈥 era excluido, y la claridad revolucionaria, desde el punto de vista pol铆tico, ideol贸gico y moral, era interpretada de una manera muy conflictual. Se abogaba por la unidad revolucionaria y contra el sectarismo, pero m谩s tarde cualquier postura intermedia lleg贸 a ser considerada una debilidad, porque se corr铆a el riesgo de estar con el enemigo o de estar con el 鈥減ol铆ticamente incorrecto鈥.

En un proceso donde confluyen tantos rebeldes e inconformes, son inevitables las contradicciones. Es saludable tratar que estas diferencias puedan expresarse, ventilarse, en un ambiente de debate, y que la unidad que resulta indispensable para la defensa de los objetivos del proceso se construya sobre el consenso generado a partir de la discusi贸n abierta entre distintas posiciones revolucionarias. Pero comenz贸 a proliferar, con el pretexto de no dar espacio al enemigo, una unidad construida verticalmente, sobre la base de la obediencia y la disciplina sin cuestionamientos ante directivas de organismos superiores. Ese esp铆ritu fue caldo de cultivo para muchos de los errores cometidos en la implementaci贸n de la pol铆tica cultural, entre los que se destaca, a la luz del debate que nos ocupa, el desprecio y el miedo por la diversidad, situaci贸n que a煤n se confronta incre铆blemente, en algunos de los espacios nacionales. Hay quienes todav铆a no logran comprender que la inclusi贸n de todos y todas en un proyecto social, a煤n y colmando de sentido pol铆tico la lucha por la diversidad, no tiene por qu茅 conducir a la fragmentaci贸n y al individualismo, sino todo lo contrario, debe llevar a una mayor unidad y al colorido rostro de un socialismo m谩s humano, que desarticule todas las formas de discriminaci贸n y promueva la m谩s intensa participaci贸n popular en todos los procesos sociales.

Por otra parte habr铆a que considerar tambi茅n el criterio acerca de las insuficiencias de las concepciones del mundo y de la vida que hab铆an regido frente a las pr谩cticas, urgencias y exigencias de la Revoluci贸n, que provocaron en ocasiones actitudes negativas y simulaciones, movidas por los valores y h谩bitos de la sociedad anterior, y en alguna medida tambi茅n por el escaso desarrollo de la nueva sociedad. Que hab铆a que lograr justicia social, igualdad, educaci贸n y salud, seguridad social y solidaridad humana era cuestiones del consenso de todos, lo que no estaba claro y totalmente definido era c贸mo lograrlo…..y era l贸gico, porque generalmente, esas respuestas est谩n en el camino, no en el fin. Todos hablaban del socialismo, pero hab铆a notables diferencias acerca de c贸mo concebirlo y c贸mo entender, sin extremismos, la transici贸n hacia 茅l.

Los numerosos sucesos que se desatan en los primeros a帽os del triunfo del 59 comienzan a mostrar la necesidad imperiosa de que la Revoluci贸n abrazara a todos sus hijos en su proyecto social.聽 Pero entonces aparece la otra gran dicotom铆a: 驴C贸mo hacer coincidir a todos en la unidad que se propugnaba si los hijos eran de diversas ideolog铆as, diversas religiones, diversas preferencias sexuales?

Con todos sus aciertos, errores e insuficiencias, los intelectuales cubanos entraron a la historia de los sesenta en Cuba con una impronta marcada por el per铆odo de los tres a帽os fundadores. Reconocieron natural que entre los revolucionarios cubanos se presentaran diferencias y divergencias en cuanto a los caminos del socialismo y al marxismo, entre otras cosas porque existi贸 un denominador com煤n que gui贸 las conciencias y las voluntades de los que mantuvieron las ideas y posiciones m谩s dis铆miles: la defensa de la Revoluci贸n cubana, con su justicia socialista y su car谩cter de liberaci贸n nacional. Ese denominador com煤n mantiene su impronta, a煤n y cuando m谩s profundamente contradictorio se vuelva su entorno y su propio esp铆ritu, a煤n y cuando no se supere del todo el 鈥渃omplejo del intelectual鈥 y el desprecio de los algunos funcionarios hacia este sector. Aun as铆, al decir de Aurelio Alonso: 鈥淟a intelectualidad cubana es una intelectualidad con porcientos de asimilaci贸n de su propio papel, de lo que le toca, de lo que puede jugar,聽 de lo que vale la pena ser聽 jugado m谩s all谩 del vivir mejor. Yo creo que es importante lo que se ha logrado ante todo.聽 (…) Yo creo que en nuestra intelectualidad hay quien rechaza esto de manera brutal y te dicen 芦qu茅date ah铆 con lo que t煤 tienes que yo me voy, yo me monto en el avi贸n y me quedo en la pr贸xima禄,聽 pero la mayor铆a no tiene esa actitud, la mayor铆a te dice: 芦yo sigo aqu铆 porque esta cosa es tan m铆a como tuya禄聽 y vamos a ver, porque en definitiva de aqu铆 a cien a帽os Portocarrero sigue siendo Portocarrero y el 90 por ciento de los ministros que han pasado por este pa铆s en un Ministerio nadie se acuerda de ellos, a lo mejor ni los nietos. Porque esa es la historia de la sociedad y sus intelectuales鈥 (Gonz谩lez, 2012a:15).

Bibliograf铆a

Arrufat, Ant贸n 2001 Un Examen de Medianoche (Matanzas, Ediciones Vig铆a)

Barral, Fernando 鈥淎ctitud del intelectual revolucionario鈥 en Revoluci贸n y Cultura. (La Habana) No.9, 30 de abril de 1968. p. 4

Estupi帽谩n, Leandro 2009 鈥淓l peor enemigo de la Revoluci贸n es la ignorancia鈥. Entrevista a Alfredo Guevara. En: 芦http://www.revistacaliban.cu/entrevista.php?numero=5acceso 2 de julio 2010

Castro, Fidel 1961 鈥淧alabras a los intelectuales鈥 (La Habana, Ediciones del Consejo Nacional de Cultura) p.21

Fornet, Ambrosio 2009陋. 鈥淟a D茅cada prodigiosa鈥 en Narrar la Naci贸n (La Habana, Editorial Letras Cubanas) p.358

Garrand茅s, Alberto 2008陋. 聽El concierto de las f谩bulas (La Habana, Editorial Letras Cubanas)

Gonz谩lez Ar贸stegui, Mely 2012a Entrevista a Aurelio Alonso Material in茅dito en Cuba: Cultura e ideolog铆a. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

Gonz谩lez Ar贸stegui, Mely 2012b. Entrevista realizada a Juan Vald茅s Paz en Cuba: Cultura e ideolog铆a. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

Guevara, Alfredo 1998陋. 聽Revoluci贸n es lucidez, (La Habana, Ediciones ICAIC)

Guanche, Julio C茅sar 2006 鈥淓l camino de las definiciones. Los intelectuales y la pol铆tica en Cuba. 1959-1961鈥 en Temas (La Habana) no. 45, mayo 2006, p.106

Mart铆nez Heredia, Fernando 2009b 鈥淓l mundo ideol贸gico cubano de 1959 a marzo de 1960鈥 en Andando en la historia. (La Habana, Ruth Casa editorial. Instituto cubano de investigaci贸n Cultural Juan Marinello). p.208

Sartre visita a Cuba. Ideolog铆a y Revoluci贸n. Una entrevista con los escritores cubanos. Hurac谩n sobre el az煤car. 1960. Ediciones revolucionarias. La Habana.

Otero, Lisandro 1984 鈥淯n lunes para Cabrera Infante鈥 en Disidencias y coincidencias en Cuba, (La Habana, Editorial Jos茅 Mart铆) p. 108.

Pogolotti, Graziella, 2008 鈥淟os pol茅micos sesenta鈥 en Pol茅micas culturales de los 60 (La Habana, Editorial Letras Cubanas)聽 p.vii

[1] 鈥淧alabras a los intelectuales鈥 fue entonces el documento que recogi贸, a modo de resumen, las ideas de Fidel sobre todas estas problem谩ticas, convirti茅ndose en uno de los documentos b谩sicos de la pol铆tica cultural cubana.

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Pol铆tica cultural

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Provocaciones para una construcci贸n simb贸lica

Por Fernando Luis Rojas L贸pez

Agradezco a la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z (AHS) la invitaci贸n a este foro. El evento Memoria Nuestra se ha caracterizado por, desde las exposiciones de los propios asociados y j贸venes participantes, convertirse en un escenario de discusi贸n colectiva e intercambio de saberes. Por ello, m谩s que concurrir a este foro en calidad de 芦especialista禄 prefiero hacerlo en condici贸n de 芦facilitador禄. Para mi alegr铆a comparto este rol con la profesora, investigadora y compa帽era Mely Gonz谩lez de la UCLV.

Dada la amplitud tem谩tica que refleja la convocatoria a este foro, me limito a esbozar algunos problemas que considero acompa帽an el tema y realizar comentarios puntuales.

Primero: 驴Pol铆tica cultural o Pol铆ticas culturales?

Este problema se presenta al menos en dos dimensiones identificables. Una, relacionada con el espacio geo-pol铆tico e institucional. La incidencia de 芦problem谩ticas禄 internacionales no se limita a sus efectos en materia de econom铆a, comunicaci贸n, movimiento internacional de las personas, etc.; todo ello tiene un correlato con la 芦atenci贸n禄 a las pol铆ticas de los organismos internacionales. De hecho, se han incorporado c贸digos discursivos vinculados a organizaciones del sistema de Naciones Unidas y ello incluye las que se dedican a la cultura. Existe tambi茅n la que pudiera considerarse centro en las referencias tradicionales a 芦pol铆tica cultural de la Revoluci贸n禄, identificada con el ambiente nacional y, espec铆ficamente, estatal. Por 煤ltimo, puede encontrarse la propia generaci贸n, lectura e implementaci贸n que se realiza por organizaciones, instituciones, territorios, etc.

Por tanto, en mi criterio existe una clara diferencia entre lo que se denomina 芦principios de la pol铆tica cultural de la Revoluci贸n禄 y 芦la pol铆tica cultural禄 que, en su condici贸n descentrada (internacional, nacional, territorial-organizativa) es diversa.

Otra dimensi贸n tiene que ver con las continuidades y rupturas que se evidencian en este y otros terrenos en los m谩s de sesenta a帽os que han transcurrido desde 1959. Al discutido 鈥揷rom谩tica y temporalmente鈥 Quinquenio gris acu帽ado por Ambrosio Fornet, agrego tres ejemplos para ilustrar la complejidad del proceso.

En su libro p贸stumo Decirlo todo. Pol铆ticas culturales (en la Revoluci贸n cubana) publicado por la editorial Ojal谩 en 2017, Guillermo Rodr铆guez Rivera identifica el par contradictorio pol铆tica cultural inclusiva y pol铆tica cultural excluyente, siendo caracter铆stica esta 煤ltima del periodo que media entre 1971 y 1976.

Juan Vald茅s Paz en La evoluci贸n del poder en la Revoluci贸n cubana 鈥搎ue analiza desde 1959 hasta la actualidad鈥 se帽ala para el periodo 1975 a 1991: 芦A partir de 1976 la pol铆tica cultural qued贸 escindida en una pol铆tica m谩s abierta para las actividades art铆stico-literarias y una pol铆tica regresiva y dogm谩tica para las ciencias sociales y human铆sticas, las cuales eran subordinadas a la instauraci贸n de una cierta ideolog铆a de Partido y de Estado禄.

Y en 2014 apuntaba Fernando Mart铆nez Heredia en Ciencias sociales cubanas: 驴el reino de todav铆a?:聽

No repetir茅 aqu铆 lo que he escrito y dicho acerca del subdesarrollo inducido que sufrieron el pensamiento y las ciencias sociales cubanas a inicios de los a帽os setenta, ni acerca de los rasgos de aquella desgracia (…) en los an谩lisis que hagamos hoy es imprescindible tener en cuenta que se volvieron cr贸nicos, y que en cierta medida se mantienen todav铆a (…) A menudo los cambios impulsados se han reducido a puestas al d铆a que no brindan mucho m谩s que buena imagen, pero suelen reforzar el colonialismo mental, y tambi茅n a permisividades conquistadas. Pero hoy tenemos avances muy grandes. Contamos con mayor cantidad que nunca de especialistas calificados, cientos de monograf铆as muy valiosas, centros de investigaci贸n y docentes muy experimentados, y un gran n煤mero de profesionales con voluntad de actuar como cient铆ficos sociales conscientes y enfrentar los desaf铆os tremendos que est谩n ante nosotros.

Sirvan estos tres ejemplos para mostrar que las din谩micas de continuidad y ruptura, y las lecturas que se hacen sobre ellas, pueden ser bastante heterog茅neas. 驴Hablamos entonces de 芦pol铆tica cultural禄 o de 芦pol铆ticas culturales禄? 驴Las 芦desviaciones禄 de 芦la pol铆tica禄 son o no expresi贸n de pol铆ticas nuevas?

Como me he detenido m谩s de lo necesario en este primer problema, me limito a esbozar algunos otros en t茅rminos de interrogantes.

Segundo: 驴C贸mo asumimos, al hablar de Pol铆ticas culturales, los correlatos entre eso que se ha llamado 芦el contexto禄 y los 芦estudios particulares禄? 驴Puede hacerse desde perspectivas binarias?

Tercero: 驴C贸mo enfrentamos las porosidades y sinton铆as que tienen las luchas por la hegemon铆a en los terrenos pol铆tico, cultural y art铆stico-literario?

Cuarto: 驴De qu茅 manera valoramos las din谩micas propias y destiempos que se presentan en las pugnas o pol茅micas en estos terrenos?

Quinto: 驴C贸mo particularizamos las gradaciones y diferencias entre procesos que pueden denotar luchas por el poder (en cualquier 谩mbito), construcci贸n de identidades diferenciadas, pluralidad en la b煤squeda del consenso o ejercicio acad茅mico de contrastaci贸n de resultados?

Sexto: 驴Qu茅 lugar ocupan las ciencias y la educaci贸n cu谩ndo de 芦pol铆ticas culturales禄 se habla?

S茅ptimo: 驴C贸mo se enfocan las din谩micas entre la creaci贸n en el llamado 芦exilio禄, la migraci贸n, la producci贸n internacional y desde el espacio geogr谩fico cubano?

Octavo: 驴Qu茅 expresa el hecho de que, en varios acercamientos a publicaciones que desaparecieron durante estas seis d茅cadas se toma como punto de partida el cierre 鈥搎ue no deja de constituir un asunto central鈥 y se estructura metodol贸gicamente la narrativa sobre la publicaci贸n acomod谩ndola solo a su desenlace?

Termino esta provocaci贸n, que ojal谩 llegue a tal, con un comentario.

Hace casi un a帽o, durante el Congreso de la UNEAC, el actual presidente cubano Miguel D铆az-Canel manifest贸:

(鈥) siempre me ha preocupado que de aquellas palabras [Palabras a los intelectuales] se extraigan un par de frases y se enarbolen como consigna. Nuestro deber es leerlo conscientes de que, siendo un documento para todos los tiempos, por los principios que establece para la pol铆tica cultural, tambi茅n exige una interpretaci贸n contextualizada (鈥) ser铆a contradictorio con la originalidad y fuerza de ese texto, pretender que norme de forma 煤nica e inamovible la pol铆tica cultural de la Revoluci贸n. Eso ser铆a cortarle las alas a su vuelo fundador y a su esp铆ritu de convocatoria禄.

No constituye un dato menor, si asumimos que la intervenci贸n de 1961 ha tenido un lugar central en los acercamientos a la historia intelectual cubana del 煤ltimo medio siglo, y un car谩cter regulador 鈥揳l menos discursivamente鈥 en buena parte de la pol铆tica y pr谩ctica gubernamental hacia los artistas y escritores.


Comienza Forodebate Naci贸n y socialismo

La relaci贸n entre naci贸n y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesi贸n entre el proyecto nacionalista, donde la tradici贸n liberal burguesa juega un papel importante, y el car谩cter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia sovi茅tica tienen tambi茅n su peso, se ha conformado el ideal de soberan铆a e independencia nacional.

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Desde casa, 隆ven y s煤mate a los forodebates de las Romer铆as!

Forodebate: Holgu铆n 300(Haz clic y participa)

Holgu铆n celebr贸 el 4 de abril el aniversario 300 de la fundaci贸n de su pueblo. Tres siglos despu茅s los invitamos a volver la vista atr谩s y a reflexionar:

驴Cu谩nto ha aportado Holgu铆n a la conformaci贸n del corpus cultural e hist贸rico del pa铆s? 驴Podemos hablar de una cultura holguinera o un sentimiento de holguineridad? 驴Cu谩les son los elementos que la distinguen y definen? 驴Es Holgu铆n un n煤cleo cultural clave en la conformaci贸n de la cultura nacional? 驴C贸mo comprender la historia y la cultura nacional a partir de la aprehensi贸n de la identidad local?

Sobre estos y otros temas de la Ciudad Cubana de los Parques los invitamos a interactuar y a debatir con nuestros invitados el pr贸ximo 4 de mayo a las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z.

Participa

Convocatoria Forodebate Naci贸n y socialismo (Haz clic y participa)

La relaci贸n entre naci贸n y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesi贸n entre el proyecto nacionalista, donde la tradici贸n liberal burguesa juega un papel importante, y el car谩cter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia sovi茅tica tienen tambi茅n su peso, se ha conformado el ideal de soberan铆a e independencia nacional.

Para reflexionar y debatir sobre los l铆mites de esta imbricaci贸n, sobre el proyecto socialista cubano y sus especificidades, sobre las formas en que se ha entendido este socialismo, sobre el significado que deben tener en un proyecto nacional socialista conceptos como democracia o soberan铆a nacional, sobre la relaci贸n de esta pr谩ctica con la herencia liberal y libertaria que nos legara el siglo XIX y mucho m谩s, estaremos dialogando este martes 5 de mayo a partir de las 10:00 am en el Forodebate Naci贸n y socialismo. M谩rgenes, din谩micas e imaginarios.

Contaremos con la presencia de dos destacados investigadores: Frank Jos茅 Soler (UO) y Daniel Rafulls (UH), as铆 como miembros de la secci贸n de cr铆tica de la AHS en todo el pa铆s.

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Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desaf铆o de la emancipaci贸n (Haz clic y participa)

驴Cultura es sin贸nimo de creaci贸n art铆stico-literaria? 驴Tenemos pol铆tica cultural? 驴Las instituciones representan a los artistas e intelectuales? 驴Est谩n avanzando los valores conservadores en Cuba? 驴Qu茅 expresiones est谩n teniendo en el campo art铆stico-literario? 驴C贸mo hacer nuestra pol铆tica cultural m谩s 煤til para el avance del socialismo? 驴Qu茅 papel debe jugar la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z en este empe帽o?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y vicepresidente de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z.

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Forodebate: La representaci贸n intelectual de la Revoluci贸n: creaci贸n, pensamiento social y comunicaci贸n (Haz clic y participa)

La Revoluci贸n cubana, por su car谩cter emancipatorio, estuvo obligada a convertir la cultura en uno de los ejes centrales de su acci贸n. El complejo escenario de transformaciones y deslindes ideol贸gicos reconfigur贸 aceleradamente la din谩mica del campo intelectual y sus pr谩cticas en el pa铆s. Lo social y lo cultural dejaron de asumirse como compartimentos estancos. En el centro de esas variaciones ocup贸 un espacio principal el debate sobre la responsabilidad, las tareas y el papel del intelectual frente a la Revoluci贸n.

Pasadas seis d茅cadas, la continuidad de estos an谩lisis resulta esencial. Importantes variables se han modificado. Cambios de paradigmas y ambientes generacionales, retrocesos visibles en los escenarios en que se forma, produce y se amplifica el pensamiento cultural, tensiones no resueltas en el plano institucional, modificaci贸n del eje de resistencia intelectual de la izquierda a escala planetaria, agotamiento de los nichos de reflexi贸n cr铆tica sobre nuestra realidad; pudieran contabilizarse entre los desaf铆os principales que asumen las pr谩cticas intelectuales en el momento actual que vive la Revoluci贸n Cubana.聽

Sobre el compromiso intelectual, las responsabilidades, el rol de los intelectuales en la Revoluci贸n, invitamos a reflexionar el venidero 7 de mayo a partir de las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z. Acompa帽ar谩n esta iniciativa la Dr.Cs. Mely Gonz谩les Ar贸stegui, Profesora Auxiliar de la Universidad Central de Las Villas, y el joven historiador e investigador Fernando Luis Rojas, especialista del Instituto Cubano de Investigaci贸n Cultural Juan Marinello.

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Te celebro y te canto Mario Benedetti

Conoc铆 a Mario Benedetti de forma casual en la ma帽ana del 17 de mayo de 2009, conoc铆 su fallecimiento y significaci贸n po茅tica, ensay铆stica, teatral, novel铆stica y literaria de su obra, que abarc贸 dis铆miles temas como el amor, la muerte, la vida, las mujeres, el hombre, el pueblo, el montevideano de clase media, la Revoluci贸n cubana. Vino a florecer en m铆 ese sue帽o ut贸pico de ser escritor-ensayista, poeta. Ese deseo de dibujar versos en un papel, en una imitaci贸n humilde a los primeros poemas suyos que mis ojos tocaron y fomentaron esa osad铆a de celebrarte con las palabras maestro y gu铆a.

Recuerdo como si fuera ayer descubrir tus Poemas de la oficina, la novela la Tregua, el primer encuentro con la escritura coloquial de tu magno trabajo que ha sido traducido a m谩s de 20 idiomas tocando puerta a puerta la sensibilidad del hombre y mujer com煤n, reafirmando que tu poes铆a es pueblo y fecunda sencillez que no necesita de tus detractores acad茅micos que han querido encasillarte nombr谩ndote como un poeta menor.聽聽

Quien ha le铆do y estudiando su obra reconoce esa perseverancia de escribir, releer, editar los manuscritos buscando la perfecci贸n. Y que no ser铆a hasta su octavo libro cuando alcanzar铆a llegar a ese p煤blico joven que lo consagrar铆a como uno de los escritores latinoamericanos m谩s le铆dos y editados internacionalmente debido a la generosidad de brindarle al lector emociones, plantearle interrogantes, trasmitirles la luz que necesita la poes铆a y que otros autores no han sabido explotar enmarc谩ndose en m茅todos acad茅micos de selectos grupos que no representan el canto general de los lectores.

Mi compromiso es con la literatura y la memoria de un escritor pertenece a sus lectores expresos. Benedetti reconoce la sinergia que debe existir entre el escritor-literatura y el lector. La unidad dial茅ctica de estos factores est谩 impl铆cita en su labor literaria y ah铆 radica su legado, su leyenda. Este a帽o 2020 se cumplir谩 100 a帽os de su nacimiento (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920-Montevideo), tierra de grandes escritores que te acompa帽aron en la generaci贸n del 45 como integrante indiscutible e insoslayable a la memoria de los leyentes.聽

Cuba, como segunda patria, conoci贸 sus pasos y ese v铆nculo afectivo con Casa de las Am茅ricas al ser miembro del Consejo de Direcci贸n de Casa de las Am茅ricas y fundador del Centro de Investigaciones Literarias de la instituci贸n en 1968. Tu accionar como exiliado uruguayo en Cuba marcaria para la historia el amor incondicional y rec铆proco con los intelectuales y lectores cubanos, que agradeceremos por siempre su presencia y compromiso con la Revoluci贸n cubana.

La escritora Nancy Morej贸n, Premio Nacional de Literatura, expresar铆a sobre Benedetti:

«Tanto hemos aprendido con Mario que los que hoy cantamos y escribimos, con su lengua hablamos. Mario no asimila ret贸ricas posibles por eso es que no cabe, no puede ser tronchado en partecitas para ser entregadas a un Olimpo de dioses trasnochados. Mario viviendo con su asma, con esa misma Luz en un breve balc贸n, escribiendo poemas sin cesar, burlando el rastro de sus fracasados perseguidores, oyendo siempre el grito ahogado de aquel torturador, disfrazado de fantasma azul. Mario, triunfando siempre con la verdad en la mano y, escondido, tal vez, en el cap铆tulo inicial de una novela inconclusa donde lo espera, sentada, la marioneta de trapo con la que Gabriel Garc铆a M谩rquez quiso pintar un poema de Mario con un sue帽o de Van Gogh鈥 y sobre las estrellas montevideanas… un 17 de mayo de 2009. Ahora, sus lectores vamos a entrar, con mucho gusto, en los preparativos de su primer centenario.»

El mejor homenaje en su centenario es releerlo con la promesa de hacer un trato codo a codo con su obra. Con la estrategia simple de siempre necesitarlo.


Casa de las Am茅ricas en su l铆nea de la vida: memorias de una visita

A solo cuatro meses del triunfo de la Revoluci贸n cubana, el gobierno revolucionario, por Ley 299 el 28 de abril de 1959, cre贸 la Casa de las Am茅ricas, instituci贸n con personalidad jur铆dica propia que realiza actividades de car谩cter no gubernamental, encaminadas a desarrollar y ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de la Am茅rica Latina, el Caribe y el resto del mundo. La Casa fue inaugurada el 4 de julio de 1959 en un acto presidido por el entonces Ministro de Educaci贸n, Armando Hart D谩valos, en el edificio de la antigua Casa Continental de la Cultura.

Una de las experiencias m谩s interesantes del II Taller y Premio Nacional de Periodismo Cultural 鈥淩ub茅n Mart铆nez Villena鈥 2020 fue la visita a esta instituci贸n, uno de los centros culturales de mayor renombre y prestigio en Cuba y el continente. La visita permiti贸 que todos los presentes pudi茅ramos conocer sus particularidades, adem谩s de sostener un di谩logo ameno con Abel Prieto Jim茅nez, escritor y su actual presidente. Otro momento de gran relevancia fue la visita a la Galer铆a 鈥淢ariano Rodr铆guez鈥, especializada en arte popular de nuestra Am茅rica y donde los que participamos pudimos ver la exposici贸n 鈥Viaje de la tierra del Hermano Venado鈥.

Pero lo m谩s atractivo fue conocer la historia de la Casa de las Am茅ricas, a partir de la exposici贸n 鈥淟a l铆nea de la vida». La muestra es una suerte de recuento hist贸rico de sus 60 a帽os de labor ininterrumpida. La idea original es del Consejo de direcci贸n de la Casa y cada una de sus 谩reas.

El concepto y montaje, direcci贸n de Comunicaci贸n e Imagen, dirigido por Mait茅 Hern谩ndez Lorenzo, y la Oficina de Dise帽o dirigida por Pepe Men茅ndez. En especial, al trabajo del programa Memoria de la Casa y sus trabajadoras Sylvia Gil, Chiki Salsamendi y Ana Cecilia Ruiz. La curadur铆a y el dise帽o museogr谩fico son sorprendente, al convertir a toda la Casa en una verdadera galer铆a de arte. Ning煤n espacio se hace ajeno a la misma. Con los dise帽os gr谩ficos de Pepe M茅ndez, la relaci贸n entre coherencia y espacio f铆sico permite un deleite 煤nico para el p煤blico que puede presenciar y deleitarse con el ingenio creativo de este dise帽ador, que una vez m谩s demuestra su amplio dominio del oficio y su exquisito gusto.

Nuestro gu铆a por la exposici贸n fue el joven Ernesto Teuma Taureaux, quien demostr贸 sus amplios conocimientos acerca de las seis d茅cadas de historia de la promoci贸n cultural que ha realizado Casa de las Am茅ricas. La primera parte de la exposici贸n muestra la primera d茅cada de trabajo. Donde se destacan los sue帽os fundacionales de los diferentes hombres y mujeres guiados por Haydee Santamar铆a; se puede observar a trav茅s de cada foto, carta, libro y cartel que se muestra en la misma. Aqu铆 distinguir el segmento dedicado al Premio Literario que entrega esta instituci贸n y el acta del primer jurado donde estuvieron reconocidos escritores e intelectuales de Cuba y Am茅rica Latina y del Caribe. En esta primera d茅cada distinguir La Rosa Sangrante, del guantanamero Alfredo Rosgar, s铆mbolo del primer Encuentro de la Canci贸n Protesta celebrado en la Casa y que despu茅s desembocar铆a en el movimiento de la Nueva Trova.

En la segunda d茅cada de esta exposici贸n destaca una Arpillera, de la cantautora y artesana Violeta Parra, que no es m谩s que una t茅cnica textil originaria de Chile. Los a帽os 80 colocada en la subida de las escaleras nos sorprende con la presidencia del pintor Mariano Rodr铆guez; la fotograf铆as de los dos Encuentros de Intelectuales por la Soberan铆a de Nuestra Am茅rica y el apoyo desde la cultura a la Revoluci贸n Sandinista, en Granada y las guerrillas en Centroam茅rica.

Los 90 nos sorprende en los duros a帽os del per铆odo especial y la convenci贸n de seguir la obra de esta instituci贸n 鈥揳m茅n de las dificultades鈥, con el cambio de paradigma del autofinanciamiento. En 1992 鈥淣uestra Am茅rica ante el quinto centenario鈥 que fue una toma de posici贸n frente a los fantasmas del colonialismo y por los pueblos ind铆genas. En 1994 se muestra el inicio del primer Programa de Estudio sobre la Mujer, a los que con el decursar de los a帽os se unir铆an el de Latinos en Estados Unidos, Culturas Originarias y Afroam茅rica.

Y el nuevo milenio, con el aniversario 50 de la Casa siendo un momento de fiesta. El comienzo de los a帽os tem谩ticos y la Casa como ventana y enlace cultural con los gobiernos progresistas. Adem谩s del encuentro Casa Tomada, donde los j贸venes artistas, escritores e intelectuales de la regi贸n se reunieron como un ejemplo de uni贸n entre la vanguardia art铆stica de Cuba con la regi贸n.

La exposici贸n acaba con la m谩quina de escribir de Conrado Bulgado, quien fue funcionario de relaciones internacionales de la Casa y quien tuvo la tarea de inventariar la mayor parte de los bienes culturales que protege el centro.

Esta exposici贸n tiene un gran significado porque muestra parte de la obra cultural de la naci贸n cubana en estos 60 a帽os de existencia de la Revoluci贸n. Por lo que visitar esta prestigiosa instituci贸n para disfrutar de esta 鈥淟铆nea del tiempo鈥 鈥揾echa exposici贸n鈥 es una experiencia que no se puede perder.


«Crear implica ser responsable» (+ video y fotos)

«Lo poco que uno tiene es la sinceridad de decir lo que siente», as铆 lo expres贸 el periodista y cr铆tico de cine Rolando P茅rez Betancourt durante la primera conferencia del Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rub茅n Mart铆nez Villena, convocado por la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z para intelectuales y periodistas cubanos.

Los participantes en el evento debatieron sobre la censura, la funci贸n de la cr铆tica cultural y el rol de los artistas en la sociedad cubana actual.

Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rub茅n Mart铆nez Villena 2020/ foto tomada del perfil de facebook de la AHS

Respecto al controversial Sue帽os al Pairo, pieza censurada de la Muestra de j贸venes realizadores del ICAIC, P茅rez Betancourt reconoci贸 que es un documental donde no se dice ninguna mentira, y a帽adi贸 que «mientras un tema siga abierto cualquiera tiene la oportunidad y la libertad de tratarlo, pero esa libertad lleva aparejada una responsabilidad que no podemos olvidar.»

Los j贸venes creadores van a cumplir la funci贸n cr铆tica del arte en su momento; «en lo que respecta al cine, nuestros j贸venes realizadores tienen mucho talento, pero al tratar temas que no vivieron a veces m谩s que arte est谩n buscando ruido, y el cr铆tico debe desarrollar una sensibilidad extra para tener esa percepci贸n.»

En la referida pieza !el cantante es el pretexto, la Revoluci贸n cubana es la intenci贸n, y todas las revoluciones cometen errores, pero a la hora de analizarlos hay que poner texto y contexto!, precis贸.

Segundo Taller y Concurso Nacional de Periodismo Cultural Rub茅n Mart铆nez Villena

M谩s de 100 obras de autores de varias provincias compiten en la segunda edici贸n del Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rub茅n Mart铆nez Villena que sesiona en La Habana hasta el 14 de marzo pr贸ximo.

Publicada por Asociaci贸n Hermanos Sa铆z en Jueves, 12 de marzo de 2020

El conductor del reconocido espacio cinematogr谩fico La s茅ptima puerta explic贸 su total desacuerdo con cualquier tipo de censura, porque es imprescindible «enfrentar todos nuestros temas en el periodismo y en cualquier manifestaci贸n del arte, pero somos nosotros los que tenemos que hacer ese tipo de trabajo, sin mentiras.»

A帽adi贸 que mientras un tema siga abierto cualquiera tiene la oportunidad y la libertad de tratarlo, «pero esa libertad lleva aparejada una responsabilidad que no podemos olvidar. La sinceridad es un valor decisivo en el arte.»

Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rub茅n Mart铆nez Villena 2020/ foto tomada del perfil de facebook de la AHS

Asimismo se帽al贸 que «en el complejo contexto cultural de la Isla hay que defender las convicciones porque vamos a encontrar gente que quiere defender la Revoluci贸n pero con sus actitudes lo que hacen es da帽o.»

El debate sin barreras, la libertad de pensar y decir marcaron el encuentro con j贸venes de varias provincias, quienes participan en el evento que concluir谩 el pr贸ximo d铆a 13.