René Fernández


Guantánamo invita, los títeres responden

Abril convida a celebrar otra edición del encuentro nacional Titereando en la ciudad, evento que auspicia la Asociación Hermanos Saíz en Guantánamo para aunar exponentes de varias partes de Cuba y el mundo con el ánimo de intercambiar experiencias respecto al teatro de marionetas y promover el quehacer de jóvenes artistas de las más diversas líneas estéticas.

foto archivo

Cerca de una veintena de creadores ya han confirmado su participación en esta séptima edición, que se desarrollará del primero al 4 de abril de forma virtual, en aras de cumplir los protocolos sanitarios establecidos ante la pandemia de la COVID-19. La experiencia promete ser otro capítulo memorable en la historia de este evento que, como muchos otros, apuesta por un uso más proactivo de las nuevas tecnologías y las redes sociales

Entre los convidados estarán Teatro Papalote, de Matanzas; Alas y Titirivida Cuba, de Pinar del Río; Teatro sobre el Camino, de Villa Clara; la Compañía Teatro Océano; Charlot Teatro, de Venezuela; La Mandrágora, de México; la Corporación Artes Gato Negro, de Colombia; la Casa del Títere Cubana-Argentina, y otros elencos profesionales cubanos y extranjeros con propuestas para todo tipo de público.

La edición virtual del Titerando se prestigiará además con la participación de varias personalidades como los maestros René Fernández y Rubén Darío Salazar Taquechel (Premio Nacional de Teatro), así como los teatristas argentinos Pablo Aguiar y Sara Don, de Alquimia Títeres, quienes impartirán talleres al igual que Edwin Salas Art, de Estados Unidos.

Entre los atractivos del evento estará la serie Un minuto con Pelusín del Monte, el noticiario El Porrazo (con la actualidad noticiosa de cada jornada), y las cápsulas promocionales El taller del creador, con las actrices Claudia Deyanira Martí (Teatro Andante ), Nara Virelles Puertas ( Guerrilla de Teatreros) y Lisbet González Tejeda (Teatro Tiempo), un regalo de la Productora Audiovisual KijoteFilms.

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Con la complicidad de Charabia Production, los del Guaso han montado en formato audiovisual también sus propias obras, que junto a espectáculos como Calabazin streaming, a cargo de Teatro Circular de Títeres y el Titiritero Ivo Siffredi (de Argentina), nutrirán el programa digital previsto para este Titereando 2021 que continuará recibiendo propuestas hasta el 20 de marzo vía WhatsApp, wetransfer, google drive.

En la convocatoria oficial, lanzada desde los perfiles institucionales en Facebook del Grupo Teatro Guiñol y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, se detallaron las modalidades para formar parte del evento en línea. A partir de entonces agrupaciones, directores, productores o investigadores han enviado promocionales en video, de unos cinco minutos, donde comentan particularidades del trabajo en los conjuntos defensores de esta manifestación artística.

Igualmente se socializarán Tutoriales de Construcción de Títeres (de 10 minutos) que muestren la construcción de figuras, así como la capacidad de invención de cada creador; Números titiriteros, o sea, audiovisuales músico- danzarios cortos de actos o números que relacionen estos elementos escénicos; así como charlas titiriteras, con 30 minutos como máximo, para abordar temas de interés para las agrupaciones, asociados al diseño y la realización de escenografías y de muñecos.

El Titereando 2021 estará dedicado de manera especial al aniversario 35 de la AHS y a los 65 años de creado el títere nacional Pelusín del Monte.


Abriendo caminos con Teatro Garabato

Con el estreno de Más allá de sus narices, a partir de un texto de René Fernández, Teatro Garabato, colectivo espirituano dirigido por José A. Meneses Ortega, celebra sus 25 años.

Los festejos comenzaron un poco antes, con A puntas, versión libre de El lago de los cisnes con dirección de Luis Orlando Antúnez, Bambino, director de la compañía camagüeyana La Andariega, llevada a escena mediante el uso de los títeres y tras un amplio proceso de montaje y apropiación de los códigos del ballet mediante las manos.

José A. Meneses Ortega, director de Tetro Garabato/ Fotos Tommy Cordoví (cortesía de Teatro Garabato)

“A puntas no tiene nada que ver con lo que habíamos hecho hasta ahora, ni con Sancti Spíritus. Los actores tuvieron que decodificar muchas cosas, aprender a llevar el paso del ballet a las manos. Franklin hace un trabajo genial ahí, logra pasar a las manos los pasos. Algunas personas que no conocen de ballet no entienden la puesta, aunque Bambino logra que la dramaturgia sea clara, una obra visualmente hermosa; eso atrapa, para los niños que nunca habían visto ballet fue una experiencia única”, dice Meneses.

La puesta, comentó entonces Bambino, posee muy pocos elementos coreográficos pues se basa esencialmente en imágenes; todo lo demás lo compone el vestuario y las puntas que usan en las manos, alusión a las zapatillas y posturas que adoptan los bailarines.

Por su parte, Más allá de sus narices regresa al trabajo con el clown, que ha caracterizado parte del trabajo del colectivo espirituano. “Nosotros la montamos hace 15 años más o menos, con otra lectura, otra visualidad del espectáculo, con payasos elegantes, coloridos, sin perder el texto tampoco de René, pues creo que es uno de los mejores dramaturgos que escribe para niños en Cuba y sobre todo el texto para clown. Además, René ha estado muy vinculado con el grupo, incluso en los inicios trabajó en la preparación de los actores, pues Garabato ha tenido como característica que estos siempre se han formado en la compañía, ha sido un poco escuela”, asegura José Meneses.

Fotos Tommy Cordoví (cortesía de Teatro Garabato)

Más allá… sostiene su eficacia escénica en varios factores, entre ellos el trabajo de los actores: los jóvenes Franklin Adrián Romero Benítez, Lil Laura Castillo Rodríguez y Gabriel David Collera Rives, además del experimentando Juan Modesto Castillo Claro. El clown les ofrece las posibilidades del desarrollo del cuerpo, la gestualidad, la expresión extraverbal, sostenida por un texto sólido, conservado en su mayoría en la adaptación realizada por Meneses, a cargo de la puesta en escena y el diseño general. Por otra parte, el diseño escenográfico y de vestuario (Oriesky González), de luces (Ángel Martínez Águila) y la selección de banda sonora a cargo de Alberto Rodríguez Hernández, eluden el típico clown en la búsqueda de otras formas de expresión, apoyándose incluso en el trabajo con títeres. Estos nos trasladan a un basurero donde varios recolectores de desechos sueñan ser actores. Entre basura y después de la jornada, hermosa metáfora la del maestro matancero René Fernández, hay un mundo posible.

Fotos Tommy Cordoví (cortesía de Teatro Garabato)

“En el clown tienes que defender una psicología, una historia, no eres el tipo que se pintó la cara y viene a hacer chistes”, añade Meneses, graduado de la Escuela Nacional de Instructores de Arte (ENIA) y con un trabajo reconocido también en el ámbito comunitario y de aficionados, fuente de la que bebe Garabato, y fundador además del Festival de Teatro de Aficionados Olga Alonso.

Más allá de sus narices, atractivo divertimento escénico protagonizado por clowns, que nos hace pensar, defiende precisamente eso: el papel del clown en el escenario teatral y las posibilidades interpretativas y creativas que le trasmite al público como complejo y necesario ejercicio.

Garabato surgió en 1994. Hablemos un poco de esos días iniciales…

Garabatos son los trazos que los niños hacen cuando están empezando a escribir. Es también, si lo llevamos a la religión, el implemento que Eleggúa tiene para abrir los caminos; es lo que usa el campesino para apartar la maleza. Y el teatro es un poco de eso también, algo que tú usas para apartar las cosas malas del camino, ayudar a las personas, quitar de la gente esa maleza que tienen dentro…

Nosotros empezamos haciendo teatro de calle, el clown incluido dentro de este tipo de teatro, y los actores de las academias no vienen preparados para hacer teatro de calle.

En 1994 se potencian los proyectos teatrales. Se me dio la oportunidad, entonces, de materializar un sueño: tener un colectivo profesional. En un principio fuimos autofinanciados y así estuvimos bastante tiempo por lo que renuncié a todo, incluso al salario. Significó empezar prácticamente de cero, pero era el precio para hacer lo que quería.

Fotos Tommy Cordoví (cortesía de Teatro Garabato)

¿Qué ha caracterizado el trabajo de Garabato en estos 25 años?

Los actores siempre han sido hombres, esa es una característica del grupo; ahora está Lil Laura desde hace un año, pues no había mujeres para trabajar, es muy difícil… Llegamos a tener 10 o 12 hombres en el grupo. La calle nos da la posibilidad también de que el hombre haga los personajes femeninos. Tratamos de rescatar mucho un fenómeno no muy estudiado por el teatro, que incluso los historiadores de este arte no reconocen como parte del teatro de relaciones espirituano: las comparsas artísticas. Eran personas que salían en las fiestas del Santiago, que es el carnaval de aquí, arrollando hasta un lugar y al llegar hacían una representación teatral. El último espectáculo que llevamos al Festival de Camagüey, Yayaberías, está basado en esta tradición. Esa comparsa estaba compuesta solo por hombres, muchos disfrazados de mujeres.

Hemos trabajado muchas cosas de la tradición espirituana, partiendo de su estudio. Yayaberías tiene que ver con todo el folclore campesino. Obsesión con todo lo que es la parte de las construcciones en Sancti Spíritus, sus rejas, las columnas… Pero paralelamente hemos hecho títeres. No nos hemos centrado en una sola poética en el grupo.