Reina del Mar


Se lanzan otra vez los anzuelos al mar

Mantener contra las espadas del tiempo un evento como Reina del Mar en la ciudad de Cienfuegos ha sido casi una proeza. Como si estuviesen en medio de una narración épica, los responsables se involucran—muchas veces so pena de perecer— en la vorágine y la “lucha” que significa defender el espacio y contar con la logística necesaria, previa y durante el desarrollo del programa de actividades. Los atrasos editoriales siguen afectando el cauce normal de trabajo, y con igual intensidad inhabilita las funciones y la calidad de su desempeño. Por eso esta decimoctava edición tiene un sabor más dulce, ese que provoca no rendirse cuando de promocionar literatura, y educar a las audiencias, en Cuba se trata.

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Evelyn Queipo: “En la literatura, como en el amor, se vale todo”

Evelyn Queipo no pudo evitar las lágrimas que surcaron su rostro. Aunque minutos antes ella estaba sentada entre el público que colmó el salón “Abrirse las constelaciones” de Ediciones La Luz, sello holguinero de la AHS. María Liliana Celorrio, en nombre del jurado del XVIII Premio Celestino de Cuento, compuesto, además, por Rubén Rodríguez y Eugenio Marrón, leyó el acta con las deliberaciones finales y otorgó el Premio a su libro Ese reno que nos mira, además de menciones a las obras enviadas por Anisley Miraz y Norge Luis Batista.

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Celebraciones poéticas en Reina del Mar

De vez en cuando me recuerdo bocarriba en el colchón de la Universidad, uno incómodo e inútil. Suelo ver con claridad cada espacio, los rostros, la posición exacta del resto de las literas, las taquillas y los ventiladores aurika que hacían un ruido insoportable; y yo casi pegada al techo con un libro de poesía, solo leyendo. Allí empezó todo, aunque fue un camino torcido, solitario, lleno de baches irrecuperables…, allí descubrí lo equivocada que estuve al escoger mi carrera. Por suerte, uno siempre puede detenerse y darle un repentino giro a la tuerca. [+]


Los daños del (no)desarrollo de la cultura

Siempre odié aquellas discusiones cíclicas entre nosotros: los de Cienfuegos y los otros compañeros de aula de Villa Clara; casi siempre un camagüeyano interfería aunque no fuese con él. Los argumentos jamás me parecieron sólidos y la querella parecía más una inquina a lo Capuleto y Montesco que no por histórica dejaba de ser tonta. El deseo de salir victoriosos, para cualquier bando, era una porfía absurda si de verdad nos poníamos a comparar las bellezas, fealdades, ventajas y desarrollo de cada ciudad. [+]


En busca de reyes de mar

«En vuestra modestia parecéis considerar que los escritores son de una esencia distinta a vosotros —dijo Virginia Wolf intentando separar las históricas barreras entre escritores y lectores—; que saben más acerca de la Sra. Brown que vosotros. Nunca ha habido un error mayor. Es esa división entre lector y escritor, esa humildad por vuestra parte, esos aires y gracias profesionales de la nuestra, la que corrompe y castra libros que deberían ser el sano resultado de una cercana e igual alianza entre nosotros». [+]


Una sociedad dentro de la sociedad

Octavio Paz, en su discurso de aceptación del Premio Miguel de Cervantes en 1981, dijo: «¿y qué es una literatura? No es una colección de autores y de libros, sino una sociedad de obras. Las novelas, los poemas, los relatos, las comedias y los ensayos se convierten en obras por la complicidad creadora de los lectores. La obra es obra gracias al lector. Monumento instantáneo, perpetuamente levantado y perpetuamente demolido (…). La obra nace de la conjunción del autor y el lector; por esto la literatura es una sociedad dentro de la sociedad: una comunidad de obras que, simultáneamente, crean un público de lectores y son recreadas por esos lectores». [+]