promoción


¿Quién le pone el cascabel a la cultura?

Tratar de hallarle solución a un conflicto, es parte de apostar por una propuesta de vida mejor. Tratar de encontrar mejores soluciones al problema de la promoción cultural, es un dolor de cabeza. No es lejano a nuestro día a día, las miles de maneras que un ciudadano común, tiene que agenciarse para estar informado de alguna actividad cultural en Ciego de Ávila. Por muchos esfuerzos que hagamos en saber, siempre estaremos “detrás del palo” en buen cubano. Si de algo hoy podemos hablar, es de la desinformación de la población en cualquier materia, y en el tema de la cultura mucho más. No es distante de nuestras conversaciones, cuanto le falta por desarrollarse la provincia en este aspecto. La cultura, las políticas culturales, la falta de promoción, las estrategias de comunicación y las agendas culturales a favor de la mayoría, son constantes debates a cualquier nivel ciudadano. Entonces, cabe cuestionar a quienes son responsables y a las estrategias institucionales diseñadas que conllevan a la desinformación de la población. No es posible que algo tan básico como las carteleras, estén deshabilitadas de una propuesta atrayente, diversa y dinámica. Además de que su formato sea tan poco creativo y si la factura requerida, muchas veces parecidas a cualquier cartel que se haga por “esfuerzo propio” y, alejadas del gusto estético que se supone que tengan dichos centros que generan acciones culturales. Por otra parte, las actividades presentadas, no están en coherencia con el horario en el que un mayor público pueda asistir. Esto, sin contar con las escasas concepciones de promoción que se tienen, pues, en disímiles ocasiones, nadie se entera de nada. Si algo debiéramos enjuiciar, es el presupuesto designado a la promoción institucional en contradicción con el dinero “al corriente” que poseen los promotores por cuenta propia, si así le nombrásemos. Es cuestión de dinero, señalan muchos de los programadores y promotores de las principales instituciones de la cultura en la provincia. Ante una época agitada y, cargada de disímiles opciones, no es una vía, seguir con las tradicionales formas de hacer promoción. Si promover, es de alguna manera, dar vida; entonces nuestras estrategias están muertas. No es posible que un evento territorial, por solo citar a algún municipio, carezca de la promoción necesaria, si en las condiciones geográficas, somos una provincia pequeña. No es justa la manera en que subordinamos a la espontaneidad el trabajo que debiera ser planificado e intencionado. Otra de las cuestiones que más afectan, y por supuesto, hacen longevos los conflictos manidos de la promoción, son la falta de prioridad. Esto debería ser preocupación persistente desde la institución interesada en que equis o más cual actividad, tenga una finalidad digna; y no solo eso, sino una valoración post eventual, que la mayoría de las veces se queda en papeles y no en la “agenda de los errores por resolver”. Esto es, por nombrar otros demonios que asechan a que la vida cultural de una provincia sea relevante. “Me dijeron que fulano tomó tal decisión, que cambió tal cosa, pero aún no lo ha notificado de manera oficial, y ahora no sé qué hacer porque eso estaba en el plan anual” o, “Anunciaron tal concierto, pero se tendrá que cambiar y solo queda medio día para que la población lo sepa”.  Pareciera no importarle a nadie la palabra sistematicidad y tiempo. Pareciera también que la población tiene dotes de adivina y, sabe todo lo que va a pasar. Recuerdo cuando se me perdió mi gatico, el único que he tenido. Avisé a todos mis amigos de su pérdida, llamé por teléfono a todos mis conocidos, puse pequeños carteles en la calle, no fui a la televisión porque se trataba de un gato, pero dediqué tiempo en aquello que me importaba. ¿Acaso la promoción le importa a alguien? ¿Hacemos todo lo que está en nuestras manos institucionales para que la información llegue tal cual? No lo creo, y salvando las sensibilidades de cualquiera, la realidad dicta otra cosa. Las reuniones reiteradas nos delatan, nada nuevo, ni renovador está ocurriendo en nuestros departamentos de Comunicación. No respetamos de manera consciente a la población ávida de informaciones completas. Nuestras actividades cada vez más son para el gremio, para la élite y en el peor de los casos, para la nada. Aquel día que se me perdió el gato, lo lloré. Nunca lo pude recuperar. Prometí que si volvía a tener alguno le pondría un cascabel. Tendría que sonar para no perder ningún detalle suyo, para que no se fuera de mi alcance, para saber que hacía. Lo hacemos con nuestras propiedades, con aquellas cosas que nos importa marcamos territorios. Me queda esa pregunta en la mesa ¿quién le pone el cascabel a la cultura?


Atento a Daniel Zayas Aguilera

Tomado de Cuba literaria

Cumple Daniel Zayas Aguilera (Isla de la Juventud, 1987) aspectos propios del ritmo de presentación de la promoción poética de la que forma parte: ganar premios literarios, publicar el resultado de esos lauros, avanzar en un tono conversacional que tiene rasgos narrativos, sin dejar a un lado el lirismo esencial, y buscar temas casi siempre sensoriales (vista, oído…) para expresar el entorno y las circunstancias, la praxis vital. También muestra en sus poemas diferentes el agotamiento de los senderos barrocos, altamente tropológicos, inevitablemente oscuros y hasta herméticos de la poesía cubana de las décadas finales del siglo XX, porque Zayas es un poeta de expresión directa, precisa, atinado en el ahorro de recursos y por ello bien dado a la síntesis. Busca temas sociales y los repasa desde la intimidad. Por ello su poesía sigue una línea «externizadora» que han adoptado algunos creadores cercanos a él por su fecha de nacimiento.

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Navarrete en su riego

Su figura, en aquellos años, no podía determinarse con meros cálculos de alguna tendencia o género. En escena era histriónico. Cantaba sus canciones de una distintiva manera que a nadie imitaba pero a muchos atraía. Y en los momentos más álgidos de los conciertos, cuando más emocionado estaba el público, rompía la frecuencia musical para recitar un poema, podríamos decir medio surrealista, incluso dadá. A partir de una frase que escogía al azar comenzaba la sucesión indetenible de sintagmas, la relación de fenómenos tan opuestos como podía ser una rosa y el crecimiento del Producto Interno Bruto. Todo esto, en el fondo, podía parecer baldío, pero encerraban una peculiar poética. Yunior Orestes Navarrete educó a los auditorios a su estética; luego de eso no hubo presentación donde alguien, desde la muchedumbre, gritara:

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Cíclope en el punto de mira

Mes por mes desdeagosto del 2016, la Fototeca de Cuba ha acogido lo que podría entenderse como la tercera temporada del proyecto Cíclope, dedicado a dialogar a propósito de la fotografía cubana contemporánea. Esta nueva entrega del encuentro se debe al esfuerzo personal de tres jóvenes historiadoras del arte, Annia Liz de Armas, Claudia Arcos y Claudia Pérez, quienes se han propuesto suplir la insuficiente labor de promoción y de estímulo que recibe la actividad de los artistas del lente, sobre todo de los más jóvenes.

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Bomba, manana, corazón: diálogo con Jorge Serpa

Desde que llegó a Guantánamo, Jorge Serpa no ha dejado de trabajar. El joven trovador capitalino no solo participa en los espacios y eventos que promueve la Asociación Hermanos Saíz —desde la cual ha propuesto, dada su experiencia, ideas que enriquecen y amplían el radio de acción de los jóvenes creadores—, sino también le caracterizan la disposición, la entrega, el sentido crítico y el desenfado con que interpreta la realidad.

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Pluralidad y libertad de expresión

Si comienzo a hablar de dermografía quizás muchos no sepan al instante a qué fenómeno de la realidad se alude, pero si digo tatuaje, todo el mundo reacciona al momento. Soy consciente de que la palabra puede provocar por igual recelos, rechazo, interés o incluso indiferencia, en dependencia de la experiencia social e individual de cada quien. El tema del tatuaje, a pesar de constituir una práctica milenaria, sigue siendo de una complejidad cultural y psicosocial tremenda, complejidad que muta, que aumenta conforme evoluciona la sociedad contemporánea.

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Des-trovándote 2017

No soy un detractor de Trovándote y mucho menos, de la trova. He estado presente desde la fundación de este proyecto que sueña públicos y un espacio reactualizado para la buena canción cubana en una ciudad que se identifica con la hospitalidad y los portales. [+]