Procesos creativos


Sinceridad y belleza son mis divisas

Existen encuentros trascendentales en la vida de un escritor. Uno de los m√≠os, lo confieso, ocurri√≥ cuando, en cierta Feria del Libro, tuve entre mis manos La Concordia, del narrador Evelio Traba. Desde entonces he seguido la trayectoria y √©xitos de este joven autor que re√ļne, en un mismo cuerpo textual, talento, belleza y sinceridad literarios. Su obra merece ser considerada parte de lo mejor de la creaci√≥n que se ha gestado en los predios art√≠sticos de nuestra isla en los √ļltimos a√Īos. Esta entrevista salda, o intenta al menos saldar, una deuda de afecto y respeto hacia de la obra de Traba.

¬ŅCrees que a la literatura nacional joven le faltan universos de referencias y lecturas?

Veo, desde hace algunos a√Īos, en la joven literatura cubana lo que es casi una obsesi√≥n por dejar una marca, una necesidad a veces compulsiva por delimitar un terreno que tiene su anclaje en la negaci√≥n de toda la producci√≥n anterior. En este sentido creo que es un lastre que viene desde las vanguardias, y que lamentablemente ha producido y sigue produciendo un da√Īo de efectos nocivos incalculables: se impone, para que un escritor se empodere de su oficio, conocer la tradici√≥n, lo que equivale a decir que la revisitaci√≥n de los cl√°sicos es indispensable.

 Estoy seguro de que muchos de nuestros autores jóvenes no han leído en profundidad a los clásicos universales de todas las épocas, sin cuya asimilación lenta y consciente es imposible construir un discurso personal y coherente. En este sentido, (hablando solo de narradores) Ramón Meza, Miguel de Carrión, Carlos Montenegro, Lydia Cabrera, Lino Novás Calvo, Carpentier y Lezama son figuras que es necesario revisitar, por tan solo mencionar algunos nombres de la literatura cubana.

Tal vez Arenas y Padura sean los más leídos y sí, es cierto, son escritores de una relevancia capital, pero los grandes maestros que les antecedieron, deben ser (re)leídos con el escalpelo del aprendiz en la mano. Nadie ha llegado a un lugar cimero sin ellos, son sombras tutelares cuyo influjo es siempre benéfico. Y en este sentido respondo concretamente tu interrogante: faltan referencias, lecturas y voluntad de aprendizaje. Ello se aprecia en un trabajo superficial con el lenguaje y en estrategias discursivas muchas veces inefectivas que terminan distanciando a nuestro destinatario de siempre: el lector.

A tu entender, ¬Ņqu√© hace a un escritor bueno?

En primer lugar, no puede faltar el talento, que es esa predisposici√≥n pasional (en el mejor de los sentidos) para vivir literariamente y produciendo significados literarios, lo que equivale a decir que es necesaria una especie de obsesi√≥n y amor por las letras que va m√°s all√° de la l√≥gica ordinaria, lo cual hace que un escritor, hasta el m√°s conservador, viva fuera de los c√°nones de la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ.

Pienso en este sentido en una carta. La carta de que un Rimbaud joven le escribe a su maestro Georges Izambard, en mayo de 1871: ‚ÄúDigo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos‚ÄĚ. Un escritor aut√©ntico, es como se autodefin√≠a Fernando Pessoa: ‚ÄúUn indisciplinador de almas‚ÄĚ, alguien que va contra las reglas no porque quiere, sino porque lo necesita.

Otro elemento al que concedo mucho valor es a leer creativamente, es decir, convertir el acto de lectura en un acto de disfrute y de libertad interior, leer aprendiendo, leer descifrando, y hacer de esto un acto cotidiano e incansable. Finalmente, creo que un escritor alcanza la excelencia si deja de preocuparse demasiado por la recepción o el impacto de su obra y se concentra en lo que desea lograr de un modo íntimo y honesto, lo cual implica un trabajo seductor con el lenguaje y con la inteligencia de su discurso, entiéndase esto como un resumen artístico de sus vivencias y sus lecturas más significativas. Un escritor es bueno allí donde un lector, incluso desde la más remota geografía, agradece sus palabras y entabla una amistad en la que no siempre es necesario el contacto personal.

¬ŅPiensas que la disciplina del oficio es indispensable, o su cuenta puede ser saldada por el talento?

Es indispensable la disciplina, la cual no debe ser entendida como una camisa de fuerza, sino como un pivote para la creación, una plataforma de salto que permita organizar el esfuerzo literario y convertirlo en una realidad. He visto grandes talentos malograrse por falta de disciplina, lo cual implica dedicar tiempo para leer, concebir metas a mediano y largo plazos, construir un ritmo de trabajo personal y placentero.

Contrariamente a lo que mucha gente cree, forjarse una disciplina se convierte en una garantía de inspiración. Quien es capaz de administrar su esfuerzo de forma consciente, encuentra siempre las mejores salidas y soluciones. El talento es indispensable como primer elemento, es la argamasa del ladrillo, pero la disciplina es el horno que le da consistencia y termina convirtiendo el esfuerzo creativo en un producto, un resultado.

Siempre, cada vez que se toca este tema, pienso en Alejo Carpentier y Leonardo Padura, dos referentes cercanos cuando se aborda el difícil binomio talento-disciplina.

Eres un joven escritor interesado en la (re)escritura de la Historia. En cuanto a materia investigativa, ¬Ņcu√°nto se te dificulta encontrar los referentes textuales y la bibliograf√≠a necesarios? ¬ŅEst√°n los j√≥venes investigadores cubanos ce√Īidos a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ?

La (re)escritura de la Historia exige, muchas veces, un contacto directo con fuentes primarias que solo se logra en archivos, bibliotecas y otros reservorios. En mi caso, que ya he vivido algunos a√Īos fuera de Cuba, esto ha representado una limitaci√≥n. Gracias a la ayuda de amigos o la consulta de fuentes que hoy se encuentran digitalizadas he podido acceder a la informaci√≥n necesaria, pero b√°sicamente es un problema al que se enfrenta un narrador que est√©, fuera de Cuba o lejos de los centros de la informaci√≥n requerida para que su trabajo alcance la seriedad indispensable a la (re)escritura de la Historia como acto creativo; no solo de gran riesgo intelectual, sino como un acto de responsabilidad plena en cuanto a verosimilitud y respeto al lector.

En cuanto a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ, te dir√≠a que es una realidad aplastante por las limitadas posibilidades de viajes y superaci√≥n que hoy existen para investigar fuera de Cuba. Para entender de una forma m√°s o menos integral la Historia de Cuba, es necesario consultar fuentes que est√°n mayormente en Espa√Īa y Estados Unidos, d√≠gase el Archivo General de Indias, de Simancas, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Congreso, la P√ļblica de New York o la important√≠sima de la Universidad de Miami.

Mientras las posibilidades de acceso a estos y otros centros de la informaci√≥n sean tan limitadas, los estudios historiogr√°ficos estar√°n incompletos o tristemente ce√Īidos a una visi√≥n unilateral de la Historia. Si bien en archivos y bibliotecas de la Isla es posible encontrar un grueso de informaci√≥n valiosa, poder consultar las fuentes antes mencionadas y otras, ser√≠a de una complementariedad saludable para la Historia como ciencia social viva que reconoce la informaci√≥n como plataforma no exclusiva del territorio insular.

Has podido observar el hacer literario de la Isla desde una distancia geogr√°fica en los √ļltimos a√Īos. ¬ŅQu√© te interesa del hacer de los nuevos escritores en nuestro contexto?

La valentía para abordar situaciones propias de las prácticas y contextos más actuales, así como la capacidad discursiva para dialogar, desde el teatro, la poesía y la narrativa, sobre temas como la dinámica de la familia ante la migración, las categorías de género, identidad sexual y el impacto del acceso a la tecnología en la vida cotidiana.

Me interesa, sobre todo, observar de forma atenta la imbricación que existe entre estas expresiones y la construcción del lenguaje en diferentes discursos que configuran hoy la fisonomía de la joven literatura cubana.

¬ŅNuestra literatura podr√≠a aprender o emular de la creaci√≥n de otros contextos geogr√°ficos? ¬ŅY nuestras editoriales? ¬ŅTememos a las comparaciones o las evitamos?

La literatura cubana, sobre todo en el √°mbito de las letras hisp√°nicas en sentido general, dir√≠a yo, goza de buena salud en cuanto a reconocimiento y recepci√≥n cr√≠tica. Un escritor cubano en el extranjero, sobre todo en Latinoam√©rica y Espa√Īa, por lo general no pasa desapercibido.

Pero creo necesario detenerme en algo puntual: un sector considerable de la literatura cubana, sobre todo la narrativa y la poesía, han perdido de vista una figura elemental de todo proceso literario: el lector.

Muchas veces escribimos para circuitos o c√≠rculos literarios olvidando que nuestro horizonte debe ser el universo de la lengua castellana como meta m√°xima de alcance, que la literatura como ejercicio pueda resumirse en un verbo: comunicar, lo que significa que debemos rescatar la universalidad en el tratamiento de los temas y el lenguaje, lo cual es visible en obras de autores extranjeros como Roberto Bola√Īo, Samantha Schweblin, Rodrigo Rey Rosa, Andr√©s Neuman, Daniel Ferreira, √Ālvaro Enrigue, Carlos Busqued, Guadalupe Nettel, Andr√©s Barba y Juan Pablo Villalobos, entre otros.

Creo que las editoriales cubanas, sin caer en el facilismo, deben rehuir la encriptaci√≥n en los discursos, los malabares t√©cnicos que no llevan a ning√ļn camino; lo que significa, por ende, aumentar el rigor de la selectividad y la visibilidad de los autores cubanos a nivel internacional, un terreno en el que a√ļn resta por ganar cr√©ditos y el cual no queda cubierto solo por la presencia de autores en ferias del libro de Latinoam√©rica principalmente.

En cuanto a las comparaciones, creo muy personalmente que las evitamos por temor, que es principalmente el temor al mercantilismo y la banalizaci√≥n del libro como producto de consumo cultural: Cuba debe comprender de modo m√°s flexible las din√°micas del mercado internacional del libro, y asumir que las editoriales pueden comercializar ampliamente el libro y crear un universo publicitario en torno a √©l, sin renunciar a la calidad est√©tica tanto desde el contenido como la belleza en el dise√Īo, lo cual quiere decir que es posible crear una mayor visualizaci√≥n de los autores cubanos a nivel internacional, sin que estos tengan que recurrir, para lograrlo, necesariamente a sellos como Alfaguara, Tusquets o Anagrama.

¬ŅConf√≠as en el nacimiento de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n?

Conf√≠o en el nacimiento y consolidaci√≥n de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n, en personas que desde sus puestos y alcances est√°n generando una visi√≥n renovadora del fen√≥meno editorial, promocional y literario. Como dir√≠a C√©sar Vallejo: ‚ÄúSon pocos, pero son‚ÄĚ. Vale en tal sentido hablar de Luis Yuseff y Yunier Riquenes, sin que por ello sean los √ļnicos inmersos en este despliegue cultural de la edici√≥n y la promoci√≥n de la lectura.

Desde este punto de vista, es más que destacable la línea programática de Ediciones La Luz en Holguín, dirigida por Yuseff, con un catálogo selecto de lo mejor de la literatura joven en Cuba o fuera de ella, y un trabajo integral que, por su calidad, desmiente la falsa tesis de que los jóvenes nos somos capaces de comprometernos en profundidad con proyectos que exijan constancia, disciplina y poder de observación para apostar por lo valedero y lo perdurable.

En otro sentido, emerge en Santiago de Cuba, con Claustrofobias, la figura de Yunier Riquenes, un joven que con su equipo ha sabido demostrar todo lo antes dicho unido a la excelencia desde lo promocional, insistiendo siempre en el hecho de que las nuevas tecnologías y plataformas de consumo cultural están modificando nuestro modo de leer, y más especialmente el modo de leer de las nuevas generaciones y que, por tanto, se impone adaptarse a estas dinámicas en vez de negarlas o desconocerlas.

Tanto Yuseff como Riquenes se han convertido en paradigmas de la gestión cultural desde centros de amplia influencia, legitimando, además, como creadores, la idea de que es posible consolidar una obra de gran validez desde lo personal, y a la vez contribuir a la visualización de la obra de terceros; esto es pensar la cultura desde la acción y vivirla desde un ejemplo, que lejos de alzarse como una consigna, emerge como una virtud espontánea.

Otra pregunta sobre la actualidad literaria nacional. Gracias a la eclosi√≥n de premios se han dado a conocer no pocas nuevas voces. Algunas con propuestas s√≥lidas; otras, con trabajos que lucen m√°s como work in progress o inici√°ticas b√ļsquedas que como libros cerrados. ¬ŅPremiamos por premiar? ¬ŅHasta qu√© punto validamos est√©ticas y autores cuya calidad es a√ļn dudosa?

En este caso creo se impone una pregunta. ¬ŅQui√©nes son los jurados y cu√°les son los par√°metros bajo los cuales toman decisiones, a veces, da√Īinamente trascendentales? Bien sabemos que la objetividad es m√°s resbaladiza que la propia ficci√≥n literaria, pero de igual modo sabemos que existe, o deber√≠a existir la justicia.

A veces, uno abre un libro de un g√©nero u otro y tras la lectura de las primeras 20 p√°ginas (menos en muchas ocasiones), surge la impostergable interrogante: ¬Ņqui√©nes premiaron esto, por qu√©? Y la inquietud surge porque se aprecia, en una lectura preliminar, un discurso vac√≠o, un lenguaje de escasos alcances est√©ticos, unas ideas que asoman como torpe reciclaje de otras, unos personajes endebles, unas estructuras sin el menor suporte conceptual.

Bien sabemos que estas no son meras exageraciones, porque muchas veces los premios literarios se convierten en cónclaves marcados por simpatías personales, por miradas reduccionistas, por oportunismos, y hasta por sencillo y llano fraude. Todo esto trae consigo unos procesos de legitimación alejados de la realidad literaria del país y, por consiguiente, la desilusión muchas veces justificada de quienes, con trabajos impensables, logran imprimir un manuscrito para enviarlo a concurso.

Bajo este modus operandi han sido catapultados a una especie de estrellato nacional, una serie de autores con propuestas de una precaria factura, que m√°s adelante, para desgracia mayor, se erigen en √°rbitros de lo que debe y no debe publicarse, marcando, en muy tristes ocasiones, tendencia. Eso nos ha lastrado y nos seguir√° lastrando mientras muchos jurados fallen premios a partir de elementos extraliterarios, o sencillamente no se tomen con seriedad el trabajo que se les ha encomendado y lancen la hojarasca en el saco del fruto y viceversa.

Tu libro El ritual de las cabezas perpetuas, galardonado con el Premio Iberoamericano Verbum 2016, acaba de ser publicado por Ediciones La Luz. ¬ŅC√≥mo llegas a este texto en particular? ¬ŅD√≥nde nace la historia e inter√©s, valga la redundancia, por la Historia?

Desde que era un ni√Īo, para m√≠, la objetividad, aunque entonces no pudiera explic√°rmelo con estas palabras, fue un concepto en crisis. Nunca estuve conforme con las explicaciones que me daban, y siempre para m√≠, la duda fue un recurso de capital importancia. A√ļn lo sigue siendo, pero ya en calidad de una herramienta consciente.

La Historia era para m√≠, sobre todo en los a√Īos de la secundaria, un m√°s all√° de posibilidades que incluso los buenos profesores solo alcanzaban a se√Īalar con el dedo, desde muy lejos. Una pregunta recurrente me hac√≠a detenerme: ¬ŅFue esto realmente as√≠? ¬ŅEn realidad era fulano de tal, as√≠ como lo pintan? Esto me llev√≥ a conversaciones con ‚Äúexpertos‚ÄĚ en dichos temas, a consultar obras complementarias, a comparar, a no conformarme.

Ah√≠ tuve mi primera vocaci√≥n borgeana sin saberlo: el amor por las enciclopedias y los libros antiguos, que a√ļn hoy no me abandona. Una vez que descubr√≠ el lenguaje literario como la m√°s intensa de todas las emociones est√©ticas, me di cuenta de que todo pod√≠a ser reinventado, remasterizado, recompuesto, reescrito, y que las posibilidades imaginativas estaban por encima de hechos heroicos e incuestionables, para incorporarlos en una nueva dimensi√≥n, que es lo que yo llamo ‚Äúdimensi√≥n de cercan√≠a‚ÄĚ; es decir, acercar los hechos y las personas de la Historia al alcance de otros, convertir los hechos hist√≥ricos en materiales asimilables, gracias a la recreaci√≥n de un contexto por medio de la investigaci√≥n profunda y la m√≠mesis del lenguaje.

Inmerso ya en esta est√©tica, y habiendo escrito un par de novelas donde la Historia juega un rol determinante, me pregunt√© una noche de fines de 2015: ¬Ņfue realmente la Revoluci√≥n Francesa, Libertad, Igualdad, Fraternidad? La pregunta me llev√≥ a descubrir una serie de pasadizos tortuosos que se alejaban cada vez de lo que parec√≠a ser m√°s un eslogan que una realidad hist√≥rica.

En esos días, curiosamente, se hizo viral en Internet, la declaración de un neurocirujano italiano (Sergio Canavero) que aseveraba poder hacer, en 2017, el primer trasplante de cabeza de la historia, lo que terminó siendo no más que una maniobra promocional y el más insulso discurso de pseudociencia.

No obstante, para la percepci√≥n literaria, no hay material de desperdicio, todo es utilizable. Surgi√≥ entonces la pregunta: ¬ŅQu√© tal si desarrollamos trasplantes de cabezas en la √©poca donde m√°s cabezas rodaron a lo largo de toda la Historia Universal? Solo el c√≥digo fant√°stico pod√≠a apuntalar de forma adecuada esta respuesta y ese fue en verdad el principio de todo. Lo que vino despu√©s fue una mezcla de informaci√≥n rigurosamente contrastada, intuici√≥n po√©tica, reflexiones filos√≥ficas sobre el conocimiento, la identidad, las obsesiones y el origen del mal, entre otros temas que contribuyeron a modelar la primitiva fisonom√≠a de El ritual de las cabezas perpetuas.

Te confieso que una de las lecturas m√°s entra√Īables de mi vida es La Concordia, novela ganadora del Acc√©sit Premio Latinoamericano y Caribe√Īo de Novela Alba Narrativa 2012, y publicada por Arte y Literatura en 2013. H√°blanos un poco de c√≥mo llegas a construir tus personajes y cu√°l es tu principal b√ļsqueda escritural.

Mis personajes nacen de la pasión con que suelo sumergirme en la recreación de un determinado argumento. Son, inicialmente, cuchicheos ladinos, frases sueltas que se convierten en discursos autónomos, y para mí, al menos durante el proceso de escritura, se convierten en presencias, en sombras con las que hablo sin descanso.

Mis personajes oscilan entre lo extraordinario de su condición ficcional y la naturalidad con que puede llegar a existir cualquier persona real. Cada personaje, de acuerdo con sus características, cumple una función específica dentro del plano argumental de la obra; yo intento, entre otros tantos cuidados, que no se me desdibujen ni banalicen, que hablen y escriban como les corresponde, que se relacionen entre ellos como la ficción y la lógica narrativa lo demandan.

Me ocupo con el mayor juicio cr√≠tico posible, de que evolucionen adecuadamente desde su primera aparici√≥n hasta la √ļltima y que, sobre todo, sean profundamente humanos.¬†

En este sentido, mi principal b√ļsqueda escritural suele ser la conformaci√≥n de un mundo posible y deseable para el lector, por medio de un lenguaje que intenta lo simb√≥lico desde lo po√©tico y lo filos√≥ficamente significativo. Busco transgredir, y transgredir significa para m√≠, ante todo, ser fiel a m√≠ mismo. No me desgasto en acrobacias in√ļtiles: sinceridad y belleza son mis divisas.

En tu trabajo como creador, ¬Ņqu√© proceso valoras m√°s?

No suelo detenerme de forma obsesiva en los libros que quedaron atrás ni en la suerte que corren una vez publicados. Doy mucha importancia al proceso de construcción, que está lleno de salidas en falso y rectificaciones, en el encuentro con la palabra viva, en el asombro de ver cómo los personajes van alcanzando su mayoría de edad ficcional, y en ver la manera en que se van conectando detalles mínimos con elementos decisivos de la trama, y en cómo todo es una danza de imágenes y sensaciones. Ver cómo la información recopilada pasa de ser un dato frío a una emoción, a una actitud, es algo que disfruto mucho.

Yo escribo a mano todas mis obras narrativas: he intentado despojarme de un método que es arcaico en verdad, pero no he podido. Necesito la tinta y el papel como un ejercicio de humildad que consiste en reconocer a priori la imperfección del texto. Cuando manuscribo siento que mis personajes respiran mejor.

Luego de esto, paso a word verdaderos mamotretos que en el propio proceso de transcripci√≥n van depur√°ndose y alcanzando una condici√≥n m√°s noble; finalmente trabajo sin piedad sobre una primera copia impresa en la que suelo reforzar v√≠nculos, eliminar fragmentos que sobran, hacer correcciones ling√ľ√≠sticas de importancia, y es todo este trabajo en que se hibridan las estrategias constructivas del arquitecto con la fuerza bruta del alba√Īil, lo que de veras disfruto.

Una vez publicados los libros, lo que me hace verdaderamente feliz es el contacto con los lectores, porque estando yo a solas con el libro me asalta una rara sensación de incredulidad y sospecha que no he podido superar.

¬ŅExiste una √©tica, m√°s o menos invisible, entre los creadores del patio o nos encontramos todos inmersos en un ‚Äúcoliseo‚ÄĚ literario?

Desde tiempos de Lope, Cervantes, Góngora y Quevedo han existido y existirán las trifulcas literarias, las animadversiones y los bandos que se enemistan entre sí como si fuesen escuelas de diversos estilos de artes marciales. Es decir, desde que la literatura se convirtió en un oficio más o menos profesional con que es posible ganar notoriedad y algunas veces un poco de dinero, las rencillas se han convertido en plato fuerte en las relaciones de unos escritores y otros.

¬†Personalmente creo que dondequiera que el talento est√° en pugna aparecen los caciques y los cacicazgos. Basta viajar por Cuba para observar, de forma velada o expl√≠cita, las antipat√≠as y querellas que se dan en el gremio de la escritura, pero a mi entender, esto no se ha tornado cr√≥nico a√ļn en Cuba, donde a pesar de la realidad antes descrita, pocas veces los enfrentamientos entre autores alcanzan la categor√≠a de esc√°ndalo, como s√≠ es notorio y absolutamente p√ļblico en Espa√Īa, donde las guerras literarias tienen m√°s de 400 a√Īos y las emboscadas se han convertido casi en un subg√©nero narrativo dentro de la novela y de atenci√≥n medi√°tica del panorama literario y extraliterario.

Tales son los casos de los pugilateos intensos entre Juan Manuel de Prada y P√©rez Reverte, entre Roberto Bola√Īo y Javier Cercas, entre Eslava Gal√°n y Paco Umbral, en fin, que los ejemplos abundan.

En Cuba creo que no hemos llegado a esos extremos, pero sí me ha sido dado observar el favoritismo y zancadilleo, los ataques despiadados en determinados circuitos, y, sobre todo, la invisibilización como ejercicio consciente entre aquellos que, además de escribir, ocupan altos cargos en direcciones provinciales del Libro y Literatura.

¬ŅPodemos evitar la aparici√≥n de este fen√≥meno? Creo que no. Lo importante es cuidar que estas trifulcas no trasciendan lo personal y afecten lo literario en lo tocante a la justa apreciaci√≥n cr√≠tica de la obra de terceros.

Desde lo personal, creo que participar en, o consentir esas fricciones, constituye una p√©rdida de tiempo para el escritor consciente de sus posibilidades y enfocado en mejorar su oficio. Es propio de autores desgastados e improductivos entregarse a esas triqui√Īuelas que, en vez de a√Īadir brillo, restan.

Lope desgast√≥ sus mejores aceros fabricando pullas para destruir el Quijote de Cervantes; hoy Cervantes es universal por derecho propio y Lope, am√©n de sus innegables virtudes, un solo ilustre autor de comedias, comparado con el genio del hombre que aprendi√≥, sobre todo, a ‚Äútener paciencia en las adversidades‚ÄĚ.

En nuestro di√°logo, que trasciende las breves preguntas de esta entrevista, hemos conversado de tu inter√©s en la literatura con visos fant√°sticos. ¬ŅPor qu√© y c√≥mo llegas a la fantas√≠a?

Todo discurso, tarde o temprano, encuentra su agotamiento. Ahora mismo, la novela histórica como subgénero narrativo, a pesar de su enorme demanda en el ámbito de las letras hispanoamericanas, ha entrado en una especie de ocaso donde casi todos los recursos han sido explotados.

Consciente de todo esto, he observado que solo la fantasía y el ejercicio de la contrafactualidad (llámese también ucronía) pueden refrescar el discurso de la narrativa histórica.

En este sentido, la simbiosis entre lo hist√≥rico y lo fant√°stico dota a la narraci√≥n de un poder semi√≥tico que rebasa la imagen de lo veros√≠mil para instalarse en el reino de la posibilidad simb√≥lica, y, por tanto, de expresi√≥n ling√ľ√≠stica.

Llego a la fantasía como una consecuencia de mi incurable inconformidad hacia todo lo que existe, tanto en el plano de lo real como de lo imaginario. Ya que, como autor, me ha marcado (y creo que seguirá haciéndolo) el discurso de la novela histórica, he comprobado que solo la fantasía puede llevarme a establecer, conmigo mismo y los lectores, otros puentes de complicidad.  

Y, finalmente, quisiera hablar del lenguaje cinematogr√°fico con el que est√° acu√Īada buena parte de tu creaci√≥n. ¬ŅEres de esos autores que, de una manera u otra, a priori o a posteriori, piensa en la adaptabilidad de sus obras al s√©ptimo arte?

La literatura, ya lo advertía el gran Lezama, es imagen. Por una cuestión, intrínseca, muy personal, mis obras obedecen a este precepto de lo visual. Sin darme cuenta, en lo que escribo, termino conduciendo a mis lectores por el sendero de lo sensorial: trato de que haya claridad en mi escritura, de que a través de mis textos sea posible ver una realidad.

Esa realidad, en primer t√©rmino, debe ser visible para m√≠ como autor y en segundo (muy importante) para mis lectores. Este empe√Īo, que tambi√©n contiene la intenci√≥n de un ritmo y una fluidez en lo discursivo, lleva espont√°neamente hacia lo cinematogr√°fico, no solamente desde lo visual sino que tambi√©n trabaja estrechamente con el diapas√≥n de otros sentidos como son el gusto, el olfato, la audici√≥n y el tacto.

Pienso en imágenes durante el proceso creativo, pero sin pensar en cine; una que otra vez, ya terminado el producto, no te niego que más de una vez he coqueteado con la posibilidad de una adaptación cinematográfica, pero hasta ahora no se ha materializado este anhelo. En más de una ocasión he tratado con el maestro Fernando Pérez (en base a un interés suyo) sobre el margen de adaptabilidad que presenta La Concordia, mi primera novela, pero sobre todo por cuestiones de financiamiento y otros proyectos antepuestos en la carrera del cineasta no ha sido posible.

De igual modo, hace poco me contactó un joven director cubano, cuyo nombre no debo revelar, con la intención manifiesta de convertir en un filme mi novela El camino de la desobediencia, que es una novela biográfica sobre Carlos Manuel de Céspedes.

De momento, sin ansiedad, espero que este sue√Īo pueda convertirse, alg√ļn d√≠a, en un hecho tangible, pero entiendo que los pasos del cine son mucho m√°s lentos y complejos que los de la literatura, y que deben conjugarse muchas voluntades y recursos para que esta enso√Īaci√≥n cuaje en calidad de hecho. Solo queda esperar como quien no espera, saber leer las se√Īales del viento, volar.


Una voyeur irreverente de las letras

Darcy Borrero Batista conjuga, en su hacer literario, poesía y periodismo narrativo. Es una joven voz que cuenta desde la hibridez y el mestizaje, desde lo coral de una generación que lucha por no definirse y la experiencia individual.

Darcy Borrero Batista
Darcy Borrero Batista

El radar de lo po√©tico tiende hacia ella cierto puente textual que esta entrevista intentar√°, qui√©n sabe si con √©xito, (re)conocer. En todo caso, es una invitaci√≥n para descubrir a la poeta m√°s all√° de los cuadros de la exposici√≥n ‚ÄĒllam√©mosla as√≠‚ÄĒ del cotidiano art√≠stico del patio.

¬ŅHasta qu√© punto influye o no el periodismo narrativo en tu mirada sobre lo real po√©tico? ¬ŅSientes que hay conexiones, menos o m√°s visibles, entre el periodismo y la poes√≠a?

El periodismo desarrolla una habilidad que los especialistas gustan de llamar olfato, pero que a la larga a mí me sabe a sensibilidad. Hablamos de algo que probablemente se presente desde antes en las personas que no saben vivir de otra manera que no sea esta de andar como radar, preguntándolo todo, escuchando hasta el sonido de una hoja al desprenderse y caer sobre una cabeza.

Sin embargo, no es hasta que estudias Periodismo y te decantas por algo que se ha venido calificando como periodismo narrativo, que esas herramientas se instalan en tu dispositivo mental a lo Dan Sperberg y lo incorporas a tu rutina.

Prefiero no apellidar de productiva a esa rutina, aunque en periodismo se le llame así porque el periodismo que intento hacer aspiro a que se desmarque de lo productivo como se entiende tradicionalmente. Y es ahí donde aparece la poesía que llevo en mi manera de ver el mundo. Quizás porque entiendo el ejercicio escritural como un rictus que demanda amor y compromiso ilimitados. Yo estoy casada desde ya con la escritura, con el periodismo y con la poesía, que vienen a ser otro matrimonio del que participo como una voyeur irreverente a veces, en una especie de triángulo amoroso que prefiero ver como poliamor.

¬ŅC√≥mo comienzas a interesarte y a escribir poes√≠a?

Esto que voy a contar te involucra. El periodismo y la poes√≠a, en mi caso, est√°n ligados sin retorno. Digo que entr√© a la poes√≠a por el periodismo, pero en realidad la mirada po√©tica al parecer siempre estuvo sin que yo encontrara la manera de canalizarla. Fui como periodista a una lectura de poes√≠a que t√ļ moderabas y all√≠ estaban las poetas Yosie Crespo, Jamila Medina, Zurelys L√≥pez y Yanelys Encinosa. Yo deb√≠a entrevistar a Yosie, pero me qued√© a escuchar la lectura. Fue como abrir los ojos.

Hasta ese momento mis contactos con la poesía, desde la lectura, eran esporádicos. Pero llegué esa noche a mi casa luego de la lectura y de la entrevista, abrí el documento de word para empezar a transcribir, y lo que salió fue un verso, luego otro, y llegó el amanecer mientras escribía algo que debían ser poemas. Que luego quise llamar poemas, que los viví y sentí como poemas. Así nació mi primer cuaderno.

Entonces háblame un poco sobre tu libro Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a).

Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)
Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)

Como te decía anteriormente, nace del contacto con cuatro voces y tonos poéticos contemporáneos. Nace de mi encuentro con la mujer que se va, de Yosie; las sandalias socialistas de Zurelys en un país capitalista y un tanto medieval; el sexo de las lerdas y las lelas, las enanas de Jamila, por si las moscas de Yanelys.

Me qued√© con un tono y una voz que empez√≥ a dictarme durante un mes en el que escrib√≠ varios poemas por d√≠a. Es un libro que quiero much√≠simo porque habla de mi, de mi entorno, y habla desde otras vidas tambi√©n, desde las tantas mezclas que llevo: √Āfrica, Espa√Īa, China, Am√©rica precolombina.

Mestiza nace tambi√©n como un juego, porque no quise otra forma de escribir que desde la frescura, lo l√ļdico, sin que por ello se divorciara del intelecto. Hay cierto darwinismo social en el libro, hay cuestionamiento de s√≠mbolos, hay reivindicaciones de tono feminista, protesta c√≠vica, pero hay una sinceridad a la que quiz√°s no vuelva a llegar nunca.

La identidad femenina, ¬Ņtiene que ver de alguna manera con tu sujeto po√©tico o vas hacia otras b√ļsquedas? ¬ŅExiste en tu poes√≠a el concepto de ‚Äúisla‚ÄĚ? ¬ŅDe qu√© manera el pa√≠s se manifiesta en tu trabajo?

En un primer momento tenía mucho que ver: mi poemario lleva, gramaticalmente hablando, título en femenino. Sin embargo, hay en él sujetos líricos que escapan a lo femenino, está la voz de un hombre en algunos poemas, en otros es la voz de una conciencia que pudiera llamarse femenina, o de un nosotros generacional.

¬†En ese sentido, hab√≠a cierta intensidad del yo mujer en ese libro, pero no estaba √ļnicamente ese yo. Un poeta santiaguero me dijo que le gustaban mis poemas porque no parec√≠an escritos por una mujer, es decir, lo que se construye como literatura escrita por mujeres, lo que la sociedad entiende que escriben o deben escribir las mujeres.

Más adelante, en un segundo conjunto de poemas, sentí que estaba escribiendo como una mujer, una mujer-isla, pero a la vez mujer-continente, y empecé a cuestionarme eso. Me preguntaba entonces si era necesaria esa marca genérica, si debía escribir desde el yo femenino, si no debía desprenderme de esa segregación a veces involuntaria.

Decidí apostar por la espontaneidad más que por la lógica calculada de la conceptualización artística. Que el yo salga directo al oído, sin filtros tonales. Esto se conecta con el concepto que manejo de la isla imbricada con la mujer y con el país, a lo que tampoco me gusta ponerle filtros, sino que dejo a la voz discurrir. Me gusta pensar que en algunos momentos soy la isla y en otros me siento continente, me siento generación, grupo, circunstancia.

¬ŅQu√© aprecias de novedoso o repetitivo en la literatura que se hace hoy en d√≠a en Cuba, sobre todo la vinculada al arte joven? ¬ŅCu√°les son nuestras cualidades y h√°ndicaps?

Creo que estamos en un momento de aprendizaje y concientización en algunos espacios de lo que podemos hacer juntos los más jóvenes, como generación emergente, Lxs eMergentes, y aprovecho para nombrarla a mi modo.

¬†Lleg√≥ un punto en que lo que se escrib√≠a ‚ÄĒa mi juicio y desde lo que he le√≠do‚ÄĒ era repetitivo. Hace poco escrib√≠ que yo era un verso en una an√°fora nacional y esa era una imagen ret√≥rica para discursar sobre la literatura de j√≥venes autores y sobre el pa√≠s en s√≠ mismo.

No obstante, en el grupo de escritores del que me siento parte por afinidades personales y por decisi√≥n tambi√©n personal, emergen voces que se diferencian mucho entre s√≠ y eso es muy sano. Por otra parte, percibo que en este panorama hay escritores que no se limitan a un g√©nero, viajan por el discurso sin acomodarse en un molde, entran y salen de los g√©neros tambi√©n en busca de nuevas maneras de decir lo que ya est√° dicho (nada nuevo bajo el sol). Que compartamos espacios, lecturas, preocupaciones, aun sin pensarnos como generaci√≥n, es ya una fortaleza. No me gusta juzgar. El tiempo siempre dice la √ļltima palabra: lo exaltado sin sentido, cae; lo verdaderamente bueno, trasciende.

¬ŅC√≥mo calificar√≠as los v√≠nculos literarios entre los escritores de una generaci√≥n que lucha por no ser considerada ni definida como tal?

Lo que veo ahora mismo es diversidad aunque 10 personas se lean a un mismo autor y lo vomiten luego como los conejitos de Cortázar; es un proceso por el que hay que atravesar, es grotesco, difícil, pero a la larga cada quien se percata de que no podemos ser un conjunto uniformado y busca su voz.

Un poeta sin voz propia es una línea en una cebra. Hay quienes vuelven a una tradición neoclásica, más o menos romántica con una apropiación más o menos singular; hay quienes se separan del canon en busca de interpretaciones poéticas para este siglo de redes. A todos los une una línea: la maldita circunstancia, el sol recalcitrante de los 12 agostos que estamos viviendo…

Por otra parte, en cuanto a vínculos más personales, de esporádicos van pasando a ser vínculos sostenidos. Lo veo in crescendo: un grupo de whatsapp por aquí, una exposición por allá, una lectura, una acción poética, un encuentro, hasta un abrazo. Siempre hay vínculos.

¬ŅQu√© aporta el periodismo a tu visi√≥n po√©tica? ¬ŅY qu√© cubre, en material de experiencias, que la poes√≠a no?

El periodismo me aporta el diálogo, el contacto directo con los demás y eso se vierte luego en mi poesía. Mis sujetos poéticos muchas veces vienen de encuentros con personas que he entrevistado o con las que me he encontrado en equis caminos. A veces pienso que he reescrito algo que antes estuvo en mis papeles, en mis agendas de trabajo. Me sucede mucho.

He sentido alguna vez que una historia no me da para un reportaje porque no hice las preguntas que hubiera querido y era porque estaba pensando la escena o el personaje desde la poesía. Un poema que le dediqué a una mendiga tiene de eso; aunque luego vino la crónica, que es el género puente, fronterizo con mi poesía.

Claro, en materia de experiencias hay un espectro que le es sagrado al periodismo: lo que me aporta la conversaci√≥n, el placer de investigar, la frustraci√≥n cuando no puedo llegar a lo que creo es la verdad en un trabajo period√≠stico. En poes√≠a, en todo caso, la frustraci√≥n ‚ÄĒque es una experiencia que valoro porque resulta esencial tratar de saltar sobre ella‚ÄĒ se da en un contexto √≠ntimo, entre las palabras, las ideas y las voces.

EDUARDO HERAS LOS PASOS CUBIERTA 1

¬ŅSobre qu√© te interesa escribir, a primera vista, y luego de manera m√°s profunda?

Me interesa escribir sobre cómo se mueve una sociedad, cómo se mueven mis dedos en el teclado de esa sociedad. Me interesa lo inmediato y lo cotidiano y lo moderno aunque también me interesa mucho volver sobre los rastros que deja una Historia nacional poco contada, amueblada con libros de texto que no son todo lo profundos que quisiéramos.

Me interesan mis ancestros. Me interesa contarlo todo, padezco de gula ante la escritura y la investigación, y siento que violo tiempos cuando escribo aceleradamente e investigo para varios reportajes de manera simultánea. Me interesan los espacios, escribir desde cada entorno por el que paso, yo trotamundos… y si me dejas aquí sale un poema.

¬ŅDe qu√© manera transcurren tus procesos creativos y c√≥mo piensas la arquitectura de un libro de poes√≠a?

Eso ha variado. Mis mejores horas son las de la madrugada. A esas horas se me ocurren ideas que me parecen la octava maravilla y luego tengo que analizarlas. Un libro es a fin de cuentas un concepto. Lo que hila Mestiza es la sinceridad de una postura c√≠vica frente a un orden de cosas. Lo que hila a Lxs eMergentes es una b√ļsqueda de lo que somos, ahora, en un tiempo y espacio compartido, un conjunto de personas que no salen de una producci√≥n en serie (¬°menos mal!).

En otros géneros, los libros se me dibujan con más claridad: en testimonio, los imagino en cuanto a forma desde que empiezo aunque siempre es sorprendente el contenido porque son los recuerdos y vivencias de otros. El proceso creativo siempre es agónico mientras se busca el modo, pero es a la vez de lo que más disfruto en la vida.

Has incursionado también en la narrativa. Me interesaría saber si consideras que aquellos escritores que cultivan pluralidad de géneros tienen ante sí mayores posibilidades de asociación que otros que se decantan por un solo género.

Probablemente sí, abrirse a un nuevo género es explorar un universo de posibilidades asociativas, como sucede con los idiomas. El lenguaje creo que se expande, demanda más respuestas creativas si quien escribe no desea acomodarse.

El concepto de la literatura parece muchas veces disociado de la idea de la comercializaci√≥n, ¬Ņes esto un evento favorable o negativo a largo plazo?

El escritor es escritor y lo suyo es escribir, pero vivimos una época de posibilidades reales de interacción y socialización con quienes no están en nuestro entorno físico inmediato. Hay que escribir y hacerlo con sensibilidad y pasión, pero también hay que socializar y entender que en estos tiempos somos tan buenos como amplia pueda ser nuestra red.

Red de amigos, de contactos, de editores, de lectores. Hay que insertarse en las plataformas disponibles. Solo que eso es decisi√≥n de cada cual y habr√° quienes prefieran el ritual √≠ntimo de la literatura y la vida no publicitada. A largo plazo, creo que es preciso que el proceso creativo est√© enlazado con la comercializaci√≥n. En Periodismo, cuando haces la tesis y esta deriva a libro, debes anticiparte y saber para qui√©n, cu√°l es tu p√ļblico meta. Esto no tiene por qu√© cercenar la espontaneidad de la obra.

Cuba tiene ante s√≠ el reto de insertar su literatura a escala global; reto que, hasta ahora, solo han cumplido algunas puntuales voces. ¬ŅQu√© deficiencias acompa√Īan al proceso actual de ‚Äúdar a luz‚ÄĚ un libro en nuestros predios? ¬ŅC√≥mo podr√≠a ser cambiada o transformada esta realidad? ¬ŅCu√°nto de conformismo nos queda por desterrar de nuestras concepciones literarias y promocionales?

Nos falta a veces perseverancia; y otras, nos falta ser inconformes. Si creemos que el espectro de publicación se reduce a la isla; que para insertarse en un capítulo de la Historia literaria cubana hay que hacer una carrera de circuito David-Pinos Nuevos-Calendario; con el siguiente La Gaceta-CASA-Guillén-Carpentier, que es el circuito 2.0, estamos ante un problema de enfoque.

Realmente sucede que esas son vías para publicar, las más seguras. Todos quieren en el momento cumbre el Premio Nacional de Literatura, pero el compromiso tiene que ser con los lectores, no con el lucro social y ególatra de los premios.

La aspiraci√≥n, creo, debe ser en todo caso multiplicar lectores. No me refiero a escribir bestsellers, pero s√≠ trazarnos estrategias para la promoci√≥n, distribuci√≥n, etc. No es agradable para nadie que su libro, despu√©s de publicado, pase meses sin llegar a las librer√≠as. Nos falta llegar a los p√ļblicos. Y a veces nos falta llegar al papel por procesos dilatados. Nos falta movimiento. ¬ŅQu√© podemos hacer?, intervenciones del espacio p√ļblico, lecturas en las calles o lugares populosos. Lo que no podemos es detenernos. Los j√≥venes tienen que publicar. Las editoriales tienen que mirarlos.


‚ÄúLo que me habita siempre es la incertidumbre‚ÄĚ

En un panorama literario tan plural como el de nuestra Isla, seguir los embates de las promociones de autores noveles que, de manera constante, se suman a la creación ya existente es siempre un desafío para cualquier lector o escritor. Entre estos autores, la voz de Ray Veiro es, a mi criterio, una de las más interesantes.

Desde su incertidumbre, el llamado del oficio es una constante que Ray defiende. Atentos: este es un joven escritor que puede, si contin√ļa en la ruta adecuada de lo creativo, sorprender y atraer. En cualquier caso, Ray Veiro es ya una voz a tomar en cuenta.

¬ŅDe d√≥nde nace tu certidumbre de ser escritor?

Lo que me habita siempre es la incertidumbre, a cada paso, a donde quiera que voy. Nunca me presento como un escritor si alguien no me dice ‚Äúmuchacho s√≠, deja la bober√≠a‚ÄĚ. El problema de ser escritor/artista es que eso no se forma, uno siente que tiene el deber de escribir, que no puede hacer otra cosa en la vida. Si no escribo me siento in√ļtil. Yo escribo aunque no me haya ganado el ‚Äút√≠tulo‚ÄĚ de escritor.

¬ŅCu√°n dif√≠cil resulta, para un autor novel, insertarse en el panorama literario del pa√≠s?

Un autor novel es como un recién graduado, entrenas rigurosamente para no hacer nada.

¬ŅPiensas que existe competitividad o competencia entre las voces literarias del patio? ¬ŅEs este un proceso negativo o tiene sus aristas positivas? ¬ŅCu√°les?

La competencia siempre es buena, lo que pasa es que la gente compite con la persona, no con la obra. Ese es un fallo soberbio. Aquí todo se torna personal. Realmente uno no supone competencia para otro. Actualmente hay muchísimos autores con poéticas diferentes, incluso con antipoéticas, y todos tienen cosas que decir de diferentes puntos. Eso es lo bueno de la subjetividad, que hay cierta democracia. Lo que pasa es que a veces esa democracia es desbalanceada, y se le da toda a ciertos poetas que casi son omnipresentes en los medios y se callan a otros.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

El momento de escribir es, para m√≠, estresante. Siempre tengo sue√Īo. Estudio dos carreras y el √ļnico tiempo que tengo para hacerlo es en la madrugada. Por eso siempre escribo molesto, frustrado conmigo mismo por dedicarle tiempo a otras cosas que no s√© para qu√© me van a servir. Pero siempre me mueve la obligaci√≥n de escribir.

A la hora de pensar en un libro, ¬Ņc√≥mo lo construyes, qu√© buscas?

Tengo poemas y relatos sueltos que nunca van a llegar a ser libros. Pero ahora estoy comenzando una relaci√≥n bonita con el teatro. El teatro te permite tantas cosas maravillosas. Lo que busco para construir un libro, es que las historias tengan vida, memoria. Todo tiene cosas ricas que contar, a veces cosas que ocultar…

Ray Veiro (Cortesía del entrevistado)Ray Veiro (Cortesía del entrevistado)

¬ŅCu√°l es el papel del lector en los tiempos que corren?

Esta generaci√≥n es visual, quedan escasos lectores. Hay gente que lee para encontrarse ‚Äúfrases chulas‚ÄĚ y para repetir ‚Äúcositas bonitas‚ÄĚ, para que sepan que saben. Pienso que tenemos que leernos entre escritores. No nos queda un p√ļblico amplio.

¬ŅPiensas que se ha hecho poco de novedoso en las generaciones literarias posteriores a Generaci√≥n Cero? ¬ŅHasta qu√© punto su influencia contin√ļa permeando la creaci√≥n?

La Generaci√≥n Cero siempre est√° ah√≠, es un referente y s√≠ influencia a much√≠simos autores. He le√≠do ya varios poemas que son Legna ‚Äúpasada por agua‚ÄĚ. Debe ser feo parecer una Legna deste√Īida, debe ser terrible no ser t√ļ. Una vez le√≠ en Facebook algo que Jamila le mand√≥ a Legna diciendo ‚Äúaqu√≠ se contin√ļa hablando en idioma Legna‚ÄĚ, y eso lo he comprobado muchas veces.

Pero tambi√©n hay autores que hacen cosas novedosas. Puedo mencionarte a Martica Minipunto, que es perform√°tica desde sus letras hasta su imagen, o a Daniel Duarte y Noel Alonso que tienen una forma inquietante de abordar la filosof√≠a. Y otro hombre, para m√≠, ‚Äúmonstruoso‚ÄĚ es Jorge Garc√≠a Prieto. Hay muchos m√°s que tendr√© la oportunidad de leer, debe haber much√≠simos, pero escondidos.

En los √ļltimos a√Īos se ha entrado en un proceso de contacto, parcial en todo caso, con la literatura de la di√°spora, ¬Ņpiensas en la escritura cubana como un gran bloque, dividido por diversas distancias geogr√°ficas, o lo diasp√≥rico es un fen√≥meno independiente de lo que se gesta dentro de la isla?

La literatura cubana definitivamente es un gran bloque, pero no se divide por distancias geogr√°ficas √ļnicamente. A veces estamos dentro del territorio y sufrimos una rara especie de exilio interno. Eso del contacto parcial va m√°s sobre la rectificaci√≥n de errores que otra cosa, sobre ser bienvenido a medias.

¬ŅCu√°n importantes son las conexiones y las asociaciones en materia de promoci√≥n? ¬ŅPiensas que los escritores se valen de relaciones de amistad para, por ejemplo, publicar o promocionarse?

Las personas escaladoras tienen su mérito, un atractivo risible. Y el mundo literario no está exento de ello. La buena literatura es la que permanece siempre. El tiempo dirá.

¬ŅQu√© libro te hubiera gustado escribir? ¬ŅTienes alg√ļn autor ‚Äúde cabecera‚ÄĚ?

Ning√ļn autor es para m√≠ un √≠dolo supremo. El fanatismo afecta las aperturas al progreso. Me gustan los autores que me muevan, que me desordenen dentro. La √ļltima que le√≠ y me provoc√≥ millones de cosas lindas fue Nara Mansur.

¬ŅC√≥mo definir√≠as a la literatura joven cubana? ¬ŅQu√© la caracteriza?

No me atrevo a dar una definici√≥n de esta naciente generaci√≥n, por ahora muy dispersa. Es como un ni√Īo malcriado que quiere una cosa y la quiere ya, pero falta consistencia. No se puede correr sin aprender a gatear, y eso he tenido que aprenderlo en carne propia.


Un escritor de extremos

Erick J. Mota y sus libros rondan el imaginario de todos aquellos que, alguna vez, hemos escrito, leído o pensado en clave de ciencia ficción. El calibre de su literatura radica en contar la verdad y hacerlo con acierto, en buscar lo cubano más allá de la concepción superficial del fenómeno y en su calidad como escritor (y como amigo, valdría también acotar al margen). Mota ha descubierto que lo universal se encuentra en el interior de la propia historia.

¬ŅExiste literatura de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a con sello netamente cubano? ¬ŅQu√© define, a tu criterio, la escritura de ese g√©nero gestada en nuestra isla?

Por supuesto que sí existe. Creo que, incluso, fuera del género toda obra acometida por cubanos llevará un sello de cubanía. Los cubanos tenemos una forma particular de reaccionar a los embates de la vida; podría decirse, una forma específica de pensar y actuar. Compartimos muchas de estas características con los pueblos del Caribe, con los habitantes de América Latina y los países europeos mediterráneos.

Sin embargo, seguimos siendo ejemplares √ļnicos, tanto en la forma de hablar como en la manera de asumir la religiosidad (o el ate√≠smo), en la manera de reaccionar ante las crisis y el modo en que lidiamos con la pol√≠tica. Es imposible ocultar este cuban way of life.

La ciencia ficci√≥n o la fantas√≠a generan situaciones o ambientes en que los personajes son llevados a extremos que desaf√≠an la realidad misma, pero las reacciones humanas son universales. Si nos imaginamos a un grupo humano en un refugio luego de una guerra nuclear o un equipo de exploraci√≥n en el otro extremo de la galaxia creo que ser√≠a muy dif√≠cil ‚ÄĒy dudar√≠a del producto final de una obra as√≠‚ÄĒ si pretendemos (siendo cubanos el autor y los lectores) que el grupo se comporte como si fueran japoneses, norteamericanos o uzbekos.

El escritor de fantasía y ciencia ficción es un escritor de extremos, pero el centro de la trama siempre será el individuo… y ese individuo es forzosamente cubano cuando lo escribimos nosotros.

¬ŅLo que define la escritura de g√©nero hecha en la isla? Creo que su principal caracter√≠stica es que no hay dos obras iguales. Como pasa en m√ļsica, o en la misma literatura fuera de la ciencia ficci√≥n, no hay dos autores que compartan elementos creativos o estil√≠sticos m√°s all√° de las convenciones del g√©nero. Yoss no se parece a Michel Encinosa y ninguno de los dos se parece a Vladimir Hern√°ndez o a m√≠; sin embargo, los cuatro hemos hecho cyberpunk m√°s o menos en la misma √©poca.

Creo que es, precisamente, esta incapacidad para ordenarnos como generaci√≥n lo que nos vuelve √ļnicos dentro de la ciencia ficci√≥n internacional.

¬ŅEl g√©nero ha evolucionado en los √ļltimos a√Īos o sigue apegado a formas, f√≥rmulas y modos de hacer que hemos heredado de otras tradiciones culturales y escriturales, y/o del propio canon nacional?

Parte y parte. Es cierto que el género ha evolucionado. Con la llegada de los libros en formato electrónico los escritores han podido leer obras que no se habían publicado en Cuba. Esto permitió que subgéneros como el cyberpunk, la fantasía heroica o la ucronía aparecieran en el escenario de la ciencia ficción de nuestro país. Pero esto también nos ha atado a un canon ajeno, a veces innecesariamente comercial. Y digo ajeno y no extranjero. No hay nada de negativo en importar una idea o una estética que funciona.

Lo que sucede es que el arte se basa en la respuesta humana a la vida y ciertos grupos sociales comparten formas de responder a est√≠mulos como la guerra, el hambre o la violencia. Es a lo que llamamos identidad nacional. Como narrativa, la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a tienen posibilidades superiores a la narrativa tradicional ‚ÄĒerr√≥neamente llamada realista‚ÄĒ para mostrar estas reacciones. Sucede, entonces, que en nuestro af√°n de seguir un canon ajeno (puede ser extranjero o no) nuestros personajes reaccionen a la presi√≥n de la vida como norteamericanos, suizos o japoneses. Estrictamente hablando, eso no estar√≠a mal. Despu√©s de todo, la literatura habla de verdades universales.

El problema es cuando hay una desconexi√≥n entre los personajes y los lectores. Peor a√ļn es cuando esta desconexi√≥n se nota. Esto funciona igual cuando el personaje se comporta como ‚Äúcubano‚ÄĚ, se viste de guayabera (no tengo nada en contra de la prenda; de hecho, me gusta) y solo piensa en comer tostones y carne de puerco (tampoco hago campa√Īa contra lo anterior). El canon ajeno puede venir de cualquier parte pero debe evitarse.

Sobre las nov√≠simas generaciones de escritores del fant√°stico: ¬Ņnotas que hay similitud en los estilos y temas de escritura, una especie de autofagia literaria?

Creo que, a veces, no queda claro d√≥nde termina la inspiraci√≥n y comienza la copia. La ciencia ficci√≥n anglosajona ha llevado y lleva las riendas de lo aceptado en el mercado como ciencia ficci√≥n. Es correcto estar en fase con estas tendencias pero a la hora de hacer una obra propia creo que sucede que nos excedemos. Entre las obras cubanas dentro del g√©nero en los √ļltimos a√Īos se ha puesto de moda el cyberpunk y luego el steampunk, solo por poner dos ejemplos.

He podido leer intentos de estos géneros que carecen del espíritu y el sentido inicial de estos escenarios dentro del género. Tampoco veo la necesidad de estar tan en fase con la ciencia ficción y la fantasía fuera de Cuba. Todo escenario dentro de la ciencia ficción es extrapolativo y, por tanto, la extrapolación debe partir desde nuestra realidad y eso es lo que falta en la ciencia ficción cubana.

He visto que a veces se tocan tópicos y escenarios determinados solo por moda y no por una necesidad creativa dentro de la literatura. Desconozco si esta moda es una especie de autofagia, pienso que todo escritor comienza imitando lo que le gusta y, posiblemente, haya cada vez más escritores noveles que prefieren copiar de lo nacional hasta que encuentren su propia voz.

De cualquier modo, pienso que es solo un fenómeno natural el hecho de imitar o seguir modas cuando se comienza una carrera. Pero me muestro optimista respecto a las nuevas generaciones. No veo esto como un signo de decadencia dentro del género.

En la ya no tan corta historia de la CF y F cubanas, talleres literarios y ezines han ejercido un rol preponderante en la formaci√≥n e informaci√≥n de los nuevos escritores. ¬ŅSiguen siendo necesarios o piensas que, en la actualidad, se hace importante descubrir nuevas opciones formativas? ¬ŅCu√°les ser√≠an estas, en tu opini√≥n?

Bueno, como yo me formé en talleres (hablo del taller Espiral y más tarde en el Centro Onelio J. Cardoso) es difícil para mí tener una perspectiva fuera de ellos. Sin embargo, trataré de ser objetivo. Los talleres son saludables para el escritor tanto como la terapia de grupo lo es para un enfermo mental. Ayudan, pero no curan.

Un taller provee de ejercicios de creación, debate y valentía a la hora de exponer tu obra a los demás pero, por sobre todo eso, los talleres son una tormenta de ideas temáticas, brindan inspiración al escritor que comienza pero no forjan escritores.

Por otra parte, los talleres vician, son faltos de objetividad y, algunas veces, hasta deforman. Teniendo en cuenta los errores de concepto que manejan muchos escritores a la hora de afrontar el género pienso que tal vez los talleres no son suficientes (jamás diré que los talleres sean innecesarios pues me debo a ellos).

Pienso que deben existir otras opciones como cursos de teoría literaria, técnicas narrativas, apreciación del género o escritura creativa. Incluso, creo que los escritores que comienzan deberían estar pendientes de la crítica literaria, es decir, no contentarse con la crítica de los talleristas sobre su historia sino aprender de la crítica pura y dura hecha a escritores hechos y derechos para así tener un listón más alto que saltar.

¬ŅQu√© opinas de la relaci√≥n entre el mundo audiovisual y el literario, en relaci√≥n con los g√©neros fant√°sticos?

Como siempre he dicho, pese a que el fant√°stico surge como un movimiento literario, este se enriqueci√≥ apenas aparecieron los primeros audiovisuales. Desde M√©li√®s hasta la actualidad, el cine dej√≥ de nutrirse de la ciencia ficci√≥n, la fantas√≠a y el horror literarios para convertirse en un gestor de historias propias dentro del g√©nero fant√°stico. Esta relaci√≥n literatura-audiovisual goza de buena salud y si alguien lo duda creo que Juego de tronos puede aportar n√ļmeros sorprendentes en la estad√≠stica de aceptaci√≥n de un audiovisual inspirado en una serie monol√≠tica de libros de m√°s de 500 p√°ginas.

Lamentablemente, en nuestro pa√≠s no pasamos de los intentos que no acaban de despegar. Creo que, simplemente, tenemos una mala comunicaci√≥n entre los realizadores de audiovisuales y los escritores. Eso, sumado a una creencia respecto a que un audiovisual de ciencia ficci√≥n o fantas√≠a debe estar cargado de efectos visuales, trucaje y vestuario de dise√Īo que encarezca la producci√≥n. No digo que hacer ciencia ficci√≥n sea barato, pero cada vez hacer audiovisuales de cualquier g√©nero es igual de costoso.

Existen formas creativas de hacer cine fantástico que no requieren grandes efectos visuales computarizados o un movimiento excesivo de trucaje. Creo que es algo que puede resolverse con un mejor diálogo llegando a un punto medio entre el arte y las necesidades de producción.

¬ŅEs Cuba un pa√≠s de literatura eminentemente realista/mainstream, o crees que esa coordenada ya se ha equilibrado‚Ķ o invertido?

Cuba es un pa√≠s donde la cr√≠tica ve con mejores ojos la literatura llamada realista o mainstream y donde, adem√°s, no existe un mercado del libro en el cual la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a puedan probar con n√ļmeros (ventas) la predilecci√≥n del p√ļblico. En ese aspecto, al no existir un mercado solo nos queda convencer a la cr√≠tica.

Pienso que despu√©s de muchos a√Īos hemos logrado que algunos escritores de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a sean aceptados como escritores por las instituciones, coloquen relatos en antolog√≠as ‚Äúrealistas‚ÄĚ, se autoricen premios dentro del g√©nero e, incluso, se dediquen ferias del libro (provinciales, pero algo es algo) a un escritor del g√©nero (hablo de Yoss).

Sin embargo, todav√≠a un relato fant√°stico ‚ÄĒno un fant√°stico enmascarado como realismo sino verdaderamente fant√°stico o de ciencia ficci√≥n‚ÄĒ no ha ganado un premio reconocido de literatura. A√ļn nos queda mucho terreno por ganar. Eso, asumiendo que realmente necesitemos conquistar esos espacios y congraciarnos con la cr√≠tica literaria cubana.

En otro sentido pienso que, tal vez, nuestros esfuerzos deber√≠an orientarse hacia la creaci√≥n definitiva de un mercado del libro en Cuba y, simplemente, venderle al consumidor ‚ÄĒese lector cubano que lleva consumiendo ciencia ficci√≥n por m√°s de 60 a√Īos y no parece cansarse‚ÄĒ y as√≠, de paso, hacer un poco de dinero.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Me limito a vivir, las historias vienen solas. Tengo la capacidad ‚ÄĒme reh√ļso a llamarlo don y he aprendido a no decirle maldici√≥n‚ÄĒ de procesar todo lo que me ocurre en t√©rminos fant√°sticos. Podr√≠a decirse que mi reacci√≥n ante la vida es escribir cualquier cosa que tenga un nivel de realidad no real. Al pasar el tiempo las historias se acumulan en mi cabeza y, cuando ya no me dejan tener una vida funcional, me siento y las escribo. Tras el punto final llega la paz de esp√≠ritu y regresan los pensamientos claros. Al menos por un tiempo.

Publicar fuera de Cuba: ¬Ņutop√≠a o distop√≠a? ¬ŅC√≥mo ha sido tu experiencia?

Ambas cosas. La parte ut√≥pica es la posibilidad de entrar en un mercado del libro. Dif√≠cil, ocupado por norteamericanos y espa√Īoles, pero siempre mercado. La posibilidad de vender est√° all√≠. Los libros no dependen de un plan editorial o de una distribuidora. Se editan, se imprimen y se venden. Es como estar en un agromercado sin que te importe el precio de la libra de cebolla porque son tus cebollas (en este caso, tus libros) y ganas algo cada vez que alguien compra.

La parte distópica es que llegamos tarde a este mercado. Las editoriales independientes poseen un alcance menor, muchas veces limitado a la mente de sus propietarios, la promoción cuesta dinero y en un mundo de oferta y demanda nadie apuesta por un escritor desconocido y de un país que solo fue famoso por unos misiles nucleares que crearon una crisis en los 60. Las grandes editoriales apuestan (e invierten) por lo seguro.

Esto es, por autores establecidos, traducciones de norteamericanos ganadores del Hugo y cubanos que hablan de política (la política sí vende). En fin, que publicar fuera de Cuba es como ser bajito y delgado y entrar a un ring lleno de armas pesadas para pelear contra varios tipos grandes y fuertes. La ventaja es que fuera del ring no tienes ninguna posibilidad de llevarte el cinturón del campeón. Pienso que siempre será una decisión personal.

Las antolog√≠as son, si se quiere, un ‚Äúrecurso‚ÄĚ que emplean muchos autores para darse a conocer y compartir espacio textual con algunas figuras, menos o m√°s relevantes, de la literatura nacional. ¬ŅSucede igual con los escritores de CF y F? ¬ŅDe cu√°nta importancia son las antolog√≠as del g√©nero?

Pienso que sí, una antología no solo es una oportunidad para muchos escritores noveles o con una obra limitada, creo que también le aportan buena salud al género. Sobre todo en un país donde no existen publicaciones en papel sobre lo fantástico, donde puedan leerse diversidad de relatos o fragmentos de novelas, como sucede en el mundo anglosajón (aunque cada vez son más las revistas que se pasan a formato digital y abandonan el costoso papel).

Una antología siempre se agradece de parte de los lectores asiduos al género. Creo que lo que falta ahora es que los antologadores de libros de corte realista comiencen a incluir autores de fantástico. No creo que resalte para mal un relato de fantasía o de ciencia ficción en una antología de narrativa (al fin y al cabo, eso es lo que es, narrativa).

¬ŅCu√°les son los temas y los asuntos que actualmente te apasionan? ¬ŅSobre qu√© desear√≠as escribir?

Me apasiona la historia, la sociolog√≠a y la pol√≠tica (tambi√©n las armas de fuego, pero esa es solo una relaci√≥n plat√≥nica), cosa que para un licenciado en F√≠sica puede parecer algo extra√Īo, aunque no tanto, si termin√© escribiendo libros.

Creo que la sociedad humana (al menos hasta que aparezcan otros seres inteligentes que vivan en sociedad) es un sistema físico profundamente complejo y, por tanto, fascinante. Es por eso que me apasionan por igual la ucronía y la distopía. Creo que la historia alternativa es algo más que un ejercicio de conocimiento de la historia, es un escenario de la ciencia ficción que requiere un trabajo de mesa tan profundo como una novela histórica y, al tiempo, es una reflexión sobre temas de gran profundidad social.

Existen puntos oscuros en las historias de cada país que solo la ucronía puede sacar a relucir, llevar a debate o llamar a la reflexión. Respecto a la distopía creo que cualquiera que vea las noticias y los discursos políticos con un ojo crítico está obligado a acercarse a la distopía.

Sobre todo, porque durante el siglo pasado parec√≠a que solo habr√≠a unos cuantos sistemas de gobierno que podr√≠an desencadenar en una anti utop√≠a. Hoy en d√≠a creo que las probabilidades se han cuadruplicado. Creo que la distop√≠a llama a la reflexi√≥n sobre el ahora, no solo sobre c√≥mo debemos reaccionar ante la pol√≠tica ‚ÄĒreacci√≥n que creo ha sido demasiado pasiva durante demasiado tiempo‚ÄĒ sino sobre c√≥mo debemos proyectarnos hacia el futuro.

Las noticias de hoy ser√°n la historia del ma√Īana y los errores de hoy ser√°n los holocaustos y apocalipsis del futuro. La gente deber√≠a reflexionar sobre ello y escribiendo sobre estos temas quiz√°s se pueda lograr.

Mucho se ha hablado del rol o papel del lector como coautor o, al menos, de su participaci√≥n en la construcci√≥n conjunta de un libro. ¬ŅPiensas que el lector cubano es creativo o que ha optado por la pasividad a la hora de consumir un producto ‚Äúya hecho‚ÄĚ? ¬ŅEs, adem√°s, un lector complaciente o no?

Ante la inexistencia de un mercado del libro, al lector cubano no le ha quedado otro rol que el pasivo. Pero eso no significa que no tengamos un p√ļblico cr√≠tico y nada complaciente. Nuestro p√ļblico lee de todo y copia todos los audiovisuales que salen del g√©nero. Esta avidez viene dada por la falta de oferta ante una demanda.

Sin embargo, he escuchado cr√≠ticas muy profundas en mi barrio sobre ciertos audiovisuales del g√©nero de dudosa calidad y he tenido la oportunidad de ver c√≥mo, en un lanzamiento del libro, casi todo el p√ļblico se hab√≠a le√≠do mi novela y hac√≠an preguntas que me pusieron a sudar. Creo que nuestro p√ļblico est√° deseoso de un mercado y no ser√° para nada complaciente con los autores cuando esto ocurra.

¬ŅHasta qu√© punto la b√ļsqueda de un sello nacional en la literatura fant√°stica puede ir en detrimento (o no) de la idea de construir una literatura universal y no localista? Y hurgando un poco en este asunto: ¬Ņse busca en realidad hacer libros del g√©nero con temas nacionales o solo se apuesta por lo superficial, e incluso folcl√≥rico, de lo llamado a grandes rasgos ‚Äúlo cubano‚ÄĚ?

Tal vez deber√≠amos comenzar haci√©ndonos la pregunta ¬Ņpor qu√© necesitar√≠amos buscar un sello nacional en el g√©nero? Aparentemente, estamos en buen camino siguiendo las convenciones del g√©nero y buscando conectar con aspectos universales de la naturaleza humana.

Para la ciencia ficción es, incluso, más sencillo, puesto que se basa en la extrapolación de disciplinas científicas que, por lo general, buscan generalizaciones y no localismos. La primera respuesta está en el mercado. En un mundo comercial regido por la pauta anglosajona donde prácticamente todo el canon está establecido a partir de una ciencia ficción y una fantasía concebida en Estados Unidos, Inglaterra y algo de Francia, es difícil competir. A menos que se tenga algo novedoso. Tanto en el mundo científico como en el literario es poco probable una idea nueva al cien por ciento. Generalmente se trata de ideas preexistentes adaptadas al contexto actual o vistas desde una localidad.

En otras palabras, no podemos vender hielo a los inuit a menos que le pongamos algo verdaderamente nuestro. Ahí es donde el sello nacional acude en nuestra ayuda puesto que nadie, en todo el mundo, posee nuestra cultura. Parte del éxito de los primeros clásicos de fantasía norteamericanos radicó en la explotación del imaginario nacional en lugar de intentar imitar la pauta extranjera. Es por ello que obras como El maravilloso mago de Oz resaltan en medio de un mercado controlado en su época por autores ingleses o alemanes.

Otro aspecto radica en que la ciencia ficción no busca exactamente una extrapolación de la ciencia actual sino que explora la respuesta individual y social al desarrollo tecnológico. Y esta respuesta es particular para cada grupo social.

Por otro lado, la fantas√≠a no se basa en extrapolaciones cient√≠ficas o tecnol√≥gicas sino en extrapolaciones tradicionales, culturales y folcl√≥ricas. Tolkien construy√≥ todo el universo del Arda a partir de tradiciones, leyendas y folclore europeo. Lo interesante es que no tom√≥ mucho del folclore nacional pero, indudablemente, El Se√Īor de los anillos tiene un sabor brit√°nico indiscutible.

Claro est√°, apoyarnos en la cultura nacional no nos puede alejar de la b√ļsqueda de verdades universales. Macbeth se desarrolla en la escocia medieval pero es una historia sobre las ambiciones. Lo universal est√° en el interior de la historia, no en c√≥mo luzca.

Y aqu√≠ caemos en la segunda pregunta que para poder responder tenemos que hacernos otra: ¬Ņqu√© consideramos ‚Äúlo cubano‚ÄĚ? Todas las respuestas posibles a esta pregunta se agrupan en dos grandes grupos. Una centrada en factores de identidad que exploran los elementos comunes de cada individuo de nuestra compleja naci√≥n.

Y otra, banal y estereotipada, que busca soluciones f√°ciles para problemas complejos, tales como reducir la totalidad de las tradiciones campesinas (con profundas ra√≠ces compartidas entre la cultura ta√≠na y la europea) al punto cubano y el guateque; o toda la complejidad de las religiones de origen africano (que van desde la regla conga proveniente de Hait√≠ en el oriente cubano hasta la hermandad de los √Ī√°√Īigos en el occidente de la isla) a un simplista pante√≥n polite√≠sta distante de la filosof√≠a yoruba encabezado por una Osh√ļn, un Chang√≥ y un Eleggu√° dise√Īados para agradar al turismo del primer mundo.

Ahora bien, un autor de literatura fant√°stica que asuma la primera definici√≥n de ‚Äúlo cubano‚ÄĚ explorar√° un conflicto universal dentro de la complejidad de nuestra sociedad, nuestra tradici√≥n o de nuestra cultura. En cambio, si se sigue la segunda definici√≥n, solo se obtendr√° controversias campesinas de robots gigantes con sombreros de yarey u orishas vestidos de Armani saltando entre almendrones en movimiento como una mala copia de La Matrix. Creo que la decisi√≥n est√° en cada autor. Que el lector juzgue por s√≠ solo.


La m√ļsica que tocamos tiene mucho de espiritualidad

Como parte del Festival Septiembre Barroco, el D√ļo Real Maravilloso ‚ÄĒintegrado por Yasek Manzano y Roxana Coz‚ÄĒ ofreci√≥ un concierto donde lo sensorial y lo espiritual formaron parte inseparable de la transmisi√≥n de la buena m√ļsica. A prop√≥sito de su experiencia de trabajo durante el primer a√Īo de vida del D√ļo versa esta entrevista.

Conversemos sobre el m√°s reciente concierto del D√ļo Real Maravilloso, el cual aconteci√≥ el pasado 13 de septiembre en la Iglesia de Paula como parte del programa del Festival Septiembre Barroco, ¬Ņqu√© repertorio presentaron?

Yasek Manzano: Se tratan de transcripciones de antiguos conciertos que eran interpretados por una de las voces m√°s importantes y sobresalientes en el periodo barroco: el clarino. En este caso, la trompeta picolo ‚ÄĒinstrumento moderno que surgi√≥ en el siglo XX y que pertenece a la familia de las trompetas‚ÄĒ tendr√° un rol fundamental. Dentro de los conciertos escog√≠ una pieza escrita para trompeta en Mi Bemol y que, por cierto, es una de las m√°s famosas piezas de Jan K. J. Neruda.

Otros compositores como Fasch escribieron obras icónicas para la trompeta. Junto a su concierto en Re Mayor, el programa estuvo completo con los conciertos de Vivaldi y Tartini, compuestos para violín y arreglados por mí. También quisimos expandir las posibilidades sonoras y para ello invitamos al Cuarteto Opus 10 que dirige Alberto Denis. También nos honró muchísimo la presencia de la maestra Bárbara Llanes, que se unió al formato para interpretar varias de Haendel, Bach y dos piezas de Scarlatti.

La vida del D√ļo no presenta a√ļn larga data, y quiz√°s sea pronto para hacer esta pregunta pero, ¬Ņqu√© buscan del trabajo en colectivo y c√≥mo se insertan dentro del campo de la producci√≥n de la m√ļsica cl√°sica en nuestro pa√≠s?

Roxana Coz: Nos hemos propuesto trabajar esta m√ļsica por el amor que nos inspira. En un inicio nos motiv√≥ explorar las diversas posibilidades que aport√≥ el g√©nero concierto en el barroco. Siempre ha existido la disposici√≥n por parte de ambos de continuar form√°ndonos como m√ļsicos.

En el caso de Manzano como solista concertista, pues su carrera ha permanecido centrada en el jazz. En mi caso, busco desarrollar el rol de pianista acompa√Īante, el cual disfruto much√≠simo, aunque el hecho de ejecutar reducciones orquestales implica tambi√©n un trabajo camer√≠stico.

Nos ha ayudado tambi√©n la visi√≥n musicol√≥gica, anal√≠tica, ese inter√©s en nutrir la interpretaci√≥n manejando criterios te√≥ricos referentes al barroco. Creo que hemos logrado hacer un buen equipo gracias a la mutua retroalimentaci√≥n y a la b√ļsqueda personal de lo musical.

La consolidaci√≥n y el aprendizaje continuo se han propiciado y eso es algo que siempre agradecer√© a Yasek, ha sido un gran maestro. Lo m√°s interesante es el resultado: una buena comunicaci√≥n en escenario apreciada por el p√ļblico posteriormente.

Nos impulsa el deseo de mostrar una m√ļsica de una belleza imperecedera y disfrutable a pesar de su lejan√≠a en el tiempo, teniendo presente que el origen de nuestra m√ļsica cubana encuentra fuertes conexiones en aquella llegada de Europa en los a√Īos de la Colonia.

En el primer a√Īo de trabajo nos hemos integrado al interesante ambiente cultural que ha proporcionado a la ciudad de Matanzas la reapertura de la Sala White y la existencia de la Ermita de Monserrate, sala de conciertos que promueve la m√ļsica cl√°sica.

Hemos sido invitados a participar en espacios fundamentales para la promoci√≥n de la m√ļsica del barroco, tales como Invierno Barroco en Matanzas y Septiembre Barroco en La Habana. En marzo participamos en el A tempo con Caturla, en Santa Clara.

cortesía de los entrevistados.

Unir dos talentos y dos personalidades en escena no siempre es asunto sencillo, ¬Ņc√≥mo transcurre el proceso creativo?, ¬Ņc√≥mo trabajan el empaste espiritual, m√°s all√° de la disciplina necesaria para lograr la buena m√ļsica?

Yasek Manzano: En un inicio fue bastante complejo para ambos. Los ensayos comenzaron siendo sesiones de estudio en conjunto, si pudiera llamarse así. Por una parte yo estaba explorando con la trompeta picolo, familiarizándome con el instrumento. Roxana comenzó a tocar luego de un tiempo sin estudiar sistemáticamente.

Pero fue un per√≠odo que me permiti√≥ trabajar la afinaci√≥n y la resistencia, y comenzar el montaje de conciertos de gran complejidad como el de Telemann. M√°s adelante, mientras trabaj√°bamos, √≠bamos aprendiendo, tomamos como referentes la m√ļsica de trompetistas espectaculares como Matthias H√∂fs, Alison Balsom y Pacho Flores.

Compartíamos películas o audiovisuales sobre el estilo barroco y también me encargué de descargar videos de Internet que comentábamos en los minutos de descanso durante los ensayos. Roxana también se interesó por conocer acerca de la biografía de los compositores y el análisis de algunos conciertos, lo cual permitió calzar la interpretación.

Consultamos tratados te√≥ricos que aportaron much√≠sima informaci√≥n y ayudaron a desentra√Īar lo que verdaderamente quer√≠a decir la partitura en el estilo barroco, atendiendo a c√≥digos diferentes de lectura musical.

Algo que siempre ha estado presente han sido los planteamientos y reflexiones en torno a temas filos√≥ficos, culturales e incluso religiosos en nuestras conversaciones. A veces esto te permite ilustrar la intenci√≥n que debes poner a determinado movimiento o momento de la m√ļsica.

En los ensayos lo mismo hablamos de Deepak Chopra o de Wyne Dyer, que de los zen y los chacras, como de las culturas religiosas afrocubanas o el proceso de transculturaci√≥n. Damos al asunto espiritual una importancia crucial, porque la m√ļsica que tocamos tiene mucho de espiritualidad. Creo que en buena medida asumimos lo real maravilloso para dar nombre al d√ļo en este sentido.

Roxana Coz: En muchas ocasiones hablamos de c√≥mo preparar la mente para tocar una m√ļsica sumamente compleja, que requiere de gran concentraci√≥n. C√≥mo condicionar al cuerpo en primer lugar, y crear en √©l una memoria en cuanto a los elementos de la t√©cnica, que luego se pongan en funci√≥n de dejar fluir la musicalidad. Demasiada atenci√≥n en la t√©cnica puede obstaculizar lo musical y debe ser lo inverso, que lo musical haga emerger lo que requiera de la t√©cnica.

Para ustedes, ¬Ņqu√© es la buena m√ļsica?

Yasek Manzano: Es toda aquella que tiene contenido, que est√° bien escrita, que est√©ticamente tiene una belleza elaborada con buen gusto, que te deja con preguntas o da respuestas, pero que siempre te lleva a una direcci√≥n. La buena m√ļsica toca tus fibras, tus sentimientos, deja una experiencia agradable, profunda, real.

Puede ser la que se baila, la que encierra un mensaje positivo, la que est√° escrita de manera coherente con los tiempos, sin ser burda, la que puede ser sencilla pero no superficial, profunda pero no necesariamente intrincada. La buena m√ļsica es aquella que por definici√≥n gusta a las personas m√°s inteligentes, las que poseen una formaci√≥n de su criterio est√©tico. Puede ser aquella m√ļsica en la cual se debate, la que describe una transici√≥n de dos etapas importantes de la historia o la que dibuja la esencia humana en determinado momento.

¬ŅC√≥mo defender la m√ļsica cl√°sica en estos tiempos? En realidad, ¬Ņla m√ļsica necesita defensa o se vale por s√≠ misma?

Yasek Manzano: Lo primero que hay que hacer para defender la m√ļsica cl√°sica es entrenarse e informarse bien para poder tocar. Hay que amarla para defenderla, amar cada sacrificio que se hace para poder reproducirla con clase, para convertirla en buena m√ļsica en su reproducci√≥n, porque de nada vale que est√© bien escrita si el que la reproduce no tiene la capacidad de hacer que brille ese legado que est√° en la partitura.

Cuando se adopta la responsabilidad de ser un buen m√ļsico y se ama esa consagraci√≥n, lo cl√°sico se convierte en parte de tu vida. Es entonces que todo lo escrito tan sabiamente, tanto por los cl√°sicos como por los contempor√°neos, te ense√Īa.

Esa m√ļsica te educa a ser mejor instrumentista, creador, artista‚Ķ Y en la medida que eres mejor, haces que la m√ļsica que tocas tenga m√°s val√≠a y llegue al p√ļblico de la manera m√°s eficaz. Sin llegar a ser perfecta puede entrar en la conciencia del p√ļblico.

Es importante promover la m√ļsica cl√°sica en los medios de comunicaci√≥n y en las redes sociales. Debemos aprovechar la oportunidad de tener libre acceso a la promoci√≥n propia.

Los m√ļsicos no debemos estar aislados en el proceso de creaci√≥n. Es bueno de vez en cuando dejar un indicio de lo que estamos haciendo. Por ejemplo, cuando vamos a realizar un concierto tenemos el deber de informar a la mayor parte del p√ļblico de lo que est√° sucediendo. Tambi√©n la investigaci√≥n ayuda: conversar con especialistas, music√≥logos e int√©rpretes puede fortalecer el trabajo.

¬ŅCu√°l es la utop√≠a creativa del D√ļo?

Roxana Coz: Cuando emprendimos este viaje hacia lo real maravilloso que nos legara Carpentier, so√Īamos con llegar a un estado de armon√≠a durante la realizaci√≥n de la m√ļsica. Buscamos sentirnos conectados a la esencia pura de su naturaleza, para as√≠ poderla regalar a quien la escuche, creando un cambio an√≠mico, un choque que producir√° en alguien el descubrimiento inesperado de una verdad buscada durante mucho tiempo.

El trabajo que hacemos es un entrenamiento, un camino que debe recorrerse paso a paso, conscientes de que alg√ļn d√≠a podremos sorprendernos de todo lo avanzado.

En un pa√≠s como Cuba, con tanta riqueza cultural y musical ‚ÄĒy la preferencia mayoritaria hacia lo popular por parte del p√ļblico‚ÄĒ, apostar por hacer m√ļsica cl√°sica lo m√°s dignamente posible es toda una utop√≠a y un reto que asumimos con humildad‚Ķ y con un poquito de esa osad√≠a necesaria para arrojarse y decir: ¬Ņpor qu√© no?

¬ŅQu√© experiencia sensorial buscaron transmitir en el concierto, incluso a aquellos que no fueran especialistas en m√ļsica barroca?

Roxana Coz: Lo que m√°s deseamos es que el p√ļblico haya sentido el grado sublime que alcanza esta m√ļsica. Eso es imposible de transmitir en palabras. Pero ‚ÄĒcomo le comentaba a Yasek unos d√≠as atr√°s‚ÄĒ s√© que a cada persona que se sent√≥ a escucharnos, le entregamos una parte preciada de nuestras vidas.

Ahora que ya finaliz√≥ el concierto esperamos que esa persona que lleg√≥ con su mundo de ideas, con sus pensamientos, o abrumado por las situaciones m√°s diversas de nuestra cotidianidad, ya no sea igual. Como tampoco lo seremos los m√ļsicos que saludamos en el escenario.

La m√ļsica es un lenguaje subliminal que puede aliviar las cargas y los problemas cotidianos. Ayuda a sentir felicidad instant√°nea en la medida que nos satisface. Por eso la buena m√ļsica nos puede cambiar y hacer m√°s positivos. No importa que en un momento traiga melancol√≠a o tristeza, son todas emociones humanas que necesitamos canalizar. La m√ļsica resulta ser el m√°s eficaz motor para liberar el esp√≠ritu.