Premios Calendarios


¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n?

¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n? Dispar√© a bocajarro contra la joven escritora. No me gusta, porque no me gusta y punto. Se cruz√≥ de brazos como embutida en una camisa de fuerza. A m√≠ tampoco me gusta, apuntal√≥ su amiga. Cuando veo un robot o una nave espacial, simplemente cambio el canal y sanseacab√≥. ¬ŅEntonces supongo que nunca se han le√≠do a Asimov? ¬ŅA qui√©n?

Si aspiras a convertirte en un escritor serio es mejor que no te dediques a la ciencia ficci√≥n. La sugerencia no aparece expl√≠citamente en ning√ļn manual de t√©cnicas narrativas, pero funciona como verdad de Perogrullo. Entre ficci√≥n y ciencia ficci√≥n nos encargamos de levantar una barrera de alambre de espino, y algo similar hemos hecho entre ciencia ficci√≥n y fantas√≠a. ¬ŅPor qu√©? Esa es la pregunta.

Hace unos a√Īos me impuse la tarea de ejercitarme en ciertas lecturas b√°sicas sobre el g√©nero maldito. Pretend√≠a, adem√°s de ampliar un poco mis horizontes de lector, descubrir si hab√≠a algo m√°s all√° de La guerra de las galaxias, E. T. o √Ārea 51. Los anaqueles de la ciencia ficci√≥n estaban atiborrados de chatarra espacial, as√≠ que elaborar un plan de lecturas era una misi√≥n no imposible, pero s√≠ omplicada.

De H. G. Wells, Isaac Asimov y Ray Bradbury, pas√© a rebuscar en el trastero local, comenzando por Oscar Hurtado, √Āngel Arango, y Agust√≠n de Rojas, desemboqu√© entonces en una fecunda generaci√≥n comandada por autores como Yoss, Erick Motta, Michel Encinosa Fu, y luego me fui a los m√°s recientes Premios Calendarios en el g√©nero. Una vez concluida la expedici√≥n, me hice con una buena caja de herramientas para desmontar discursos preconcebidos.

Me result√≥ perturbador que los autores que apuestan por la ciencia ficci√≥n son los √ļnicos que no pueden ser escritores a secas, pues a la desmesurada creatividad que se les exige, deben a√Īadirse conocimientos de aeron√°utica, astronom√≠a, f√≠sica espacial, rob√≥tica, nanotecnolog√≠a, ufolog√≠a, en fin, un programa acad√©mico que los escritores serios no necesitan matricular.

Sobre los iniciados en este gremio pesan no solo viscosas atmósferas de subgéneros, sino el requerimiento de ser absolutamente originales. Para colmo, el vastísimo espectro de los premios, becas y certámenes literarios se reduce considerablemente cuando incluimos en el buscador de Google el término ciencia ficción. Sin embargo, en un presente donde los autores hemos tenido que mutar forzosamente hasta convertirnos en lectores los unos de los otros, y el lector natural, espontáneo, sin ínfulas de escritorzuelo, constituye una especie en peligro, los escritores de ciencia ficción ganan por goleada.

La ciencia ficci√≥n (anoten el dato) ha formado a sus lectores. ¬ŅC√≥mo? Bueno, no puedo contestar todas sus preguntas en un art√≠culo, pero les adelanto que he realizado mis trabajos de campo. En la pasada Feria del Libro de La Habana me correspond√≠a presentar uno de mis libros de poes√≠a publicado por Ediciones Matanzas, en el otro extremo de la mesa aguardaba pacientemente su turno, Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Los afortunados autores que compart√≠amos en la Sala Lezama Lima aquella ma√Īana est√°bamos conscientes de una verdad colosal: el ochenta por ciento del p√ļblico hab√≠a venido por Yoss, o para ser m√°s exactos, andaba tras la pista del volumen Etc√©teras y otras cosas, Paratextos y otros cuentos experimentales de ciencia ficci√≥n.

Mientras los lectores de Yoss se disputaban un aut√≥grafo, pens√© que hac√≠a poco menos de un mes, se hab√≠a cumplido el centenario de Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia ficci√≥n. Asimov naci√≥ en Rusia en 1920, pero se traslad√≥ a los Estados Unidos siendo todav√≠a muy ni√Īo, fue en su nuevo pa√≠s donde a los nueve a√Īos localiz√≥ en el estanquillo de peri√≥dicos la revista Pulp, ¬†puerta de acceso a la ciencia ficci√≥n. Graduado como bioqu√≠mico en la Universidad de Columbia, consigui√≥ terminar el doctorado en 1948, fecha en la que contaba con amplios conocimientos de f√≠sica, geograf√≠a y meteorolog√≠a, pero no fue hasta 1950 cuando public√≥ su primera novela, Un guijarro en el cielo.

En un mundo sobrecogido por el ascenso de Hitler en Alemania, el despliegue b√©lico de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el avance de la rob√≥tica, el progreso tecnol√≥gico, las tensiones de la Guerra Fr√≠a y el lanzamiento del Sputnik, Asimov no tuvo que devanarse los sesos para concebir los detonantes de su Saga de la fundaci√≥n. ¬ŅDe verdad que no has escuchado hablar de Isaac Asimov?, volv√≠ a preguntarle a la joven escritora. Me suena ese nombre, fue todo lo que dijo. ¬ŅSeguramente s√≠ sabes qui√©n es Will Smith?

Los dos pares de ojos se encendieron. ¬ŅQui√©n no conoce a Will Smith? Pues bien, Will Smith fue el protagonista de Yo, robot, un filme de 2004, basado en una recopilaci√≥n de cuentos donde Asimov desarrolla sus tres leyes sobre la rob√≥tica. Las muchachas volvieron a sumirse en un extra√Īo mutismo. Aunque no consegu√≠a observar sus labios bajo las telas del nasobuco, imagin√© una mueca duplicada.

Afuera un monstruo microsc√≥pico amenazaba a la especie humana, las calles y plazas vac√≠as filmadas por drones eran un espect√°culo sobrecogedor, los camiones militares transportaban sarc√≥fagos en alguna ciudad italiana, y los m√©dicos vest√≠an fatigosas escafandras‚Ķ Precisamente el a√Īo del centenario de Asimov, la ciencia ficci√≥n y la realidad se superpon√≠an como capas de la misma fruta. ¬ŅPor qu√© no te gusta la cienci ficci√≥n? La joven escritora destap√≥ un frasco de antibacterial y extendi√≥ una leve pel√≠cula olorosa a alcohol en sus manos. Mejor nos vamos, dijo.


‚ÄúNo soy de los que dejan la obra en remojo‚ÄĚ

Es un artista total: escritor, dise√Īador, artista pl√°stico. Junior Fern√°ndez Guerra encontr√≥ en las Fabulaciones del verbo la posibilidad de (re)crear la realidad y sus din√°micas sociales. Su obra est√° llena de composiciones l√≠ricas cargadas de intertextualidad y simbolismo. La sutil iron√≠a y la agudeza del lenguaje son otras caracter√≠sticas que identifican a este autor.

Miembro de la AHS y de la UNEAC, egresado del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, su versatilidad tem√°tica y narrativa lo hacen merecedor de varios premios: de d√©cima escrita, El Cucalamb√© (2015), con el libro Extra√Īos ritos del alma. Antolog√≠a de voces en la niebla; Calendario (2018), con Cant√°bulas y Epopemas del bardo Pul Salalira, y el Fundaci√≥n de la Ciudad de Santa Clara (2018), con el poemario Ejercicios de Contaminaci√≥n.

Ganaste el premio Calendario 2018 en el g√©nero de literatura infantil con Cant√°bulas y epopemas‚Ķ El libro va m√°s all√° de una obra para ni√Īos, retrata las miserias y motivaciones de seres mitol√≥gicos que se parecen mucho a nosotros. ¬ŅC√≥mo lograste recrear esta realidad desde esa mirada l√ļdica que acompa√Īa a todo libro infantil?

En realidad, ni siquiera me propuse conscientemente ese ‚Äúcar√°cter l√ļdico‚ÄĚ que el libro posee. Eso lo descubr√≠ mucho despu√©s de haberlo escrito. Con Cant√°bulas y epopemas‚Ķ sucedi√≥ que estaba a punto de ser padre por segunda vez y me di cuenta de que no hab√≠a hecho nada al respecto (desde la literatura, claro est√°).

Lo escrib√≠ una semana antes de que naciera mi hijo. Fue una catarsis tremenda, y en lo √ļnico que realmente pensaba en el momento de escribir, era en lo que me hubiera gustado leer a m√≠ en mi infancia y adolescencia. Enseguida aparecieron en mi mente esas incansables lecturas de F. Mond, Gianny Rodari, Tolkien e incluso, algunas cosas tan lejanas a la ni√Īez como pueden ser Les Lutiers.

Creo que el resultado es una canalización de todas esas cosas, una reinvención de esas cosmologías para construir la propia. El resto fue solo la necesidad de tener algo importante que contarles a mis hijos (el libro es para ellos, sin duda), algo que pudiera servirles desde mi literatura.

Debido a la complejidad en cuanto a los temas tratados por algunos autores. ¬ŅPiensas que existe una literatura infanto‚Äďjuvenil y una literatura para adultos, o es una sola?

Ese tema es la semilla de la discordia de la mayor√≠a de los escritores en el mundo. Es evidente, que muchas de las obras que se consideran cl√°sicos de la literatura infanto-juvenil, no fueron concebidas originalmente para ni√Īos. Pienso en Julio Verne, en Emilio Salgari e incluso en Los Hermanos Grimm. Creo que de alguna manera los ni√Īos se apropian de la literatura que les interesa y ya est√°. Lo que no les interesa no lo leen.

En alg√ļn momento discutimos sobre la cantidad de literatura infanto-juvenil que se publica y la cantidad de esos t√≠tulos que realmente los ni√Īos leen, que asumen suyos, con los que se identifican y que no se quedan a merced de las polillas y el polvo en una librer√≠a o almac√©n.

En realidad, son los mismos escritores los que jerarquizan esos libros, no lo ni√Īos. Muchas veces intentamos, en nuestro af√°n de ser absolutamente modernos, de cargar esa literatura de conflictos, conceptualizaciones y t√©cnicas que son alabadas por otros escritores, pero que a los ni√Īos no les interesan.

Creo que el ni√Īo necesita, m√°s que aprender algo o recibir una charla de civismo, divertirse. Dentro de la diversi√≥n est√° el descubrimiento y en el descubrimiento, el saber, y creo, adem√°s, que cualquier tem√°tica puede ser encausada hacia ese p√ļblico. La cuesti√≥n es c√≥mo lograrlo sin violentar, sin preocupar y sin hacerles perder la inocencia.

Fotos: Yeinier Aguilera Concepción

Muchas veces se considera el g√©nero infantil como menor dentro de la literatura. ¬ŅCu√°l es tu visi√≥n al respecto?

Los que han logrado ese tipo de conclusiones, no creo que hayan escrito alguna obra literaria encausada en ese sentido. Todos los que s√≠ lo han hecho y lo han hecho bien, saben que no es as√≠. Es muy f√°cil hablarle a un adulto, por ejemplo, de la muerte, pero‚Ķ ¬ŅC√≥mo se lo explicas a un ni√Īo? Eso es muy dif√≠cil de lograr.

Un caso que para m√≠ es magn√≠fico en ese sentido es la novela de Luis Cabrera Delgado, ¬ŅD√≥nde est√° la princesa? No creo que alguien pueda considerarla una obra menor dentro de la literatura cubana, como tampoco puede considerarse una obra menor El Se√Īor de los anillos, de J. R. R. Tolkien, o un cuento como El oso que no lo era, de Frank Tashlin.

  1. Cuervo es el escritor que descubre la obra de Pul Salalira, un bardo olvidado. ¬ŅEs tambi√©n F. Cuervo la voz que se inventa Junior Fern√°ndez para revelar su propia obra?
  2. Cuervo podría ser más bien una proyección mental, una suerte de forma de pensamiento que me inventé para descubrirme en este tipo de literatura. Si dentro de Cantábulas y epopemas… se encuentra mi alter ego, sería sin duda Pul Salalira, aunque en realidad no me considero un olvidado, sobre todo porque todavía tengo el tiempo a mi favor en esta carrera hacia la trascendencia que es el acto de creación.
  3.  

Extra√Īos ritos del Alma‚Ķ, Ejercicios de contaminaci√≥n y Cant√°bulas y epopemas‚Ķ a simple vista parecen ser libros muy diferentes. ¬ŅSon diferentes visiones desde un mismo motivo?

Algunos motivos literarios son como estigmas para mí, y son muy recurrentes en cualquier cosa que haga, pero, sobre todo, mi literatura parte de la ignorancia. Ese momento en que algo llega y te descubres impotente frente a eso. Te das cuenta que no lo habías pensado y necesitas pensar en eso porque es importante para ti desde el momento de su descubrimiento. Parece un trabalenguas, pero es así.

Es la necesidad de explicarte a ti mismo algo que no comprendes bien y lo exteriorizas con la intención de encontrar complicidad en un tercero. Casi todos mis libros parten de una necesidad intelectual o espiritual de comprender algo. El libro, como arte final, es una cronología del proceso de asimilación.

¬ŅFuentes o influencias literarias?

Demasiadas para enumerarlas. Creo que uno construye su imaginario personal a partir del imaginario colectivo, y ser consciente de eso ayuda mucho.

¬ŅCu√°l es tu libro de cabecera, ese que F. Cuervo no dudar√≠a rescatar?

Dos con el mismo nivel de prioridad: El Se√Īor de los anillos, de J. R. R. Tolkien y Las Flores del mal, de Charles Baudelaire.

Escritor, artista pl√°stico, ¬Ņque identifica la obra art√≠stica de Junior Fern√°ndez en cualquier manifestaci√≥n?

No sabría qué contestar desde la objetividad. Desde una visión más subjetiva, creo que la sinceridad. Siempre trato de ser sincero en lo que hago, decir o mostrar lo que pienso, lo que me preocupa de verdad, lo que creo que a alguien más pueda servirle.

Toda mi obra, tanto la visual como la escrita, es una revelaci√≥n real de mi pensamiento, de mis inquietudes, de mis miedos, de mis contradicciones. Creo que definir un sello √ļnico, algo indiferenciable, eso no podr√≠a hacerlo. Me parezco demasiado a todo lo que admiro.

¬ŅCon qu√© te quedas, con un buen libro o un gran premio?

Con un buen libro. El premio es un valor a√Īadido, una consecuencia que en ocasiones tiene que ver m√°s con la suerte, con una circunstancia favorable, que con la calidad de una obra. No soy de los que dejan la obra en remojo a la espera de un concurso. Cuando termino un libro, mi prioridad es publicarlo.

¬ŅEl pr√≥ximo libro o el pr√≥ximo premio?

En cuanto a los libros, tengo varios proyectos en los que trabajo activamente, entre ellos, mi atrevida incursión en los territorios de la novela. No puedo revelar nada más. Los premios, solo Dios lo sabe.