Premio David


Premios Calendario: Poder de la letra joven (+Fotos)

Muchos volvemos a las p√°ginas durante estas jornadas de coronavirus y aislamiento, conscientes de que la literatura tambi√©n salva, con su poder para cultivar el esp√≠ritu, transmitir conocimientos y hacernos so√Īar. Decenas de autores ahora mismo escriben en sus casas, conforman mundos con mezclas de fantas√≠a y realidad. Seguramente en el futuro tendremos libros, nacidos durante esta etapa de temores y esperanza, que conquistar√°n concursos y llegar√°n a nuestras manos con el encanto de lo aut√©ntico.

Los textos ganadores del premio Calendario, uno de los más importantes en Cuba, siempre son buenas opciones para adentrarnos en lo mejor de la literatura de jóvenes en el país. Hoy les proponemos acercarnos a varios que tal vez ya usted adquirió en las ferias del libro del 2019 ó el 2020, o puede encontrar en diferentes librerías. Todos fueron publicados por la Casa Editora Abril y sus autores son miembros de la Asociación Hermanos Saíz. Estas son obras con el poder de lo atrevido y el talento, pasos de quienes desean crecer siempre.

Leidy González es una de las autoras jóvenes que da pasos importantes en el panorama literario de Cuba.

H√ČROES M√ĀS HUMANOS

El mensajero (2020), escrito por la villaclare√Īa Leidy Gonz√°lez Amador, tiene el encanto de lo √°gil y preciso, el humor y la historia. Narra las peripecias de un ni√Īo llamado Manu Tejeda, hijo de un mamb√≠ a las √≥rdenes de Antonio Maceo, que muri√≥ como consecuencia de heridas de guerra. El peque√Īo, delgado y algo ‚Äúentrometido‚ÄĚ, tambi√©n se suma a las tropas insurrectas empe√Īado en cumplir la voluntad de su padre.

El infante, fruto de la imaginación de la autora, al igual que otros personajes como Julián Planazo y el negro Cebiche, nos muestra su visión de sucesos y hombres reales de la contienda de 1895, como el propio Maceo, Quintín Banderas, Máximo Gómez y Panchito Gómez.

Ahí va él, caminando entre los demás, lleva cartas como mensajero, siente hambre, cansancio, pero sigue en la invasión hacia Occidente, disfruta las anécdotas y bromas de los más viejos, prueba el aguardiente, es curado con hiervas de una herida en la pierna, pierde a su mejor amigo en la manigua, tiene dolor y orgullo…

Gonz√°lez Amador, ganadora tambi√©n de los premios nacionales Hermanos Loynaz 2013 y 2017; Fundaci√≥n de la Ciudad de Santa Clara 2015;¬†Eliseo Diego (2016), Fundaci√≥n de la Ciudad Fernandina de Jagua 2017 e Ismaelillo 2019, vuelve a demostrar su fuerza como escritora, a pesar de tener solo 31 a√Īos de edad.

Los lectores cubanos, especialmente los infantes, necesitar√°n siempre de propuestas literarias como esta. Ojal√° El mensajero, texto para peque√Īos y adultos, est√© en las escuelas primarias, tenga una versi√≥n digital suficientemente atractiva y pase tambi√©n a la vida como audiolibro, con la certeza de que en las creaciones m√°s recientes de la narrativa cubana hay personajes con suficiente fuerza para encantar a los m√°s peque√Īos y ser referentes muy aut√≥ctonos y atractivos.

LAS L√ćNEAS Y LA VIDA

Elizabeth Reynosa /Foto: AHS

Portada del libro Líneas de tiempo..

Publicada tambi√©n en el a√Īo 2020, la novela L√≠neas de tiempo, de la granmense Elizabeth Reinosa nos hace reflexionar sobre el significado de la vida misma, en la cual hay tristezas, anhelos y desesperanzas.

Compuesta por 82 p√°ginas, presenta cuatro cap√≠tulos o l√≠neas, denominadas Infancia (1939-1955), Juventud (1956-1970), Adultez (1971-2000) y Vejez (2001-2016), con una arm√≥nica narraci√≥n que presenta relatos breves. Desde Patio (1943), fecha en la cual asumimos que el personaje protag√≥nico ten√≠a cuatro a√Īos, hasta Retrospectiva (2016), el lector encuentra sufrimiento, miedos, golpes, sue√Īos y tambi√©n dolor y pesimismo, como en Estragos (1978), con la certeza de que ‚Äú‚Ķla felicidad solo dura unos minutos‚Ķ‚ÄĚ.

Como expres√≥ Rafael de √Āguila, integrante del jurado que otorg√≥ el Calendario de Narrativa en 2019 junto a Francisco L√≥pez Sacha y Ahmel Echevarr√≠a, L√≠neas del tiempo es ‚Äúrotunda, dura, tel√ļrica, vi√Ī√©tica, angustiosa, escrita como a zarpazos tristes‚ÄĚ.

Reinosa Aliaga consigue una especie de doble sentido entre el t√≠tulo general, los de los cap√≠tulos, las partes de la narraci√≥n y el ferrocarril y los trenes, pues estos dos √ļltimos elementos atraen a su personaje desde la ni√Īez, un ser que no tiene apellidos ni es ubicado en ciudad o poblado espec√≠fico.

El lugar de los sucesos pudiera ser cualquiera, pero se siente mucho el sabor a Cuba, el ambiente de este pa√≠s y el v√≠nculo con algunos hechos de la historia nacional, incluidos Balseros (1994) y Presagios (1998). Esta es la vida de un hombre, que pudiera transcurrir en etapas sin definir, m√°s all√° de los a√Īos marcados. En su estilo preciso y limpio, la novela tiene tambi√©n poes√≠a; sin dudas una obra que despierta sensaciones agradables durante y despu√©s de su lectura.

UN LIBRO PARA CORREGIR

Un sistema inventado para corregir: El discurso penitenciario y la prisi√≥n en la Cuba decimon√≥nica (2020), del joven licenciado en Derecho Adri√°n Jes√ļs Cabrera Bibilonia es sin dudas una obra interesante.

Ganador del Calendario en la categoría de Ensayo, posee un estilo coloquial y tiene de literatura en cuanto a estilo, a pesar de la hondura de sus exposiciones y análisis.

Seg√ļn las palabras del propio autor, profundiza en la manera en que la prisi√≥n logr√≥ su existencia, la necesidad de crear espacios de encierro para moralizar y corregir. O lo que es lo mismo: el nacimiento de un fundamento de por qu√© el estado moderno puede y debe castigar: la ‚Äúcorrecci√≥n del delincuente‚ÄĚ. Que es, adem√°s, un fundamento perfectamente reconocible en la contemporaneidad.

Nacido en La Habana en 1994, Cabrera Bibilonia estudia temas penitenciarios desde su etapa como alumno en la Universidad de La Habana, con una visi√≥n m√°s cercana a lo humano y lo social. Para √©l, ‚Äúun libro siempre debe tener como m√°xima transformar comportamientos cotidianos‚ÄĚ, por eso considera esencial transcender el campo acad√©mico y calar en las personas.

MUNDO DE ROMPIMIENTOS

Cuando despiertes (2018), del también habanero Daniel Burguet es indudablemente una propuesta bien lograda en cuanto a formas y contenidos.

Constituida por 88 páginas y siete relatos, presenta una armónica interrelación entre ellos, con buen empleo de las técnicas narrativas y la variedad de estructuras, con exactitud en los diálogos, y la construcción de personajes y ambientes con un alto nivel de realidad, a pesar de lo suigéneris de los escenarios y sus protagonistas.

Como expres√≥ Eric Flores Taylor, miembro del jurado que le concedi√≥ el galard√≥n, esta obra ‚Äúes una muestra de la literatura de ciencia ficci√≥n m√°s humanista y menos tecnol√≥gica, donde los gadgets (dispositivos peque√Īos con un prop√≥sito y una funci√≥n espec√≠fica) revolucionan el mundo ficticio, mas no por ello son el epicentro de la trama‚ÄĚ.

En esta obra hay ‚Äútacos‚ÄĚ (aparatos para programar como deseas que sea el d√≠a‚Ķ), objetos voladores, un ser con el poder de dirigir guerras desde su casa y verlo todo en una gran pantalla‚Ķ, pero lo m√°s importante son siempre las personas, sus pensamientos y modos de comportarse, sus amores y desamores, el miedo, las incomprensiones, las traiciones y los sue√Īos en medio de un mundo a veces negro, siempre desafiante.

Daniel Burguet, un muchacho delgado con el pelo largo, recrea dos ‚Äúrealidades‚ÄĚ paralelas: la de los conectados y la de los desconectados, ambas con diversos puntos confluyentes, conflictos y anhelos.

Desde el primer cuento, Anatom√≠a de la melancol√≠a, hasta el √ļltimo, El ojo cosmol√≥gico, gravita una especie de metaf√≠sica que va creciendo con cada p√°gina, dentro de una dramaturgia en la que a veces hay aparente tranquilidad, pero tambi√©n sangre, muerte, sorpresa y sensibilidad hasta en los seres m√°s impensados.

Llama la atenci√≥n como el final del √ļltimo relato cierra tambi√©n el libro y aporta un elemento que enriquece historias anteriores. Cuando despiertes tiene algo de novela, pero sobre todo de sensibilidad en dos mundos de rompimientos y coincidencias, como es a veces la existencia de los seres humanos.

CONFLICTOS ENTRE N√öMEROS Y LETRAS

Portada del libro Los impares

Los impares, de Claudia Damiani Cavero, cautiva por la diversidad de formas narrativas y cierta singularidad de las historias. Compuesta por 14 cuentos, la obra abarca cierta experimentación en la relación entre las matemáticas, la vida y los temas de conversación de sus personajes, con diálogos que, en ocasiones despiertan sonrisas.

Los argumentos de ellos en leves disputas verbales revelan el conocimiento de teorías y particularidades de las ciencias, aunque los sucesos ocurran en lugares como un pasillo durante una guardia escolar en la madrugada.

Su autora asegur√≥ que para escribirlo utiliz√≥ por primera vez la b√ļsqueda de informaci√≥n a conciencia en funci√≥n de la literatura, algo que se nota en sus p√°ginas, sin restar frescura y ritmo a la narraci√≥n.

El jurado que le concedi√≥ el galard√≥n, integrado por Daniel D√≠az Mantilla, Atilio Caballero y Aida Bahr, resalt√≥ que presenta una ‚Äúcambiante gama de conflictos, emanados de las relaciones interpersonales y la cotidianidad‚ÄĚ.

Graduada de Dise√Īo Gr√°fico, su autora, una muchacha de cabello rubio, espejuelos y aparente timidez, logra una buena construcci√≥n de los personajes quienes act√ļan y hablan con naturalidad, en coherentes relaciones entre ellos, sus acciones e ideas. El humor nunca parece ser objetivo, pero s√≠ capa subterr√°nea.

Es interesante como emplea la segunda persona del singular en algunas narraciones, especie de conversación con los lectores o meditaciones en voz alta. Ganadora también del Premio David (2018) la primera gran pasión de Damiani Cavero fueron las historietas, por eso no sorprende que actualmente sea también ilustradora y autora de la imagen de portada.


Hay muchos modos de jugar con la eternidad, cabeza de zanahoria

Est√° desnudo/ mirando a la c√°mara/ sentado en una taza de noche/ tan brillante/ tan blanca. Con los versos del poema ‚ÄúRetrato del artista adolescente‚ÄĚ inicia Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) sus andanzas luminosas en la literatura contempor√°nea cubana de la mano de Cabeza de zanahoria, poemario ganador de la primera edici√≥n del Premio David (1967) compartido en su momento fundacional con los versos recogidos en Casa que no exist√≠a, de Lina de Feria.

El jurado del Premio ‚Äďintegrado por los poetas Luis Marr√©, Heberto Padilla y Manuel D√≠az Mart√≠nez‚Äď decidi√≥ justamente premiar de manera compartida los libros de Lina y Nogueras: aunque los poemarios son, de alguna manera, diferentes estil√≠sticamente, hay en ellos un h√°lito generacional com√ļn donde afloran las obsesiones, intereses y temores de una generaci√≥n que comenzaba a manifestarse creativamente en los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n cubana.

El acta, respecto al libro de Nogueras, asegura que ‚Äúes notable por su variedad de temas dentro de una unidad formal, su manejo de elementos cultos y su original voz po√©tica, que lo distinguen entre los de su generaci√≥n‚ÄĚ.

Generacionalmente Nogueras (Wichy el Rojo) fue miembro fundador de la primera hornada de El Caim√°n Barbudo, en cuyo manifiesto, firmado por √©l junto a otros creadores bajo el nombre ‚ÄúNos pronunciamos‚ÄĚ, se pueden leer sus siguientes postulados creativos: ‚ÄúConsientes de la profunda militancia, y que los dogmas no han hecho siempre sino frenar el desarrollo de la cultura, alentaremos la investigaci√≥n en todas las esferas sin olvidar que somos hombres de una √©poca, hombres de una revoluci√≥n, hombres de la Revoluci√≥n Socialista de Cuba, y que a ella nos debemos.‚ÄĚ

Cabeza de zanahoria, ‚Äúuno de los libros importantes aparecidos en la Cuba revolucionaria‚ÄĚ, seg√ļn Roberto Fern√°ndez Retamar, se produce en un per√≠odo de auge de la poes√≠a conversacional cubana y su superaci√≥n. Dividido en las secciones: ‚ÄúEn familia‚ÄĚ, ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ, ‚ÄúDiscursos, di√°logos‚ÄĚ y ‚ÄúLos hermanos‚ÄĚ, el poemario inicia tem√°ticas y obsesiones que luego Wichy Nogueras retomar√≠a en posteriores libros.

Por ejemplo, ‚ÄúLa muerte del abate Asparagus‚ÄĚ, escrito en una especie de espa√Īol antiguo, recurso l√ļdico usado por Nogueras, aparecer√° despu√©s, ampliado, en El √ļltimo caso del inspector; mientras bajo el t√≠tulo ‚ÄúCumplea√Īos‚ÄĚ encontramos otros poemas en posteriores libros.

La muerte es uno de los temas fundamentales de Cabeza de zanahoria, cuya portada fue dise√Īada por Rolando de Ora√°, pues viene a ser una obsesi√≥n generacional com√ļn en otros libros y autores de la √©poca.

Encontramos, entre otros, el poema referido al fallecimiento del abuelo; bajo el t√≠tulo ‚ÄúDonde declaro que quiz√°s el abuelo se aburra de lo lindo‚ÄĚ escribe: Abuelo duerme su gran sue√Īo/ C√≥mo dura la muerte del abuelo. Mientras en ‚ÄúPoema‚ÄĚ retoma el tema: el cad√°ver enorme del abuelo/ reposando en la mesa entre bastones. ‚ÄúLa infancia y la familia se colocaban en un plano preponderante‚ÄĚ, escribe a prop√≥sito el escritor Guillermo Rodr√≠guez Rivera. ‚ÄúHay en ellos casi un tratamiento testimonial, casi el desnudo relato de una an√©cdota‚ÄĚ, a√Īade el recientemente fallecido profesor universitario.

Adem√°s, como ejemplo de lo anterior, encontramos los versos dedicados a los poetas muertos (muchos de ellos suicidas) en la secci√≥n final del libro como reflejo de esas inquietudes po√©ticas: Horacio Quiroga, Ezequiel Estrada, Atila Joszef, Federico Garc√≠a Lorca, G√©rard de Nerval, Cesare Pavese, Andr√© Breton, Dylan Thomas y C√©sar Vallejo, vienen a ser compa√Īeros de viaje de Nogueras.

El poeta, h√°bil lector, se nutre de otros referentes literarios: el verso citado al inicio de estas l√≠neas es una evidente referencia a la novela de aprendizaje del irland√©s James Joyce, mientras el propio nombre del cuaderno ‚Äďleemos una cita a manera de exergo al inicio del libro‚Äď deriva del t√≠tulo de la novela Poil de Carotte, del franc√©s Jules Renard (1864-1910). Esos hermanos que le acompa√Īan ‚Äúson los que han asumido el destino del arte, el destino de la poes√≠a, los que no se han conformado con el mundo tal cual es, y han decidido, dolorosamente, a√Īadirles algo de s√≠, han preferido entenderlo de otro modo, aunque esa comprensi√≥n distinta les costara la vida‚ÄĚ, a√Īade Rodr√≠guez Rivera en el pr√≥logo a Hay muchas formas de jugar.

Su vida fue de una soledad infinita/ la conjuró colgándose de una cuerda cuando/ el invierno/ se le hizo insoportable, escribe en los versos dedicados al francés Gérard de Nerval.

En el titulado ‚ÄúFederico Garc√≠a Lorca‚ÄĚ leemos: La muerte entra por la puerta dando voces/ yo usted me escondo/ yo usted me cambio el nombre/ yo usted me asombro o hago como que me/ asombro/ del error de las direcciones.

¬†Mientras en ‚ÄúCesare Pavese‚ÄĚ el sujeto po√©tico, en este caso el mismo Nogueras, intenta impedir el suicidio del escritor italiano hasta que finalmente desiste y deja que la historia siga su curso: Pero no/ Yo estoy en mi cuarto y usted est√° en el/ suyo/ Yo no trato de impedir nada/ y usted se toma las pastillas/ Yo dejo su libro en la mesita de noche/ y trato en vano de dormirme/ y viene la muerte y tiene sus ojos.

En el libro de Wichy Nogueras ‚Äďnos dice Rodr√≠guez Rivera‚Äď encontramos ‚Äúla evasi√≥n con respecto a un discurso centralizador mediante el despliegue de la parodia y del ¬ęarte menor¬Ľ. Est√° hasta en esa ¬ępessoniana¬Ľ b√ļsqueda de los heter√≥nimos, de un alter ego que permita escapar de la cadena de hierro ‚Äďpersonal, epocal, estil√≠stica‚Äď que el propio yo impone‚ÄĚ.

Buena parte de la poes√≠a de Cabeza de zanahoria viene a integrarse l√≠ricamente en la situaci√≥n sociopol√≠tica de los convulsos a√Īos 60, nucle√°ndose, adem√°s, en las oficinas de El Caim√°n Barbudo y las cercan√≠as del movimiento de la Nueva Trova. En otros versos titulados, igualmente, ‚ÄúPoema‚ÄĚ leemos: En el golfo/ el ‚ÄúGranma‚ÄĚ avanzaba/ rajando la niebla.

Otros poemas, donde Wichy comparte una fuerte subjetividad y a la presencia del yo como sujeto lírico inalienable, son reflejo de ese evidente compromiso ético/político/social que caracterizó parte de la poesía de entonces.

¬†Por ejemplo, en el siguiente fragmento de ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ el entonces joven poeta escribe: Se recibe la noticia: Dean Rusk/ (Rusk quiere decir hijo de perra en ingl√©s)/ amenaza de nuevo a Cuba/ Y uno apura, socr√°tico, el minuto lleno de c√≥lera hasta los bordes/ se calza unas botas que bien pueden conducirlo a uno a paso/ de carga hasta la muerte/ cruza una calle, otra, monta en una guagua/ y se desmonta justo en la segunda escuadra/ del cuarto pelot√≥n de la tercera compa√Ī√≠a de un batall√≥n/de infanter√≠a.

Mientras en ‚ÄúEl bombardeo a la aldea‚ÄĚ, Wichy Nogueras, en clara alusi√≥n a la invasi√≥n estadounidense a Vietnam, escribe: El pueblo estaba junto al r√≠o/ Y despu√©s ya no hubo r√≠o, ni pueblo, ni nada…/ solo unas manchas en la tierra/ como de cal, pero azules.

El escritor e investigador literario Virgilio L√≥pez Lemus, en su art√≠culo ‚ÄúLuis Rogelio Nogueras en la poes√≠a cubana‚ÄĚ, a prop√≥sito de los 70 a√Īos del autor de Las quince mil vidas del caminante, asegura: ‚ÄúEl desarrollo de su poes√≠a en los a√Īos subsiguientes cumpl√≠a a medias con el riguroso conversacionalismo, prosa√≠smo, versolibrismo y otros rasgos consustanciales a la corriente po√©tica predominante. A medias, porque Nogueras abri√≥ su mirada hacia una intimidad y un subjetivismo que probablemente debe de haber aprehendido a partir de su goce de las lecturas de Fernando Pessoa y Jorge Luis Borges, visibles en algunos de sus libros. No desatendi√≥ las formas cl√°sicas, y en sus versos bullen los octos√≠labos y endecas√≠labos‚ÄĚ.

‚ÄúHay que ver en Nogueras su desenfado hacia una poes√≠a como juego, una b√ļsqueda est√©tica en el juego. El homo ludens vence al homo sentimentalis, pero uno y otro se confunden, se encuentran en el poeta‚ÄĚ, a√Īade L√≥pez Lemus.

Luis Rogelio Nogueras es uno de los poetas m√°s originales de la poes√≠a cubana y, adem√°s, de la hispanoamericana; autor de t√≠tulos memorables como El cuarto c√≠rculo, en colaboraci√≥n con Rodr√≠guez Rivera; Y si muero ma√Īana, Imitaci√≥n de la vida (Premio Casa de las Am√©ricas, 1981) y El √ļltimo caso del inspector.

 Nogueras es autor, además, de los guiones de los exitosos filmes El brigadista (1977) y Guardafronteras (1981), ambos dirigidos por Octavio Cortázar. Su obra fue recogida póstumamente en la antología poética Hay muchos modos de jugar, publicada en 2006 por la Editorial Letras Cubanas con prólogo del propio Rodríguez Rivera y selección de Neyda Izquierdo.

Pero Wichy es, adem√°s, el poeta cubano que mejor ha logrado el concepto de poes√≠a como juego, como imitaci√≥n de la realidad, como nos recuerda Virgilio L√≥pez Lemus. Su obra, m√ļltiple, polif√≥nica, l√ļdica, necesaria, se inici√≥ en el √°mbito de la l√≠rica insular con el Premio David en sus d√≠as fundacionales y la posterior publicaci√≥n de Cabeza de zanahoria, hace un poco m√°s de cincuenta a√Īos.