Premio Celestino de Cuento


«Trato de complacerme como lectora»

Evelin Queipo es esa joven que se mueve por varios campos dentro del extraordinario mundo de la literatura. Nacida en Camagüey ha sido ganadora del Premio Celestino de Cuento en Holguín con La Máquina de recordar, así como de otros importantes reconocimientos.

Sin embargo, su sencillez trasluce su talento al escribir. La dirección de la Editorial Ácana es un vehículo eficaz que le posibilita seguir construyendo puentes.  

–Coméntame un poco acerca de los libros recientemente publicados por la editorial Ácana…

Presentaremos Kukuy no quiere perder el tiempo; es una historieta de Ángel Velazco. Es una saga y tiene la particularidad de que fue concebida a líneas sin colores para que los niños puedan colorear la historieta, ajustándose al sistema de impresión que tiene una editorial territorial. Tenemos también Cuentos Patatos, libro de Niurkis Pérez García, una escritora camagüeyana que ha tenido mucho reconocimiento entre ellos Puerta de espejo, que es el Premio más importante que otorga la Biblioteca Nacional. Es una reedición a color y ha sido muy trabajado por los narradores orales.

tomada del perfil de facebook de evelin queipo

–Ya eres una escritora con varios premios importantes, ¿cómo es tu proceso creativo?

Me he propuesto firmemente, más que una narradora, poeta o escritora para niños, ser una escritora, y en ese sentido trabajo todos los días. Por eso trato de conquistar géneros, formas escriturales que no había explorado antes. Entonces cultivo varios géneros aunque siento esta preferencia por la literatura infantil, pues siento que es la que me permite hacer realmente una labor formativa con el lector.

–¿Escribes partiendo de la niña que está todavía, de la niña que fuiste o de la niña que construyes?

Mi universo lectivo en la infancia versaba fundamentalmente acerca de textos donde el niño es el héroe. No un Julio Verne, no otros autores que partían desde un universo adulto y le servía al niño para su entretenimiento, más bien me gustaba un Pipa medias largas, un Tom Sawyer que eran niños héroes, protagonistas audaces en su aventura.

Entonces casi siempre construyo historias así, donde trato de entretener la niñez que tuve. También los textos que hubiese yo querido leer y no estaban a mi alcance; tal vez porque no se habían escrito, pero más seguramente porque simplemente no tuve acceso a esa literatura.

Entonces trato de complacerme como lectora solo desde el motivo, porque desde el tema, desde el tratamiento de un valor de formación sí me gusta que haya cierta didáctica escamoteada y casi invisible dentro de cada texto. Ahí sí lo miro con la frialdad del adulto que quiere educar, que quiere instruir, que quiere formar un individuo capaz de ser independiente y de tener una serie de valores, insisto siempre, que son los que deben estar en cualquier sociedad que prepara un adulto para el futuro.

tomada del perfil de facebook de evelin queipo

– ¿Conversa la poesía, la literatura infantil y la narrativa en ti? ¿Se trastocan? ¿Cómo juega Evelin Queipo con ellas?

Es complicado. Hasta que aprendí las reglas para la poesía solo escribía narrativa. Me resultaba relativamente fácil construir un texto narrativo, aunque eso no quiere decir que lo hiciera bien. Pero bueno creía poder hacerlo con cierta facilidad.

Después que conocí la poesía, o sea, una serie de elementos que conocí desde el punto de vista teórico tales como el hemistiquio, la sílaba métrica, en fin, las cuestiones de la rima, ya me es difícil. Es como quitarse el abrigo despacio, escribir la narrativa y entonces ponerte el traje de la poesía. Y a veces entre un proceso creativo de narrativa y de poesía pasan años, porque es difícil desprenderse de la poesía después que uno la conoció.

–¿Cómo es la lucha contra el papel en blanco?

Ya no, ya lo tengo como hábito y como oficio. El horario del que pueda disponer en mi apretada agenda de trabajo y de madre, me siento a llenar el papel. La idea se ha ido cocinando a veces meses, a veces horas, a veces años, y la plasmo. Porque también hago radio y requiere de oficio. Puedo no tener deseos o la musa, pero definitivamente hay que llenar la página.

–¿Cómo la radio alimenta tu vocación como escritora?

tomada del perfil de facebook de evelin queipo

En la emisora provincial Radio Cadena Agramonteescribo una revista cultural, que se transmite de 1:30 P.M. a 3:00 P.M., de lunes a viernes. Tiene un nivel alto de audiencia y escribir cada uno de esos guiones me toma hasta cuatro horas al día. Pero me ha permitido una superación tremenda.

Estar en la radio es aprender a redactar de una forma increíblemente útil para escribir cualquier género literario. Además, la búsqueda de temas que puedan ser interesantes, agradables a un público en su mayoría de la tercera edad, te permite explorar muchas cuestiones interesantes.

La radio me enamoró hace seis años y aunque todo conspira y es antagónico al proceso de creación, uno siempre trata de ir colando esos intereses personales que uno cree que tiene el oyente.


Ariel Fonseca, escritor por naturaleza

Aún no sale de la sorpresa. Desde hace mucho tiempo compraba cada libro Calendario y anhelaba estar un día entre la lista de autores que todos los años propone la Editorial Abril con los ganadores del certamen más importante en nuestro país para escritores hasta 35 años de edad, sean o no miembros de la Asociación Hermanos Saíz.

Además de escribir, se mantiene muy activo en la programación cultural del territorio. Foto: Cortesía del entrevistado

Llegó el año 2020 y la alegría aún no le deja creérselo. Ariel Fonseca Rivero, natural y residente en Sancti Spíritus, conquistó el lauro en el género Narrativa por su texto Do not disturb.

Compuesto por varios cuentos que narran una sucesión de eventos que tienen lugar en un motel, este texto nació, tras horas y horas, del empeño frente a su computadora.

“El narrador de la historia es un voyeur que observa todo, dialoga y se involucra con cada uno de los personajes. Cuenta, de esa forma, todo lo que ocurre. Nos devela la verdadera naturaleza humana, sobre todo, cuando llega la noche y nos mostramos tal y como somos. Por eso, están presentes el dolor, el desamor, la tristeza, los celos y miedos. Todas las historias desenlazan en algo que no podemos explicar”, explica.

Vuelve así a mostrarse fiel a sus palabras escritas, minucioso en todo lo que redacta. Este joven, jefe de la sección de literatura de la filial espirituana de la AHS, se acomoda detrás de cada letra, a fin de transgredir los límites posibles de la realidad.

Y en esa constancia de llevar al papel cuanto detecta en su diarismo le ha permitido no solo develar su personalidad o sus otros tantos yo, sino colarse por la puerta ancha del panorama literario cubano.

“Escribo por acumulación. Mientras camino veo todo lo que me rodea. Observo cualquier detalle, por mínimo que sea, ya que me puede dar pie a una historia. Cuando me siento a escribir es porque ya me está martillando la cabeza”, insiste.

Ariel Fonseca Rivero intenta recrear en cada propuesta literaria su realidad. Foto: Cortesía del entrevistado.

Pero, en este 2020 el alegrón no sólo llega con este lauro, sino con la presentación y venta, durante la 29na. Feria Internacional del Libro Cuba 2020, de su libro Unes los puntos y verás, por la Editorial Oriente y con ilustraciones de los espirituanos Noel Cabrera y Osvaldo Pestana (Montos).

“Está pensado, fundamentalmente, para el público infantil de ocho a diez años, aunque puede disfrutarlo toda la familia. Es la historia de un niño que no tiene amigos y se inventa uno para hacerse la vida más agradable”, asegura.

––¿De qué recursos te vales cuando apuestas por el público infantil?

“He tratado que exista algo de imaginación, magia y contemporaneidad que es, en definitiva, lo que caracteriza a mi literatura. Ubico siempre al lector en el espacio, en la Cuba actual para que se sienta más identificado”, responde.

Este joven mereció el Premio Calendario 2020. FOTO Lisandra Gómez Guerra.

Un sello muy personal que le ha dado varios alegrones, además del Calendario, como la Beca de Creación La Noche 2012, conferido por la AHS; Premio Herminio Almendros 2014, otorgado por la Editorial Oriente; Premio Celestino de Cuento 2014, entregado por Ediciones La Luz y la AHS, de Holguín, y la Beca Dador 2016, también auspiciada por la organización que agrupa a la joven vanguardia del país.

“Mando bastante a los concursos porque es la manera más efectiva de que te publiquen si ganas. Hay muchas personas con talento que escriben y la competencia en las editoriales es muy fuerte. Los premios muchas veces te dan derecho a ir directo al plan editorial”, agrega.

A pesar de ser ya un escritor reconocido en las lides literarias de Sancti Spíritus y un poco más allá, aún a Ariel Fonseca Rivero se le ve a menudo muy cerca de sus inicios. Talleres literarios, intercambios con estudiantes ávidos de acercarse a las páginas, lecturas, peñas… una constancia que lo distingue más allá de sus páginas.