política


El andar de Aristóteles por los caminos pandémicos

*Tomado de Cubahora

La ense√Īanza, ese espacio que llenaran los alumnos de Arist√≥teles que, en una caminata constante, iban de la oscuridad a la luz, c√≠rculo cuya eficacia depende de ese movimiento indetenible, enemigo de la petrificaci√≥n del dogma. S√≠, en el griego antiguo, la t√©cnica, algo que hoy asociamos casi exclusivamente a las ciencias duras, era referente al arte, ya que de este sali√≥ la verdadera sabidur√≠a. El conocimiento era amor a la belleza. Todo hombre deb√≠a ser hermoso y bueno. Sin una cultura as√≠, no habr√≠amos llegado hasta el presente como civilizaci√≥n occidental, ni existiese todo un universo detr√°s de nosotros como salvaguardia de los altos valores. Cuba, en el centro del hurac√°n desatado por el golpe de la¬†Covid-19¬†en un Occidente carcomido, es ejemplo en la ense√Īanza de aquellos dorados lineamientos antiguos.

Nuestras escuelas de las artes sirven de referencia¬† en el presente, cuando todos estamos en las casas y debemos echar manos a lo creativo, para guardarnos las vidas. All√≠ est√°n los magros recursos dedicados a que lleguen las teleclases o que est√©n disponibles en plataformas masivas como you tube. Tambi√©n, la sociedad civil del arte, b√°sicamente la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, ha dise√Īado estrategias para que los creadores, a la vez que exponen su obra e interact√ļan con el p√ļblico, ejerzan una funci√≥n pedag√≥gica sobre las masas mediante las redes sociales. Los mecanismos de promoci√≥n de los talentos son, en estos minutos, m√°s que vitales. No se cuenta con todo el internet, ni con los mejores soportes t√©cnicos, pero el talento est√° all√≠, esperando a que lo nombren, para aparecer como un mago en medio de la tragedia y el vac√≠o.

Cuba no puede renunciar a las esencias culturales, a los legados, pues como naci√≥n que se halla en el epicentro de la batalla por lo simb√≥lico, sabemos que recibir√° los m√°s fuertes ataques del proyecto hegem√≥nico post pandemia que se gesta. No habr√° un mundo m√°s justo cuando esto acabe, sino uno donde los recursos para el desarrollo ser√°n m√°s caros e incluso inaccesibles para casi todo el planeta. El reparto tendr√° que ver con el v√≠nculo hacia una √©lite que hoy maneja las l√≠neas de lo pol√≠ticamente correcto y que, incluso, plantea el derrumbe de los Estados, para erigir un nuevo orden. Quienes vivimos en peque√Īos terrenos, sin muchos recursos naturales, y dependemos de la soberan√≠a para seguir existiendo, tenemos que defender lo simb√≥lico y lo nacional.

La defensa de lo cultural se inicia en la preservaci√≥n del peso de lo que somos universalmente y que el nuevo poder hegem√≥nico quiere avasallar: un pa√≠s fundado sobre el Estado de Derecho y la democracia republicana, de ra√≠z occidental, con una visi√≥n humanista. Detr√°s de tal andamiaje se hallan nuestras obras literarias y art√≠sticas, los discursos que acompa√Īan el devenir cotidiano, las construcciones pol√≠ticas y los c√≠rculos sociales. Abandonar la ense√Īanza del arte, entonces, incluir√≠a dejarles a los enemigos el campo de batalla del s√≠mbolo, para que lo siembren de la ciza√Īa que ya crece allende el globo: el dogma falaz de que unos seres ‚Äúmerecen‚ÄĚ vivir m√°s que otros. As√≠, no es extra√Īo que se predique en medio de la pandemia la medida del contagio del reba√Īo, que inducir√≠a supuestamente a una inmunidad natural luego de la muerte de un determinado n√ļmero de personas m√°s d√©biles. De ese mundo, especie de nuevo nazismo eugen√©sico, debemos huir como naci√≥n que se basa, precisamente, en todos y para el bien de todos.

Vayamos a uno de los s√≠mbolos m√°s esenciales de la cultura cubana, la novela¬†Paradiso¬†de Jos√© Lezama Lima. All√≠ hay valores que, a la vez que se enra√≠zan en ese pasado luminoso occidental, nos revelan la esencialidad de lo cubano mediante unos fundamentos que hoy se quieren atacar desde el afuera: la familia, lo identitario, lo criollo. Y en tales bases suelen surgir nuestros mejores momentos como pa√≠s, cuando nos unimos por encima de las diferencias para proteger a ese hermano, hijo, amigo, pues su sonido espiritual es tan cubano como el nuestro. La ense√Īanza de Jos√© Cem√≠, a lo largo de las p√°ginas, m√°s que aprehender una t√©cnica para la poes√≠a, avanza en el terreno denso y vital de la cultura cubana, siendo √©l, al cabo, un maestro de s√≠ mismo. Porque Cuba extrae ese poder de su propia savia, de los cem√≠es del pasado.

Tales virtudes, presentes a lo largo de la cultura, nos defienden como vacuna de lo que vendr√°: un universo donde las plataformas informativas ya no son siquiera propiedad de Estados, sino que, privatizadas, responden a una √©lite, especie de gobierno profundo, que necesita que el orden financiero, aunque vulnere los derechos naturales de la mayor√≠a, contin√ļe dando los dividendos de siempre. Ya lo vemos en You Tube, donde todo video que incrimine con fuerza a la √©lite es borrado y a su autor se le penaliza. O en Facebook, con fuertes v√≠nculos con quienes manejan el¬†Big Data¬†en los resultados de procesos eleccionarios, donde el fraude se basa en el conocimiento cultural, esto es de las costumbres, gustos, tendencias, comportamientos y se traza as√≠ la ingenier√≠a social. Si Cuba abandona el cetro que ha detentado como naci√≥n occidental que se defiende y que conserva unos valores, no habr√° ense√Īanza del arte que nos rescate luego.

Lo que veremos, ya lo avizor√≥ Jos√© Ortega y Gasset, es una deshumanizaci√≥n de la creatividad, una distancia total entre el legado brillante y el presente obtuso y medieval. La ingenier√≠a social transhumanista se propone disolver el derecho natural, sustituirlo por una arbitraria clasificaci√≥n que privilegie determinados c√°nones de la cultura de cara al servilismo y la pasividad ante la injusta rebati√Īa de recursos.

En una reciente entrevista ante el diario¬†El Mercurio¬†de Ecuador, el periodista e investigador Daniel Estulin record√≥ sus tesis vertidas en el libro¬†La trastienda de Trump, donde precisamente habla del Estado profundo detr√°s de las apariencias, ya que no se trata de una guerra entre naciones ni partidos, sino entre dos modelos del mismo capital. La ca√≠da del financismo en las garras de su propia estrategia, la baja en la producci√≥n mundial resultante del auge especulativo y por ende la carencia de recursos y empleos para todos, nos trae la estrategia de las √©lites de matarnos a una parte, la mayor√≠a, antes¬† de que nos sublevemos. Del otro lado, los poderes industriales sufragan al viejo capitalismo productivo, representado en Trump y la ultraderecha conservadora y nacionalista en alza. De tal enfrentamiento entre √©lites, el resto del planeta es ente pasivo y v√≠ctima. Estamos en la crisis sist√©mica de un capital basado en la propiedad y el monopolio y no en la socializaci√≥n de las riquezas y el trabajo. Pero en todo ello la cultura nos puede salvar o hundir, todo depende de cu√°les cantos escuchemos: ¬Ņlos de la escuela de las artes de Grecia o los de las sirenas que quisieron ahogar a Ulises?

Para seguir siendo hombres y no convertirnos en transhumanos ni sucumbir a un mundo financiero dominado por la rob√≥tica y la ingenier√≠a social, para que la t√©cnica sea de nuevo arte y no mero instrumental de dominio; Cuba deber√° sufragar como hasta ahora el coraz√≥n de su soberan√≠a: la cultura y su ense√Īanza. No habr√° quiz√°s un cambio planetario, pues no somos nosotros quienes conspiramos en clave de hegemon√≠a, pero cuando miren hacia ac√° quiz√°s vean otras luces, las del andar de Arist√≥teles, en un legado que no podremos ocultar pues ser√° parte y esencia, vida de lo que somos.


Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desafío de la emancipación

¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria? ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural? ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales? ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba? ¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario? ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo? ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y uno de los vicepresidentes de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

Cultura v/s cultura

Por Rey Montalvo Vasallo

Tambi√©n la cultura es un instrumento de dominaci√≥n. El ser humano pasional, aun cuando intenta la objetividad, reacciona influenciado por sentimientos y estados de √°nimo, de ah√≠ que el lenguaje de la m√ļsica, la danza, el teatro, la pintura, la literatura, sea el m√°s efectivo transmisor de ideas y valores. El arte puede emancipar o consumir a los pueblos, es un medio para la comunicaci√≥n y un modo de traducir lo cotidiano en emociones.

La cultura define y expresa imaginarios, representaciones, modos de vida y pr√°cticas sociales. No existe una √ļnica cultura en Cuba, y ese ha sido el desaf√≠o fundamental de aquella cultura nueva, la que intent√≥ contrastar los dogmas de la cultura establecida.

La Cuba del presente vive inmersa en el eterno combate entra culturas: una que aliena, que esclaviza (porque sin cultura tampoco hay esclavitud posible), y la otra que pretende liberar.

¬ŅCu√°l es el lugar de la cultura nueva hoy?, esa es la cuesti√≥n. ¬ŅEst√° en la vanguardia, nos representa como pa√≠s, la defienden las instituciones, la socializan los medios de comunicaci√≥n, o est√° en la resistencia, en la voluntad de algunos que se imponen al burocratismo, a lo que nos dictan como imposible, a los sentidos comunes de una realidad que parece inmutable?

¬ŅQu√© cultura es due√Īa de lo banal, del sensacionalismo, de las postales de una sociedad consumista, vulgar, machista, homof√≥bica, mis√≥gina?

He preferido hablar de culturas, en plural, y quizás de problema en singular: el reto de este tiempo es transitarlo consciente de esa dicotomía entre saberes. La Asociación Hermanos Saíz (AHS), por ejemplo, será efectiva en la defensa de una cultura nueva en tanto contribuya a socializar el arte que funda y no el que reproduce la ecuación de un mercado occidental que aliena.

La tendencia a universalizar lo f√°cil y edulcorado va m√°s all√° de una seguridad de √©xito. El mensaje de vivir despreocupados, por ejemplo, que transmiten algunos hits del momento, cuando transciende al sujeto receptor y se convierte en una representaci√≥n colectiva, sustenta una √©lite de poder que aspira a permanecer en √©l, mientras el pueblo se convierte en p√ļblico, ap√°tico de responsabilidades sociales y de las transformaciones que necesita su entorno.

La AHS (una organizaci√≥n de creadores con representantes y no jefes) existe para defender una cultura inconforme de lo obvio, de la que son voceros los artistas que erigen un universo sensitivo y extraordinario donde el p√ļblico logre mirarse por dentro y saltar al mundo a descubrirle las luces y los parches.

Es imperativo que la política cultural cubana no se divorcie de la voluntad y esencia del proceso revolucionario, tiene que resignificar lo valioso en medio de la inevitable disputa entre culturas. Es imperativo que la práctica de las instituciones y organizaciones no se divorcie de la política cultural establecida, y que estas sean consecuentes entre lo que llaman vanguardia y lo que defienden como tal. 

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Las políticas nacen y se nutren de las realidades concretas

Por Mildred de la Torre Molina

  • 1- ¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria?

Esta pregunta tiene m√ļltiples respuestas, como conceptos existen sobre cultura. Recu√©rdese que su origen es antropol√≥gico. Lo interesante del asunto es la persistencia del criterio, a la altura de nuestros tiempos actuales, de que la cultura tiene un car√°cter reduccionista en tanto solo se expresa o es potestativa de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Semejante criterio no solo resulta acultural sino tambi√©n discriminatorio. Acultural porque no todo lo que se produce, en esa esfera, es creaci√≥n, entendida esta en su valor universal, ni tampoco siempre expresa los valores de su tiempo y mucho menos constituye un referente √ļnico para conocer, aprehender y crear, apreciado esto √ļltimo como concreci√≥n y punto de partida para la renovaci√≥n constante del arte y la literatura.¬† Discriminatorio porque excluye a otras disciplinas, tales como la Educaci√≥n y las Ciencias sociales y human√≠sticas y las cient√≠ficas en general. Pero, sobre todo, al resto del mundo espiritual con sus creencias, h√°bitos, costumbres, tradiciones, lenguajes, aspiraciones, ideolog√≠as, etc. La cultura es el universo de los seres humanos en el que se asienta el pasado, el presente y el futuro. Sin ella no hay vida, no hay sentido de existencia. Apreciar la creaci√≥n art√≠stica y literaria como parte de la cultura o como expresi√≥n de ella es dignificarla, siempre y cuando muestre los valores espirituales de su tiempo e incite a la gestaci√≥n del futuro. En fin, la cultura es siempre trascendencia y de ella no escapa la creaci√≥n art√≠stica y literaria. La banalidad, la bisuter√≠a, la vulgaridad, el mal decir, entre otras cuestiones, quedar√°n como lo execrable de una √©poca determinada. Eso es acultura.

La discriminación también se aprecia en las relaciones interpersonales. No pocos artistas y escritores se opusieron al ingreso en la UNEAC de los científicos sociales que poseían obras escritas por entender que ellos poseían otras asociaciones; y lo peor, que el oficio del escritor solo es potestativo de la literatura de ficción y de la crítica literaria. Como concesión se le otorgaba a los traductores y editores. Por suerte, la dirección de la UNEAC no estuvo conforme con semejantes criterios y facilitó nuestro ingreso. Así lo demuestra la existencia de la Sección de Literatura histórico social en la Asociación de escritores y artistas.

Hay otro aspecto insoslayable. Me refiero al intrusismo profesional sin respeto al conocimiento especializado. Lo mismo se habla de historia, econom√≠a, sociolog√≠a, m√ļsica, literatura, etc., en los medios de divulgaci√≥n o en los eventos cient√≠ficos sin conocimiento puntual. Ese es un problema √©tico en detrimento del desarrollo de los saberes culturales. No existen normas para evitarlo.

  • 2- ¬ŅPuede hablarse de una pol√≠tica cultural en Cuba?

Existen las pol√≠ticas culturales desde la existencia del estado-naci√≥n en Cuba hasta los d√≠as presentes. Durante la rep√ļblica burguesa hubo las encomiables gestiones de Jos√© Mar√≠a Chac√≥n y Calvo y Ra√ļl Roa, por solo mencionar los m√°s relevantes promotores gubernamentales. Hay una literatura reveladora de ese particular, de la autor√≠a de Graziella Pogolotti, Malena Balboa, Jorgelina Guzm√°n Mor√©, Danay Ramos, Ricardo Quiza, Norma Su√°rez, Dayana M√ļrguia,¬† y otros. Hay m√ļltiples autores que, de forma tangencial, lo han evidenciado cuando se refieren a autores, tendencias y obras espec√≠ficas. Al respecto existe una excelente literatura indicadora de los esfuerzos realizados, en ese campo espec√≠fico, por el movimiento intelectual hasta 1959. Bien puede afirmarse que la institucionalizaci√≥n del quehacer cultural, en sus diferentes niveles de expresi√≥n, est√° presente en los proyectos de quienes ejercieron el noble oficio del arte y la escritura. La sociabilidad y el asociacionismo de aquellos largos y complejos a√Īos as√≠ lo ponen de manifiesto, m√°s all√° de los malignos y empobrecidos prop√≥sitos de los gobernantes de turno. La creaci√≥n cultural, apreciada en su sentido m√°s amplio, no solo debe conocerse por sus valores epistemol√≥gicos, sino tambi√©n por sus aportes al desarrollo de una progresiva conciencia cr√≠tica generadora, entre otras cuestiones, del movimiento liberador actual. La pobreza no genera la emancipaci√≥n, esta es obra de la cultura pol√≠tica. Cuba es poseedora de un extraordinario legado cultural merecedor de socializaciones masivas, docentes y acad√©micas. Bien honrados estamos de esa realidad aunque no siempre somos capaces de transmitirla.

Resulta interesante destacar la existencia, en estos momentos, de opiniones sobre la existencia o no de pol√≠ticas culturales antes de 1959. Por lo que he expresado, ahora y en otras oportunidades, defiendo su existencia se√Īalando sus valores, limitaciones y deficiencias. Ello conforma una herencia imposible de ignorar. Por otra parte, tambi√©n se cuestiona el car√°cter plural de nuestras pol√≠ticas culturales. Creo que he dejado esclarecida mi posici√≥n al respecto. La unidad y cohesi√≥n de nuestras fuerzas pol√≠ticas y gubernamentales no contradice dicha pluralidad, por el contrario, la enriquece. A continuaci√≥n insisto sobre el tema.

Desde el triunfo revolucionario hasta nuestros d√≠as hay pol√≠ticas culturales en Cuba. Hablo en plural porque han existido las de las instituciones tales como el CNC, el Mincult, la Casa de las Am√©ricas, el ICAIC, la Biblioteca Nacional Jos√© Mart√≠, La UPEC, la UNEAC y la AHS, que han trazado sus respectivas pol√≠ticas, y tambi√©n hay diferentes etapas, divergentes y convergentes, que se corresponden con la polisemia social e ideo-pol√≠tica del proceso revolucionario. Esto es algo digno de an√°lisis aunque existen estudios sustentadores de la existencia de dicha pluralidad. A la altura de este tiempo los problemas confrontados con la aplicaci√≥n de la pol√≠tica del sector no son los heredados de la rep√ļblica burguesa sino los inherentes al proceso revolucionario, salvo aquellos que responden a nuestra formaci√≥n ancestral. Pero creo que para entenderlos no hay que recurrir solamente a la comunidad primitiva, a la plantaci√≥n esclavista ni al capitalismo deformado de la rep√ļblica neocolonizada por el imperialismo sino a las mentalidades generadas por el colonialismo cultural contempor√°neo, entre otras muchas causas. Debemos asumir la historia para cultivarnos en conocimientos creadores y no para justificar nuestros errores. Pese a sus imperfecciones, apreciadas por momentos o etapas, la Pol√≠tica Cultural se corresponde con los principios emancipadores de la revoluci√≥n. No pueden negarse sus logros con la educaci√≥n, la creaci√≥n art√≠stica y literaria, la sociabilidad, la divulgaci√≥n masiva, la investigaci√≥n, entre otros. Como obra humana tiene exigencias propias de su tiempo y ello implica su perfeccionamiento continuo mediante la cr√≠tica y la auto-cr√≠tica y el di√°logo continuo con el pueblo que es y debe ser su principal receptor. Debates y an√°lisis e imbricaci√≥n continua con los problemas neur√°lgicos de la sociedad constituyen los caminos para el perfeccionamiento de las pol√≠ticas del sector.

  • 3- ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales?

S√© que hay un debate intenso sobre ese particular, al menos en el seno de los √ļltimos congresos de la UNEAC y de la AHS. No quiero repetir lo conocido. Insisto solamente en la necesidad de que sea el movimiento intelectual el generador de las instituciones y no a la inversa. Surgen por la necesidad de aunar el esfuerzo de los creadores en beneficio de la sociedad y no como una acci√≥n m√°s para garantizar la unidad de los mismos. Deben ser escenarios de discusi√≥n, an√°lisis, confrontaci√≥n de ideas y conocimientos e incubaci√≥n de proyectos colectivos e individuales, de respaldo y socializaci√≥n¬† a la obra creadora, entre otras muchas acciones. Deben nacer y crearse seg√ļn los intereses de los intelectuales en correspondencia con los del pa√≠s.

  • 4- ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba?¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario?

Resulta interesante la pregunta sobre el conservadurismo. Me alegra que se hable de tan importante asunto porque, aunque parezca contradictorio, revela lo que hemos avanzado en la aceptaci√≥n o entendimiento del car√°cter polis√©mico de nuestra realidad social. Al fin entendemos que no existen uniformidades ideo-culturales, problem√°tica presente en las equivocadas pol√≠ticas de las primeras d√©cadas de la Revoluci√≥n. S√≠, hay fundamentalismo, aunque no puedo afirmar que sea una caracter√≠stica de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Esta, por lo general, en Cuba, generalmente se ha caracterizado por su liberalismo e independencia de los c√°nones tradicionales. Ese conservadurismo devenido en quietismo social constituye un flagelo necesitado de enfrentamiento por todas las fuerzas intelectuales del pa√≠s. M√°s bien puedo afirmar que no aprecio una ofensiva, salvo en algunas realizaciones del teatro, el cine, las artes pl√°sticas y las ciencias sociales, capaz de desconstruir las manifestaciones homof√≥bicas, racistas, sexistas y de apoyo a los a√Īejos roles familiares. Ese conservadurismo, repito, se expresa sutilmente cuando intenta detener el avance de las ideas y cuestiona la liberaci√≥n de los pensamientos a tenor del supuesto respeto hacia el tradicional discurso, sea pol√≠tico o cultural. Es la eterna lucha de contrarios, la incesante pugna entre lo viejo que no quiere morir y lo nuevo que aspira a movilizar ideas renovadoras. Hay que andar aprisa para que ese odioso inmovilismo solo sea recuerdo y no presente y futuro.

  • 5- ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo?

La pen√ļltima pregunta est√° relacionada con lo anterior. Creo que nuestras pol√≠ticas culturales no solo deben dirigirse hacia el desarrollo o desenvolvimiento de la creaci√≥n art√≠stica y literaria sino tambi√©n hacia la promoci√≥n de acciones cultas e inteligentes contra los flagelos sociales tales como la homofobia, el racismo, la misoginia, la violencia en sus m√ļltiples manifestaciones, las contradicciones sociales, la bisuter√≠a mental, las adicciones, el machismo, en fin todo aquello que obstaculiza la renovaci√≥n social y cultural. Debo insistir sobre la necesidad de que las pol√≠ticas culturales se nutrieran m√°s de los resultados de las investigaciones culturales, econ√≥micas, demogr√°ficas, sociales e hist√≥ricas para propiciar acciones mejor fundamentadas contra los mencionados flagelos. Insisto, perdonen la redundancia, cuando las pol√≠ticas culturales tengan en cuenta las miradas cient√≠ficas se podr√° convenir que comienzan a acercarse a lo que el pa√≠s necesita de ellas como pol√≠ticas sociales.

Otra cuesti√≥n, relacionada con lo expresado, es la imperiosa necesidad de mejorar la pol√≠tica de selecci√≥n de los cuadros sobre la base de la formaci√≥n docente y acad√©mica y del conocimiento de las especificidades del √°rea y lugar donde desarrollen sus actividades. ¬†Las pol√≠ticas nacen y se nutren de las realidades concretas. Las exigencias no se imponen, existen y hay que darles respuestas. Por eso es importante el di√°logo, el debate participativo e inteligente con todos para que todos se sientan partes indisolubles de las soluciones. No tenemos un di√°logo cultural inclusivo sino elitista. ¬ŅHasta d√≥nde las pol√≠ticas culturales han contribuido al mejoramiento humano? Las respuestas quedan pendientes de nuevas profundizaciones. Estoy convencida que s√≠, pero es necesario ahondar m√°s en nuestras deficiencias que en los logros, en lo que nos falta por hacer que en lo que hemos hecho. El asunto es fascinante y requiere de otros an√°lisis.

  • 6- ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

La AHS tiene un papel determinante en lo anteriormente apuntado. Sus espacios de debate tienen prestigio por sus contenidos cultos e inteligentes. He podido apreciar algo que admiro y es su independencia del resto de la institucionalidad de la cultura. Todo cuanto hace, nace de ella misma sin tutelaje externo, al menos es lo que devela su actuaci√≥n. Debe mantener su autocton√≠a reflejando los pensamientos j√≥venes frescos y continuadores de lo mejor de la creaci√≥n cultural. Ella en s√≠, sin padrinazgos y parientes cercanos, como parte de una sociedad requerida a√ļn de reformulaciones continuas.¬† Vigilantes siempre, sin matices represores, de todo lo que pueda detener el progreso social, la libertad creativa, y la materializaci√≥n de los pensamientos nobles y justos. La AHS debe ser siempre una esperanza hecha realidad para suerte de los que no traicionamos los sue√Īos eternos.


Comienza Forodebate Nación y socialismo

La relación entre nación y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesión entre el proyecto nacionalista, donde la tradición liberal burguesa juega un papel importante, y el carácter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia soviética tienen también su peso, se ha conformado el ideal de soberanía e independencia nacional.

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La masonería y la Isla de Pinos. Un conflicto por la soberanía nacional

La masonería es una de las instituciones más importantes y, a la vez, menos conocidas de nuestra historia. El mismo carácter de esta forma de sociabilidad, que excluye a los profanos de un acercamiento profundo a la forma en que funciona, lleva a que el conocimiento que se tiene de la relación entre la masonería y la historia de Cuba sea fragmentario.

Quiz√°s el episodio m√°s conocido de este entrelazamiento sea el de la relaci√≥n de la masoner√≠a y los masones con el proceso independentista cubano en el siglo XIX. Muchos de nuestros grandes pr√≥ceres de esta etapa eran masones y las logias fueron espacios conspirativos de primer orden, a pesar del apoliticismo que profesa la masoner√≠a como instituci√≥n al menos de forma nominal. Esta impronta, no exenta de contradicciones, fue la que determin√≥ el gran prestigio del que gozaba la sociabilidad en las primeras d√©cadas del siglo XX y un lema que resultaba recurrente en esos a√Īos: ‚ÄúMasoner√≠a es Patria‚ÄĚ.

En el per√≠odo 1903-1925, la masoner√≠a fue actor principal en una de las pugnas m√°s significativas que en torno a la soberan√≠a nacional se dieron en esos a√Īos. El esfuerzo por lograr en el senado norteamericano la ratificaci√≥n del Tratado Hay-Quesada, que reconoc√≠a la soberan√≠a cubana sobre la Isla de Pinos, espacio geogr√°fico que desde la firma del Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos, el 22 de mayo de 1903, hab√≠a quedado fuera de los l√≠mites de la joven naci√≥n.

El libro de los investigadores Javier Negr√≠n y Jorge Fern√°ndez, titulado La masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada (Ediciones √Āncoras, 2018), nos abre una puerta para adentrarnos en detalle en la confrontaci√≥n que, durante m√°s de dos d√©cadas, enfrent√≥ a cubanos y espa√Īoles residentes en la Isla de Pinos con la boyante comunidad norteamericana establecida en el enclave de Santa Fe. Mediante el acceso a fuentes privilegiadas, que comprenden desde las publicaciones de esos a√Īos y otros documentos en el archivo municipal, hasta las actas de las reuniones de la logia cubana La Evangelista (protagonista de primera l√≠nea en estos hechos), archivos privados, revistas masonas de la √©poca y un largo etc√©tera, los autores logran reconstruir acertadamente el clima pol√≠tico y social de esos a√Īos en la localidad, as√≠ como la multiplicidad de intereses y contradicciones que pesaron en el accionar de los actores involucrados.

El hecho de dejar fuera a la Isla de Pinos de la autoridad cubana responde, seg√ļn refiere Hortensia Pichardo (Documentos para la Historia de Cuba, Tomo 3, Ciencias Sociales, 1969) a dos causas fundamentales. Primero, a la ambig√ľedad con que hab√≠a sido redactado el art√≠culo II del Tratado de Paz entre Estados Unidos y Espa√Īa el 10 de diciembre de 1898, que ced√≠a a Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las dem√°s que estaban bajo su soberan√≠a en las Indias Occidentales sin precisar los l√≠mites geogr√°ficos de esta cesi√≥n.

El profesor Javier Negr√≠n tiene un inter√©s peculiar por la investigaci√≥n, tanto que encontr√≥ nuevas aristas en el estudio que lo llev√≥ a conformar junto a Jorge Fern√°ndez el libro ‚ÄúLa Masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada‚ÄĚ./ Foto tomada de islavisi√≥n

La segunda causa est√° en la ambici√≥n de especuladores y empresarios norte√Īos que, desde la etapa de la ocupaci√≥n norteamericana en Cuba hab√≠an comenzado a vender y promocionar en la prensa de su pa√≠s las extraordinarias posibilidades de la que denominaban como Isle of Pines of West Indies.¬†

El gobierno norteamericano, que había entrado en una nueva fase de dominación regional, se mostró desde el principio más interesado en cimentar su dominio económico y militar en la región, que en continuar el proceso anexionista que a lo largo del siglo XIX había llevado a la nación del Atlántico al Pacífico.

El Tratado Hay-Quesada, firmado entre el diplom√°tico cubano Gonzalo de Quesada y el norteamericano John Hay, el 2 de marzo de 1904, hab√≠a sido una migaja diplom√°tica a cambio de la aprobaci√≥n por el senado cubano, verificada en el a√Īo 1903, del convenio que permit√≠a a la naci√≥n norte√Īa establecer estaciones carboneras y navales en Guant√°namo y Bah√≠a Honda. Sin embargo, el Hay-Quesada qued√≥ desde esa fecha hasta 1925 pendiente de la ratificaci√≥n del Senado norteamericano.

En ese contexto de 21 a√Īos transcurre la pugna entre colonos norteamericanos y habitantes cubanos y espa√Īoles de la Isla de Pinos. Pugna que involucr√≥ directamente a la masoner√≠a, pues tanto la logia pinera como la norteamericana Santa Fe usaron sus redes fraternales para lograr sus objetivos contrapuestos. El papel de la instituci√≥n se refuerza por el peso que esta ten√≠a en la sociedad pinera de la √©poca y en la sociedad cubana en general.

tomada de juventud rebelde

Mediante un exhaustivo análisis, los autores de La masonería cubana… demuestran la pertenencia tanto a la logia La Evangelista como a la logia Santa Fe, de las más importantes figuras políticas y culturales de la sociedad pinera de la época. Aunque ambas sociabilidades mantuvieron buenas relaciones durante la mayor parte del período, lo cierto es que desde etapa bien temprana e intensificándose hacia 1924-1925, se dio una lucha simbólica entre ambas referente al estatus de la isla. Para esta lucha ambas logias hicieron uso de los lazos fraternales que las unían con otras logias y las relaciones de fraternidad de sus Grandes Orientes.

Aunque por falta de documentación es mucho más exhaustivo el seguimiento que se da a las gestiones realizadas por la logia La Evangelista y su Gran Oriente La Gran Logia de la Isla de Cuba (GLIC), cuyas gestiones con los Grandes Orientes de Estados Unidos, a los cuales los unían lazos históricos profundos, influyeron en la ratificación del Tratado Hay-Quesada en 1925.

Pero también el libro trasluce la magnitud de las gestiones que debió llevar la logia Santa Fe por su parte. Gestiones que incluso en 1914 habían tenido un momento significativo con la visita de la alta jerarquía de la logia estadounidense al presidente cubano Menocal, donde presumiblemente intentaron ganarse las simpatías del ejecutivo cubano con su causa.

La pugna en torno a la Isla de Pinos iniciada en 1903 tiene su culminación en el período 1923-1925, cuando gracias las gestiones del entonces embajador cubano en Washintong, Cosme de la Torriente, se pone nuevamente sobre el tapete legislativo la ratificación del Tratado.

Es en esa etapa cuando la masoner√≠a criolla juega su rol pol√≠tico m√°s importante en el primer cuarto del siglo XX cubano. Sumado a las gestiones de la GLIC con los Grandes Orientes norte√Īos y a los intercambios de diversa √≠ndole que verificaron las logias cubanas entre s√≠, se desata una campa√Īa nacionalista que tiene su punto culminante en la llamada Misi√≥n Patri√≥tica, donde una serie de importantes figuras de la masoner√≠a, las artes y la pol√≠tica de la √©poca, recorrieron diversos puntos del territorio nacional recabando apoyo para la causa pinera.

Además de la cuidada investigación que nos lleva a conocer una faceta poco visitada de la historia republicana, La masonería cubana… también nos da una visión crítica de las características sociológicas de la masonería cubana en esas décadas que derivó hacia una organización de clase media, del proyecto de país que asumieron (Cuba como la Suiza de América) y de las contradicciones que la dinámica misma de desarrollo del país les fue imponiendo.

Entre los dilemas fundamentales que debe confrontar la instituci√≥n en esta etapa pudi√©ramos se√Īalar la contradicci√≥n entre su car√°cter patri√≥tico y los v√≠nculos estrechos con los Grandes Orientes estadounidenses, lo cual llevaba a ser sumamente cuidadosos y pol√≠ticos a la hora de criticar cualquier faceta de la dominaci√≥n norteamericana en Cuba.

El carácter popular que debían tener las logias y el carácter de clase media que fueron adquiriendo, producto de las cuotas relativamente altas que debían pagar los miembros y que determinó que aquellos más insolventes no pudieran continuar en la institución o lo pensaran para ser parte de ella.

La entrega oficial del premio de la crítica José Luciano Franco al título La Masonería Cubana y el Tratado Hay-Quesada de Javier Negrín y Jorge Fernández, constituyó una de las principales actividades del colofón de la 29 Feria Internacional del Libro/ Foto tomada del periódico victoria

La contradicci√≥n entre el antimperialismo franco de muchos de sus miembros, que se puso claramente en evidencia en los discursos e iniciativas que acompa√Īaron la Misi√≥n Patri√≥tica de 1925, y la actitud m√°s moderada de las jerarqu√≠as mas√≥nicas, comprometidas por sus profundas relaciones con las sociabilidades norte√Īas.

Tambi√©n resalta el conflicto entre el car√°cter apol√≠tico defendido expl√≠citamente por la masoner√≠a y la participaci√≥n constante de sus miembros e incluso de muchas logias en los problemas pol√≠ticos del pa√≠s. Prueba de estos son los muchos pronunciamientos y llamamientos dirigidos al gobierno y la opini√≥n p√ļblica en medio de los muchos conflictos pol√≠ticos y sociales de esa etapa o el estrecho v√≠nculo que durante varios a√Īos la organizaci√≥n mantuvo con el General Machado.

Al premio de la crítica histórica fueron nominados cinco libros, de ellos dos de la Isla de la Juventud: La masonería… y El himno nacional de Cuba de la editorial El Abra, perteneciente al Centro Municipal del Libro y la Literatura./ Foto tomada del periódico victoria

La masonería cubana… nos ayuda a comprender con mayor profundidad la profunda imbricación de esta institución en el proceso de construcción del ideal patriótico nacional. La riqueza y contradicciones de su desarrollo son la riqueza y contradicciones de un país que, frustrado su ciclo revolucionario del siglo XIX, debía rehacerse nuevamente, apresado en las tenazas de la permanente amenaza de invasión que la Enmienda Platt ponía sobre su cabeza y el ímpetu revolucionario que renacía vigoroso en la joven generación.


Capítulo # 5: Movimiento de un pez bajo tierra

¬ŅPuede un pez vivir bajo tierra?

¬ŅPuede el poeta ser ese pez?

¬ŅPuede un pez-poeta escapar a la pecera de la existencia?

¬ŅResilencia (o)?

Carlos Gil Calder√≥n (Santiago de Cuba, 1992) es un pez-poeta. Graduado de la Escuela Profesional de Arte Jos√© Joaqu√≠n Tejada de su ciudad natal, ha explorado distintos modos de hacer desde la creaci√≥n art√≠stica. Cuando lo conoc√≠ hac√≠a grafitis y trabajaba con ni√Īos, luego al integrar el proyecto Fractura, lo vi hacer performance, intervenciones p√ļblicas, video arte, tatuajes.

Fue mediante una de las acciones de Fractura cuando lo descubr√≠ poeta. Era un performance en la AHS que mezclaba m√ļltiples discursos: la danza, la creaci√≥n cinematogr√°fica, un DJ y el poema dicho desde √©l como actuante. En esa ocasi√≥n Gil era la figura esc√©nica con palabras/con im√°genes po√©ticas que pod√≠an existir m√°s all√° de la acci√≥n esc√©nica. ¬†

Meses despu√©s de lo visto, Carlos Gil se alza con premio en poes√≠a ‚ÄúJuegos Florales Santiago de Cuba 2018‚ÄĚ. El cuaderno ganador conten√≠a algunos textos que escuch√© desde el escenario una vez por su autor. Esa condici√≥n (perform√°tica/esc√©nica) me motiva a descubrir su investigaci√≥n po√©tica, desde una postura impresionista.

Hoy tengo en mis manos el libro Movimiento de un pez bajo tierra, y puedo percibir mediante su lectura, que lo experimentado por m√≠ la noche de aquel performance (cuyo car√°cter ef√≠mero es indiscutible), sigue vivo en sus versos. La publicaci√≥n hecha por Ediciones Santiago, con dise√Īo de cubierta de Gabriel Cascante y edici√≥n de Oscar Cruz, corrobora dicha impresi√≥n.

Cubierta del libro Movimiento de un pez bajo tierra

¬ŅEs Carlos Gil Calder√≥n un poeta?

Carlos es m√°s que un poeta, es un artista. Posee la mano para convertir lo que toca en arte y en resistencia. Sabe que sus palabras no pactar√°n con la norma pero igual las usa y la dota de elementos significativos.

Posee un lenguaje indisciplinado/cortante/sonoro.

Su lenguaje posee la belleza/la intransigencia/la contundencia de un performance.

Carlos es un pez-poeta que se mueve bajo tierra, underground, lejos de la vista circunstancial donde la tierra se hace camino.

El libro se divide en dos partes. La primera mantiene la conexión directa con el título del libro y aborda la definición del yo. Investiga sobre el lenguaje como acción/escena/espacio. Su cuerpo tiene un sentido real y ese sentido genera su mayor conflicto: el movimiento.

¬ŅEs su poes√≠a un tratado sobre el movimiento? ¬†

Sí, pero tendríamos que entender el movimiento no solo como acción corporal, sino también como postura política.

Yo afilo mi lengua

la enrosco

la preparo para perforar a hombres con prisa

que roen roen

que mastican globos

que se pisan que se besan que se tragan

que escupen geométricamente

fotograma Comunicacion Bi-Dimensional

La existencia para él depende del movimiento. Necesita mover el discurso/la idea/el cuerpo/la pose. Dentro de ese mover yace un elemento vital: el espacio/la tierra donde habita el pez-poeta.

El pájaro migratorio en línea recta

avanza despacio

despacio 

fotograma Comunicacion Bi-Dimensional

Algunos sucesos condicionan la superficie poética. Las palabras aparecen para dibujar su imagen frente al lector: contemplación/pisar/estado catatónico/de espalda a la pared/discurso/diálogo/contradicción. En estas palabras purgan las imágenes y las selecciona para presentárnoslas como circunstancias perfectamente comprobables.

Otros elementos que habitan en el discurso textual como notas definitorias, son los que hablan del tiempo, el auto reconocimiento, el cuerpo discursivo, la comunicación extra verbal, el sonido, la abuela, el hermano, la calle.

Mi hermano: e’to t√° malo

sal pa’ la calle a comer hombre

Hay otros dos componentes válidos de resaltar en esta parte del cuaderno: el poema sonoro como acción performática y escénica y el espejo respondiendo al yo poeta.

Yo en yo

el yo en otro yo

yo espejo       sujeto al sujeto

objeto

sujeto

el yo espejo es sujeto

Carlos Gil y Fractura en la AHS de Bayamo

La segunda parte del libro se titula Resilencia (o). Son poemas que responden a una misma intención estilística y temática.

objeto en metamorfosis

crecimiento a intervalos           desplazamiento a intervalos

intervalos (  interior  )

resonancia

pez de tierra a discreción

la pupila es un espejo que dilata

la realidad no es la realidad

La coherencia es un agregado adicional del poemario. El poeta sabe que posee un discurso que debe sostener hasta la √ļltima p√°gina y lo hace/lo asume/invita al combate.

La meditaci√≥n es una acci√≥n necesaria en la carrera para definir el texto po√©tico por Carlos Gil. Primero la insin√ļa, luego la declara, y llegado su momento no puede existir (la figura de autor dentro del poema), sin que sea observado como un ser que medita.

Todos somos una parte del otro

sacos abultados para el traslado

puertas

una hoja a intervalos buscando la tierra

Performance Refugio

Construir al hombre con palabras parece un resultado espontáneo del texto y de la investigación en el leguaje. Aunque se debe tener en cuenta la condición escénica implícita que Movimiento de un pez bajo tierra posee.

Tar√° tar√° taral√°

Taralaimportuntarar√°

tar√° taraimportun

importun tarar√°

Su tratado comunicativo trasgrede la pasividad del lector convencional y lo cuestiona.

fotograma Comunicacion Bi-Dimensional

¬ŅHay poes√≠a en el sonido?

¬ŅC√≥mo relaciono el discurso y la imagen del sonido?

¬ŅTiene imagen el sonido?

¬ŅQu√© es el sonido en la poes√≠a de Carlos Gil Calder√≥n?

Todas estas interrogantes tienen respuesta en la lectura del libro. El cual abre un escenario ya transitado por la poesía cubana. Pudiéramos afirmar que estamos en presencia de un libro experimental, cuya exploración formal es mesurada y sin contratiempos expresivos.

En la segunda parte, los poemas son sostenidos por temas comunes al hombre. Su perplejidad es un dispositivo intuitivo. El cuaderno se abastece del ritmo y la sonoridad donde nace un solo camino entre lo escénicamente poético y lo literario.

Sus dogmas creativos son los de un poeta de pura sangre. Un pez bajo tierra que migra (sin miedo) de un lenguaje artístico a otro.

nacer dios y morir hombre

Frente al lector un pez-poeta se descubre y se mueve, y con él la tierra. Sin dudas hay en estas páginas una vitalidad sincera e irreprochable para los amantes de la literatura.

¬ŅEste es un libro perdurable en la literatura cubana?

No lo sé.

¬ŅCarlos Gil Calder√≥n ser√° un gran poeta?

No lo sé.

Lo cierto es, que muy pocos escritores abogan por una arriesgada investigación formal y conceptual en la literatura cubana. En ese espacio, Carlos Gil pudiera encontrar(se), y transitar como lo que es, un poeta.


La nación y los símbolos

En fecha tan temprana como el a√Īo 1805, Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos y uno de los Padres Fundadores de esta naci√≥n, ya hac√≠a referencia a la necesidad de ocupar militarmente Cuba, en caso de una guerra con Espa√Īa, como √ļnica forma de garantizar la seguridad de la Florida Occidental y la Louisiana.

Ya fuera de la presidencia y en carta a su sucesor y amigo James Madison, volv√≠a a insistir sobre la idea de Cuba y agregaba un elemento: la posibilidad de defender la isla sin una marina de guerra, algo de lo que la Uni√≥n carec√≠a en ese momento y que resultaba vital frente a poderes como Inglaterra y Francia, interesados en hacerse con el bot√≠n colonial americano que se le escurr√≠a a Espa√Īa entre los dedos.

Pintura de Maykel Herrera

Cuba sería entonces para Jefferson el nec plus ultra de sus aspiraciones territoriales en esa dirección. El límite extremo fijado en el este por las capacidades de la joven nación a principios del siglo XIX.

La expansi√≥n al oeste y el consecuente desarrollo industrial determinaron que, para finales del siglo XIX, ya Estados Unidos estuviese en condiciones de arrebatarle a Espa√Īa por la v√≠a militar el fruto que, mediante amenazas, sobornos y h√°biles maniobras diplom√°ticas, hab√≠an contribuido a conservar en las manos m√°s d√©biles. Exhausta, desangrada y sin recursos para sostener un frente en el Caribe y otro en el Pac√≠fico, Espa√Īa acab√≥ cediendo sus √ļltimas posesiones coloniales: Cuba, Puerto Rico, Filipinas e Islas Guam.

Comenzaba entonces una nueva etapa en la expansión del imperialismo norteamericano, en la cual la ocupación militar violenta se va a alternar con la penetración del capital norteamericano y su entrelazamiento con las arterias vitales de cada nación.

Esta expansión de los Estados Unidos incluyó también un firme proceso de influencia ideológica cuyas armas y estrategias se fueron afinando a lo largo de todo el siglo XIX y encontraron su forma más acabada en las industrias culturales del siglo XX.

Este proceso estuvo encaminado a favorecer y determinar el surgimiento de tendencias anexionistas o pronorteamericanas en las regiones o pueblos que progresivamente fueron cayendo bajo su esfera de influencia.

En el caso de Cuba el anexionismo tuvo un despuntar temprano. Ramiro Guerra en su importante obra La expansión territorial de los Estados Unidos (Ciencias Sociales, 2008), de donde se han tomado muchos de los datos que anteceden, apunta como elemento fundamental de este anexionismo temprano la circunstancia social y política creada en Cuba a raíz de la revolución en Haití y el consiguiente aumento de la importanción de mano de obra esclava para aumentar la producción azucarera y ocupar así el lugar de la excolonia francesa en el mercado mundial.

El conflicto entre cubanos liberales y hacendados negreros en torno a la esclavitud llev√≥ a que estos √ļltimos desarrollaran la teor√≠a del ‚Äúequilibrio de las dos razas‚ÄĚ. En esencia esta teor√≠a planteaba que mientras hubiera mayor√≠a de negros en la isla, los criollos tendr√≠an buen cuidado de insurrecionarse por temor a una rebeli√≥n de esclavos. Ramiro apunta:

pintura de maykel herrera

¬ęDe este nuevo dilema, principalmente, surgi√≥ el movimiento anexionista. Si exist√≠an peligros para la independencia, al menos la libertad, la seguridad interior y la paz pod√≠an alcanzarse con la anexi√≥n a los Estados Unidos. Esta soluci√≥n pose√≠a una doble ventaja: satisfac√≠a a los hacendados ‚Äēque empezaban a temer la abolici√≥n de la esclavitud, bajo la presi√≥n de Inglaterra‚Äē y a los esclavistas de los Estados del sur de la Uni√≥n norteamericana. Sin embargo, plante√≥ otra contradicci√≥n de trascendencia. La anexi√≥n, a la larga, acarrear√≠a la destrucci√≥n de la incipiente nacionalidad cubana.¬Ľ

Las d√©cadas del 40 y el 50 del siglo XIX en Cuba fueron de gran vitalidad para el movimiento anexionista, el cual, a causa de su inicial vinculaci√≥n con el esclavismo, comenz√≥ a languidecer luego de la derrota de los estados sure√Īos en la Guerra de Secesi√≥n norteamericana.

El independentismo ocupó su lugar y escribió con sangre y heroísmo algunas de las páginas más hermosas de la Historia cubana. En esta gran gesta independentista del siglo XIX cuajaron definitivamente las esencias identitarias que durante cuatro siglos se habían cocinado a fuego lento en la isla de Cuba. En 1868 se fracturó definitivamente lo cubano y lo peninsular. La paz del Zanjón fue una precaria sutura destinada a no durar.

En ese convulso proceso que llega hasta la ocupación norteamericana en 1898, se definieron los grandes símbolos de la nación, símbolos independentistas: la bandera, el escudo, el himno, los próceres con José Martí a la cabeza. Podrá alegarse que la bandera fue enarbolada por primera vez por el anexionista Narciso López, pero desde que los mambises la hicieron suya, desde que ondeó por primera vez en un campamento de la Cuba libre, fue símbolo de una nación soberana, dispuesta a pagar con sangre el precio de esa soberanía.

El proyecto anexionista se vigoriz√≥ en la Rep√ļblica neocolonial, adapt√°ndose desde luego a la nueva forma de dominaci√≥n. El servilismo pol√≠tico, econ√≥mico y cultural encontr√≥ su digna contraparte en los herederos del esp√≠ritu independentista decimon√≥nico. El proyecto de independencia nacional adquiri√≥ en la manos de Mella, de Villena, de Guiteras, de Pablo de la Torriente, un marcado car√°cter antimperialista que no hab√≠a tenido, con la excepci√≥n premonitoria de Mart√≠ y algunos pocos, en el siglo anterior. ¬†

Ya desde esa etapa se fue configurando la lucha en torno a los símbolos fundamentales de la nación, lucha que, con variantes, llega hasta hoy. La postura que se asuma ante estos habla, en esencia, del proyecto de nación que se suscribe. Así, al Martí revolucionario y vivo de Mella y Villena se opuso el Martí formal asumido por las administraciones de turno o el Martí mancillado por los marines yanquis y sus testaferros locales.

Los recientes ataques contra bustos martianos, contra la bandera, las mofas permanentes que desde las redes sociales se articulan contra símbolos y figuras que son vitales para la nación, forman parte de la misma agenda anexionista que, con variaciones de un siglo a otro, sigue estando al servicio de los mismos intereses. Socavar las bases ideológicas, sustituir un universo de representaciones por otro, ir desplazando el horizonte cultural hacia formas en apariencia inocuas pero tras las cuales se esconde y reproduce la lógica de dominación del capital, son premisas claves para desmontar cualquier proyecto nacional.

Es fundamental esclarecer las esencias detrás cada una de estas provocaciones y ataques, desde los más burdos hasta los más elaborados, pero es vital también aprender a manejarlos. Cada error de apreciación, en épocas de internet y redes sociales, se paga con la magnificación de un individuo cuya relevancia como artista no pasa del escándalo. Convertimos en referentes y centro de debate a quienes no pueden ni deben serlo, por carecer de méritos suficientes.

En el plano de batalla ideológico y cultural, que es hoy uno de los más importantes, se impone defender con inteligencia nuestras verdades, ripostar adecuadamente los ataques y ser capaces de colocar nosotros la propia agenda a debatir.


Victoria Mogollón: De Venezuela para La Casa

Por estos d√≠as la vor√°gine del XI Coloquio de Musicolog√≠a Casa de las Am√©ricas nos tiene concentrados a todos en los predios de esa instituci√≥n. El gremio se re√ļne en funci√≥n del aprendizaje y el di√°logo sobre m√ļltiples procesos y fen√≥menos musicales. Este es el espacio id√≥neo para conocer los objetos de investigaci√≥n que ocupan el tiempo de nuestros colegas latinoamericanos.

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Joel James en la memoria

Todos los a√Īos enero sirve de homenaje y de fiesta para celebrar en la Casa del Caribe el coloquio Joel James in memorian, que re√ļne a importantes investigadores y creadores de Am√©rica Latina y el Caribe. El principal objetivo de este evento acad√©mico es recordar y reconocer los aportes a la cultura nacional de Joel James Figarola (La Habana, 1942-Santiago de Cuba, 2006).

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Desmontando mentiras

Cinco Temas Polémicos sobre Cuba es un texto que abre el debate en la historiografía nacional y responde a interrogantes sobre la migración, los derechos humanos, sociedad civil, libertad de prensa y las relaciones bilaterales entre La Habana y Washington.

Este viernes fue presentado nuevamente en el capitalino Pabellón Cuba como parte de las actividades del Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL) que se desarrolla hasta el próximo domingo.

De los autores Elier Ram√≠rez Ca√Īedo y Rodolfo Romero Reyes, el ensayo bajo el sello Editorial Ocean Sur propone argumentos a temas tergiversados a lo largo de los a√Īos por los enemigos de la Revoluci√≥n Cubana.

Al decir de Romero Reyes, este libro desmonta los mitos basado en investigaciones nacionales e internacionales y comenta con amplios matices determinados hechos que han sido lanza de ataques políticos y mediáticos.

La crisis del Mariel, La Ley de Ajuste Cubano, el caso de Elián González, la desaparición de Camilo Cienfuegos y las supuestas reyertas entre los líderes de la Revolución Cubana son algunos tópicos tratados en el texto.

De igual modo, resalta el papel que desempe√Ī√≥ el Comandante en Jefe, Fidel Castro, al convertir el proceso cubano en una digna herej√≠a frente a los poderes establecidos y ante los dogmas ‚Äúrevolucionarios‚ÄĚ como una forma de rendir digno tributo.

SI bien, Cinco Temas Polémicos sobre Cuba no constituye una verdad definitiva deja al descubierto ideas e intenciones que el autor deberá analizar, contrastar e enriquecer para al final apoyar o rebatir.