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La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández, intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la AHS

Gracias por la invitaci√≥n a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier¬†Jos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fen√≥menos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que deber√≠a. La f√≥rmula martiana ‚Äúcon todos y para el bien de todos‚ÄĚ no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro pa√≠s, y son, efectivamente, la educaci√≥n y la cultura campos esenciales para revisarnos como pa√≠s.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la soluci√≥n a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparaci√≥n entre la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n de 1961 y la nueva campa√Īa de alfabetizaci√≥n o de culturizaci√≥n que har√≠a falta entonces en 1994, seg√ļn sus palabras.

Dijo¬†Cintio¬†entonces: ‚ÄúLa campa√Īa de alfabetizaci√≥n martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles cient√≠ficos admirables, pero que en su mayor√≠a desconoce m√°s su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campa√Īa de espiritualidad y de conciencia.¬† Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, est√° en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de s√≠ mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.‚ÄĚ

Por qué Cintio llama la atención acerca de estos elementos: historia, naturaleza y alma en la misma oración. Es algo que pudiera quedar flotando en este espacio y que pudiéramos retomar después en otro momento del debate.

Otro elemento que nos llam√≥ la atenci√≥n acerca de¬†este art√≠culo¬†es la caracterizaci√≥n que hace de la juventud de 1994. Cintio Vitier dice en ese momento: ‚ÄúA 36 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚ÄĚ‚Äďsi√©ntanse libres de poner a m√°s de 60 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚Äď, ‚Äúcomprobamos crecientes zonas de descreimiento y desencanto en los j√≥venes, tanto iletrados como pertenecientes a las minor√≠as intelectuales.¬† El nihilismo juvenil, filos√≥ficamente articulado por la corriente llamada posmodernismo, es un fen√≥meno universal y que en nuestro pa√≠s no es un fen√≥meno mayoritario.‚ÄĚ

Quisiera preguntar si alguien sabe de qu√© est√° hablando Cintio Vitier cuando habla del nihilismo juvenil y del posmodernismo, unas palabras que se est√°n poniendo bastante de moda en los √ļltimos a√Īos.

Evidentemente, cuando se habla de nihilismo, se habla de una corriente filos√≥fica que sostiene la imposibilidad del conocimiento y que, por lo tanto, niega la existencia y el valor de todas las cosas; negaci√≥n de toda creencia o todo principio moral, religioso, pol√≠tico o social; ese sentimiento de que nada de lo que se haga tiene sentido. Por ejemplo, ¬Ņpor qu√© se va a estudiar en la Universidad si hay gente que no lo hace y gana m√°s dinero que uno? ¬ŅPor qu√© mis padres y mis abuelos trabajaron toda su vida, y de repente el harag√°n del barrio est√° mejor porque recibe remesas del exterior?

Hacerse esas preguntas y encontrar las respuestas a ellas: absolutamente nada tiene sentido, es asumir una posición nihilista.

Entonces este es un fenómeno asociado a la posmodernidad.  De la posmodernidad se comienza a hablar luego de la caída del Muro de Berlín y del supuesto fin de la guerra fría, cuando evidentemente el socialismo real, o el proyecto idealista soviético completamente queda abandonado, y el capitalismo, el polo que gana la guerra fría, Estados Unidos y su ideología capitalista e imperialista triunfan en el mundo.

Aparecen personajes que empiezan a hablar del fin de la historia.¬† Como la historia humana ha sido la historia de las guerras, si nos ponemos a pensar, la historia de los seres humanos es la historia del batallar constante por un objetivo; sin embargo, si pensamos nihilistamente y nada tiene sentido, y vemos que luego de la importancia que tuvo la guerra fr√≠a, de repente gan√≥ una √ļnica manera de pensar, el capitalismo se instala en el mundo como √ļnico pensamiento racional, o sea, lo m√°s l√≥gico es querer trabajar para tener dinero y comprarse una casa y vivir bien, eso es lo l√≥gico; pensar en el otro, o no pensar ego√≠stamente, es ir en contra de la naturaleza humana.

Eso es verdad, se quedó impregnada en muchas personas, y es la verdad que triunfa luego de la guerra fría.

Esa forma de pensar lleva objetivamente a un cambio de √©poca en el pensamiento. Entonces, como no se sab√≠a qu√© nombre iba a tener esto filos√≥ficamente -lo anterior era el modernismo, a la¬† primera etapa de desarrollo capitalista y toda su filosof√≠a-, se le llam√≥ posmodernismo. Era una cosa provisional, pero no hay nada m√°s permanente que lo provisional. As√≠ que por posmodernismo lo conocemos ahora y es evidentemente una corriente que entre sus caracter√≠sticas tiene, por ejemplo, la idea de que la historia ya no existe, lo √ļnico que tenemos es presente; el pasado en realidad es una ficci√≥n, es un cuento, son relatos, no tenemos que conocerlo; solo tenemos que vivir en el ahora, y ni siquiera preocuparnos por el ma√Īana, y al final nada tiene sentido. Disfruta ahora, t√≠rate varios selfis ahora, porque al final nada tiene sentido.

Luego, no hay dualismo ninguno, se pierde, dejan de existir el oriente y el occidente, dejan de existir blancos y negros, dejan de existir. Aunque se pueden hallar, por supuesto, todo tiene elementos positivos y negativos, aunque nos podemos identificar con algunos elementos positivos del posmodernismo, evidentemente esta dualidad que supuestamente deja de existir entre ricos y pobres, por ejemplo, desde nuestra filosofía, es algo que no se puede aceptar.

La idea de desconocer la dimensi√≥n hist√≥rica de los procesos y las causas que nos han llevado a que las cosas sean como son a nivel internacional, incluso a nivel nacional, c√≥mo vivir en el presente sin conocer nuestro pasado, c√≥mo pensar en qu√© hacer ma√Īana y por qu√© hacemos las cosas, si no lo identificamos como un proyecto de vida; no digo un proyecto de naci√≥n, todo comienza desde el individuo, y desde el c√≥mo las relaciones sociales, las relaciones familiares, nos van transformando en la cotidianidad. C√≥mo enajenarnos de eso y simplemente pensar que estamos aqu√≠ sin ninguna raz√≥n y que por lo tanto nada de lo que hagamos vale la pena, y que por lo tanto no tenemos nada que aportar al otro, no tenemos nada en que ayudar a las dem√°s personas y nos encerramos en nosotros mismos.

Estas ideas son lamentablemente una de las grandes tendencias en el pensamiento. Y no quiero decir eso de que los jóvenes están perdidos, porque la frase data de la Grecia antigua. Sin dudas el artículo de Cintio tiene una visión muy integradora.

√Čl escribi√≥ por ejemplo sobre las relaciones entre pol√≠tica, el pueblo y la poes√≠a. ¬ŅQu√© relaci√≥n puede existir, cuando seg√ļn algunas clasificaciones, sociedad civil es la parte de la sociedad que no toma las decisiones pol√≠ticas, o sea, est√° separada de sus gobernantes?

Hay una sociedad civil que se encuentra completamente enajenada del proceso de construcción de su país, y que no hace nada para seguir construyendo.

Sin embargo, en la historia de Cuba hay un personaje que da respuesta a este problema de qué relación existe entre política, pueblo, poesía, cultura, de una manera muy particular y muy integradora, que es la que Cintio rescata. Por supuesto, estamos hablando de José Martí.  Y de ahí la importancia, una vez más, de recurrir al Apóstol a la hora de intentar encontrar herramientas para dar respuestas, desde nuestras propias realidades, desde nuestros propios pensamientos, nuestros intereses, los intereses de nuestra comunidad, a estos problemas a los cuales nos enfrentamos.

Mart√≠ desmiente el aparente divorcio que existe entre poes√≠a, literatura, arte, cultura, y eso que algunos llaman gente com√ļn, el pueblo, que es sin dudas el tejido de la vida real, que se encuentra saturado de imaginaci√≥n.¬† La pol√≠tica fue para √©l ‚Äďdice Cintio‚Äď, fue para Mart√≠, un asunto del alma. ¬°La pol√≠tica, un asunto del alma!

Y, por supuesto, yo quisiera preguntar a qui√©nes aqu√≠ les gusta la pol√≠tica, ven el Noticiero todos los d√≠as, ven la Mesa Redonda. Qui√©nes aqu√≠ piensan que su vida no tiene nada que ver con la pol√≠tica. Entonces aqu√≠ hay algo interesante: no nos interesa la pol√≠tica, pero hay algo que nos dice que nuestra vida no transcurre divorciada de la pol√≠tica. ¬ŅSe entiende lo que dije?

¬ŅC√≥mo entendemos la pol√≠tica en la actualidad?¬† ¬ŅQu√© es para nosotros la pol√≠tica?¬† Estamos vi√©ndolo como el arte o la ciencia de gobernar personas, un grupo de personas que gobierna a otra, que toma las decisiones, o un grupo de personas que ha sido empoderado por un colectivo m√°s grande de individuos para tomar decisiones por ellos, o estamos pensando que pol√≠tica es simplemente las personas que se dedican a la pol√≠tica, cobran por ser pol√≠ticos en el mundo, esto es una tendencia, esto es una realidad en muchos pa√≠ses. Sin embargo, para Cintio la pol√≠tica no es solo el arte de hombres gobernando a hombres, sino el arte de gobernarse a s√≠ mismo.

Primer elemento: una nueva visi√≥n de qu√© cosa es pol√≠tica. Y segundo, la idea de que las decisiones pol√≠ticas nos afectan de alguna u otra manera, pero no nos interesan, nos lleva necesariamente a hacernos la pregunta de por qu√© no nos interesa la pol√≠tica. Y en el fondo de esa respuesta, un elemento que subyace, independientemente de las cosas que podamos estar pensando ahora mismo, es la idea de que yo no tomo parte en esas cosas, a m√≠ nadie me pregunta, en realidad no me interesa. ¬ŅSer√° que no me interesa porque nadie me pregunta? ¬ŅSer√° porque no acuden a m√≠ las personas a preguntarme porque piensan que no me interesa? Todos formamos parte de lo mismo, y tenemos un papel que jugar en nuestra comunidad, en nuestra familia, en nuestro pa√≠s.

Esa idea, esa visi√≥n integradora de pol√≠tica, es algo que Cintio rescata de Jos√© Mart√≠, y que creemos que vale la pena traer a discusi√≥n en un espacio como este, porque hay muchas edades ac√° representadas y porque ser√≠a muy interesante debatir sobre estos temas, pero sin dudas ‚Äďy concluyo con esto‚Äď una de las grandes ense√Īanzas que nos da Jos√© Mart√≠ es que todo, absolutamente todo, es pol√≠tica, en la medida en que la pol√≠tica es un reflejo de las relaciones humanas, se convierte en un ambiente, en un espacio en el que los seres humanos interact√ļan, y las decisiones que toman afectan a otros, incluso afectan a elementos que supuestamente son ajenos a ellos.

Espero que les haya inquietado con algunos puntos, que les haya causado alg√ļn inter√©s, Y muchas gracias por su atenci√≥n, y espero poder expandir, extender este espacio.

(APLAUSOS)

*Transcripción de la intervención de Lil María Pichs Hernández, miembro de la dirección nacional del Movimiento Juvenil Martiano, en el espacio Dialogar, dialogar sobre José Martí en la hora actual, realizado en el Pabellón Cuba, sede nacional de la AHS, el miércoles 22 de enero de 2020.

 


El proyecto inconcluso de José Martí

El d√≠a anterior a caer en combate, Mart√≠ comienza a escribirle una extensa carta a su ‚Äúquerid√≠simo hermano‚ÄĚ Manuel Mercado. Su inesperada muerte la dej√≥ inconclusa. El texto es suficiente para conocer las esencias y las estrategias del proyecto revolucionario martiano. Una gran inc√≥gnita se levanta con la √ļltima palabra escrita. Por lo pronto, el texto desmitifica la rom√°ntica y especulativa idea de que el Maestro buscara la muerte en el encuentro de Dos R√≠os. Como gu√≠a de un pueblo que ha lanzado a la guerra, deb√≠a ser el primero en enfrentar al enemigo, pero no desconoce los riesgos necesarios. Con orgullo escribe: ‚ÄúYa puedo escribir (‚Ķ) Ya estoy todos los d√≠as en peligro de dar mi vida por mi pa√≠s y por mi deber ‚Äďpuesto que lo entiendo y tengo √°nimos con que realizarlo– de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza m√°s, sobre nuestras tierras de Am√©rica. Cuanto hice y har√©, es para eso‚ÄĚ. No hay desanimo ni tristeza y, lo m√°s importante, piensa con entusiasmo en la que har√°.

El proyecto martiano ha transitado por varias etapas. Primero, unir lo que imperiosamente ha de estar unido; segundo, organizar y concientizar las fuerzas todas del pa√≠s para la guerra necesaria y la creaci√≥n de un nuevo modelo de rep√ļblica que no perpet√ļe ‚Äúcon formas nuevas o con alteraciones m√°s aparentes que esenciales, el esp√≠ritu autoritario y la composici√≥n burocr√°tica de la colonia, sino fundar en el ejercicio¬† de las capacidades leg√≠timas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud‚ÄĚ; la Rep√ļblica Cubana ser√≠a ‚Äújusta y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la concordia, levantada con todos y para el bien de todos‚ÄĚ.

La tercera etapa es la creaci√≥n del Partido Revolucionario Cubano, instrumento real y pr√°ctico preparador de la guerra, creador y unificador de revolucionarios, batallador frente a los partidos coloniales y a la peligrosa corriente anexionista. La cuarta etapa apenas se iniciaba cuando cae en combate, la guerra de independencia y la creaci√≥n de la rep√ļblica ‚Äúen medio de la guerra‚ÄĚ. Todo lo hecho hasta Dos R√≠os apenas era el pre√°mbulo de la construcci√≥n de la Cuba pensada y so√Īada por Mart√≠.

Si la lucha inicial era contra el dominio colonial espa√Īol, los profundos cambios operados en los Estados Unidos convierten a esta naci√≥n en la m√°s poderosa potencia, ante la cual, llegado el momento, la propia Espa√Īa rendir√≠a sus banderas. Desde 1889, Mart√≠ advierte: ‚Äú¬ŅPor qu√© han de pelear sobre las rep√ļblicas de Am√©rica sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonizaci√≥n?‚ÄĚ; ‚ÄúDesde la cuna so√Ī√≥ en estos dominios el pueblo del Norte (‚Ķ) y cuando un pueblo rapaz de ra√≠z, creado en la esperanza y certidumbre de la posesi√≥n del continente, llega a serlo, con la espuela de los celos de Europa y de su ambici√≥n de pueblo universal (‚Ķ) urge ponerle cuantos frenos se puedan fraguar,¬† con el pudor de las ideas, el aumento r√°pido y h√°bil de los intereses opuestos, el ajuste franco y pronto de cuantos tengan la misma raz√≥n de temer, y la declaraci√≥n de la verdad‚ÄĚ.

Y he ah√≠ la raz√≥n de Cuba; su lugar en el mundo: ‚ÄúEn el fiel de Am√©rica est√°n las Antillas, que ser√≠an, si esclavas mero pont√≥n de la guerra de una rep√ļblica imperial, contra el mundo celoso y superior que se prepara para negarle el poder‚ÄĚ. Y sentencia: ‚ÄúEs un mundo lo que estamos equilibrando; no solo dos islas las que vamos a libertar‚ÄĚ y Cuba ser√≠a la rep√ļblica ‚Äúindispensable al equilibrio americano‚ÄĚ.

Iniciada la guerra de independencia, quedaba un paso importante, crear la Rep√ļblica de Cuba. En la carta inconclusa a Manuel Mercado ya habla de ello. Despu√©s de la Mejorana, su papel en la Constituyente fundadora y reguladora de la rep√ļblica era fundamental y √©l lo sab√≠a. Su ausencia en Jimaguayu desfigur√≥ parte del proyecto de preparar la rep√ļblica en medio de la guerra. Al producirse la intervenci√≥n de Estados Unidos en la contienda independentista cubana, M√°ximo G√≥mez expresaba las terribles consecuencias de la ausencia de Mart√≠, porque √©l s√≠ sab√≠a c√≥mo enfrentar la nueva situaci√≥n. Los tiempos nuevos eran muy complejos. Se confrontaban peligros externos e internos. Uno de ellos era, seg√ļn hab√≠a escrito el Maestro:

‚ÄúEn Cuba ha habido siempre un grupo importante de hombres cautelosos, bastante soberbios para abominar la dominaci√≥n espa√Īola, pero bastante t√≠midos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Esa clase de hombres, ayudados por lo que quieren gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos en su sangriento precio, favorecen vehementemente la anexi√≥n de Cuba a los Estados Unidos. Todos los t√≠midos, todos los irresolutos, todos los conservadores ligeros, todos los apegados a la riqueza, tienen tentaciones marcadas de apoyar esta soluci√≥n, que creen poco costosa y f√°cil. As√≠ alagan su conciencia de patriotas, y su miedo de serlo verdaderamente‚ÄĚ.

El proyecto inconcluso de Jos√© Mart√≠ se convirti√≥ en el de las generaciones del siglo XX; es el proyecto revolucionario de creaci√≥n, retomando las palabras de Jos√© Antonio Saco dos a√Īos antes de nacer Mart√≠, de ‚Äúuna Cuba cubana y no anglosajona‚ÄĚ. Ha pasado el tiempo, 125 a√Īos despu√©s de la desaparici√≥n f√≠sica del Ap√≥stol, su pensamiento vivo es nutriente, sabia, para pensar y crear la Cuba futura. Br√ļjula cuando baten aires de tormenta. ¬†

 

 

TAMBI√ČN PUEDES LEER:

Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien (Intervenci√≥n del doctor en ciencias Pedro Pablo Rodr√≠guez en el espacio Dialogar, dialogar)¬†¬†

-La política para Martí: Un asunto del alma (Intervención de Lil María Pichs Hernández en el espacio Dialogar, dialogar)


Pensar la ciencia. Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (VI)

Habilidades a desarrollar durante una investigación científica (Primera Parte)

Si has seguido las entradas anteriores de esta sección, habrás notado cómo insisto en que el recorrido por un programa de formación académica (sea de licenciatura, maestría o doctorado) es mucho, pero mucho más, que el acto de conformar un informe final o tesis. Ciertamente, este reporte escrito es el objeto concreto a evaluar por el tribunal y, sin dudas, su apropiada conformación debe ser tu prioridad. No obstante, debes tener en cuenta que este ejercicio no es otra cosa que un examen donde debes demostrar que has adquirido competencias que te permitirán operar luego en el ámbito científico. Es, por tanto, un punto de partida y no un punto de llegada.

Mi principal consejo (uno de los objetivos de estos posts) es que veas los a√Īos que pasas en tu programa como un periodo de inversi√≥n en ti mismo a largo plazo. Tu misi√≥n principal es desarrollar el m√°s amplio rango de competencias posible. Debes tomar en consideraci√≥n que un t√≠tulo no garantiza de ninguna forma la adquisici√≥n de un determinado trabajo. M√°s bien, es el requisito indispensable para aplicar al mismo. Si te fijas en la persistencia con que los Ministerios de Educaci√≥n Superior de los distintos pa√≠ses presionan para elevar el nivel de sus claustros, entonces es f√°cil reconocer que hace falta mucho m√°s que un t√≠tulo para obtener un puesto apetecible.

Adem√°s, una vez que te grad√ļes la naturaleza de tu trabajo cambiar√° radicalmente. Es decir, si antes de obtener tu doctorado te dedicabas a la docencia y, mayormente, a la investigaci√≥n; una vez graduado se esperar√° de ti que performes con eficiencia en otras √°reas como la direcci√≥n de proyectos cient√≠ficos (donde tendr√°s que liderar equipos de investigadores), la tutor√≠a de j√≥venes, la pol√≠tica universitaria o la edici√≥n de revistas acad√©micas. Cada una de estas tareas demanda un ‚Äúsaber hacer‚ÄĚ que debes dominar de antemano. Por ese motivo, es cr√≠tico que orientes tus esfuerzos hacia la conformaci√≥n de atributos y destrezas que te har√°n destacar con respecto a otros solicitantes.

Este es el primero de dos posts donde te ofrezco cuatro esferas de aptitud en las que debes invertir y crecer durante el período de obtención de un grado científico. Ellas son: (1) Conocimiento y habilidades intelectuales, (2) Eficacia personal, (3) Organización de la investigación y (4) Relaciones, influencia e impacto. Aquí analizaremos solo las dos primeras.

Gráfico propio creado a partir de la ilustración de Pablo Stanley (www.blush.design.com)

Es importante que ganes conciencia acerca de ellas, que reconozcas tus fortalezas y debilidades, para entonces identificar qué pasos darás para mejorar las habilidades que ya tienes y para para sobreponerte a tus flaquezas. No dejes las cosas al azar; toma tu futuro en tus manos.

Recuerda que las im√°genes que acompa√Īan el texto pertenecen a www.phdcomics.com.

Conocimiento y habilidades intelectuales

He aqu√≠ el n√ļcleo del proceso formativo. El investigador, antes que todo, compendia datos existentes, reconoce vac√≠os y terrenos en disputa y aporta un nuevo conocimiento al mundo. Este primer cuadrante reconoce los requisitos de informaci√≥n, habilidades y creatividad necesarios para poder completar la tesis. Implica varias competencias insoslayables: analizar, sintetizar, pensamiento cr√≠tico, soluci√≥n de problemas e imaginaci√≥n relevante.

Suena complejo y abstracto, ya lo sé. Pero se pueden desmenuzar en adiestramientos específicos. Lo primero y más importante es el entendimiento de tu campo de estudios, es decir, debes ser capaz de responder con experticia estas tres preguntas:

  • ¬ŅCu√°les son sus paradigmas (puntos de vista y autores relevantes)?
  • ¬ŅCu√°les son sus principales m√©todos (c√≥mo se colectan y procesan los datos)?
  • ¬ŅCu√°les son sus avances trascendentes (discusiones m√°s relevantes que suceden hoy)?

Mientras más entiendas de estos puntos más posibilidades tendrás de hacer un trabajo relevante. Domínalos.

Relacionado con lo anterior, debes estar capacitado para conducir b√ļsquedas efectivas de informaci√≥n; o sea, necesitas saber localizar las principales fuentes, utilizar los softwares bibliogr√°ficos como EndNote (de pago) o Mendeley (gratuito), y dem√°s facilidades de las tecnolog√≠as de hoy. Ten en cuenta que esto es un punto donde (en ocasiones) los j√≥venes podr√≠amos tener ventajas con respecto a investigadores de m√°s edad. Aprov√©chalas para encontrar nuevos nichos de datos poco explorados.

Finalmente, si has realizado lo descrito, te será fácil el reconocimiento de problemáticas de tu campo. Mantente abierto a nuevas fuentes de ideas y te encontrarás apto para la formulación de soluciones. Pronto podrás trabajar en desarrollo de conceptos teóricos. Con el dominio del trinomio paradigmas, métodos y avances, tienes el éxito a la vista en cualquier empresa en la que te embarques.

Eficacia personal

Lograr la maestría imprescindible de las habilidades intelectuales toma tiempo. No hay conjuro que las invoque de forma inmediata y solo la constancia y la planificación adecuada pueden hacerlas florecer. Claramente, la guía certera de un tutor es el mejor impulso que puedes recibir. Pero tu desarrollo no puede depender solo de ello. De ahí que alcanzar la autosuficiencia ha de ser un norte en tu ruta.

¬°Ojo! No confundas autosuficiencia con arrogancia. La primera, implica la facultad de ejercer determinadas tareas con eficacia sin necesidad de orientaciones externas. Va de adentro hacia afuera. Tiene que ver contigo y tu dominio del mundo exterior. En cambio, la segunda desatiende la tarea y solo se concentra en la gente que te rodea. Va de afuera hacia adentro. No le interesa aquello que hay que hacer, sino la fanfarria hueca de pretender poder hacerlo sin ejecutarlo de veras.

Lamentablemente, la arrogancia es una cualidad demasiado com√ļn en el mundo acad√©mico. Estoy convencido de que ya conoces a muchos y eso indica que es un peligro real que afecta el √°mbito donde te mueves. La vacuna radica en concentrarse en la tarea y descubrir satisfacci√≥n en su ejecuci√≥n con desenvolvimiento. Te prometo que la realizaci√≥n de ejercicios complejos de tu campo con la soltura adecuada no pasar√° desapercibida por tus pares y superiores.

En otro sentido, debes trabajar en aprender los protocolos de relaciones interpersonales. ¬ŅQu√© es esto? Pues como ya hemos visto, en la vida acad√©mica los roles profesionales se hallan quir√ļrgicamente estratificados y es tarea tuya reconocer tales estamentos y comportarte siguiendo sus protocolos. Algunas consecuencias son obvias y no merecen mayor detenimiento. Por ejemplo, no debes dirigirte de igual manera a un compa√Īero doctorando (tu par) que a tu tutor (tu superior).

Pero hay otras instancias un poco m√°s difusas con las que te relacionar√°s y que debes reconocer. Ello implica aprender a escribir e-mails profesionales a editores de publicaciones, directivos de redes profesionales y organizadores de eventos. El registro en el que establezcas tu comunicaci√≥n puede ser determinante a la hora de la aceptaci√≥n o rechazo de tus propuestas. Nadie tolera a los ‚Äúequivocados‚ÄĚ. Has de perseguir la balanza precisa entre la humildad y el orgullo. Lamentablemente, la comunicaci√≥n adecuada, precisa y respetuosa, es como todas las cosas verdaderamente valiosas de la vida: solo la notamos cuando nos falta.

Aquí te mando un consejo práctico. Para ensayar las formalidades académicas te recomiendo el canal de YouTube de Shady Attia, profesor de la Universidad de Liège, Bélgica, quien ofrece numerosos tips que allanarán tu camino. Además, te aconsejo consultar dos libros, el primero es de Danny Rubin, Wait, How Do I Write This Email? Game-Changing Templates for Networking and the Job Research (2016), que podrás descargar en este link (https://b-ok.lat/book/3680411/f9d521); el segundo es de Heike Hering, How to Write Technical Reports. Understandable Structure, Good Design, Convincing Presentation (2019, Berlín, Springer) que encontrarás aquí (https://b-ok.lat/book/3653174/b3bc4c).

Ambos ejemplares tienen la ventaja de ser utilizados fuera del espacio universitario tambi√©n, por lo que sus ense√Īanzas te ser√°n muy √ļtiles. En otro post futuro te comentar√© algunos textos que, en mi opini√≥n, son esenciales para que tu d√≠a a d√≠a como investigador joven sea un poco m√°s sencillo. Estate atento.

Por √ļltimo, es importante que trabajes en la autogesti√≥n de tu carrera. Este punto se refiere a la alineaci√≥n de tu actividad como cient√≠fico (aquel que hace ciencia) con el resto de tus objetivos de vida. ¬ŅTienes claras tus aspiraciones profesionales? ¬ŅEstas se complementan con tus anhelos personales? Recuerda que comenzamos dejando claro que alcanzar el t√≠tulo no debe nunca ser una meta. Por tanto, ¬ŅCu√°l es tu prop√≥sito? ¬ŅQu√© logro te har√≠a verdaderamente feliz? ¬ŅEst√°s dispuesto a hacer lo que se necesite para alcanzarlo?

Si lograr identificar tus dificultades may√ļsculas, tambi√©n podr√°s dise√Īar estrategias para solventarlas. No hay atajos en la carrera de un cient√≠fico. Disecciona tus problemas y ponte metas peque√Īas, as√≠ notar√°s avances y te mantendr√°s motivado. Puede ser el estudio exhaustivo de un determinado autor o la pericia exquisita de un m√©todo puntual. Da igual. Encontrar√°s en tu camino numerosas ocasiones donde evaluar√°s tu desarrollo. As√≠, podr√°s reconocer y espantar el olor mordiente de la desidia, el principal enemigo de todas las empresas significativas.

Ten claro en la mente tu destino √ļltimo y no pierdas de vista a tus h√©roes. La autogesti√≥n, es el tercer pilar el tr√≠pode de la eficacia personal. Junto con la autosuficiencia y las relaciones personales, ser√°n un empuj√≥n definitivo en tu carrera. Trabaja en ellas a conciencia.

…

Para trabajar en √°reas de adiestramiento profesional, normalmente, las universidades cuentan con escuelas doctorales. Igualmente, los colectivos de desarrollo cient√≠fico, tanto los programas de doctorado, de maestr√≠a o las carreras, dise√Īan seminarios con el fin de apoyar la formaci√≥n de los j√≥venes investigadores. Adem√°s, en una entrada anterior, te coment√© que tu tutor te ayudar√≠a a trabajar en estos bloques de destrezas.

Pero si nada de esto sucediera, si tuvieras la terrible mala suerte de embarcarte en una investigaci√≥n dentro de una instituci√≥n con un pobre manejo del potencial cient√≠fico; o si tu tutor le diera tres pepinos lo que haces o dejas de hacer; siendo aprehensivo respecto a tus zonas de desarrollo podr√°s asociar t√ļ mismo las acciones naturales del proceso de investigaci√≥n con tu propio programa de adiestramiento profesional.

Por ello te recomiendo que, antes de acometer cualquier ejercicio (entrevista, lectura, experimento, b√ļsqueda de archivo, observaci√≥n participante, etc.), te preguntes ¬Ņc√≥mo me puede hacer crecer? ¬Ņqu√© aspecto en espec√≠fico puedo desarrollar y de qu√© manera podr√≠a medirlo? Las √°reas que enumeramos m√°s arriba son los cuadrantes de tu br√ļjula. Obl√≠gate a pensar en ellas hasta que la costumbre te indique de forma natural en cu√°l eres mejor y en cu√°l debes trabajar m√°s. Cuida que tu camino las recorra todas en equilibrio, as√≠ evitar√°s perderte en el berenjenal de la vida del joven investigador. Invierte en ti mismo.


Declaración de la Dirección Nacional de la Asociación Hermanos Saíz

La Habana, 24 de noviembre de 2020

En los √ļltimos d√≠as la contrarrevoluci√≥n, mediante el autodenominado Movimiento San Isidro, ha estado haciendo exigencias al gobierno cubano. Personas honestas han manifestado en redes sociales su preocupaci√≥n por las consecuencias que pudiera tener una ‚Äúhuelga de hambre‚ÄĚ para la salud de los ciudadanos implicados. La vida humana, convertida otra vez en objeto de manipulaci√≥n pol√≠tica, juega en el contexto actual a favor de la campa√Īa permanente de hostilidad y descr√©dito contra la Revoluci√≥n Cubana.

Lo que aparentemente comenzó como un gesto de solidaridad con un presunto rapero, sancionado por desacato y agresión a un policía, mutó hacia posiciones de fuerza que exigen al Estado la eliminación de una de las medidas económicas implementadas como consecuencia de la compleja situación económica que vive el país.

La narrativa que construyen los adversarios de nuestro proyecto pol√≠tico subraya los aparentes obst√°culos que enfrentan el pensamiento, la divergencia y el uso efectivo de los derechos pol√≠ticos en Cuba. En los √ļltimos a√Īos sobran ejemplos, en medio de circunstancias muy hostiles, de los esfuerzos del gobierno cubano por construir un proyecto inclusivo, que respete la diversidad y genere espacios para todos. Aun cuando la profundizaci√≥n de nuestra democracia socialista sea un empe√Īo permanente, la manipulaci√≥n, la violencia, el chantaje y la imposici√≥n de agendas contrarias a la voluntad soberana de existir como Naci√≥n, no son ni ser√°n los caminos que conduzcan al di√°logo.

A los jóvenes creadores nos importan todas las vidas, incluidas las de quienes se autodefinen como enemigos políticos de la Revolución. Las instituciones, acusadas ahora de irreflexivas, demagogas y excluyentes, han puesto, junto a nuestro pueblo, el rostro y los hombros en un esfuerzo gigantesco por preservar la vida de millones de ciudadanos del impacto de la Covid-19, sin distinción alguna. Desconocer la ética y el humanismo con que el Estado Cubano ha obrado, como pretende esta maniobra contrarrevolucionaria, destierra toda objetividad.

Desde la Asociación Hermanos Saíz, seguiremos auspiciando el quehacer de los jóvenes creadores, generando espacios inclusivos y propositivos, siempre desde el compromiso con el proyecto de Nación que construimos, que es el compromiso con todo un pueblo y su soberanía.

 

Dirección Nacional AHS


The Politician: otro divertimento de Ryan Murphy para hablar de cosas muy serias

Ryan Murphy ha creado una marca. Su nombre tiene un precio y Netflix lo ha determinado. Un contrato de exclusividad ‚ÄĒfirmado en 2018‚ÄĒ, con la compa√Ī√≠a de streaming por 300 millones de d√≥lares, ha atado a uno de los reyes Midas de la ficci√≥n norteamericana durante cinco a√Īos, en una de las jugadas maestras dentro de la industria del entretenimiento.

Posters de The Politician/ Tomado de internet
Posters de The Politician/ Tomado de internet

Como una estratagema pol√≠tica, muy al estilo de la primera serie que cre√≥ el cotizado artista para su nuevo empleador, esta transacci√≥n se inscribe dentro de la batalla por captar p√ļblicos y ganancias entre las cadenas generalistas (FOX, CBS, ABC o HBO) y las plataformas de pago (Disney+, Netflix, HBO o Amazon Prime Video).

De esta ambiciosa relaci√≥n ya se cuentan las series Hollywood, Ratched y los filmes The Boys in the Band y The Prom junto a una extensa lista de proyectos que generan gran expectativa entre sus cr√≠ticos y seguidores. No obstante, queda el m√©rito a The Politician de ser la primera apuesta del grupo creativo que lidera Murphy en su ‚Äúera netflixiana‚ÄĚ.

Payton Hobart, un adolescente millonario y privilegiado, con una crisis de identidad y delirios de grandeza, se arma de toda la maquinaria histórica y el discurso político norteamericano en su testaruda meta por convertirse en Presidente de los Estados Unidos de América. Su primer objetivo: presidir a los estudiantes de su elitista instituto, y ahí arranca la primera temporada.

Pasados los dramas de la highschool, la segunda temporada nos muestra a un Payton que juega las cartas de la brecha generacional para obtener un asiento en el senado de Nueva York enfrentándose, nada más y nada menos, que a la prestigiosa e inderrotable líder de la mayoría. 

Un divertimento para hablar de cosas muy serias. Una revisitación al entramado político estadounidense mediante el código de los seriales juveniles donde nada queda afuera: manipulación, fraude, fake news, sexo, escándalos, dinero, dobleces morales, corrupción, intentos de magnicidio y más, mucho más.

Póster de la segunda temporada de The Politician/ Tomado de internet
Póster de la segunda temporada de The Politician/ Tomado de internet

 

En busca de lo aut√©ntico, los personajes se debaten entre las exigencias que impone el contempor√°neo vicio de validar nuestro √©xito con el aplauso o los likes de los otros y el desaf√≠o de encontrarse a s√≠ mismos en un mundo que regurgita las m√°scaras que no han acompa√Īado por siglos. Una suerte de paralelismo con la b√ļsqueda que siempre ha emprendido Ryan Murphy, la de encontrar la verdadera esenciade las cosas, recre√°ndose en lo caricaturesco y la parodia.¬†

Ryan Murphy es uno de los guionistas y productores m√°s codiciados en el la industria del entretenimiento/ Tomado de internet
Ryan Murphy es uno de los guionistas y productores m√°s codiciados en el la industria del entretenimiento/ Tomado de internet

Aqu√≠ se analiza no solo a la clase pol√≠tica, sino que en una especie deejercicio de √≠ndole sociol√≥gico los guionistas apuestan por escudri√Īar en las motivaciones y capacidad de reacci√≥n de los votantes frente a un √°mbito de representaci√≥n pol√≠tica que no fomenta la capacidad cr√≠tica del electorado o de la gente, de modo general.¬†

A trav√©s de la aparente ligereza del argumento y de los di√°logos, vamos transitando por un mundo de ficci√≥n que engarza con las tramas de decenas de pel√≠culas y series con tem√°tica similar, y lo que es a√ļn m√°s inquietante, con la realidad que se proyecta en las noticias de la TV, la radio o Internet. Quiz√°s lo m√°s desconcertante sea percatarnos que el absurdo no lo es tanto y se convierte en norma, en abrumadora certeza.¬†

En un arriesgado rejuego entre la frivolidad y un discurso social con no pocas implicaciones, esta s√°tira se va transformando en una exposici√≥n cr√≠tica ‚ÄĒpara algunos velada, para otros mordaz‚ÄĒ, sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos. Ser√° inevitable no reconocer el paralelismo que se establece entre las campa√Īas que emprende el protagonista con los resortes de las lides pol√≠ticas en Estados Unidos, o la representaci√≥n que tenemos de ello.

The Politician es una exposici√≥n cr√≠tica sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos/ Tomado de internet
The Politician es una exposici√≥n cr√≠tica sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos/ Tomado de internet

Primero las elecciones de un instituto y luego las de un distrito neoyorquino, contadas en un entorno distendido y sat√≠rico, funcionan por varios cap√≠tulos pero por momentos se torna irregular un relato que quiere decir muchas cosas en una apoteosis de gags y referencias que pueden ‚Äúdesconectar‚ÄĚ al seguidor menos fiel o a quienes aspiran a ver algo cercano a House of Cards o El ala oeste de la Casa Blanca.

The Politician aspira a ubicarnos en un punto intermedio entre el exc√©ntrico Murphy de Glee y American Horror Story y el m√°s ‚Äúserio‚ÄĚ realizador (como le exig√≠a la cr√≠tica especializada) de American Crime Story o Feud. Sin embargo, nos devuelve una y otra vez a la cosmogon√≠a de Glee. Vuelven las constantes referencias culturales, el reflejo de las otredades, la m√ļsica, la denuncia social, las ambig√ľedades morales y sexuales, la b√ļsqueda y defensa la identidad, el miedo y sus extensiones, entre otros temas y est√©ticas recurrentes del autor.

Y en esa est√©tica que regresa tambi√©n veremos una cuidada puesta en escena, profusi√≥n de colores, vestuario y maquillajes exquisitos, primeros planos, grandes angulares que ampl√≠an la profundidad de campo, excelente iluminaci√≥n, as√≠ como otras firmas de Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan, como la presencia de mujeres complejas y empoderadas; el ‚Äúrescate‚ÄĚ de ic√≥nicas actrices (aqu√≠ veremos a Jessica Langey Bette Midler) o una tejida banda sonora.¬†

Un punto aparte para el reparto de la serie (ya está demostrada la eficacia de Murphy en la dirección de actores) donde coinciden consagrados y noveles como Gwyneth Paltrow, Judith Light, Bob Balaban, Zoey Deutch, Lucy Boyntony David Corenswet. Aconsejo no perder de vista la carrera del joven Ben Platt, si no se malogra en el camino puede llegar a ser uno de los actores más completos del futuro, algo quede seguro vieron los creadores más allá de su ascendente carrera en Broadway.

Para los fanáticos de este tándem creativo, su equipo creativo, no creo que sea esta una obra rotunda, pero si lo que Netflix quería con su millonario contrato de exclusividad era una serie con la marca artística y las obsesiones intelectuales de Ryan Murphy, aquí la tiene.

En el reparto de la serie donde coinciden consagrados y noveles actores y actrices/ Tomado de internet
En el reparto de la serie donde coinciden consagrados y noveles actores y actrices/ Tomado de internet

 

Ficha:

Creadores: Ryan Murphy, Brad Falchuk e IanBrennan

Dirección: Brad Falchuk, Tamra Davis y otros

Reparto: Ben Platt, Judith Light, Bette Midler, Zoey Deutch, Lucy Boynton, Laura Dreyfuss, Jessica Lange y otros.

Género: Melodrama, comedia

País: EstadosUnidos

Plataforma: Netflix

No. de temporadas: 2

Capítulos: 15 episodios

Duración: De 28 a 62 min.

Estreno: 27 de septiembre de 2019


Vean Watchmen, pero…

Ya lo sabemos. En un mundo de extremos, vacilaciones metaf√≠sicas y relativismo cultural no es de extra√Īar que, cada vez m√°s, las personas desconozcan cualquier an√°lisis o proyecci√≥n de la realidad que no se corresponda con su visi√≥n del mundo. De otro modo no podr√≠a explicarse c√≥mo el fen√≥meno serial de la pasada temporada televisiva en Estados Unidos fue perdiendo poco a poco miles de espectadores mientras cosechaba los aplausos de la cr√≠tica y la prensa especializada.

Y es que, en cuanto al firmamento audiovisual, a muchos nos gustan los remakes, las adaptaciones, la intertextualidad o las menciones, solo y solo si, no se meten con los miembros de nuestros particulares panteones de culto. Ese era un riesgo que conoc√≠an los creadores de la serie Watchmen¬†(HBO), coronada con 11 estatuillas en la primera ceremonia virtual de los premios Emmy, en sus 72 a√Īos de existencia.

La metáfora del enmascaramiento alude a varios aspectos de la realidad social y política actual.

El pol√©mico productor y guionista de cine y televisi√≥n Damon Lindelof¬†(The Leftlovers y Lost) tom√≥ como punto de partida para el ambicioso proyecto del canal HBO una serie de c√≥mics hom√≥nima creada por el guionista Alan Moore, el dibujante Dave Gibbons y el entintador John Higgins; publicada durante los a√Īos 1986 y 1987 por DC Comics.

Watchmen, la novela gráfica (también adaptada al cine en 2009 por Zack Snyder) es un material de culto que describe a la humanidad en el preludio de una Tercera Guerra Mundial mientras un grupo de superhéroes de ambigua moralidad propician el triunfo en Vietnam de los Estados Unidos para luego ser proscritos. No obstante, la serie televisiva utiliza el universo del comic para crear un contenido completamente nuevo, y es ahí donde despunta, al cimentar su propio camino de fabulaciones y aportes al discurso social, político y artístico de nuestra época.  

El supremacismo racial es uno de los temas abordados en la miniserie.

Algunos argumentan que no es necesario leerse la historieta para ver la adaptación libre de Lindelof, pero algo de información hace falta, pues la carga referencial es muy alta y, sin dudas, dificultaría disfrutar completamente de una serie en la que la complejidad discursiva se va armando entre las consecuencias de los hechos narrados en la historia original y las licencias que se toman los guionistas, siempre en función de un argumento renovador para criticar la sociedad y el poder emulando lo que se propusieron, en su momento, Moore y Gibbons.

Esta ‚Äúprofana‚ÄĚ revisitaci√≥n asienta su relato varias d√©cadas despu√©s de los eventos de la novela gr√°fica con la aparente superaci√≥n de los traumas causados por el conflicto de Vietnam (que ahora es un estado m√°s de la uni√≥n americana), el caso Watergate (Nixon nunca renunci√≥), la Guerra Fr√≠a o el cataclismo nuclear. Asume como desencadenante de la acci√≥n las tensiones raciales en Tulsa, una ciudad sure√Īa donde en 1921 hubo una masacre de personas negras en manos de supremacistas blancos (hecho real), para luego trasladarnos a un 2019 alternativo en el que un progresista Robert Redford (s√≠, el mismo) gobierna en la Casa Blanca. ¬†

La reconocida actriz Regina King protagoniza Watchmen.

Durante la llamada Noche Blanca, un grupo supremacista llamado La S√©ptima Kaballer√≠a, ‚Äēversi√≥n moderna del Ku Klux Klan‚Äē, ataca coordinadamente a la polic√≠a de Tulsa, mientras los agentes deben cubrir su rostro con una banda de color amarillo para evitar ser reconocidos. Tras el asesinato de un oficial se suscita una trama detectivesca, aparente sost√©n del guion, en la que asume el protag√≥nico una polic√≠a retirada y justiciera encapuchada, Angela Abar (interpretada por la oscarizada Regina King), pivote para durante nueve cap√≠tulos adentrarnos en el fundamento de la serie: la brecha racial y la situaci√≥n pol√≠tica actual de los Estados Unidos.

Es de reconocer que los realizadores sostienen con audacia los enigmas de la trama ante la expectativa de una audiencia acostumbrada al desarrollo narrativo clásico, a través de un ejercicio de implicaciones semánticas significativas, apoyado en un empaque visual y sonoro tan atrevido, en ocasiones, como el mismo argumento de la serie.

Entre metáforas más o menos evidentes los creadores se acercan, entre otros temas, a los vínculos entre poder, raza y violencia, la brutalidad policial, la paranoia antiterrorista luego del 11 de septiembre de 2001, las fake news, la pandemia silente de las drogas, la doble moral, el miedo como arma de manipulación, la homofobia, los traumas intergeneracionales, la memoria histórica, el control armamentístico, la identidad y el anonimato en internet.

Se analiza, asimismo, el legado y sus secuelas en el devenir social y personal.   Y es que Watchmen es un vuelco al pasado, una lección sobre cómo las acciones de nuestros antepasados hilvana la experiencia colectiva del presente para bien o para mal.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Ciertamente los giros dramat√ļrgicos pueden ser rocambolescos, pero no desentonan en un entramado argumental que, al igual que el original, apuesta por la densidad tem√°tica, la estructura compleja y varias l√≠neas temporales. Si ambas obras coinciden en algo es en el prop√≥sito de deconstruir la figura del superh√©roe mientras se nos presenta una distop√≠a apabullante.

Simula este ser un ejercicio ca√≥tico, pero sociol√≥gicamente bien nutrido para situarnos frente a disyuntivas morales muy de nuestro tiempo. En ese sentido dir√≠a que es una serie para el p√ļblico estadounidense. Y, adem√°s, imagino que sin propon√©rselo funge como una suerte de punto de compensaci√≥n ideol√≥gica luego del evidente tufillo antirruso de la muy aclamada Chern√≥bil (2019), tambi√©n de HBO. ¬†¬†

La cr√≠tica audiovisual estadounidense, celosa guardiana de su herencia cultural, que aguijonea sin miramientos cualquier intento magro de acercarse a sus √≠conos, ‚Äēque tantas veces hemos visto encartonados e insustanciales‚Äē, se ha rendido ante esta miniserie. Le agradecen abrir nuevamente el debate sobre grandes cuestiones de la identidad americana, siendo arriesgada y entretenida a la vez. Otros, en cambio, le cuestionan su √©nfasis sociopol√≠tico y destacan, en parte, el fascinante conjunto de personajes que reescriben los guionistas.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Sus detractores, que sobre todo se cuentan entre el gran p√ļblico, no les perdonan a Lindelof y su tropa la transformaci√≥n de algunos de los personajes y s√≠mbolos del comic ochentero hacia posiciones a√ļn m√°s controversiales. ¬†Algunos de los comentarios en redes y webs de votaciones apuntan a cierta saturaci√≥n con la tem√°tica del conflicto racial que, junto al supremacismo blanco, se han convertido en tendencia en el cine y la televisi√≥n actuales. Otros se√Īalan que esta revisi√≥n transige ante la llamada woke culture.

Yo por mi parte la recomiendo. Vean Watchmen, pero no acudan a ella con el infantil prop√≥sito de compararla, ni con el argumento ni la est√©tica del legendario comic, ‚Äēhay cosas que no se comparan‚Äē, ni mucho menos en la b√ļsqueda de una historia de superh√©roes a la medida de las producciones de Marvel. Watchmen es lo que es. ¬†¬†¬†¬†

Ficha:

A√Īo: 2019

País: Estados Unidos

Director: Damon Lindelof (Creador), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh

Basado en: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons

Reparto: Regina King, Jeremy Irons, Yahya Abdul-Mateen II, Don Johnson, Tim Blake Nelson, Louis Gossett Jr., Adelaide Clemens.

Género: Serie de TV. Drama. Thriller. Fantástico. Ciencia ficción. Distopía.

N.¬ļ de temporadas: 1

N.¬ļ de episodios: 9

Medio de difusión: HBO

Fecha de lanzamiento: 20 de octubre de 2019.         


El andar de Aristóteles por los caminos pandémicos

*Tomado de Cubahora

La ense√Īanza, ese espacio que llenaran los alumnos de Arist√≥teles que, en una caminata constante, iban de la oscuridad a la luz, c√≠rculo cuya eficacia depende de ese movimiento indetenible, enemigo de la petrificaci√≥n del dogma. S√≠, en el griego antiguo, la t√©cnica, algo que hoy asociamos casi exclusivamente a las ciencias duras, era referente al arte, ya que de este sali√≥ la verdadera sabidur√≠a. El conocimiento era amor a la belleza. Todo hombre deb√≠a ser hermoso y bueno. Sin una cultura as√≠, no habr√≠amos llegado hasta el presente como civilizaci√≥n occidental, ni existiese todo un universo detr√°s de nosotros como salvaguardia de los altos valores. Cuba, en el centro del hurac√°n desatado por el golpe de la¬†Covid-19¬†en un Occidente carcomido, es ejemplo en la ense√Īanza de aquellos dorados lineamientos antiguos.

Nuestras escuelas de las artes sirven de referencia¬† en el presente, cuando todos estamos en las casas y debemos echar manos a lo creativo, para guardarnos las vidas. All√≠ est√°n los magros recursos dedicados a que lleguen las teleclases o que est√©n disponibles en plataformas masivas como you tube. Tambi√©n, la sociedad civil del arte, b√°sicamente la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, ha dise√Īado estrategias para que los creadores, a la vez que exponen su obra e interact√ļan con el p√ļblico, ejerzan una funci√≥n pedag√≥gica sobre las masas mediante las redes sociales. Los mecanismos de promoci√≥n de los talentos son, en estos minutos, m√°s que vitales. No se cuenta con todo el internet, ni con los mejores soportes t√©cnicos, pero el talento est√° all√≠, esperando a que lo nombren, para aparecer como un mago en medio de la tragedia y el vac√≠o.

Cuba no puede renunciar a las esencias culturales, a los legados, pues como naci√≥n que se halla en el epicentro de la batalla por lo simb√≥lico, sabemos que recibir√° los m√°s fuertes ataques del proyecto hegem√≥nico post pandemia que se gesta. No habr√° un mundo m√°s justo cuando esto acabe, sino uno donde los recursos para el desarrollo ser√°n m√°s caros e incluso inaccesibles para casi todo el planeta. El reparto tendr√° que ver con el v√≠nculo hacia una √©lite que hoy maneja las l√≠neas de lo pol√≠ticamente correcto y que, incluso, plantea el derrumbe de los Estados, para erigir un nuevo orden. Quienes vivimos en peque√Īos terrenos, sin muchos recursos naturales, y dependemos de la soberan√≠a para seguir existiendo, tenemos que defender lo simb√≥lico y lo nacional.

La defensa de lo cultural se inicia en la preservaci√≥n del peso de lo que somos universalmente y que el nuevo poder hegem√≥nico quiere avasallar: un pa√≠s fundado sobre el Estado de Derecho y la democracia republicana, de ra√≠z occidental, con una visi√≥n humanista. Detr√°s de tal andamiaje se hallan nuestras obras literarias y art√≠sticas, los discursos que acompa√Īan el devenir cotidiano, las construcciones pol√≠ticas y los c√≠rculos sociales. Abandonar la ense√Īanza del arte, entonces, incluir√≠a dejarles a los enemigos el campo de batalla del s√≠mbolo, para que lo siembren de la ciza√Īa que ya crece allende el globo: el dogma falaz de que unos seres ‚Äúmerecen‚ÄĚ vivir m√°s que otros. As√≠, no es extra√Īo que se predique en medio de la pandemia la medida del contagio del reba√Īo, que inducir√≠a supuestamente a una inmunidad natural luego de la muerte de un determinado n√ļmero de personas m√°s d√©biles. De ese mundo, especie de nuevo nazismo eugen√©sico, debemos huir como naci√≥n que se basa, precisamente, en todos y para el bien de todos.

Vayamos a uno de los s√≠mbolos m√°s esenciales de la cultura cubana, la novela¬†Paradiso¬†de Jos√© Lezama Lima. All√≠ hay valores que, a la vez que se enra√≠zan en ese pasado luminoso occidental, nos revelan la esencialidad de lo cubano mediante unos fundamentos que hoy se quieren atacar desde el afuera: la familia, lo identitario, lo criollo. Y en tales bases suelen surgir nuestros mejores momentos como pa√≠s, cuando nos unimos por encima de las diferencias para proteger a ese hermano, hijo, amigo, pues su sonido espiritual es tan cubano como el nuestro. La ense√Īanza de Jos√© Cem√≠, a lo largo de las p√°ginas, m√°s que aprehender una t√©cnica para la poes√≠a, avanza en el terreno denso y vital de la cultura cubana, siendo √©l, al cabo, un maestro de s√≠ mismo. Porque Cuba extrae ese poder de su propia savia, de los cem√≠es del pasado.

Tales virtudes, presentes a lo largo de la cultura, nos defienden como vacuna de lo que vendr√°: un universo donde las plataformas informativas ya no son siquiera propiedad de Estados, sino que, privatizadas, responden a una √©lite, especie de gobierno profundo, que necesita que el orden financiero, aunque vulnere los derechos naturales de la mayor√≠a, contin√ļe dando los dividendos de siempre. Ya lo vemos en You Tube, donde todo video que incrimine con fuerza a la √©lite es borrado y a su autor se le penaliza. O en Facebook, con fuertes v√≠nculos con quienes manejan el¬†Big Data¬†en los resultados de procesos eleccionarios, donde el fraude se basa en el conocimiento cultural, esto es de las costumbres, gustos, tendencias, comportamientos y se traza as√≠ la ingenier√≠a social. Si Cuba abandona el cetro que ha detentado como naci√≥n occidental que se defiende y que conserva unos valores, no habr√° ense√Īanza del arte que nos rescate luego.

Lo que veremos, ya lo avizor√≥ Jos√© Ortega y Gasset, es una deshumanizaci√≥n de la creatividad, una distancia total entre el legado brillante y el presente obtuso y medieval. La ingenier√≠a social transhumanista se propone disolver el derecho natural, sustituirlo por una arbitraria clasificaci√≥n que privilegie determinados c√°nones de la cultura de cara al servilismo y la pasividad ante la injusta rebati√Īa de recursos.

En una reciente entrevista ante el diario¬†El Mercurio¬†de Ecuador, el periodista e investigador Daniel Estulin record√≥ sus tesis vertidas en el libro¬†La trastienda de Trump, donde precisamente habla del Estado profundo detr√°s de las apariencias, ya que no se trata de una guerra entre naciones ni partidos, sino entre dos modelos del mismo capital. La ca√≠da del financismo en las garras de su propia estrategia, la baja en la producci√≥n mundial resultante del auge especulativo y por ende la carencia de recursos y empleos para todos, nos trae la estrategia de las √©lites de matarnos a una parte, la mayor√≠a, antes¬† de que nos sublevemos. Del otro lado, los poderes industriales sufragan al viejo capitalismo productivo, representado en Trump y la ultraderecha conservadora y nacionalista en alza. De tal enfrentamiento entre √©lites, el resto del planeta es ente pasivo y v√≠ctima. Estamos en la crisis sist√©mica de un capital basado en la propiedad y el monopolio y no en la socializaci√≥n de las riquezas y el trabajo. Pero en todo ello la cultura nos puede salvar o hundir, todo depende de cu√°les cantos escuchemos: ¬Ņlos de la escuela de las artes de Grecia o los de las sirenas que quisieron ahogar a Ulises?

Para seguir siendo hombres y no convertirnos en transhumanos ni sucumbir a un mundo financiero dominado por la rob√≥tica y la ingenier√≠a social, para que la t√©cnica sea de nuevo arte y no mero instrumental de dominio; Cuba deber√° sufragar como hasta ahora el coraz√≥n de su soberan√≠a: la cultura y su ense√Īanza. No habr√° quiz√°s un cambio planetario, pues no somos nosotros quienes conspiramos en clave de hegemon√≠a, pero cuando miren hacia ac√° quiz√°s vean otras luces, las del andar de Arist√≥teles, en un legado que no podremos ocultar pues ser√° parte y esencia, vida de lo que somos.


Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desafío de la emancipación

¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria? ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural? ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales? ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba? ¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario? ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo? ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y uno de los vicepresidentes de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

Cultura v/s cultura

Por Rey Montalvo Vasallo

Tambi√©n la cultura es un instrumento de dominaci√≥n. El ser humano pasional, aun cuando intenta la objetividad, reacciona influenciado por sentimientos y estados de √°nimo, de ah√≠ que el lenguaje de la m√ļsica, la danza, el teatro, la pintura, la literatura, sea el m√°s efectivo transmisor de ideas y valores. El arte puede emancipar o consumir a los pueblos, es un medio para la comunicaci√≥n y un modo de traducir lo cotidiano en emociones.

La cultura define y expresa imaginarios, representaciones, modos de vida y pr√°cticas sociales. No existe una √ļnica cultura en Cuba, y ese ha sido el desaf√≠o fundamental de aquella cultura nueva, la que intent√≥ contrastar los dogmas de la cultura establecida.

La Cuba del presente vive inmersa en el eterno combate entra culturas: una que aliena, que esclaviza (porque sin cultura tampoco hay esclavitud posible), y la otra que pretende liberar.

¬ŅCu√°l es el lugar de la cultura nueva hoy?, esa es la cuesti√≥n. ¬ŅEst√° en la vanguardia, nos representa como pa√≠s, la defienden las instituciones, la socializan los medios de comunicaci√≥n, o est√° en la resistencia, en la voluntad de algunos que se imponen al burocratismo, a lo que nos dictan como imposible, a los sentidos comunes de una realidad que parece inmutable?

¬ŅQu√© cultura es due√Īa de lo banal, del sensacionalismo, de las postales de una sociedad consumista, vulgar, machista, homof√≥bica, mis√≥gina?

He preferido hablar de culturas, en plural, y quizás de problema en singular: el reto de este tiempo es transitarlo consciente de esa dicotomía entre saberes. La Asociación Hermanos Saíz (AHS), por ejemplo, será efectiva en la defensa de una cultura nueva en tanto contribuya a socializar el arte que funda y no el que reproduce la ecuación de un mercado occidental que aliena.

La tendencia a universalizar lo f√°cil y edulcorado va m√°s all√° de una seguridad de √©xito. El mensaje de vivir despreocupados, por ejemplo, que transmiten algunos hits del momento, cuando transciende al sujeto receptor y se convierte en una representaci√≥n colectiva, sustenta una √©lite de poder que aspira a permanecer en √©l, mientras el pueblo se convierte en p√ļblico, ap√°tico de responsabilidades sociales y de las transformaciones que necesita su entorno.

La AHS (una organizaci√≥n de creadores con representantes y no jefes) existe para defender una cultura inconforme de lo obvio, de la que son voceros los artistas que erigen un universo sensitivo y extraordinario donde el p√ļblico logre mirarse por dentro y saltar al mundo a descubrirle las luces y los parches.

Es imperativo que la política cultural cubana no se divorcie de la voluntad y esencia del proceso revolucionario, tiene que resignificar lo valioso en medio de la inevitable disputa entre culturas. Es imperativo que la práctica de las instituciones y organizaciones no se divorcie de la política cultural establecida, y que estas sean consecuentes entre lo que llaman vanguardia y lo que defienden como tal. 

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Las políticas nacen y se nutren de las realidades concretas

Por Mildred de la Torre Molina

  • 1- ¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria?

Esta pregunta tiene m√ļltiples respuestas, como conceptos existen sobre cultura. Recu√©rdese que su origen es antropol√≥gico. Lo interesante del asunto es la persistencia del criterio, a la altura de nuestros tiempos actuales, de que la cultura tiene un car√°cter reduccionista en tanto solo se expresa o es potestativa de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Semejante criterio no solo resulta acultural sino tambi√©n discriminatorio. Acultural porque no todo lo que se produce, en esa esfera, es creaci√≥n, entendida esta en su valor universal, ni tampoco siempre expresa los valores de su tiempo y mucho menos constituye un referente √ļnico para conocer, aprehender y crear, apreciado esto √ļltimo como concreci√≥n y punto de partida para la renovaci√≥n constante del arte y la literatura.¬† Discriminatorio porque excluye a otras disciplinas, tales como la Educaci√≥n y las Ciencias sociales y human√≠sticas y las cient√≠ficas en general. Pero, sobre todo, al resto del mundo espiritual con sus creencias, h√°bitos, costumbres, tradiciones, lenguajes, aspiraciones, ideolog√≠as, etc. La cultura es el universo de los seres humanos en el que se asienta el pasado, el presente y el futuro. Sin ella no hay vida, no hay sentido de existencia. Apreciar la creaci√≥n art√≠stica y literaria como parte de la cultura o como expresi√≥n de ella es dignificarla, siempre y cuando muestre los valores espirituales de su tiempo e incite a la gestaci√≥n del futuro. En fin, la cultura es siempre trascendencia y de ella no escapa la creaci√≥n art√≠stica y literaria. La banalidad, la bisuter√≠a, la vulgaridad, el mal decir, entre otras cuestiones, quedar√°n como lo execrable de una √©poca determinada. Eso es acultura.

La discriminación también se aprecia en las relaciones interpersonales. No pocos artistas y escritores se opusieron al ingreso en la UNEAC de los científicos sociales que poseían obras escritas por entender que ellos poseían otras asociaciones; y lo peor, que el oficio del escritor solo es potestativo de la literatura de ficción y de la crítica literaria. Como concesión se le otorgaba a los traductores y editores. Por suerte, la dirección de la UNEAC no estuvo conforme con semejantes criterios y facilitó nuestro ingreso. Así lo demuestra la existencia de la Sección de Literatura histórico social en la Asociación de escritores y artistas.

Hay otro aspecto insoslayable. Me refiero al intrusismo profesional sin respeto al conocimiento especializado. Lo mismo se habla de historia, econom√≠a, sociolog√≠a, m√ļsica, literatura, etc., en los medios de divulgaci√≥n o en los eventos cient√≠ficos sin conocimiento puntual. Ese es un problema √©tico en detrimento del desarrollo de los saberes culturales. No existen normas para evitarlo.

  • 2- ¬ŅPuede hablarse de una pol√≠tica cultural en Cuba?

Existen las pol√≠ticas culturales desde la existencia del estado-naci√≥n en Cuba hasta los d√≠as presentes. Durante la rep√ļblica burguesa hubo las encomiables gestiones de Jos√© Mar√≠a Chac√≥n y Calvo y Ra√ļl Roa, por solo mencionar los m√°s relevantes promotores gubernamentales. Hay una literatura reveladora de ese particular, de la autor√≠a de Graziella Pogolotti, Malena Balboa, Jorgelina Guzm√°n Mor√©, Danay Ramos, Ricardo Quiza, Norma Su√°rez, Dayana M√ļrguia,¬† y otros. Hay m√ļltiples autores que, de forma tangencial, lo han evidenciado cuando se refieren a autores, tendencias y obras espec√≠ficas. Al respecto existe una excelente literatura indicadora de los esfuerzos realizados, en ese campo espec√≠fico, por el movimiento intelectual hasta 1959. Bien puede afirmarse que la institucionalizaci√≥n del quehacer cultural, en sus diferentes niveles de expresi√≥n, est√° presente en los proyectos de quienes ejercieron el noble oficio del arte y la escritura. La sociabilidad y el asociacionismo de aquellos largos y complejos a√Īos as√≠ lo ponen de manifiesto, m√°s all√° de los malignos y empobrecidos prop√≥sitos de los gobernantes de turno. La creaci√≥n cultural, apreciada en su sentido m√°s amplio, no solo debe conocerse por sus valores epistemol√≥gicos, sino tambi√©n por sus aportes al desarrollo de una progresiva conciencia cr√≠tica generadora, entre otras cuestiones, del movimiento liberador actual. La pobreza no genera la emancipaci√≥n, esta es obra de la cultura pol√≠tica. Cuba es poseedora de un extraordinario legado cultural merecedor de socializaciones masivas, docentes y acad√©micas. Bien honrados estamos de esa realidad aunque no siempre somos capaces de transmitirla.

Resulta interesante destacar la existencia, en estos momentos, de opiniones sobre la existencia o no de pol√≠ticas culturales antes de 1959. Por lo que he expresado, ahora y en otras oportunidades, defiendo su existencia se√Īalando sus valores, limitaciones y deficiencias. Ello conforma una herencia imposible de ignorar. Por otra parte, tambi√©n se cuestiona el car√°cter plural de nuestras pol√≠ticas culturales. Creo que he dejado esclarecida mi posici√≥n al respecto. La unidad y cohesi√≥n de nuestras fuerzas pol√≠ticas y gubernamentales no contradice dicha pluralidad, por el contrario, la enriquece. A continuaci√≥n insisto sobre el tema.

Desde el triunfo revolucionario hasta nuestros d√≠as hay pol√≠ticas culturales en Cuba. Hablo en plural porque han existido las de las instituciones tales como el CNC, el Mincult, la Casa de las Am√©ricas, el ICAIC, la Biblioteca Nacional Jos√© Mart√≠, La UPEC, la UNEAC y la AHS, que han trazado sus respectivas pol√≠ticas, y tambi√©n hay diferentes etapas, divergentes y convergentes, que se corresponden con la polisemia social e ideo-pol√≠tica del proceso revolucionario. Esto es algo digno de an√°lisis aunque existen estudios sustentadores de la existencia de dicha pluralidad. A la altura de este tiempo los problemas confrontados con la aplicaci√≥n de la pol√≠tica del sector no son los heredados de la rep√ļblica burguesa sino los inherentes al proceso revolucionario, salvo aquellos que responden a nuestra formaci√≥n ancestral. Pero creo que para entenderlos no hay que recurrir solamente a la comunidad primitiva, a la plantaci√≥n esclavista ni al capitalismo deformado de la rep√ļblica neocolonizada por el imperialismo sino a las mentalidades generadas por el colonialismo cultural contempor√°neo, entre otras muchas causas. Debemos asumir la historia para cultivarnos en conocimientos creadores y no para justificar nuestros errores. Pese a sus imperfecciones, apreciadas por momentos o etapas, la Pol√≠tica Cultural se corresponde con los principios emancipadores de la revoluci√≥n. No pueden negarse sus logros con la educaci√≥n, la creaci√≥n art√≠stica y literaria, la sociabilidad, la divulgaci√≥n masiva, la investigaci√≥n, entre otros. Como obra humana tiene exigencias propias de su tiempo y ello implica su perfeccionamiento continuo mediante la cr√≠tica y la auto-cr√≠tica y el di√°logo continuo con el pueblo que es y debe ser su principal receptor. Debates y an√°lisis e imbricaci√≥n continua con los problemas neur√°lgicos de la sociedad constituyen los caminos para el perfeccionamiento de las pol√≠ticas del sector.

  • 3- ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales?

S√© que hay un debate intenso sobre ese particular, al menos en el seno de los √ļltimos congresos de la UNEAC y de la AHS. No quiero repetir lo conocido. Insisto solamente en la necesidad de que sea el movimiento intelectual el generador de las instituciones y no a la inversa. Surgen por la necesidad de aunar el esfuerzo de los creadores en beneficio de la sociedad y no como una acci√≥n m√°s para garantizar la unidad de los mismos. Deben ser escenarios de discusi√≥n, an√°lisis, confrontaci√≥n de ideas y conocimientos e incubaci√≥n de proyectos colectivos e individuales, de respaldo y socializaci√≥n¬† a la obra creadora, entre otras muchas acciones. Deben nacer y crearse seg√ļn los intereses de los intelectuales en correspondencia con los del pa√≠s.

  • 4- ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba?¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario?

Resulta interesante la pregunta sobre el conservadurismo. Me alegra que se hable de tan importante asunto porque, aunque parezca contradictorio, revela lo que hemos avanzado en la aceptaci√≥n o entendimiento del car√°cter polis√©mico de nuestra realidad social. Al fin entendemos que no existen uniformidades ideo-culturales, problem√°tica presente en las equivocadas pol√≠ticas de las primeras d√©cadas de la Revoluci√≥n. S√≠, hay fundamentalismo, aunque no puedo afirmar que sea una caracter√≠stica de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Esta, por lo general, en Cuba, generalmente se ha caracterizado por su liberalismo e independencia de los c√°nones tradicionales. Ese conservadurismo devenido en quietismo social constituye un flagelo necesitado de enfrentamiento por todas las fuerzas intelectuales del pa√≠s. M√°s bien puedo afirmar que no aprecio una ofensiva, salvo en algunas realizaciones del teatro, el cine, las artes pl√°sticas y las ciencias sociales, capaz de desconstruir las manifestaciones homof√≥bicas, racistas, sexistas y de apoyo a los a√Īejos roles familiares. Ese conservadurismo, repito, se expresa sutilmente cuando intenta detener el avance de las ideas y cuestiona la liberaci√≥n de los pensamientos a tenor del supuesto respeto hacia el tradicional discurso, sea pol√≠tico o cultural. Es la eterna lucha de contrarios, la incesante pugna entre lo viejo que no quiere morir y lo nuevo que aspira a movilizar ideas renovadoras. Hay que andar aprisa para que ese odioso inmovilismo solo sea recuerdo y no presente y futuro.

  • 5- ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo?

La pen√ļltima pregunta est√° relacionada con lo anterior. Creo que nuestras pol√≠ticas culturales no solo deben dirigirse hacia el desarrollo o desenvolvimiento de la creaci√≥n art√≠stica y literaria sino tambi√©n hacia la promoci√≥n de acciones cultas e inteligentes contra los flagelos sociales tales como la homofobia, el racismo, la misoginia, la violencia en sus m√ļltiples manifestaciones, las contradicciones sociales, la bisuter√≠a mental, las adicciones, el machismo, en fin todo aquello que obstaculiza la renovaci√≥n social y cultural. Debo insistir sobre la necesidad de que las pol√≠ticas culturales se nutrieran m√°s de los resultados de las investigaciones culturales, econ√≥micas, demogr√°ficas, sociales e hist√≥ricas para propiciar acciones mejor fundamentadas contra los mencionados flagelos. Insisto, perdonen la redundancia, cuando las pol√≠ticas culturales tengan en cuenta las miradas cient√≠ficas se podr√° convenir que comienzan a acercarse a lo que el pa√≠s necesita de ellas como pol√≠ticas sociales.

Otra cuesti√≥n, relacionada con lo expresado, es la imperiosa necesidad de mejorar la pol√≠tica de selecci√≥n de los cuadros sobre la base de la formaci√≥n docente y acad√©mica y del conocimiento de las especificidades del √°rea y lugar donde desarrollen sus actividades. ¬†Las pol√≠ticas nacen y se nutren de las realidades concretas. Las exigencias no se imponen, existen y hay que darles respuestas. Por eso es importante el di√°logo, el debate participativo e inteligente con todos para que todos se sientan partes indisolubles de las soluciones. No tenemos un di√°logo cultural inclusivo sino elitista. ¬ŅHasta d√≥nde las pol√≠ticas culturales han contribuido al mejoramiento humano? Las respuestas quedan pendientes de nuevas profundizaciones. Estoy convencida que s√≠, pero es necesario ahondar m√°s en nuestras deficiencias que en los logros, en lo que nos falta por hacer que en lo que hemos hecho. El asunto es fascinante y requiere de otros an√°lisis.

  • 6- ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

La AHS tiene un papel determinante en lo anteriormente apuntado. Sus espacios de debate tienen prestigio por sus contenidos cultos e inteligentes. He podido apreciar algo que admiro y es su independencia del resto de la institucionalidad de la cultura. Todo cuanto hace, nace de ella misma sin tutelaje externo, al menos es lo que devela su actuaci√≥n. Debe mantener su autocton√≠a reflejando los pensamientos j√≥venes frescos y continuadores de lo mejor de la creaci√≥n cultural. Ella en s√≠, sin padrinazgos y parientes cercanos, como parte de una sociedad requerida a√ļn de reformulaciones continuas.¬† Vigilantes siempre, sin matices represores, de todo lo que pueda detener el progreso social, la libertad creativa, y la materializaci√≥n de los pensamientos nobles y justos. La AHS debe ser siempre una esperanza hecha realidad para suerte de los que no traicionamos los sue√Īos eternos.


Comienza Forodebate Nación y socialismo

La relación entre nación y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesión entre el proyecto nacionalista, donde la tradición liberal burguesa juega un papel importante, y el carácter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia soviética tienen también su peso, se ha conformado el ideal de soberanía e independencia nacional.

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La masonería y la Isla de Pinos. Un conflicto por la soberanía nacional

La masonería es una de las instituciones más importantes y, a la vez, menos conocidas de nuestra historia. El mismo carácter de esta forma de sociabilidad, que excluye a los profanos de un acercamiento profundo a la forma en que funciona, lleva a que el conocimiento que se tiene de la relación entre la masonería y la historia de Cuba sea fragmentario.

Quiz√°s el episodio m√°s conocido de este entrelazamiento sea el de la relaci√≥n de la masoner√≠a y los masones con el proceso independentista cubano en el siglo XIX. Muchos de nuestros grandes pr√≥ceres de esta etapa eran masones y las logias fueron espacios conspirativos de primer orden, a pesar del apoliticismo que profesa la masoner√≠a como instituci√≥n al menos de forma nominal. Esta impronta, no exenta de contradicciones, fue la que determin√≥ el gran prestigio del que gozaba la sociabilidad en las primeras d√©cadas del siglo XX y un lema que resultaba recurrente en esos a√Īos: ‚ÄúMasoner√≠a es Patria‚ÄĚ.

En el per√≠odo 1903-1925, la masoner√≠a fue actor principal en una de las pugnas m√°s significativas que en torno a la soberan√≠a nacional se dieron en esos a√Īos. El esfuerzo por lograr en el senado norteamericano la ratificaci√≥n del Tratado Hay-Quesada, que reconoc√≠a la soberan√≠a cubana sobre la Isla de Pinos, espacio geogr√°fico que desde la firma del Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos, el 22 de mayo de 1903, hab√≠a quedado fuera de los l√≠mites de la joven naci√≥n.

El libro de los investigadores Javier Negr√≠n y Jorge Fern√°ndez, titulado La masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada (Ediciones √Āncoras, 2018), nos abre una puerta para adentrarnos en detalle en la confrontaci√≥n que, durante m√°s de dos d√©cadas, enfrent√≥ a cubanos y espa√Īoles residentes en la Isla de Pinos con la boyante comunidad norteamericana establecida en el enclave de Santa Fe. Mediante el acceso a fuentes privilegiadas, que comprenden desde las publicaciones de esos a√Īos y otros documentos en el archivo municipal, hasta las actas de las reuniones de la logia cubana La Evangelista (protagonista de primera l√≠nea en estos hechos), archivos privados, revistas masonas de la √©poca y un largo etc√©tera, los autores logran reconstruir acertadamente el clima pol√≠tico y social de esos a√Īos en la localidad, as√≠ como la multiplicidad de intereses y contradicciones que pesaron en el accionar de los actores involucrados.

El hecho de dejar fuera a la Isla de Pinos de la autoridad cubana responde, seg√ļn refiere Hortensia Pichardo (Documentos para la Historia de Cuba, Tomo 3, Ciencias Sociales, 1969) a dos causas fundamentales. Primero, a la ambig√ľedad con que hab√≠a sido redactado el art√≠culo II del Tratado de Paz entre Estados Unidos y Espa√Īa el 10 de diciembre de 1898, que ced√≠a a Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las dem√°s que estaban bajo su soberan√≠a en las Indias Occidentales sin precisar los l√≠mites geogr√°ficos de esta cesi√≥n.

El profesor Javier Negr√≠n tiene un inter√©s peculiar por la investigaci√≥n, tanto que encontr√≥ nuevas aristas en el estudio que lo llev√≥ a conformar junto a Jorge Fern√°ndez el libro ‚ÄúLa Masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada‚ÄĚ./ Foto tomada de islavisi√≥n

La segunda causa est√° en la ambici√≥n de especuladores y empresarios norte√Īos que, desde la etapa de la ocupaci√≥n norteamericana en Cuba hab√≠an comenzado a vender y promocionar en la prensa de su pa√≠s las extraordinarias posibilidades de la que denominaban como Isle of Pines of West Indies.¬†

El gobierno norteamericano, que había entrado en una nueva fase de dominación regional, se mostró desde el principio más interesado en cimentar su dominio económico y militar en la región, que en continuar el proceso anexionista que a lo largo del siglo XIX había llevado a la nación del Atlántico al Pacífico.

El Tratado Hay-Quesada, firmado entre el diplom√°tico cubano Gonzalo de Quesada y el norteamericano John Hay, el 2 de marzo de 1904, hab√≠a sido una migaja diplom√°tica a cambio de la aprobaci√≥n por el senado cubano, verificada en el a√Īo 1903, del convenio que permit√≠a a la naci√≥n norte√Īa establecer estaciones carboneras y navales en Guant√°namo y Bah√≠a Honda. Sin embargo, el Hay-Quesada qued√≥ desde esa fecha hasta 1925 pendiente de la ratificaci√≥n del Senado norteamericano.

En ese contexto de 21 a√Īos transcurre la pugna entre colonos norteamericanos y habitantes cubanos y espa√Īoles de la Isla de Pinos. Pugna que involucr√≥ directamente a la masoner√≠a, pues tanto la logia pinera como la norteamericana Santa Fe usaron sus redes fraternales para lograr sus objetivos contrapuestos. El papel de la instituci√≥n se refuerza por el peso que esta ten√≠a en la sociedad pinera de la √©poca y en la sociedad cubana en general.

tomada de juventud rebelde

Mediante un exhaustivo análisis, los autores de La masonería cubana… demuestran la pertenencia tanto a la logia La Evangelista como a la logia Santa Fe, de las más importantes figuras políticas y culturales de la sociedad pinera de la época. Aunque ambas sociabilidades mantuvieron buenas relaciones durante la mayor parte del período, lo cierto es que desde etapa bien temprana e intensificándose hacia 1924-1925, se dio una lucha simbólica entre ambas referente al estatus de la isla. Para esta lucha ambas logias hicieron uso de los lazos fraternales que las unían con otras logias y las relaciones de fraternidad de sus Grandes Orientes.

Aunque por falta de documentación es mucho más exhaustivo el seguimiento que se da a las gestiones realizadas por la logia La Evangelista y su Gran Oriente La Gran Logia de la Isla de Cuba (GLIC), cuyas gestiones con los Grandes Orientes de Estados Unidos, a los cuales los unían lazos históricos profundos, influyeron en la ratificación del Tratado Hay-Quesada en 1925.

Pero también el libro trasluce la magnitud de las gestiones que debió llevar la logia Santa Fe por su parte. Gestiones que incluso en 1914 habían tenido un momento significativo con la visita de la alta jerarquía de la logia estadounidense al presidente cubano Menocal, donde presumiblemente intentaron ganarse las simpatías del ejecutivo cubano con su causa.

La pugna en torno a la Isla de Pinos iniciada en 1903 tiene su culminación en el período 1923-1925, cuando gracias las gestiones del entonces embajador cubano en Washintong, Cosme de la Torriente, se pone nuevamente sobre el tapete legislativo la ratificación del Tratado.

Es en esa etapa cuando la masoner√≠a criolla juega su rol pol√≠tico m√°s importante en el primer cuarto del siglo XX cubano. Sumado a las gestiones de la GLIC con los Grandes Orientes norte√Īos y a los intercambios de diversa √≠ndole que verificaron las logias cubanas entre s√≠, se desata una campa√Īa nacionalista que tiene su punto culminante en la llamada Misi√≥n Patri√≥tica, donde una serie de importantes figuras de la masoner√≠a, las artes y la pol√≠tica de la √©poca, recorrieron diversos puntos del territorio nacional recabando apoyo para la causa pinera.

Además de la cuidada investigación que nos lleva a conocer una faceta poco visitada de la historia republicana, La masonería cubana… también nos da una visión crítica de las características sociológicas de la masonería cubana en esas décadas que derivó hacia una organización de clase media, del proyecto de país que asumieron (Cuba como la Suiza de América) y de las contradicciones que la dinámica misma de desarrollo del país les fue imponiendo.

Entre los dilemas fundamentales que debe confrontar la instituci√≥n en esta etapa pudi√©ramos se√Īalar la contradicci√≥n entre su car√°cter patri√≥tico y los v√≠nculos estrechos con los Grandes Orientes estadounidenses, lo cual llevaba a ser sumamente cuidadosos y pol√≠ticos a la hora de criticar cualquier faceta de la dominaci√≥n norteamericana en Cuba.

El carácter popular que debían tener las logias y el carácter de clase media que fueron adquiriendo, producto de las cuotas relativamente altas que debían pagar los miembros y que determinó que aquellos más insolventes no pudieran continuar en la institución o lo pensaran para ser parte de ella.

La entrega oficial del premio de la crítica José Luciano Franco al título La Masonería Cubana y el Tratado Hay-Quesada de Javier Negrín y Jorge Fernández, constituyó una de las principales actividades del colofón de la 29 Feria Internacional del Libro/ Foto tomada del periódico victoria

La contradicci√≥n entre el antimperialismo franco de muchos de sus miembros, que se puso claramente en evidencia en los discursos e iniciativas que acompa√Īaron la Misi√≥n Patri√≥tica de 1925, y la actitud m√°s moderada de las jerarqu√≠as mas√≥nicas, comprometidas por sus profundas relaciones con las sociabilidades norte√Īas.

Tambi√©n resalta el conflicto entre el car√°cter apol√≠tico defendido expl√≠citamente por la masoner√≠a y la participaci√≥n constante de sus miembros e incluso de muchas logias en los problemas pol√≠ticos del pa√≠s. Prueba de estos son los muchos pronunciamientos y llamamientos dirigidos al gobierno y la opini√≥n p√ļblica en medio de los muchos conflictos pol√≠ticos y sociales de esa etapa o el estrecho v√≠nculo que durante varios a√Īos la organizaci√≥n mantuvo con el General Machado.

Al premio de la crítica histórica fueron nominados cinco libros, de ellos dos de la Isla de la Juventud: La masonería… y El himno nacional de Cuba de la editorial El Abra, perteneciente al Centro Municipal del Libro y la Literatura./ Foto tomada del periódico victoria

La masonería cubana… nos ayuda a comprender con mayor profundidad la profunda imbricación de esta institución en el proceso de construcción del ideal patriótico nacional. La riqueza y contradicciones de su desarrollo son la riqueza y contradicciones de un país que, frustrado su ciclo revolucionario del siglo XIX, debía rehacerse nuevamente, apresado en las tenazas de la permanente amenaza de invasión que la Enmienda Platt ponía sobre su cabeza y el ímpetu revolucionario que renacía vigoroso en la joven generación.